Sailor Moon no me pertenece.

Novia Rechazada.

Epilogo.

Seis años después. . .

- ¡No Endymion!- Darien corrió hasta donde está su hijo mayor.- Te dije que no puedes hacerle daño a tu hermano menor. . .

- Pero papá. . .- La pequeña replica de Darien de poco menos de seis años soltó su espada de madera.- Mamoru quería que le enseñara mis nuevos movimientos.

- Hijo. . . Mamoru tiene solo cuatro años.- Murmuro Darien con paciencia, después se volvió para ver a su segundo hijo.- Ven Mamoru.

- Si papá.- El pequeño se levantó del suelo donde había ido a caer tras jugar con su hermano mayor.

- Mmm. . . ¿Qué hacer con ustedes?- Miro a sus dos hijos varones, ambos estaban sucios desde la punta de las botas hasta la última hebra de cabello.- Le prometí a su madre que no dejaría que se ensuciaran. . .

Y había faltado a su promesa, aunque Serena no iba a enfardarse ni nada por el estilo, simplemente iba a mirarlo con aquella expresión de "te lo dije", ella sabía de ante mano que no podía controlar los ímpetus de juegos de sus pequeños. Pero ahora tenía que tener más cuidado, su esposa estaba en ese momento descansando y deseaba que siguiera así.

- ¿Papá podemos ir a ver a mamá?- Le pregunto Mamo, como le decían de cariño a su hijo menor.

- Antes vamos a que se den un baño pequeños. . . Los dos, nada de uno primero y luego el otro porque siempre huyen.

- Si papá.- Ambos lo miraban con una media sonrisa.

- Hermano.- Una hermosa niña-mujer de diez años se le acerco.- ¿Puedo ir a montar a Dulce? Fui al cuarto pero Serena estaba dormida y no quise molestarla.

- Puedes, además sabes que Serena no tiene problemas en dejar que montes a Dulce.

- Más ahora que no ha tenido tiempo.- Bromeo Chibi Chibi, de pronto se quedo mirando a sus sobrinos.- Hola pequeños. . . ¿Estás ya volviendo loco a su padre?

- ¡Si!- Endymion y Mamoru hablaron al unísono.

- Estos pequeños me están dejando sin aliento.

- Recuerda que yo era igual hermano.- La peliroja le sonrió.- Aunque cuando Serena llego a este castillo me apegue mucho a ella.

- Claro me tenías un miedo atroz.

- ¡Darien!- Chibi Chibi se sonrojo.- Solo tenía cuatro años y las cosas que oía de ti no eran para ser comprendidas por una niña tan pequeña.

- Mmm. . . Sin contar las veces que me interrumpías cuando quería decirle algo a Serena, las veces en que cuando quería besarla o decirle que la amaba tu salías de la nada diciendo. . . "Serena, hermanos miren. . ."

- Darien haces que me sienta avergonzada.- Chibi Chibi se sonrojo por completo.- Ya verás le diré a Serena que me estas molestando.

Sonrió al ver a su hermana, a pesar de que estaba en camino a convertirse en una muy bien educada jovencita, todo gracias a Serena, aún conservaba mucho de ser una niña, y por lo pronto él quería que fuese así.

- ¡Papá!- Mamoru estaba colgándose de una de sus piernas.- Endymion me quiere pegar.

- ¡No es cierto!- El aludido estaba trepando la otra pierna.

- Bien te dejo con mis adorables y endemoniados sobrinos. . .- Ser burlo la peliroja.- Nos vemos después hermano. . . ¡Adiós pequeños!

- ¡Adiós!- Ambos pequeños que ya están a la altura de su cintura agitaban sus manos.

- Niños. . . Hey chicos calma. . .- Darien estaba perdiendo el equilibrio.

- Papá llévanos como caballito. . .- Le pidió Endymion.

- Bien, pero nada los salvara de la baño.

- ¡No!- Los pequeños trataron de huir del agarre de su padre, pero les fue imposible, de modo que se resignaron cuando momentos después Luna los esperaba en el cuarto con el baño listo.

- Te los dejo Luna, yo iré a ver a mi mujer.

- Ve tranquilo Darien estos niños van a quedar muy limpios.

Mientras veía a la mujer mayor batallar con aquellas pequeñas bestias Darien se encamino hasta la salida, mientras caminaba por los pasillos tuvo tiempo para pensar en lo feliz que era, ya nada importunaba la tranquilidad de su hogar, desde que Beryl y Malchite habían sido colgados por traición a la corona, que ya se había descubierto que la familia de la maldad tenia siniestros planes para acabar con la monarquía de Diamante, de modo que fueron sentenciados a ser colgados en la orca, él mismo hacia asistido a ese evento.

Flash back.

- . . . ¡Muerte a los traidores!. . . ¡Muerte a los traidores!- Gritaba la gente que se estaba juntando alrededor de la orca.

- ¡Atención!- El vocero de la casa real hablo.- Malachite y Beryl, ambos pertenecientes al clan de la oscuridad serán ejecutados por alta traición a la corona.

Serena y él había discutido largamente, su mujer no quería que él fuer a presenciar la muerte de esos dos, pero Darien necesitaba saber que ya no serían una molestia, querí cerciorarse por sí mismo que ellos dos ya no Vivian para hacerle algún mal a su mujer.

- ¡Cuélguenlos!

Los banquillos donde Malachite y Beyl habían estado fueron sacados y ambos quedaron colgando, Darien cerró un instante los ojos y solo los abrió hasta que se confirmó la muerte de ese par.

Fin del flash back.

Después de ese momento y a pesar de que Serena estuvo un par de días enfada con él dado que entre el viaje ida y vuelta a la corona demoro diez días, ellos dos pudieron comenzar una verdadera relación de amor, nadie los interrumpía, nadie amenazaba la tranquilidad y bienestar de Serena y pudieron esperar tranquilamente el nacimiento de su primer hijo.

Flash Back. . .

- Mi cielo.- Darien tenía el oído apretado al abultado vientre de su mujer, ambos estaban tumbados en la cama.- Ya te queremos aquí con nosotros. . .

- Darien. . .- Serena puso una mano sobre la mejilla de su marido.- Mi amor. . .

- Dime.- El pelinegro alzo la cabeza para ver a su mujer, pero sintió miedo al verla.- ¿Qué ocurre?

- Creo que ya viene. . .- Serena de pronto soltó un agudo chillido de dolor.- Darien. . .

- Yo. . . Yo. . .- Darien corrió a la puerta y comenzó a dar órdenes para que Luna y Lita subieran.

Luna lo había obligado a salir del cuarto, su primera idea habia ido estar al lado de su esposa, pero al estar fuera del cuarto comenzó a sentir miedo cada vez que oia a su mujer gemir de dolor.

- Tranquilo.- Andrew estaba a su lado.- No sacas nada con ponerte nervioso.

El gran miedo del pelinegro era perder a su mujer durante el parto, mal que mal su madre había muerto al dar a luz a Chibi Chibi, y con cada nuevo sonido estruendoso que esuchcba se preocupaba más.

- ¡Darien!- Oyo claramente la voz de u mujer, estaba llamándolo.

- No más.- Se acercó a la puerta.- Voy a entrar.

De pronto la puerta se abrió sin que él la abriera, Lita lo insto a entrar, de modo qu fue directo al lado de su esposa, Serena estaba evidentemente cansada.

- Ella no puede concentrarse si estas afuera.- Le explico Luna.- Necesito que este aquí.

- Si.- Darien miro a su mujer y la beso en la frente.- Yo estoy aquí contigo mi amor, yo se que puedes.

- Si. . .- La rubia pujo un par de veces más.

- Veo su cabeza. . .- Luna Les hablo.- Ahí viene. . . Serena tienes que pujar un poco más.

- Si. . .

- Tu puedes mi amor.- Darien le entrego su mano y su mujer la apretó con mucha fuerza.

Unos momentos después ambos recibieron en sus brazos a su pequeño recién nacido, inmediatamente le pusieron como nombre Endymion. Y desde ese momento Darien no volvió a esperar a fuera del cuarto, se quedaba al lado de su mujer hasta que los dos veían a su bebé recién nacido.

Fin del flash back.

Aquellos años habían pasado de forma tranquila, sus tierras eran las más fértiles de la región y finalmente había podido construir el castillo de la costa, Andrew lo administraba junto a su esposa Lita y sus dos pequeños, tenían un niño de cinco años y una niña de dos año, ellos estaban medio día de distancia de modo que la lejanía no era tan grande y se juntaban cada tres días.

Cuando llego a la puerta trato de abrirla haciendo el menor ruido posible, si Serena estaba durmiendo no quería despertarla, pero una parte de si había supuso ella estaba en pie, sentada frente al tocador, y así fue como la encontró.

- Serena. . .- La quería regañar pero él nunca podía concluir su regaño a penas la veía sus intenciones salían volando por la ventana.- Creí que iba a dormir toda la tarde.

Camino por el cuarto hasta un extremo y se quedó mirando la cuna donde dormía la pequeña de ambos, una niña que tenía solo un mes de vida de nacida.

- Es preciosa. . .- Observo con una sonrisa en los labios.- ¿Ha dormido toda la tarde?

- Debería estar por despertar para. . .- Serena se llevó ambas manos a sus senos.- Para comer.

Casi como si hubiese sido una premonición la pequeña despertó, de modo que Darien la tomo en sus brazos.

- Ya sé lo que quieres y ciertamente te envidió mi preciosa Rini.- Se acercó a su mujer, Serena ya se había descubierto el seno.

- Ven mi preciosa.- Serena sonrió al ver a su hija comer con ansia, miro a su marido y sonrió.- ¿Y los niños?

- ¿Eh?- Darien se acercó a la ventana.- Pues ellos. . .

- Dejame adivinar.- Intervino Serena al ver a su marido titubear.- Tuviste que mandarlos a darse un baño porque estaban tan sucios que no se podían reconocer.

- Pues. . .- Darien respiro hondo- Eso fue exactamente lo que paso. . . Tus hijos. . .

- Darien. . .- Serena miro a su pequeña.- Son mis hijos cuando se comportan como demonios y son tus hijos cuando están limpios y bien educados. . .

- Bueno. . . Bueno. . . Nuestros pequeños demonios.- Le sonrió.- Estaban hechos un desastre y los mande a bañarse con Luna.

- ¿A los dos juntos?

- Pues. . . Si.

- Darien no pueden bañarse juntos, Endymion no deja tranquilo a Mamoru y viceversa, van a volver loca a la pobre de Luna.

- Soy un desastre como padre.- Darien se pegó en la ventana.- No merezco ser padre de. . .

- No digas eso mi amor.- Serena se acercó a su esposo.- Eres un buen esposo, el mejor.

- Pero los niños. . . No puedo controlarlos. . . No sé cómo lo haces tú.

- Mi amor, la crianza de los niños es una tarea de las mujeres y. . .

- Pero yo quiero ayudarte.- Murmuro él.

- Lo sé y lo aprecio.- Ágilmente pudo tener una mano libre para acariciar la mejilla de su esposo.- Eres el esposo perfecto.

- Y tu la mujer que yo necesito para el resto de la vida.- La beso en los labios.- Eres la perfección misma y toda mía. . . Toda mía.

- Tuya y de los niños.- Agrego la rubia sonriendo.

- Pero sobre todo mía. . .- Darien miro de pronto la ventana, habían dos figuras en medio del patio.- Grrr. . .

- ¿Qué pasa mi amor?- Serena lo miraba.

- Mira por ti misma.

Con mucho cuidado de no incomodar a su hijita, la rubia se acercó para mirar donde le estaba señalando su amado, y no puedo hacer otra cosa que sonreír.

- Mi amor. . .- Trato de no reír.- Solo es Chibi Chibi conversando con. . .

- Un chico.- Corto Darien algo molesto.- Un chico demasiado grande para ella. . .

- Darien. . .- No puedo evitar reír.- El chico se llama Henry. . . Y si no recuerdo mal tiene trece años y Chibi Chibi ya tiene diez años, solo son tres de diferencia.

- Mmm. . .

- ¿No estarás celoso de tu hermana verdad?

- ¿Celoso yo?- Se apegó más a la ventana.- Mira ese chico le tomo la mano a mi hermana, debería mandarlo lejos de aquí.

- No harás nada mi amor.- Sonrió ella.- Ven, aléjate de la ventana si nos ven, Chibi Chibi se va a sentir avergonzada.

- Pero. . .

- Ven. . .- Serena le tomo el brazo.- Ven mi amor.

- Me encanta cuando me dices así.

- Mi amor por cierto llego una carta de mi hermana, dice que estará de celebración muy pronto, Seiya va a casarse con una chica llamada Kakyuu.

- Al fin. . .

- ¿Por qué lo dices?

- No creas que no me percaté de que a última vez que estuvo aquí aún estaba medio enamorado de ti. . .

- Cariño eso fue hace un año y por lo que Mina me cuenta Seiya cayo rendido de amor por esta nueva chica.

- Mmm. . . Como sea, eso va a significar que ya no me sentiré amenazado por él.

- En un principio nunca debiste sentirte así, sabes que eres el hombre que amo y amare el resto de mi vida.

- Lo sé pero no puedo evitar sentirme en peligro.

- No tienes porque. .

- Lo sé.- Darien la tomo de la cintura.- Vamos quiero que te sientes, no creo que Rini este contenta de ir de un lado a otro.

- Si.- Serena se sentó tranquilamente en la cama.

Tenía muchas cosas porque ser feliz, tenía dos hijos varones que aunque a veces se portaban como unos pequeños diablillos, en otros momentos eran dos pequeños caballeritos muy bien educados y ahora tenía una hermosa niña, que hasta el momento se portaba de maravilla, Chibi Chibi cada día aprendía más sobre las labores del ama del castillo y era muy servicial ahora que disponía de menos tiempo para estar con ella, y por último y no menos importante, estaba su esposo, el hombre que día a día la hacia feliz.

- Sabes.- Darien se sentó a su lado.- Estaba pensando. . .

- ¿En qué?

- ¿Recuerdas cuando grite delante de todo que salieran del cuarto para poder decirte que te amaba?

- Si, lo recuerdo bien, yo me quede tan sorprendida que mientras todos salían del cuarto yo no sabía que decir.- Serena le sonrió.- Fue un hermoso aunque extraño momento.

- Si. . .- Darien tomo un mechón del cabello de su mujer.- Eres la flor más hermosa.

- Darien. . . Haces que me sonroje. . .

- Serena.- Se acercó a su mujer, quería besarla desesperadamente.

- ¡Mamá!- Endymion y Mamoru entraron corriendo en el cuarto, haciendo que sus padres se separan.

- Grrr. . .- Gruño Darien mientras se levantaba para ir a calmar a los niños y así evitar que asustaran a Rini.- Tranquilos chicos, Rini está despertando hace poco.

- Lo siento papá.- Mamuro su acerco a su madre.- Mami. . .

- Dime mi cielo.

- ¿Cuándo vas a hacer pastel de manzana?

- Si mamá. . . ¿Cuándo lo harás? Siempre que cocinas pastales te quedan deliciosos.

- Hermano.- Chibi Chibi entro en el cuarto, parecía molestas.- ¿Por qué estabas espiándome?

- Te lo dije.- Le susurro Serena, la rubia miro a sus dos hijos que esperaban una respuesta.- Mi amores, aun no es temporada de manzanas, aún faltan un par de meses. . . Pero puedo hacerle pasteles de otros sabores, la vainilla es muy rica.

- ¡Si!

- Chibi Chibi. . .- Darien aclaro su voz.- Yo no estaba espiándote, yo simplemente me asome por la ventana y justo estabas tú con ese chico. . .

- Se llama Henry hermano.

- Bueno. . . Henry.- Tuvo que decir el nombre del chico lo más calmado posible.

- Niños. . . Chibi Chibi. . .- Serena decidió intervenir.- Creo que Luna y las mujeres de la cocina tenían biscochos.

- ¡Si!- Los dos niños corrieron fuera del cuarto, como si su vida dependiera de ello.

- Con tu permiso Serena, con tu permiso hermano.- Chibi Chibi se acercó a la puerta, pero antes de irse miro al pelinegro.- No vuelvas a espiarme hermano.

- Al fin.- Darien corrió a cerrar la puerta.- Creí que no iban a dejar de hacernos preguntas. . .

- Mi amor.- Serena cambio de posición a su hija, iba a sacarle el aire.- Lo de Chibi Chibi te lo advertir y en cuando a Endy y Mamo. . . Pues ellos no han hecho más que preguntarme cuando es la temporada de las manzanas desde hace semanas.

- ¿Cómo lo haces?- Darien la miro a los ojos.- ¿Cómo haces para tranquilizar a esos pequeños.

- Con amor y cuidado mi cielo.- Serena miro a su hija.- Mi hermosa bebé tú también serás una pequeña diablita cuando tengas la edad de tus hermanos.

- No es un buen presagio mi amor.- Le dijo Darien mientras observaba a su mujer acercarse a la cuna donde dormía su hija.- ¿Crees que dormirá mucho tiempo?

- ¿Necesitas que te ayude en algo?- Serena estaba de espaldas a su marido.

- Si. . .- Darien tomo a su esposa de la cintura y froto su ingle contra el trasero femenino.- Te necesito mucho.

- Darien mi amor.- Serena contuvo la respiración mientras acurrucaba a su hija.- Espera un segundo aun no termino de acostar a la niña. . .

- Solo quiero estar contigo. . . Me has tenido muy abandonado desde poco antes que naciera Rini mi amor.

- Lo sé.- La joven dio por terminado su trabajo y se volvió para ver a su esposo, la intensa mirada cargada de deseo de Darien la excitaba, le tomo las manos y le sonrió.- Ven mi amor. . .

Como si fuera uno de sus hijos, él se dejó llevar por aquella belleza rubia, incluso dejo que ella lo empujara para caer en la cama.

- Mi lord está muy cooperativo.- Murmuro Serena mientras trepaba por el cuerpo de su esposo y se sentaba sobre su abdomen.- Y eso me gusta.

- Serena.- Tomo los lazos que ataban el vestido de su mujer, al tirarlo los nudos se desató.- Mi hermosa Serena. . .

- ¿Darien has puesto la tranca?

- ¿La qué. . .?- Él solo tenía cabeza para su mujer.- Mi amor, olvídala. . .

- Nada de eso Darien Chiba.- Serena salió de sobre su marido y se tumbó en la cama.- Ve y cierra la puerta con la tranca no voy a correr el riesgo de que los niños nos vean.

Hace un par de años eso había ocurrido, Chibi Chibi y en aquel tiempo el pequeño Endymion de solo un año entraron en el cuarto en el preciso momento en que ambos llegaban a la cima del placer.

Desde ese entonces Serena tenía la regla de oro de siempre tener la puerta con la tranca, de modo que sonrió al ver a su marido ponerse de pie para ir hacia la puerta, aprovecho que él iba de espaldas hacia ella para quitarse el vestido.

- Listo.- Darien se aseguró de tener la puerta bien cerrada, se volvió para ir con su esposa, al verla casi sin ningún tipo de ropa, prácticamente corrió hacia la cama.

- Mi amor.- Lo recibió la rubia.- ¿Eres feliz conmigo?

- ¿Por qué lo preguntas?- Era extraño, desde que se había declarado a Serena ella nunca antes le había preguntado eso, se estrechó contra ella con fuerza.

- Sé que he faltado a mis deberes como esposa, por estar pendiente de otros asuntos y yo he sentido muchas veces que te he dejado solo. . .

- No sigas. . .- Le tomo un mechón de cabello.- Eres una buena ama de este castillo, una madre amorosa y perfecta, has sabido criar a Chibi Chibi como si fuera tu propia hija sin hacer miramientos por no serlo y sobre todo eres la mejor esposa que pude soñar en tener. . . ¿Y me preguntas si soy feliz? Claro que lo soy, enormemente feliz, Chibi Chibi, los dos pequeños, ahora la pequeña Rini pero sobre todo tu mi amor, tú me haces feliz.

- Darien.- La joven contenía las lágrimas con cuidado.- Dices cosas tan hermosas.

- Solo digo la verdad.- Se acercó más a su mujer, le tomo el rostro entre sus manos, ansiaba tanto poder besarla, más ahora que sabía que nada lo iba a interrumpir.

- Darien.- Serena se aferró a la ropa de su marido.- Todos estos días he deseado estar así contigo. . . Así los dos. . .

- Yo también, por las noches no me contento con solo abrazarte y darte solo unos pocos besos.- La beso en los labios y el cuello.- Ahora podemos hacer más cosas. . .

- Por supuesto.- Serena mordió el labio inferior de su marido.- Lo que yo quiera.

- Soy todo tuyo. . . Como tú eres mía.- Arranco la poca ropa que le quedaba a su mujer, le gustaba verla desnuda.- Mi amor. . .

La pareja se entregó la una a la otra llevados solo por el amor, ya no había nada que les impidiese decirse mutuamente cuanto se amaban, tenían una hermosa familia a la que amar y cuidar.

- Darien. . .

- Serena. . .- Los susurros de la rubia se mesclaron con los del lord.

- Te amo.- Dijeron al unísono.

DEJEN SUS REVIEWS.

Este es el fin de esta historia que cautivo a muchas/os, espero les haya gustado, todo lo que yo escribo lo hago con mucho cariño, agradezco enormemente todos sus comentarios. !Muchos saludos!