Armonía

Capitulo 6

Oscuridad.- Parte Tres.

Recuerdos. Los recuerdos son al mismo tiempo un tormento y un consuelo, y aun recuerdo con facilidad los días que Celestia y yo pasamos en las tierras del caos.

Mientras mi hermana se concentró en ayudar en las cosechas yo me encontré más cómoda ayudando a Last Wind con los heridos y enfermos, que nunca eran pocos. La yegua aun mantenía su carácter tan extraño. Diciendo incesantemente que no había esperanza pero trabajando sin descansar para ayudar a los ponies que la necesitaban.

Precisamente me encontraba ayudándola con cuando escuchamos una conmoción, un pony entró en la cabaña en la que estábamos y llamó a Last Wind. Yo me quedé en la cabaña pero a los pocos minutos ella regresó acompañada por un par de ponies que cargaban a un pegaso en muy mal estado.

Lo depositaron en frente de mí, Last Wind empezó a gritar órdenes.

-Sujétenle las patas. Luna, ponle un torniquete en el ala, utiliza un hechizo para disminuir el dolor.

Mientras decía esto encendió un brasero y del pequeño rincón donde guardaba sus instrumentos extrajo una sierra. Puso el brasero junto al montón de paja donde estaba el pegaso al mismo tiempo que yo terminaba de atar el torniquete.

-Si vas a hacer lo que creo el hechizo no servirá de mucho. –Le dije mientras sujetaba el ala.

-¿Disminuirá su dolor?

-Solo un poco.

-Eso nos tendrá que bastar, ¿listos?

Los otros dos ponies y yo asentimos, Last Wind puso la sierra en el ala del pegaso, tomó una bocanada de aire y empezó a trabajar. Tal y como lo había dicho el hechizo no sirvió de mucho y el pegaso comenzó a gritar y retorcerse. Finalmente Last Wind terminó de amputar el ala herida y rápidamente tomó el brasero y lo presionó contra el muñón del ala para cauterizar la herida.

El pegaso perdió el conocimiento y Last Wind se dedicó a atender sus otras heridas. Me enteré que él pertenecía a una caravana que había sido atacada y que Celestia se había unido al grupo de rescate. Esperé durante todo el día el regreso de mi hermana, finalmente cuando ya casi era la hora de descansar regresaron.

Estaban acompañados por dos yeguas y un potro pegasos, nada más. Los pegasos fueron llevados a la choza de Last Wind, mi hermana se dirigió a la choza que compartíamos con Little Light, la intercepté y pude ver tristeza y cansancio en su mirada, comencé a cuestionarle acerca de lo que había sucedido.

-Fue una trampa de Discord, no va a esperarnos y si no peleamos con el atacará de peor manera a los ponies.

Había algo más.

-¿Eso fue todo lo que ocurrió?- Le pregunté -Celestia, no te vez muy bien, ¿Qué mas pasó?

Me miró a los ojos y repentinamente me abrazó y comenzó a llorar, continuó llorando hasta que sus fuerzas se agotaron y se quedó dormida.

Al día siguiente me explicó todo lo que había sucedido, aunque yo quería reiniciar de inmediato nuestra lucha contra Discord Celestia decidió que deberíamos esperar un poco mas para tener un mejor plan, aunque en el fondo sentía que mi hermana no estaba en el estado anímico necesario para enfrentar al demonio de nuevo.

Decidí no insistir más por el momento y me dirigí a la choza de Last Wind para verificar en qué estado se encontraban los pegasos. Para mi sorpresa al momento de llegar Dark Cloud estaba hablando con ella.

Antes de que pudiera preguntar qué estaba pasando se separaron, Last Wind fue a buscar algo entre sus medicinas y Dark Cloud se acercó al pegaso que se encontraba en peor estado, el mismo que nos había advertido del ataque a la caravana.

Me acerqué lentamente a los dos pegasos, supuse que Dark Cloud le preguntaría algunas cosas respecto al ataque o le llevaría algún mensaje, no era así. Dark Cloud miró al pegaso y habló inmediatamente después de dedicarle un pequeño saludo.

-Tus heridas son demasiado graves, es un milagro que hayas sobrevivido hasta ahora. Si lo deseas Last Wind puede hacerlo mas rápido y menos doloroso.

Me quedé pasmada ante la manera directa en la que le habló al pegaso moribundo. El pegaso miró nerviosamente a los alrededores. Dark Cloud continúo hablando.

-Fuiste muy valiente, si no hubiera sido por ti todos los pegasos hubieran muerto.

-¿Sobrevivieron todos?

-Dos yeguas y un potro.

El pegaso tragó saliva, lo cual visiblemente le causó dolor.

-¿Solo tres?, ¡Éramos veintidós!

Dark Cloud continuó -Salvaste tres vidas, muy pocos pueden presumir de que salvaron una.

El pegaso miró al techo.

-¿Cuánto tiempo me queda?

Dark Cloud se encogió de hombros.

-Unas horas, unos días, no más de una semana.

-Entonces no tiene caso alargarlo más, ¿cierto?, de todos modos no voy a extrañar este maldito basurero.

Dark Cloud asintió. –Iré a buscar a nuestra curandera entonces.

-¿Sabes?-Continuó el pegaso –Realmente debo estar muy mal, cuando me trajeron juraría que vi al Emperador de las Estrellas… ¡Pero como una potra adolescente!

Dark Cloud sonrió.

-No era el emperador de las estrellas, pero si su hija, Lady Luna.

El pegaso lo miró extrañado, yo probablemente tenía la misma expresión en mi rostro, sobre todo por lo de "lady". Dark Cloud continuó.

-Ella y su hermana mayor han venido a derrotar a Discord, habrá un mundo mejor y esos ponies que salvaste podrán vivir en el gracias a ti.

La mirada del pegaso seguía siendo de confusión, Dark Cloud se puso detrás de mí y me empujó educadamente para que el pony pudiera verme. Sus ojos se abrieron enormemente y trató de pronunciar palabras pero no pudo.

Su mirada incrédula pasaba una y otra vez de mi cuerno a mis alas y de regreso a mi cuerno. Finalmente consiguió murmurar.

-Es cierto, eres… ¿eres hija del emperador de las estrellas?

Asentí lentamente, no sabía qué hacer o que pretendía Dark Cloud al ponerme en esa situación. El pegaso continuó hablando.

-Es… ¿es verdad lo que dicen los viejos?, ¿existen las planicies eternas mas allá de las estrellas?

Recordé mi hogar, sabía que mi padre guiaba a las almas de las diferentes razas que habitaban el mundo a un lugar separado dentro del mismo sitio. Comencé a añorar los interminables prados en los que pasé mi infancia.

-Sí, si existen, son hermosas. El pasto es fresco, hay campos de flores hasta donde alcanza la vista y grupos de arboles para recostarse a descansar a la sombra. El clima es agradable, nunca demasiado frio o demasiado calor y lluvia en la cantidad necesaria. Y no hay hambre, ni dolor ni miedo, solo paz y felicidad.

Los ojos del pegaso se llenaron de lágrimas pero su expresión se vio ensombrecida por una duda repentina.

-El… el emperador de las estrellas, ¿juzga a los ponies?, he hecho varias cosas que no…

Le tomé una de las pezuñas.

-Mi padre es un juez justo, te aseguro que cualquier cosa que hayas hecho palidece comparado con tu esfuerzo por garantizar la seguridad de tu caravana.

Asintió de nuevo, liberado, otra duda surgió en su mente.

-Mis padres, ¿estarán ahí?

-Todos los que se adelantaron, amigos, padres, seres queridos, todos están ahí esperándote y deseosos de compartir su felicidad eterna contigo.

El pegaso permaneció en silencio varios minutos.

-Es… es bueno saberlo.

Last Wind se acercó con un té de aroma muy fuerte, se lo dio a beber al pegaso y me pidió que ejecutara uno de mis hechizos de sueño. Él se quedó dormido con una sonrisa, los tres lo observamos hasta su pecho dejo de moverse

Last Wind arrojó de manera violenta el pequeño plato de madera que sostenía entre sus pezuñas y me miró con furia, sin embargo su rostro rápidamente se suavizó.

-Gracias- consiguió murmurar antes de seguir con sus quehaceres.

Dark Cloud salió de la cabaña y lo seguí rápidamente, antes de que pudiera alejarse lo detuve.

-¿Qué rayos fue eso?

-Discúlpeme Lady Luna, no sé qué titulo honorifico seria el adecuado para nombrarlas a usted y su hermana.

Su respuesta me tomó de nuevo por sorpresa.

-¿Qué?, No, no me refiero a eso. Yo hablaba de decirle a ese pony lo de su salud… de esa forma.

El pegaso me miró como si hubiera hecho una pregunta cuya respuesta era más que obvia.

-Era la verdad. –Me contestó.

-Sí, sí, Pero, ¿no podías habérselo dicho, no sé, de manera más suave?

Dark Cloud se llevó una pezuña al pecho y comenzó a hablar en voz alta.

-De los labios de un caballero de Canterlot deberá salir solo la verdad y jamás deberá faltar a su palabra, porque en la verdad y la integridad hay más belleza y valor que en una mina de diamantes.

Los ponies de los alrededores le dedicaron la misma mirada cansada que siempre se ganaba cuando hacia ese tipo de cosas.

-¿Qué fue eso?

-Parte del juramento de los caballeros de la orden del palacio de Canterlot, mi parte favorita debo añadir.

Resoplé, comenzaba a molestarme y necesitaba regresar la conversación a su punto original.

-Las ideas locas de un grupo desaparecido no justifican que le hables de esa manera a un pony que se está muriendo, y peor aún no eres un caballero de ninguna clase, esa ciudad ya ni siquiera existe.

Dark Cloud de nuevo me miró como si no entendiera lo que le quería decir.

-El hecho de que un grupo o un lugar de donde se origino un ideal ya no existan no disminuyen su valor, especialmente si ese ideal es puro. Canterlot ya no existe, pero alguna vez lo hizo y fue un símbolo de la grandeza del reino de Equestria, de la grandeza de los ponies. Si olvidamos eso, si nos dejamos llevar entonces Discord de verdad habrá vencido.

Comenzó a caminar en círculos mirando al suelo.

-Además de eso la mentira y el engaño son las armas preferidas por Discord ¿Por qué deberíamos de utilizar algo que utiliza el peor enemigo de los ponies?

Levantó la cabeza repentinamente y me miró fijamente, asustándome un poco.

-¿Acaso usted contestó con mentiras las preguntas del pegaso?

-¿Qué?, por supuesto que no, yo…

-Entonces entiende mi punto. Al pegaso le dije la verdad tanto de su muerte como de la valía de su sacrificio. La verdad no solo es hermosa, la verdad te libera. Tal vez al inicio una mentira resulte más fácil pero a la larga complica más las cosas, una verdad puede doler al principio pero al paso del tiempo es mejor.

Empezaba a entender porque la mayoría de los ponies del campamento evitaban hablar con él. Tomó aire para continuar pero afortunadamente Antares lo interrumpió al mismo tiempo que se acercaba con cuidado de no aplastar las chozas.

-Bien, si estás aquí afuera parloteando tus locuras quiere decir que ya terminaron, ¿cierto?, se un buen potro y trámelo.

Dark Cloud entró a la cabaña de Last Wind y después de unos minutos salió con el cuerpo del pegaso sobre su lomo, Antares lo tomó y lo acurrucó entre las palmas de sus dos garras entrelazando sus dedos, se llevó las garras a la boca cubriendo por completo el cuerpo y tomó aire.

Sopló, pude ver llamas de color azul que escapan entre sus dedos, después de unos minutos extendió las palmas hacia arriba y adelante y con ayuda de sus alas creó un viento que esparció las cenizas. Sin decir palabra se dio la vuelta y se alejó. Dark Cloud también se retiró, no sin antes pedirme que pensara en lo que me había dicho. así, sin ninguna ceremonia, sin ninguna despedida fue como partió ese pegaso que sacrificó su vida para salvar la de sus compañeros.

Inmediatamente busqué a Celestia y le encontré afuera de la cabaña de Little Light leyendo un libro, le conté lo que había sucedido y le insistí para que enfrentáramos a Discord.

-Aun no- Me contestó –No estamos listas.

-¿Cuándo lo estaremos?, ¿Cuándo mate a mas ponies inocentes para llamar nuestra atención?

-Luna, se cómo te sientes…

-¡Sabes que odio que digas eso!, ¡Tú no viste a ese pony morir lentamente!, tu no…

Mi hermana se levantó de manera violenta.

-¡No!, ¡Pero vi como esas cosas se comían vivos a los ponies!, ¿crees que no me duele lo que está pasando?

Celestia respiraba agitadamente, después cerró los ojos, dio un par de respiraciones profundas y volvió a sentarse.

-Aun no Luna, tenemos que darnos prisa, lo sé, pero no estamos listas para vencerlo.

Sabía que no la lograría sacar de ahí y regresé con Last Wind. Pasó otra semana y mi frustración aumentaba cada día más y más. Finalmente Celestia decidió enfrentarlo de nuevo.

No tiene caso que recuerde que es lo que sucedió, a pesar de que mi hermana tenía un plan nuevo y utilizamos hechizos diferentes a la primera que vez que peleamos con el resultado fue el mismo. Termínanos heridas y humilladas mientras él se retiró riendo y cantando.

Un mes después lo intentamos otra vez, otra vez la derrota y la burla. Perdí la cuenta de cuantas veces le hicimos frente con el mismo maldito resultado. Celestia regresaba una y otra vez a los libros. Hablábamos con Antares, Little Light y Sharp Steel, e inclusive un par de ocasiones tratamos de espiarlo en su trono en las ruinas de la antigua capital pero no pudimos obtener ninguna pieza de información que nos acercara lo mas mínimo a la victoria.

Al mismo tiempo me di cuenta y empecé a aceptar el hecho de que no podríamos vencerlo. Atadas como estábamos a las leyes y normas naturales y mágicas no había forma en que derrotáramos a un ser que las retorcía solo con su pensamiento.

Meditando sobre eso mientras ayudaba a Last Wind tomé una decisión a cuatro meses antes de que se cumpliera el plazo, sabía que Celestia no aprobaría mi plan así que decidí ejecutarlo a sus espaldas y esperé a que llegara la hora en la que todos en el campamento se retiraran a dormir.

Salí de la cabaña tratando de producir el menor ruido posible, el campamento estaba en silencio y el único ruido que se escuchaba era el sonido de los continuos cambios y eventos extraños de los alrededores.

Abandoné el campamento y estaba a punto de emprender el vuelo cuando una voz me asustó.

-¿A dónde vas?

Por encima de los contornos de las cabañas pude ver la silueta de Antares, los ojos del dragón brillaban mientras me miraba con curiosidad.

-No puedo dormir, voy a dar un paseo. –Fue lo único que pude responder.

El dragón inclinó la cabeza.

-¿Un paseo?, ¿estás loca o qué?, el único que puede sobrevivir solo ahí afuera soy yo.

Bufé y seguí mi camino.

-Creí que ya te habíamos demostrado que podemos cuidarnos solas.

-Tú hermana sí, pero tú no…

Me di vuelta y alcé la voz tanto como era posible para no despertar a nadie.

-¡Celestia y yo somos iguales!, ¡Cualquier cosa que ella pueda hacer también la puedo yo!

Antares gruñó pero no dijo nada más. Yo volé buscando una zona amplia que pareciera más o menos estable. Encontré una en medio de una columna de glóbulos de chocolate que flotaban y giraban lentamente.

Aterricé en la zona libre en medio de la columna, desde el eje sobre el cual giraban hasta la columna en si había unos doscientos metros de distancia, me aclaré la garganta y procedí con mi plan.

-¡Discord!, ¡Discord responde!, tengo algo que decirte.

Pasaron varios minutos sin que nada ocurriera, estaba a punto de marcharme cuando escuché la voz de la criatura.

-Mas te vale que esto sea bueno, Luna. Estaba muy ocupado con un nuevo proyecto.

Discord estaba atrás de mi, en una de sus garras sostenía una serpiente y en la otra una gallina, me miraba con aire impaciente.

-Discord, quiero hacerte una propuesta.

El demonio se encogió de hombros.

-Lo siento, no estoy interesado en píldoras para bajar de peso.

No entendí a que se refería y continué hablando.

-Escucha, tu objetivo es divertirte, ¿cierto?, no es necesario que hagas todo esto. Puedes pelear con Celestia y conmigo y dejar a los ponies a un lado.

Discord me miró durante unos segundos, después juntó las garras aun con los animales en ellas y hubo un destello de luz, ahora tenía una criatura con cuerpo de serpiente, alas similares a un dragón y cabeza y patas de gallina.

-Déjame ver si entendí bien. ¿Quieres que renuncie a mi dominio sobre los ponies a cambio de poder hacer algo que ya hago gratis?... Necesita algo en los ojos.

Discord señaló ambos ojos de la criatura, que brillaron, antes de dejarla ir.

-¿Eso es lo que quieres?, ¿gobernar?, puedes ser el rey, emperador o como quieras llamarte sin necesidad de hacer sufrir a los ponies. Si eres un buen líder inclusive pueden llegar a amarte.

Discord estalló en carcajadas y me tocó la nariz con uno de sus dedos.

-¿Crees que lo que busco es el poder?, ¡Yo soy poder! Y no me interesa en lo más mínimo lo que esos estúpidos ponies piensen de mí. No quieras buscar una razón profunda para lo que hago. Lo hago porque puedo y porque me divierte. Punto.

Aparté su garra de mi rostro.

-Entonces es hora de la otra alternativa.

Lancé un hechizo que llevaba tiempo perfeccionando. De la misma oscuridad creada por Discord materialicé ataduras que lo sujetaron firmemente al suelo. El demonio me miró con curiosidad.

-Bien, te doy un punto por utilizar magia de sombras, pero sabes que por más fuerte que sea no me va a retener por mucho tiempo.

Lo miré directamente a los ojos.

-Sé lo que se necesita para vencerte. Lo supe cuando Antares me contó como Starswirl logró atar a ese monstruo llamado Fenrisulven. Convertir todo mi cuerpo en magia, después de todo sin saberlo fui yo quien le dio el mensaje a Starswirl en sus sueños.

Discord levantó una ceja y me sonrió.

-Hazlo.

Su sonrisa me desconcertó pero no tenía tiempo de ponerme a pensar, comencé con el hechizo que transformaría toda mi esencia en magia.

-Sabes Luna, ese tipo de cosas es muy difícil. No solo por el nivel del hechizo, sino porque sientes como cada parte de tu cuerpo se destruye.

Traté de no ponerle atención, pero aun sin sus interrupciones era difícil mantener el hechizo funcionando.

-Lo peor es que para no perder el control del hechizo lo último que tienes que convertir son tus nervios, así que sentirás todo hasta el final. ¿Te has puesto a pensar en el momento en el que desaparecerán tus ojos?

No pude mantener la concentración más tiempo y rompí el hechizo, me sentía desorientada y cansada, mi piel ardía como si me hubieran arrojado agua hirviendo y no podía concentrarme ni siquiera para lanzar el hechizo más simple.

Discord chasqueó sus dedos, desapareció librándose de las ataduras y reapareció junto a mí.

-Si hubiera sido tu hermana me hubiera preocupado por un momento, pero me he dado cuenta que tu magia no es tan buena… además de que Celestia inmediatamente se hubiera dado cuenta de que ese es un plan estúpido y no hubiera funcionado conmigo.

Me levantó la barbilla para mirarme directamente a los ojos.

-Y ahora…

No tuve tiempo de reaccionar, hubo un destello de luz que me obligó a cerrar los ojos, después sentí mucho calor y finalmente una fuerza me golpeó y me arrastró por el suelo. Traté de levantarme pero caí de nuevo. Cuando recuperé la vista Discord me miraba con un rostro aburrido.

-¿Eso es todo?- Me dijo con tono cansado. -Tu hermana resistió un hechizo mucho más poderoso que ese. Imperator debe de estar muy decepcionado de ti.

Puso su horrible pezuña sobre mi cabeza y continuó hablando.

-Sabes, Celestia sola puede divertirme por unos minutos, ¿pero tú? Realmente esperaba más de alguien que utiliza magia oscura. Y aquí llega la caballería… ¿entiendes?, ponies, caballería…

Sentí que la presión se liberó.

Me pude levantar apenas y escuché a Celestia que aterrizó a mi lado, entre las nieblas de mi vista la pude ver, su rostro nos miraba alternadamente a mí y a Discord con furia.

Antes de que pudiera decir algo Celestia cargó hacia el frente, Discord extendió una garra y una esfera oscura apareció en la palma de esta, Celestia desaprecio y reapareció a su espalda pero Discord la golpeó con su cola. Celestia rodó por el suelo pero se levantó y trató de atarlo con luz que Discord inmediatamente desapareció y a ella la mandó a volar con un ademan de su garra.

-¿Vez a lo que me refiero Luna?, de eso es lo que estaba hablando. Tu hermana es mejor que tú en toooodos los aspectos.

-¡Yo no soy inferior a nadie!- le grité al mismo tiempo que me lanzaba hacia adelante. Lo tomé por sorpresa y logré embestirlo, encajando mi cuerno en su hombro, pero él rápidamente retrocedió y me tomó por el cuello.

Me miró de forma extraña, con una sonrisa confiada. Antes de que pudiera reaccionar encajó una de sus garras en mi pecho. El lugar donde me hirió comenzó a dolerme, empezando con una sensación similar a la de encajarse un alfiler y que fue aumentando hasta llegar a ser casi insoportable. Al mismo tiempo una sensación de frio se extendía en mi cuerpo.

Por alguna razón recordé todos los momentos en que Celestia me había superado, en los que mis padres o los ponies la habían preferido a ella sobre mí. Discord se acercó y me susurró en el oído.

-Un pequeño regalo.

Me dejó caer al suelo mientras reía, pero no eran sus carcajadas burlescas de siempre. Era una risa más calmada y grave. De alguna forma más aterrorizante. Escuche que le dijo algo a Celestia y una exclamación de dolor de mi hermana.

El dolor ya había desaparecido pero el frio seguía extendiéndose aunque era cada vez menos intenso a medida que ocupaba más de mi cuerpo. Finalmente las sensaciones se disiparon, el hechizo de Discord, fuera lo que fuera, había fallado.

Celestia se acercó a mí y me puso una pezuña en la espalda.

-¿Estás bien Luna?, ¿en que estabas pensando cuando…?

Me sacudí la pezuña de Celestia, no estaba de humor para soportar sus regaños.

-¿En que estaba pensando?, ¡estaba pensando en encontrar una solución de una vez por todas! ¿Acaso no te has dado cuenta del tiempo que ha pasado?

Celestia retrocedió.

-Luna, estoy igual de preocupada pero…

La expresión de su rostro me exasperó, una vez más me estaba sermoneando, tratándome como una potrilla.

-¡Pues entonces demuéstralo!, te la pasas todo el día leyendo esos malditos libros, hablando con ese estúpido dragón. ¡Perdiendo el poco tiempo que tenemos!

El rostro de mi hermana se volvió serio.

-¡Luna!, no he hecho nada para que me hables así. Yo podría recriminarte el tiempo que pasas con Last Wind, pero sé que lo haces con la mejor intención. ¿Qué es lo que te pasa?

Respiré hondo un par de veces, tratando de calmarme sin mucho éxito.

-Lo que me pasa es que si no derrotamos a Discord un ejército de dragones vendrá y quemara todo lo que se encuentre a su paso. Pero claro que a ti eso no te importa, lo único que te interesa es recibir los halagos de todos y mostrar que tan perfecta eres.

-¡Luna!, ¡De dónde demonios sacaste esa idea!

Celestia tenía razón, ¿Por qué dije eso?, sabía que no era cierto pero aun así lo dije.

-No… no sé. La pela con Discord debió de haberme dejado más confundida de lo que creí.

Me miró preocupada y se acercó más a mí.

-¿Estás segura?

-¡Ya te dije que sí!, regresemos al campamento, necesito descansar.

-No sin que hablemos de esto Luna.

Bufé y continúe caminando.

-No estoy de humor.

Celestia me cortó el paso.

-¡Luna viniste a pelear sola con Discord!, si Antares no me hubiera despertado para que viniera a ayudarte…

-¡Tu también peleaste sola con él!, y de nuevo me estas tratando como a una potra.

-Peleé sola con él porque me emboscó y si vine a ayudarte fue porque estoy consciente de que ninguna de las dos solas podemos vencerlo.

Me miró durante más tiempo.

-Luna, ¿Qué tenias planeado hacer?

Miré al suelo, mi enojo estaba pasando y me di cuenta de lo estúpido de mis acciones.

-Vi… vine a ofrecerle un trato a Discord, para que dejara de torturar a los ponies.

Mi hermana se acercó y me cubrió con su ala, como lo hacia mi madre.

-¿Y que mas Luna?

Traté de no mirarla a los ojos, esperaba que con contarle una mentira me dejaría en paz, pero recordé lo que me había dicho Dark Cloud.

-En caso de que no aceptara… yo, yo pensaba en… ¿Recuerdas la historia que nos contó Antares de Starswirl y el lobo?

Me abrazó con fuerza.

-Luna, Luna… ¿Por qué pensaste en algo así sin decírmelo?, Discord es muy diferente a ese monstruo con el que se enfrentaron Antares y sus dos amigos. Además cuando me contaste lo de los mensaje en sueños me di cuenta de algo, el hechizo tiene un sello de sangre, solo el mago que lo lanzó primero y su familia pueden lanzarlo.

Sentí como las lagrimas me brotaban de los ojos y asentí lentamente mientras la abrazaba. Celestia me limpió las mejillas y me miró a los ojos.

-Está bien Luna, regresemos.

La acompañé al campamento y me ayudó a acostarme, cobijándome con su ala. Algunas veces odio cuando mi hermana me trata como potra. Pero otras, siendo honesta, necesito que esté junto a mí como cuando éramos niñas.