Cap.- 24 " improvisto "
Dos semanas antes… (Sapporo- Japón)
Librería Hebi – 6:30 PM
-te encontré- el moreno levanto su vista al reconocer esa vos – te encontré Sasuke…
-¿Ku-Kura…ma…? –tartamudeo, sus ojos azules artificiales miraban con miedo al pelirrojo. Seis meses sin que ninguno lo encontrara, y ahora…-¿C-como…t-tu…?
No podía creer lo que sucedía ¡como rayos Kurama lo había encontrado! El se había cambiado el aspecto, debía ser difícil de reconocer. Frunció el seño, el de ojos rojos le debía una explicación, necesitaba saber quien más sabia su paradero también sabía que este lo interrogaría pero bueno, debía arriesgarse no debía darse el lujo que Sakura lo encontrara. Respiro hondo, pero justo cuando iba a hablar un ruido de unos libros cayendo a sus espaldas lo asusto.
-¡Ahh!... ¡rayos…!
-¡Kabuto-san! ¡Kabuto-san! ¿Te encuentras bien?- pregunto Gaara con preocupación, al ver como el peli pata se sostenía su barriga con una mano, mientras con la otra se apoyaba en unos de los estante y de sus labios solo salían unos leves quejidos. En el suelo había un pequeño charco de un liquido trasparente ahí supo de lo que se trataba, ¡que inoportuno! Los nervios invadieron al joven doncel, así que no dudo en llamar al Uchiha con mirada suplicante.
-perdona Kurama-san- dijo el moreno mientras se alejaba e iba ayudar a su amigo que jadeaba- Gaara ve y enciende la camioneta, si llamamos a la ambulancia tardara y no sabemos cuánto resista Kabuto- el de ojos aguamarina asintió y se retiro- vamos kabuto-san apóyate en mi…
-ahh…ahh… ya viene…- gimió adolorido mientras tomaba el hombro del moreno.
-lo sé, tranquilízate- "fue una mala idea de que tres donceles embarazados vivieran solos" pensó con preocupación, ya que el abultado vientre le dificultaba hacer algunas cosas- vamos… estarás bien, llega…- pero enmudeció al ver como kurama tomaba de la cintura al mayor y le ayudaba a caminar- kurama-san…
-después me explicaras todo- dijo apuntando a vientre del doncel, haciendo que este se sonrojara un poco- pero ahora debemos ayudar a tu amigo vamos.
Sasuke asintió, y dejo que él ayudara a Kabuto a salir de la librería, lo que estaba sucediendo era inesperado, según habían dichos los médicos que entraría en labor de parto en dos semanas, pero por lo visto el bebé se le adelanto. Tomo su bolso y las llaves que las tenía cerca por si una emergencia, y vaya que ahora se encontraba en una. Sintió como le tomaron la mano, bajo su vista para encontrase con los ojos violetas de la menor pelirroja le sonrío tiernamente y esta le contesto el gesto, Salieron y cerraron con llave. Una vez listos se acercaron a la camioneta plateada que era suficiente grande como para que entrara ocho personas, pero la segunda fila de asientos estaba plegada quedando los últimos puesto como apoyo y el resto como si fuera una cama. Ahí se encontraba Kabuto a recostado con su respiración irregular, en tanto Kurama le ayudaba a que aquedara cómodo. Una vez que Sasu se subió junto con la pequeña, le pregunto cómo se encontraba, pero recibió un grito que por poco lo dejaba sordo. Por otra parte en el puesto del chofer se encontraba Gaara que temblaba como si fuera una gelatina, no estaba seguro si sería capaz de llegar al hospital.
-ahhhhh!-grito kabuto, al ver que la camioneta aun no era encendida- apúrense ahhh!
-tranquilízate Kabuto-san- pidió el Uchiha, mientras le secaba el sudor con un pequeño pañito.
-¡cómo quieres que me tranquilice! ¡Si duele!- le grito de vuelta, haciendo que el moreno lo mirara asombrado ya que Kabuto siempre haba sido calmado, hasta en las peores situaciones- soy yo quien está dando a luz, ahhhhhh!
-comprendo, kabuto-san pero recuerda que yo también seré padre y pasare lo mismo que tu-le acomodo las gafas, el otro lo miraba con el seño fruncido mientras jadeaba.
-pasare por lo mismo…- repitió con el rostro azul Gaara al ver como kabuto se quejaba, ahora era el momento que le daba miedo la situación en la que se encontraba.- oh, no…
-Gaara no te asustes ahora que ya es muy tarde- el mencionado estaba pasando a un azul más intenso, eso asusto un poco al Uchiha.
-yo manejare, Gaara-san ven atrás- dijo el peli naranja mientras se bajaba, el doncel obedeció se bajo tambaleante y se sentó al lado de Kabuto que seguía jadeando. La camioneta fue puesta rápidamente en marcha, aun que no estaba acostumbrado a manejar ese tipo de vehículos tenía que dar su esfuerzo, eso sí tendría que llevar el kilometraje a 200 por que osino el peli plateado daría a luz en la camioneta y el no quería ver eso.- Sasuke dime donde queda el hospital mas cercano.
-no me digas que no lo sabes kurama!- le grito enojado el Uchiha.
-perdona, pero sabes que soy músico famoso no tengo tiempo para visitar las calles de Sapporo
Le respondió mientras continuaba manejando rectamente, sacándole un tic nervioso al moreno.
-¡eres un tonto!
-¡Ahhhhh! ¡Cállense los dos ahhh!- interrumpió antes que se pusieran a discutir- Kurama, gira en el siguiente semáforo después vas recto ahhh! Después de tres cuadras…ahhhhh! Oh kami-sama.- se sostuvo su barriga y cerró los ojos con fuerza - ¿justo ahora se te digno venir, eh? - le dijo a su hijo que intentaba de salir en esos momentos, vaya que sí era inoportuno.
-¿después del semáforo qué?
-¡presta más atención!- le grito Sasu.
-¡no tengo la culpa, no puedo entenderle entre jadeos!- se defendió, definitivamente Sasu embarazado era peor de amargado, suspiro lo que le esperaba a Uzumaki "creo que ni sobreviviría con Sasu así" pensó, una sonrisa de medio lado surco su rostro, de lo que se había salvado definitivamente.
-¡Tío Ku-chan!- la vos de la menor lo saco de sus pensamientos.
-¿qué sucede Hotaru-chan, te sientes bien?- la miro por el retrovisor.
-¡vas a pasar el Semáforo!- señalo hacia el frente, este se dio de cuenta giro rápidamente el volante hacia la derecha haciendo que la camioneta derrapara así alcanzando a entrar en la vía por suerte el semáforo estaba en verde.
-por poco lo paso- suspiro, para después continuar manejando.- ¿todo bien atrás?- pregunto mientras miraba por el retrovisor, pero se encontró con las miradas enojadas de los donceles. Los cuales querían matarlo por lo ocurrido, ya que el movimiento salvaje elaborado hace unos segundos fue improvisto y los asusto – emm… mejor sigo conduciendo.
-sí, es mejor que lo hagas –susurro Gaara mientras se quitaba los lentes y lo guardaba en un bolso.
-ahhh! Por favor apúrate!- el pobre peli blanco cerraba sus ojos con frustración, cada vez la contracciones se volvían más frecuentes- ¡Ahhh! ¡Ahhhhh!
-¡Tío Ku-chan ve más rápido!
-está bien, si quieren que me apure lo hare- piso a fondo el acelerador, por suerte las calles no estaban transitables, bueno no del todo ya que una patrulla de policía ahora los seguía, frunció sus labios no podía detenerse ahora aun faltaba – hay dos vías al frente ¿a dónde voy?
-¿esa es la policía?- susurro aterrado Gaara al escuchar las sirenas- nos van a encerrar por esto.
-no me importa, Kurama no te atrevas a detenerte continua manejando – ordeno Sasu mientras le echaba aire al mayor – debemos que llegar lo antes posible.
-¡Sasuke estoy que llego donde se divide la vía!-grito Kurama desde el frente- ¡cual debo tomar!
-¡no se!- respondió de la misma manera el moreno.
- ¡¿cómo que no sabes?! ¡Dime!
-¡No recuerdo bien, creo que a la derecha!
-¡no, es a la izquierda!- dijo Gaara haciendo que el peli naranja frunciera el ceño.
-decídanse de una vez- grito de vuelta al ver que no quedaba nada para llegar al desvié.
-¡Ahhhh! ¡A la derecha! ¡Ahora!
En ese momento el peli Naranja giro el volante con brusquedad hacia la dicha dirección, provocando que la camioneta derrapara otra vez ya que esa vía tenía una curva cerrada, haciendo que los donceles de la parte de atrás gritaran como si estuvieran en una película de persecución, lo cual no había mucha diferencia ya que tenia a la policía pisándoles los talones, en eso Sasuke se encontraba sostenido del espaldar del puesto con una mano y con la otra se sostenía de la puerta, Gaara se sostenía del espaldar del asiento del copiloto, Kabuto tenía una mano apoyada en la puerta y la otra en el espaldar del asiento y por último la pequeña pelirroja que se sostenía del espaldar del asiendo que estaba al lado del copiloto. Todos se encontraban gritando y el ruido de las llantas quemándose también llenaba el ambiente, no basto mucho tiempo para que la curva se diera por terminada y diera paso a una vía recta pero esta vez era de bajada.
-¡Kurama! ¡Disminuye la velocidad!- grito el moreno, viendo con horror a la velocidad que iban.
-¡No puedo!
Respondió mientras sonreía, la descarga de adrenalina que tenía en esos momentos le encantaba, lástima que los donceles no pensaban lo mismo.
-¡Como que no puedes, Hazlo!- gritaron los tres a la vez.
-ya estamos que llegamos – ignoro olímpicamente a los donceles, ya que al final de la bajada a la izquierda se encontraba su destino – ¡bueno sujétense fuerte!
-¡Que, no espe…!- pero antes de replicar comenzaron a gritar de nuevo ya que kurama giro rápidamente el volante a la izquierda, y ha debido de la velocidad que iban la camioneta volvió a hacer un pequeño derrape y cuando la camioneta se estabilizo, los ojos del Cantante se abrieron con sorpresa al ver a una ancianita cruzando la calle que quedaba al frente del hospital, así que giro hacia el lado contrario haciendo que la camioneta girara con brusquedad, en ese instante todos gritaron hasta el mismo Kurama el cual tenía pisado completamente el freno eso hiso que la camioneta se detuviera totalmente y quedara estacionada justo al frente del hospital.
-estuvo cerca… demasiado cerca…- susurro aun en shock el cantante con su mirada viendo a la nada. Era la primera vez en su vida que pasaba por una situación como esa, persecución a alta velocidad, donceles embarazados a bordo, nivel excesivo de adrenalina. Bueno, en pocas palabras ¡Era algo nuevo! su vida siempre había estado llena de trabajo, conciertos, su familia, nunca había tenido tiempo como para divertirse. Bueno a quien quería engañar, le gustaba la velocidad y sentir la adrenalina recorrer sus venas, las maniobras que hiso en el trascurso del viaje fueron estupendas ¡se sentía tan vivo!
-¡Yeiii! Tío Ku-chan eso estuvo divertido!- exclamo emocionada la pelirroja mientras aplaudía.
-la verdad, no te lo niego Hotaru-chan- sonrío de lado para después mirar hacia atrás como se encontraban los donceles- emm… - pero tenía el presentimiento que lo iban a matar ese instante – y no estaba equivocado-
Kabuto fue ingresado, inmediatamente -claro con ayuda de los enfermeros- y ahora se encontraba en la sala de parto. El tiempo era lento para los jóvenes haciendo que se preocuparan sobre manera, ya que el estado de Kabuto era muy incierto, ha debido que su infancia no fue del todo buena y eso había afectado algunas partes de su cuerpo- en este caso su útero era algo sensible- eso preocupaba demasiado a Gaara y a Sasuke- ¿Qué tal si no sobrevivían? él y el bebé, sería realmente terrible. Kabuto siempre había estado solo, era un huérfano antes de ser acogido por Orochimaru, era su única persona cercana pero esta murió en manos de la peli rosada. Si, ambos donceles conocían la historia del peli plateado, también estaban enterados de cuáles eran los planes que tenían el tío de Sakura pero que a la final se retracto a debido de la vida que crecía en el vientre de Kabuto, pero tan cruel fue el destino le arrebato la vida sin que pudiera conocer a su hijo.
Ahora, se encontraba luchando en poder dar a luz a su hijo, pero las cosas no iban del todo bien, las contracciones fueron disminuyendo al igual que sus latidos, así que tenían que hacerle una cesaría o el bebé no resistiría, así que fue directa mente enviado a la sala de operaciones. Su vista comenzaba a nublarse, solo alcanzaba a oír a los especialistas correr de un lado a otro, a lo lejos podía escuchar los leves pitidos de la maquina que contaba el ritmo cardiaco, tenía miedo de lo que pudiera suceder a su hijo…
En la sala de espera se encontraba los dos donceles acompañados por el cantante y la pequeña pelirroja, esperaban aun la noticia sobre lo que sucedía haya dentro, pero era tan torturante esa espera, es que ¡ya deberían haber dicho algo! ¡Por qué se tardaban! ¿No veía que tanta espera empeoraba la situación? Las manos de Sasuke temblaban, en cambio Gaara se encontraba comiendo helado junto con la pequeña Hotaru la cual le hacía unas cuantas preguntas ayudándole a calmar un poco sus nervios. Ya habían resuelto el inconveniente con los policía, gracias a que Kurama se encargo de eso, por suerte era un músico famoso. Después de media hora, apareció el doctor encargado de Kabuto aliviando y preocupando a la misma vez a los jóvenes.
-el bebé está bien, al igual que el joven Kabuto – informo haciendo que los jóvenes suspiraran de alivio-. Paso por unas cuantas complicaciones pero ahora se encuentra bien.
-¿podemos verlo?
-claro, solo tienen que tener cuidado su estado es delicado- todos asintieron y siguieron al doctor que los guiaba hacia la habitación, una vez llegado se encontraron al doncel peli plateado con su cabello desarreglado y mejillas sonrojadas mientras en sus brazos sostenía un pequeño bulto que estaba envuelto por una pequeña manta de color azul con dibujitos de pandas. Al darse cuenta de la presencia de sus amigos le hiso un ademan con su mano para que se acercaran, ya que se habían quedado parados como si estatuas fuesen.
-chicos quiero presentarles a Yoshino… mi pequeño doncel- sonrió dulcemente, mientras dejaba a la vista al pequeño de piel clara, grandes ojos dorados los cuales había sacado por su padre y su cabello plateado, era realmente hermoso y tierno.
-es hermoso Kabuto-san…- acaricio suavemente el rostro del pequeño que lo miraba con sus orbes dorados- hola, Yoshino…
-sus ojos son muy bonitos…- susurro el Uchiha, mientras de acariciaba su mismo vientre. Kabuto había hecho un gran trabajo, el pequeño era realmente sano y adorable, una nueva vida sería una nueva oportunidad para su amigo, ahora que lo pensaba él también tenía una nueva vida con sus hijos ahora como ansiaba que nacieran-¿puedo cargarlo?
-claro- le extendió a su pequeño el cual fue tomado con mucha delicadeza para después ser arrullado por los brazos del Uchiha que lo miraba embelesado.- saco los ojos de su padre…
-pero del resto se parece a ti, cierto Yoshino.- el pequeño estiro sus pequeños bracitos con intento de tocar el rostro del doncel- ¿Hotaru-chan quieres verlo?- le pregunto a la menor que se encontraba al lado de su tío el cual estaba al margen de la escena tan conmovedora. La pelirroja asintió con una sonrisa y se le acerco al moreno que se acababa de sentar en el pequeño mueble que estaba en la habitación. Sus robes violetas miraron con curiosidad el rostro delicado del pequeño, era la primera vez que miraba a un bebé ¡que emoción sentía por dentro! ya quería contarle a su Otou-chan y Otou-san.
-es tan pequeño – susurro mientras acariciaba le acariciaba una mejilla delicadamente, era tan suave y tibia sonrió ampliamente - ¡Tío Ku-chan ven a verlo!- dijo emocionada la pequeña mientras observaba al pequeño que alzaba sus manitas. El peli naranja se acerco lentamente, era como cuando su hermano había dado a luz hace ocho años ¡se sentía tan nervioso! Y eso que había cantado en grandes estadios para muchísimas personas, pero cuando tenía que ver a un recién nacido, sus manos temblaban y su pulso se aceleraba. No era reacción digna para alguien tan importante como el, una vez frente de Sasuke se inclino para verlo mejor y no pudo evitar sonreír, como había valido la pena la persecución de alta velocidad.
-es muy lindo… - los tres donceles sonrieron al ver la sonrisa boba del peli naranja que había comenzado a acariciar los rasgos del pequeño con su dedo índice- me recuerda a ti Hotaru-chan, cuando naciste.
-¿yo también era así de pequeña cierto? – pregunto con cierta emoción en sus ojos, el mayor asintió mientras le sonreía.
-por cierto… me he estado preguntando algo todo este tiempo – dijo kurama mientras veía como el pequeño tomaba su dedo con sus delicadas manos- el padre del bebé, ¿no debería estar aquí? Digo… debería ya haber llegado.
-el… el padre de Yoshino no vendrá- susurro con tristeza Gaara.
-¿por qué?
-porque, fue asesinado- suspiro kabuto mientras continuaba mirando a su pequeño que aun seguía en brazos del Uchiha- el no podrá ver crecer al hijo que tanto quiso…
Kurama abrió sus ojos con asombro, no podía creer lo que había acabado de escuchar ¿había dicho que fue acecinado? Ahora sí que sentía algo de pena por el peli plateado que tendría que cría a su hijo solo, aun que ahora tuviera a Sasuke y a Gaara a su lado, no estaría acompañado de la persona que fuer participe de la creación de aquel pequeño y delicado ser.
-Kurama… la persona que era pareja de Kabuto fue asesinada por la misma persona que nos obligo a Gaara y a mi… irnos de Londres…
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Tiempo actual…
Su rubio y corto cabello se mecía a debido del viento, sus pequeñas piernas emitían un movimiento repetitivo de doblar y estirar, así haciendo que el columpio donde se encontraba sentada se meciera. Un leve suspiro lleno de desgano abandono sus labios, aun no sabía si había hecho lo correcto en haberle contado lo sucedido a su tío Itachi ¿y si hubiera sido en vano? ¿Y si Sakura ya le había hecho algo a Sasuke? O… bueno en realidad había muchas cosas que podían haber sucedido. Eso era lo que inquietaba, no saber los movimientos de esa mujer la cual era causante de la desintegración de su familia, porque eso era realmente lo que hiso. Le dolía ver a su padre con aquella mirada vacía, a su abuela preocupada al igual que sus tíos. Quería estar junto con Sasu 'Okaa-chan y su hermanito o hermanita ¡rayos Sakura si que disfrutaba hacerla sufrir!
Continuo balanceándose en aquel desolado columpio, sus compañeros de clase se encontraban jugando, correteándose como ellos sabían hacerlo. Estaba en recreo, según debía ser la hora feliz de cualquier pequeño de su edad, pero… para ella era todo lo contrario.
En otro lado para ser mas especifico al otro extremo del patio justo donde se encontraban los pequeños de segundo que jugaban con una pelota, un pequeño de siete años de cabellera oscura un tanto alborotada, piel clara y de orbes achocolatados, no podía evitar quitar su vista en la pequeña silueta de la rubia que se mecía en los abandonados columpios. Su actitud le había dado curiosidad ya que siempre él la observaba de lejos, tiro la pelota que tenía en sus manos y tomo paso hacia los columpios, sus compañeros lo miraron extrañados pero al ver donde se dirigía lo interceptaron.
-Saruhiko- el moreno frunció el seño, mientras metía sus manos en la chaqueta del uniforme – es mejor que no te le acerques.- comento un pequeño castaño de ojos rasgados
-hmp…- lo fulmino con la mirada y continuo caminado, pero la mano de su otro compañero sujetándolo del brazo lo detuvo- yo hago lo que quiera, no es su problema si hablo con ella.
-sabes lo que dijo su Neru de primero, esa niña crea problemas – dijo de vuelta, este tenía la cabellera un color miel y ojos rojizos- es mejor que te mantengas alejado.
-no me importa- levanto la vos ya enojado ¿Por qué debía creer lo que decía una niña egocéntrica? Así que ignorando los llamados de sus compañeros, se acerco a paso pausado hacia donde se encontraba la Uzumaki.
Siempre le había llamado la atención el color rubio del cabello de ella, era tan brillante y resplandeciente como los rayos del sol. La primera vez que la vio eso fue lo que se había fijado… en su larga cabellera, seguido de sus jades orbes resaltados por sus largas pestañas, aquel día la vio junto con un tres adultos –los cuales eran donceles- verla sonreír de manera tan brillante era inquietante, pero al otro día en el colegio era otra historia. Su expresión era fría y su mirada vacía. Eso hacía que sintiera una gran necesidad de protegerla y hacer que no se viera de esa manera.
A comienzo del nuevo año escolar el estado de la menor era peor, su piel había perdido color y sus ojos eran opacos. Era realmente triste verla de esa manera, cerro sus manos con fuerza haría lo que sea por hacerla sonreír.
Se detuvo justo cuando solo le quedaba unos paso de distancia, Ahora que se fijaba bien tenía su cabello corto hasta los hombros y era adornado por un par de broches con forma de flores de cerezo a cada lado de su rostro, vestía el típico uniforme para niñas. Pero antes de decir algo el timbre sonó, haciendo que la menor se levantara del columpio y caminaba hacia su respectivo salón aun con la cabeza agachada, sin darse cuenta de su presencia. El resto de las clases de segundo trascurrió más lento de lo que pensaba, no había obtenido la oportunidad de poder peguntarle que era lo que le sucedía, eso le molestaba y le inquietaba, solo le quedaba esperaba para poder al menos charlar con ella al salir.
Por otra parte la Uzumaki miraba por la ventana el cielo azul, esperando a que la vinieran a buscar su rubio tío. En parte estaba emocionada ya que podría cantarle a sus primitos ¡era tan emociónate! Sentir como se movían dentro de la barriga de su tío, era tan extraño pero en cierta parte la emocionaba sobre manera. Todos sus compañeros se encontraban corriendo y jugando por todo el salón, al igual que ella esperaban que los vinieran a buscar sus padres…. Hablando de padres… extrañaba mantener contacto con el suyo, ahora se encontraban tan distantes ¡deberían estar juntos! Como cuando sucedió lo de Sakura, pero ahora… el silencio los había distanciado y no era realmente bueno, una pequeña sin su padre. Lo necesitaba tanto que dolía…
-Sora-chan vinieron a buscarte- la menor dirigió su vista hacia la puerta encontrándose con aquel alto rubio de ojos azules y tres marquitas en cada mejilla el cual era su adorado padre, no pudo sentirse nerviosa pero al ver aquella sonrisa dulce de sus labios hiso que la embriagara de felicidad, así que tomo su bolso y corrió hacia donde se encontraba su blondo padre. Este la tomo de la mano así tomando dirección hacia el auto, una vez dentro el mayor no pudo evitar hablar.
-se que debes estar preguntándote porque yo te vine a buscar y no tu tío Dei - la rubia solo lo observaba en silencio- es que… bueno quiero pasar una tarde con mi única hija, se que te eh descuidado y ha debido de eso nos hemos distanciado… quizás esto no resuelva todo estos meses de descuido, pero quiero intentarlo… sabes que eres lo único que tengo ahora, siempre serás mi pequeña y dulce Hime – acaricio con ternura el rostro de su pequeña- ¿quieres ir al zoológico conmigo mi pequeña?
-Otou-san…- susurro haciendo que el blondo abriera sus ojos con sorpresa para después sonreír con ternura- ¿veremos a los leones?
-por supuesto, mi pequeña Hime-Sora.
Puso el auto en marcha, fueron directamente hacia el zoológico donde vieron infinidades de de animales. Como extrañaba la dulce risa de su hija ¿Cuánto tiempo había pasado desde que la había oído? Vaya que había pasado mucho, pero no mentía que le agradaba. Últimamente con la cuestión de la búsqueda de Sasuke sumándole al silencio que tenía su hija los había separado demasiado ¡amaba a su hija! Y jamás lo dejaría de hacer, era su único rayito de luz que le quedaba en su vida, y así continuaría. Lo de la improvista carta que le dio Hinata de Sasuke en realidad le había afectado ¿y cómo no? si decía que estaba feliz en otro lugar… con quien sabe que, siendo maestro de piano en una escuela ¡le dolía tanto que lo mataba! Pero como decía ahí mismo tenía que cuidar de su pequeña – aun que no lo hacía por lo dicho- la iba a cuidar porque le Nacía del corazón, porque eso era lo que quería, era lo único que podía hacer por su hija… cuidarla y amarla hasta verla de nuevo feliz.
La tarde trascurrió y ya el manto azul tapizado con las estrellas había cubierto el cielo, ahora se encontraban en su hogar con su hija…
Una vez que su pequeña estaba bañada y lista para dormir, la tomo en sus brazos y se acostó junto a ella en la cómoda cama repleta de peluches, la menor no paraba de reír mientras aun seguía relatando lo sucedido con los primates, su risa era tan contagiosa que hacía que el blondo riera al coro con ella. Era una escena realmente hermosa…
-¡de veras Otou-san! ¡No sé cómo hacen para que coman con los pies! yo no puedo- explico con un pequeño mohín en sus labios.
-es porque sus pies son como manos, te fijaste en eso pequeña – sonrió mientras acomodaba algunos peluches de distintas especies.
-uhm… ahora que lo dices ¡tienes razón! Jejeje, por cierto Otou-san… gracias…-se le lanzo en sima abrazándolo en el proceso- me gusto mucho, ir al zoológico…
- a mi también mi pequeña- susurro correspondiendo el abrazado- ahora ve a dormir que mañana tienes clases.
-hai, pero… Otou-san tu me buscaras de nuevo? – pregunto al tiempo que hacían ojitos tiernos, el blondo asintió con una sonrisa haciendo que la menor gritara de emoción- mañana a dónde iremos nee?
-uhm… que tal si te enseño a patinar, Después podríamos ir por un helado... ¿qué te parece?
-¡Sí! Yo quiero aprender a patinar así le enseñare a mis primitos Nowa-chan y Mizu-chan cuando crezcan- dijo con emoción. Naruto la miro dulcemente, si sería feliz por su hija y aria feliz a ella también…- Otou-san… tú crees que él esté bien?... hablo de Okaa-chan… es que… siempre cuando salgo con mis tíos pasamos por una fuente y pido un deseo… de que él esté bien y Gaa-san también… hay otras en que pido que pueda regresar cuando todo esté solucionado ahhhm- bostezo mientras cerraba sus ojitos ya agotados- quiero que también seas feliz… con Okaa-chan y mi…her…
Antes de terminar quedo profundamente dormida, su pequeño cuerpo ya se había agotado completamente. El blondo se inclino y le beso la frente y la arropo con cuidado y se despidió con un leve "dulce sueños mi pequeña" en susurro… Aun que tenia curiosidad con lo último que dijo… esperaría a mañana que le explicara aquellas palabras "quiero que también seas feliz… con Okaa-chan y mi…her…" había algo que lo inquietaba.
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"Señora Haruno, tenemos nueva información referente a los Uzumaki y los Uchiha. Por lo visto Itachi el hijo mayor de Fugaku Uchiha, tiene sospechas de lo ocurrido con Sasuke, también creo que su ex esposo Naruto Uzumaki está al tanto" los ojos de la peli rosa se abrieron con sorpresa con lo reciente mente leído de su teléfono, ¿Cómo era posible que estuvieran sospechado? Si había pasado seis meses y no tenían nada, pero ahora ¿Cómo?
-esto es imposible…- susurro, para después pararse de la silla que antes pertenecía a su tío el cual murió- tengo que hacer algo… no puedo confiarme en la tonta de la Hyuuga- se mordió la uña de su pulgar mientras pensaba- uhm… algo, algo me falta…
Camino por todo el estudio, de un lado a otro. Sabía que había algo que se le escapaba, pero no recordaba bien, miro en su escritorio y se quedo observando las fotografías que estaba regadas con algunos documentos, pero dos en especifica le llamo la atención, tomo ambas fotos y no pudo evitar que una sonrisa surcara su perfecto rostro. En una de las fotos se podía a preciar a la pequeña Uzumaki sentada en el columpio de con la mirada gacha, vestida con su respectivo uniforme, en la otra foto se veía la fina silueta del Uchiha tocando el piano. Cierto, se le había olvidado que aun tenía a su hija…
-a la final Sora, no me arrepiento de haberte tenido – saco su celular del bolsillo de su pantalón y marco un numero ya conocido- tienen cinco minutos para venir a mi estudio… tengo un trabajo especial- dijo con una sonrisa mientras continuaba viendo ambas fotografías.
Y como ella pidió cinco figuras llegaron al estudio, sus rostros no eran visibles su único atuendo visible era aquella túnica con estampados de nubes rojas.
-cuál es nuestro trabajo Señora Haruno- la vos del líder era gruesa y profunda, hasta se podía decir que era temible. Sakura tomo una carpeta amarilla que había arreglado con todos los datos necesarios y se la tendió al hombre.
-quiero que la secuestren, ahí podrán ver muy bien todos sus datos y lugares que recure- explico seriamente- una vez que la tengan quiero que salgan del país, ya que tengo por seguro que cuando se anuncie su desaparición la buscaran por todo Londres-hiso una pequeña pausa y prosiguió- quiero que sean discretos, y no se confíen mucho con ella, puede ser que sea pequeña pero es muy astuta. Tienen hasta la tarde de hoy para que desaparezca, ahora váyanse…
-como usted diga Señora Haruno- digiero los cinco al coro, mientras abandonaba la habitación. Dejando a la pelirosa más que satisfecha, ellos eran los mejores en su trabajo y estaba segura que podían hacerlo. Como quería ver la cara de su ex esposo al que despareciera su segunda persona más apreciada.
-me vengare de la humillación que me hiciste Naruto Uzumaki Namikaze…
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Cada vez al levantar
La mirada al cielo
Estrellas podré ver.
Son como gente
Brillando eternamente
Anhelando sueños diferentes.
Sonrió dulcemente al sentir como en su interior se movían sus pequeños, gracias al canto de su vos. Acaricio con ternura su vientre, mientras cerraba sus azulinos ojos… era tan gratificante sentir el viento chocar en sus mejillas. Estaba feliz, por su hermano. Se entero de este que iba a pasar toda la tarde con Sora, era la mejor idea que su blondo hermano había tenido durante meses. Solo esperaba que las cosas se solucionaran, eso si antes de que los pequeños nacieran.
-con que aquí está el rubio más hermoso sobre la tierra- la vos gruesa del Uchiha lo saco de sus pensamientos, sonrió para sus adentros Itachi últimamente era muy cariñoso y eso le gustaba aun que en parte en ciertas ocasiones se comportaba muy sobre protector, pero que más se podía hacer si era padre primerizo. Sintió como aquellos cálidos brazos lo abrazaron por el cuello haciendo que su cuerpo se estremeciera, sonrió por inercia al sentir como aquellos cálidos labios en su mejilla- como se han portado mis pequeños…
-se mueven mucho, por lo visto serán muy inquietos cuando crezcan… - sonrió divertido para después inclinarse y besar la punta de la nariz de mayor- dime como fue tu día.
- la verdad, frustrante- suspiro, mientras se sentaba a su lado y observaba el frente aquel amplio ventanal de cristal que daba la hermosa vista del jardín trasero - eh intentado de contactar a tu hermano, pero no me ah contestado.- el blondo soltó una pequeña risita- ¿qué sucede?
-oh, es que Naruto me llamo antes y me dijo que quería pasar toda la tarde son la pequeña Sora- el azabache lo miro asombrado- ¿verdad que es sorprendente? Yo también me extrañe por un minuto, pero se oía tan decidido que bueno, solo espero que pueda volver a la normalidad la relación con su hija.
-en realidad es bueno eso… creo que las cosas están comenzando a solucionarse no crees?- Deidara asintió sonriente, para así después abrazarlo y acurrucarse en aquel cálido pecho que tanto lo regocijaba. Tiempo después comenzó a deslizar sus manos desde el pecho hacia el cuello, provocando al Uchiha en el acto- eres… realmente cruel Dei-chan…
-¿yo? Cruel por qué dices eso- lo miro con sus orbes azules inocentemente, viéndose aun mas provocativo para su prometido. Últimamente Deidara lo tenía en abstinencia eso porque se entero que se había llevado a su sobrina a las tres de la madrugada. Si, no había sido lo más listo decirle a Deidara que la pequeña lo había acompañado… ¡pero era realmente injusto! La infante ya estaba despierta, él no debía sufrir de esa manera. Trago saliva al sentir nuevamente como aquellas manos descendían y se colaban por su camisa ¡que torturante!
-¡ahg! ¡Ya no aguanto más...! te violare por malo Dei-chan-lo tomo por la nuca para así besarlo apasionadamente, el rubio correspondió inmediatamente, admitía que también tenía la necesidad de sentirlo, no se conformaba con simple caricias, quería ser tocado, tomado en ese instante y sus hijos no intervendrían en eso. Así que rodero el cuello de Itachi para así profundizar aquel delicioso contacto…
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-ya saben lo que tiene que hacer – dijo mientras se acomodaba su auricular el mayor del grupo, la mitad de su rostro estaba cubierto, su vestimenta era oscura pero sobre sus hombros estaba aquella túnica negra con nubes rojas. Al frente suyo tenía cinco pantallas de diversos tamaños, estas mostraban de algunos ángulos de colegio lo cual era perfecto para su trabajo.- Zet necesito que cambies rápido los datos- se dirigió al joven que se encontraba a su lado, de cabellera verde un tanto oscura y piel clara, este estaba a cargo de cosas cibernéticas.-debes que moverte Zet, falta poco para que entren a clases- advirtió una vos suave, Al frente del colegio se encontraba una joven de cabello azulado, un tanto oscuro con una rosa blanca a un costado de cabeza, sus ojos dorados y largas pestañas, tenia puesto un vestido blanco y encima un suéter de color rojo, en sus brazos cargaba unas cuantas carpetas y libros los cuales eran parte de la fachada, eso sí oculto en su oreja se encontraba un pequeño auricular, para así mantenerse en contacto con sus compañeros. –Niisan, debes que apurarte faltan unos minutos- le regaño el tercer integrante el cual ya se encontraba dentro del colegio un doncel de cabellera verde pero un poco más clara ya un poco larga, su piel pálida hacia resaltar sus oscuros ojos, en sus manos mantenía alguno libros con anotaciones para impartir clases a los pequeños de segundo, al igual que su compañeros tenia oculto un auricular en su oído. – Apuesto que eres así hasta cogiendo Zet- se burlo el último de cabellera blanca con una sonrisa un tanto psicópata en sus labios, este se encontraba detrás del colegio dentro de una camioneta negra con ventanas polarizadas.
-Konan, está todo listo ya tus datos están registrados- informo el de cabellera verde más oscura atreves del auricular.- Zetsu, Hildan jodanse.- gruño a lo último.
-gracias –susurro la mujer lo suficiente audible para su compañero- por cierto dejen de comportarse como niños- dijo por ultimo para así ingresar al colegio. El timbre hay había sonado, así que solamente fue a la dirección reportándose como maestra suplente, la secretaria verifico sus datos en el sistema –los cuales habían sido cambiados- al ver que estaba todo intacto le dio el horario avisándole que ya llegaba tarde a la primera clase, una vez listo se dirigió al aula 3-B la cual era de los pequeños de primero donde se encontraba su objetivo.
-Konan esté pendiente de los movimientos del objetivo- le ordeno él mayor, sacándole un bufido a la mujer que entraba al aula asignada, los pequeños de más o menos cinco o seis años se encontraban sentados en sus respectivos puestos, se sentía algo intimidada de ver tantos rostros tan tiernos de esos infantes, aun que por fuera no lo demostraba, dejo sus libros en el escritorio para así dirigirse a los peques que la miraban como si algo magnifico fuese.
-Buenos días niños, soy su maestra suplente pueden llamarme Mayu- sonrió dulcemente. –espero que podamos llevarnos mejor. Como verán esta es mi primera vez, así que por qué no empezamos con algo simple y se presentan- los pequeños asintieron con entusiasmo- bueno, comiencen de atrás hacia delante.
- no se te pudo ocurrir algo más listo Mujer-se carcajeo el peliblanco atreves del auricular, la peli azul simplemente forzó la sonrisa que tenía en su rostro, mientras escuchaba los nombres de los peques.
-mi nombre es Sora Uzumaki Namikaze tengo casi seis años- dijo la pequeña rubia que se encontraba en los último asientos con una sonrisa nerviosa dibujada en sus labios ¿esa pequeña era la que tenían que secuestra? ¡Por dios es adorable! Definitivamente esa mujer no tenía corazón. Después de que se presentaran los menores comenzaron con la clase, lo cual no fue tan difícil ya que los pequeños eran realmente listos y eso que iban en primero, vaya como las cosas eran distintas en esta época porque a su edad lo único que hacía era garabatear en una hoja de papel con creyones de colores. El timbre de recreo sonó, dando por comienzo el plan para sacar a la menor del colegio.
-bueno, Zetsu dinos los detalles- ordeno el mayor e líder del grupo, que aun se encontraba dentro de la camioneta frente todas esas pantallas.
-todos los estudiantes de primero hasta sesto se encuentran en el patio trasero, los de años mayores se encuentran en la cancha. – Informo mientras caminaba por los pasillos mirando a todos los lados sin que nadie se diera cuenta- los maestros se encuentran en la sala del segundo piso preparándose para regresar nuevamente a clases, tenemos máximo diez minutos para sacarla de aquí.
-perfecto… Konan, donde se encuentra el objetivo- la peli azul suspiro para después asomarse por la puerta del salón.
-se encuentra en estos momentos en el baño, le pedí que me ayudara con unas cosas en el salón –se cruzo de brazos-Kakuzu no creo que sea correcto hacer esto.
-no jodas, ya te estás echando para atrás mujer- bufo el peliblanco, el cual estaba escuchando la conversación- jodidas mujeres y su sentimentalismo.
-cállate Hildan, Nadie pidió tu opinión – respondió enojada- maldito enfermo obsesionado por un dios que no existe.
-¡oye! ¡Con Janshi-sama no te metas bastarda!
-cállense los dos, este no es el momento de niñadas.-regaño el mayor- Konan dime por qué dices eso.
-¡es que no la viste! Es tan pequeña y adorable parece como una muñequita, hasta me recuerda a mi Hime-Taru – explico con un brillo en sus ojos.
-sabes que no tenemos otra opción, así que hagan lo que tenemos planeado.
Todos terminaron diciendo un "si como digas" al coro, querían terminar con eso de una vez por todas. La pequeña rubia entro al salón mientras tarareaba una canción, la peli azul le pidió a la menor que acomodara algunos libros en el estante, dándole la oportunidad a la mayor de mojar un poco un pañito con cloroformo. Una vez listo suspiro "perdóname pequeña" pensó mentalmente la mayor, se le acerco por detrás lentamente la pequeña rubia colocaba los libros que quedaban a su altura ajena de lo que le sucedería…
-profesora Mayu ya termi... ¡mnh…!- su nariz fue cubierta por el pañito con un poco de presión, haciendo que sus parpados comenzaran a cerrase de así cayendo inconsciente en los brazos de la mayor, la peli azul la cargo con facilidad, lástima que tenía que hacerle esto a una pequeña tan inocente y dulce, salió del salón ahí la esperaba su compañero doncel.
-ve rápido, faltan unos minutos para que toquen el timbre yo te cubro– la joven asintió y aferro un poco más a la menor en su pecho para así comenzar a correr, los pasillos eran largos y no era conveniente. Ahora la cuestión era en que no se encontrara a nadie en el camino hacia la salida. Lástima que nada sale como uno quiere…
-señorita Mayu- la vos de la profesora hiso que detuviera su paso, esta estaba parada en la entrada de uno de los salones - ¿qué haces con la pequeña Uzumaki?
Se quedo en la misma posición, la profesora hiso nuevamente la misma pregunta con un tono de vos más fuerte al tiempo que se le acercaba, pero antes de alcanzarla cayó inconsciente al suelo gracias al golpe que recibió en la nuca, cortesía del doncel que se encontraba parado detrás del cuerpo de la maestra con una sonrisa ladeada. La peli azul sonrió de vuelta para así continuar con lo restante de su misión. Llegaron a la segunda salida que tenía el colegio, normalmente era la más desolada y solamente se encontraba el portero, el cual fue noqueado por una patada del peli verde. Una vez afuera la camioneta con las ventanas polarizadas se estaciono al frente, la puerta de atrás fue abierta por el mayor, Konan le tendió el cuerpo inconsciente de la rubia para así subirse, ya listos la camioneta fue puesta en marcha. Tenían que salir del país y ya sabían a donde podían ir…
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-¡Noooo! Por favor no lo hagas- grito al borde del llanto una bella joven de ojos azules intensos y de cabellera castaña, estiro su mano con intento de alcanzarlo. Joven moreno le daba la espalda, aquellos ojos oscuros se veía claramente decididos - ¡te lo ruego hazlo por mi! – la vos de la joven aun no daba efecto en el mayor que se acercaba a su posible muerte. La castaña se encontraba apoyada en un auto totalmente destruido, su pierna brotaba sangre, su camisa blanca estaba sucia y rasgada sin decir que también conllevaba sangre en ella, al igual que en su rostro, con raspones y rastros de sangre seca. Se encontraba en una situación deplorable, sin saber que hacer – ¡Sai! ¡Hazlo por nosotros! No puedo vivir sin ti…
-no tengo mas opción – dijo sin detener el paso – es el sacrificio que debo hacer por todos – apretó con fuerza la bomba que tenía en su mano derecha. Los gritos desgarradores de algunas personas llegaron a su oídos… al frente se encontraba una gran criatura, indescriptible e inhumana de más de tres metros de altura. Sonrió de lado justo al quedar al frente de esta la cual dio un rugido fuerte dejando mostrar sus dientes afilados cubiertos de aquel característico color carmín – acabare con esto…- susurro aun con esa sonrisa arrogante- te veré en el otro lado… - oprimió el botón de la bomba haciendo que esta diera un leve pitido para después…
-¡corten! Perfecto mañana haremos la última escena que falta- informo el director satisfecho de cómo había quedado la parte crucial de la película, los actores que aun se encontraban detrás de aquella plataforma verde y comenzaron a felicitarse por que había salido perfecto y eso en la primera toma – ah…por cierto Uchiha, tu prima te busca.
- ¿uh?- el moreno miro confundido a su director el cual señalo hacia donde se encontraban los camerinos, se despidió de su compañera la castaña mientras por dentro lo invadía la curiosidad ¿a que había venido su prima al set de grabaciones? Era la primera vez que lo hacía. Al llegar la encontró sentaba al borde del tocador, mientras comía una manzana, sin expresión alguna en su rostro- me sorprendes que estés aquí ¿no que tienes un álbum por lanzar?
-ya está listo, solo quería venir a pasar tiempo con mi primo favorito- sonrió de medio lado, el mayor levanto una ceja dándole a entender que no le creía nada, haciendo que ella soltara un suspiro con pesadez, al tiempo que dejaba la manzana medio mordida a un lado- hablo en serio, tengo que hablar contigo… además que eres el único disponible.
-no puedo, tengo que arreglar unas cosas… Creo que saldré tarde- esas palabras hiso que su prima frunciera el ceño.
-se, claro. Hace unas semanas no quería saber nada del mundo y después de la noche a la mañana viajas a Japón y acepta hacer una película- entre cerro sus ojos oscuros- dime Sai-chan ¿qué es lo que sucedió para que hicieras todo eso?
-nada…- la joven lo tomo con fuerza de la muñeca, sacando en el proceso un suspiro pesado del moreno mayor, estaba en lo correcto en lo que decía Saya. Después de enterarse lo que sucedió verdaderamente con Sasuke y Gaara. Reorganizo su vida, necesitaba también investigar cómo se encontraba su querido pelirrojo, pero no debía levantar sospechas, comenzó en arreglar el chiquero donde vivía, reviso sus correos; los cuales eran propuestas de que participara en algunos doramas o en alguna película o que también doblara su vos para algún personaje de anime. Viajo a Japón y tomo la segunda propuesta, hiso el castin –el cual obtuvo el papel principal el cual solo llevaba su nombre- quería que esa película fuera un éxito, estaba seguro que Gaara estaba por ahí con su hijo, quería que estuvieran orgullosos de él.
La azabache lo miraba severamente, sabía que algo grande había ocurrido y sabía que tenía que ver con el doncel pelirrojo pero no entendía el por qué Sai no confiaba en ella, ¡por dios Sasuke desapareció junto con Gaara! Tenía todo el derecho de saber cómo su hermana menor y amiga. – ok, si no me vas a decir está bien. ¡Pero! Tú viene conmigo, pasaremos la tarde juntos.
Y sin dejar a su primo replicar o algo, lo tomo de la muñeca y lo saco arrastras. Eso sí llamando la atención de todos los actores que se encontraban cerca, los cuales le deseaban la mejor de las suertes. – y vaya que la necesitaba- llegaron al centro comercial, lo cual llegaron de un tres por tres, eso gracias a la velocidad que empleo la Uchiha. Charlaron, comieron y compraron algunas cosas, lo típico por así decirse.
-aun creo que es injusto su decisión, no deben ocultar información tan importante. Piensa en mamá como en realidad se siente por eso… es injusto– gruño la azabache, Sai desvió su mirada hacia las vitrinas de las tiendas. Saya lo había abordado con miles de preguntas, y obtuvo lo que quería, bueno no todo ya que solo le dijo que ya sabían que en realidad sucedió con Gaara y Sasuke, pero que gran error. Ahora tenía que aguantar las quejas de su prima – Sai, por cuanto tiempo lo mantendrán oculto.
-Itachi quiere hablar primero con Naruto después de eso se lo diremos a mi tía Mikoto y a los demás – suspiro- tenemos que planear como solucionar eso.
-hablas como si en realidad la situación fuera realmente peligrosa-el Uchiha no dijo nada, eso hiso que el cuerpo de la menor temblara- ¿lo es?
-…
-Sai… dime ¿lo es? ¿Lo de Sasuke y Gaara es tan grave? ¡Si lo es porque no lo dicen, no ves como nos hace sufrir! oye te estoy hablando… - sus orbes negros se fijaron en lo que miraba su primo, al frente había vitrina que mostraba distintas figuras de juguetes para menores de tres y dos años pero Sai no miraba eso, sus ojos se encontraban en el gran Oso de peluche de pelaje achocolatado.- Sai…
-Saya-chan… aun que no lo creas yo sufro también ya que no tengo a mi Gaara y a mi hijo conmigo… no sabes lo que es vivir sin la personas más importantes para mí- una lagrima descendió por su mejilla, eso hiso que el corazón de la menor se detuviera, era la primera vez en años que veía a Sai de esa manera. Era de nuevo ese niñito inocente culpable de lo que sucedía a su alrededor, ahora se daba de cuenta que había cometido el error en reclamarle. Se acerco lentamente y lo abrazo, la situación en la que se encontraba era realmente desgarradora y tortuosa ¿Quién diría que por dos donceles sus vidas no eran las mismas? Pero… ellos no eran unos simples donceles… eran mucho más que eso.
-perdóname Sai… en realidad no tenía idea que Gaara estuviera embarazado en ese momento… de verdad no tenía idea- susurro, cerrando con fuerza sus ojos evitando de llorar en ese instante- no te preocupes en decirme esperare el momento en que quieran decir lo sucedido… ¿está bien? – El mayor asintió, mientras se separaba de su prima la cual ahora le sonreía tiernamente- bueno por qu…- el sonido de su teléfono celular la interrumpió, frunció el ceño mientras rebuscaba el celular en su bolso, al tomarlo miro la pantalla que decía "Mamá" extrañada no dudo en contestar- ¿Mamá? ¿Dime que sucede?... Oye por favor cálmate ¿sí? Repíteme de nuevo lo que dijiste- Sai la miraba atentamente el rostro de su prima, por lo visto algo había sucedido- ¡que! ¿Pero Naruto lo sabe?- ¿Naruto? Que tenía que ver el blondo en la conversación que tenía su prima y su tía… al menos que… tuviera que ver con Sasuke… - de acuerdo, cálmate nosotros ya vamos para allá.
-¿Saya-chan que sucedió? ¿Qué es lo que debería saber Naruto?
-debemos ir a Londres… por lo visto secuestraron a la hija de Naruto…- por lo visto un nuevo problema acababa de comenzar...
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Preocupación, frustración eso era lo que tenia ¿Por qué la vida era tan injusta con él? Se tiro de espaldas al mueble. Todos los que estaba en la sala de la mansión Uzumaki estaban igual que Naruto, hace horas que se había reportado la desaparición de la pequeña ¿Cómo las cosas podían ir bien y de repente empeorar? Porque rayos le arrebataban lo único importante que le quedaba ¡en serio! Sea quien fuera que había hecho lo que hizo era una persona sin uso de su razón.
Por otra parte Itachi estaba comenzando a unir las piezas, sea quien fuera la persona que obligo a Sasuke a irse tenía que ver con el secuestro de Sora, pero rayos… no encontraba quien, es que ¡ni una pista! Y para rematar la situación la pequeña era la única que sabía quien era, lástima que no pudo decir quien fue, pero por lo visto que con tan solo decirle lo que sabía había empeorado todo. Ahora entendía su miedo por no decir nada, la tenían vigilada, Había alguien dentro de la mansión que informaba los movimientos que hacían… pero no tenía idea de quien se trataba.
-Itachi… creo que deberías decirles- susurro su rubio prometido con clara preocupación en su rostro.
-¿decirnos qué? –Inquirió Mei-¿Itachi tu sabes algo que nosotros no?
-¿hijo, es cierto?- el Uchiha mayor suspiro, no quedaba de otra aun que, no estuviera Sai y Saya debía contarles aun que sea…
-sí, madre… es algo realmente importante es sobre lo que realidad sucedió…- antes de continuar, fue interrumpido por el estruendo de la puerta al abrirse dejando a la vista la rubia medico de grades atributos, que tenia media sonrisa dibujada en su rostro. Tsunade, era la única persona de toda la mansión que no sabía sobre lo que sucedía, ahora no sabían por donde comenzar ya que conociendo su carácter y eso si que era un gran reto - ¿Tsunade-san?
-exacto, regrese de América esos malditos viejos me lo impedían, pero bueno regrese justo a tiempo para ver a mis futuros nietos – se acerco con elegancia hacia uno de los muebles que se encontraban vacios, todo el mundo se quedaron mirándola lo cual extraño a la mujer.- ¿qué sucede acaso tengo algo?
-Oba-chan… como supiste que yo estaba embarazado- pregunto un tanto ruborizado el rubio Uzumaki.
-mi querido Dei, era realmente algo sencillo conociendo al Uchiha aquí presente- señalo a Itachi- pero bueno, ahora que estoy aquí me hare cargo de los tres embarazos.
-¿cuales tres? El único embarazado aquí es Dei-chan Oba-chan- todos concordaron con lo dicho de la pelirroja, excepto Itachi ya que el sabia del estado de Gaara.
-¿cómo que el único? yo los revise y se encontraban muy sanos, es imposible que algo les sucediera- levanto un poco su vos la ojo miel- cuando me fui, estaba cien por cierto segura que Sasuke y Gaara se encontraban en perfecto estado.
-¿dijiste Sasuke?- esta vez fue el blondo que levanto un poco su vos pero, ahora llena de sorpresa y confusión- Obaa-chan dime que es lo que sabe.
-por que hablan como si no lo supiera- entrecerró sus ojos- claro que hablo Sasuke y Gaara, hace seis meses ellos fueron a visitar mi consultorio, les hice unas prueba de embarazo las cuales dieron positivas obviamente. Me sorprende no lo sepas. Dime algo grave tuvo que haber ocurrido para que no te contara… no me digas que perdieron a los bebes.
-Tsunade-san, las cosas no son como crees…- dijo Kushina que también se encontraba ahí, con lagrimas amenazantes a salir de sus ojos - Sasuke y Gaara desaparecieron hace seis meses… nosotros… bueno no estaba nos enterados… de los embarazos…
-¿Q-Que?- los ojos de la mayor se abrieron con sorpresa ¿Qué había pasado en esos meses? ¿Acaso era una broma de mal gusto? Rayos que frustrante era, Suavizo un poco su mirada y se fijo en los que se encontraban ahí y entendió que no se trataba de alguna broma; Mikoto se encontraba abrazada a Obito mientras lloraba desconsoladamente, Itachi abrazaba a Deidara que también lloraba pero en silencio. Mei se encontraba con la mirada gacha al igual que Kakashi, Kushina era abrazada por Minato pero… Naruto este al escuchar la palabras de su abuela se había parado y ahora se encontraba de rodillas, mientras de sus orbes descendían aquellas incesantes lagrimas que se perdían en la alfombra del lugar. – ¿qué fue lo que sucedió? ¡Alguien que me explique lo que sucedió!- pidió casi al borde del llanto.
-yo se lo explicare…- dijo Itachi con su expresión seria- también tenía pensado de decírtelo antes Naruto pero últimamente no podía ubicarte- el blondo lo miro con su rostro húmedo y confundido- antes del secuestro de Sora… ella me conto lo que sucedió aquel día, Naruto… ese día alguien obligo a Sasuke a irse o mataba a tu hija, también tenía que darle una considerable cantidad de dinero, por eso parte de la herencia que papá nos dejo desapareció, también el dinero de su cuenta privada…-tomo un poco de aire- el novio de Sai también fue amenazado pero como única opción que tenia tuvo que irse junto a Sasuke o lo matarían igual.- todos en la habitación se sorprendieron por la información recién dada, los sollozos proviniste de las mujeres llenaban la habitación ¿cómo pudo haberle sucedido eso a ellos? ¡Por que razón los amenazaban con la muerte! Eso eran los pensamientos que tenían en esos momentos la mayoría de los que se encontraban ahí
-entonces era falsa… ¡maldición era falsa!- grito encolerizado el blondo, mientras golpeaba el suelo sin cesar con sus puños haciendo que sangraran en el proceso- yo… yo… por un momento creí que había sido cierto… ¡maldición!
-¡Naruto contrólate!- ordeno Minato el cual se había mantenido al margen sobre el asunto.
-¡cómo quieres que me controle padre! ¡Alejaron a las dos personas que son importantes para mí! –su cubrió sus ojos con frustración – sabia que algo estaba mal… lo que decía esa carta no era cierto…
-Naruto… ¿de qué carta estás hablando?- pregunto Itachi. El aludido se levanto del suelo y saco una hoja de papel doblada que había estado en su bolsillo trasero, el azabache la tomo y la leyó junto con Deidara que se hallaba a su lado aun con sus ojos hinchados.- esto… cuando obtuviste esto…
- fue hace dos días… -dijo caminado de un lado a otro - al comienzo creí que era cierto… pero con lo que dijiste… puede ser que invento todo eso para que no me preocupara y no ponerse en peligro.- esa era la única conclusión que tenía hasta ahora.
-Naruto… no creo que Sasuke haya escrito esto, ya que esta no es su letra.
-¿qué dices?- frunció levemente el ceño.
-esta no es la letra de Sasuke, la conozco muy bien. Naruto, dime quien te la dio…-los ojos de Naruto se abrieron con sorpresa al igual que todos los presentes que solamente escuchaban, el blondo empuño sus manos mientras una gran ira lo invadida "esa maldita" pensó.
-Hinata… mi ex secretaria…
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Continuara…
