Nada está decidido
South Park no me pertenece, ni sus personajes, ni la historia original… solo los fusiono con las escenas que veo en mi trabajo.
La semana se volvió un tormento para Tweek.
Para Craig era el cielo…
Todos los días, Tweek tenía que correr de arriba abajo. Durante la mañana dormía como tronco, cansado por la tremenda velada que terminaba. Al llegar al departamento, Chris y él se tumbaban sobre el mueble más cercano. En ocasiones, Tweek se dormía sobre la alfombra de la sala, mientras que Chris se dejaba caer sobre el sofá. Otras veces, Tweek llegaba hasta la cama y, sin alcanzar a levantar las sabanas, dormía por encima de ellas. Chris se recostaba sobre su estómago y se dormía así, a su costado. Llevaba días sin limpiar su departamento… sin encontrar aquel papel que Tucker dejó caer su última visita ahí.
Por las tardes, comenzaba la "llegada", como Chris lo denominó.
El lunes llegaba el mensajero con una caja de chocolates KISS, mas que una caja, era un KISS gigante… le llegaba a Tweek a la cadera. Le fue imposible cargarlo solo. Estaba firmado como C.T.
No tenia mucha ciencia saber quien lo enviaba.
El martes llegó oso de peluche gigante, ese si era mas grande que Tweek. Llevaba un delantal y un gorrito de panadero. El osito tenía un enorme corazón dibujado en el delantal.
El miércoles llegó un maletín enorme forrado en papel con corazones y todas esas cursilerías… al abrirlo, Tweek descubrió un estuche con 96 cuchillos distintos.
El jueves llegó una botella de vino de más de 80 años de añejamiento. Tenia un moño de color café en el cuello de la botella y una tarjeta con una dedicatoria que, aunque Chris no leyó, de inmediato supo lo que contenía, pues el rostro de Tweek se tiñó de rojo y se metió bajo las sabanas corriendo.
El viernes llegó un frasco de metro y medio de alto. Era el café de la marca preferida de Tweek. El rubio no tenia idea de cómo Tucker pudo conseguir semejante objeto… ni cuanto le costó.
El sábado le llegaron 1600 flores distintas… de todas las tonalidades amarillas posibles. Tweek observó espantado el interior de su departamento… Chris se daba golpes con todos los muebles, ocultos entre las flores. Maldecía y gritaba en francés todo el tiempo… y ponía nervioso a Tweek. Aun más.
Y el trabajo ya no era su "santuario". Todos los días recibían la visita de alguno de los altos mandos. Si se trataba de Gregory, para Tweek estaba bien… pero para el resto de la cocina era el infierno, pues Christophe desquitaba sus ganas de maltratar a alguien con el personal. Tweek rezaba por que su amigo no le arrancara la cabeza a alguien.
Si se trataba de Craig, el era quien sufría. Chris y el moreno se la pasaban amenazándose en francés (afortunadamente solo Chris y Tweek lo manejaban a ese nivel tan bueno… porque sería una vergüenza escuchar al chef ejecutivo y al dueño del hotel peleándose por el chef de repostería).
Finalmente, el domingo llegó un mensajero con los benditos libros que Tweek había encargado por AMAZON, pero como estaba espantado por tantos obsequios, ni siquiera abrió la puerta.
– ¿No quieres que vaya a matar a Tucker?
– ¡NHG, JESUCRISTO, NO, CLARO QUE NO! – El rubio estaba sentado en, lo que creía era, el sillón. Con tantas flores le era imposible saber, pero era un sitio cómodo y le permitía seguir probando del café gigante. – Yo iré a hablar con él…
– Pero… bueno, viéndolo desde el punto de vista lógico, lo mínimo que debería hacer es pelearte… ¿que clase de esposo soy?, nadie me roba el mandado en mis narices… – El castaño caminó a través del "jardín" hasta la cocina. Empujó el oso que tapaba el paso, pero el peso se le fue encima y el oso terminó sobre el. – Damn, Richard!
– Ah, Chris… – Tweek intentó llegar hasta su amigo, pero el oso estaba por completo encima suyo. – Perdona… todo esto es mi culpa.
– Nghsdljd kjdnkck – No se entendía nada del castaño bajo el oso.
– Ahora vuelvo… – Y caminando con cuidado, Tweek empujó las flores hasta llegar a la puerta.
El oso se remolineaba de un lado a otro, pero ni así Christophe consiguió escapar de su peso para impedir que su amigo saliera en busca de su trauma.
Frente a la puerta de Tucker, Tweek extendió la palma de la mano y la colocó sobre la madera. No podía, no tenia la fuerza de voluntad para tocar. ¿Que clase de preguntas le haría Craig?, ¿Cómo podría responderle?
Nunca debió mencionar a Stan. No debió decirle que "lo habían dañado". Ahora Craig tendría miles de preguntas y para él era muy difícil explicar algo que simplemente había bloqueado. Claro que lo recordaba… cada maldito y desgraciado segundo en esa bodega… pero era difícil para él hablarlo. No quería revivirlo nunca más…
No quería volver a ver de ninguna forma a Stan.
– ¡Hola, Tweek!
– ¡AH! – Con un salto hacia atrás, Tweek observo con terror que no estaba solo. Su respiración volvió a la normalidad cuando vió mejor a su acompañante y descubrió que no era Craig. – ¡Missy! casi me matas del susto…
– Lo noté – Admitió divertido. – ¿Buscas a Craig?
– No, yo… bueno, si… bueno, no sé, no, creo que no. – Balbuceó sin sentido. El chico de cabello verde lo miró extrañado, pero finalmente suspiró. Ese siempre sería Tweek.
– Ya veo… yyyyy… – Con aquella sonrisa blanca y divertida, Missy rodeó a Tweek en circulo y lo miró a los ojos lleno de curiosidad. Tweek no tenía la menor idea de que hablaba el chico. – ¡Dha!, ¿no me dirás nada sobre mi obsequio?
Tweek cerró los ojos por unos segundos… y de pronto lo recordó.
– Oh, Missy, ¡eres el mejor!, ¡el mejor!, ¡no sabes lo feliz que soy de poder hablar con mi héroe!, ¿Cómo lo hiciste, como lo convenciste?, el te conoce, ¡acaso ha venido aquí!, ¡Missy, aun no me lo creo!
Tweek abrazó fuertemente al ojiazul… el chico se sorprendió y, hasta cierto nivel, se incomodó de tanta cercanía con el rubio. Jamás se lo diría… pero él mantenía recuerdos de Tweek que prefería mantener lejos… porque podría enloquecer… de nuevo.
– Ja, si, bueno, bueno… mejor tranquilízate y diviértete mientras puedas. Ese torpe siempre olvida sus contraseñas y tiene que volver a hacerse correos… Así que… – Tan educadamente como pudo, alejó al rubio. Tweek seguía observándolo con ojos brillantes.
– ¡No importa, Missy!… yo soy feliz con tan solo hablarle… y me ha dado buenos consejos. – Recordando aquella imagen de fondo en su laptop, Tweek entrelazó ligeramente los dedos de sus manos y se sonrojó recordándolo. Sonreiría… lo haría.
Missy lo observó extrañado, pero antes de sentirse perturbado y demostrar que él también se puso rojo, se encaminó a la puerta principal, dejando a un Tweek en trance, atrás.
– ¿Tweek?
Aun en su momento de ensoñación, el rubio se giró en dirección del departamento frente a él, su dueño lo observaba sorprendido por tan esperada visita. Tweek ignoró por completo que se trataba de Craig Tucker y le respondió con una sonrisa de idiota y las mejillas teñidas de rosado.
Craig se lo podría comer en ese momento.
– ¿Craig…? – Respondió en algo parecido a un suspiro.
– Yo… ah… este… – Se volvía un torpe frente a esa imagen de Tweek. El también se puso todo rojo. Si tan solo pudiera tener a Tweek de esa misma forma, pero en su cama. Olvidando por completo todos los acontecimientos que los llevaron a esa parte de su vida, Craig se acercó hasta Tweek, mientras seguía en su ensoñación.
Tomó a Tweek por la cintura y sin pensarlo dos veces (pues sabría que eso podía arruinar todo), alzó su barbilla con cariño y cerró los ojos, uniendo sus labios a los de Tweek.
Tweek abrió sus ojos con espanto una vez que se rompió aquella imagen del misterioso Chef Second al que tanto admiraba, y se reemplazó por la imagen de un Craig Tucker… tal y como lo deseó toda su adolescencia, abrazándolo y acariciando su cabellera con ternura. Entonces pudo cerrar los ojos. No pensó en nada más… ni el pasado, ni el futuro. Solo estaba ahí, sintiendo el calor corporal de Craig, la forma tan dulce en que empujaba sus labios con la lengua, leve, pero autoritariamente, pidiéndole, exigiéndole que lo dejara llevar ese contacto más lejos. Tweek abrió ligeramente los labios, solo para sentir lo torpe que debía lucir en ese momento. La sangre comenzaba a correr en un flujo que no había sentido desde hacia mucho tiempo… un flujo mas "al sur".
Craig colocó su mano izquierda sobre la cadera de Tweek y con la derecha acarició ligeramente su delicado cuello, haciendo que el mas pequeño suspirara tanto como le fuese posible atrapado de la boca del otro. Un cosquilleo muy fuerte atacó el estómago de Craig. Sabía lo tonto que sonaría al decirlo en voz alta… pero soñó muchas veces con ese sentimiento. Con los deseos de ser amado, el sentimiento de ser correspondido y la felicidad de estar junto a la persona que ocupa tus sueños, roba tus suspiros y hace arder tu cuerpo en deseo.
Pero Tweek interrumpió el beso… debía hacerlo… si no, perdería el resto de la cordura.
– Ngh, Oh… Dios, yo… – ¿que hacía en aquel lugar?... el beso, ¡el no quería!, pero… sucedió… ¿que iba a pasar de ahí en adelante?, ¡carajo!, ¿Por qué Craig haría algo así?... ¡¿Y PORQUÉ SE SENTÍA TAN FELIZ?!
– Tweekers… te amo. – Firme, sin excusas. Esas tres letras en tres palabras. Su mirada no se fió ni por un momento, lucía decidido y seguro. No lo dejaría correr… 12 años antes lo tuvo así de cerca y después… nunca más.
Tweek quedó en shock. Simple y sencillamente… un estado catatónico.
Con los labios ligeramente abiertos, el rostro pálido y el cuerpo temblante, observó a aquel hombre. Lo hubiera dado todo… todo, por escuchar esas palabras 12 años antes.
Pero en ese momento.
No valían nada.
– Ajá. – Alzó su mirada verde pino, con los ojos inundados en llanto. No de tristeza o alegría, sino de coraje. No sería cuando Craig quisiera. Sería cuando el dijera. – ¿Y me amabas hace 12 años?... ¿eh?, yo te escribí la nota mas difícil de mi vida… ¿y que pasó?, ¿que obtuve?... te burlaste de mi
– ¿De que hablas, Tweek? – Craig quiso poner su mano sobre las muñecas temblorosas del rubio, pero este lo golpeó y lo tomó por el cuello. Era, al menos por una cabeza, más pequeño que Craig, pero el moreno estaba pasmado frente a esa actitud.
– ¡No me toques!... por tu culpa me hicieron daño… si nunca hubiera escrito esa nota, jamás nadie habría sabido de mis sentimientos… y ¿todo para que?, ¡para que tu y Clyde y Token se rieran de mi!, ¡para que te burlaras de mi!, no sabes cuantas veces me pregunté si te había amado lo suficiente… si había cometido un error en confiar… y ahora, después de 12 años, ¡no me vengas con esto! – El llanto comenzó a aglomerarse en su garganta… y comenzó a llorar como un niño. Intentaba mantenerse firme, no flaquear porque podría sufrir otro espasmo, pero era demasiado difícil. Craig se apartó del rubio y pensó durante un instante.
Fue Tweek quien huyó sin una explicación…
…¿el burlarse?, en cualquier caso, ahí quien se burló de los sentimientos de alguien, fue él. Por escribir esa nota y huir… ¿por qué incluyó a Clyde y Token?
…¿que estaba haciendo el día en que Tweek le dio esa nota?...
El… estaba…
– Pero no vine a discutir eso ahora… sería ridículo… – Secó su llanto con la manga de la camisa. Alzó la mirada y tenia el rostro sonrojado. Aquella imagen partía el corazón de Tucker. – Yo te pido que por favor no envíes más flores… ¡no!, digo, los regalos… ya no caben en ninguna parte y… no es apropiado. – Agregó con un susurró. – Y Christophe se molesta mucho.
– No le molesta demasiado… – La voz grave de Craig asustó a Tweek. – Si un hombre te enviara flores, aun si no fueras mi novio, me encabronaría… porque te amo, de verdad. Y te juro que no tengo idea de lo que…
– Eso es todo, Craig.
Casi corriendo dentro de su departamento, Tweek cerró la puerta, dejando a un Craig entristecido en el pasillo. No estaba listo… creía que podría con la presión, pero no era así.
Ya adentro, notó el oso arrinconado en un lugar apartado de la sala y a Christophe con tan solo una toalla en la cintura. Acababa de bañarse.
– ¿Ya está todo resuelto? – Tweek no podía evitar a su amigo, sería casi imposible ocultar que había llorado. Pro la salvación llegó a él en forma de tono celular. – Carajo…
Mientras Christophe inspeccionaba su celular, Tweek corrió hacia su habitación y la cerró con llave.
No quería ver ni hablar con nadie. Estaba sumamente confundido, cansado de escuchar mentiras, de esperar, de soportar tantas desgracias. Simplemente cansado.
Su celular sonó también. Era un mensaje de texto.
Antes de poder leer nada, el francés le gritó desde el otro lado de la puerta.
– ¡Cámbiate, Richard!, hoy esos idiotas nos harán prepararles la cena… – Tweek parpadeó extrañado y leyó el mensaje que recibió. Era del licenciado de finanzas, el jefe de Christophe, informándole lo mismo que su amigo.
Peor aun… en el trabajo volvería a estar frente a Craig… y encima frente a Gregory. El rubio le dedicaba la peor de las miradas, como si deseara que se rebanara alguna vena importante con el cuchillo. Realmente le tenía maña…
– Aun quedan 2 horas, no tardo nada… – Tweek respondió desde su habitación. Acostado sobre la cama, tomó lo primero que tenia a la mano, su laptop. Estaba apagada, pues llevaba casi 2 días sin conectarla. Buscó el cable entre el basurero que tenia por recamara y finalmente dio con él. Estaba entre la cama y la pared. – Veamos…
Revisó su bandeja de mensajes. Llevaba toda la semana sin conectarse.
Tenía algunos mensajes SPAM, otros de cupones… nada importante. Entre ellos uno que no conocía… acerca de un…
– "¿Simposium de Gastronomía"? – Leyó en el titulo. Era un anuncio para una convención que habría en la ciudad en tan solo algunos días. El correo era viejo, por eso se sorprendía de no haberse enterado antes por Chris. Entonces su quijada casi toca el suelo.
Conferencia: "Revolución en los alimentos, el nuevo estilo de cocina orgánica" con el invitado, Chef Second.
¡Tenía que ir!, ¡aunque vendiera su alma por ello!, ¡tenia que estar ahí!
Conocer al hombre que jamás se presentaba en público. A su héroe.
Durante su "encierro", Tweek recordaba haberse sentido salvado por las recetas y las columnas que ese hombre escribía. Imaginaba cuanto podía aprender, cuanto le quedaba por vivir, a través de la cocina, había tanto por descubrir, un mundo de colores, sabores, esencias, sentimientos… y ese hombre se las dio a conocer.
Lo único que le impidió morir… y le permitió creer en las palabras de Chris, fueron los mensajes de aquel chef. Tenía que llegar hasta él… no era lo mismo hablar con él por correo, ¡no sería nada en comparación a una fotografía!... o quien sabe, quizá hasta un abrazo. Lo que fuera.
Tan solo pensar en ello hacia a Tweek soltar gritos parecidos a los de una pequeña fan girl. Christophe lo escuchó desde la cocina y caminó asustado por la sala.
– ¿Que carajo te pasa, Richard?, ¡me asustaste! – El castaño preparaba unas salchichas fritas. No llevaba su camisa, pero hacia tiempo que había dejado de importarle las gotitas de aceite saltando con esa temperatura tan alta.
– ¡EL CHEF SECOND, EL CHEF SECOND!, YO, EL, AH, ¡PERO…! ¡NO ME DIJISTE NADA! Y YO Y ÉL Y AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH – Con la sabana sobre él, Tweek parecía una empanada convulsionante. Christophe apagó la estufa y caminó hacia su amigo, parecía desquiciado.
– ¡Richard! – Christophe detuvo a Tweek entre sus brazos y lo miró a los ojos. Tweek estaba rojo de tanto apretar los ojos con emoción. Entonces tocaron a la puerta. Chris tuvo que dejarlo para atender. – ¿Eh?
Era Craig… y lucía preocupado.
Por supuesto, los gritos de Tweek se habían escuchado en TODO el edificio.
– Oí a Tweek gritar… ¿está bien? – Le humillaba tener que pedir explicaciones a Christophe por su Tweekers… pero no había de otro.
El castaño estaba de pésimo humor, pensando que tendría que cocinar para ese sujeto en una horas… y encima para Gregory, cosa que el no deseaba hacer. Solo para desquitar su coraje, observó a Tucker, primero molesto, después con una sonrisa malévola. Se las iba a pagar todas… y con intereses.
– Ah, que pena contigo, Tucker… es que así se pone cuando… bueno… – Abrió la puerta, adentro estaba Tweek asomándose todo rojo, con la sabana cubriéndolo, y Christophe con el pantalón mal puesto, sin camisa alguna y el cabello revuelto y húmedo. – Tú sabes. Prometo que seremos más "reservados" en un futuro… – Puso su mano sobre el hombro de Craig, le dio una palmada amistosa y cerró la puerta de golpe.
Craig se quedó ahí… como roca.
Lo mataría… lo cortaría en trocitos pequeños…
¡No!, lo mataría a golpes con un tubo, para después cortar el cadáver en trocitos pequeños…
¡No!, le haría comer vidrios, después lo mataría a golpes con un tubo, para después cortar el cadáver en trocitos pequeños…
¡NO!, le tumbaría todos los dientes a puñetazos, le haría comer vidrios, después lo mataría a golpes con un tubo, para después cortar el cadáver en trocitos pequeños…
¡NOO!, le haría algo mil veces peor…
Nadie debía tocar a Tweek de aquella manera… ni hacerle… "cosas"…
Nadie que no fuera él.
Salió demasiado cabreado, con el aura negra siguiéndolo y la mirada de muy pocos amigos.
Fuera del edificio, tomó su celular y marcó el número de Clyde… pero el castaño no contestaba. Tenia que poner el plan en marcha pronto. Ya importaba un carajo si Fields planeaba algo o no contra Tweek. Lo tenía que eliminar del camino para después absorber todo el hotel… y tener el poder de desquitarse de Christophe.
Además tenía pendiente aquel asunto de "la burla". Tweek mencionó al castaño y a Token entre los involucrados. Quizá ellos recordaban un poco más.
– Hola, Craig. – Missy llegaba de la calle al edificio. Encontró a Craig en la entrada y lo saludó con una sonrisa divertida. Llevaba unos jeans estilo militar, roto y bastante viejo, una sudadera negra y el cabello alborotado, como lucía cuando no se lo peinaba. – Buenas tardes.
– Hey… – Fue lo único que pudo contestar. El coraje le hervía la sangre demasiado… no podría continuar así por mucho tiempo. Tenía que secuestrar a Tweek, ¡si!, ¡había perdido la razón!, pero solo por descubrir que ese sujeto hacia lo que nadie debería con su Tweekers.
Pero se dio cuenta de algo…
– Bueno, te veo después… – El chico de cabellera verde pasó a un costado de Craig, quien tapaba la entrada con su presencia, pero de pronto fue detenido por el brazo del moreno. Eso lo encabronó. No le gustaba ser tocado por nadie. – ¿Que quieres? – Preguntó con una voz áspera, como aquella con la que lo amenazó por lo de Clyde.
– Tú dices que… me conoces desde la secundaria, en South Park.
– ¿Ya me recordaste?
– Tu… has estado con Tweek durante mucho tiempo… lo has estado siguiendo.
– ¿Quién dice? – Missy cerró la puerta tras él y descendió las escaleras hasta estar a la altura de Craig. El moreno le sostuvo la mirada con seguridad.
– Yo digo… – Missy soltó una carcajada leve. – Leí el contrato que tenías con mi tío… tus antiguas referencias son las mismas que las de Tweek, cada edificio, incluso los trabajos son cercanos…
– ¿Y?... coincidencia – Agregó el chico con una mirada tranquila. Craig lo observó con mayor seriedad. Y solo había dos personas en su mente que le recordaran a ese sujeto… pero, podría haber una tercera si…
– Usas lentes de contacto… – Dijo mirando fijamente a sus pupilas. Missy abrió los ojos con asombro y agachó la mirada al instante. – Eso lo confirma… ¿Quién eres?, ¿por qué has seguido a Tweek todo este tiempo?
Missy tragó hondo… y aguardó ahí unos segundos. No había nadie más en las calles, solo él y Tucker. Ya era hasta ridículo ocultarlo, no de él.
– Por la misma razón que tu… por una segunda oportunidad. – Susurró de manera casi macabra a pocos centímetros del rostro de Craig.
El moreno arqueó las cejas, a esa distancia le parecía mas obvio que ese sujeto usaba lentes de contacto.
– ¿Tweek lo sabe?
– ¡Oh, claro que no!... supongo que… enfermaría mas y, como pudiste comprobar en mas de una ocasión… soy su único "medicamento"… ¿tienes algún problema? – Missy se puso el gorro de su sudadera y agachó la cabeza, sin dejar de ver a Tucker. Craig meditó un segundo la pregunta, pero de inmediato concluyó lo obvio.
– No. Es solo… algo que pasó hace años y no recuerdo… si tu estuviste ahí… – Tocó su pecho… cuando de pronto lo notó
Tuvo que pasar toda una semana para descubrirlo. La nota, ¡su nota querida!, aquella que Tweek le había dado 12 años atrás y que jamás alejó de su pecho… ¡no estaba!
¿¡Pero como…!?
Claro, durante su pelea con Tweek… ese papel tan importante estaba en su departamento.
Pero no podía ir ahí sin excusa, mucho menos después de lo de hacia unos minutos.
Mientras pensaba preocupado en su problema, Missy lo inspeccionó de arriba abajo. Craig seguía siendo un niño… un estúpido que no sabia que hacer en los momentos que en realidad requerían de madurez.
Suspiró desesperado y buscó en el interior de su pantalón una pluma. Craig salió de su trance y lo observó extrañado.
– ¿Tienes un papel? – Missy extendió su mano hacia Craig. Este se quedó ahí, mirándolo como si fuera un raro. – "P-A-P-E-L", solo un trozo… ¡anda! – Apresuró el ojiazul. Craig bufó con resignación y buscó en el interior de su pantalón de vestir. Tenia, por casualidad, un recibo con un lado en blanco. Se lo dio a Missy.
– Tanto alboroto por… – Susurró en voz baja, casi incomprensiblemente. Craig seguía mirando en dirección de la puerta de entrada, ¿Cómo le haría para recuperar ese papel tan importante?, ¿habría forma de…? – ¡Toma!, y deja de lloriquear por todo…
Craig miró el papel por un segundo…
…y se le congeló la sangre.
Sé que te quiero porqué no puedo describir lo que siento por ti. Entonces pensé: "¡Hey!, debo estar enamorado" Si mis sentimientos te incomodan, perdona mi sinceridad. Olvídalo y sigamos como hasta ahora… no quiero dejar de ser tu amigo. Quería decírtelo… Me gustas
El mensaje de Tweek.
Se giró, pero Missy había entrado al edificio.
–O–O–O–
– ¿Por qué no me dijiste sobre el simposium con el Chef Second?
– ¡Richard, deja de molestar!, ya te dije que no tenía idea de tal evento… en cualquier caso, ¿no eras tu quien mantenía correspondencia con él?, ¿Por qué no te lo dijo el?
Tweek parpadeó confundido. Chris tenía la razón. Quizá era porque el chef no sabía donde vivía Tweek y por eso no sabía que estaría en su ciudad.
– Voy a preguntarle ahora…
Tweek saltó hacia su cama, se hizo bolillo y se conectó al chat. El chef Second llevaba conectado unos minutos.
Second11: Hola, Tweek.
Tcoffe17: ¡Hola, chef! (n/_/n)b
Second11: Cuéntame como has estado… recuerdo nuestra conversación pendiente :T
Tcoffe17: Aaaahhh, claro :S sobre eso… quisiera preguntarle algo antes.
Second11: Claro! o
Tcoffe17: Estará en un simposium dentro de algunos días?... :S es que en mi correo
Second11: Por supuesto!, el simposium, ¿no te había dicho nada?, que extraño… :S :( perdona, siempre olvido cosas importantes…
Tcoffe17: No diga eso! u/_/u solo lo mencionaba porque sí…
Second11: Claro que si, Tweek!, tu eres importante para mi (/o/) eres mi fan #1 :'D
Tweek dio saltitos y chilló como cobayo. El chef lo reconocía como su fan número uno. Era todo un honor… pero…
De pronto su entusiasmo se vio apañado por una idea…
En otra ventana, abrió de nuevo el correo del simposium… buscó con temor lo que no deseaba ver… y si, ahí estaba…
Second11: ¿Que dices, Tweek?, te veré ahí?
Tcoffe17: …
Second11: (?!)
Tweek sostenía la pantalla frente a él.
1011 dólares… el no tenia ese dinero… no para un simposium.
Dejó caer su rostro entre sus almohadas… ahí terminaba su sueño.
Second11 te ha enviado un zumbido.
Second11: ¿Tweek, estás?
El rubio perdió todas las ganas de seguir tecleando. Debía el dinero de la renta más 220 dólares que había pedido a Christophe la semana pasada para un nuevo libro del chef Second. Al final de cuentas, su vicio le impediría conocer a su ídolo.
Second11 te ha enviado un zumbido.
Tcoffe17: Discúlpeme… recién ahora veo el costo… u_u
Second11: Ah, vaya… lo lamento, te enviaría un boleto si me lo permitieran, pero…
Tcoffe17: Ohhh, no se preocupe :O es mi culpa, gasto mucho en libros y revistas… soy un adicto… al fin estoy pagándolo n
Second11: Jajajajaja aahh, Tweek 3 eres un dulcecillo… pero lo que intentaba decirte es que yo envíe los boletos que me dieron a Missy, el siempre consigue la forma de venderlos… ¿Por qué no le pides uno a crédito y se lo vas pagando?... estoy seguro que confiará en ti…
Tcoffe17: En serio los tiene el?!, eso es perfecto!, seguro que Missy si me los daría… muchas gracias, tengo que ir a buscarlo… hablamos después…
Second11: ¿Eh?, si, claro… anda (n_ñ)
Y así, Tweek salió corriendo de su departamento, sin notar siquiera que Christophe ya no estaba mas en la sala.
…
Subió las escaleras del edificio tan rápido como pudo. Nunca esos 3 pisos le parecieron tan eternos.
El departamento de Missy era el único del cuarto piso. Tweek rara vez subía hasta ahí, el resto de los inquilinos jamás lo hacían (en las temporadas en las que llegaba a haber inquilinos) y eso era porque ahí vivía antes el tío de Craig. El pasillo no tenía foco, así que todo lucía mas aterrador allá arriba, pero ni siquiera eso detuvo a Tweek de su misión. Conocería al chef Second a como diera lugar.
– ¡Missy!, ¡Missy! – El chico comenzó a golpear a la puerta de su amigo, pero nadie parecí estar ahí. Entonces recordó que el ojiazul había dejado el edificio en la tarde… y Tweek sabia que cuando el chico dejaba su departamento para salir a la calle, existía la posibilidad de que no volviera hasta el siguiente día. – Ah, Jesucristo…
– ¿Buscabas a alguien? – Entonces la voz divertida de Missy sonó tras Tweek, sacándole un escalofrío tremendo.
– ¡Ah, Missy!, que susto me diste… yo, ngh, yo… ¡venia a pedirte un boleto para el simposium!
Missy pestañeó confundido, cuando de pronto llegó hasta ahí Craig Tucker. Estaba muy confundido y asustado. Llevaba entre sus manos el recibo que antes Missy le entregó.
– ¿Craig? – Tweek se asustó al verlo, sobre todo por su aspecto. – ¿Pasa algo?
– Missy, tu… – Comenzó Craig, pero el ojiazul lo interrumpió.
– ¿Boletos, decías?...Bueno, lo lamento mucho, Tweek… ya los apartaron todos… solo me queda uno sin pagar el apartado… si tu me dieras los 1000 dólares ahora, te lo dejo a ti.
Craig miró confundido al par de chicos ahí. Missy lo volteó a ver con una sonrisa burlona y subió un par de escalones, mirando así desde arriba al par ahí presente.
Tweek suspiró entristecido… por un segundo tuvo una oportunidad…
– No sé de que hablan, pero… – La voz de Craig detuvo el paso del ojiazul. Este sonrió complacido. Todo salía tal y como deseaba… – Si necesitas dinero, yo lo pagaré por Tweek… dale lo que te pidió…
Tweek abrió los ojos con sorpresa.
¿Podía aceptar un favor monetario de Craig?... después de lo que había escuchado esa tarde del mismo moreno… ¿seria justo?
O pensando desde otro punto… ¿Cómo se lo cobraría?
Craig miraba fijamente a Missy… este le sonrió animado.
Así era… Craig no cambiaba ni un poco con los años…
Seguía siendo el mismo tarado.
– De acuerdo… son 1000 dólares para separarlo… después me das los otros 2000
– ¿¡QUEÉ!? – Tweek miró espantado al otro chico.
¿Cómo carajo le pagaría 3000 dólares a Craig?
…
En este capitulo iba a revelar quienes eran el chef Second y Missy, (creo que de hecho, si se nota) pero me entró una gran idea jajaja y lo dejé así. Aun así no hagan sus conclusiones… porque creo que podré sorpréndelos cuando finalmente lo diga.
Un simposium es una convención, por si les quedó la duda n_ñU
Pues ya no podré actualizar tan rápido, creo… porque surgió algo, pero por supuesto que no me tardaré tampoco años jaja.
Cuídense mucho, los leo después.
By: Roglia15
