Cap.- 23 "palabras …"

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En un muy concurrido Parque de Londres, donde estaban personas paseando con sus mascotas, algunas con sus familias, otras caminado con sus parejas en aquella hermosa tarde donde el cielo estaba en todo su esplendor. Era un perfecto según pensaba el Uchiha el cual se encontraba trotando, su cabellera corta y alborotada se balanceaba al compas del viento, sus mejillas estaban coloreadas a debido del ejercicio que estaba ejecutando. Normalmente era así, trotaba siempre en las tardes, en la mañana iba a su práctica de tiro ya que amaba cualquier tipo de armas, también le gustaba defensa personal. Esas eran unas de las razones porque él se veía tan masculino, pero cuando era arreglado por su prima y su tía sacaba todas aquellas cualidades delicadas que él creía extintas.

En algunas ocasionas tuvo la oportunidad de salir con algunas chicas, pero siempre le parecía molestas y chillonas. Intento de salir con chicos pero ha debido de su personalidad imperativa terminaban con él en menos de de un año, es mas la única relación que duro tanto fue con la de un hombre que conoció hace unos dos años en un club de tiro en Japón, la atracción era evidente sin decir que el sexo en el baño también –claro que se cuidaba en ese entonces- pero después de un tiempo Ichimura -así se llamaba- se convirtió muy sobre protector y compulsivamente celoso así que decidió terminar con él. Aun hoy en día lo acosaba claro cuando viajaba a Japón, pero eso ya no se le ocurría ir a menudo haya. Aunque si se ponía a pensar, no sabía cómo él se enteraba en que sitio se encontraba, eso era un gran misterio que algún día debía descubrir.

Ahora después de tanto tiempo se encontraba en una difícil situación y el nombre del causante era Kakashi Hatake, tan solo pensar en su nombre o al menos pensar su rostro hacia que un extraño sentimiento lo embriagara. Desde que lo conoció su vida estaba dando un giro de 380° y eso era decir mucho, no podía entender al comienzo porque le había entrado la necesidad de llamar su atención –lo cual siempre lograba- pero aun así la necesidad de estar a su lado aumentaba aun que… temía que algo malo sucediera y que lo alejara de su lado. Sonaba cursi y lo sabia pero no podía negarlo siempre algo ocurría en las relaciones sentimentales que el entablaba. Era difícil para él ya que tenia 35 ¡estaba envejeciendo! Aun que en realidad no lo aparentaba, es mas parecía como un joven de 20 años como sus primos. Pero no, el era mayor debía ya haber formado un hogar, con tres hijos y un perro.

Pero así no habían sucedido las cosas.

Gruño entre dientes mientras tomaba la curva donde se acercaba a un pequeño lago. También estaba el hecho que Kakashi… solamente estaba interesado en la pelirroja Uzumaki y él se había dado dé cuenta de eso… aun que había veces que él lo sobreprotegía pero eso fue desde que se entero de que era un doncel. Era deprimente, solo lo protegía por esa razón. Quizás como su deber como hombre quien sabe, pero él quería que lo tuvieran en cuenta porque en realidad le interesaba ¡era tan frustrante! Que quería golpearlo para que supiera lo que sentía, pero no. Kakashi solamente lo trataba como si fuera su hermano, a pesar que solo tenían siete meses conociéndose y nada. Además… como podía competir con la Uzumaki, ella era bonita e ideal para el peli plata. Era tan femenina y delicada, de una buena familia. Aun que el también pertenecía a unas de las mejores también pero… no quitaba el hecho de que ella era mejor para él.

Había veces que envidiaba completamente la situación en la que se encontraba Deidara con su gran barriga. Deseaba estar en su situación… tener a alguien a quien amar y una nueva familia por formar. Suspiro mientras detenía su paso, paso sus manos por su rostro quitando algunas gotas de sudor. Debía dejar de pensar en eso… ya que sabia como terminaría todo… el solo… así debía que ser. El pequeño sonido de una campana lo saco de sus pensamientos, pero antes de girarse a su lado se encontraba el peli plata subido en una bicicleta algo que jamás creyó ver.

-¿pero qué haces aquí? – pregunto Obito mientras entrecerraba sus ojos "de seguro otra vez con su sobreprotección, que molesto" pensó sin quitarle la vista al albino que se bajaba.

-sube- pidió haciendo que el Uchiha levantara una ceja

-¿por qué?

-solo estaba pensando… en que a ti varios hombres ya te habían invitado a sus autos y ninguno en una bicicleta así que pensé "porque no llevarlo en bici" – las mejillas del moreno enrojecieron, pero aun mantenía su postura firme y sus labios fruncidos. El mayor se separo de la bici y se acerco al moreno, de su bolsillo saco su celular táctil con los auriculares conectados- así veras todo desde otra perspectiva como si fuera un videoclip…- tomo cada uno y se los coloco en los oídos al Uchiha el cual en Shock por lo que estaba sucediendo-listo… ahora vamos.- dijo subiéndose, eso antes dejarle en sus manos su celular. Desconfiado el Uchiha se sentó detrás del peli plata apoyo sus manos en cada lado de la cintura de este- sujétate bien y creo que es preferible que me abrases Obito- este no le hiso caso ya que la petición era realmente vergonzosa. Kakashi al ver que no le hiso caso sonrió bajo su tapa boca, así que movió el manubrio haciendo que se tambaleara la bici y que el Uchiha se abrazara con fuerza. Al sentir el calor sobre su espalda sonrió aun mas complacido y fijo su vista en el camino. La velocidad que iba era lenta pero perfecta.- sabes… a pesar de ser una persona molesta, me agrada tu presencia. Al comienzo admito que tu personalidad era un tanto retorcida, pero con el tiempo me fui acostumbrando, hasta Mei-chan piensa que tengo un problema contigo. Je, aun que creo que tiene razón… eres único, cada vez que veo que alguien se acerca a ti tengo ganas de matarlo.- comento mientras una pequeña sonrisa no visible se formaba en sus labios- Hay otras en que odio que seas terriblemente inocente. Pero eso es lo que siempre me ah gustado de ti, a pesar que casi nunca te das de cuenta que mis acciones son porque me gustas… y El simple hecho de compartir unas pocas horas del día contigo, hace que me sienta feliz. No eres como los demás, a pesar que eres doncel tienes carácter y inocencia ambas juntas, no quiero decir que me gustaste desde que me entere que eras doncel porque la verdad ya me gustabas mucho antes de eso, no me importaba que eras hombre solo quería estar a tu lado ya que eres realmente adictivo.- hiso una pequeña pausa- quisiera que me prometieras algo… quiero ser el único al que te aferres, así como lo haces ahora y en quien pueda confiar en cualquier momento…

-Lo prometo…- susurro con una tierna sonrisa el moreno haciendo sobresaltar al peli plateado- por cierto ¿cómo se le quita la pausa a esto?

-¡¿No estabas escuchando la música?!-se detuvo en seco - ¡E-Escuchaste todo!- el Uchiha asintió inocentemente mientras se bajaba al igual que el ahora nervioso Hatake, el cual se le acerco y tomo su celular y miro la pantalla para después sudar frio. ¡Se le había olvidado ponerle play a la canción! Y ahora... el sabia todo, bueno quizás no todo. – emm… Obito ¿qué fue lo que… escuchaste…?

-Todo –sonrió con sus mejillas de un leve color carmín- desde "vamos" hasta "en cualquier momento"… ah también de que soy molesto e inocente.

-¿eh?... –"¡qué vergüenza! No debía haber sucedido eso" pensó mientras desviaba la mirada. El solo quería desahogarse y decirle todo eso al Uchiha era realmente vergonzoso decírselo directamente, por eso le puso los auriculares, pero jamás creyó que eso sucedería ¿Qué haría ahora? Jamás se había visto en una situación familiar –y-yo… esto…

Balbuceos era lo único que salía del Hatake en tanto el Uchiha lo miraba tiernamente. ¡Era único ver a Kakashi nervioso y balbuceando! Así que lentamente se acerco al peli plata que se encontraba susurrando algunas cosas mientras se jalaba su cabellera, era un gesto tierno y mucho mas viniendo de él hombre que amaba. Rodeo posesivamente con sus brazos la cintura de este apoyando la cabeza en aquel pecho fornido sorprendiéndolo en el acto.

-eres un tonto Kakashi…- susurro y sonrió al sentir como latía fuertemente el corazón del peli plata.

Por otra parte la mente del mayor estaba hecha un revoltijo, primera vez sinceramente se sentía tan nervioso ¿acaso así era como se comportaban cuando estaba cerca de la persona que tanto quería? Si era así… entonces Obito tenía un gran poder sobre él, decidió dejar todos sus pensamientos quietos y no arruinar el momento. Así que poso sus manos en la cintura del doncel, "es un poco estrecha" pensó. Ya después de unos segundos tomo un poco mas de confianza y deslizo sus manos hacia arriba hasta llegar a los omóplatos para después dar unas suaves caricias en forma circular haciendo sonreír al Uchiha - te quiero…- le menor se separo para mirarlo a los ojos – te quiero Obito…

Eso era lo único que necesitaba, lo único que quería oír, sonrió mostrando todos sus dientes para después abalanzase y tomar el rostro del peli plata y bajarle el tapaboca dejando la vista los prefectos labios que siempre había querido ver, sin perder ni un segundo acerco su rostro al del contrario haciendo que sus alientos chocaran, sus manos se aferraron a la cabellera platinada y de un solo tiro unió ambas bocas al comienzo fue pausado, pero al paso de los segundos fue aumentando volviéndolo en uno más pasional y húmedo.

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En la mansión Uchiha todo se encontraba en silencio, desde los largos pasillos hasta en las habitaciones donde se encontraba algunos de los residentes los cuales se encontraban profundamente dormidos… bueno excepto uno. Y ese era el dulce e tierno artista Deidara Uzumaki que por la situación en la que se encontraba estaba viviendo con su amado prometido, él cual en estos momentos este estaba profundamente dormido y eso molestaba sobre manera al Uzumaki.

-¡por el amor al arte levanta tu prefecto trasero de una buena vez!- grito ya desesperado haciendo que su amado azabache se levantara abruptamente.

-¡No te comas mis Dangos Dei-chan!- el rubio levanto una ceja por lo dicho del azabache. El cual enfoco bien donde se encontraba y vio que solo era un sueño, suspiro últimamente sus sueños eran extraños, iba a regresar a dormir pero sintió la presencia de aquellos zafiros que apuñalaban su espalda. Si, podía sentir como el rubio lo mataba con la mirada, así con una leve y poca visible sonrisa se volteo hacia el dueño de tan amenazante aura - emm… ¿qué sucede amor?

-¿qué sucede? Pues veras te diré lo que sucede uhm…- Itachi trago en seco, la imagen de su Dei todo despeinado y enojado daba muchísimo miedo- desde hace veinte minutos eh intentado de despertarte, por que tus hijos tienen hambre.

-pero… Dei-chan es la cuarta vez de estas semanas!- se masajeo la sien un poco cansado- la semana pasada me levantaste a las 2 de la mañana para que te trajera pollo frito con helado de chicle! Y tres peluches!

-no tengo la culpa, Mizuki-chan y Nowaki-chan tenían hambre – hiso un pequeño puchero, viéndose totalmente adorable – y lo del los peluches era porque sentía que les faltaba otros más.

-pero Deidara tienen como unos treinta! Para que mas peluches?- no quería ceder nuevamente a los pedidos de su prometido, pero siempre era igual. Desde hace unas semanas que se enteraron del sexo de los bebes y era así, tenía que levantarse a la altas horas de la madrugada para ir a comprar todo lo que el rubio le pedía. Secretamente se lamentaba de aquel suceso, ya que ha debido de la preocupación que tenía el rubio hacia su sobrina, sus antojos habían disminuido y ahora era como si estuviera pagando todos los seis meses que estuvo sin antojos. Miro a Deidara y sintió que la sangre abandonaba su rostro, ¿el por qué? Pues muy sencillo el blondo se encontraba con su mirada de cachorrito lastimero, sus mejillas sonrojadas y aquel visible puchero que adornaba sus rosados labios "por que tiene que ser terriblemente adorable" se cuestiono al borde de la desesperación ya que quería saltarle encima, un suspiro largo salió de sus labios no le quedaba de otra- dime que es lo que quieres…

Esas simples palabas hiso que los zafiros del blondo brillaran intensamente para después ponerse a enumerar todos sus pedidos - quiero que me traigas, un Sándwich con tentáculos de calamar con mucho tomate. Una rebanada de lasaña con mucho queso. Una torta de tres leches acompañada con helado de kiwi y chocolate ah y un panda de peluche.

-está bien, está bien - se levanto de la cama para colocarse una camisa - un Sándwich, una rebanada de lasaña y una torta de tres leches con helado de kiwi y chocolate y un panda de peluche… ¿un panda de peluche? Pero Dei-chan ya te dije que tienen muchos peluches, además ¡donde conseguiré un panda de peluche a las tres de la mañana!- dijo mientras señalaba el reloj que estaba en su mesa de noche.

-la mayoría de los peluches fueron comprados por tu mamá otros fueron regalos de Saya y Mei-chan- explico mientras acariciaba su abultado vientre de siete meses – por cierto Mizuki-chan no tiene un panda de peluche.

El Uchiha soltó otro suspiro aun más pesado, definitivamente sus hijos iban a ser muy mimados. Tomo su cartera, por suerte tenía algo de efectivo aun que solo le alcanzaba para los pedidos comestibles y no para el peluche "bien, ahora tengo que ir al cajero" pensó deprimido, una vez listo se dirigió a la puerta pero la vos del blondo hiso que se detuviera.

-dime… Dei-chan.

-te amo Ita-baka – sonrió un poco sonrojado, para después arroparse con el edredón que anteriormente arropaba el Uchiha.

-también te amo mi Dei-chan – le respondió con ternura al ver la reacción de su prometido- recuerda si sucede algo llama a mi mamá o a mi hermana y no se te ocurra salir de la habitación- dijo para después abandonar el cuarto y así dirigirse a la salida de la mansión, pero cuando estaba llegando a las escaleras se detuvo al escuchar unos pequeños pasos a su espalda así que se volteo y se encontró con la pequeña silueta de la menor Uzumaki que vestía una camisa blanca con estampados de fresas la cual le llegaba hasta las rodillas y bajo de esta un pantalón como los que se utilizan para pijamas de franjas blancas y rosas, Sus pies eran cubiertos por unas pantuflas de conejitos.

-Tío Ita-chan… ¿a dónde vas? – pregunto suavemente, Con las únicas personas que la menor hablaba era con él y Deidara del resto no se había atrevido hablar… quizás por miedo de lo que puedan preguntarle. El mayor se le acerco paso lento y le acaricio su rubio cabello sacándole una pequeña sonrisa.

-tu tío Dei me pidió que le comprara unas cosas, por cierto que haces despierta deberías estar durmiendo – "al igual que yo" completo mentalmente. Desde lo sucedido con Sasuke y Gaara, Sora no se quedaba en su casa ya que su papá algunas ocasiones no llegaba y eso la hacía preocupar a la pequeña, así que Deidara decidió que se quedaría ella con el por un tiempo y en las mañanas iba a visitar la mansión Namikaze eso cuando se encontraba su progenitor – ven, vamos te acompaño de regreso a tu habitación.

-quiero acompañarte tío Ita-chan, además no tengo sueño ya que escuche un grito extraño – explico mientras se cruzaba de brazos.

-está bien- suspiro por cuarta vez en la noche-pero no le digas a tu abuela Mikoto ¿vale?

-Sipi – sonrió alegre, para después adelantarse al Uchiha y bajar por las escaleras y tomar un suéter que había dejado el día anterior en el perchero que estaba a un lado de la entrada. El mayor imito su acción para después salir de la casa y dirigirse a su auto.

Una vez que el Uchiha quito la alarma del auto, La pequeña rubia se sentó el puesto de adelante y con dificultad se coloco el cinturón, eso hiso sonriera con ternura al mayor que la observaba sin que ella se diera cuenta, una vez listos el auto fue puesto en marcha tomando dirección hacia el cajero mas cercano ya que necesitaría suficiente dinero para comprar el dichoso panda de peluche. En el trascurso de camino la pequeña miraba las pocas luces que alumbraban aquellas casi solitarias calles, mientras tarareaba una suavemente una canción que tanto le había gustado. En ese momento Itachi no pudo evitar recordar a su hermano menor, ya que siempre cuando salían cuando su padre aun estaba consciente, el tarareaba como lo hacía en esos momentos la menor de los Uzumaki.

No fue mucho lo que tardaron en llegar al cajero y no tardaron demasiado, Itachi saco el suficiente dinero para comprar lo que su amado rubio le había pedido. Llegaron a una tienda de víveres que estaba abierta a las 24 ahora, por suerte podría conseguir aquellos pedidos extraños del Uzumaki. Tomado de la pequeña mano de la menor entraron, por suerte el establecimiento era de esos que tenían de todo lo necesario adentro (N/A: de verdad no sé como rayos se llaman)

-listo ya tenemos el Sándwich con tentáculos de calamar con mucho tomate. El trozo de lasaña con mucho queso. Y una torta de tres leches acompañada de helado sabor de kiwi y chocolate- suspiro al ver las bolsas que colgaban de sus manos, fijo su vista en la menor esta lo miraba curiosa mientras terminaba su pequeño helado de chocolate.- creo que estamos listos Sora-chan.

- Tío Ita-chan te olvidas de algo- dijo la pequeña que se limpiaba las manos con una servilleta.

-no creo… ya tenemos todo… - medito un poco para después acordarse de aquel panzón blanco y negro-Rayos… el panda de peluche – golpeo su cabeza en la pared más cercana, sacando una risilla de la rubia.

-Tío Ita-chan eres muy chistoso Jejeje- el Mayor se quedo observándola como se reía, era como ver a Sasuke cuando era pequeño después del accidente que tuvo. Verla a ella le recordaba demasiado a su tonto hermano menor, y el estaba sumamente preocupado ya que hace tiempo, le había prometido a su padre que cuidaría de ellos pasara lo que pasara "no voy a fallarte padre, traeré de vuelta a Sasuke" susurro mentalmente para después seguir el paso de la pequeña que se le había adelantado nuevamente, mientras decía que había visto un enorme panda en el pasillo 2.

Ya de vuelta en el auto, con el calamar con mucho tomate y el kiwi sin decir que el enorme panzón el cual tuvo que pagar un montón para que se lo diera ya que era parte de la decoración. Si, esa definitivamente no era su noche, apoyo su cabeza en el volante cansado, en tanto la pequeña rubia lo miraba un poco seria mientras abrazaba a un pequeño cachorro de peluche.

-¿sucede algo Sora-chan?- la mencionaba bacilo en hablar- sabes que puedes confiar en mí, lo que somos Dei-chan y yo siempre estaremos para ti.

-te pareces mucho a él…- susurro para después desviar sus orbes jades hacia la ventana- y duele eso.

-Sora-chan…

-quiero ayudar… para que vuelvan… - abrazo con un poco de fuerza el cachorro- q-quiero estar a su lado…

-lo sé, pero pronto lo encontraremos – le acaricio el cabello rubio de la pequeña- y tu nos ayudaras…

-¿Cómo?

-diciéndome que fue lo que realmente ocurrió…- la menor lo miro un poco temerosa, pero el Uchiha sonrió como él sabía hacerlo dándole confianza a la pequeña a proseguir.

-está bien… Tío Ita-chan te contare todo… pero no podre decirte quien fue...- bajo un poco la mirada, aun estaba las palabras de la mujer de cabellera rosa presente en su mente.

-por qué no puedes?

-por que… si lo digo… mi Okaa-chan y Gaa-san podrían… morir.

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Los rayos del sol golpearon el rostro moreno del Naruto haciendo que este soltara un gruñido de molestia "maldita luz" se reincorporo estirando su cuerpo que estaba adolorido por la mala posición en la que se había acostado, también estaba el hecho que paso la noche en el pequeño sofá de su oficina y eso no era del todo agradable.

Se froto sus ojos con pereza mientras bostezaba, su cabello estaba un poco más largo, debajo de sus ojos había unas bien marcadas ojeras que daba a entender que nuevamente se había desvelado. Con dificultad se levanto para dirigirse al baño para lavarse el rostro, su cabeza le dolía terriblemente "Maldita resaca" pensó al llegar al lavado, tomo un poco de agua y se la aventó en el rostro sin impórtale si mojaba su camisa blanca la cual estaba llena de arrugas y un poco desabotonada. Se miro en el espejo que estaba frente suyo, aquella imagen era deprimente. Era peor que cuando se entero que Sakura lo engañaba ¿y por qué no iba a ser peor? Si la persona que mas amaba había desaparecido, no tenía ni pista de su paradero ni nada. Estaba muriendo lentamente sin su presencia, pero algo estaba seguro que no se rendiría en buscarlo.

Ya recobrando algo de confianza se arreglo para volver al trabajo, se sentó en su cómoda silla de cuero y se estiro en ella.

-no me rendiré en encontrarte Sasuke- sonrió nostálgico al tiempo que serraba sus zafiros "uhm… mi Sasu…" ensancho su sonrisa al recordar un tierno momento que paso con su doncel.

Era una tarde, para ser mas específicos era la segunda semana de enero. Cada quien estaba en lo suyo, excepto el. Ya que se encontraba muy aburrido y no sabía dónde se encontraba su amado, así con un objetivo en mente se fue en búsqueda. Busco en los cuartos, sala, frente, patio, jardín, baños detrás de los muebles ¡no estaba! No sabía donde se había metido y estaba seguro que no salió algún sitio ya que se habría enterado. Frunció sus labios con molestia mientras pensaba que sitio le faltaba buscar…–oh, cierto aun me queda la cocina.- se dijo mientras sonreía y como ultima opción fue corriendo hacia allá donde efectivamente lo encontró cocinando quien sabe que, ya que no podía ver por qué el azabache le daba la espalda, así que con sigilo se acerco y lo abrazo haciendo que el menor se sobre saltara.

-dobe! Que te eh dicho sobre hacer eso- reprocho el doncel, girándose para así encararlo- sabes que odio eso.

-no pude resistirlo, mi Sasu' Neko-chan… ya que conforme estas vestido eres sumamente seductor- ronroneo cerca del cuello blanquecino ya que el aroma que desprendía Sasuke era realmente embriagante- demasiado… seductor- mordió levemente mientras rodeaba la estrecha cintura con sus brazos.

-¿ah sí?- el azabache sonrió complacido por los recientes mimos que obtenía en su cuello- pues esa era la idea… de verme seductor.

-¿cómo que esa fue la idea? – Junto con un poco de fuerza sus cuerpo – dime donde pretendías ir y así.

-donde no te importa Usuratonkachi- sonrió de lado- ahora si me permites me hare algo de comer para después irme – intento de separarse pero la fuerza de los brazos del blondo le impedía – vamos dobe.

-no saldrás así, es mas no saldrás nunca – dijo seria mente- solo te mostraras así a mí y no a nadie más.

-eres un tonto celoso- suspiro para después deslizar sus manos por el pecho y así subir hacia el rostro serio de su prometido- al único que seduciré es a mi futuro esposo que es un idiota sin remedio.

-uhm… entonces es un hombre afortunado – sonrió de lado.

-sí, tienes mucha razón ese dobe es muy afortunado de tenerme- acerco un poco su rostro dejando poca distancia entre sus labios- sin mi ese dobe seguiría siendo un amargado.

-¡Oye!- iba a reprochar, pero fue callado por los cálidos labios que tanto le gustaban, así que no tardo en reaccionar correspondiendo aquel beso que empezó por ser lento y dulce siendo satisfactorio para ambos, sus lenguas se encontraron haciendo que pasara el beso a uno salvaje, robándose el aliento del otro.- ah…ah… Sasu…- susurro con una sonrisa al separarse.

-ah… te amo…

Abrió sus ojos azules para encontrase con el blanco techo que correspondía de su oficina, suspiro…-si me amabas, porque no confiaste en mi y te fuiste- pregunto al viento, no podía evitarlo estaba muy enamorado de Sasuke y perderlo de esa manera tan repentina era tan… doloroso. Hace unas semanas que nadie le traía información sobre el asunto estaba ansioso, no quería que el Kyuubi lo encontrara es mas ¡estaba seguro que el haría lo que fuera para encontrarlo! Y no podía permitir que se acercara a su amado, debía encontrarlo pronto y pedirle una explicación y si no quería estar a su lado lo seguiría hasta que se cansara y se diera por vencido, porque de algo estaba seguro.- estamos destinados a estar juntos…

-Naruto-kun, Naruto-kun – la vos de su secretaria se oyó al otro lado de la puerta interrumpiendo sus pensamientos, gruño con molestia como se lamentaba de no haberla despedido desde hace tiempo pero le debía un favor al padre de la joven.

-pasa…- dijo entre diente y o suficiente audible para la joven oji perla, la cual hiso caso y entro con su típico traje gris de oficina- ahora que es lo que quieres.

-quiero que te hagas responsable- soltó como si nada, el blondo la miro con una ceja alzada – estoy embarazada.

-no me vengas a decir que el hijo es mío, porque tu muy bien sabes que no lo es- espeto seriamente.

-¡claro que es tuyo! De quien más seria Naruto-kun – se acerco a paso apresurado al escritorio del Uzumaki- sabes que esa noche me hiciste el amor y no lo niegues.

- en primera Hinata, el termino de "hacer el amor" es cuando uno lo hace con la persona que ama y que yo recuerde no te quiero- se levanto enojado- y segundo yo que recuerde jamás me acosté contigo y jamás lo haría. Puede ser que últimamente bebo mucho pero eso no quiere decir que no sea consciente de mis actos.

-solo lo dices por que sigues buscando al estúpido doncel ese – grito al borde de las lagrimas- estoy esperando un hijo tuyo que te cuesta entender!

-¡todo me cuesta! Yo no me acosté contigo, es tan difícil para ti captar lo que te digo?- le dijo fuerte y claro- si estas embarazada es tu problema yo estoy consciente de lo que eh hecho.

-no del todo…- susurro la oji perla llamando la atención del Uzumaki- hace un mes vertí algo en tu whisky… pero, solo lo hice porque te amo! Naruto-kun estando a mi lado estarás feliz, no me alejare de ti como lo hiso ese maldito doncel que de seguro te dijo que te amaba y te dejo sin ninguna explicación! Yo puedo darte lo que él no quiso estaré a tu lado a pesar de todo, pero por favor ríndete ya!

-¡Hinata Cállate! ¡Maldita sea cállate!- le grito haciendo que la joven retrocediera un poco al ver al rubio así de enojado- ¡qué demonios hiciste Hinata, que hiciste! – Se tomo su rubio cabello con frustración mientras se repetía mentalmente "No puede ser" con frustración – ¡Maldición!

-N-Naruto-kun… c-cálmate… p-p-por favor- tartamudeo un poco, nerviosa al ver la reacción furiosa del Uzumaki que caminaba de un lado a otro como león enjaulado mientas se jalaba el cabellos- se que lo que hice está mal, pero lo hice porque te amo de verdad más que ese doncel bastardo.

-¡Tu! jamás vuelvas a hablar de esa manera de Sasuke! Tú no sabes que fue lo que sucedió- le señalo con su dedo índice.

-claro que lo sé! Y mira como te dejo, estas peor que cuando te divorciaste de Sakura! –se le acerco para así sacar un sobre de su chaqueta y después tendérselo al rubio que la miraba con el seño fruncido- esto llego hace una semana es de él y dice porque te dejo. – Naruto le arrebato el sobre de las manos con furia- no te lo quise dar por que lo que está escrito ahí te destruirá y no quiero que sufras…

la leíste! ¡¿Con que derecho?! Debiste habérmela dado cuando llego– bromeo sumamente molesto, sin perder el tiempo destapo el sobre y saco la hoja que estaba doblada en tres parte, la extendió mientras se sentaba en su mueble, su corazón latía desenfrenado, sus manos temblaban respiro hondo y miro aquella letra finamente escrita, ahí supuso que en realidad se trataba de él.

Naruto…

De verdad, perdóname por haberte hecho esto, Alejarme sin darte ninguna explicación. Se que te preguntaras por que hasta ahora te eh escrito, Pues veras ya eh formado mi vida lejos de todos; vivo en una pequeña casa muy cómoda, con un extenso jardín lleno de flores, como siempre quise. Por ahora soy un profesor de una pequeña escuela, se que investigaras pero no a encontraras ya que es muy pequeña, ayudo a los niños como de la edad de Sora a tocar el piano. También desde hace unos meses ando saliendo con alguien, creo que ya te imaginas quien. Sé que es injusto pero, soy feliz como estoy ahora, luchar para conseguir dinero para sostenerme es emociónate y hace que mi vida tenga un propósito. También se qué anterior mente te había dicho que te amaba y que jamás me alejaría de ti, en parte era cierto pero… recordar lo sucedido hace años, no sé si podre confiar en ti. Además que con el tiempo se volvería nuestra relación en una rutina y no quiero eso, aun soy joven quiero vivir lo que resta de mi vida lejos de la fortuna de mi familia o de la fama.

De verdad perdóname, dirás que es egoísta pero tú también lo fuiste en algún momento y lo sé. Solo te pido que no arruines tu vida buscándome, has una familia con alguien que en verdad quiera estar a tu lado, pero no me busques, soy feliz como estoy, soy feliz siendo una persona normal y quiero que mis futuros hijos la tengan así.

Cuida de Sora, está creciendo necesita el amor de una madre tenlo en cuenta.

También dile a mi familia que estoy bien, que no tiene por qué preocuparse cuando ya me haya estabilizado los contactare. Pero por ahora no, es lo mejor.

Otra cosa Naruto… si en verdad me amaste por favor te lo pido, deja que sea feliz como estoy ahora. No me busques porque puede que dañes mi vida y la tuya igual.

Continua con tu vida y se feliz.

Suerte

Adiós…

Su corazón… su mente… todo se destrozo, un par de lagrimas descendieron por sus orbes perdiéndose en el papel con tan desgarradoras palabras. Porque eso fue lo que hicieron desgarraron su alma su corazón "No puede ser posible… por favor dios… esto debe ser una broma"

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En una habitación totalmente oscura, se encontraba el moreno Uchiha profundamente dormido en el suelo el cual estaba rodeado de latas de cerveza y algunas botellas de distintos licores totalmente vacios. Itachi suspiro con resignación "este Idiota" pensó al ver en el estado deplorable que se encontraba su primo.

-veo que aun no te recuperas…- susurro mientras tomaba paso hacia la ventana eso sí, esquivando toda la basura que se encontraba en el suelo de la habitación. Desde hace diez hora mando a medio mundo- por así decirlo- a buscar donde se encontraba Sai, y por suerte se encontraba en uno se sus tantos apartamento que tenía en el centro de la ciudad, el cual utilizaba para llevar mujeres y hacer algunas fiestas. Antes de llegar se había imaginado una idea como lo encontraría, tirado en la cama junto con cuerpos desnudos a su alrededor. Pero para su sorpresa se encontraba tirado como basura, rodeado de basura.

Gracias a lo que le había dicho Sora, del por qué Gaara también se había ido sin ninguna explicación, decidió que era lo mejor contarle en persona lo sucedido primero ya después hablaría con Naruto. Pero primero era su familia, a pesar de que Sai era terriblemente molesto pero seguía siendo su familia.

Abrió la cortina dejando entrar los rayos del sol que a esa hora estaba en su punto más fuerte, estos dieron directamente en el rostro del joven de piel pálida haciéndolo quejarse.

-Sai levántate ahora, tenemos que hablar- paso por lo largo el Uchiha mayor para después detenerse en la puerta de la habitación.

-I-Itachi… bastardo… ¿Qué haces aquí?- se reincorporo tomándose el rostro ya que tenía una gran jaqueca a debido del alcohol consumido la noche anterior.- ¿como me en contraste…?

-eres un Uchiha, no puedes ocultarte de mí- dijo manteniendo aun su postura fría.

-si claro, pero Sasu-chan si pudo ocultarse y estos son los días pero aun no sabes su paradero- punto para Sai e cual sonrió amargamente al recordando con quien también desaprecio, un tanto molesto se levanto y se acostó boca abajo en su desordenada cama.

-por ahora… -susurro cortante mientras empuñaba sus manos con impotencia. Esas palabras fueron lo suficiente audibles y retumbaron como eco en la mente del menor – lávate la cara y toma una pastilla para la resaca, te esperare en la sala para hablar.- ordeno al tiempo que abandonaba la habitación, dejando a su confundido y intrigado primo tirado en la cama.

Paso menos de media hora y al frente del mayor de los Uchiha ya se encontraba Sai con su cabello oscuro un poco más largo de cómo lo tenía antes Aun mojado, vestido con una camisa de manga corta con unos pantalones negros. Y para terminar su semblante serio como nunca antes.

-para qué es lo que viniste – bostezo, dando por terminado el silencio que había entre ellos- no me digas que viniste a restregarme lo feliz que eres con tu Deidara y tus hijos.

-ya que lo mencionas, Deidara y yo tendremos un par de gemelos – le informo aun manteniendo su rostro inexpresivo- se llamaran Mizuki y Nowaki Uchiha Uzumaki.

-oh vaya, felicidades- gruño mientras a recostaba su cuerpo y miraba el techo con molestia, no es que le disgustara del todo de saber sobre los hijos de su primo. El problema estaba en que el también iba hacer padre y no estaba al lado de sus hijos, ni de su doncel.- ¿solo por eso viniste? O hay algo más.

-hay mas- el moreno bufo- esta madrugada Deidara me hiso ir que le comprara algunas cosas, y saliendo de la casa me encontré con Sora.

-no me importa lo que hagas Itachi, por si te digo no es nada placentero escucharte- espeto molesto el moreno- así que mejor ahórrate todo eso y…

-será posible que me dejes terminar!- le grito haciéndolo callar- bueno, cuando me encontré a Sora ella me acompaño a comprar los pedidos de Deidara, y en el camino de regreso pude enterarme de algo importante, algo que ella solamente sabia.

-¿y qué era eso…?

-ella sabe el por qué Sasuke y tu Gaara se fueron sin dar ninguna explicación- los ojos del moreno se abrieron con sorpresa al escuchar tal información- ese mismo día, Gaara y Sasuke habían ido al hospital y de regreso Mamá y kushina-san les pidieron que cuidaran a Sora que estaba en el jardín según ellas nos contaron ¿recuerdas?- claro como no olvidarlo si ambas mujeres se entregaron al llanto ese día, lamentándose por haberse ido- Pero en el patio trasero de la casa unos hombres entraron y tomaron como rehén a Sora, amenazándola que la matarían si hacia ruido. En eso había llegado Sasuke encontrándose con ella pero siendo amenazada por un cuchillo que estaba cerca de su cuello. Le pidieron el dinero de su cuenta personal y parte de la herencia, él había aceptado pero el líder del grupo también le pidió que desapareciera y que no nos contactara o si no matarían a la pequeña. – Tomo un poco de aire, por lo que iba a decir- en eso llego Gaara y le pidió a Sasuke que no lo hiciera, que encontrarían otra forma. Pero los bastardos lo tomaron y le apuntaron con un arma en la cabeza…- en ese momento el corazón de Sai, se oprimió hasta no más poder. Sus ojos se cristalizaron, no creía lo que su primo le estaba contando, pero sabía que Itachi no bromearía con algo así, era imposible que el bromeara con algo tan grave, su respiración comenzó a acelerarse y el mayor se dio d cuenta y así que se apresuro a continuar- cálmate, por suerte intervino Sasuke diciendo se iría, pero el líder del grupo le dijo que sabia quien era así que no quería arriesgarse, en eso Gaara les dijo que también se iría acompañado a Sasuke, por que no quería que ni su hijo ni Sora fueran lastimados.

-¡por que ella no lo dijo antes!- se levanto derramando amargas lagrimas, "y yo en todo este tiempo que pensé que te habías ido solo por que querías" dijo mentalmente mientras se cubría el rostro con impotencia - Porque Sora no dijo eso desde el comienzo! No sabemos que les sucedió – cerro sus oscuros ojos – ¡debió decirnos! Mi Gaara… mi hijo… ellos…

-¡cálmate! Ella tenía sus razones para no decirnos,- le interrumpió- por suerte me conto lo sucedido pero no pudo decirme quien en realidad quien fue, ya que le amenazaron que mataría a Gaara y a Sasuke si decía alguna palabra, Sai ¿sabes lo que es eso para una pequeña de su edad? ¿Sabes con todo el peso que ah tenido que cargar por estos seis meses?

Desganado Sai se sentó nuevamente al sillón, se limpio con su muñeca las lágrimas que aun desbordaban sus orbes. – Tienes razón… esa pequeña ah sido demasiado fuerte… - el mayor asintió de acuerdo- ¿y qué haremos? No sabemos que les haya pasado en estos Seis meses.

-descuida, entre los tres los encontraremos…

-Naruto ya lo sabe ¿cierto?- Itachi negó, haciendo que el menor suspirara- sabes que debes hacerlo…

-lo sé hoy se lo diré, pero últimamente es muy difícil de encontrarlo en un estado cuerdo- suspiro- solo espero que Sasuke se encuentre bien…

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Continuara…