Disclaimer: Todos los personajes de Shingeki no Kyojin que aparecen en esta historia pertenecen a Hajime Isayama.

Advertencia: Esta historia contiene Yaoi y Lemon, si los temas no te gustan, no la leas.

.

Este capítulo es una continuación de la historia original, les platico lo que pasó después del final. Espero que lo disfruten.

.


Todos los miembros de la Legión montaron sus caballos y se acomodaron de acuerdo a las órdenes del Capitán. Eren estaba detrás del Sargento, como solía hacerlo. La mirada de Mikasa era más pesada de lo que jamás se había imaginado, ella estaba unos cuantos puestos detrás de él, pero sabía que lo miraba fijamente.

- Seguramente está enojada por lo que pasó – Dijo Eren en voz baja.

- Déjala, no importa lo que ella diga – Respondió Rivaille.

- Si importa, es mi hermana, a veces me molesta pero me sigue importando – Hizo un pequeño puchero.

- Tsk. Como quieras. Entonces cuando regresemos le explicas lo que quieras, ahora concéntrate – Lo miró seriamente.

La misión no parecía ser peligrosa, sólo iban a avanzar unos kilómetros hacia el muro María, establecer unas referencias para trazar la ruta que más les conviniera y regresar; por eso fue que todos estuvieron de acuerdo en hacerlo aún con la premura con la que Irvin se los informó.

Como era costumbre, Eren iba en el centro de la formación, adelante Rivaille y dos puestos más hacia el frente, se encontraba el Capitán. Al chico le pareció extraño estar tan cerca de Smith, pues sabía que las personas que lo rodeaban eran las de más experiencia.

Transcurrieron 40 minutos de cabalgata tranquila, lograron ver algunos titanes a la distancia, pero no representaban una amenaza aún. El flanco izquierdo avistó a uno acercándose rápido, inmediatamente se desplegaron tres soldados para enfrentarlo, pero no contaban con que el titán tenía compañía; llegaron dos más por la izquierda, tres por la derecha.

Los soldados de los flancos se lanzaron a la batalla, sólo uno de los titanes dio problemas, era un excéntrico bastante rápido, tanto que logró atravesar la formación por la izquierda hasta toparse con los del centro. Jean y Connie se lanzaron contra él, para su desgracia otro titán se les atravesó en el camino y no lograron alcanzarlo. En tres pasos rápidos se colocó detrás de Eren, afortunadamente éste lo esquivó pero tuvo que tirarse del caballo, se lastimó el tobillo derecho y la espalda al momento de tocar el suelo. Rivaille estuvo al tanto de todo lo sucedido, cuando notó que Eren perdió el caballo se lanzó contra el titán y en un movimiento espectacular se deshizo de él, antes de acercarse al chico mató a otro que se acercaba a ellos.

Cargó a Eren y subieron al caballo, el chico apenas podía moverse, el golpe de la espalda había sido muy fuerte debido al conjunto de piedras debajo de él. Rivaille se acercó a toda velocidad a Irvin para decirle lo que había pasado.

La batalla había finalizado, sólo tuvieron dos bajas en situaciones similares a lo que pasó con Eren. El Capitán dio la orden para que Rivaille regresara con Eren al cuartel, lo acompañaron tres soldados más, entre ellos se encontraba Jean, él se ofreció a regresar para tranquilizar a Mikasa y le prometió que cuidaría bien de su hermano.

El camino de regreso fue rápido y en silencio. Rivaille sentó al herido de frente a él, lo pegó a su pecho y dejó que recargara la cabeza en su hombro para que no se cayera, con una mano lo abrazó y con la otra conducía el caballo.

- Pe – Perdón – Habló Eren entrecortadamente – Debí tener más cuidado – Se agachó avergonzado.

- Está bien. Silencio – Respondió el Sargento de forma seca.

Algunas lágrimas corrieron por los ojos de Eren, se sentía estúpido por haberse lesionado tan pronto y verse en esa situación.

- ¿Cómo se pudo fijar Rivaille en ese idiota? – Pensó Jean al notar que Eren lloraba – Si le gustan los hombres seguramente cualquier otro estaría bien… ¡Hasta yo! – Abrió los ojos sorprendido por sus pensamientos, no le gustaban los hombres, eso era seguro, pero todos en el cuartel decían que con Rivaille se podía hacer una excepción, también él lo había pensado.

En cuanto entraron al cuartel, Jean ayudó al Sargento a bajar a Eren del caballo. Rivaille lo tomó en sus brazos y lo condujo hacia las habitaciones, les ordenó a los otros que acomodaran los caballos y buscaran materiales de curación. Eren no se había percatado del lugar a dónde era llevado, hasta que el Sargento lo depositó en la cama se fijó a qué lugar llegaron.

- ¿Por qué me trajiste a tu habitación? – Preguntó Eren volteando hacia los lados.

- No te podía dejar en el sótano, es muy frío – Respondió el Sargento quitándole las botas al chico.

- Rivaille, está bien – Hizo un ademán para que el otro dejara de atenderlo – Sabes que me recupero rápido – Le regaló una sonrisa tenue.

- No importa si te recuperas rápido, estuviste en peligro, tengo que cuidarte – Lo miró preocupado – Si volviera a pasarte algo, yo… - Desvió la mirada y se levantó de la cama – Regresaré en un momento – Se dirigió a la puerta y salió de la habitación.

- . - . -

Después de la partida de Eren, la misión continuó como se había planeado. Avanzaron varios kilómetros más, se encontraron con más titanes pero fueron controlados rápidamente. En total, sólo hubo cinco bajas, un número bastante bueno para la Legión.

El Capitán dio la señal de que la misión había finalizado. El corazón de Mikasa brincó inmediatamente, quería regresar lo antes posible para ver a Eren, además tenía que hablar con cierta persona de estatura baja sobre el beso sucedido antes de salir.

- Hanji, cuando regresemos quiero que te asegures de que Eren está bien – Dijo Irvin acercándose a la científica.

- Claro que sí, pero no te preocupes, Rivaille no lo va a dejar solo – Le sonrió para tranquilizarlo.

- Sé que no lo dejará solo, pero mientras Eren esté lastimado Rivaille no estará al 100%, lo sabes – La miró fijamente.

- Es cierto, pero confiemos en la rápida recuperación del chico – Dijo regresando la vista al camino.

Unos puestos más atrás, Armin alcanzó a Mikasa, sabía que estaba preocupada y quería animarla un poco.

- Todo estará bien, Eren es muy fuerte – Comentó el rubio.

- Sé que es fuerte, pero no quiero que le pase nada… – Lo miró la chica con preocupación.

- El Sargento está con él, cálmate – Dijo queriendo reconfortarla.

- ¡Por eso me preocupo! – Grito para la sorpresa de todos a su alrededor – Ese tipo se ha aprovechado de él, estoy segura – Frunció el ceño enojada.

- Mikasa… Yo no lo creo… - Dijo con la cabeza baja – Eren se ve muy decidido – Levantó la mirada topándose con los ojos de la chica.

- ¿Decidido? – Lo miró con sorpresa – Pero él… No… No puede… - Respondió ella entrecortadamente.

- Si puede, Mikasa, él puede hacer lo que quiera – Le dijo Armin mientras ella bajaba la cabeza y guardaba silencio.

- . - . -

- ¿Dónde están los materiales que les pedí? – Preguntó Rivaille al encontrarse con los otros compañeros.

- ¡Aquí los tengo! – Respondió rápidamente Jean – Si usted quiere, yo puedo ayudarlo – Dijo mientras entregaba los artículos al Sargento.

- No es necesario, soldado. Espere a que regresen los demás – Le dio la espalda para regresar a la habitación.

- Pero Señor… Quiero ayudar – Dijo sin pensar al ver que Rivaille se alejaba – Le prometí a Mikasa que cuidaría de él – Continuó al notar que se detuvo.

- Pues debería dejar de prometer cosas que no sabe si cumplirá – Respondió severamente – Espere aquí a Ackerman, ella lo necesita más – Volteó de nuevo y continuó su camino.

- . - . -

Rivaille curó las heridas en la espalda de Eren, eran pocas gracias a su rápida recuperación, pero se aseguró de que el chico descansara el tobillo lastimado; lo dejó en la cama para que durmiera hasta que regresaran los otros.

Salió de la habitación y estuvo dando algunas vueltas por el lugar, iba de un lado a otro sin rumbo fijo, por fin se decidió a entrar en la oficina de Irvin, no quería hablar con nadie, sabía perfectamente que Mikasa llegaría a gritar y reclamar y debía descansar antes de eso. Pensó acerca de su relación con Eren, apenas había comenzado y ya había sucedido un percance, estaba consciente del peligro en que vivían y por eso no había querido sucumbir antes a sus sentimientos.

- Estúpidos deseos humanos – Dijo en tono de reclamo para sí mismo – Otra vez este maldito miedo de perder… – Cerró los ojos y se recostó en el escritorio.

Logró escuchar pasos del exterior, el ruido de los caballos le indicaba que habían regresado. No se movió de la posición en que estaba, pudo escuchar que la puerta de la oficina se abría pero nadie hablaba.

- ¿Vas a hablar o no? – Preguntó sabiendo quién estaba había entrado.

- ¿Cómo está? – Cuestionó el Capitán acercándose al Sargento después de cerrar la puerta.

- Bien, está descansando – Levantó la cabeza y se quedó escuchando muy serio - ¿Por qué no escucho los gritos de Ackerman? – Dijo arqueando una ceja.

- La mandé a acomodar los caballos, sabía que necesitabas tiempo a solas – Lo miró fijamente.

- Vaya, que considerado eres – Dijo indiferente - ¿Desde cuándo eres así? – Lo miró a los ojos.

- Siempre he sido así, que no quieras aceptar mi preocupación por ti es diferente – Le respondió sentándose a su lado.

- Basta. No necesito otro de tus sermones acerca de mi vida, mi futuro y bla, bla, bla – Respondió molesto.

- No son sermones – Lo tomó de la barbilla y levantó su rostro – Ya te dije que quiero que seas feliz, y no podrás serlo si sigues negándote a vivir tus sentimientos – Se acercó levemente a su rostro.

- Cállate – Movió la cabeza para librarse de la mano de Irvin – Por ti dejé de vivirlos, no me vengas con eso ahora – Se levantó de la silla quedando de frente al rubio.

- No Rivaille, los dejaste de vivir porque quisiste – Lo tomó del brazo y lo jaló obligándolo a verse a los ojos – Ya es hora de que dejes de vivir a medias, siempre estaremos en peligro porque eso fue lo que elegimos, pero hazlo por ti y por Eren – Le sonrió sinceramente.

Rivaille no quiso responder, se soltó de la mano de Irvin y caminó hacia la puerta, se detuvo un instante y pareció que diría algo, pero prefirió callar y salir de la oficina. Para su mala suerte, justo al salir se encontró con Mikasa, si no hubiera sido por Jean, la chica se le hubiera ido encima a golpes.

- ¿Dónde está? ¿Qué le pasó? – Preguntó irritada la joven.

- Está descansando en mi habitación, tranquilízate Ackerman – La miró indiferente.

- Quiero verlo, ¡y explícame ese beso de antes! – Gritó enojada.

- ¡Déjalo descansar! – Clavó su mirada en ella – Y, ¿acaso no sabes por qué se besa la gente? De verdad eres estúpida – Sonrió burlonamente.

- ¡No me vengas con eso! Estoy segura de que le hiciste algo, lo sedujiste, lo engañaste, ¡él no puede querer estar contigo! – Dijo frunciendo el ceño.

- Me sorprendes, ahora resulta que sabes más de Eren que él mismo – Se acercó peligrosamente a su cara – Lamento informarte que Eren sí quiere estar conmigo, es más, él fue quien empezó todo esto. Entiéndelo Ackerman, él no es tu hijo y mucho menos tu novio, déjalo vivir y no seas tan egoísta – Se alejó de la chica – Ah, y si me vuelves a hablar así, te castigaré por insubordinación – Le dio la espalda y se fue.

Mikasa estaba roja del coraje, sabía que Rivaille tenía razón pero no quería aceptarlo, simplemente no quería ceder a Eren así. Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos, un sentimiento de vacío se extendió en ella, pensó que había perdido a su hermano.

- Cálmate, Mikasa, no lo vas a perder – Habló Jean como leyéndole el pensamiento – Simplemente él tomó una decisión, es tu deber como su familia apoyarlo en ella – Dijo sosteniéndola de los brazos.

Sin decir nada, la chica se recargó en el pecho de su compañero, se dejó consolar por él sabiendo que sus palabras eran sinceras y que la apoyaría.

- . - . -

Rivaille regresó a su habitación, antes de entrar se calmó dando algunas vueltas en el pasillo, sabía que fue duro con Mikasa pero no creía tener otra forma de decirle las cosas – Cómo odio a los adolescentes – Pensó antes de abrir la puerta. Al entrar a la habitación vio a Eren sentado en la cama, estaba observando la ventana y no se dio cuenta de su entrada.

- Eren, ¿cómo te sientes? – Preguntó el Sargento.

- Ah, Rivaille – Sonrió ampliamente el chico – Ya estoy mejor, me duele el tobillo pero todo bien – Le hizo una seña para que se sentara a su lado.

- Me alegro – Puso una mano sobre la cabeza del otro – Tu hermana está preocupada, tuve que hablar con ella – Dijo seriamente.

- Ah, Mikasa… ¿Qué le dijiste? – Lo miró intrigado.

- Que dejara de entrometerse y que aceptara tu decisión – Tomó la mano del chico y la envolvió con las suyas – Piensa que te engañé para estar conmigo – Rió de lado al decirlo.

- La entiendo, ella ha perdido a muchas personas, es lógico que quiera estar conmigo – Dijo pensativo.

- Lo sé, pero no es motivo para que quiera decidir por ti – Lo miró a la cara – Debe comprender que tienes vida propia y que no siempre van a estar juntos – Se acercó y le besó la frente.

Se alejó un poco, se miraron fijamente a la cara y se besaron, un pequeño y tierno beso que los reconfortó.

- Cuando te sientas mejor habla con ella – Dijo el Sargento acariciando su mejilla.

- Lo haré, gracias – Se acercó para besarlo de nuevo.

- . - . -

El resto del día, todos los miembros de la Legión se dedicaron a acomodar sus pertenencias y reparar los equipos que tuvieron algún tipo de avería.

Cerca de la hora de la cena, Eren se acercó al área del comedor, todos se alegraron de verlo caminar, Rivaille caminaba a su lado, pues en ocasiones cojeaba un poco. Armin fue el primero que se acercó a su amigo.

- Eren, ¿cómo te sientes? – Preguntó preocupado.

- Todo está bien, aún me duele un poco el tobillo, pero la espalda se ha recuperado – Le sonrió mientras se dirigía a su asiento.

Al avanzar entre las mesas, notó que Mikasa estaba sentada lejos de su lugar habitual y en compañía de Jean, ni siquiera levantó la mirada cuando él entró, le pareció extraño pero hablaría con ella al terminar la cena.

Todo transcurrió en tranquilidad, Rivaille cuidó que a Eren no le faltara nada y se aseguró de que estuviera satisfecho, todo el tiempo estuvo junto a él y algunos de los compañeros juraban que veían corazones saliendo de sus cabezas. Mikasa se mantuvo alejada y evitó el contacto visual con su hermano. Terminada la cena, todos se dispusieron a recoger sus platos e irse a descansar. Cuando Mikasa estaba por irse, Eren la llamó haciendo que la chica se detuviera en seco.

- ¡Mikasa! Ven por favor – Le hizo una seña con la mano.

- Me da gusto ver que estás bien – Dijo la chica acercándose a él.

- Necesitamos hablar, no quiero que estés enojada por lo que ha pasado – Le extendió una silla para que se sentara.

- No estoy enojada, estoy… Triste… - Bajó la mirada.

- No tienes por qué estarlo, todo lo que ha pasado lo he elegido yo – La miró a la cara – No te puedo obligar a apoyarme, pero entonces te agradecería que no interfirieras – La chica comenzó a llorar – Me importas mucho y me duele hablarte así, pero Mikasa, tienes que entender que no podemos estar juntos siempre, cada uno debe hacer su propia vida – Le tocó una mejilla y le limpió las lágrimas.

- Lo sé… Sé que tienes una vida, pero no quiero perderte, no otra vez… - Se le cortaron las palabras por las lágrimas y bajó la mirada.

- No me vas a perder… Estamos en la Legión, vivimos en el mismo lugar – Le levantó la cabeza – Puedes hablarme cuando quieras, que esté con Rivaille no significa que seré inaccesible – Depositó un beso en su mejilla y la abrazó.

Se quedaron así por unos minutos, Jean y Rivaille estaban cerca y escucharon todo, se miraron un tanto incómodos pero ninguno se movió de su lugar, ambos estaban esperando a su respectivo soldado.

Los hermanos terminaron su abrazo, se desearon buenas noches y cada uno tomó el rumbo que le correspondía.

Eren caminó por inercia rumbo a su habitación pero Rivaille lo detuvo del brazo.

- ¿A dónde vas? Te quedarás conmigo – Dijo comenzando a caminar hacia su habitación.

- Co – ¿Contigo? – Preguntó confundido.

- Pues claro, estás lastimado, no te voy a dejar solo – Respondió sin mirarlo.

- Pero, ya estoy mejor, hasta puedo caminar sin cojear tanto – Replicó.

- No te estoy preguntando – Le dijo el Sargento apretando más su brazo.

Eren no puso ninguna objeción, caminó junto al Sargento sintiendo un poco de vergüenza. Ya dentro de la habitación, Rivaille se dispuso a quitarse los cinturones y la ropa, entró al baño y comenzó a darse una pequeña ducha. Eren no sabía qué hacer, se sentó en la orilla de la cama y ni siquiera se movía, con cuidado comenzó a despojarse del calzado y con movimientos casi imperceptibles se quitó el pantalón.

- ¿Qué te pasa? – Preguntó el Sargento desde la puerta del baño, había estado unos momentos observando al chico – ¿Se te olvidó como desvestirte? – Se acercó a él.

- No… Sólo que, es extraño estar aquí – Bajó la mirada sonrojado.

- Pues si quieres estar conmigo te tendrás que acostumbrar, le pediré a Irvin que te mudes aquí – Se sentó a su lado.

- ¿Eh? – Abrió los ojos de par en par – Pe – Pero… - Se quedó sin palabras.

- ¿Qué? Mientras estés allá no podré cuidarte, es mejor que estés conmigo – Le acarició una mejilla - ¿O no quieres? – Lo miró fijamente.

- ¡Sí! Si quiero – Se abalanzó a los brazo de Rivaille.

- Espera, te lastimarás – Lo detuvo para que no se cayeran de la cama.

- Estoy bien, ya te lo dije – Se sentó sobre él y lo besó.

- ¿Quieres hacerlo? – Preguntó confundido alejándose del chico.

- Sí, quiero hacerlo – Lo miró lujuriosamente a los ojos.

- Bueno, pero si te lastimas será tu responsabilidad – Sonrió levemente y lo abrazó.

- ¡Si, Señor! – Dijo comenzando a desvestir su torso.

Cuando Eren se quitó la camisa, el Sargento lo depositó en la cama y sentándose sobre su vientre se agachó acercándose a su cuerpo, jugueteó con sus pezones tomándolos entre sus dedos mientras su lengua dibujaba círculos por su cuello y pecho. Ligeros gemidos salieron por la boca del chico, Rivaille gozaba viendo su sonrojo y su boca entre abierta. Gracias a que ambos estaban sin pantalón, pudieron sentir perfectamente cuando sus miembros comenzaron a levantarse, el roce sólo separado por unas pequeñas prendas era aún más excitante.

Eren deslizó su mano derecha hacia la hombría del Sargento, un cosquilleó lo recorrió al tocar la erección de su compañero, sabía que lo quería dentro y debía ser en ese momento.

- Rivaille… Dámelo… - Susurró el chico haciendo ademanes para quitarse la ropa interior.

El Sargento comprendió de inmediato sus intenciones, se quitó de encima y le ayudó a deslizar la prenda por sus piernas, le dijo que se acomodara en el centro de la cama, lo tomó de las rodillas y las levantó separándole las piernas, se hincó delante de él y admiró el cuerpo que lo esperaba ansioso, se agachó y dio un rápido recorrido lamiendo la entrada del otro, sus testículos y su pene hasta llegar a la punta, el chico se estremeció por esa caricias y Rivaille supo que era el momento perfecto para hacerlo suyo.

Rodeó el ano de Eren con su glande, de una estocada se adentró en él, disfrutó profundamente el apretón que le daba y comenzó a moverse lentamente procurando entrar cada vez más en el chico. Eren gimió desde el primer contacto, tenía tantas ganas de sentir a Rivaille que no le importó el dolor que le causaba, respiraba profundo después de cada punzada, se movía al ritmo que le era impuesto, se entregó por completo.

Para evitar que Eren se lastimara, Rivaille subió los tobillos del chico en sus hombros, además de que así lograba penetrarlo más profundo y tocaba su próstata con mayor facilidad. El cambio en la postura era lo que el joven necesitaba, el profundo roce del Sargento se sintió aún mejor. Los gemidos se hicieron más sonoros, ambos disfrutaban ampliamente del otro.

Eren encajaba las uñas en las sábanas, el placer que lo invadía se comparaba con el de la primera vez, el sonrojo de sus mejillas se hacía más grande y ya ni siquiera lograba abrir los ojos. Rivaille, por el contrario, luchaba para mantener los ojos abiertos, amaba la imagen de Eren así, completamente suyo, sonrojado y entregado a él, y con una erección digna de aplausos. Sin bajar el ritmo de las embestidas, tomó el miembro del chico y comenzó a masturbarlo de manera rápida haciendo que éste arqueara la espalda y contrajera su cuerpo, justamente esos apretones era lo que Rivaille buscaba, quería ser exprimido por ese delicioso cuerpo.

La fuerza de las embestidas aumentó, Rivaille estaba extasiado y no podía, ni quería, controlarse, empujaba con tanta fuerza que Eren derramaba unas cuantas lágrimas, éste sentía dolor pero no quería separarse de su amante. No importaba si los escuchaban, si la cama se rompía, si Eren se quedaba sin caminar de nuevo, nada, no importaba nada más que ese momento, que el orgasmo que se fue gestando desde sus adentros y que los inundó a ambos, que el placer proveniente de su unión, que el amor que sentían. La habitación se llenó de gritos de placer y los dos juraban que también se llenó de luz.

Después de la última sacudida orgásmica, Rivaille se dejó caer sobre Eren, toda la parte baja de su cuerpo le dolía, simplemente estaba exhausto, el chico lo abrazó en cuanto lo sintió encima, se quedaron así unos momentos mientras recuperaban el aliento.

- Te amo – Dijo Eren en el oído del Sargento.

- Yo a ti… - Le respondió en un susurro – Y ahora necesito levantarme – Quiso zafarse del abrazo.

- Oh, perdón – Lo soltó el chico dándose cuenta de la fuerza con que lo apretaba.

- Mañana hay que mover tus cosas, no quiero que pases más tiempo allá abajo – Se sentó en la cama.

- Está bien, lo que sea por estar contigo – Le sonrió alegre.

Rivaille lo miraba fijamente, al verlo sonreír no puedo evitar sentirse alegre.

- Odio cuando sonríes así – Le acarició el cabello y lo besó.

- Todo va a estar bien – Pensaron ambos al mirar al otro, no había de qué preocuparse.

- . - . -

- Hanji, ¿qué haces ahí? – Preguntó Irvin al verla parada junto a la puerta de Rivaille.

- Nada, Irvin – Sonrió – Sólo me aseguraba de que Eren estuviera bien – Caminó hacia el rubio.

- Ah… ¿Y cómo está? – Preguntó disimuladamente.

- ¿Eren? – Cuestionó bastante divertida.

- Pu – Pues sí, hablábamos de él, ¿no? – Respondió confundido.

- Está bien, los dos están bien – Lo miró a los ojos – No te preocupes, saben muy bien lo que hacen – Lo tomó del brazo y caminaron juntos – Ahora, a dormir, mañana tenemos que hacer muchos reportes – Lo acompañó hasta su habitación y se fue hasta que Irvin cerró la puerta.

- Mañana me levantaré temprano para ayudar – Pensó mientras caminaba a su habitación – Con lo que estuvieron haciendo dudo mucho que Eren se pueda levantar – Rió para sí misma y caminó dando pequeños saltitos – Esos dos son tal para cual… - Llegó a su destino y dijo: - Buenas noches mundo, tengo que dormir para poder disfrutar de Rivaille y Eren.

.

F I N

.


El escrito que acaban de leer se generó gracias a todos sus comentarios, y hago mención especial de Hessefan y njoyteck por todas las ganas que tenían de otro capítulo.

Espero que les haya gustado. Gracias adelantadas por sus reviews.

¡Saludos!