Armonía.

Capitulo Ocho

Oscuridad.- Parte Cuatro.

Después de mi enfrentamiento con Discord me sentía demasiado confundida, una parte de mi estaba furiosa, otra estaba avergonzada por mi derrota, una quería estar cerca de mi hermana mientras la otra deseaba estar lo mas lejos posible de ella.

Celestia sentía mi confusión y me dedicaba miradas preocupadas cuando creía que no me daba cuenta. Sin embargo siguió con su costumbre de dejarme sola para que encontrara por mi misma la solución a mis problemas.

Antes de que pudiera organizar mis ideas sucedió algo terrible. Discord nos despertó un día y anunció que había decidido terminar con la "monotonía" en la que vivíamos y conjuró algo llamado "tormenta de caos".

El mundo a nuestro alrededor se volvió un infierno, aun más de lo que ya era. Empezó con un terremoto, siguió con geiseres de chocolate hirviendo que apenas pude contener, seguidos de tornados, que pude controlar con un poco mas de éxito, para terminar con enormes trozos de rocas flotantes a las cuales les crecieron cristales que disparaban al azar relámpagos de magia pura.

Los rayos tenían una potencia increíble, destrozando cuanto tocaban, para mi horror pude ver como golpearon a un pobre unicornio el cual murió de una forma horrible. Estaba tratando de encontrar una manera de lidiar con los rayos, pero estaba asustada y mi mente no funcionaba de manera correcta. Entonces Celestia, como de costumbre, encontró la solución.

-¡Luna!- Me gritó -¡El juego de atrapar la pelota mágica!, las dos recibimos, tu del otro extremo del campamento.

Comprendí a que se refería, un escudo para neutralizar la magia de los relámpagos, y me coloqué en el lugar que me pidió. Lo creé sin dificultad, ya que era un viejo juego de cuando éramos potras. Pero no tenía muchas esperanzas de que fuera a ser de mucha ayuda.

Entonces sucedió algo extraño, mi escudo y el de Celestia se encontraron y se unieron. la sensación fue agradable, se sentía bien, nuestras naturalezas opuestas complementándose y trabajando con un solo objetivo.

Pero no duró mucho, uno de los relámpagos mágicos golpeó el escudo. Aunque nuestra protección resultó ser aun más poderosa de lo que esperaba de igual manera el rayo era potente. El impacto resonó es mis oídos y fue tal su fuerza que estuve a punto de caer.

Miré de reojo a Celestia mientras los ponies corrían a refugiarse bajo el escudo mágico. Mi hermana permanecía firme y con la cabeza en alto, su cuerno brillando tanto como el sol. Apreté la mandíbula y preparé mi cuerpo para resistir los embates de la magia de Discord.

Los relámpagos seguían castigándonos, el suelo se removía a un ritmo curiosamente estable y los tornados giraban alrededor de nosotros. Algo golpeó mi hombro fuertemente, si bien el escudo era muy resistente su naturaleza era estrictamente mágica y teníamos que confiar en Antares, que en ese momento estaba tan abrumado como nosotras, para protegernos de los peligros físicos. En eso momento el dolor en mi espalda me permitió darme cuanta de otra cosa. Si yo había sido alcanzada por algún escombro los ponies que tratábamos de proteger probablemente también habían sido heridos.

Miré sobre mi hombro de nuevo y lo pude confirmar, los ponies estaban aterrorizados, abrazándose, llorando, gritando. Traté de ver que era lo que Celestia estaba haciendo y my cuerpo entero se congeló. Discord estaba ahí, mirando directamente a mí hermana, lo peor de todo es que estaba inmóvil, sonriente, destrozando el mundo sin mover ni un solo dedo, lo único diferente era el aura negra que surgía de su corazón y recorría su pecho al ritmo de este.

La intensidad de todos los fenómenos que nos rodeaban aumentó, mis piernas temblaban y era difícil mantener el escudo ante el incesante castigo de la magia de Discord. Cerré los ojos y apreté mis mandíbulas. No pasaría mucho tiempo antes de que el mundo entero se partiera en dos o la magia de mi hermana o la mía cediera. Aun así tenía que mantener el escudo, tenía que proteger a los ponies lo más posible hasta el amargo final.

Calma. Abrí los ojos y vi como todo estaba tranquilo, oscurecido por nubes de polvo a nuestro alrededor. Mis piernas fallaron y caí, sentándome en el suelo, me faltaba el aire y comencé a respirar por la boca, sin fuerzas ni siquiera para limpiarme el sudor de la frente.

Había ruidos a mi alrededor pero no podía entenderlos, me dolía la cabeza y mi cuerno parecía hecho de plomo, plomo hirviendo que forzaba mi cabeza hacia abajo y e irradiaba un calor incomodo. Pude levantar un poco mi mirada y noté a Celestia en frente de mí. Estaba en silencio pero su mirada lo decía todo. Igual de desgastada que yo.

Sin embargo a pesar de lo mucho que deseábamos descansar no podíamos hacerlo. Alguien llamó a Celestia y esta se levantó como pudo. Yo la miré alejarse y comenzar a mover escombros con su magia.

No pasó mucho tiempo antes de que alguien me pidiera ayuda a mí también. Sin muchas ganas miré en la dirección en la que provenía la voz que me llamaba. Para mi sorpresa era un pony terrestre de color naranja oscuro, crin roja y una cutie mark que parecía una especie de roca de color rojo oxidado al que había visto un par de veces en el campamento pero que no me había dirigido la palabra antes.

El pony se presentó como Dirty Rock, y le hacia honor a su nombre. Si bien los ponies no tenían ninguna oportunidad de bañarse trataban de mantenerse lo más limpios dentro de lo que era posible. Dirty Rock simplemente no lo hacía.

-Hola, heee, ¿Tuna, verdad?

-Luna.- Lo corregí.

-Si claro, lo siento. No quiero molestarte pero necesito tu ayuda. Tu magia es buena y la mayoría de los unicornios y tu hermana, La Bestia, están ocupados.

-Su nombre es Celestia, ¿Qué necesitas?, espero que sea importante.

-Lo es, necesito que me ayudas a sacar algo de mi cabaña. Algo muy valioso y que es de vital importancia.

Como pude me levanté, en ese momento vi que Last Wind se acercó cojeando, parecía que estaba a punto de decir algo pero en cuanto me vio junto a Dirty Rock se detuvo. La realización de que su cabaña debió de haber colapsado sobre los heridos y enfermos me golpeó con fuerza.

-Lo siento Dirty Rock, debo ayudar a mi amiga.

Fue Last Wind quien me interrumpió.

-Está… está bien Luna… se en que estas pensando y… solo yo sobreviví. Quería que me ayudaras a tratar a los heridos pero Dirty Rock debe de tener algo muy importante en mente como para pedirle ayuda a alguien.

Last Wind se dio la vuelta y se alejó, corrí para alcanzarla. Antes de que pudiera abrir mi boca ella habló

-Escucha, se lo que quieres hacer, pero conozco bien a Dirty rock, la única vez que vino a pedirme ayuda fue cuando se rompió una pata en tres lugares diferentes, y ese día vino por su propia pezuña, así que si te pide ayuda es porque realmente nadie más que tú puede hacerlo.

Asentí incomoda y seguí al pony terrestre, a nuestro alrededor los ponies se esforzaban en levantar escombros y rescatar a los ponies atrapados. Yo quería detenerme y ayudar, pero las palabras de Last Wind mi hacían seguir adelante.

-Más vale que sea bueno. – Murmuré mientras caminábamos por el mar de confusión que eran las ruinas del campamento.

-Bien.- me dijo en cuanto llegamos al lugar donde había estado su cabaña. –Podemos empezar por aquí.

Por el tamaño del montón se notaba que había sido una cabaña de gran tamaño. Utilicé mi magia para levantar los escombros, más pesados de lo que esperaba. Para mi sorpresa lo que estaba debajo de los escombros eran herramientas. Pero no cualquier herramienta: eran de metal, hasta ese momento el único metal trabajado que había visto eran la vieja espada y armadura de Sharp Steel.

-Increíbles, ¿no es cierto?, te apuesto que no has visto nada mejor en todo el mundo.

Asentí lentamente, ciertamente no había visto nada como el martillo que me mostraba con orgullo en este mundo, por otro lado en casa una vez tuve un vistazo del martillo que Zmeu utilizó para forjar las montañas.

Sostuve los restos de la cabaña hasta que el sacó todo lo que necesitaba.

-Perfecto, puedes bajarlos, ¡Ahora a trabajar!

Dejé caer los escombros y le grité en la cara.

-¿Esto es para lo que me trajiste?, ¿para sacar unos simples objetos?, ¡tienes suerte de que lo último que necesitamos en este momento son mas ponies heridos!

No escuché su contestación y me alejé de ahí, encontré a Last Wind y comencé a ayudarla con los heridos, a pesar de su insistencia no respondí a sus preguntas acerca del estúpido pony que me había hecho perder valiosos minutos.

Pronto establecimos una rutina extraña e irreal en los restos del campamento. Celestia y otros ponies removían los escombros. Rescatando heridos, o extrayendo cuerpos. Los ponies que perdieron la vida fueron acomodados en un siniestro montón a la espera de que Antares terminara de hacer lo que fuera que estuviera haciendo en ese momento y los quemara.

Last Wind, otros dos ponies y yo nos ocupamos de los heridos, que prácticamente eran todos los ponies que no habían muerto. Me dio miedo lo que me estaba pasando, me cerré al dolor de los ponies para evitar que aumentara el cansancio de mi corazón y así poder tratar a más ponies. Las pocas veces que pude ver a Celestia me di cuenta por su rostro que ella también había apagado sus emociones para hacer su trabajo.

Al final de la jornada ni siquiera hablamos, la encontré debajo del techo de una cabaña, cerca de los restos de la de Little Light. La unicornio había apilado sus libros y revisaba el estado en el que se encontraban. No le dije nada, simplemente me deje caer junto a mi hermana y dejé que el sueño me envolviera y me llevara lejos del dolor.

En cuanto despertamos comenzamos de nuevo, mientras revisaba con cuidado los escombros tratando de escuchar algún ruido que pudiera hacer un pony atrapado debajo de estos me sorprendí al notar que los restos de una cabaña habían sido convertidos en un refugio pequeño. No solo eso, el refugio se veía firme y bien construido, perfecto para cobijar al unicornio que lo habitaba, había perdido su ojo y recibido quemaduras horribles por parte del chocolate.

Escuché un golpeteo rítmico, no, era el ruido de un martillo. Seguí el sonido y como lo había supuesto se trataba de Dirty Rock, utilizando los escombros para construir otro refugio, no se comparaban a las cabañas anteriores, pero eran algo.

-¿Para esto querías tus herramientas?

Mi pregunta pareció asustarlo un poco, sacándolo de concentración.

-Heee, si, para eso, no sabemos cuando Él decida hacer otra alguna locura y empiece a llover chocolate o algo peor, por cierto, ya que estás aquí, ¿te molestaría ayudarme con esa viga?

El resto del día lo ayudé con los pequeños refugios, y así continuamos por el varios días más.

Cuando los ponies decidieron que el campamento se quedaría donde estaba y era necesario reconstruir Dirty Rock comenzó a trabajar en serio. Lo que a un grupo de cuatro o cinco ponies les tomaba un día para construir a él lo hacía en medio día. Uno de esos días se nos repartió lo que había sido rescatado de la cosecha.

Yo me dirigía a buscar a Celestia en el refugio que Dirty había construido para nosotras cuando lo encontré a él repartiendo su ración entre los pocos potros que había en el campamento.

-¿Por qué haces eso?- le pregunté.

El me miró y sonrió.

-No hay problema, yo tengo mucho mas guardado en la cabaña.

Eso me pareció extraño, cuando lo ayudé a rescatar sus herramientas no vi nada de comida entre las ruinas. Peor aún, si eso era cierto cualquier comida que tuviera debería de haberla entregado para ser distribuida.

Volé hacia el lugar donde recordaba estaba su cabaña, dispuesta a buscar por cualquier rastro de comida. Para mi sorpresa no encontré nada, no solo en lo referente a la comida, sino en absoluto. Ni siquiera había un pequeño refugio, solo un montón de escombros. Escuché los pasos de Dirty Rock al acercarse y me di vuelta para mirarlo a los ojos.

-No hay nada de comida, ¿cierto?

Asintió, yo continué.

-Le diste todo lo que tenías a los potros, y construyes para los demás mientras tú tienes que descansar como puedas debajo de esto. ¿Por qué?

-Porque no quiero ser un avaricioso.

La respuesta me pareció extraña.

-¿Avaricia?, no tienes nada, excepto la comida y eso lo regalaste.

Dirty Rock suspiró.

-Tengo mi habilidad para construir, mis herramientas y mi fuerza. No puedo quedármelas solo para mí mismo. Sería un verdadero estúpido si no las utilizara para ayudar, si no compartiera lo que tengo con otros que lo necesitan más que yo.

Comprendí la razón detrás de su palabras y utilizando mi magia y lo que aprendí después de varios días de ayudarlo consegui levantar un refugio decente.

-Es momento de que alguien comparta contigo.

El pony sonrió y se acerco a su nuevo hogar.

-Gracias… pero necesita refuerzos aquí.

Estaba a punto de contestarle cuando escuché un grito.

-¡Luna!- la voz de mi hermana me llamó poderosamente la atención, había una gran urgencia en sus palabras.

-¿Luna dónde estás?

Volé hacia donde escuché la voz, preparando un hechizo de protección con mi cuerno por lo que pudiera pasar.

Celestia estaba en nuestro refugio, buscándome por todos lados, inclusive levantó el escuálido montón de paja que utilizábamos como colchón, como si pudiera esconderme debajo de un montón tan precario.

-¿Celestia que sucede?, ¿Discord?, ¿Una hidra?

Mi hermana corrió hacia mí, se acercó tanto que su nariz casi chocó con la mía y tenía una enorme sonrisa en su rostro.

-¡El poder unido está dentro de los ponies nuestra magia con lo que los hace resistir tenemos que encontrarlo es a lo que se refería Pte Ska Win y nuestra madre esa es la clave!

Me separé un poco de mi hermana.

-Celestia, cálmate y respira un poco, ¿de qué estás hablando?

Celestia hizo lo que le dije y después me miró.

-Lo hemos estado haciendo todo mal.

Me encogí de hombros y señalé el estado del campamento a nuestro alrededor.

-Creo que eso es un poco más que obvio.

Celestia negó con su cabeza.

-No, no es eso… bueno si… pero, ¿recuerdas porque venimos en lugar de los dragones?

Asentí.

-Pte Ska Win dijo que se no podía hacer frente al caos y la violencia de Discord con más caos y violencia… que es exactamente lo que hemos estado haciendo.

Celestia asintió enérgicamente la sonrisa creciendo en su rostro.

-¿Y qué dijo nuestra madre?

Mi mente comenzaba a comprender hacia donde iba el tren de pensamiento de mi hermana a medida que recordaba las palabras.

-Dijo… dijo que recordáramos que unidas somos más fuertes… ¡Como el escudo mágico!, y que en nuestro interior estaba lo que necesitábamos para derrotar a Discord.

Celestia asintió.

-Sí, pero no solo en nuestro interior. Hay algo dentro de los ponies, algo que les ha permitido sobrevivir al caos durante quinientos años. Tenemos que encontrar ese algo.

-Es fácil.- Le contesté a mi hermana. –Los ponies sobreviven porque están unidos, porque trabajan juntos. Así como nuestra magia fue más fuerte cuando la combinamos.

Celestia asintió y se sentó, su rostro adquirió la seriedad que siempre mostraba cuando trataba de encontrar la solución a un acertijo. Decidí sentarme yo también, Celestia se lamio los labios.

-Entonces juntas debemos de utilizar un hechizo que cree… que cree tranquilidad, paz… que cree armonía.

Me miró a los ojos.

-¿Conoces algún hechizo que haga eso?

Me encogí de hombros.

-No, y si tú, la experta en magia, no conoce tal hechizo entonces tendrás que crearlo.

Celestia me colocó una pezuña en el hombro.

-Tendremos, tú y yo juntas. Te necesito a mí lado, hermanita.

Asentí, llena de orgullo. Mi perfecta hermana mayor admitió que había algo que no podía hacer y que necesitaba de mi ayuda. Sin embargo rápidamente sepulté ese sentimiento, no se trataba de mí, teníamos que ayudar a los ponies.

-Bien.- Le comenté -¿Por qué no vemos como crean los ponies armonía entre ellos?, así podemos recrearla con magia. Como cuando conjuro sueño o tú haces crecer las plantas.

Celestia asintió de nuevo.

-Ellos… ellos… Ellos no dejan a nadie atrás, son siempre fieles entre ellos mismos.

Tenía razón, eso me recordó a algo que había visto en el campamento.

-Se cuidan entre ellos cuando están heridos, e inclusive cuidan a otras criaturas, tienen compasión.

Celestia se levantó y comenzó a caminar animadamente, ya no hablábamos en murmullos.

-Y son optimistas, aun en el peor de los casos tienen una sonrisa en sus rostros y una esperanza para el futuro.

Yo también me levanté y me coloque en frente de ella, su entusiasmo me contagiaba en gran medida.

-¡Son francos y directos! No se engañan entre ellos.

Celestia comenzó a dar pequeños brincos y se llevó una pezuña a su cuerno, guiñándome un ojo.

-¡Magia!, No solo la de los unicornios, la unión con la naturaleza de los terrestres y la manipulación del clima de los pegasos.

Asentí y me vino a la mente la plática que había tenido hacia unos minutos.

-Y comparten lo que tienen, dan sin esperar nada a cambio.

Celestia sonrió aun más.

-¡Eso es!, ¡Es es lo que les ha permitido sobrevivir! Pueden crear armonía porque ellos son…

-…Porque ellos son amigos.- Terminé por mi hermana. Era un sentimiento curioso, el estar juntas otra vez, como cuando éramos potrillas. Me acerqué a ella y le puse la pezuña en el hombro, se sentía tan bien, y sé que a ella también le agradaba tenerme ceca.

-¡Tenemos que crear un hechizo que se alimente de esas cualidades!, ¡Y con eso venceremos a Discord!

Celestia perdió un poco de su alegría y se sentó de nuevo, yo hice lo mismo.

-Es difícil, la magia normalmente es manipulación del mundo físico, crear un hechizo que utiliza las emociones… ni siquiera son pensamientos, es algo aun más abstracto…

Me lamí los labios, tenía razón.

-… Por eso te necesito tanto, tú eres mejor que yo en ese aspecto.

-¿Cómo?, tu eres la experta en cosas mágicas.

Celestia negó y se llevó una pezuña a la cabeza.

-Las dos somos expertas en nuestro tipo de magia. Yo soy más intelectual y racional, pero tu…

Puso la pezuña en mi pecho, sobre mi corazón.

-… Tú eres más emocional y creativa. Tú encontraras la manera de poder aislar esas emociones, esas cualidades, y yo debo encontrar la manera de poder convertirlas en algo que podamos usar para alimentar un hechizo. El hechizo más poderoso de todos, un hechizo basado en la magia de la amistad.

Me puse de pie nuevamente.

-Entonces no perdamos tiempo, Celestia, los dragones se acercan.

Mi hermana asintió y se levantó también.

-Muy bien, ¡A crear los…! hmmm… ¡Los elementos de la armonía!

El nombre me provocó un poco de risa.

-¿Elementos de la armonía?, Vamos Celestia, lo de "magia de la amistad" ya se escuchaba bastante cursi. La próxima vez deja a la parte creativa del equipo poner los nombres, ¿de acuerdo?

Mi hermana me sonrió y me dio un pequeño empujón con su hombro. Las dos fuimos a buscar a Little Light, tal vez en sus libros podríamos encontrar algo que nos sirviera de base para crear la magia que sería nuestra única y última esperanza.