Sailor Moon no me pertenece.

Novia Rechazada.

Serena desaparece.

- Darien. . .- Gimió la rubia al sentir las manos de su marido en sus senos.

Esa mañana había decidido tomar un baño, y Darien había optado por unirse a ella, de modo que ambos estaban en la tinaja de madera, su esposo estaba apoyado en el borde y a su vez ella en el pecho de él.

- Nuestro bebé se alimentara de ti.- Murmuro él contra su oído, masajeaba sus senos con cuidado.- Buscara en ti la protección y el calor maternal.

- Dices cosas muy hermosas mi amor.- Susurro ella.

- ¿Sabes una cosa? La idea de ver a una madre amamantar a su hijo nunca antes me había gustado, ahora mi mente vive día y noche imaginándote a ti con nuestro bebé en tus brazos.

- Tan solo espero ser una buena madre.

- Y serás la mejor, mira como cuidas a Chibi Chibi, con amor y dulzura, aunque sigo creyendo que la consientes mucho.

- Darien. . . Es una niña pequeña, merece ser consentida y mimada.

- Esta bien.- Darien tomo uno de los paños que usaban para bañarse y comenzó a fregar el cuerpo de su mujer.- Tu piel es muy hermosa, sin ninguna marca que evidencie maldad contra ti.

- Mis padres siempre procuraban cuidarme.

- Hicieron bien su trabajo, te cuidaron para que llegaras a mis brazos.- Le beso el cuello y los hombros.

- Darien. . . Dime por favor que has puesto la tranca de la puerta.

- Fue lo primero que hice mi amor.- El pelinegro bajo sus manos hasta el vientre que ya estaba dando señales de crecimiento.- No sabes cuánto te estamos esperando bebé.

- Quiero que sea niño, un niño que sea igual a ti.

- Yo me conformo con que sea un bebé sano, si es un niño estará bien y si es niña seguirá estando bien.

Estaba contenta, hasta ese momento tenía una muy buena relación con su esposo, Darien parecía quererla y eso la llenaba de felicidad, la consentía y cuidaba protectoramente, aunque de vez en cuando tenían alguna disputas sobre los quehaceres del catillo, pues a su marido no le gustaba verla haciendo las tareas que estaban destinadas a las criadas, pero a ella le gustaba ayudar, sin embargo después ambos llegaban a un punto de entendimiento.

- Por cierto esta mañana oí que Malachite y Beryl piensan partir pronto.

- Si mi amor.- Darien la abrazo.- Los nuevos caballos llegaron hoy, por lo que partirán a más tardar pasado mañana.

- Me alegro.

- Yo también.

Aunque no había tenido problemas con ellos, Darien ya quería vivir en paz con su esposa, el que Malachite y Beryl siguiesen bajo su techo después de tres semanas de estadía ya lo estaba fastidiando de sobremanera, necesitaba un ambiente de confianza para declararse a su mujer, aun no había tenido la oportunidad, pero él necesitaba hacerlo, pero sobre todo necesitaba saber que era amado por su esposa.

- Date vuelta mi amor.- Pidió de pronto.

- Si.- La joven esposa se volvió en la tinaja, quedando frente a su marido.

- Serena.- Le tomo el rostro entre las manos para besarla.- Mi preciosa Serena. . .

Le ofreció sus labios, y no solo eso sino que el resto de su cuerpo, Darien aun la deseaba y eso la alegraba, su vientre estaba dando pequeñas señales, era como una pequeña hinchazón, su bebé reposaba dentro de ella, su esposo la estrecho con fuerza, quería sentirla más cerca y ella sintió el roce de sus senos con el pecho masculino, el aguda cálida que los rodeaba lo envolvía a los dos.

- Darien. . .- Susurro la rubia, el contacto de ambos cuerpos era completo.- Por favor. . .

- Si mi amor. . .

- Mmm. . . Ya es tarde.- Murmuro Andrew, estaba a junto a su mujer en el gran salón, se acercaba el medio dia.- Darien y Serena no parece que vayan a bajar pronto.

- Pues ella mando a pedir la tinaja. . .

- Pues van a seguir juntos un buen rato.- El rubio abrazo a su mujer.- Ya esta todo listo para la boda, dentro de un par de días serás mi esposa.

- Si. . .- La castaña se sonrojo.

- ¿Tienes miedo?

- No. . . ¿Cómo podría tener miedo ante la idea de casarme con el hombre que amo?- Lo miro a los ojos.- Además ya no puedo arrepentirme.

- ¿Por qué lo dices?

- Yo. . . Yo creo que estoy embarazada. . .

- Lita. . .

- Es sola una suposición, he comenzado a sentir muchos de los malestares que aquejan a Serena y mi periodo lleva varias semanas retrasado.

- Lita. . .

- Yo estoy muy nerviosa pero la idea de me gusta.

- Lita. . .- Repitió por tercera vez el rubio, parecía fuera de ese mundo.

- Por favor di algo más Andrew, me estas asustando.- La castaña lo miro a los ojos.- Si no te gusta la idea. . .

- No digas eso.- El hombre comenzó a sonreír de oreja a oreja.- Estas embarazada mi amor es la mejor noticia que puedes darme.

- ¿De verdad estas contento?

- Claro que si, ven aquí mi amor.- La estrecho con más fuerzas.- Vamos a tener una hermosa familia.

- Aun no es seguro. . .

- Dejame creer que es así, es lo que más deseo.- Beso a su mujer.- A penas tengas la certeza de que si estas embarazada lo gritare a los cuatro vientos.

- Si. . .

- Me siento muy feliz, mi amor, seré padre. . .

- Y Luna me dijo que tu panza comenzara a crecer. . .- Concluyo Chibi Chibi, mientras ella y Serena estaban recogiendo moras en los alrededores del castillo.

- Bueno mi cielo eso sucede, una mujer lleva en sus entrañas un bebé y ese bebé necesita espacio para crecer.

- Pero sigo sin entender cómo es que llego ese bebé a tu panza.

- Pues. . .- Serena se llevó varias moras a la boca, la pequeña comprendía que no iba a hablar mientras estuviese comiendo, de modo que ganaba un par de segundo para pensar en una buena idea.

- Y tampoco entiendo que tiene que ver mi hermano en todo esto si tu llevas al bebé.

- Cariño. . .

- Explícamelo Serena.- Pidió la niña.

- Solo era un siervo.- Para su alivio Darien se reunió con ellas, se habían separado solo unos momentos antes, dado que Zafiro había comenzado a oler algo y su marido deicidio buscar la presa.- Pero era demasiado pequeño.

- Estoy segura de que Zafiro será un gran cazador.- Serena cambio de tema.

- ¿Zafiro un cazador?- La pequeña acepto el cambio.- ¿Puede serlo hermano?

- Claro.- Miro al perro, una extraña mezcla de varias razas de perros, pero evidentemente tenia sangre cazadora.- Solo hay que entrenarlo.

Serena, que estaba sentada en la hierba miro a su familia, estaba contenta con ellos, era feliz, y eso era lo que la motivaba a seguir amando a Darien sin esperar que le correspondiese, de todos modos él se mostraba cariñoso con ella.

- ¿Ya has recolectado suficientes moras?- Le pregunto Darien mirándola a los ojos.

- Pues si.- Miro las dos cubetas llenas.

- Entonces vamos a casa.

- ¿No le importara al rey que lo hayamos dejado solo?

- Diamante tenia cosas que hablar con Andrew y yo no quise inmiscuirme.

- ¿Qué es inmiscuir?- Les pregunto la pequeña.

Lo que tu haces cada vez que quiero declararme a mi esposa, murmuro Darien en su mente, pero no iba a decir eso en voz alta.

Mi cielo es lo que haces cuando Darien trata de decirme algo que parece importante, Serena tampoco fue capaz de exteriorizar sus pensamientos, de modo que le sonrio a Chibi Chibi.

- Es cuando alguien quiere meterse en los temas de las demás personas. . .

- ¿Cómo hace Luna con Lita y Andrew?

- Algo así Chibi Chibi.- Le dijo Darien, este ayudo a su mujer a levantase y no pudo evitar mirarla a los ojos.- Es hora de ir a casa para que descanses.

- Si.

- ¿Serena harás muchas tartas verdad?

- Si mi cielo.- La miro.- Y tu me ayudaras.

- ¡Si!

La pequeña se fue delante de ellos junto con Zafiro de modo que ambos caminaban más atrás, Serena llevaba la cubeta con menos peso y Darien cargaba la otra, como aquellas moras quedaban a un costado del castillo iban a pie, de ese modo estaban un tiempo lejos del castillo y sobre todo de la presencia de Beryl y Malachite y a su vez le daban tiempo a Andrew para resolver sus asuntos.

- Serena.- Darien de pronto le hablo.

Había algo que lo tenía realmente preocupado, y era que su mujer recibía correspondencia casi cada semana, tenía miedo de descubrir que su esposa estaba teniendo contacto con Seiya Kou, pero a su vez estaba tranquilo al saber que las cartas llegaban con el sello de la familia Tsukino.

- He observado que has recibido correspondencia este último tiempo.

- Mi madre y yo hemos estado intercambiando mensajes, ella me cuenta sobre los avances de Sammy en el entrenamiento y yo le cuenta sobre mi vida aquí en el castillo y contigo.

- ¿Ya le has contando sobre nuestro bebé?

- Por supuesto, en una de mis primeras cartas se lo comunique.

- ¿Tus padres están felices?

- Si, mi madre me ha dicho que mi padre abrió sus mejores barriles de cerveza, que todo el castillo celebro.

- Espero que tu familia pueda venir a vernos después del nacimiento de nuestro bebé.

- Eso le he comentado a mi madre, dice que es lo que más desea.

- Entonces dile que serán bienvenidos.

- Muchas gracias Darien. . .

- ¿Por qué me lo agradeces?

- Es tu castillo, tu hogar. . .

- No Serena. . . Es nuestro hogar, puedes y debes disponer de él como quieras.

- Si Darien. . .

- Me encanta cuando dices mi nombre.

Y a mí me gusta cuando tú dices el mío, la joven simplemente se sonrojo, tomo con más fuerza la cubeta y continuo caminando.

- Serena. . .

Su mujer estaba cada día más hermosa, su vientre ya daba señales de crecimiento y ciertamente quería protegerla más, se despertaba por la mañana observándola y queriendo que nada malo le sucediese, durante el día se preocupaba si no la veía, constantemente la buscaba con la mirada y no se quedaba tranquilo hasta verla.

- Si Darien. . .

- Yo. . .

- ¡Serena! ¡Darien!

- No puede ser.- Darien miro a su hermana, pero hablo muy bajito.

- Zafiro se cayó al barro.- La niña estaba llorosa.

- Mi cielo cuando lleguemos a casa hare que lo bañen.

- Miralo Serena esta todo sucio.

El perro iba hacia ellos mostrando todo lo embarrado que estaba, de todos modos Serena tranquilizo a la pequeña asegurándole que todo tendría solución, la pequeña se quedó tranquila pero no se alejó de ellos, de modo que Darien decidió no decir nada y esperar hasta estar a solas con su mujer.

- ¿Ibas a decirme algo Darien?

- ¿Eh?- Miro a su esposa, sus ojos azules eran cautivadores y ciertamente lo instaban a declararse pero no quería tener más público del deseado.- Pues no era nada importante.

- Entiendo. . .

Pudo ver la decepción en los ojos de su mujer, deseo poder tener más valentía y hablarle de sus sentimientos, pero por temor a ser rechazo era que prefería hacerlo solo frente a ella y nadie más.

- Solo quería decirte que espero que no te pases el resto de la tarde metida en la cocina, quiero que descanses.

- Si Darien.

- No me gusta cuando andas de un lado para el otro trabajando.

- Pero. . .

- Serena mi amor.- Darien la miro.- Por favor te lo pido, hay días en que apenas puedes estar despierta medio dia y eso me tiene muy preocupado.

- Tu hijo demanda mucha energía Darien.- Intento bromear la rubia.

- Tan solo pido que apenas tengas sueño te recuestes.

- Si mi amor.- Serena acabo por aceptar lo que su esposo le ordenaba, después de todo él solo buscaba su buena salud.- No tienes que preocuparte tanto por el bebé.

- Serena eres tu quien me preocupa, ya te lo había dicho hace días atrás, mientras tu estés bien yo estaré tranquilo.

- Si.

La joven sonrió ante la mirada de su esposo, era muy cierto, aunque Darien estaba ansioso por conocer al bebé que esperaban estaba mucho más preocupado por ella, la cuidaba en todos sentidos y por sobre todo parecía querer mimarla siempre.

Por la noche todos se reunieron en el gran salón, la gente hablaba activamente por todos lados, muchos ya comentaba la pronta partida de los hermanos Malachite y Beryl, naturalmente Serena quería que eso fuera verdad, por mucho que había tratado de llevarse bien con la peliroja era al hombre a quien le tenía miedo, muchas veces Malachite la miraba con un extraño brillo en los ojos, y siempre que sucedía eso terminaba refugiándose en los brazos de su marido.

- Serena eres una gran cocinera.- Le hablo de pronto la reina.- Eres una verdadera caja de sorpresas.

- Muchas gracias por los elogios su alteza.- La joven se sonrojo.

- Mi mujer es una joven muy inteligente, sabe de todo.

Sintió los brazos de su marido pasar por su espalda, sentirse dentro del abrazo protector de Darien la hacia sentir mejor, cuando las cosas se complicaban él siempre estaba ahí para ella.

- Darien.- Murmuro Malachite de pronto.- Mi hermana y yo pretendemos partir pasado mañana.

- Ya veo. . .- El aludido trato de ocultar su alegría ante esa noticia.- Si deseas algunas provisiones con gusto hare que te sean provistas.

- Muchas gracias. . .

- Serena.- Intervino Beryl mirándola a los ojos.- Yo querido agradecer de ante mano toda tu hospitalidad.

- No tiene nada que agradecer lady Beryl. . .

- De todas formas lo creo necesario, ustedes han sido muy gentiles al permitir que nos quedemos aquí mi hermano y yo.

- Nosotros también pretendemos partir pronto Darien.- Hablo Diamante.- Hemos estado lejos de la corte todas estas semanas, necesitamos volver, y cuanto antes mejor.

- Entiendo.

- ¿Hermano la corte queda muy lejos?- Pregunto la niña de pronto.

- Pues como a una semana y media, si el camino esta bueno y el clima es favorable pequeña.- Le indico el rey con una amplia sonrisa.- Cuando seas grande podrás visitar la corte en busca de un pretendiente. . .

- Ejem. . .- Darien trato de no ahogarse.- Ejem. . . Creo que aún es muy pequeña para meter ese tipo de pensamientos en su mente.

Serena comenzó a reír y al poco tiempo se le unió Lita, la reina y el mismo rey, en tanto Darien trataba de calmarse, al menos su hermana menor parecía no haber entendido.

- No te preocupes hermano.- Hablo Chibi Chibi sonriéndole como siempre.- No pienso separarme del lado de Serena y mucho menos del tuyo hasta que sea mayor.

Ese comentario ocasiono miradas de todos los presentes en la mesa, al parecer la niña no entendía las implicancias de lo que había dicho, Darien en tanto quería arrepentirse, después de todo la pequeña estaba diciendo que no iba a dejarlos en paz por mucho más años.

- De todos modos mi cielo.- Escucho la voz de su mujer.- Algún día conocerás a un valiente caballero de la corona que querrá casarse contigo.

- ¿Un caballero tan valiente como mi hermano?

- Más valiente incluso. . .

- Serena.- Miro a su mujer.- No le digas eso a la niña, se hará ideas equivocadas.

- Si Darien.

La joven pudo notar en la voz de su marido que su ultimo comentario no le había gustado para nada que hablara de otro hombre mucho más valiente, desde hace tiempo venia notando que su esposo se enfadaba si algo así ocurría, como aquella vez que se atrevió a comprarlo con ojo de tigre, el supuesto posible pretendiente de Beryl, Darien había estado medio enfadado varios días, aunque después su humor había mejorado.

- Pero eso será en muchos años.- Le dijo a su hermana.- Hasta entonces estarás bajo mi cuidado y el de Serena.

- Si hermano.

- Me parece bien.- Intervino otra vez Diamante.- Debes tener muy cuidada a una niña tan linda e inteligente Darien.

- Procuro hacer lo mejor, pero es mi esposa quien hace el mayor trabajo.

- Cuidar de esta pequeña.- Serena le tomo la mano a la niña.- No es un trabajo, es algo que hago con amor.

- Serás una excelente madre Serena.

- Muchas gracias alteza.- La rubia miro a la reina.

En ese momento noto que Malachite la estaba mirando fijamente, desvió rápidamente la mirada, había algo en ese hombre que no le gustaba para nada, cuando sintió las manos de su marido sobre las suyas se sintió aliviada al saber que al menos en ese momento nada podría dañarla.

Pero de todos modos y con la protección de su esposo nada evito que Malachite siguiera mirándola insistentemente, quería irse de ahí de modo que cuando la reina expreso su deseo de ir a descansar ella hiso lo mismo.

- Yo me voy con Serena.- Hablo Chibi Chibi.

- Muy buenas noches a todos.- Dijo la rubia.

- Pronto iré contigo esposa.- Le hablo.

- Si.- Le sonrió.

- ¿Amas mucho a tu esposa verdad Darien?- Diamante lo miraba.- Es una joven muy hermosa, ciertamente no puedo si no felicitarte.

- Gracias.- Le sonrió al hombre.- Ella lo es todo para mi.

- Es evidente, te he visto estos días, la buscas con la mirada y cuando no está a tu lado parece que estas intranquilo.

- Yo me retiro.- Beryl hablo de pronto, parecía molesta.- Nos vemos mañana por la mañana.

- Que pasen buena noche.- Hablo él mientras miraba a la mujer que se iba junto con su hermano mayor.

- Esos dos no me dan buena espina.- Hablo el rey cuando estaban solos.- Debes cuidar a tu esposa.

- Lo sé, es lo que hago siempre.

- Tratare de que cumplan su palabra y partan cuanto antes, solo me ire despues hasta asegurarme de que estén muy lejos.

- Gracias. . .

- No tienes que decir nada, mientras me serbias como caballero tu y Andrew me fueron muy leales y valientes, dispuestos a todo por defender el reino, es lo mínimo que puedo hacer.

Cuando dejo su vestido sobre una de las sillas del cuarto se puso inmediatamente su camisón, se metio bajo la cama y tomo su labor de costura, el fuego de la chimenea le brindaba el calor y la iluminación suficientes, estaba a medio trabajo cuando escucho la puerta abrirse, en un primer instante pensó en que podría tratarse de Malachite, pues Darien varias noches se quedaba en el salón conversando con el rey, pero respiro hondo al ver la negra cabellera de su marido.

- Ya estas acostada.- Observo su esposo mientras se sentaba a su lado.- ¿Estas muy cansada?

- No mucho.

- Eres preciosa.- Darien se inclinó sobre ella para darle un beso en la frente.- Y más ahí en mi cama. . .

- Nuestra cama.- Observo la joven.

- Es cierto, nuestra, te has apoderado de todos mis dominios. . .

- Tú me lo has permitido esposo.

- Y estoy feliz con ello.- Darien se levantó solo para poder quitarse la ropa y unirse a su mujer en la cama.- No soporto estar mucho tiempo lejos de ti y menos en la cama que es donde tengo todo el derecho de tocarte sin temor a ser vistos.

- Es cierto, aunque cuando utilizábamos el establo me tocabas cuanto querías Darien.

- Y no olvides el solar esposa.- Finalmente Darien entro en la cama, la tomo entre sus brazos.- Ven aquí.

- Si.- La joven se refugió en el lugar que más le gustaba, muy cerca de su esposo.- Tu cuerpo es una muy buena almohada.

- Mi cuerpo es la único que necesitas para dormir con comodidad.

- No seas arrogante. . .

- Pues tu me haces ser así esposa, me consientes demasiado.

- ¿Ya no piensas que solo malcrió a Chibi Chibi?

- Pues lo sigo pensando, pero también me das mucho a mi.

Es porque te amo, estuvo tentada a decir pero solo se estrechó más contra su marido, al poner su cabeza en el pecho de él podía incluso sentir el latido del corazón de su esposo.

- Por cierto hablando de Chibi Chibi, no quiero que le hables de los prometidos que pueda tener en el futuro.

- ¿Por qué?

- Porque le dará ideas muy tempranamente y aún es muy pequeña.

- Hare lo que tu digas mi amor. . .

- ¿Lo que yo diga?- Darien la miro a los ojos.- ¿Estas segura de lo que dices esposa?

- ¿Es que acaso deseas algo esposo?

- ¿Algo? No quiero algo.- Murmuro esta última palabra muy seductoramente mientras tomaba el dobladillo del pijama de su esposa.- No quiero algo de ti, lo quiero todo.

- Pues aquí me tienes, en tus brazos mi amor.

A la mañana siguiente Serena despertó sola en la cama, de todos modos sabía que no estaba sola en el cuarto, su esposo estaba asegurando el broche del cinto donde sujetaba su espada, obviamente estaba por salir, de modo que ella simplemente se sentó en la cama.

- Buenos días.- Murmuro ahogando un bostezo.

- Hola mi amor.- Su esposo se le acercó para besarla.- ¿Has dormido bien?

- Si, pero de todos modos aún tengo sueño, dormiré un poco más.

- Si, haz eso, necesitas reponer las fuerzas que mi hijo te roba.- Murmuro en broma el pelinegro.

- No solo el bebé, sino también el padre.

- No me provoques mujer. . .

- Sabes que es la verdad.- Ella lo miro a los ojos.

- Ahora tengo que bajar, deseo hablar de algunos asuntos importantes con Diamante, quiero que duermas un poco más, puedo pedir que te suban el desayuno dentro de poco.

- Si por favor.

- Bien.- Tomo las mantas de la cama y acurruco a su mujer como si fuese una niña pequeña.- Duerme, nos vemos después.

- Si.

Serena vio a su esposo alir del cuarto, aun estaba un poco cansada de modo que queria dormir un poco más, entre Darien y su hijo la dejaban agotada, pero feliz, que era a fin de cuenta lo que más le importaba.

Era media mañana cuando Darien estaba mirando a sus hombres entrenar y a su vez comentaba con el rey algunas ideas para expandir sus dominios con la nueva construcción del castillo en la costa.

- Será una buena forma de cuidar lo que es tuyo.- Concluyo Diamante.

- Quiero que Andrew sea el administrador, es mi mejor hombre, solo en él podría confiar esta tarea.

- Aun no alcanzo a comprender los motivos de Andrew para dejar todo lo que fue de su padre. . .

- Nunca hubo relación entre los dos, de modo que cuando el hombre murió él simplemente se aseguro de que el feudo quedara en buenas manos al venderlo, el hombre que lo compro es muy generoso con la gente de viva a los alrededores.

- Eso oi.

- Todo lo que ahora Desea Andrew es casarse.

- Ha escogido a una buena chica por lo que he visto, muy servicial, y sobre todo atenta con él.

- ¿Supongo que se quedara a la boda?

- Por supuesto, después de eso pretendo irme a la corte.

- Entiendo. . .- Darien dejo de mirar al rey y a sus hombres, estaba esperando a ver si su esposa se acercaba, pero no estaba por ningún lado.

- ¿Buscas a alguien en espacial Darien?

- A la única persona que Darien está buscando es a su mujer.- Andrew se les unió.- Se lo explicare alteza, el muy tonto no puedo vivir tranquila sin verla al menos unas quinientas veces al día.

- Comprendo, de modo que la ama profundamente. . .

- No hablen de mi como si no estuviese presente.- Corto Darien.

- ¿Puede creer alteza que el muy tonto piensa que ella no lo ama?

- Es una broma?

- Silencio.- Hablo el pelinegro mientras buscaba a su mujer entre las mujeres que iban de un lado al otro.

- Y no sé da cuenta de que ella lo ama incondicionalmente.

- Pues es un tonto. . .

- Ella no me ama. . .

- Pues yo creo lo contrario Darien.- Diamante lo miro.- Los he visto a los dos, ambos se miran con los ojos llenos de amor.

- Eso es lo que intento decirle desde hace mucho tiempo, Serena lo ama desde hace muchos años.

Solo en ese momento Darien recordó la conversación que había tenido con Mina Kou durante la visita de ella, sino recordaba mal ella también le había dado a entender que Serena lo quería desde hace mucho y no solo desde que estaban casados, pero respecto a ese tema tenía muchas dudas, si ella lo amaba desde hace años habría instado a Mina a huir mucho antes y no a quedarse y respetar el acuerdo.

- Pero ella no puede. . .

- Te ama Darien.- Andrew lo miro.- Ve con ella háblale, declárate si es necesario, pero que sea pronto.

- Una mujer embarazada necesita todo el amor de su esposo.- Comento el rey.

- Yo. . . Ire con ella.

Necesitaba salir de esa duda que tenia en la mente desde hace mucho tiempo, todos decían que Serena lo amaba desde hacer años, pero si hubiese sido asi, las cosas hubiesen ido diferentes, al menos eso pensaba.

Aunque tenía su cabeza llena de dudas y temores, sabía que no podía soportar más esa agonía, necesitaba decirle que la amaba, incluso sin importar que ella no le correspondiese.

- Lita.- Diviso a la castaña cuando entro en el salón.- ¿Dónde está mi mujer?

- Debe estar aún en el cuarto, ha llegado una carta del castillo Tsukino y siempre va al cuarto a leerla con tranquilidad y escribir la respuesta

- Gracias.- Pero había algo más de que preocuparse.- ¿Y mi hermana?

- Estaba con Zafiro en la cocina, seguramente estará ahí durante mucho rato.

- Comprendo.

Subió con rapidez por las escaleras, el ansia de ver a Serena eran enorme mucho más que en el resto de los días, era como si verdaderamente estuviese incompleto sin ella, llego hasta el cuarto y abrió la puerta emocionado por ver a su esposa.

- Serena mi amor. . .- Pero ella no estaba ahí.

Aunque habían indicios que indicaban que hasta hacia poco su mujer había estado en el cuarto, una bandeja de comida estaba en una mesa y junto a ella habían varios papeles esparcidos, se acerco y tomo el primero, era una carta, pero no estaba escrita con la letra de su mujer.

"Mi querida hija, tu padre y yo estamos contentos al saber que vives en paz y felicidad con tu esposo, más ahora que estas embarazada, mi gran temor era que Darien dejara de prestarte atención, pero por lo que he leído en tus cartas anteriores no tengo de que preocuparme, por lo que relatas es evidente que Darien esta comenzando a sentir algo de afecto por ti, espero de todo corazón que el amor que le has tenido todos estos años al fin sea correspondido, por favor no olvides escribir en tus cartas como va tu embarazo."

Tuvo que sentarse en la silla que tuvo más próxima, aquella carta estaba escrita por lady Ikuko Tsukino, y por lo visto ella sabia desde hace mucho que Serena lo había amado en el pasado, en el fondo se sentía como un idiota al no haber visto eso hace tiempo, ella siempre lo había servido con una sonrisa en la boca, aun cuando él no hacia más que huir de la presencia de su esposa, debajo de la carta de la madre de su esposa vio otra hoja de papel, esta si estaba escrita por su esposa.

"Madre por favor no te preocupes, Darien y yo estamos teniendo una muy buena relación, sé que no me ama, pero si me está mostrando mucho cariño, no hay noche en que no duerma a su lado y me sienta protegida por sus fuertes brazos, durante el dia noto su mirada protectora y sé que puedo confiar en que nada malo me podrá pasar si él esta conmigo, lo amo tanto mamá, nunca he dejado de hacerlo, y sé que puedo hacer que me quiera, solo necesito más tiempo. . ."

La carta a estaba a medio terminar, pero la ultima parte que logró leer le llego al alma, Serena lo amaba, lo seguía amando a pesar de todo, pero ella suponía que no la queria, que no la amaba, tenia que declarare cuanto antes, hacerle ver que no era nadie sin ella, sin su amor y que hasta el resto de la vida iba a demostrarle cuanto la amaba.

Pero primero tenia que encontrarla, ya despues las cosas iban a seguir su curso natural, una vez que la tuviese en sus brazos nada iba a impedir que la besara y le hiciese el amor por el resto de la vida.

- ¿Hermano?- Chibi Chibi estaba en la puerta del cuarto.- No encuentro a Serena.

- ¿No estaba abajo?

- No Darien, recorrí todo el primer piso del castillo y no la encontré, fui a los establos donde esta Dulce y tampoco estaba ahí, no la encuentro.

- Vamos a buscarla juntos, yo tengo que hablar con ella.

- ¿Y aun no bajan?

- No mi amor.- Lita estaba poniendo flores frescas sobre a gran mesa del comedor.- Supongo que si dices que Darien iba a declararse por fin entonces no bajaran en un ben rato.

- Mmm. . . Es extraño, puesto que tampoco he visto a la pequeña.

- Solo sé que Chibi Chibi estaba en la cocina, pero no la he visto. . .

- Lita.- Chibi Chibi llego a su lado.- No encontramos a Serena.

- ¿No han visto a mi esposa? No esta en ninguno de los pisos superiores del castillo.

- Pues no he visto que haya bajado.- Lita miro al lord.- ¿Pasa algo malo?

- No lo sé, pero tengo miedo.- Admitió, vio a un grupo de criadas y criados caminando hacia el salón, de modo que hablo rápidamente.- ¡Atención todo! Necesito saber si alguien ha visto a mi esposa.

Todos se miraban de un lado al otro esperando que alguien respondiese al llamado del lord, pero solo se escuchó el silencio, de modo que Darien se puso aún más nervioso, algo no estaba bien.

- Quiero que dejen de lado todo lo que estás haciendo y busquen a mi esposa, como saben está embarazada y no es bueno que nadie la haya visto.- Ordeno con voz fuerte.- Ahora búsquenla, necesito saber dónde está.

- ¡Si señor!

- Tengo que encontrarla, tengo miedo de no encontrarla.

- Darien calmate.- Andrew se le acerco.- Seguramente ella está por ahí.

- No Andrew, tengo un mal presentimiento, una sensación que nació hace poco, algo le ha pasado a mi mujer.

Las suposiciones de Darien cobraron vida cuando los criados aparecieron momentos después sin noticias, nadie había visto a su esposa, habían recorrido todo el castillo y nadie tenia idea del paradero de Serena.

- Serena. . .- Darien golpeo la mesa con los puños.- ¡Maldita sea!

- ¿Darien donde esta Serena?

- No lo sé Chibi Chibi, no lo sé.- Miro a su rubio amigo.- Que preparan mi caballo, saldré a buscarla afuera.

- Yo ire contigo. . .

- Señor. . .- Un pequeño se le acerco.- Yo vi a lady Serena, iba del brazo de un hombre de cabello blanco.

- ¡Malachite!- La ira revento en su cuerpo.- Traigan a ese mal nacido aquí.

- ¿Qué ocurre?- Diamante se estaba acercando junto con su esposa.- ¿Porque hay tanto alboroto?

- Mi mujer ha desaparecido y tengo las sosprecha de que Malachite tiene algo que ver en todo esto.

- Yo opino que también Beryl tiene algo que ver aquí.- Murmuro Esmeralda.- Ayer la estuve mirando, tenia una mirada rara cada vez que posaba sus ojos en Serena.

- ¡Que alguien traiga a esos dos aquí ahora!

Darien se desplomo sobre una silla cercana, las fuerzas le flaqueaban por primera vez en la vida, tenía miedo, mucho miedo, si aquellos dos tenían algo que ver en la desaparición de Serena iba a volverse loco.

Dejen sus Reviews.

Por tiempo no alcanzo a responder sus comentarios, pero se los agradezco de todo corazón.

Camony – .7 – Yesqui2000 – Moon 86 – Sakura-Mayen – Eli Chiba – Nai Sd – Luxy1985 – Isabel20 – TsukinoDiamante – Mi luz Dari – Madamemoon – Ediebella – Neoreina – Flor Guajira – Unniestar – Adileyne.

Yo sabia que no se podía confiar en ello, pero la preguntas es: ¿Serán ellos los culpables de la desaparición de Serena? ¿Darien podrá encontrarla? Amigas lamento mucho el retraso, de todas formas espero que este nuevo capitulo les guste, buenas noches y muchos saludos.