Armonía

Capitulo 4.

Oscuridad.- Parte Dos.

Recuerdos…

Mis memorias de lo que sucedió inmediatamente después del primer enfrentamiento que tuvimos Celestia y yo contra Discord son borrosas y distantes. Recuerdo la presencia de un gran dragón rojo y dorado que nos miraba acusadoramente y nos preguntaba quienes y que éramos.

Celestia me miró buscando algún consejo o idea acerca de que hacer pero el estado en el que la batalla me había dejado y el hecho de que la bestia se acercaba rápidamente en una obvia postura de ataque me nublaba la mente.

-¿Quiénes y que rayos son ustedes?- Rugió de nuevo.

Celestia se afianzó lo mejor que pudo en el suelo y bajó su cabeza apuntándole con su cuerno, a pesar de que mi hermana trataba de dar una apariencia de fuerza y determinación era obvio que en realidad su estado era todo lo contrario.

-¡Alto ahí!- le gritó al dragón–No te acerques mas o…

-¿O qué?- La interrumpió –Tienes cinco segundos para contestar o las cocinare vivas a las dos.

Celestia tragó saliva y adquirió una posición más pacífica, yo me acerqué lo más que pude a ella, esperando que un poco de su resistencia natural al fuego y el calor me protegiera. Mi hermana me miró de nuevo y suspiró antes de contestarle al dragón.

-Yo soy Celestia, ella es mi hermana menor Luna, eso responde a tu primera pregunta. Respecto a la segunda no se a que te refieres.

El dragón bufó y comenzó a caminar en círculos alrededor de nosotras, observándonos fieramente con su poderosa mirada, no muy diferente cuando el creador de esa raza de reptiles nos evaluaba antes de que descendiéramos.

-A lo que me refiero es que son diferentes a cualquier cosa que haya visto, y he visto mucho: ponies, grifos, lobos, bisontes, Windigos, Diamond Dogs. ¿Qué son?, ¿otro monstruo creado por Discord?

Celestia perdió la paciencia de nuevo y gritó, haciendo que me sobresaltara. Espero que algún día mi hermana pueda controlar esos cambios de humor y ser un poco más paciente.

-¿Cómo te atreves?, ¡nosotras venimos a derrotar a Discord y librar a los mortales de su tiranía!

Mi mente aun no debía de terminar de aclararse por completo ya que noté rápidamente la ironía que surgía de las palabras de Celestia y nuestra situación actual, y no fui la única que se dio cuenta ya que el dragón comenzó a reírse abiertamente.

-¿Derrotar a Discord?, ¿Dos potras como ustedes?, ya veo lo bien que resultó, ¿Y de donde han "Venido"?

Finalmente me recupere lo suficiente como para hablar y me coloque a un lado de Celestia y le respondí al dragón.

-No tenemos porque responderte nada, bestia.

El reptil simplemente se encogió de hombros y me dio la impresión de que se había olvidado de nosotras ya que comenzó a revisar los escombros del lugar. Celestia y yo nos miramos confundidas pero en cuanto mi hermana mayor quiso dar un paso la bestia nos amenazo de nuevo.

Deje de ponerle atención al dragón, que por el momento no parecía ser alguna amenaza, y comencé a reflexionar. Inmediatamente sentí dolor en mi espalda donde algo me había golpeado cuando estaba inconsciente. Apreté mi mandíbula al recordar que mi intento de ayudar a mi hermana había terminado lastimándola a ella y poniéndome a mi misma en un gran peligro del que como de costumbre Celestia tuvo que rescatarme.

Estaba perdida en esos pensamientos cuando escuché que Celestia habló de nuevo, se acercaba con una expresión llena de curiosidad al dragón el cual sostenía un trozo muy maltratado pergamino frente a sus ojos y le respondió a la pregunta Celestia sin dejar de leer.

-Solo los dragones de mi familia pueden hacerlo niña. Bien, parece que Sharp Steel quiere verlas.

Celestia me miró, había alguien más en ese desierto de caos y quería vernos. Traté de extender mis alas pero una punzada de dolor recorrió mi espalda.

-Necesitamos un lugar donde descansar y pensar que es lo que vamos a hacer a continuación.- Le comenté a mi hermana.

-El se presentó como "el amigo de los ponies"- Terminó ella y nos pusimos de acuerdo sin decir una sola palabra mas.

-Muy bien Antares, iremos contigo.- le contestó Celestia. Me perdí un poco al darme cuenta por primera vez del nombre del dragón, me daba la impresión de haberlo escuchado antes en algún lado pero mi memoria no funcionaba muy bien en esos momentos.

Debió de pasar algo porque escuche a Celestia decir la palabra "volar" en un tono preocupado, de nuevo solo pude entender la respuesta que le dio Antares.

-No si quieres llamar la atención de Discord, tal vez decida regresar a terminar lo que empezó, sobre todo si yo estoy con ustedes.

Suspiré aliviada, ya que eso significaba que no forzaría mi espalda arriesgándome a lastimarme más. La segunda parte de la respuesta llamó mi atención y confirmaba que Antares se oponía a Discord. Avanzamos lentamente por lo que después supe eran llamadas las tierras del caos. Antares refunfuñaba y maldecía, ya que aparentemente el camino no era el mismo por el cual había llegado al lugar en el que pelamos con Discord.

Llegamos a un campo cubierto de ruinas de una ciudad, Celestia le preguntó a Antares acerca de los antiguos escombros, que eran los restos de una ciudad en el cielo. Cuando mi hermana le preguntó acerca de los habitantes del lugar yo obtuve la respuesta.

Debajo de los restos de una columna y cubierto por enredaderas y medio enterrado en el suelo descubrí el esqueleto de una criatura pequeña, pude ver lo que quedaba del cráneo y de las patas delanteras terminadas en pezuñas y los restos de un ala. Aunque no quería seguir viendo ese espectáculo no podía apartar mi vista, solo hasta que escuché a Antares maldecir de nuevo pude salir de mi trance y me esforcé por alcanzar al dragón y a mi hermana.

Seguimos avanzando por el paisaje surrealista, finalmente escalamos una colina que consistía en un montón de almohadas rellenas de piedras y desde la parte más alta vi por primera vez a los ponies. Las tres clases que mi hermana y yo habíamos presentido estaban ahí, moviéndose penosamente entre chozas construidas con cualquier material que estuviera a la mano.

Mi corazón se sintió traspasado por su deplorable aspecto, sucios, delgados y lo peor de todo, con la vista vacía, sin sueños, sin esperanzas. Sentí que una lágrima rodaba por mi mejilla y pude ver a Celestia apretar las mandíbulas y respirar agitadamente.

Avanzamos por el campamento siguiendo al dragón mientras los ponies se reunían a nuestro alrededor y nos señalaban. Estuve muy tentada a quedarme atrás y observarlos también, encontrar en que nos parecíamos y en que éramos diferentes además de lo obvio, pero Celestia y Antares continuaron sin detenerse.

Llegamos a una choza más grande donde tres ponies, un pegaso joven, un unicornio maduro y una unicornio ya anciana nos estaban esperando. El unicornio, de color gris, le hiso una señal a Antares con la cabeza y este alejó a el gran grupo de curiosos amenazándolos con obligarlos a recolectar zarzas.

Abrieron la puerta de la choza y el unicornio nos indicó con un movimiento de la cabeza que entráramos, Celestia me miró y yo simplemente me encogí de hombros, ella imitó mi gesto y las dos entramos. Dentro de la oscura choza solo había algo que pudiera considerarse remotamente como un mueble, una mesa improvisada con rocas y un trozo de madera, pude ver paja en un rincón y una armadura oxidándose en otro.

Los tres ponies se sentaron a la mesa y Antares removió una parte del techo por donde asomó uno de sus enormes ojos. Me sentía un poco incomoda tanto por la pelea como por la caminata y a eso se sumo la mirada acusadora de los tres ponies y el dragón. Estaba a punto de hablar cuando el unicornio gris me ganó la palabra.

-Antares, ¿Por qué no dijiste nada respecto a su aspecto?

Pude ver el enorme ojo del dragón parpadear.

-Les dije que eran raras.

Ambos unicornios reaccionaron mostrando que ese tipo de respuestas eran comunes de Antares, el unicornio gris se llevó una pezuña a la sien y suspiró mientras la unicornio anciana sonrió ligeramente y le habló al reptil.

-¿Has leído los textos sagrados Antares?

El dragón contestó con un tono molesto.

-Si estuvieran escritos en algo lo suficientemente grande para poder leerlo sin quedarme ciego ya lo hubiera hecho desde hace siglos.

Al oír esto Celestia sonrió y empezó a hablar de manera más animada.

-Creo que entiendo lo que está pasando aquí, permítanos presentarnos: Ella es mi hermana Luna y yo soy Celestia, fuimos enviadas para detener a Discord por nuestros padres, Imperator…

El pegaso se levantó violentamente y golpeó la mesa con gran fuerza, interrumpiendo as mi hermana y haciéndome brincar del susto.

-No pronunciamos los nombres de los titanes en voz alta, es un sacrilegio y una falta de respeto. Si quieren referirse a los creadores de los ponies deberán nombrarlos como Emperador de las Estrellas y Madre de la Luz.

Celestia también se había asustado por ser interrumpida de esa manera, me sorprendió el control que mostró al no responder de la misma forma, inclusive yo sentía que la indignación comenzaba a acumularse dentro de mí. Puedo tolerar un poco más que ella, pero al final somos hermanas y yo también llegó a explotar. Mi hermana continuó hablando.

-Bien, como les decía. Fuimos enviadas por… ¿los titanes?, a derrotar a Discord y aliviar el sufrimiento de los mortales.

Dijo esas palabras con orgullo y terminó su declaración con una sonrisa, por mi parte suspiré y negué con la cabeza. Pude ver la sonrisa de Celestia desaparecer lentamente mientras recordaba que habíamos fallado vergonzosamente en nuestra misión. Nuevamente Antares intervino con su tono despectivo que lo caracterizaba.

-Para mí son mas de esas asquerosas quimeras que Discord crea cuando está aburrido. Tomó algunos pobres ponies y los mezclo todos, y esa historia me recuerda demasiado a Bright Day.

El nombre me llamó la atención y hable en voz alta sin querer, preguntando por él. Fue la encorvada unicornio quien me respondió.

-Hace diez años un joven pegaso apareció con una espada mágica que repelía la magia de Discord, convenció a una gran cantidad de ponies de seguirlo y revelarse. Resultó ser un cuerpo sin vida que Discord animó con algún tipo de magia retorcida, los ponies que lo siguieron regresaron a los pocos meses, pero todos estaban… 'grises'.

Antares habló de nuevo.

-Así que es simple, toma unos cuantos ponies, los mezcla, los golpea un poco para que parezca que realmente lo enfrentaron y deja que los encontremos para repetir el truco de nuevo.

Vi como Celestia se levantaba y golpeaba la mesa con fuerza maldiciendo a Antares, antes de que ambas nos diéramos cuenta el pegaso sacó de debajo de la mesa una lanza y la apuntó al pecho de mi hermana, desde el montón de paja detrás de nosotras salió flotando una espada rodeada de un aura gris que se colocó en la nuca de Celestia. Estaba a punto de levantarme cuando note que mi hermana miraba a la unicornio anciana, quien apuntaba su cuerno hacia a mí.

Fue precisamente la anciana quien rompió la tención, sugiriendo que nos calmáramos y presentando a los tres ponies: Dark Cloud, el pegaso, Sharp Steel, el unicornio a quien Dark Cloud insistió en llamar rey, y ella misma, Little Light.

Sharp Steel tomó la palabra.

-Sí, tenemos muchas preguntas, ¿Qué es Discord?, ¿Por qué hace esto?

Dark Cloud interrumpió las palabras del unicornio.

-Sé que es pecado cuestionar la sabiduría de los titanes, pero ¿Por qué tardaron tantos años en hacer algo?, ¿Por qué nos abandonaron y dejaron que sufriéramos de ese modo?

Celestia les contestó lo mejor que pudo, ante la mención de que los creadores habían esperado que los mortales pudieran enfrentarlos solos Antares bufó.

-Si claro, como si el viejo Starswirl o Clover siguieran aquí, solo quedó yo y no soy de mucha ayuda.

El oír ese nombre inmediatamente disparó mi memoria, cuando le susurraba en sueños al unicornio llamado Starswirl noté que los nombres Clover y Antares guardaban un lugar especial en su corazón. Me llené de curiosidad y deseos de preguntarle al dragón acerca de ese unicornio y de que era realmente el cometa rojo, pero decidí esperar a que se presentara una mejor ocasión.

Me sorprendí cuando Little Light nos invitó a mi hermana y a mí a descansar en su choza. Cuando Sharp Steel le dijo que no estaba muy seguro de esa idea la unicornio simplemente se limitó a señalar nuestro deplorable aspecto como prueba de que no íbamos a lastimar a nadie. Cuando estábamos a punto de salir miré de nuevo a Antares y recordé algo muy importante.

-Hay algo mas, el… creador de los dragones dijo que si en un año mi hermana y yo no derrotábamos a Discord el enviaría a uno de sus hijos a comandar a los dragones en una guerra santa.

Antares nos miro preocupado y comenzó a recitar.

-"Escucha atento, hijo del fuego y de la gloria, cuando los sabios ancianos convoquen a una guerra santa por mandato divino acude gozoso y libera tu furia contra tus enemigos, que no te importe nada: golpea, rasga, corta, muerde y sobretodo quema, no te detengas hasta que el suave abrazo de la gloriosa muerte en batalla llegue a ti o lo único que quede de tus enemigos sea sus cenizas en un paisaje carbonizado." Una guerra santa es un verdadero problema, podrían reunir hasta cien dragones que fácilmente quemarían todo lo que hay desde el trono de Discord hasta los lagos salados del este. ¿Cómo se supone que vamos a saber cuándo ha pasado un año?

Eso último me sonó muy extraño así que pregunte si no podían medir el paso del tiempo, Little light me dijo que ni siquiera sabían si era de día o de noche, que excepto por Antares nadie había visto el sol y la luna y que no sabían hacia cuanto tiempo Discord estaba en el poder.

Celestia y yo buscamos por el éter el sol y la luna. Ni siquiera cuando mi padre me dio la tarea de guiarla me había costado tanto trabajo encontrarla. La luna ya se estaba ocultando y seria solo cuestión de horas para que el sol apareciera sobre el horizonte, claro que sería imposible verlo con esas nubes de un negro rojizo que proyectaban una luz malsana.

Celestia y yo informamos de esto a los tres ponies y al dragón, Antares volvió a burlarse de nosotras pero antes de que Celestia pudiera responderle Little Light nos saco de ahí.

Nos llevó a su choza, mucho más pequeña y con piso de piedra. Ahí adentro Little Light dividió el heno en tres montones.

-Bueno, una cómoda cama para las señoritas, ¿ahora porque no vamos a todas a dormir?

Miré el montón de heno con desconfianza, pero después me rendí y me acosté sobre el montón como pude. A pesar de mis heridas y del cansancio no pude dormir, en un momento volví a abrir mis ojos y pude ver a Celestia sentada sobre su montón observado a través de una de las muchas aberturas en la pared.

Cerré los ojos de nuevo y me acomodé en el montón, esperando que Celestia viniera a mí a reconfortarme como cuando éramos unas potrillas, pero mi hermana nunca vino a acompañarme y me quedé dormida.

Al despertar me encontré con que Celestia seguía dormida, Salí de la choza y me encontré a Little Light, que estaba separando un montón de hierbas secas en dos montones, al escucharme giró su cabeza y me sonrió.

-Buenos días, ¿dormiste bien?

Asentí vagamente, miré a los alrededores, pero no pude encontrar lo que buscaba.

-Disculpa, ¿Dónde está Antares?, me gustaría preguntarle un par de cosas.

La unicornio anciana se encogió de hombros.

-No lo he visto, probablemente vio, olfateó o escuchó algo extraño y fue a investigar, así fue como las encontró a ustedes. Deseas preguntarle acerca de Starswirl, ¿verdad?, vi como tus ojos se iluminaron cuando él lo mencionó.

-Sí, ¿Qué sabes de él?, ¿Qué relación tiene con Antares?

Little light me sonrió.

-Starswirl el barbado fue el mago unicornio más grandioso que jamás ha existido, Antares y el eran buenos amigos, al igual que el aprendiz de Starswirl, Clover el astuto. Obviamente Antares puede decirte más, pero debes ser muy cuidadosa, los dragones son muy apegados a lo que consideran valioso, incluidos familia y amigos. Antares es muy sensible respecto a la muerte de todos los ponies que han sido cercanos a él.

Asentí y traté de extender mis alas, solo para sentir una punzada de dolor, Lite Light notó mi gesto y se levanto para examinar mi espalda.

-Eso no se ve bien, ¿Qué pasó?

Negué con la cabeza.

-No lo sé. Discord me golpeó con algo mientras estaba inconsciente.

Lite Light me señaló una choza grande cerca de los límites del campamento.

-Busca a Last Wind, ella te podrá ayudar con eso. No te preocupes por tu hermana, tengo algo planeado para ella.

Seguí la dirección que me indicó, un poco extrañada por sus palabras, en el camino ahí los ponies que ya estaban trabando me miraban fijamente y me señalaban murmurando, algunos se acercaban, aunque mantenían cierta distancia, mientras otros se alejaban corriendo. Afortunadamente el trayecto fue corto y encontré la puerta de la choza abierta.

Era circular y había varios montones de paja, en la mayoría se encontraban acostados ponies de diferentes edades y tipos. Había una yegua terrestre que me daba la espalda y estaba ocupada sobre uno de los ponies recostados. Era de color café claro y crin pajiza, su cutie mark un remolino que arrastraba hojas secas.

-¿Last Wind?- Pregunté.

-Sí, un momento por favor, estoy ocupada.

Después de unos segundos se levantó y me miró.

-¡Muy bien!, ¿Qué es lo que…?

Sus ojos se abrieron enormente y durante unos segundos no dijo palabra alguna. Me miró a los ojos y su expresión de asombro cambió a una poco amigable.

-Entonces lo que decía el loco de Dark Cloud es verdad. ¿Qué quieres?

El tono me tomó totalmente por sorpresa.

-¿Por qué me hablas así?, no te he dañado en alguna forma, no he hecho nada.

-¡Exactamente!- me gritó – ¡No hiciste nada!, ¡ni tu ni tú hermana ni los titanes hicieron nada!

Comprendí rápidamente lo que sucedía.

-Lo siento mucho, mis padres y el resto de los creadores creyeron que los mortales podían manejar a Discord. Cuando se dieron cuenta de que no era así nos enviaron a mi hermana y a mí.

No me gritó más pero la furia era aun evidente en su rostro.

-¿Qué necesitas?

Me señalé la espalda.

-Discord me golpeó con algo y no puedo utilizar mis alas, Little Light me dijo que viniera aquí.

Estaba segura que se negaría a ayudarme y me arrojaría de ahí pero para mi sorpresa se acercó, revisó mi espalda y después rebuscó en un rincón de la cabaña donde había muchas vasijas. Regresó y me aplicó un ungüento que me hizo sentir como si derramaran cera caliente sobre mi espalda.

-Regresa a diario y estarás lista en dos o tres días. Ahora vete por favor.

Traté de acercarme a ella.

-Escucha, se que estas frustrada, yo también pero…

-¿Frustrada?, ¿frustrada?, lo siento pero lo que sentí cuando una hidra devoró a mi padre o cuando mi esposo y mi hijo se volvieron grises no fue precisamente frustración. Vete por…

Antes de que terminara la frase escuchamos un quejido proveniente de uno de los ponies acostados. Last Wind inmediatamente corrió de regreso al rincón y de ahí fue hacia el pony que se quejaba llevando un pequeño plato de barro.

Le administró la medicina en el plato pero eso no pareció ser suficiente. Me acerqué y miré al pobre unicornio que se retorcía en el montón de paja.

-¿Qué sucede?, ¿qué es lo que le pasa?- Le pregunté.

-Está envenenado, comió algo que lo dañó mucho. Lo que le di disminuye los demás efectos del veneno, pero no calma el dolor.

Me incliné sobre el pony y ejecute un hechizo sencillo, inmediatamente dejo de moverse. Last Wind me miró extrañada.

-¿Qué hiciste?

-Un hechizo de sueño profundo, despertara en un par de horas. Lo siento pero ni mi hermana ni yo conocemos ningún hechizo que sirva para curar enfermedades.

Last Wind asintió.

-Es más que suficiente, gracias.

No dijo nada más y pasó al siguiente paciente, un pegaso. Yo me le acerqué.

-Disculpa, ¿es verdad lo que veo en tus ojos?, ¿acaso has perdido la esperanza?

Asintió mientras ponía una oreja en el pecho del pony.

-No la perdí, simplemente nunca tuve alguna esperanza de que mi vida y la de los demás mejorara en algún sentido. Es fácil ser así cuando llevas toda tu vida viviendo en este maldito infierno.

Me acerqué más a ella.

-¿Entonces porque me ayudaste?, ¿Por qué ayudas a los ponies si no tienes ningún sueño para el futuro?

Se dio la vuelta y me miró.

-Porque no puedo soportar ver a alguien sufrir. Siempre he creído que si está en tus pezuñas poder hacer algo para aliviar o evitar el sufrimiento de alguien o poder hacer más llevadera su vida entonces debes hacerlo sin importar que. Supongo que por eso odio tanto a los titanes, después de todos los años que Discord ha estado torturándonos no hicieron nada y cuando por fin se decidieron a actuar él resultado fue…

No terminó la frase pero me señaló con cierto dejo de tristeza.

-Derrotaremos a Discord. -Le contesté -Así ya no habrá más sufrimiento y podrás descansar.

Sacudió la cabeza y fue a revisar a otro de los ponies.

-He escuchado eso demasiadas veces y todas han sido mentiras. Discord no se irá, seguirá aquí burlándose de nuestras miserias por toda la eternidad. Pero yo también seguiré, ayudando a cuantos pueda hasta que llegue la hora de irme. ¿Es verdad que el Emperador de las Estrellas juzga cada alma? Esperó que así sea, tengo muchas cosas que decirle.

Me sentí ofendida por los comentarios de Last Wind, pero en verdad no podía culparla por sentirse así, además sentí que se mentía a sí misma y en el fondo aun tenía alguna esperanza. Abandoné la choza un y tuve un breve vistazo de Last Wind moviéndose velozmente sin tomar un descanso, exigiéndole a su cuerpo que diera un poco más para poder seguir cuidando de los demás.