Las rupturas
Conseguí empleo… de nuevo. Así que no podré actualizar rápido. Por otra parte, justo cuando creía caer en el Fandom KEVEDD, algo lo reemplazó de inmediato… ¡y es la película de Star Trek!
Me consideraba fan de la primera… pero esta segunda me ha dejado claro el camino SPIRK que debo seguir.
Sin mas preámbulos extraños… el capitulo.
South Park no me pertenece, ni sus personajes, ni la historia original… tampoco algunas ideas extrañas seudo–improvisadas. Esas las escucho de mis compañeros…
Después de algunos "acuerdos" en francés arcaico que ni Craig o Gregory entendieron, la madre de Chris, "mamá Delorn", como decía el británico, consiguió que mostraran los videos de seguridad a un grupo tan particular.
Faltaban una hora para que amaneciera y dos hombres trajeados, un sujeto de aspecto militar y una dama con una placa del servicio secreto francés, llegaron hasta la central de taxis del aeropuerto principal de Londres exigiendo la cooperación de todo el equipo que protegía el lugar.
– ¿No saben la hora aproximada? – Preguntó nervioso el operador de las cámaras. La mujer se giró para ver a su sequito, pero ninguno parecía tener una respuesta 100% certera.
– Supongo que llegó aquí entre las 6 de la mañana y las 9. – Susurró Craig.
– Eso es correcto… y Missy vació su departamento… eso los retrasó al menos 40 minutos mas… donde quiera que estén, no podrán viajar demasiado rápido si los localizamos en menos de 72 horas…
– Eso significarían… 8 horas de sobra y a nuestro favor…
– 8 horas para encontrar a Tweek… – Repitió Tucker. No podía imaginar lo que Kenny estuviera haciéndole al rubio. ¿Por qué lo había raptado?, ¿que tenia eso que ver con Inglaterra?, ¿por qué McCormick sabía lo que Tweek le dedicó en una nota 12 años atrás? ¿y de que forma todo estaba atado a sus recuerdos o la falta de ellos, respecto a Tweek y su adolescencia?
– Puede mirar la pantalla, irá un poco rápida, pero es la única manera de abarcar 5 horas de gente entrando y saliendo… – El hombre sentado frente al monitor temblaba ligeramente con la cercanía de aquellos sujetos tan sospechosos.
Tanto la mujer como los 3 hombres a su alrededor, miraban con una concentración extraordinaria las 8 pantallas frente a ellos. Había cientos, miles de personas caminando, entrando o saliendo por la puerta. Seria imposible para cualquiera encontrar a una sola persona… pero no solo se trataba de "una persona". Era Tweek… y Craig y Chris irían hasta el final del mundo por él.
– ¡AHÍ! – Gritaron ambos apuntando hacia el mismo punto en la pantalla. Eran Tweek y…
– Missy – Susurró el francés. Seguía sin comprender las acciones del otro chico.
Missy era un hacker, los ayudó a escapar de la Prisión de Joseph Mendel… les dio un hogar, una nueva vida y un nombre falso. Los ayudó cuando necesitaron dinero, les consiguió carreras y un empleo… ¿acaso todo fue un plan cruel y elaborado?, ¿Por qué de pronto decidió traicionarlos?
De cualquier forma, la amabilidad de los últimos años nunca le pareció algo ordinario… pensó, intentaba sanar sus cultas. "Cuentas claras", le dijo alguna vez.
– ¿Puede ampliar la serie de placa? – La francesa preguntó al hombre sentado cerca del curioso grupo.
– Si me permite… – Tecleando un par de combinaciones, en tan solo unos momentos, la imagen pixeleada se cubrió de una cintilla azul celeste que, al bajar por la zona seleccionada, permitía ver claramente las placas del vehículo. – Si abro el registro interno… la placa mas la hora en la pantalla… Fueron llevados hacia un par de calles de la estación del tren King Cross.
– ¡Perfecto, será mas fácil rastrearlos desde una vía ferrocarrilera!
– Es maravillosa, mamá Delorn – Admitió Gregory con una sonrisa amable hacia la castaña, quien se tiñó ligeramente de rojo.
– ¿Y bien? – Preguntó a Christophe y Craig, quienes seguían en trance.
– Hacia King Cross. – Fue lo único que el militar dijo antes de salir de ahí sin esperar a nadie tras él. Lo siguieron mamá Delorn y Gregory, pero Craig permaneció ahí, durante unos segundos mas. Después reaccionó lentamente y corrió tras el grupo que esperaba afuera.
Algo en uno de los hombres que estaban con Tweek…
…le recordaba una pesadilla…
…sobre si mismo…
–O–O–O–
– Se supone que trabajo ahí, pero si entramos, alguien llamará a Kyle o a Eric y vendrán a buscarme, supongo que es mejor esperar aquí… ¿quieres almorzar algo?
Stan sostenía aun la muñeca de Tweek, como si al soltarlo, este fuera a salir corriendo de ahí. Mientras que, muy dentro de su cabeza, el rubio seguía pensando en aquella incomoda situación durante su paseo por la colina.
¿Amor?... no.
¿Amor por otro chico que no fuera Craig?... no.
¿Amor por Stan Marsh?... ¡De ninguna forma!
Pero algo en aquel encuentro, en su manera pasiva de comportase, su carácter tan distinto…
No podía seguir engañándose… ese Stan, el Stanley frente a él en ese preciso momento, le recordaba al Craig de la secundaria. Al chico por el que esperaba sentado en una banca hasta dormirse de cansancio… al chico que admiraba por su valentía y la manera tan despreocupada en que vivía… al chico que jamás lo juzgó por nada… al chico al que le escribió una nota.
Pero seguía siendo Stan.
– No tengo hambre, yo… creo que comeré hasta la merienda.
– Ya veo… – Stanley miró hacia los ojos de Tweek y pudo leer el pesar en ellos. Frunció el ceño y ladeó la cabeza como en un puchero. – Espera aquí… – Y salió corriendo, en dirección de una tiendita local.
Tweek parpadeó confundido. Tardó cas 10 minutos en volver, pero llevaba consigo un café y una pequeña bolsa de papal café arrugado.
– ¿Estos son…? – El rubio observó el contenido del vaso y le dio un pequeño sorbo, sin ninguna confianza. La bolsa resultó mucho más apetitosa una vez que vio los pastelillos que había dentro.
– La dependiente me los regala todo el tiempo… creo que a ella le gusta Kyle… ¿te sucede algo Tweek?
El rubio se paralizó por completo… el aire, el ambiente a su alrededor se volvió mucho más sombrío, como si las cosas cercanas dejaran de ser importantes y todo se fuera apagando lentamente. Todo… excepto el chico frente a él.
– Este café…
– Tres cucharadas de café y media de azúcar, ¿era así no? – Contestó inocentemente el moreno, cerrando los ojos con alegría y dejando entrever su blanca dentadura.
– Si, pero… no es… – Las cosas se volvían cada vez mas macabras… lentamente… lo que no quería ver, se mostraba frente a él… – En el aeropuerto, tu… tu dijiste…
– ¿EH?
– Dijiste… "Cualquier mal que me desees, se te regresará"… ¿recuerdas porqué?
– No exactamente… quizá… lo dije sin pensar… – Stan ladeó la cabeza en otra dirección, mirando a los turistas que iban y venían, perdiéndose junto con ellos en el contexto de aquella imagen. Solo dos desconocidos bebiendo un café en la calle. No era algo particularmente asombroso.
– ¿Significa algo mas para ti?
– No… – El moreno se volvió cortante con sus respuestas… tanto que, hasta Tweek lo notó.
– Stan… ¿No me dijiste que te recordaba a un sueño?
– No lo sé, yo… ¡a lo mejor lo dije!, ¿que mas da?
– Estar conmigo te hace sentir bien… ¡y…! ¡Stan!, ¡tu…!
El moreno parecía a tan solo un segundo de salir corriendo en cualquier dirección que lo alejase de Tweek. Su determinación comenzaba a alterar su personalidad… esas preguntas tenían respuestas que no debían unirse, ¡no debían unirse!
Tweek no tenia derecho, no tenia derecho, ¡no tenia derecho!, ¡NO TENÍA DERECHO!
Se llevó ambas manos hacia la cabeza y comenzó a apretarla con fuerza, sin pasar desapercibido por las personas más cercanas a ambos. Tweek se asustó ante la reacción. Quizá de eso hablaba Missy y por ello era importante "reprogramar a Stan". Su personalidad se estaba volviendo… peligrosa…
…y solo faltaba el detonante…
– ¿Craig?... ¡Tweek, tu también!
La voz de una persona de sus pasados… invocando el presente y un posible futuro.
– ¿Clyde? – Tweek se conmocionó al ver al castaño. No podía creer que reconocía con tal facilidad a alguien que llevaba más de una década sin ver. No cambio ni un ápice, solo era ligeramente más alto.
Pero Stanley no reaccionó en lo absoluto… al contrario, su impresión parecía la de alguien que estaba viendo a la muerte llamando a su puerta.
El castaño cruzó la calle sin ningún cuidado, llegó hasta el par tan peculiar y su expresión de sincero pesar se tatuó en su rostro tan pronto como vió que no se trataba de su jefe/amigo/sinotecomportastecastro.
– Eres Tweek, ¿verdad? – Sonrió para el rubio, ese SI era Tweek, lo reconocería hasta en la penumbra mas oscura. – ¡Te has puesto mas bueno!
– ¿Eh? – Si, definitivamente era Clyde… – ¿Clyde Donovan?
– ¡Si!, me recuerdas… que bueno… y, yo, perdona, creía que estabas con Craig, Craig Tucker… ya sabes, por… lo demás… – Dijo a Stanley, quien no lo dejaba de mirar con terror tatuado en sus ojos celestes. – Si te quitaras los contactos serias idéntico a él… ¿verdad, Tweek?
Tweek ladeó la cabeza cansado… la situación se volvía mas y mas confusa… ¿que hacia Clyde en Haworth?, ¿Por qué Stan reaccionó de aquella forma?... y respecto a sus otras dudas…
…¡un momento!, ¿Clyde dijo "con…"?
– ¡Jamás creí encontrarte en Inglaterra!, Craig me dijo que te encontró en Estados Unidos… ¿estas de vacaciones?, yo vine con unos empresarios que acaban de asociarse a nosotros… ¿sabias que los japoneses adoran Cumbres Borrascosas?, ¿Cuánto tiempo te vas a quedar?, ¡deberíamos quedar para platicar!, ¿viniste solo?, ¿Craig está contigo?, ¿Cómo les fue después de tantos años?, ¡debería hablarle a Token y decirle que nos alcance para platicar todos juntos! – Con el paso de los años, Tweek llegó a olvidar que Clyde no tenía botón de apagado… y al parecer tampoco perilla niveladora, así que siempre estaba recargado.
– Yo no… nosotros… este, ¡ah!, mira… es Stan… Stanley Marsh, ¿recuerdas?
Clyde borró su sonrisa en tan solo un instante y desvió la mirada en dirección de Stan. El moreno había bajad su defensa al menos un 15% y su mirada ya no parecía la de un maniaco… sin embargo…
– Stan… – Murmuró el castaño… – ¿Estas bien, Tweek?, ¿necesitas ayuda?, ¿que haces aquí?
El cambio repentino en el humor del castaño no pudo sino asustar el doble a Tweek.
¿Que se cargaban todos?, ¿Por qué parecían enterados de algo bastante obvio, que ni el, ni Christophe o Stan sabían?
…Pero… ¡un momento!, ¡CLYDE ERA SU SALVACION!
– ¡Clyde! – Lo tomó de la muñeca y lo arrastró lejos de ahí. Mientras Stan siguiera confundido, todo estaría bien.
Corrieron como locos a través de las pequeñas calles coloniales, atravesando cada lugar como si intentaran huir del mismísimo diablo.
Stan permaneció de pie en aquella banqueta… lejos de Tweek… de nuevo.
Pero Clyde...
Clyde lo vió.
– ¿Que rayos pasa, Tweek?
– ¡Tienes que ayudarme, Clyde!, Kenny McCormick me secuestró, ¡no tengo la menor idea de cómo escapar!, ¡ayúdame, por favor!, quiero irme de aquí, ¡me tienen en contra de mi voluntad!, ¡tengo que marcarle a un amigo!, ¡Christophe Delorn, Clyde!, ¡está en problemas, ambos lo estamos!, ¡por favor, ayúdame! – El rubio rompió en llanto y agachó la cabeza con cansancio.
– ¡Wuou, mas despacio, mas despacio!... ¿Quién qué cómo?, ¿Christophe Delorn?, ¿Quién es Christophe Delorn?, ¿Kenny?... ¡lo sabia!, por eso bloqueó mi computadora… ¡se lo dije a Craig!... yo… espera… – El castaño sacó el celular de su bolsillo. Tweek miraba en todas las direcciones, intentando encontrar el mejor escondite entre los pasillos menos frecuentados por los turistas, algún lugar que lo protegiera de Kenny. – No contesta su maldito celular… debe tenerlo… ¡OH, YA ESTÁ MARCANDO!
– Por favor… – El corazón de Tweek estaba tan acelerado que un infarto podría haberlo atacado en cualquier momento. No había sentido tanta adrenalina desde que escapó del hospital junto a Christophe.
"¿Clyde?"
– ¡Es Craig! – Le gritó ansioso el castaño al rubio.
– ¡Pídele que busque a Chris, por favor!
O–O–O
– ¿Clyde, acaso ese es Tweek? – La voz del moreno se rompió en un pequeño hilo. No podía creer lo que escuchaba.
Justo dentro de aquel taxi, Christophe, quien iba sentado donde el copiloto, se giró impresionado al escuchar las palabras del moreno en el asiento de atrás. Gregory y mamá Delorn lo notaron de inmediato también.
– ¿¡Richard!?
O–O–O
– ¡Ese es Christophe!, ¡Clyde, por favor!, ¡dámelo! – Tweek se arrodilló por completo junto al muro, la parte trasera de alguna casilla antigua. No pasaban casi personas, si acaso dos o tres cada diez minutos, así que se encontraban relativamente a salvo… por poco tiempo.
El castaño obedeció.
– ¡Christophe, Chris!
O–O–O
– ¡Richard! – El francés comenzó a forcejear con Craig por el celular, asustando al chofer y a Gregory en el instante.
– ¿Que rayos están…?
– ¡Christophé, cuidado! – Gritó al rubio al sentirse aprisionado contra al mujer en la puerta.
– ¡Ah! – Soltó un gemido de dolor la francesa al sentir la manija contra sus costillas.
– ¡Quitate!
– ¡Dame el celular, Tucker!
– ¡NO!
– ¡Altavoz, existe el altavoz! – Gritó mamá Delorn, a punto de ser aplastada por Gregory. El chofer también estaba por perder la paciencia con semejante grupito.
Al instante, Craig presionó un botón y todos pudieron escuchar perfectamente a los chicos al otro lado de la llamada.
…
…
…..
– ¡Craig, soy Tweek!, ¡por favor, déjame hablar con Christophe!
– ¡Soy yo, Richard!, ¿Dónde carajo estas?, ¿te encuentras a salvo?
– ¿A dónde te llevó Kenny?
– Estoy… no, no estoy bien… Missy, ¡Kenny nos tendió una trampa, Christophe!, planea enviarte a la prisión de nuevo… ¡por favor!, no permitas que te regrese ahí… yo… – Oh no, de nuevo el llanto… estaba tan desesperado por hablar con su amigo que… cualquier cosa se volvía importante… – ¡Tengo miedo, Chris!, tengo mucho miedo… no se que hacer…
– ¡Escúchame bien, Richard!, nadie me hará daño y nadie te puede hacer daño mientras yo viva… te vamos a encontrar, ¡lo prometo!, ahora, lo importante es que intentes ubicarte a ti mismo cerca de algún lugar, algo conocido, alguna pista que…
– El pueblo de Haworth, en el condado ingles de West Yorkshire, sobre el Worth Valley, trasbordas en el tren a Keighley… – Contestó Clyde con una voz monótona y con ligera indignación.
– Vaya, eso fue fácil. – Contestó Greg livianamente. Chris y Craig lo reprendieron con la mirada.
– Clyde, ¿existe algún lugar seguro al que puedas llevar a Tweek antes de que nosotros los encontremos en Haworth?
– Pues… de hecho, podría llevarlo a Londres ahora mismo…
– ¡Eso seria perfecto! – Contestó mamá Delorn. Todos en el taxi se mostraron mucho mas relajados. La pesadilla terminaría pronto…
Entonces algo extraño sonó en el fondo de la llamada, algo parecido a una interferencia ocasionada por el choque de un objeto contra el celular.
– ¿Tweek? – Llamó Craig al rubio. – ¡Tweek!, ¿Clyde, que está pasando?
– ¡Clyde…! ##…NO…## no está…## ¡cuidado!##
– ¡Richard!
Entonces la llamada se cortó improvisadamente.
Todos intercambiaron miradas, alarmados. Finalmente, el destino seguía siendo el King Cross.
O–O–O
¡Ya lo sé!, me tardé años y encima actualizo poco… lo que sucede es que… lo que sigue a esto, es lo ultimo y sentí que este capitulo debía ser separado del resto.
Pues no sucedió lo que temía… sino algo peor jaja. No solo me obsesioné con Star Trek, sino que comencé un Fic que ya va por el octavo capitulo y… ¡ahora estoy obsesionándome con Thor!... es Loki… el hace lo que quiere…
¿Que intento decir?, pues que necesitaré paciencia… en verdad, lo lamento mucho.
Gracias si siguen leyendo hasta este punto… solo espero que puedan seguir el hilo bien. Por lo pronto, creo que YA DEJÉ BASTANTE CLARO EL MISTERIO FINAL. Y lo digo porque, en los capítulos finales que escribo para mis fics, siempre se quedan con más dudas que respuestas jaja y no quiero que sea el caso.
