Sailor Moon no me pertenece.
Novia Rechazada.
¿Inocentes?
- Quiero que mantengas vigilado a Malachite.- Le ordeno Darien a su mano derecha y mejor amigo.- No lo quiero cerca de mi esposa, y estoy seguro de que trama algo.
- Pues no eres el único que lo piensa.- Murmuro Andrew.- De todos modos no dejare ni a sol ni a sombra a ese sujeto.
El pelinegro miro a su mujer, Serena estaba hablando amablemente con los reyes, su esposa los había conquistado, pues llevaban largo rato charlando e intercambiando bebidas, decidió acercárseles, no quería dejar a su mujer mucho tiempo, menos con esas alimañas cerca.
- ¿Están bien atendidos?- Les pregunto.
- Claro que si Darien, tu esposa se preocupa de que estemos muy bien.- Diamante le sonrió.- Siéntate con nosotros y cuéntanos sobre tu nueva vida como lord.
- Por supuesto.- Tomo asiento al lado de su mujer, le tomo la mano y le sonrio.- A decir verdad al principio estaba bastante preocupado de haber bien mi trabajo, dirigir un feudo de este tamaño no se compara con estar en el campo de batalla, pero mi mujer me ha ayudado mucho.
- Cuando paramos en la aldea solo oi que debía conocer a la lady de este castillo.- Murmuro la reina.- ¿Es cierto que sabes del arte de curar?
- Si, mi madre me enseño todo lo que sé, ella es una mujer muy inteligente en ese ámbito.
- Y por lo visto has usado esa sabiduría para encantar a tu esposo lady Serena.- Bromeo el rey, quien había notado que el lord y la lady estaban tomados de la mano.- Te felicito Darien, no solo tienes una tierra muy buena y fértil sino que también tienes un esposa digna de ti.
- No podría vivir sin mi esposa.- Comento el aludido.
Serena podía sentir sus mejillas ardiendo, también el calor de la mano de su esposa sobre la suya misma, ese tipo de contacto solo había que ella soñara con tener lo que más quería de su marido.
- Ningún hombre que este realmente enamorado puede vivir sin su mujer.- Comento el rey.- Aun recuerdo cuando conocí a Esmeralda, estaba tan hermosa y nerviosa. . .
- No todos los días conoces al hombre que será tu esposo.- Intervino la reina.
- La ame al verla y cuando me dijeron que ella seria mi esposa estuve contento.- El rey miro a su esposa.- Ahora tenemos dos hijos, Rubeus y Berjerite.
- Yo pronto seré padre.- Darien había estado esperando el momento de decir eso, quería gritárselo al mundo estero.- Mi esposa esta embarazada y esperamos nuestro bebé para el otoño. . .
- Felicidades entonces.- La voz inconfundible de Malachite le llegó al oído.- Hay que brindar por el nuevo bebé.
Trato de no gruñir ante la interferencia del peliplateado, solo por respeto al rey no le hiso algún comentario a ese hombre, nada le importaba más que su mujer.
- El brindis puede venir después.- Diamante pareció salir a su rescate.- Mi esposa y yo vamos a prepararnos para la cena.
- Los acompañare a su cuarto.- Serena se puso de pie dispuesta a irse de ahí, la presencia de Malachite no la hacía sentir bien.
- Los demás hombres del rey ya fueron acomodados.- Comento Andrew cuando los reyes y la lady del castillo abandonaron el salón.
- Perfecto.- Darien dejo de ver al rubio, su esposa se había ido de modo que no iba a escuchar lo siguiente, miro al huésped indeseable.- No te quiero cerca de mi mujer.
- Eso es evidente Darien, pero no puedes evitar que ella se acerque a mi. . .
- Mi mujer no estará ni a medio metro de ti, te lo advierto, con rey o no aquí estas en mis tierras y puedo echarte de aquí cuanto antes.
- Yo solo quiero ofrecerte mi amistad, sé que mi comportamiento y el de mi hermana no fue el mejor durante la última visita pero ambos creemos que podemos recomponer las buenas relaciones, nuestros feudos pueden hacer grandes cosas juntos. . .
- Andrew necesito saber si Neflyte llegó con él rey.- Darien prefirió ignorar al hombre frente suyo.
- Hasta donde sé venia con el rey, pero algo lo detuvo a medio camino.
- Bien, tengo una idea y querido comentarla contigo, vamos a otro lugar.
- Muchas gracias lady Serena.- La reina sonrió a la joven esposa.- El cuarto es muy cómodo y cubre todas nuestras necesidades.
- Me alegra saber eso, por favor no dude en pedirme nada. . .
- Por ahora no necesitamos más lady Serena.- El rey le sonrió amablemente.
- Bien los dejare para que descansen.
- Muchas gracias.- Ambos reyes hablaron al mismo tiempo.
Serena quiso ir a su cuarto a descansar un poco, el embarazo la estaba cansando bastante, de modo que apenas se tendió en la cama comenzó a tener sueño, estaba dormitando cuando escucho ruido a su alrededor, abrió los ojos alerta.
- Tranquila.- Eran Darien, él se sentó a su lado y le acaricio la mejilla.- Lo siento no quise asustarte. ¿Te sientes bien?
- Solo tengo un poco de sueño.-
- Puedes dormir un poco, la reina ha decidido tomar un baño y supongo que Diamante estará con ella. . .
- ¡Darien!- La joven mujer se sonrojo.
- Oye es cierto, en la corte es muy sabido sobre cuánto le gusta al rey tomar un baño con su mujer.- Darien tomo una manta que había a los pies de la cama y la extendió sobre su esposa.- Estaba pensando. . .
- ¿En qué?
- Neflyte esta próximo a llegar, ha tenido que detenerse en una pueblo cercano.- Darien miro fijamente a su mujer.- Y yo quiero que el bendiga nuestro matrimonio, sobre todo en esta nueva etapa que estamos pasando.
- Darien. . .- Era como volver a casarse, y era una opción que su esposo le estaba dando, algo que él deseaba.
- ¿Qué me dices?- Él la miraba a los ojos esperando una respuesta.- ¿Quieres hacerlo?
- Yo. . . Si, claro que si.
- Mi amor.- Darien le sonrió antes de rozar sus labios.- Duerme mi preciosa.
- ¿Tienes planes hasta la cena?
- ¿Es una invitación lady Chiba?
- No me gusta dormir sola.- Murmuro ella medio avergonzada.- Pero si tienes algo que heces no importa yo. . .
- Hazte a un lado.- Darien entro en la cama y estrecho a su mujer.- No tengo sueño, pero estaré aquí cuidando que tu duerma.
- Gracias.- La joven lady se acurruco en los poderosos brazos de su marido.
Darien se quedó por largo rato mirando a su esposa ya dormida, cada día se sentía más unido a ella, y no solo por el bebé que estaban esperando, sino por el inmenso amor que le tenía, había sido un tonto al haber pensado que él nunca se iba a enamorar, hasta hace un par de años toda su vida era el campo de batalla, de no haber sido por la repentina muerte de su padre seguramente aun estaría al servicio del rey como caballero de la corona, sin embargo quizá nunca hubiese tenido la oportunidad de encontrar a la esposa perfecta para él.
Aunque había momentos que él y Serena no se llevaban bien, sobre todo cuando ella no le obedecía, aunque le hacía creer que si, como por ejemplo cuando le había pedido que no utilizase todo su tiempo atendiendo a los aldeanos y habitantes del castillo enfermos, no quería correr el riego que de que ella enfermara, Serena le prometía no trabajar mucho, pero inmediatamente después él descubría que andaba de un lado para el otro atendiendo gente enferma, o cuando le ordenaba que hablase con Chibi Chibi para que dejase de jugar en el lodo con Zafiro, su mujer le decía una y otra vez que había comentado el problema con la pequeña, pero siempre descubría los vestidos de la pequeña muy sucios y veía a su mujer limpiarlos.
En el fondo Serena hacia siempre su voluntad, pero haciéndole creer que el mando lo tenía él, después de todo no podía culparla de nada, ella siempre estaba a su servicio, pendiente de que nada le faltara, salió de la cama con mucho cuidado para no despertarla, el embarazo le quitaba mucha energía, aunque ella le asegura que eso era normal, quería consultarlo con Luna, cualquier cosa que pudiese estar pasando con su mujer tenía que saberlo.
- No me gusta para nada que ese hombre este aquí.- Comento Lita mientras daba un paseo con Andrew por los patios de entrenamiento.- Ese hombre llamado Malachite irradia maldad.
- No es el único.
- ¿Hablas también de su hermana?- La castaña miro a su prometido.
- Sobre todo ella, la he visto hace un rato hablando con Malachite, al parecer él ya le hablo sobre el embarazo de Serena.
- ¿Crees que Beryl siga interesada en Darien?
- Es más que evidente, pero entre cuidar a su mujer y atender al rey Darien puede no estar atento a alguna treta de parte de ellos dos. . .
- Tendremos que vigilar por él.
- Yo había pensado en lo mismo mi amor.
- Esa mujer tendrá que entender que Darien tiene dueña. . .
- Además quiero pedirte algo Lita.- Andrew la miraba muy serio, algo debía estará ocurriendo.
- ¿Qué sucede?
- No quiero que te encuentres a solas con Malachite, ese hombre seduce a las mujeres como un juego.
- Tranquilo mi amor, solo tengo ojos para ti.
- Lo matare si osa a pedirte que te vayas a la cama con él.
- Mi amor. . . Te amo, solo tu eres mi dueño.- Lita se tomó del brazo del su hombre.- ¿Tienes hambre? Luna estaba haciendo unas tartas de fruta.
- Vamos. . .
- Deja de preocuparte.
- ¿Me veo bonita?- Chibi Chiba se acerco a Serena.
- Claro que si cariño, te has puesto tu vestido nuevo, el más hermoso.- Serena se volvió hacia el espejo para terminar de completar su aspecto.
- Serena. . .- La niña le hablo, Chibi Chibi estaba sentada en la cama conyugal.- ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro.- La lady estaba cepillando su cabello.
- Escuche que te volverás a casar con mi hermano. . . ¿Eso puede hacerse?
- Pues no es como casarse, pero dejame explicártelo, Darien y yo nos casamos en la capilla del castillo de mi padre, siempre es bueno que el religioso del feudo donde una mujer vive con su marido los bendiga.
- Es cierto, este castillo ha estado sin un religioso desde hace años.
- Darien me dijo que hay una cura que pasa por estas tierras cada dos meses.
- Lo que si se van a casar son Lita y Andrew. . .
- ¿Lita se pondrá ese hermoso vestido que estás haciendo en el cuarto donde dormías antes verdad?
- Si mi cielo.- Le sonrió, como Darien le había prohibido volver a dormir a su antiguo cuarto, ella lo había transformado en un cuarto de costura, ahí tenía todo los materiales y telas que estaba usando para el vestido de su mejor amiga en ese castillo.
- ¿Serena?- Darien entro en el cuarto.- La cena ya estará lista.
- Yo ya termine.- La joven se levantó del tocador.- Vamos mi cielo.
- Hermano.- La niña salto de la cama para ir al lado de su familiar.- Mira me veo preciosa.
- Claro que si, estas muy linda hermana, ahora tenemos que bajar a cenar. . .
- Ire por Zafiro.
- Bien, pero no tardes y por favor.- Darien hiso hincapié en la estas últimas dos palabras.- No te ensucies.
- Si hermano.- La niña corrió hacia la puerta.- Nos vemos después Serena.
- Si mi cielo.- Serena tomo su chal de lana delgado y se acercó a su esposa.- Ya estoy lista. . .
- Mmm. . .- Gruño Darien.
- ¿Qué ocurre?
- Mi hermana parece quererte más a mí que a ti, ella respeta lo que tú le dices, y cuando soy yo quien se lo digo hace oídos sordos.
- Pues. . . No me había dado cuenta. . .
- La estas consintiendo mucho Serena.
- Pues también lo hago contigo. . .- Murmuro con una amplia sonrisa.
- ¿A si?- Darien alzo una de sus cejas.- ¿En qué me consientes esposa?
- Pues. . .- En ese momento nada se le iba a la cabeza.- Yo dejo que tú. . . Que tú me hagas el amor cuando quieres. . .
- Escoge mejor tus palabras esposa.- El pelinegro la estrecho de la cintura.- Si no recuerdo mal, eres tú quien ruega por mis caricias, la que pide más besos, más abrazos. . .
- Darien. . .- Ella se sonrojo.- Haces que me avergüence.
- No tienes por qué ser así preciosa, al contrario deberías estar contenta con el poder que ejerces sobre mí.
- ¿Tengo poder sobre ti?
- Mucho esposa, tanto que creo que soy un completo adicto a ti.- Darien la estrecho con fuerza entre sus brazos.- Necesito respirar tu aroma durante el día pues no me siento completo.
- Darien.- Sus palabras la emocionaban.
- Si no tuviésemos invitados abajo esperando por nosotros te haría el amor aquí y ahora, te podría sobre el tocador y me enterraría profundamente en ti, no me detendría hasta verte llegar y verte rendida a mí.
- Darien. . .- Gimió ella, a pesar de que la ropa era un gran obstáculo, ella podía sentir el roce de ambos cuerpos.- Hay que bajar.
- Lo sé.- El pelinegro la soltó, pero le tomo las manos.- Vamos, si tardamos los rumores será lo principal de esta noche.
- Si.
- Pero nada impedirá que al terminar suba aquí y te hago todo lo que he prometido esposa.- Darien le abrió la puerta para que salieran, pero sus ojos la miraban con un hermoso brillo que le quitaba el aliento.
- Serena.- Beryl le hablo cuando estaban a la mitad de la cena.- He oído que estas embarazada. . . Por favor acepta mis felicitaciones.
- Gracias.- La joven sostuvo solo durante algunos segundos la mirada de la peliroja.
- Un hijo siempre es una bendición.- Comento la reina uniéndose a la conversación.- Como estamos comenzando la primavera decidimos hacer este viaje sin nuestros hijos, pero los echo de menos.
- Debe ser duro estar de viaje sin ir con toda la familia.
- Al menos tengo la plena confianza en quienes cuidan de mis pequeños.
- Las mujeres embarazadas se ponen más preciosas con cada nuevo día.- Murmuro Malachite sin dejar de mirar a Serena.
La rubia se refugió en un jarro de agua, no soporto durante mucho tiempo la mirada de ese hombre, había algo en Malachite que la hacía sentirse nerviosa y asustada, sintió una de las manos de su esposa en su espalda e inmediatamente supo que contaba con la protección de su esposo.
- Serena.- Le hablo Chibi Chibi.- Mira a Zafiro, está muy contento con su gran hueso.
El aludido miro a las personas que estaban en la mesa, pero pareció quedarse mirando al rey, y este último se quedó mirando al perro durante varios segundos.
- ¿Pasa algo malo alteza?- Pregunto Serena.- Si le incomoda, podemos sacar a Zafiro.
- Oh no me molesta lady Serena, al contrario, me recuerda a alguien.- El rey se volvió hacia su mujer.- ¿No te parece mi amor?
- Si esposa, esa mirada que tiene ese perro me recuerda a alguien, pero no sé a quién.
- Zafiro es un perro muy inteligente.- Dijo la pequeña.
- Estoy seguro que si.- Murmuro el rey mirando a Zafiro.
La cena transcurrió en completa tranquilidad, la charla fue amena incluso con los hermanos del clan de la oscuridad, después de todo sus intenciones aun no eran claras, pero Darien no iba a dejar desprotegida a su mujer.
- Nosotros aún estamos algo cansados por el viaje.- Comento el rey de pronto.- Nos retiramos a nuestro cuarto.
- Espero que puedan descansar mucho.- Les dijo Serena.
- Me gustaría hablar contigo.- Beryl se acercó a la lady del castillo cuando los reyes dejaron el salón.
- Es tarde Beryl.- Murmuro Darien.- Puedes hablar con mi mujer mañana en la mañana.
- Si ese es tu deseo Darien.- La peliroja hiso una reverencia con la cabeza.- Que tengan buena noche.
- Tu igual Beryl.- Hablo la rubia.
- Darien.- Andrew se acerco llevando de su mano a su novia.- Ha llegado un mensaje de Naflyte llegara mañana.
- Perfecto.- Darien miro a su mujer.- ¿Estas cansada?
- ¿No mucho por qué?
- Quiero que vengas conmigo a un lugar.
- Yo ayudare a Chibi Chibi irse a la cama Serena.- Le dijo Lita.
- Entonces vamos.
Darien la ayudo a ponerse la capa para salir al exterior, le ofreció el brazo y juntos fueron caminando por los patios, había poco movimiento esa noche, los hombres y mujeres de seguro ya estaban en sus casas cenando o en sus camas.
- Es una preciosa noche no crees mi amor.- Darien la miro de pronto, estaba esperando una respuesta.
- Muy hermosa Darien.- Se sentía flotar cada vez que la llamaba con ese apelativo tan cariñoso.- La luna está llena, ilumina todo sin necesidad de prender antorchas de más.
- Y el cielo está muy despejado, las estrellas son un complemento perfecto.- De pronto Darien se detuvo y tomo entre sus manos el hermoso rostro de su esposa.- Pero no hay nada que se compare contigo Serena.
Al verse reflejada en los ojos de su marido, Serena no solo se veía a si misma, sino también su futuro, ese hombre frente suyo era el hombre que amaba y por quien daría la vida con tal de verlo feliz y para su alegría todo parecía indicar que la felicidad de Darien tenía mucho que ver con ella.
- Ven conmigo.- Darien le tomo las manos.- Aun no has visto la capilla pues ha estado cerrada a la espera de la llegada de Neflyte.
- Eh oído mucho sobre él, parece que lo conoces bien.
- Crecimos juntos, él, Andrew y yo, somos prácticamente de la misma edad, pero cuando comenzamos a crecer él decidió ofrecer su vida a la iglesia, es un hombre muy amable, estoy seguro de que te simpatizara, tiene tu mismo espíritu de ayuda hacia los demás.
- Estoy segura de que podremos llevarnos bien.
- Es por eso que quiero que bendiga nuestro matrimonio, es un hombre de mucha confianza para mi.
- Lo entiendo.- Le sonrió.
- Ven, la capilla queda hacia allá.
Y ella conocía el camino, pero nunca antes había querido entrar, y tampoco le había consultado a Darien el porqué de la capilla cerrada, momentos después llegaron a un edificio pequeño de piedra, Darien saco una llave de entre su ropa y abrió el candado de la puerta, las amplias puertas fueron abiertas para dejar ver un hermoso altar.
- Mi padre mando a cerrar después de la muerte de mi madre, ella venia mucho aquí y después de morir mi padre no soporto ver este lugar abierto.
- Debió sufrir mucho después de su muerte.
- No fue el mismo desde que mi madre murió, aunque supongo que el saber que habia una niña que dependía de él evito que enloqueciera.
- Chibi Chibi. . .
- Exacto, ella fue un pilar en la vida de mi padre, pero creo que al final se rindió.
- No soportaba vivir sin tu madre.- Murmuro Serena.- Pero él murió debido a una fiebre de invierno.
- Mi padre siempre fue un hombre fuerte, supongo que se dejo vencer.
- La capilla es hermosa.- Comento Serena para cambiar de tema, no quería ver triste a Darien.- Solo falta limpiarla un poco, y adornarla con flores frescas.
- Encárgaselo a las criadas. . .
. Quiero hacerlo yo Darien.- Serena miro a su esposa, este estaba a unos pasos más adelante que ella.
- Pero te cansaras. . .
- Por favor, me gusta decorar las habitaciones, dejame hacer esto por favor.
- Bien, hazlo como tu quieras.- Darien se le acercó para abrazarla.- Pero de todos modo quiero que al menos Lita te ayude.
- Si Darien.
- Siempre haciendo tu voluntad pequeña.- Le tomo el mentón para alzar un poco su cabeza.- No puedo decirte que no.
- Esa es una ventaja interesante.- Murmuro ella con una sonrisa.- ¿Puedo pedirte algo más?
- Puedes pedirme lo que quieras, lo sabes.
Quiero que me ames, quiso decirle pero prefirió callar, sabia a que pasar de lo que le había dicho él se iba a negar a cumplir ese deseo que ella tanto ansiaba que se volviera realidad.
- ¿Serena?- Darien le hablo al ver que ella guardaba silencio.- ¿Cuál es tu deseo?
- Quiero que. . . Quiero que cumplas con lo que me has prometido antes de bajar a cenar.- Hablo rápidamente.- ¿Lo recuerdas?
- Por supuesto.- Darien sonrió ampliamente mientras tomaba a su mujer en brazos.- Entonces vamos a cumplir con tu petición mi amor, te sentare en el tocador y te hare el amor hasta que caigas rendida en mis brazos.
- Si. . .
A la mañana siguiente Serena estaba comiendo su desayuno con muchas ansias, tenía mucha hambre, dado por su embarazo y por el hecho de que la noche anterior había hecho el amor con su esposo durante varias horas, a pesar de que su embarazo aun no daba señales de crecimiento en su vientre, Darien parecía disfrutar en tocar su panza aun plana.
- Pareces contenta.- Andrew se sentó a su lado.- Tienes la misma expresión de Darien.
- ¿La misma?- Miro extrañada al rubio.
- La expresión que dice que has sido mimada por tu marido en toda la noche, y la expresión de Darien dice lo mismo, que fue consentido por su esposa toda la noche.
- Pensé que ibas a ir con él a buscar a Neflyte al cruce de los caminos.
- Él no quiso dejarte desprotegida con los huéspedes indeseables.- El rubio dio un generoso trago a su jarra de cerveza.- Y yo también lo creo, me parece demasiado sospecho que hayan estado en el camino en el preciso instante en que el rey se dirigía aquí.
- De todos modos ya están aquí y no podemos ser descorteses, no con el rey aquí.
- Créeme, él también desea que se vayan, tiene las mismas sospechas que las de Darien, ellos quieren algo.
- ¿Pero qué? Esa es la pregunta.- Concluyo Serena.
- Es por eso que Darien me pidió que me quedara aquí, hay que mantenerlos bajo la mirada atenta. . .
- Hablando de mirada atenta.- Lo interrumpió Serena.- Beryl viene hacia aquí.
- Serena. . .- Beryl se quedó en frente de la lady.- Solicito poder hablar contigo. . . En privado.
- ¿Andrew por favor puedes dejarme hablar con Beryl?
- Claro Serena.- El rubio no acepto de buena gana, pero nada impedía quedarse cerca para vigilar.
- Siéntate Beryl.- Serena le señalo una silla de la mesa.- Dime en que puedo ayudarte.
- He querido conversar contigo para pedirte perdón.
- ¿Pedirme perdón?- Repitió la rubia sorprendida.
- Mi comportamiento la última vez que estuve aquí no fue el más cortes, y ciertamente saber que Darien se había casado me trastorno un poco.
Más que un poco, quiso intervenir la lady, pero prefirió guardar silencio, la extraña actitud de Beryl la tenía intrigada y quería seguir escuchándola, podía ver que Andrew estaba cerca, seguramente el rubia también había escuchado aquello.
- Durante muchos años me creí enamorada de Darien.- Comenzó a hablar de nuevo Beryl.- Y ciertamente eso me cegó durante años, mi único objetivo era ser la esposa de Darien, queria que el me amara. . .
- Beryl.- Iba a levantarse de ahí, no iba a escuchar una palabra más.- No creo que
- Serena por favor escúchame.- La peliroja la detuvo.- Ya supere esta etapa, hace unos meses conocí a un hombre del que verdaderamente me he enamorado.
- ¿En serio?- Aquello era increíble.
- Es un caballero del reino llamado ojo de tigre.- Le sonrio Beryl.- Mi hermano y yo nos dirigíamos hacia su feudo al sur cuando fuimos atacador por unos ladrones de camino, queríamos iniciar las conversaciones para el matrimonio.
- Entiendo.- Por más que trataba de buscar la mirada de la mujer frente suyo no podía ver si ella era sincera en sus palabras.
- Serena sé que probablemente nunca seamos grandes amigas, pero al menos querido irme sabiendo que tengo tu perdón y comprensión, me engañe a mí misma durante muchos años.
- Yo. . .- ¿Qué podía hacer? Nunca podrían ser amigas, pero tampoco tendrían motivos para ser enemigas si Beryl de verdad estaba enamorada de otro hombre.- Te perdono Beryl.
- Muchas gracias Serena, eres una mujer muy compresiva.
- Solo quiero que haya paz, no me gusta estar enemistada con nadie.
- Hablare con mi hermano, quiero que continuemos nuestro camino cuanto antes. . .
- Pero no tienen transporte.- Hasta donde sabia, les habían robado todo.
- El rey nos ofreció a unos de sus mensajeros para enviar a casa un mensaje pidiendo caballo y un carro, pero tardaran a lo menos una semana en llegar aquí.
- Pero pueden quedarse.- Si ya no habrían riñas con esa mujer no tenía objeto sacarla de su casa sin medio alguno para transportarse.- No hay razón para irse antes de que tengas los medios para hacerlo.
- Eres muy gentil Serena, aceptare tu plan, cuando lleguen los caballo no iremos te lo prometo.
- Pierde cuidado Beryl.
Vio a la peliroja irse, no la conocía lo suficiente como para saber si ella mentía, pero al menos estaba tranquila, el que más le preocupaba era Malachite, él insistía en mirarla de forma lasciva, y eso no le gustaba para nada, gracias a los cielos el peliplateado no estaba presente en ese momento, hasta donde había escuchado había salido al amanecer.
- Te has metido en un problema.- Andrew volvió a su lado.- Beryl no es una mujer en quien se deba confiar.
- No he dicho que confía en ella, pero no me gusta estar en constante nerviosismo por ella, además dijo que iba a casarse con un hombre llamado ojo de tigre.
- Un caballero que tiene un feudo al sur, es un fuerte guerrero.
- ¿Comparable con mi marido?
- Nadie se compara conmigo esposa.- Darien entro en el salón acompañado de un religioso de cabello castaño largo.- No me agrada la idea de que andes preguntando por la fama de otro hombre.
- Luego te lo explico Darien.- Se acercó al recién llegado.
- Serena mi amor él es Neflyte.- Darien le ofreció la mano para que se acercara.- Neflyte ella es mi Serena.
- Darien me hablo mucho de ti mientras veníamos aquí.- Le dijo el hombre de la sotana.- Espero poder ser de ayuda en tus labores.
- Soy yo quien espera poder ayudarlo.
- Neflyte amigo mío.- Andrew se acercó.- Cuéntame de tu vida como religioso.
- Serena.- Darien aprovecho que el par de hombres se alejó.- ¿Cómo es eso que me estas comparando con otro hombre?
Le hablo de su conversación que sostuvo con Beryl momentos antes de su llegada, y por eso termino hablándole de que el caballero ojo de tigre había sido nombrado por la huésped como su posible futuro esposo.
-. . . Y luego Andrew y yo estábamos hablando de la fama del hombre. . .
- ¿Y decidiste compararme?
- Nadie puede comprarse contigo esposo, eres único.
- Me alegra escuchar eso.- Darien la tomo de la cintura.-¿Ya desayunaste?
- Si, estaba acabando cuando Beryl se acerco.
- ¿Ahora que haras?
- Queria comenzar a limpiar la capilla. . .
- No. . .
- Pero dijiste que. . .
- Sé lo que dije esposa, pero me referia a que tienes mi permiso para hacer las decoraciones con flores y dirigir el trabajo, no quiero verte a ti haciendo el aseo de ese lugar.
- Pero. . .
- Es una orden Serena.- Darien la miro seriamente, pero al ver el rostro triste de su mujer se arrepintió de haberle hablado de esa forma, le tomo las manos y se las llevó a los labios.- Lo siento mi amor.
- Esta bien. . .
- Serena quiero cuidar de ti, sé lo mucho que te gusta hacer las cosas por ti, pero en este momento te pide de todo corazón que hagas las cosas como te las estoy pidiendo, hay suficientes criadas que estarían más que dispuestas a ayudarte.
- Si Darien.- Pero ella seguía triste.
- Perdóname.- La abrazo.- No quise hablarte así, pero es que solo quiero tu tranquilidad y cuidado.
Le dio un beso fugaz, quería que ella supiera lo arrepentido que estaba por haberle hablado de esa forma, pero nada parecía ayudarlo.
- Serena mírame. . . Si algo te llegase a pasar no me lo perdonaría.
- Lo sé, este muy preocupado por el bebé.
- Pero más por ti, eres muy joven mi amor, cualquier cosa que pueda afectarte me tiene preocupado.
Sonrió al notar que Darien verdaderamente estaba preocupado por ella, le sonrió y después de todo pensó que en lo que él le pedía no era difícil de cumplir, después de todo tenía razón, las criadas estaban dispuestas a ayudarla en todo, sin importar el tipo de tarea, incluso Lita que había dejado de ser una criada en ese castillo.
- Hare las cosas como tu pides. . . Mi amor.- Le sonrió.- Le pediré ayuda a Lita y algunas criadas más.
- Gracias.- Volvió a besarla.- No sabes lo que significa que me digas eso.
Momentos después Darien miraba satisfecho como Serena dirigía el trabajo de las criadas, las mujeres llevaban cubetas con agua, otras mujeres llevaban trapos y escobas, y por ultimo su mujer llevaba una cesta de flores, y para su alegría la acompañaba Chibi Chibi y Lita, podía confiar en ellas dos para que se asegurasen que Serena no se esforzara tanto.
- Un hermoso ramillete de mujeres.- Malachite estaba cerca, para su disgusto.- ¿No te parece Darien?
- No tienes derecho a decir eso.
- Tranquilo, no aspiro a nada con tu esposa si es lo que piensas, simplemente hacia un observación de un hombre cortes.
- No me digas. . .
- Puedes creerme o no, es decisión tuya.
- Te rogaría que solo te preocupases por irte de mi feudo.
- Tranquilo, desde mi castillo ya deben de haber despachado los caballos y un carro, nos iremos en cuento lleguen.
- Eso espero.
- Tranquilo Darien, ya no tengo intención alguna de quitarte a tu mujer, de hecho si el acuerdo de matrimonio de mi hermana y ojo de tigre funciona pretendo casarse con su hermana.
Darien sabía a quién hacía referencia, la hermana de ojo te tigre era conocida como ojo de pez, dado a sus cualidades con las espadas, y hasta donde sabia muchos hombres la pretendían como esposa.
- Espero que tengas suerte.- Murmuro entre dientes.
- Por supuesto que la tendré, esa mujer es hermosa.
- Espero que al menos no molestes a las mujeres de aquí.
- Oye Darien. . .- Malachite palmo su hombro.- Créeme soy un hombre nuevo, puedes estar tranquilo.
- Esta bien.
Vio al peliplateado irse, y así como Serena le había planteado sus dudas sobre la palabra de Beryl él estaba haciendo lo mismo con Malachite, lo conocía poco, no estaba seguro de creer en su palabra de no acercarse a su Serena.
Beryl y Malachite, inocentes o no, él no iba a quitarle el ojo por nada del mundo, ante cualquier movimiento sospecho iba a mandarlos fuera de sus tierras, no permitiría que nada malo interrumpiera la paz que había en su feudo.
Dejen sus Reviews.
Por tiempo no puedo responderles, pero aquí dejo los agradecimientos:
Harmonystar - Sakura-mayen - Awase Kagami Ayumi - Moon86 - Yesqui2000 - Sandivivaelanime - Lita Wellington - Madamemoon - Isabel20 - Moonliss - TsukinoDiamante - Nai SD - Ishy-24 - Unniestar - Nadya - Camony - Abril odette - Yssareyes48 - ediebella - MayiLoza - Analang - Eli Chiba.
¿Ustedes que creen? ¿Beryl y Malachite no estarán tramando algo o solo quieren hacer las paces?. En fin amigas mías espero este capítulo les guste, lamento la tardanza pero estos días he estado de una ciudad a otra, le doy la bienvenida a varias amigas que están comenzando a escribir sus Reviews de apoyo a esta historia, a todas les envio un saludo y nos vemos pronto.
