VI. I can give you a thousand reasons why I should go. But I have one to stay.
Pepper no daba crédito a sus oídos. Abrió mucho los ojos y parecía querer decir algo, pero guardó silencio por un minuto y sonrió.
-¿No dirás nada?- Preguntó Tony un poco exasperado por el silencio de la pelirroja.
-Bueno, no entiendo porque no debe gustarte.
-¿Qué por qué no debe gustarme?-exclamó Stark- Puedo darte mil razones para las cuales no deba gustarme Rogers.
-Dime una- dijo Pepper tranquila y sin dejar de sonreír.
-Yo…bueno…-Tony estaba sin palabras, no se le ocurría nada malo.- Él… es un chico.
-¿Y…?
-¡Maldita sea! ¡No puede gustarme Steve!
-Tony, déjalo de una vez y acéptalo.
-No, no quiero aceptarlo. Quiero olvidarlo. Me alejaré lo suficiente un tiempo hasta olvidarme de él.
-¿Por qué quieres olvidarlo?
-Porque yo no le gusto a Rogers, así que si no tengo oportunidad, es mejor dejarlo como está.
-Esto es increíble. Hace unos meses eras un Don Juan, atrayendo a quien sea y consiguiendo a quien querías para pasar la noche. Y ahora que de verdad quieres estar con alguien te darás por vencido.- Pepper soltó una risa- No te entiendo.
-Ni yo...
.O.o.O.o.
En la cara de Steve no había ni un rastro de felicidad o un simple ademan de sonrisa desde hacía días. El hecho de que Tony se hubiera ido hace más de una semana lo había afectado bastante. Sus ojeras habían vuelto a aparecer y las pesadillas invadían cada uno de sus sueños. La última fue la más perturbadora.
Cuando soñó con la vez que Tony caía del portal, pero no despertaba y su reactor ya no brillaba, se sintió morir. El alivio que tuvo al darse cuenta de que solo fue un sueño no fue suficiente para que estuviera tranquilo, así que cuando estimó que era una hora prudente, no dudó dos veces para llamar a Potts y preguntarle por el estado de Tony.
Esperó con el teléfono innecesariamente apretado contra su oreja hasta que una voz femenina contestó.
-¿Diga?
-Umm… Hola… ¿Señorita Potts?
-Sí, ¿quién habla?
-Soy Steve, Steve Rogers.- del otro lado del teléfono se escuchó una exclamación y una pequeña risita-
-¡Capitán Rogers! ¿A qué debo su llamada?- Steve pudo escuchar la sonrisa en los labios de la pelirroja-
-Yo…bueno…llamaba para preguntar… ¿Cómo se encuentra Tony?-Steve sentía la sangre fluir pesadamente por su rostro.
-¿Tony? Está muy bien. De hecho, está aquí conmigo. ¿Quiere hablar con él?- Rogers pensó que su cara estallaría de vergüenza. Tony sabía que había preguntado por él.
-¡NO!-exclamó Steve y juraría haber oído la misma exclamación del otro lado del teléfono- No, gracias. Solo quería preguntar por él. Adiós.
-Esper…-Rogers cortó el teléfono precipitadamente y no dejó a Pepper terminar la frase.
-Maldición, Tony estaba ahí.- se dijo a sí mismo.
Pasó la tarde vagando por la Torre, desquitándose en el gimnasio y dibujando el rostro de Tony en su cuaderno de dibujo. No lo estaba pasando nada bien con el hecho de que Stark no estuviera. En los pocos días que estuvo con ellos, se había acostumbrado demasiado a su cercanía y a sus comentarios inapropiados, así como a su mirada y su confidencialidad entre ellos.
Desde que lo había besado la noche antes de que se fuera, seguía con la sensación de sus labios contra los suyos, y el sabor de su boca, dulce y con gusto a alcohol, aún no se había ido. No sabía cuánto más podría aguantar.
Otra semana pasó y Steve seguía pareciendo otra persona, algo le faltaba a su lado. Los demás dejaron de preguntarle qué le ocurría, pues ver su estado de por sí ya quitaba las ganas de dirigirle la palabra. Aunque seguían preocupados por él.
Una mañana, de sorpresa durante el desayuno, Pepper apareció tan de repente como lo había hecho Tony hacía unas semanas.
-Buenos días.-Saludó la pelirroja.
Steve dio un respingo al verla entrar y comprobó apenado de que venía sola.
-¡Señorita Potts! Que sorpresa- Exclamó Bruce.
-¿Qué la trae por aquí?-Preguntó Natasha.
-Bueno, tenía que venir a Nueva York por cuestión de trabajo, y decidí pasar un momento. Capitán Rogers, ¿le importaría acompañarme un segundo?- Pidió Potts.
-Claro.-Steve se levantó de la mesa y la siguió hasta el salón un poco extrañado- ¿Qué se le ofrece?
-Vera… su llamada del otro día me dejó algo consternada. Sé que no es asunto mío, pero odio ver a Tony tan decaído…
-¿Le ha pasado algo a Tony?-Exclamó Steve asustado y Pepper intentó contener una sonrisa.
-No, pero desde que llegó de vuelta de su visita a la torre no ha vuelto a ser el mismo. Y yo sé que le pasa.
-¿Hay algo en lo que yo pueda ayudar?
-De hecho, lo hay. Sin ánimo de molestarlo, yo sé muy bien que pasa aquí entre ustedes- Steve enrojeció de golpe- Sé que no debo meterme en sus asuntos, pero no me gustaría que ambos estén así de forma innecesaria. Tony es muy testarudo como para aceptar venir aquí, así que le tengo una oferta.
-¿Puedo saber cuál?- Preguntó Steve con duda-
-¿Qué le parecería irse hoy mismo a pasar unos días con Tony en Malibú?
Steve se quedó de piedra. El hecho de que Pepper supiera lo que sentía por Tony lo había dejado desconcertado, pero de ahí a decirle que se fuera a su casa, eso lo había tomado más de sorpresa aún.
-Yo… no puedo, señorita Potts.- Dijo Steve totalmente sonrojado- Tony no querrá verme, o por lo menos no querrá estar conmigo… de esa forma.
-Sé que Tony me matará por decirle esto, pero yo sé que Tony tiene tantas ganas de verlo de esa forma como las tiene usted.
A Steve se le formó un nudo en la garganta que casi lo asfixia por un segundo.
-¿Está Segura?- preguntó un poco mareado.
-Completamente. Habrá un coche esperándolo en una hora para llevarlo al aeropuerto.- Dijo Pepper sonriendo.
Entonces Steve se dejó llevar por la emoción y la abrazó con fuerza levantándola del piso.
-Muchas gracias señorita Potts- dijo cuándo la dejó de vuelta en el piso.
Steve no cabía en si de pura felicidad. Corrió a buscar todo lo necesario e informó a los demás que se iría por unos cuantos días. Ninguno parecía sospechan nada de los motivos de su partida excepto Natasha que lo miraba de manera suspicaz. A esa mujer no se le escapa una, pensó Steve.
Luego de que estuviera en el avión, le entró el arrepentimiento. Se había dejado llevar tanto por la emoción de la posibilidad de volver a ver a Tony que no se había parado a pensar en lo que haría cuando llegara. ¿Qué le diría cuando lo viera? ¿Qué haría Tony al verlo parado en la puerta con un bolso diciendo que pasaría allí unos días? ¿Dónde iría si Tony se enfadaba y no lo dejaba quedarse?
El temor lo inundo de un momento a otro que no supo el momento en el que había tomado un taxi al bajar de avión y llegado hasta la puerta de la casa de Stark. La mansión gigantesca se alzaba frente a sus ojos y Steve sintió un hormigueo cuando se dio cuenta de que en algún lugar de esa casa estaría Tony.
Intentando alejar todas sus dudas, respiró profundo, alzó la mano, y golpeó tres veces la puerta con los nudillos
Hola! aqui está el capi c: espero que les guste y que lo disfruten xD
Recuerden que cualquier comentario, sugerencia y blablabla es bien recibido :D
Nos veremos en la proxima entrega e.e
besos :3
