Sailor Moon no me pertenece.
Novia Rechazada.
Miedo a perderte.
Serena caminaba por el patio del castillo, hacia un día hermoso y nada mejor por hacer que ver a la gente trabajando de un lado a otro, todos querías lo mismo, la prosperidad del feudo, por lo que había escuchado el antiguo señor Chiba, lord Armando durante los últimos años de su vida había descuidado sus responsabilidades para con el castillo, aunque decían que se debía a perdida de su esposa, ahora las cosas eran distintas, los hombros y mujeres que habitaban esas tierras no tenía sino palabras de elogios para Darien, cada día que pasaba se sentía más enamorada de aquellas tierras y de su esposo.
De pronto lo diviso, dando órdenes como siempre, altivo y dueño de todo el lugar, su presencia le quitaba el aliento, una sola mirada cargad de deseo por parte de él y Serena sentía humedecer sus parte intimas, iba a acercarse a él, solo para estar a su lado, dio algunos pasos hacia él pero se detuvo al ver que la atención de Darien era para otra rubia que se le había acercado, era rubia era Mina.
Ambos se miraban con una enorme sonrisa en los labios, parecían contentos el uno con el otro, tenía que acercarse a ellos, hacer que su esposo la mirase a ella de forma, como si un hubiese nada más importante en el mundo que ellos dos.
- Darien. . .- Le hablo pero él no pareció escucharla.- Darien. . .
Mina captaba por completo la atención de su esposo, de modo que se acercó más a ellos, si era necesario iba a tomar a su esposo del brazo para alejarlo de ahí, pero por más que caminaba no parecía acortar la distancia sino más bien al contrario a medida que caminaba Darien y Mina se alejaban cada vez más.
- Darien.- Lo llamo con voz alta.- Darien mi amor.
Pero no tuvo respuesta él parecía no escucharla para nada, seguía cerca de Mina, ambos reían ahora y se tomaban del brazo, parecían una pareja feliz, una pareja que se amaba mutuamente.
- No Darien. . .- Comenzó a correr hacia él pero nada ocurría, no estaba más cerca de su esposo.- Darien no te vayas. . . No me dejes. . .
- No me dejes. . .- Serena abrió los ojos y lo primero que supo fue que todo aquello no había sido más que un horrible sueño.
Volvió su cabeza hacia un costado y respiro tranquila al ver que Darien estaba a si lado en la cama, durmiendo tranquilamente, no sabía cuánto faltaba para el amanecer pero la oscuridad le indicaba que había despertado en medio de la noche, se quedó mirando a su esposo, no la cicatriz que hace mucho tiempo ella había visto en su rostro le parecía un complemento muy sexy, aunque si era sincera consigo misma su marido ser sexy del todo, le acaricio la mejilla y sonrió, aunque Mina aun seguía en el castillo, entre su marido y ella no había habido acercamiento alguno, al menos no había perdido a su marido de vista, la relación entre su esposo y hermana era cordial, no había miradas y mucho menos comentarios que la hicieran sospechar, aun así ella temía la sola idea de que Darien la apartara de su lado para quedarse con su hermana.
- Darien. . .- Se acurruco a su lado.- ¿Por qué no puedes amarme?
Entro en el solar buscándola, pero Serena no estaba ahí tampoco, había recorrido casi todo el castillo buscando a su mujer, no había rastro de ella en ningún lado, salió hasta los patios esperanzado de encontrarla, Serena no podía haber desaparecido así como así, tenía que estar por ahí, seguramente jugando con Chibi Chibi.
- ¿Serena donde estás?
La encontró momentos después, pero ella no estaba sola, iba del brazo junto a Seiya Kou, el maldito hombre no parecía querer soltarla, de hecho no parecía entender que ella no era nada suyo, Serena era su esposa, su mujer, aquel Kpu no tenía derecho a hablarle.
- Serena.- La llamo, iba a apartar a su mujer de lo brazos de ese hombre.
Ella no lo escucho, seguía pendiente de lo que Kou le decía, Serena parecía contenta estando al lado de aquel hombre, y eso era algo que él no podía soportar, camino hasta ella con rapidez, no importaba si los Kou estuviesen de visita los echaría a todos de sus tierras.
- Serena.- Hablo con voz alta.- Serena ven conmigo.
Pero lo ignoro, era como si no la estuviese escuchando, se apresuró a alcanzarla y alejarla de ese hombre para siempre, pero por más que caminaba no parecía acercarse a ella, la llamo una y mil veces pero no fue tomado en cuenta, lo que lo llevo a la rabia absoluta.
- ¡Serena!
Al despertar se incorporó en la cama quedando sentado, la tenía la respiración agitada y no entendía mucho que aquel horrible sueño, se volvió para buscar a su esposa y para alivio ella estaba ahí a su lado, como cada nuevo día, ya estaba amaneciendo, podía ver los primeros rayos del sol entrar por las ventanas del cuarto.
Se quedó mirando a su esposa, tenía que admitir que tenía un gran miedo a perderla en los brazos de Seiya Kou, aunque hasta el momentos él no les había permitido estar a solas, y eso en gran parte gracias a la ayuda de su hermana, aunque Chibi Chibi no lo sabía inconscientemente lo estaba ayudando, cada vez que ella necesitaba algo acudía a Serena en busca de ayuda y tenía la atención de ella por mucho tiempo.
De una cosa estaba seguro, Serena no iba a dejarlo, después de todo lo amaba y era lo único que evitaba que se volviese loco, si bien no soportaba algún tipo de acercamiento entre su esposa y el sujeto Kou no perdía la cabeza.
La vio dormir tranquila, ella siempre se aferraba a él y eso le gustaba, que su esposo estuviese muy cerca de él al momento de dormir. Serena tenía los cabellos esparcidos por toda la almohada, estaba hermosa así, tan apegada a él y tranquila, tenía un delgado camisón que se abría en el valle de entre el cuello y los senos, era una imagen que lo excitaba al instante.
Aparto las mantas para tener una mejor visión del cuerpo semi desnudo de su esposa, Serena era exquisita, tenía que admitir que nunca se había imagina que iba a desfrutar de hacer el amor con su esposa, siempre había oído comentarios de hombres casados que decían que sus mujeres reusaban su toque, en su caso era muy por el contrario, tanto Serena como él mismo disfrutaban haciendo el amor y no solo en aquella cama sino en que varios cuartos del castillo e incluso los establos y recientemente el granero.
El camisón estaba enredado en su cintura dándole una hermosa vista de las piernas de su mujer, nada malo podía pasar si el la acariciaba un poco, la toco y sonrió al sentir la piel cálida bajo sus manos, ella no parecía reaccionar a su toque de modo que continuo, descaradamente acaricio a su esposa, de vez en cuando Serena se movía entre sueños pero no parecía querer despertar, en un momento ella se movió y separo un poco ambas piernas, dándole una idea a él.
Toco la suave y cálida intimidad de su esposo arrancándole un gemido a ella, aquello termino por excitarlo aún más, separo sus piernas un poco más y envolvió su propia cintura con ellas, se acomodó mejor.
- Darien. . .- Serena susurro entre sueños.
Que su mujer estuviese soñando con él lo llevaba al éxtasis total, masajeo los pliegues vaginales y se concentro en preparar a su mujer.
- Serena. . .- Susurro mientras entraba en ella con suavidad.
- Darien. . .- La joven abrió sus ojos lentamente.
En un principio creía haber estado soñando, después de todo su marido invadía toda su vida, incluso sus sueños pero al despertar y ver a Darien encima suyo sonriéndole con malicia solo pudo hacer lo mismo, mirarlo a los ojos y clamar en silencio por u amor.
- Buenos días esposa. . .- Le dijo él.- ¿Has dormido bien?
- Solo digamos que el despertar ha sido mejor. . . Mucho mejor.
- Concuerdo contigo.- Darien se movió más.- Es una delicia estar así contigo.
Las embestidas fueron aumentando en potencia y velocidad, Serena se aferró a la espalda de Darien, mientras tanto este le besaba el cuello y los senos, ambos gemían sin control y se aferraban al otro como si su vida dependiese de eso.
- Darien. . .
- Preciosa.- Darien decidió cambiar la posición, se revolvieron en la cama y finalmente fue Serena quien se quedó arriba.- Vamos preciosa.
- Si.- Serena se movió con frenesí en busca de mayor placer, puso sus manos sobre el pecho de Darien para buscar apoyo.- Darien. . .
- Sigue pequeña. . . Sigue.- Darien tomo sus nalgas.- Sigue.
Eran esos momentos en que Serena sentía que Darien era solo suyo, que Mina no tenía la mayor importancia entre ellos, que los fantasmas que la asustaban no etnia valides, era en ese momento en que se volvía la persona más importante para Darien.
- Darien.- Gimió mientras se movía con rapidez, muy pronto iba alcanzar la cima del placer.
- Serena. . . – Darien la tomo de la cintura, estaba por derramarse dentro de su mujer.- Serena. . . ¡Serena!
La joven cayó encima del pecho de su marido, con la respiración agitada y la cara ardiéndole por completo, sintió los brazos de su esposo estrecharla, se refugió en la tranquilidad que en ese momento tenía ahí con su marido, se sentía aletargada pero feliz, Darien la hacia sentirse de esa forma, como si nada más importara.
- Será un día maravilloso.- Lo escucho decir.- Nada mejor que comenzar el día junto a la esposa.
- Opino lo mismo.- Su marido de pronto dejo de abrazarla, parecía que estaba tratando de alcanzar algo.-¿Qué haces?
- Es muy temprano aun esposo, podríamos dormir un poco más.- Puso las mantas sobre los cuerpos de exhaustos de ambos.
- Si quieres puedo quitarme de encima de ti.- Le dijo, y recibió un fuerte abrazo.
- Nada de eso. . .
- Pero peso mucho. . .
- No digas tonterías.- Darien le beso el mentón y después busco los labios.- Duérmete. . . Conmigo.
- Si Darien.- Apoyo la cabeza en el cuello de su esposo y de inmediato sintió mucho sueño.
- Pero mi amor. . .
- Basta Mina.- Yaten miro a su esposa.- Lo he decidido.
- Pero aún no he tenido la oportunidad de hablar con Darien. . . Mucho menos con Serena.
- Y es precisamente con ella que no podrás. . .- El peliplateado estaba levantándose.- Llevamos aquí poco más de una semana y hasta el momento solo he visto un tipo de reacción en tu hermana. . . Y es miedo.
- ¿Miedo?
- O tensión, es complicado descifrarlo, pero he visto como te mira.
- ¿Y qué ves?
- Como si temiera que saltaras sobre ella para atacarla. . .
- No seas absurdo Yaten, yo nunca atacaría a mi hermana.
- Es una forma de ejemplo mi amor.- Yaten se le acerco a su esposa y puso una mano sobre su vientre.- Por favor mi amor, hazme caso, es mejor que nos vayamos, estoy seguro de que tu hermana estará más tranquila si sabe que pensamos partir mañana.
- Si Yaten. . . Al menos intentare hablar con ella hoy.
- Mira Mina te amo y lo sabes, por eso acepte hacer este viaje, para que tú te quedases más tranquila, pero al parecer solo hemos venido a molestar.
- Pero Darien no ha sido mal educado y tiene rezones para odiarnos.
- Lo sé, sabes que un principio no estuve de acuerdo con hacer este viaje, mucho menos por tu salud.
- Yaten. . . Te prometo que solucionare todo esto con Serena y Darien cuanto antes.
- Si mi vida.
- Estas más tranquila esta mañana Serena.- Comento Andrew mientras estaba sentado junto con su prometida y la lady del castillo.- Estos días te he visto muy asustada con la presencia de tu hermana.
- No he dejado de tener horribles pesadillas con que Darien me deja por Mina.- Se sinceró con el rubio.- Cuando despierto por la noche no me quedo tranquila hasta estar segura de que Darien duerme a mi lado.
- Los malos sueños nos hacen vivir en el miedo.- Murmuro Lita.- Y ese miedo no nos deja ver las cosas claramente.
- ¿Verlas claramente?- Serena frunció el ceño.- No comprendo.
- Oh Serena.- Intervino el rubio.- Darien no sería capaz de dejarte. . . Es hora de que te des cuenta de lo importante que has llegado a ser para él.
- Pero si Darien ama a Mina. . .
- Serena. . .- Hablaron Lita y Andrew al mismo tiempo.
- Por favor no sigan.- La joven se levanto.- No quiero escuchar más ese tipo de cosas. . . Sé que intentan tranquilizarme pero no lo conseguirán.
- Pero Serena.- Lita se le acerco.
- Andrew tu fuiste testigo de muchos desprecios que sufre en un principio a manos de mi esposo, entonces sabes de sobra que no puedo significar mucho para él, más que un cuerpo en su cama y sus brazos.
Salió del salón incapaz de escuchar más cosas, ella sabía cuál era su intención y aunque apreciaba lo que la pareja intentaba hacer sabía que nada iba a lograr que Darien la amase, llego hasta los patios, necesitaba tomar aire fresco.
- ¡Serena!- Chibi Chibi corrió hacia ella, con Zafiro a sus pies.- En la aldea nació un nuevo bebé.
- ¿En serio?- La plática de la niña, aunque simple o a veces descabellada la ayudaba a alejarse un poco de los problemas del mundo adulto.- ¿Sabes de quien es el bebé?
- Del carpintero, dicen que fue un niño.- Le respondió la niña.
- Ya sé quién. . .- Conocía a la mujer del carpintero, era una de las tantas mujeres que habían asistido a sus lecciones sobre el arte de curar.- Me alegro por ella, sabía que estaba embarazada y que esperaba que fuese niño.
- ¿Serena cuando tendrás tu un bebé?
- ¿Eh. . . Yo?- Miro a la niña con algo de vergüenza.- Pues aun no es tiempo pequeña, un bebé es algo que llega con el tiempo.
- Mmm. . . Me gustaría que tuviese un bebé para poder jugar con él.
Hasta ese momento no había pensado en la idea de tener un bebé, aunque le gustases los niños no tenía idea de que quería su esposo, naturalmente cualquier hombre querría tener un hijo, de preferencia hombre para que continuase con el apellido y la reputación de la familia, pero Darien no le había comentado nada, quizá no quería que ella llevase en su vientre a los hijos de él.
- ¿Serena?. . . ¿Serena estas bien?
- Si. . .- Volvió a concentrarse en la pequeña.- Si mi cielo estoy bien, estaba pensando en otras cosas.
- ¿Oye Serena puedo ir a comer pastel? Lita hiso un delicioso pastel.
- Ve querida, yo iré a la aldea a visitar al recién nacido.
- No tardes en volver.- La niña se alejo contenta.
Se quedó mirando a la niña, Chibi Chibi era muy importante en su vida, se había vuelto un pilar fundamental en su vida, una constante que la hacía sentir querida y necesitada.
De pronto pensó en Darien, como lord del feudo él debía estar atento al nacimiento del nuevo habitante de aquellas tierras, quizá hasta quisiera ir con ella, decidió ir a preguntárselo, a esa hora Darien estaba en el solar, pero pasaría por el salón àra confirmarlo.
- Lita.- Vio a la castaña a penas entro en la habitación.- ¿Has visto a mi esposo?
- Debe estar en el solar.- Murmuro la aludida.- Aunque no ha pedido nada de ver o comer.
- Mmm. . . Iré a ver si está ahí.
- ¿A ver a quién?- Andrew se acercó a ambas.
- Busco a mi esposo.- Respondió Serena.- ¿Lo has visto?
- Pues en los patios no está, vengo de ahí.
- Entonces está en el solar. . . Iré a buscarlo.
Corrió escaleras arriba, hasta el momento no había visto a su hermana, pero seguramente debía estar paseando con Yaten, ya que a este último tampoco lo había visto, de modo que podría salir con Darien sin alterar la rutina que tenían sus visitantes, iba por el pasillo hacia el solar acercándose cuando vio la puerta entre cerrada y escucho claramente voces emerger de aquella habitación, se quedó helada al reconocer la voz de Mina y luego la de su esposo.
- Mina no tienes porque. . .
- Pero Darien es mi deber, yo cometí una falta. . .
- Lo único que importa es que estés bien. . .
- Y lo estoy ahora más que nunca. . .
Sintió nauseas al instante, quería entrar en el solar y sacar a Mina de ahí pero no su cuerpo permanecía inmóvil, el solo hecho de saber que su hermana y su esposo estaban en aquel cuarto hablando solos la ponía enferma, todas sus pesadillas parecían resucitar para asustarla por completo.
- Lo único que quería era verte. . .- Oyó claramente la voz de su hermana mayor.
No podía seguir ahí o terminaría por entrar llorando ahí y rogarle a Mina que se fuera con su esposo y a Darien para que la quisiera, comenzó a caminar hasta las escaleras pero al poco andar decidió correr, aun podía escuchar las voces de ellos dos, seguramente estaban en brazos del otro riéndose de ella.
- Serena.- Andrew la detuvo cuando estaba en el pie de la escalera.- ¿Estas llorando, qué ocurre?
- Nada. . . Yo necesito salir de aquí. . .- Trato de zafarse del agarre del rubio, más no pudo.- Suéltame por favor.
- Dime que te ocurre. . . No puedo dejarte ir así, estas muy angustiada.
- Estoy bien, te lo juro, solo iré a la aldea. . . Te prometo que nada malo me ocurre.- Trato de calmarse para que el hombre la dejase ir.
- ¿Encontraste a Darien?
- Si. . .- Respondió rápidamente.- Andrew de verdad tengo que salir, me dirijo a la aldea.
- Entonces veré que lleves escolta. . .
- No me sucederá nada malo.- Logro soltarse.- Voy a estar bien no te preocupes.
- De acuerdo.- Andrew la vio partir, sabía que algo estaba sucediendo, y tenía que ser con Darien, quizá el muy idiota había vuelto a ofenderla como antes, aunque era poco probable.
- Dile a nuestros hombres que partiremos mañana a medio día. . .- Oyó la voz de alguien acercarse, eran Yaten Kou junto a su hermano.
- ¿Parten mañana?- Pregunto Andrew.- ¿Tan pronto?
- Tengo muchos asuntos que resolver en casa y no podemos estar más tiempo aquí o el viaje se pondría muy peligroso para Mina y su embarazo.- Respondió el hombre.- ¿Por cierto has visto a mi esposa? Me dijo que iba a conversar con Serna o Darien si tenía la oportunidad.
- ¿Con Serena o Darien?- Repitió el rubio haciendo que su cerebro trabajase con rapidez.
¿Tendría que ver Mina Kou con aquella extraña y nerviosa actitud de Serena? Y lo más importante. ¿Estaría Darien involucrado? Tenía que ser así, hasta donde sabia Mina Kou aún no bajaba, y si Darien estaba en el solar era más que evidente que seguramente se habrían encontrado y que Serena había sido testigo de todo eso.
- Pues. . .- Trato de buscar a mejor respuesta.- Serena acaba de salir hacia la aldea, y supongo que Mina debe estar en el cuarto.
- Mmm. . . Bien iré por ella.
Momentos Antes. . .
Estaba muy concentrado revisando los libros, tenía que admitir que Artemis era un administrador eficiente, tenía todo anotado y fechado, nada pasaba a la vista del inteligente hombre, con toda esa información podría determinar para cuando iban a comenzar los trabajos para la construcción del dueño castillo en la costa, era una zona poco habitada que debía ser protegida.
Si las cosas funcionaban bien pondría a Andrew al frente de ese castillo, él estaba más que preparado para asumir esa tarea, después de todo lo tenía en la sangre. De pronto alguien toco la puerta del solar, debía ser Serena, ella acostumbraba a tocar, aunque sabía que ella no lo molestaba, al contrario tenía muy buenas ideas que había puesto en práctica y que había resultado muy bien.
- Adelante.- Ordeno mientras no despegaba la vista de la puerta, llevaba toda la mañana sin ver a su esposa y lo único que quería era volver a tenerla en brazos.
- ¿Darien?- No era Serena sino Mina, la rubia entro con cuidado.- ¿Puedo hablar contigo?
- Claro pasa toma asiento.- Le señalo una banqueta cerca de la pared.
- Dime en que puedo ayudarte.
- Desde que hui de casa siempre me quedo con la sensación de haberme ganado tu odio.- Dijo la mujer.- Y estoy aquí para pedirte perdón.
- Mina no tienes porque. . .- No había pensado en eso desde el día en que leyó su carta.
- Pero Darien es mi deber, yo cometí una falta.- Murmuro la chica algo desesperada por hablar.
- Lo único que importa es que estés bien.- Y era cierto, él tenía una vida tranquila al lado de Serena ya nada más importaba.
- Y lo estoy ahora más que nunca.- Le sonrió Mina.
A decir verdad él nunca había vuelto a pensar en ella después de haber leído su carta, una parte de él la había comprendido, otra parte y quizá la dominada por su orgullo varonil solo habría quedado resentido alguno días.
- Lo único que quería era verte.- Le dijo Mina.- Para perderte perdón, desde que Yaten llego a mi vida lo único que quería era ser su esposa, sé que debí hablar con mis padres y contigo, pero fue algo que me remedio por completo.
- Lo entiendo, de verdad, ahora Serena es mi esposa y me encuentro muy feliz con ella a mi lado.
- ¿En serio?- Le pregunto la rubia.- Desde que me entere de la boda de ustedes me preocupe de que mi padre hubiese obligado a Serena a casarse contigo, no quería que ella pagara por mi irresponsabilidad y falta de respeto.
Serena lo amaba, ella no podía estar sufriendo al estar casada con él, al menos ahora, reconocía que al principio de su matrimonio no había sido un buen marido pero ahora procuraba estar al pendiente de todas sus necesidades.
- Puedo asegurarte de que ella no es infeliz si es lo que has pensado, la gente la quiere y ella corresponde ese sentimiento.
- Lo entiendo.- La joven sonrió.- Todos estos días he querido hablar con ella, pero todo parece conspirar para que no tuviésemos un momento a solas o quizá estuviese tratando de evitarme. . .
- No creo que haya hecho eso, mal que mal son hermanas. . .
- Darien. . .- Intervino Mina.- Ella y yo tuvimos una fuerte discusión antes de mi partida, había intentado convencerme de no huir, ella quería que respetase el acuerdo de matrimonio y yo en mi desesperación al no ser comprendida la abofetee, ella debe odiarme aun.
- Espera un momento. . . Hay algo que no comprendo.- Aun tenía en la mente algo que Mina le había dicho.- ¿Serena te pidió que no huyeras?
No podía ser, si Serena estaba enamorada de él en vez de intervenir para evitar que Mina hubiese huido, la hubiese alentado. ¿Por qué habría hecho eso? ¿Qué había estado sacrificando? ¿La reputación de su familia o su amor por él? No entendía que estaba pasando.
- A decir verdad nunca comprendí cuales fueron las razones de Serena, pero estaba muy nerviosa tratando de convencerme de no huir, de modo que aun debe estar molesta conmigo.
- Mmm. . . Puedo tratar de convencerla de hablar contigo.- Mal que mal Serena nunca le negaba nada, al contrario lo complacía en todo lo que él le pedía.
- ¿Podrías hacerlo cuanto antes? Yaten y yo partimos mañana a medio dia, tengo poco tiempo para pedirle perdón.
- Vamos ahora mismo, es medio día, Serena debe estar en las cocina o en el salón charlando con las criadas.
- Muchas gracias por entenderme Darien. . .
- No lo digas, si te hubiese casado conmigo ambos hubiésemos sido infelices.- Se levantó.- Vamos a buscar a mi mujer.
Lo curioso de todo eso era que desde que estaba casado con Serena no había vuelto a pensar en Mina y en como hubiese sido su matrimonio, la verdad era que en su mente había cabida solo para su mujer, para ninguna otra, esperaba poder ayudar en la reconciliación de las hermanas, así Serena estaría agradecida con él.
- Mi amor.- Mina hablo cuando estaban bajando las escaleras.- Mi vida.
Yaten Kou estaba en el corredor que daba entre las escales y el gran salón, parecía estar hablando con Andrew, seguramente el rubio debía saber dónde estaba su esposa, se les acerco.
- ¿Andrew has visto a mi mujer?
- Pues había subido a buscarte pero bajo algo alterada.- Le respondió el aludido.- seguramente vio algo que no le gusto.
- ¿Subió hace poco?- Pregunto, había detectado el tono irónico de su amigo, pero no iba a hacerle preguntas directas frente a los huéspedes.
- Acaba de bajar y decidió ir a la aldea, creo que fue a buscarte al solar.
- Quizá nos escuchó hablar y se molestó.- Intervino Mina, quien se había percatado de los comentarios del rubio.- Ella seguramente me odiara más.
- Iré por ella.- Darien sabía que Serena debía estar enfadada.
- Darien.- Andrew lo alcanzo a buena distancia de la pareja Kou.- Sé que estoy cometiendo un gran error al decirte esto pero tengo que hacerlo, cuando Serena salió del castillo alguien la seguía.
- ¿No mandaste escoltas con ella?
- No quiso, estaba alterada, parecía a punto de llorar.- Murmuro Andrew.- No sé qué estabas haciendo con Lady Kou arriba pero te puedo asegurar que Serena está herida.
- Maldita sea. . . Hoy me he enterado de muchas cosas y necesito hablar con ella, sobre todo Mina necesita decirle algunas cosas, necesito que este aquí.
- Entonces ve por ella, Seiya Kou la siguió aunque creo que ella no sabe que iba detrás de ella.
Maldita sea, se apartó de Andrew y corrió hasta los establos, tenía que alcanzar a Serena, alejarla de Kou, tratar de que hablase con Mina y por ultimo hablar con ella y pedirle explicaciones sobre muchas cosas.
Serena debía estar sufriendo mucho, debía estar imaginándose cosas que no eran, todo lo relacionado con Mina Kou había quedado en paz, ambos eran felices en sus respectivos matrimonios, no había motivos para una enemistad, el problema ahora recaía entre Mina y Serena.
Cabalgo lo más rápido que pudo, tenía que encontrarla, ponerla en el lomo de su caballo y arrancárselas de las manos de Kou, incluso quería matar a ese hombre, pero no era un asesino sin sentido, mal que mal Serena lo amaba, nunca podría dejarlo, además él nunca lo iba a permitir, la amarraría a su cama si era necesario.
Se detuvo al ver dos caballos amarrados en el inicio de un bosque, reconoció a Dulce inmediatamente, se acercó y vio las huellas recién marcadas en la tierra, habían ido al lugar donde los hombres estaban cortando leña, se acercó lentamente para poder escuchar lo que ellos hablaban, encontró el refugio perfecto para ello.
- Serena por favor.- Hablo Kou.- Escúchame por favor.
- No sigas Seiya no quiero escuchar nada más de Darien.
Eso lo molesto y lo cegó, ella no podía decir eso de él, no podía querer olvidarse de él, todo tenia que ser idea de aquel Kou, ese hombre era mala influencia para su esposa.
- Serena es evidente que eres infeliz, ese hombre te hace sufrir, no merece ser tu esposo. . .
- Seiya. . .
- Cuando llegue aquí con mi hermano y su esposa y escuche lo feliz que eras aquí pensé en dejar todos mis planes. . .
- ¿Planes?
- Si mis planes para llevarte conmigo a mi feudo, ahora los vuelvo a tomar, vente conmigo Serena, mis padres son cercanos al rey, podemos pedirle ayuda para que disuelva el matrimonio de infelicidad que tienes con Darien, sé que no me amas pero yo puedo hacerte feliz Serena, dame la oportunidad de demostrarte que puedo hacerte feliz, puedo ganarme tu amor.
- Yo jamás podría vivir bajo el mismo techo que Mina.- ¿Con ese comentario Serena estaba pensando en la idea de dejarlo?
- Entonces podremos vivir en otro lado, el que tú quieras.
Dile que no Serena, dile que me quieres a mí, que me amas, que no puedes dejarme, se dijo en su mente, rogaba por ser lo que escuchara de parte de ella, pero el silencio de Serena solo podía indicar algo, lo estaba pensando y lo estaba pensando en serio.
- No puedo Seiya.- Fue la respuesta que oyó por parte de su esposa.- No puedo abandonar a Chibi Chibi, ni al resto de la gente, me he encariñado con ellos.
- ¿Lo amas verdad? ¿Amas a ese Chiba?
- Ya no sé qué pensar. . .- Fue la respuesta de Serena.- Mira Seiya me iré a casa ahora, estoy cansada y quiero tumbarme en la cama y dormir el resto del día, estoy cansada.
Darien se apresuró a tomar su caballo para volver, al menos estaba tranquilo en un aspecto, ella no iba a dejarlo, aunque sea por su hermana menor y la gente, eran ellos lo que estaban manteniendo a Serena ahí en el castillo.
Lo segundo lo preocupaba, Serena no había dicho que lo amaba, al contrario parecía estar perdiendo su amor y eso era algo que no podía permitir, necesitaba el amor de su esposa para poder seguir viviendo, saberse amado por Serena era como respirar al aire del día a día, necesitaba hablar con ella pero sabia que no tendría buena recepción, seguramente Serena iba a negarse a hablar con él en varios días, días en que podría perderla finalmente.
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Amigas/os por razones de tiempo no pude responder su comentarios, de modo que los puse de esa forma, si algún nombre sale incompleto pido perdón por alguna razón siempre los corta, en fin, había prometido este capítulo para hoy de modo que aquí se los dejo, espero les guste, muchos saludos y buenas noches.
