Donde todo lo bueno desaparece, y horribles pensamientos aparecen.

Cap. 17- doce campanadas de cenicienta

Tercera parte

O-o-O-o-O-Las tres últimas campanadas-O-o-O-o-O

»No todo es como parece «

Hace poco la interpretación de Sasuke y Saya Uchiha había terminado, estaba tan feliz que quería abrazarlo, tenía una fuerte necesidad. Pero cuando se acerco al escenario no lo encontró, frunció el seño "¿le habrá pasado algo? Nahh quizás esté hablando con alguien" no sabía el por qué pero sintió una fuerte opresión en el pecho, "quizás estoy exagerando…" a lo lejos pudo divisar la delgada silueta de la Uchiha menor "mejor le pregunto" con sigilo se fue abriendo paso entre las personas hasta quedar frente de su "cuñada"

-¿dónde está Sasuke?-pregunto el blondo a la azabache que se encontraba tomándose algunas fotos esta lo miro con sus ojos entrecerrados.

-uhm… creo que dijo que iría al baño, no te preocupes el está bien- sonrió dándole ánimos.

-está bien…- murmuro mientras a lo lejos podía ver a su hija corriendo alrededor de Mikoto y de Kushina "espero que nada a lo suceda esta noche" no sabía el por qué, pero si. Tenía un mal presentimiento…

-¿por cierto, te gusto como mi hermanito estuvo en el escenario?

-sí, pero no me gusto ver como todos lo miraban con deseo- dijo con un MUY evidente toque de molestia.

-deberías acostúmbrate, ya que mi Sasu-niichan es un artista. Y es normal que a un artista lo vean de esa manera- se hundió de hombros- no seas tan posesivo Naruto-kun.

-uhm…- desvió su mirada mientras un leve color carmín se asomaba en sus majillas, la Uchiha sonrió divertida iba a decir algo pero fue interrumpida.

-Saya-chan, estuvieron increíbles. Por cierto Sasu se lucio, nunca creí que tocaría de esa manera contigo- la vos gruesa del pelirrojo y refinada llamo la atención de rubio, el cual tenía el ceño completamente fruncido "como se atreve a decir el nombre de MI Sasu de esa manera" si, estaba celoso. ¿Cómo no lo estaría? Un hombre evidentemente atractivo hablaba de manera confianzuda de su Sasu ¿no tiene nada de malo querer alejar alimañeras de su adorable y hermoso doncel? ¿Cierto?

-gracias, Kurama-san –sonrió la pelinegra y poso sus ojos en el rubio, el cual se notaba cierta aura emanado de su cuerpo y digamos que no era aura de felicidad- mira quiero presentarte a alguien.

-Soy Naruto Usumaki Namikaze – extendió su mano, estrechándola con la del cantante.

-Kurama no kyubi, un gusto – sus ojos se conectaron, parecían que sus miradas echaran chispas- bueno si me disculpan iré en busca de Sasu…

-¿para qué lo necesitas?- pregunto rápidamente el blondo mientras fruncía el entrecejo, había algo en ese hombre que no le agradaba

-eso me temo que no puedo decirte señor Usumaki – ladeo una sonrisa, mientras daba media vuelta dejando más que furioso al rubio, y a un lado una divertida morena.

-por lo visto, no se llevaran bien… -murmuro la menor, mientras miraba al rubio como intentaba de contenerse para no saltarle encima al joven cantante. Oh, si esa noche seria inolvidable para algunas personas…

~::::~

Diez minutos antes…

-POV de Sasuke-

-neechan iré al baño un momento- le dije a mi hermana ella simplemente sonrió ampliamente y me indico que se mesclaría con la gente, no era de sorprenderme ya que ella, ya que siempre había sido así tan liberal, tan espontanea.

Una vez ya en el baño, me remoje la cara, me sentía extraño. Suspire abatido ¿Por qué nada me sale bien? Una sensación rara se acumulo en mi barriga; como miedo, con función, curiosidad, felicidad y nuevamente miedo. Todo se mescaba haciendo un revoltijo, me sentía mal. No sabía qué hacer, estaba mal por Kurama-san, mal también porque había visto a Sakura, mal porque había recordado con detalle aquel accidente que sucedió cuando tenía ocho años. Tome una toalla y me seque el rostro, debía superarlo ¿no? soy Sasuke Uchiha, yo podía con lo que sea, se que podía… "eso creo" el sonido de la puerta cerrándose me saco de mis "sanos" pensamientos, gire lentamente y me encontré con la persona la que menos quería ver en toda la velada.

-Sasuke-kun… ah pasado tanto tiempo ¿no crees?- su vos melosa aunque se podía sentía aquel toque de veneno en sus palabras, si señoras y señores ahí estaba la causante de todo.

-sí, ha pasado once años… Sakura…- la mire seriamente, esta vez no me dejaría engañar con sus truquitos baratos, esta vez no me separaría de mi felicidad "aun que sea un tanto confusa"

-tienes razón, pero hay algo que me sorprendió ver hoy-fruncí mi ceño automáticamente- de que aun sigas con Naruto, después de lo que te hiso- sonrió de lado mientras se arre costaba en la puerta- tuvo que ser difícil ¿no?

-¡yo nunca le tendría rencor a Naruto!- dije totalmente exaltado- lo que sucedió hace años fue un accidente, el era un niño que se dejo manipular por una arpía.

-wooo, Sasuke-kun ese no es el lenguaje apropiado para un dulce y delicado doncel – sonrió de lado, mi cuerpo inmediatamente se tenso "como la odio"dije mentalmente.

- a todo esto ¿Qué quieres Sakura? No creo que vinieras exclusivamente para visitarme ¿cierto? Si buscas a Naruto o a tu hija dudo mucho que ellos quieran verte- me cruce de brazos, mientras le lanzaba una mirada retadora.

-oh, querido Sasuke-kun te equivocas. Yo no vine por mi ex esposo ni mucho menos por la mocosa esa- el seño mío se pronuncio más de lo que estaba ¿Cómo te atreve a decirle así a su hija?-nee Sasuke-kun no me mires así, esa mocosa no es lo que parece –ladeo una sonrisa la maldita- como sea mis motivos de esta noche eran otros pero cambiaron drásticamente, quien lo diría ¿eh?

-no me importa en lo mas mínimo tus motivos, pero quiero que te quede claro algo.- me acerque a ella estaba más que arto- jamás vuelvas a referirte de esa manera a Sora, ella es una niña maravillosa, dulce y tierna. No permitiré que la trates de esa forma.

-ah por favor Sasuke-kun, esa mocosa lo único que es un estorbo. Me fui obligada a tenerla para así mantener a Naruto junto a mí, pero como veras fue una pérdida de tiempo- se hundió de hombros restándole importancia ¿acaso estaba bromeando? Es..Esa.. Maldita me las pagara

-ella no tuvo la culpa que su madre fuera un zorra –espete iracundo, podía sentir que todas las emociones que estaban revueltas dentro de mi desvanecieron y solo quedo enojo un terrible enojo.

-no te atrevas a decirme así- el sonido de su mano contra mi mejilla sonó por todo el baño si, la muy maldita me había abofeteado- no me importa que tan importante seas, pero no soportare que me insultes de esa manera.

- ¿Por qué?- dije mientras fijaba mis ojos en los de ella, mi mejilla ardía pero aun así no permitiría que ella hiciera conmigo lo que quisiese- ¿acaso te duele que te digan la verdad?

-Maldito doncel, jamás serás feliz con Naruto y yo me encargare de eso- listo mi paciencia se agoto definitivamente, en un movimiento hábil y la tome del cuello con mis dos manos. "debo terminar con esto una vez por todas" me repetía en mi mente

-ha...hazlo… pero… con mi muerte… lo único que…obtendrás… el desprecio de Naruto… -decía entrecortadamente, mientras yo hacía más presión en su cuello- recuerda… que el… me prefirió a mi… en… vez de a ti… tu nunca fuiste nada… y… ahora no harás… la diferencia…

Aquellas palabras taladraron mi mente, mi conciencia, mi corazón… aun que fuera estúpido y odiara admitirlo, ella tenía razón. Naruto me había dejado por ella… no se qué hiso después de que caí al rio… ¿Por qué ahora nunca me dijo nada sobre eso? ¿Qué sucedió? Miles de preguntas albergaban en mi mente, quería llorar. Pero no quería soltarla, podía notar como su piel perdía color, seguí haciendo presión en su cuello… pero después de unos segundos fui bruscamente alejado de ella, fruncí el ceño y levante mi mirada para así encontrarme con la penetrante mirada rojiza de Kurama-san, baje mi rostro impotente. El me sostenía de los dos brazos, pude oír como Sakura tocia levemente recuperando el aire.

-al fin al cabo sabia que nunca terminarías, con tu cometido- dijo ella mientras se acomodaba el cabello ya con su respiración armonizada- lo mismo sucedió la ultima vez…

Empuñe mis manos con ira, "esa perra" quería darle un golpe en su asqueroso rostro, pero mi impulso fue detenido ya que Kurama-san apretó un poco su agarre en mis brazos, baje la mirada un tanto avergonzado y enojado, otra vez ella se salía con la suya.

-es mejor que se retire señora- comento seriamente kurama-san, Sakura soltó un bufido eso antes de darme una sonrisa de lado llena de arrogancia, tomo la perilla de la puerta y salió del baño dejándonos solos, con un gran silencio que molestaba –Sasuke…

Oí que me llamo pero yo solo me gire y lo abrase, mi corazón latía rápidamente, mis ojos fueron derramando las lágrimas acumuladas. ¿Por qué estas cosas me suceden a mi? maldito el día en el que Sakura apareció en mi vida, mi mejilla comenzaba a doler, mis manos, mi cuerpo empezaba a temblar. Pude sentir como los protectores brazos de kurama-san rodeaban mi cintura, comenzó acariciarme el cabello intentando que con eso mis sozollos disminuyeran.

Y funciono…

-gra…cias… Kurama-san…- dije a lo bajo, aun sin levantar la mirada me daba tanta vergüenza mirarle a los ojos.

-tranquilo, no fue nada- su mano acaricio mi mejilla borrando todo rastro de las lagrimas- dime qué fue lo que sucedió… sabes que puedes confiar en mi…

Me mordí el labio inferior ¿contarle? ¿Cómo? No sabía muy bien por donde comenzar, sabía que estaba preocupado por mí, su mirada y su expresiones lo decía todo. Aun me sorprende que no me haya reclamado del porque casi mato a Sakura, levante mi vista y me encontré con aquellos profundos ojos, no pude evitar un leve carmín asomase mis mejillas. Confiaba en el ya que él era mi amigo… y mi segundo amor por así decirlo, lo admito cuando lo conocí no pude evitar sentir cosas por él, ¡es que mírenlo! Esa sonrisa tan prefecta, su piel tersa y blanca, aquellos ojos que parecía atraparte y no nos olvidemos de su espectacular cuerpo.

-Y..yo…- ok esto era realmente estúpido, ¿desde cuando tartamudeaba? ¡Y de paso delante de él! Ok no me respondan. – yo… bueno… ella fue la que me provoco… me sentía tan herido con sus palabras, sin decir que me restregaba en la cara lo que hizo conmigo en el pasado- susurre muy bajito, pero ha debido de nuestra cercanía el me oyó, no pude evitar soltar nuevamente un par de lagrimas, la maldita tenía razón…

-no deberías oír lo que te dice una mujer con pelo de chicle- solté una risa por el comentario- me gusta verte sonreír Sasu…- y nuevamente ahí estaba aquel notable sonrojo en mis mejillas, ya creo que me parecía a mi preciado Tomate-kun – vamos afuera deben estar preocupados por ti…

Asentí mientras sentía como el estrechaba su mano con la mía, así que salimos todo mundo se encontraba en lo suyo, los jóvenes invitados de mi hermana se encontraban cerca del escenario donde bailaban sin restricciones, más que los socios de mi hermano se encontraba al centro, platicando tan amenamente. Mire de reojo a Kurama-san, aun no puedo creer que aun siga reaccionado de esa forma delante de su presencia. Además era indebido ya que yo en estos momentos tengo algo con…Naruto, en realidad… no hemos confirmado nada, no me ha dicho que sea su novio o algo parecido ¿Qué estaría esperando ese dobe? ¿Que llegara Sakura y esta vez si nos separara definitivamente? Suspire, al tiempo que sentía una punzada en mi cabeza, detuve el paso atrayendo la atención de Kurama el cual se me acerco preocupado, creo que al recibir tanta información ya debe estar afectándome.

-que te sucede Sasu…- su vos sonaba más que preocupada, ladee mi cabeza un poco, mientras le daba una sonrisa tierna.

- solo que mi cabeza por hoy ha recibido bastante información- el me miro interrogante- ve por mi hermana, ahora te explico.

-está bien, pero tu quédate aquí, sin mover un musculo- sonreí divertido – hablo enserio Sasuke.

-está bien, hasta no respirare Kurama-san – reí por lo bajo, el frunció el ceño pero al igual sonrió y se alejo en busca de mi querida hermana. Nuevamente la punzada en mi cabeza se hiso presente, decidí caminar a un sitio donde hubiera más oxigeno. "¡no la vuelvas a tocar! Sasuke". La vos del Naruto de hace once años comenzó a resonaba en mi cabeza "está bien… ¡defiende a esa maldita bruja!" Era doloroso recordar ese momento, me apoye en la pared, me sentía realmente mal quería salir, pose mis dedos en mi mejilla la cual anteriormente fue golpeada "Sasuke… yo… perdo…" podía oír clara mente aquellas palabras, aquella ves Naruto me había abofeteado "vete" no podía más, ¿porque tenía que recordar justo ahora ese momento nuevamente? "Perdóname…Sasuke…de verdad…" no, no quería seguir oyendo "¡DIJE QUE TE LARGUES!" nuevamente mis lagrimas descendieron en mis mejillas, mi respiración comenzó a ponerse agitada… ¿Por qué ahora era diferente? Hace rato justo cuando había llegado a la casa, pude recordar como sucedió. Pero en ese momento no me enoje ni dada, no llore, no me dolía como ahora… ¿Por qué? "Teme te ves bonito cuando te enojas 'ttebayo" esto era una tortura "Dobe... Suéltame" esos momentos, todos se mostraban sin piedad en mi mente "Calla teme… sabes" -para… por favor… ya para…- susurre mientras me cubría el rostro con mis manos "te prometo que siempre estaremos juntos… Cuando crezca tú serás mi esposo y seremos felices" Mentira… - todo había sido una mentira…"Tú eres mi teme… sasuke" Mentira "es más, desde este instante eres mío…" todo era una mentira…

~::::~

POV de Gaara

Mis piernas, bueno todo lo que era de la cintura para abajo no lo sentía en estos momentos. Ya que el grandioso orgasmo al que fui llevado por Sai, sus manos, sus labios ¡todo! Me hiso sentir completo, aun que estoy exhausto. Justo ahora, apreciaba como él se colocaba lentamente su camisa, en cambio yo me encontraba sentado en la silla donde perdí mi virginidad. Mis mejillas estaban rojas, sin decir que mis labios estaban del mismo color. El kimono solamente me cubría poco, aun no quería vestirme ya que evidentemente no me puedo mover por el momento, o es imaginación mía.

-sabes, te ves terriblemente adorable así- sus labios rosaron con los míos dando de por si un tierno beso, como me encantaba sus besos.- ¿aun te duele?

-demasiado, pero ya se me pasara soy fuerte- sonreí tiernamente mientras intentaba de acomodarme el Kimono- gracias…

-¿Por qué?

-por estar conmigo Sai…-murmure al tiempo que desviaba mi mirada a un costado.

-No…- levante la vista para encontrarme con aquellos ojos tan profundos, nuevamente el calor invadió mis mejillas – gracias a ti… tú te convertiste en lo más importante para mí, en tan poco tiempo…

-Sai…- fui interrumpido por su pálido y frio dedo que se poso en mis labios.

-Te amo… aun que suene una locura, te amo – sus labios apresaron los míos suavemente, nos besamos tiernamente disfrutando la esencia de los labios del otro, cada vez era más mágico y me hacia tocar las nubes – eres mi Gaa-chan…

-también te amo… Sai

El me miro sorprendido y sonrió con ternura, después de eso me ayudo acomodarme el kimono claro también me ayudo a caminar. Era incomodo pero hasta que me sentí realmente cómodo con su presencia, decidimos salir, no quería pensar que notaron nuestras ausencia.

Estaba feliz, abrase el brazo de Sai y entramos. La música fluía cálidamente sonreí al ver a lo lejos a Mei-chan y a Lee-san, se veían realmente contentos. Después de unos minutos, él me rodeo con sus brazos la cintura al darse cuenta de que yo atraía algunas miradas de los hombres. Su expresión era seria en cierta parte me daba risa de ver como los ahuyentaba, nunca antes había tenia a alguien que alejara a las malas personas de mi o que al menos se preocupara por mí.

-como quisiera parar toda la noche abrazándote – me susurro al oído, inmediatamente mi cuerpo se estremeció ¿Cómo culparme? Si Sai hacia que reaccionaran cada célula de mi cuerpo, estando con él era tan feliz, desde que apareció en mi vida, no eh hecho nada más que sentirme protegido y ajustó, era como si por fin había encontrado el príncipe que tanto esperaba… era como Cenicienta y a él no le importaba y eso me gustaba – ven vamos por algo para beber.

-Si…- tomados de la mano nos dirigimos a la larga mesa que había con barias copas y barios bocadillos, el me extendió una copa y yo la recibí gustoso. Aquella sonrisa no se borraba de su rostro, era tan sincera que me encantaba me sentía agusto. Nuestras copas chocaron como un leve brindis, todo era tan perfecto que si fuera un sueño quisiera no despertar.

Después de un rato comenzamos a platicar tan amenamente, cada vez me sorprendía el. Pero inevitablemente un hombre de cabello blanco de ojos lila lo llamo, según lo que dijo, que era cuestión de vida o muerte –lo cual hiso que yo lo viera sorprendido- Sai se me acerco al oído susurrándome unas acogedoras y un tanto a vergonzantes palabras " ya regreso mi Gaa-chan, no te vayas de aquí… te amo mi cerecita" se lo sé demasiado cursi y un tanto extraño.

Sonreí mientras le depositaba un beso en sus labios, para así dejarlo ir. Después de unos minutos me quede mirando alrededor, la música era tan acogedora, sin decir que era realmente romántica, hasta e caso que me arrepentía de no saber bailar. Hubiera sido como típica historia de cuento, un baile romántico con un príncipe, me ruborice con mis pensamientos pero inmediatamente todos los colores abandonaron mis cuerpo, mis ojos se dilataron hasta no más poder, mi cuerpo comenzó a temblar ¿Qué hacia ella aquí?

~::::~

POV Sora

Estaba contenta, si se podía decir que todo estaba sucediendo como lo esperaba. Le dije a mi abuela mikoto que iría al baño, aun que ella se ofreció en llevarme, yo negué diciéndole que aun recordaba donde quedaba. Camine entre los invitados, unos que otros me miraban sorprendidos otros con reproche, ya que una pequeña de mi edad no debería estar en este tipo de reuniones o bailes como algunos suelen decirles. Llegue sin algún obstáculo, me lave el rostro un poco, no sabía el por qué pero me sentía nerviosa. A pesar de tener poca edad, lo sé es algo difícil de creer que yo actué de esta manera pero como dice mi querido Otou-san; soy única y nadie lo va a cambiar. Sonreí ampliamente, últimamente mi progenitor ah estado con esa sonrisa tonta, la cual siempre sacaba cuando estaba frente de Ella… muchos dirán que es malo odia a una madre, y estoy de acuerdo con eso, pero Sakura era la exención, es que ella ni llegaba al prospecto de madre mediocre! Aun así no me quejo ya que sin ella, no había podido conocer a Sasuke Okaa-chan. Solamente había pasado una semana, una semana desde que lo conocí en el hospital, en ese instante sabía que era una persona increíble.

Y no me equivocaba, en estos días solamente ha estado al pendiente de mí. Bueno no tanto ya que en los últimos días mi Otou-san siempre lo secuestra y lo encierra en alguna habitación de la casa. Me parecía divertido, aquellas palabras de doble sentido que hacía que mi Okaa-chan se sonrojara, no soy tonta sabia con detalle el significado de las palabras, pero no decía nada y solo los miraba inocentemente "como una niña de cinco años debería hacerlo" es chistoso ¿no? si ellos supieran todo lo que se… bueno, pegarían un grito al cielo y después morirían llenos de vergüenza. Eso sin decir que antes me llevarían a esos colegios donde estudiaban los niños "prodigios" como sea…

Aun metía en mis pensamientos, bueno en realidad no. solo miraba el alrededor con interés, el lugar estaba lleno de hombres estirados y amargados y mujeres superficiales y en la tarima se encontraba los más jóvenes, bueno no de mi edad, solo de la edad de mi tía Meiki. Sonreí divertida, si no fuera por mi nunca hibiernos llegado ¿Quién dijo que las niñas pequeñas no son de gran ayuda? Je, decidí explorar el lugar. Ama va hacer eso, era simplemente una gran aventura. Sonreí traviesamente no tendría nada de malo si trataba más de lo que debía ¿cierto?

Acomode, mi vestido o kimono como dijo Sasu Okaa-chan que se llamaba. Y comencé a corre ágilmente entre las personas hasta llegar, Sip sabia que tendría una gran aventura en esta velada.

Me escabullí debajo de las mesa, donde había algunos bocadillos y copas, tenía una misión –aun que no sabía en realidad lo que buscaba- pero aun así seguiría buscando, afile mi mirada sacaba lentamente mi cabeza debajo del mantel blanco que cubría la mesa, a lo lejos divise a mi Otou-san hablando con una mujer de cabellera negra, entrecerré los ojos me parecía familiar ¿pero dónde? Ella me daba la espalda, en realidad era muy bonita, su cuerpo delgado, sin decir de su vestido le quedaba perfecto. Aun no sabía qué relación tenia ella con mi padre, recuerdo que hace rato había saludado a mi Okaa-chan, no preste atención porque a lo lejos pude ver a una de mis enemigas no oficial, Hinata Hyuuga. Pero cuando mencionaron sobre bebes ahí si puse atención. Bueno en lo que estaba, creo que era alguien cercana… pero no recuerdo, ahg eso me pasa por distraída. Me metí nuevamente bajo la mesa, necesitaba verla con mayor detalle, me arrastre hacia otro extremo y me asome, ahora si podía verla mejor, sus rasgos eran idénticos a los de Sasu Okaa-chan. Sus ojos, cabellos todo se parecía, bueno casi pero… entonces era la hermana oh claro ahora recuerdo que ella lo llamo Sasu-niichan, bueno por lo menos no es ningún obstáculo para la relación extraña que tiene mis padres.

Nuevamente seguí arrastrándome debajo de las mesas, aun que no lo crean eran muchas. Me detuve en seco al escuchar la vos, si la vos de alguien que odiaba con toda mi alma…

-vaya no sabía que te habían contratado para que trabajaras aquí – su vos era tan horrible como siempre, aun no entendía el por qué ella estaba aquí ¿acaso conoce a mi Okaa-chan? Si es el caso, todo sería un gran problema, me dispuse a finar mi oído quería ver con quien estaba hablando pero no quería darme el lujo de que ella me viera –aun que creo que te equivocaste de atuendo, o ¿es que los sirvientes hoy en día en Londres utilizan Kimonos?

-…- no escuche respuesta alguna, por lo que dijo mínimo se refería a Gaara-san.

-oh, ¿ahora eres mudo? ¿No crees que eres demasiado poco para estar aquí? No me digas que te infiltraste y los anfitriones no saben – se podía notar gran burla y desagrado en sus palabras, aun no entiendo como ella llego ser mi progenitora.

-fui invitado…- su vos sonaba débil, pero aun firme. De seguro ahora Sakura debe tener una sonrisa burlona en su rostro.

-ja, vaya que ahora la familia Uchiha ya no saben a quién invitar-fruncí mi entrecejo, eso fue demasiado cruel- invitar a un sirviente a un elegante baile, esto sí es épico. De seguro te sientes como cenicienta ¿cierto? Pero aun así que te inviten a un baile no dejaras de ser lo que eres… un mugriento sirviente, que solo sabe lavar trastes y limpiar pisos, sabes te daré un consejo para que no digas que soy mala, en realidad me das lastima por eso te lo diré…

-…- no se oyó respuesta de parte de Gaara-san, en cambio yo sujetaba con fuerza parte de mi kimono, estaba enojada. Terriblemente enojada, todo lo que le estaba diciendo, cada palabra en realidad eran crueles, mis ojos se cristalizaron al pensar en la cara que debe tener Gaara-san en estos momentos. El no era mala persona, el me había cuidado desde que tengo memoria, y ahora viene ella a burlarse en su cara, restregándole su estatus social era imperdonable.

-es mejor que te retires, de seguro la persona que te "invito" se debe estar burlando de ti en estos momentos.

-eso es mentira…- podía sentir dolor en sus palabras, cada cosa que salía de la boca de Sakura. Era peor que las que me decía Neru a mí.

-¿eso crees?-hiso una breve pausa- si tienes algo de dignidad es mejor que te vayas aun que no me importaría ver como aquella persona se burla de ti, un sirviente creyendo en cuentos de hadas, de seguro le habrás de tanto leerle a la mocosa esos cuentos ya te están afectando la cabeza. Pero querido ten en cuenta que los cuentos de hadas no existen para personas como tú… oh mira la hora eh desperdiciado demasiado tiempo en ti.

Esto estaba mal, que digo mal terriblemente mal! Suspire un poco aliviada al oír el molesto sonido de sus tacones, asome mi rostro debajo del mantel y pude verlo, con su mirada agachada, sus ojos cerrados con el intento de reprimir lagrimas, sus mejillas comenzaban a tornar un leve color rosado, su cuerpo temblaba. Me mordí levemente mi labio y Salí debajo de la mesa y me acerque a él, le tome la mano y el volteo a verme sorprendido. Yo simplemente le sonreí tiernamente, el era también una persona importante en mi vida, y no me gustaría verlo sufrir por el prospecto de mujer que fue mi progenitora e esposa de mi Otou-san.

-S..Sora-chan… tu…-le interrumpí rápidamente.

-no te preocupes por ella Gaara-san –sonreí ampliamente- tu eres una buena persona y estas en todo tu derecho estar aquí –el me miro sorprendido y después sonrió débilmente- los cuentos de hadas si existen y tu ya encontraste el tuyo…

-tienes razón Sora-chan – me acaricio suavemente mi cabello mientras sonreía.

-veras que tu serás muy feliz, no importa lo que digan –le dije más animada, mientras extendía mis brazos a los lados.

-sabes, te comportas cada vez más madura y eso que solo tienes cinco años. Si sigues a este paso dejaras de ser la pequeña Sora tierna y me sentiría triste.

-nee, nee para ser lista no debo de dejar de ser tierna Gaa-san – infle mis cachetes haciendo de por si un pucho, el solo soltó una leve carcajada- ¡siempre seré tierna!

-lo sé… - me tomo de la mano y comenzamos a caminar sin rumbo entre las personas-para mí siempre serás la tierna y lista Sora-chan aun que tengas veinte años.

-¡oye!- dije un poco avergonzada y solo sonrió, e yo imite su acción. Ya no estaba triste y eso me alegraba, solo espero que no vuelva a caer en lo que le diga Sakura. Seguimos caminado hasta que a lo lejos vi a mi Okaa-chan, nos paramos en seco ¿Qué le sucedía? Podía ver como se sostenía su cabeza con desesperación y de sus ojos brotaba amargas lagrimas, rápidamente nos acercamos a él, Gaara-san lo tomo de los hombros y lo guio hacia afuera así no llamaría tanto la atención, lo cual no lo había hecho. Lo guiamos hacia una pequeña banca, el se sentó mientras seguía cubriéndose el rostros. Me dolía verlo así tan… débil… no sabía qué hacer, mis manos comenzaron a temblar… estaba asustada.

-Sasuke… tranquilo…- susurro Gaara-san mientras lo abrazaba levemente, mi Okaa-chan comenzó a sollozar en su pecho- dinos que paso…

-yo…esto…bien… solo… -su vos sonaba entrecortada- mi cabeza…

-Okaa-chan…-susurre preocupada, mis ojos nuevamente se cristalizaron al ver sus ojos oscuros los cuales estaban irritados al llanto, el me miro tiernamente, el se separo de Gaara-san y me izo una señal con su mano para que me acercara. Me abalance hacia él y rodeando su cuello con mis brazos, el me abrazo necesitadamente, no pude evitar llorar el se sentía mal y yo también – Okaa-chan… no llores…

-tranquila pequeña…- susurro suavemente mientras me miraba a los ojos y sonrió levemente – estaré bien…

-no me gusta verte así… - dije mientras lo abrazaba nuevamente y el apoyo su barbilla en mi cabeza, no sé el por qué pero presentía que mi Okaa-chan se había topado con Sakura…

-¡Sasu-niichan! – ambos volteamos a ver quién era la dueña de esa vos, y nos encontramos con la mujer pelinegra, en pocas palabras la hermana de mi Okaa-chan, a su lado estaba un hombre, alto como mi Otou-san su cabello era extrañamente Naranja y rojizo, en sus rostros mostraban preocupación total – Sasu-niichan, dime que te sucedió…

-Sasu… -ambos se acercaron, yo solo me imite a observar atenta, y preocupada.

-estoy bien… solo que… tengo mucha información… y…- inmediatamente fue callado al sentir como ella le acariciaba su cabello con ternura.

-Sasuke… debes descansar… ha sido una noche larga- la vos de el hombre que hasta los momentos era un desconocido para mí.

-Saya-neechan… Kurama-san… tiene razón…- dijo reincorporándose, pero mediatamente se sostuvo la cabeza mientras hacia una mueca de dolor.

-iré avisarle a Naruto-kun- informo mi ahora tía.

-No… aun no… por favor, no quiero verlo por los momentos… por favor no quiero preocuparlo- nuevamente el dolor en sus palabras se hacía presente

-está bien…- los mayores se vieron entre sí, y con ayuda del hombre que se llamaba Kurama, se adentraron nuevamente. Me quede unos segundos pensando y les seguí el paso, por alguna extraña razón lo que le sucedió a mi Okaa-chan tenía que ver con mi Otou-san sin decir que Sakura estaba involucrada, pero yo misma averiguaría que fue lo que sucedió.

Continuara...