Recordaremos por siempre
Se me ocurrió un buen motivo para no decir quienes eran Missy y el Chef Second. Y eso es el arco que abro en este capitulo. Las horas son importantes para que entiendan la relación entre Chris y Tweek. CREANME, ya lo verán en el Fic…
South Park no me pertenece, ni sus personajes, ni la historia original… pero esta idea si… no les va a gustar… n_ñ
Pegado a su puerta, con la oreja en ella, el rubio intentaba escuchar la conversación del otro lado… patético, lo sabía bien.
Tweek aun no sabía como había terminado así.
Aquella tarde en que Craig le ofreció el dinero para la entrada al simposium, lo había aceptado en primera estancia… pero cuando Missy dijo el precio al cual él estaba vendiendo los boletos, no pudo aceptarlo. 1000 dólares serían fáciles de pagar… ¡pero 3000!
No había forma…
– Está bien… fírmame un pagaré y te los dejo, pero solo porque te aprecio mucho… y el chef Second también. – Con una sonrisa divertida, Missy extendió la mano y la pasó por la cabellera larga de Tweek. El rubio sonrió complacido… pero Craig se alejó de ambos y encerró en su habitación.
Después de eso, no volvieron a llegar los regalos… o los acosos… ni los acercamientos innecesarios. Incluso cuando iba junto a Christophe o si se encontraban completamente solos… Craig dejó de perseguirlo. Así de simple…
Lo sabía… sus "Te amo" valían lo mismo… aun después de 12 años.
No eran honestos.
Eran crueles.
Después de dos semanas, las cosas se volvieron lentas… ¿Por qué Craig se alejó?, tampoco era que le importara… pero…
¡AH, NO ENGAÑABA A NADIE!
Le importaba saber… y mucho…
Lo único que tenía seguro era que conocería al chef Second. Pero de repente… eso dejaba de ser importante. Craig… el le arruinó la existencia… de nuevo.
Así… una tarde de un jueves, mientras Tweek cerraba la entrada principal del edificio dirigiéndose a su trabajo, una joven atractiva, de bucles pelirrojos y ojos color miel, se acercó hasta él.
– Uh, yo… – Susurraba abochornada, como si su voz fuera un susurro. Verla nerviosa hacia a Tweek sentirse igual de nervioso. Ambos, temblorosos, jaloneándose, ella el vestido verde pastel con rosado; él, su camiseta blanca. Entonces ella volvió a respirar con dificultad y alzó avergonzada la mirada hacia Tweek. – Disculpe… yo… busco esta dirección… – Mostró un papel doblado a Tweek. El rubio se tranquilizó un poco. No era una terrorista, al parecer. La dirección era correcta.
– Ah, es este edificio… ¿busca a alguien en especifico?
Los enormes ojos de la chica brillaron y se tiñó su rostro de carmín. De pronto, la felicidad llenó aquel precioso rostro. Tweek sintió una extraña presión en su estomago… esa chica era muy bonita.
– Mi novio… Craig Tucker, vive aquí, ¿cierto?
– ¿Craig?, si, el vive en el número… ¿eh?, ¿disculpe? – ¿Dijo Novio?, Tweek se quedó en shock. Ella dijo… porque lo dijo, ¿cierto?
– ¡Muchas gracias, señor!, no sabe cuanto he sufrido para… ¡Ah, Craig! – Entonces la puerta se abrió tras Tweek y el moreno se sorprendió al ver a esos dos platicando.
"¡MIERDA!" – Pensó en ese mismo instante.
Tweek estaba pálido, miró a la chica de nuevo y después de Craig
¿lo amaba?, ¿dijo: "Tweekers, te amo"?, ¿amor?
¡UN CARAJO!, ¡PERO CLARO QUE NO!
¿Lo buscó durante 12 años solo para eso?, ¿solo para burlarse de nuevo?, ¿que?, ¿en esa ocasión no habría carcajadas crueles?
– Tweekers, yo… – La chica abrazó a Craig por un costado, con leves lagrimas cayendo por su rostro, pero a Craig no podía interesarle menos.
Tweek lo miró con ironía… no podía creer cuanto le había importado la ausencia de un idiota como él. Se dio media vuelta y caminó rápido en dirección del centro, donde se encontraba su trabajo.
"Estúpido… ¡ESTUPIDO TWEEK!, ¿Cuándo vas a aprender de ese hombre?" – Se repetía una y otra vez en su cabeza.
Craig intentó apartar a la chica para correr tras Tweek, para no perderlo de nuevo… pero ella lo abrazó más fuerte.
– ¿Craig?
– ¿Que rayos haces aquí, Linda? – La tomó por los hombros y la hizo a un lado con gran facilidad.
– Ya no puedo seguir con mis padres, Craig-sama, ¡Onnegai! – Se dejó caer sobre el suelo y comenzó a llorar con más fuerza. Fue entonces imposible para el moreno ignorarla.
– Ah… carajo – Susurró, agachándose para alcanzar a la chica, pero esta saltó de inmediato y se abrazó del cuello del moreno. – No puedes quedarte aquí…
– Por favor, Craig-sama… será lo único que el pida…
El moreno la miró y después volteó a la calle… Tweek ya no se alcanzaba a ver a la distancia.
– Ven… y dime, ¿qué el dijiste a ese hombre?
O–O– 5:00 p.m. –O–O
– ¿Y esa cara?, no la has quitado en toda la tarde… creí que estarías suplicándome para ir con tu chef Second mañana temprano… – Christophe acomodaba los artículos en su unidad. Tweek estaba a su lado, moviendo una masa sin forma entre sus manos. En realidad no estaba haciendo nada y su unidad estaba por demás sucia y desarreglada.
– ¿Eh? – Tweek solo contestaba con balbuceos… estaba ido. Christophe lo movió con velocidad, apartándolo de ahí para recoger el en su lugar.
– Richard… – Gruñó por lo bajo… cuando vio al rubio que le causaba escalofríos entrando por la puerta de servicio.
– ¡Buenas tardes! – Saludó cordialmente a todos en la cocina. Le respondieron de la misma forma. Caminó hasta Chris y Tweek. El francés suspiró cansado, ya no le quedaban fuerzas para pelear con él también. – Muy buenos día, Chef Christophé – Saludó con una sonrisa aun mas radiante… después dirigió su mirada encabronada a Tweek. El otro rubio ni le prestó atención. – Chef Richard.
– Buenas tardes… – Contestaron ambos, sin ganas.
Christophe ignoró por completo al rubio y volvió a limpiar la estación. Gregory sacó su celular de su bolsillo y buscó una noticia de su interés.
– ¿Irás al simposium que habrá mañana en la sala de convenciones de la ciudad? – Preguntó a Christophe. El castaño pasó su caballo por la mesa y volteó hacia Tweek. Sus ojos habían brillado toda la semana con tan solo mencionar el evento… y ahora… ni siquiera parecía enterado.
– La verdad no me interesa… siempre que voy a esos eventos, termino aburriéndome y arrepintiéndome de pagar la entrada… pero aquí, Richard, estuvo rogándome todos los días porque le diera la salida temprano para irse a conocer al chef Second… – Tweek reaccionó entonces, los otros dos lo miraban intrigados. – Y ahora ni parece importarle…
– ¿Yo?... eso… no, ya no importa. Además, no puedo simplemente dejar el trabajo por ir corriendo como un niño a divertirme, ¿cierto? – Agregó con desgana. Christophe se acercó hasta él y estuvo a punto de regañarlo por esa actitud, de la que ni siquiera le daba una explicación, cuando Gregory lo interrumpió.
Sus ojos se iluminaron y su rostro se volvió más brillante. Llevaba semanas siendo rechazado por el castaño a sus "insinuaciones indecorosas" de visitarlo al Pent–house. Pero tenía ya la excusa perfecta.
– ¡Pero claro que puedes ir!, te doy la mañana libre, vete tan temprano como creas conveniente… se que aquí, el chef Delorn podrá acomodarse sin ti. – Sugirió lleno de vitalidad.
Christophe sintió su sangre congelándose. Comprendió al instante lo que ese británico astuto pretendía.
– No, no podría… señor Fields, soy el jefe dela cocina y no le doy la salida temprano a Richard. – Le sostuvo la mirada a Greg, como diciendo: "Ni de broma me iré contigo estando mi esposo aquí".
– Pero, creo yo, usted olvida quien es el dueño del hotel. – Contestó el francés, pero Gregory lo miró, como respondiéndole: "Te voy a secuestrar en mi Pent–house a hacerte cosas que en Francia aun no son legales…"
– No creo que al señor Tucker le agrade la idea – "No me harás nada, británico de mierda".
– Tucker no tiene nada que opinar en este asunto… anda, Richard, te daré la salida desde ahora. – "Cuando termine contigo, no podrás salir caminando de ahí".
– ¡Richard, no puedes! – Christophe miró a Tweek, pero este no se encontraba mentalmente ahí… su amigo lucía mal. Quizá descansar le haría bien… – ¿Richard?
– No se hable mas, anda, Tweak. – Encaminó Gregory al otro rubio y lo empujó fuera de la cocina. Tweek apenas y lo sintió.
Le guió un ojo al francés, este le contestó con un movimiento de labios insonoro.
"Te voy a castrar".
Entonces sucedió algo muy extraño… extraordinario.
– ¿Que car…? – Comenzó a temblar fuertemente.
Muchos aparatos cayeron al suelo y los sartenes emitieron sonidos estruendosos en toda la cocina. Christophe, Gregory y Tweek intercambiaron miradas, completamente extrañados.
Antes que el francés pudiera decir algo… un segundo temblor, pero ligeramente más fuerte.
– Éteignez la cuisinière! (¡Apaguen las estufas!) – Ordenó Christophe una vez que todo cesó. Todos los cocineros atendieron su orden de inmediato.
Tweek y Gregory miraron en dirección del suelo en sus pies… los muebles se movieron algunos centímetros…
Un par de hombres trajeados entraron en la cocina con rapidez, anunciaron algo en secreto y de inmediato Gregory se fue con ellos.
Christophe y Tweek lo observaron alejándose.
O–O–O– 7:15 p.m. O–O–O
– ¿Estás bien? – Craig estaba inclinado bajo la mesa de la pequeña cocina. Junto a él, aterrada, la joven Linda.
– Yo… ¿que fue eso?, ¿son normales los terremotos aquí?
– Que yo sepa, hace años que no había uno en la ciudad… será mejor que vayamos a un hotel por ahora, te dejaré ahí…
– Demo!, Craig-sama! – La chica miró entristecida al moreno, cuando ambos notaron un sonido de una puerta siendo cerrada de golpe al otro lado del pasillo.
Craig salió de debajo de la mesa sin pensarlo dos veces.
Podría ser Tweek… debía ser Tweek. Tenia que explicarle las cosas, que el no amaba a esa chica, que todo eso del noviazgo eran ideas de sus padres, no suyas.
Pero al abrir su puerta, no había nadie más en el pasillo.
Absolutamente nadie.
O–O–O– 7:00 p.m. –O–O–O
Tweek estaba sentado en la plaza que había entre su trabajo y el edificio que rentaba. Aceptó irse, pero solo porque sabía que así Christophe y Gregory podrían tener un momento para ellos. Si el era un desgraciado en el amor… no tenia porque arrastrar a su amigo con él. Después de todo, era evidente porque la amabilidad del otro rubio. Iba a secuestrar a Christophe al finaliza el turno, sin dudas.
Suspiró cansado… ¿que le importaba sin Craig tenia novia?
Si le dijo que lo amaba y no era cierto… el desgraciado era él, no tenía porque sentirse tan mal.
Pero…
Le dolía mucho…
Aun después de tantos años, él…
…mantuvo la esperanza…
De pronto… una lagrima… simple, pequeña… pero tan desgarradora para él.
Había sido tan obvio todos esos años… pero… no lo quiso aceptar.
Lo seguía amando, como un condenado.
Amaba a Craig Tucker.
Aun. Estaba ahí, esperándolo… deseando hablarle en ese preciso momento.
Seguía siendo el Tweek que escribió ese recadito estúpido…
Comenzó a llorar más y más…
Tantos recuerdos ingratos no lo llevaron demasiado lejos… estaba ahí, sin poder pronunciar palabras para describirlo. Los recuerdos de esa adolescencia, juntos, viviendo uno al lado del otro.
Quería verlo…
Quería verlo
¡Quería estar con él!
Frente a él… aquel sentimiento… que jamás se iría.
Sentado en aquella banca, Tweek comenzó a sollozar… se odiaba tanto.
Su celular los distrajo, un mensaje de texto lo hizo sentir ligeramente mejor.
"Hola Tweek. Missy me dio tu número celular… ¿estás trabajando?... perdona la molestia. Espero que estés sonriendo ahora. Olvida todo lo malo, Tweek… el pasado es una espada que nos corta las alas". – Second.
Tweek releyó el mensaje.
Mientras estuvo encerrado, el chef Second le salvó la vida… aun cuando jamás lo había conocido. Era cierto…
Sus palabras lo rescataron del hoyo donde Craig lo puso.
El siempre dijo la verdad y lo alentó.
En cambio Craig no, después de tanto tiempo, solo volvió para atormentarlo… y lo consiguió.
No, claro que no. Craig Tucker no se merecía una sola de sus lágrimas.
¡AL DEMONIO CON EL!
Entonces se puso de pie casi de golpe, mirando con decisión hacia su departamento. Aunque tuviera que mudarse de departamento. Aunque tuviera que huir de la ciudad, pero se olvidaría de Craig. No volvería a llorar por ese ingrato. NUNCA MÁS.
Pero una sacudida que hizo a todos los que andaban pro ahí acobardarse, hizo que Tweek cayera de bruces contra la banca.
Otro terremoto.
Tweek miró extrañado a la ciudad. En los años que llevaba viviendo ahí, solo había sucedido un terremoto… y no había sido tan estruendoso… era raro.
Caminó con rapidez hacia su hogar… no era seguro seguir por ahí en esas condiciones.
O–O–O– 8:50 a.m. –O–O–O
– Ya sé a que vienes… Y no pienso ir a tu Pent–house hoy…
Christophe tomó su casco y lo colocó sobre la motocicleta. Al ver la limusina estacionada justo a su lado, sabia lo que Gregory pretendía.
– Please… – Pronunció con un susurro, amarrando a Christophe por la espalda, desde su cadera. – Come with me…
– Nada de "comg withg me" – Pronunció con su acento francés. Eso le daba mas deseos a Gregory de secuestrar esa torpe lengua franca. – Yo no voy a ninguna parte contigo… quiero acompañar a Richard a su exposición marica…
Gregory frunció el ceño y abrazó más fuertemente al castaño. Como le molestaba escuchar el nombre de esa rata amarilla.
– Pero el va a ver a su chef… y tu te aburres, eso fue lo que dijiste… – Abrazó a Christophe, sin importarle que alguien entrara al estacionamiento. – I love you… – Besó su cabellera y pasó ligeramente la nariz por ella. Todo en Chris lo volvía loco, pero ese aroma tan amargo lo ponía como "perrito en celo", decía el castaño.
Christophe suspiró cansado. Le encantaba estar así… de esa forma. Abrazado por el otro hombre sintiéndose tan… suyo.
– De acuerdo… solo un par de horas…
Gregory agachó la cabeza, la hundió cerca del cuello del otro y besó ligeramente aquella piel. Un beso casto, apenas palpable. Esos besos eran los que doblegaban a Chris… entre cerró los ojos y suspiró el nombre del rubio… lo que le encantaba.
Pero algo interrumpió su cercanía.
– Damn!… ¿otra vez? – El terremoto de esa ocasión fue ligeramente menor. Gregory miró el techo y después a la salida. Todo sin soltar al castaño.
– Es raro…
– Mucho. Le marcaré a Richard… – Gregory le soltó una mirada de reproche. El castaño se burló de su apariencia infantil. – Voy a dormir contigo y todavía te pones pesado… dame espacio… debe estar en su convención…
O–O–O– 7:20 p.m. –O–O–O
Tcoffe17: ¿Está ahí, chef?
Second11: Hola, Tweek!, ¿recibiste mi mensaje?
Tcoffe17: (n/o/n) claro que si!, muchas gracias… no sabe cuanto lo necesitaba…
Second11: (?) Sucede algo, Tweek :( ?
Tcoffe17: Yo… nada, solo comprobé lo inevitable…
Acostado sobre su cama, Tweek no pudo evitar sentir ese dolor de nuevo. Tendría que pasar un poco antes de acostumbrarse.
El chef era alguien a quien admiraba… a quien apreciaba… podía contárselo todo a él.
Second11: ¿que cosa Tweek? (ÓoÒ)?
Tcoffe17: Que voy a morir solo...
Terminó de teclear y comenzó a llorar de nuevo… no, no podía seguir viviendo así. Cerró la laptop, lo lamentaba por su héroe, pero no podía seguir evitándolo.
No dormiría esa noche…
O–O–O– 9:00 a.m. –O–O–O
Extrañamente motivado, Tweek caminaba por todo el recinto con leve entusiasmo. La cocina lo estaba liberando de nuevo.
Miró algunos stands, compró unas cuantas cosas que le hacían falta… miró en dirección de la zona de conferencias. Muchas chicas esperaban en una larga fila que terminaba en una mesa con un mantel blanco y celeste. Ahí estaría el chef Second en tan solo unas horas…
Su corazón palpitó levemente.
E hizo un juramento.
Ese día sería únicamente suyo.
Sin pasado.
Sin futuro.
Era solamente Tweek Tweak, a unas horas de conocer a su héroe, a la persona quien más apreciaba en el mundo.
Sonrió dulcemente… era fácil olvidar las malas experiencias estando tan cerca de una meta personal. Entonces notó algo trivial, pero que en ese momento cobraba sentido. No tenía nada que pudiera pedir, fuera rayado con un autógrafo.
Alzo la mirada ligeramente asustado, pero rápidamente dio con un puesto de libros de cocina. Ahí debía haber alguno del chef Second, sin dudas…
Caminó lentamente hacia el puesto, cuando las luces comenzaron a parpadear, primero en algunos stands, después en todos y finalmente en todo el edificio. Las luces parpadearon, se apagaron acaso 4 segundos y volvieron a encenderse. Entonces un pequeño movimiento dentro del edificio. Las voces asustadas de la gente comenzaron a hacer eco.
– ¿Otra vez? – Susurró Tweek para si mismo. Otro sismo sacudió el lugar. No había temblado en toda la noche y de pronto, eso…
Su celular sonó, sacándolo con un ligero susto de su meditación.
– ¿Eh?, hola Christophe… ¿ya estás en casa? – El rubio llegó al stand de la librería.
– ¿Estás bien, Richard?, hubo otro terremoto hace unos segundos…
– Lo sé, aquí dentro del centro de convenciones se sintió perfectamente. – Tweek encontró con gozo el primer libro de cocina que había leído del chef Second. Ese sería perfecto para un autógrafo. – ¿No vendrás?
– Lo dudo… sabes que no me gustan esas cosas… – El castaño tenía a Gregory colgado del hombro. Le molestaba escuchar la voz de Tweek al otro lado del teléfono. – Pero quiero pasar por ti – Gregory bufó. – Ahg… este, si, llámame cuando termine tu mariconada con la chef.
– ¡EL chef! Y, ¡ah!, no hables así de el.
– Bla, bla, bla… de acuerdo, te marco a la 1…
Tweek descansó el celular en su bolsillo. Su amigo no tenia remedio.
Aun tenía un par de cosas que hacer, pero moría por ver al chef Second… entonces una segunda llamada.
O–O–O– 10:30 a.m. –O–O–O
Craig tocaba a la puerta de Tweek. Había oído a alguien salir de ahí muy temprano, cuando se suponía que, tanto el como Christophe estaban trabajando. Más nadie abría…
– Tweek no está, fue al simposium… ¿recuerdas? – Missy, caminando en dirección de la salida, vestía una chaqueta negra de cuero, parecida al estilo que Christophe vestía, un pantalón negro d mezclilla, medianamente decente y el cabello no el cubría el rostro en esa ocasión.
– Tu… – Comenzó Tucker. Tenía un asunto muy importante con el chico de cabello verde.
– Nos vemos… – Se despidió divertido el hombre, pero Craig lo gritó para enfrentarlo. Linda salió asustada del departamento, vistiendo un conjunto anaranjado y rosa. Estaba peinada con una coleta alta y unos tacones rojos.
– ¿Por qué sabes el mensaje que Tweek me dio hace 12 años?... creía que yo era el único.
– Buenos días, señorita… –Agregó Missy con un ronroneo. Linda se escondió tras Craig, intimidada por el aspecto del otro chico. Craig interpuso su mano frente a la chica. Missy alzó la vista intrigado.
– Ella no tiene nada que ver ahora, Kenny.
Missy abrió los ojos consternado… sacó a relucir su sonrisa mas grande, brillante y blanca, y sonrió ladeando la cabeza como un niño.
Para temor de Linda e indignación de Tucker, Missy alzó su mano izquierda hasta la altura de su ojo, tocó su pupila con el dedo índice y extrajo un recubrimiento transparente.
– Esto… – Comenzó con su verdadera voz, una grave serena. Distinta a aquella amable y bajita que había estado emitiendo todo el tiempo. – Suele engañar a todo el mundo…
– Dijiste que eran lentes de contacto… – Craig estaba mirando con enojo al chico de cabellera verde. Kenny era alto, medía lo mismo que el. Tenía el rostro delgado y unas ojeras muy poco visibles bajo sus parpados. Sus ojos celestes hicieron a Craig pensar en Butters y él, pero al creer que se trataba de lentes de contacto, bien podría ser, por aquel rostro tan fino, Stan o Kyle. Después de 12 años, todos cambiaban… pero Kenny… había cambiado demasiado.
– ¡No!, eso lo dijiste tu… y yo no lo negué, porque no es una mentira del todo…
– ¿Por qué has seguido a Tweek todos estos años?, ¿Cómo te enteraste de esa nota?, ¿que consigues tu con todo esto…
Linda abrazó fuertemente a Craig. Ese sujeto lucía muy peligroso a ojos de ella.
Kenny borró su sonrisa y cambió su semblante a uno mucho más severo.
– Ya te lo dije… busco una segunda oportunidad… TODOS nosotros, ¿no es así? – Contestó en un tono que casi rozaba en el coraje.
Craig miró esos ojos celestes… no miraba al mismo Kenneth McCormick que recordaba en su adolescencia. Era un hombre completamente distinto… pero…
…el debía saberlo…
…si conocía esa nota…
…quizá el sabía porque Tweek lo odiaba…
Pero algo lo sacó de sus pensamientos. Kenny llevaba una mochila grande en su espalda.
– ¿Que es eso?
– ¿Esto? – Puso la mochila a la vista de Craig casi de golpe, Linda dio un saltito hacia atrás. – Son mis cosas… toma – Entregó una hoja a Tucker – Es la parte del contrato que te faltaba. Haz con ella lo que hagas, te doy el piso entero…
– ¿Te vas? – Craig dio un paso hacia adelante, justo cuando Kenny comenzó a caminar en dirección de la salida. – ¡Espera!, ¡tu lo sabes!, ¿cierto?, sobre Tweek y yo hace 12 años…
Kenny caminó hasta afuera, seguido por Tucker. Ya una vez afuera, se giró en dirección del moreno, lo miró enfadado, con verdadero rencor. Craig se detuvo ahí, desde el último escalón, mientras que Kenny ya se encontraba en la calle.
– Me desesperas, Craig… ahora, hace 12 años… dices "Te amo" a Tweek a la ligera, pero nunca has peleado por el… no sabes ni un cuarto de la historia, ¡y lo que es peor!, ni siquiera te has esforzado por conocerla… – Se giró por completo y así, estuvo de frente a Craig. El moreno lo observó más que enfurecido.
¿Que sabia el de su búsqueda?
¿Que sabia de su dolor todos esos años?
Sus traumas… sintiéndose incapaz de poder amar a nadie más…
Buscando una respuesta al abandono de su único amor.
Todo el sufrimiento, para encontrarlo y al instante, perderlo pues este tenía novio…
¿KENNY QUE CARAJO SABÍA?
Bajó los escalones de dos en dos y llegó hasta Kenny, lo tomó de la chaqueta y lo acercó hasta su rostro. Quería matarlo a golpes, ahí mismo…
– ¿Que?, ¿eh?, ¿te molesta la verdad?... no vales nada… – Entonces Craig lanzó su primer puñetazo, directo a la mejilla del ojiazul.
Linda, quien permanecía al margen desde adentro, corrió para intentar hacer que el moreno soltara al otro hombre.
– Matte!, Craig-sama!
Kenny no necesitaba de su ayuda… al instante se agachó con agilidad y lanzó una patada rápida al estomago de Craig, haciéndolo caer sobre los escalones.
Craig quedó impresionado de esa fuerza tan extrema…
– Eres un idiota, todo el tiempo lo has sido… porque no hiciste nada por retener a Tweek… si tanto lo amabas, debiste correr tras él el día que te escribió esa ridícula nota, ¡debiste detenerlo!... pero en lugar de eso… permitiste que sufriera mientras Stan le hacia y se hacia daño… todo ha sucedido por tu culpa… ¡tu pudiste hacer algo y no lo hiciste!... ahora, no me vengas con… – Parecía a punto de llorar, pero su coraje era mas grande que nada.
Un taxi pasaba por ahí y Kenny le hizo una señal para detenerlo.
Craig lo observaba consternado, sin poder procesar nada de lo que acaba de escuchar, vio al chico de cabello verde entrando en el vehículo y alejándose de ahí…
No sabia porque… pero tenia un horrible presentimiento entorno a Tweek… debía verlo lo antes posible.
Tweek estaba en peligro…
O–O–O– 10:56 a.m. –O–O–O
Tweek esperaba ilusionado en la fila de autógrafos. Antes de comenzar la conferencia, el chef tendría un par de horas para estar cerca de sus fans, la mayoría chicas.
Tweek miraba con ternura aquel libro… cuando el y Chris dejaron las sillas de electrochoque, lo primero que le intereso leer fue ese encuadernado rustico. Entonces su mundo cambió.
El chef Second siempre sería una persona importante para el… deseaba hacérselo saber.
Con los ojos cerrados, abrazando aquel objeto como si fuera un oso de peluche, Tweek escuchó el sonido de su celular de nuevo… miró la hora. Faltaba un minuto para comenzar la firma de autógrafos… y por primera ocasión se dio cuenta que muchas cosas en torno al chef Second estaban relacionadas con el numero 11… Tweek odiaba ese número en particular, pero… no era momento de pensar en ello.
– ¿Bueno?
– ¡Hey, Tweek!, soy Missy, ¡vaya, que sexy!, ¿ese pantalón es para que el chef te coma con la mirada? – La voz divertida del ojiazul hizo que Tweek se sonrojara como una niña.
– ¡Yo, ah, no digas eso!... – Llevaba puestos unos jeans azul oscuro ligeramente ajustados, distintos a los pantalones de vestir aburridos que siempre usaba. – No es por eso, yo… espera un momento… ¿estás tu también aquí, en el simposium?
– Já, claro… torpe, dime, ¿estás listo para conocer a tu ídolo?
– ¡Claro que si! – Tweek sonrió de nuevo como solía hacer. No recordaba la ultima ocasión en que se sintió tan emocionado… con el estomago a punto de devolver todo…
…solo aquella ocasión, cuando escribió una nota en secundaria…
– ¿Y porque no vienes hacia las oficinas al comienzo de la fila?, lo conocerás antes que nadie…
– ¡MISSY!, ¡ESO SERA GRANDIOSO!, YO, AH, NO SE QUE HACER, YO, NGH, ES DEMASIADA PRESIÓN. – Meneando la cabeza de un lugar a otro, Tweek cerró los ojos con fuerza y se le subieron los colores a la cabeza. Missy era magnifico. – ¿Crees que pueda?
– ¡Claro!, mira… por acá, a tu izquierda… – Tweek volteó en todas direcciones, hasta que observó una parte de la pared abierta, una oficina justo al inicio de la fila. Missy tenía la puerta ligeramente abierta, estaba sosteniendo un celular. En cuanto su mirada se encontró con la del chico, lo saludó con la mano alzada.
– ¡Ya te vi!
– Bueno, pues ven… te esperamos. – Dijo eso y colgó, cerrando la puerta al mismo tiempo.
Tweek se sacudió la ropa, acomodó su cabello y volvió a peinarse con sus propios dedos. Pensaba en mil cosas a la vez, su estomago estaba repleto de mariposas, sus manos sudaban y su garganta comenzaba a secarse. Recogió del suelo todas sus bolsas y las metió una dentro de la otra para no parecer muy cargado. Dio un largo respiro y comenzó a caminar en dirección de aquella puerta.
Las chicas en la fila chillaban y se movían desesperadas… faltaban 2 minutos para las 11.
Tweek llegó hasta la puerta… tocó hasta escuchar la voz de Missy del otro lado.
– ¡Adelante, Tweek! – Los nervios se lo comieron por completo. Estaba una puerta, solo una…
Tomó el picaporte y le dio media vuelta, se encontró de inmediato con Missy.
– Los dejo un minuto, voy a estar afuera, ¿eh? – El chico sorprendió por completo a Tweek.
Missy se había quitado esa peluca verde y lucía de nuevo su cabellera rubia. Ya le recordaba mas al Kenny de su infancia.
– Está bien… – Le respondió Tweek.
Se hizo a un lado, permitiendo que el rubio saliera, sonriendo como un bobo.
Entonces Tweek cerró la puerta, frente a él. A su espalda, su sueño le esperaba… a tan solo una vuelta.
Cada segundo era…
…mas largo que el anterior…
…pero, eran sus nervios…
…seguramente…
– ¿Tweek? – Una voz clara y profunda sonó en el interior de aquella oficina tan pequeña y cerrada.
El rubio abrió los ojos con una sonrisa boba que no podía evitar relucir.
Estaba ahí frente a su sueño.
Frente a…
El chef Second.
– Tweek, eres tú.
Un hombre con una filipina blanca de bordes negros y una pequeña bandera de los Estados Unidos estaba frente a él. Era por mucho, más alto que él, tenia una complexión fornida, pero no exagerada. Tal como Christophe. Su cabello era negro azabache, llegándole hasta las orejas, ni muy largo, ni demasiado corto. Su piel era blanca y su dentadura era tan perfecta como la de Kenny. Sus ojos azules rey se posaron sobre Tweek con verdadero asombro. Y felicidad…
Pero antes de poder decir algo…
O–O–O– 11:00 a.m. –O–O–O
…Un terremoto. Uno mucho más fuerte. El edificio completo tembló, sacudiendo los stands, tirando algunos incluso.
Kenny, quien estaba ahí afuera, comenzó a golpear la puerta con fuerza, ahí adentro no había ventanas, así que si se caía una parte del edificio, quedarían atrapados, pero…
…la puerta estaba trabada. Era mecánica y se bloqueó con el sismo.
– ¡Carajo, y ahora que! – Pero antes de poder siquiera pedir ayuda, las luces de todo el edificio se apagaron. Los gritos de la gente comenzaron a hacer un escándalo terrible.
…
…
Dentro de aquella oficina, Tweek estaba espantado por muchas cosas…
…el sismo…
El temblor hizo caer algunos muebles, entre ellos las sillas y los cuadros de las paredes…
…los gritos de la gente…
Se escuchaban claramente desde afuera…
…la oscuridad…
Estaba encerrado ahí, sin ninguna salida en medio de la oscuridad total.
Pero ningún miedo era más grande que el que ocupaba su cabeza en ese momento.
Y era tan grande…
– ¿Stan?
Que gritar no era suficiente.
Ese día, destruyeron su esperanza en el mundo.
Estaba encerrado, a oscuras, sin posibilidades de huir… con su amado Chef Second.
Stanley Marsh.
…
…
Pude solucionar mi problema jojojo y por eso actualicé antes… pues ojala les guste este capitulo, porque le puse mucho entusiasmo.
Las cosas van a tomar un rumbo que quizá no les guste, pero… no me culpen, culpen a quien quiso ver un tercer capitulo, cuando mi plan era dejarlo en el número 2 :S
Jajaja, solo bromeo… pero, en serio, las cosas empeorarán.
Por cierto… escribí este capitulo hace unos días… y hoy, antes de publicarlo, me llega un correo de un amigo que vive en México y me dice que ahí hubo un terremoto (no se donde ni como). Me sorprendí… espero que todo les salga bien. Es horrible cuando suceden cosas así…
Sin más, cuídense mucho.
Nos leemos pronto!
By: Roglia15
