¡Hola chicas! aquí estoy para dejarles el nuevo capítulo de esta novelita3. Espero que les esté gustando hasta el momento y sí así es, por favor dejen reviews, realmente los aprecio. Muchas gracias por leer!

Capitulo 3.
El inicio.

Su cabeza estaba a punto de explotarle, le dolía, le dolía horriblemente. La última vez que su cabeza le había dolido de tal manera fue un día en que se había saltado las dos primeras comidas del día y terminó pagando el precio horas después debido al hambre. Se sentía ajena a su cuerpo, como si su mente estuviera esparcida a millones de kilómetros de ella. Un suave olor la distrajo de sus pensamientos, al principio le costó identificarlo hasta que por fin logró conseguirle un nombre: Lavanda. Olía a lavanda. Primero el olor le llegó con suavidad, luego cada vez con más y más intensidad hasta que sintió que se ahogaría en el dulzón aroma. Pocas veces había olido la lavanda, de hecho, conocía el olor gracias al jabón para la ropa que usaba su mamá cada vez que lavaba su uniforme escolar. El uniforme, el baño, el temblor, las bombas... Todas las imágenes llegaron una tras otra en un torbellino en su mente. Todas pasaban tan rápido ante sus ojos que en un punto se sintió mareada. Volvía a revivir el horror.

Un grito ahogado salió de su garganta al mismo tiempo que abrió los ojos. Una luz cegadora se apoderó de su vista por unos segundos hasta que después de varios parpadeos logró acostumbrarse; no era una luz: Era el sol. Estaba en algún tipo de habitación con las ventanas rotas, de allí provenía tanta luz. La cabeza le ardió terriblemente, diciéndole a gritos que aún le dolía. Quiso llevarse las manos a la cara, cuando lo intentó se percató de que estaba atada por un tosco nudo de las manos. Bajó la mirada un poco más. Más abajo de su falda, cerca de la rodilla, tenía una cortada llena de algo blanco. ¿Su pierna se estaba pudriendo? La idea la aterrorizó y gritó nuevamente. No sabía a quien le gritaba, o a qué, pero nada de aquello se sentía bien.

Siguió recorriendo la habitación en la que se encontraba con la mirada, carecía totalmente de mobiliario, a excepción de la cama en la que estaba y... Su amiga. No se había percatado de que Luna también estaba allí. La pelinegra estaba inconsciente, pero viva, lo podía notar por el leve movimiento de su tórax. También llevaba la pierna llena de algo blanco allí donde tenía la herida y seguía con el uniforme del colegio. Quería llegar hasta ella, saber si estaba bien, pero una punzada de dolor proveniente de su propia pierna la hizo gritar.

- Shh, calma. -Alguien entró a la habitación, pero no logró reconocerlo: Estaba demasiado cansada- No se supone que debías despertarte aún.

Hermione alzó la cabeza, intentando decir algo, pero no lo consiguió. Apenas había logrado entreabrir los ojos y ver una maraña de cabellos oscuros cuando sus ojos se cerraron nuevamente y una suave ola de inconsciencia se la llevó de regreso. Luna quería con todas sus fuerzas abrir los ojos; había escuchado a su mejor amiga gritar una y otra vez. Sí bien su cerebro seguía bajo los efectos de algún tipo de anestesia, sabía que no estaba bien. ¿Qué era lo último que recordaba? Haber sido arrastrada por alguien. No, arrastrada no; llevada cuidadosamente por alguien. Eso era lo último que su atontada mente podía recordar. Le dolía cada centímetro de su cuerpo, y no era para menos. Recordaba todo lo que había pasado en un día. En un momento estaban en su colegio, y al siguiente en ese asqueroso lugar, destrozado por las bombas y el paso del tiempo. Corriendo entre escombros hasta... Hasta que se las tragó la oscuridad. No podía recordar cuanto tiempo llevaba así: Dormida, o lo más parecido a eso. ¿Dos días, quizás más? Lo cierto es que sí bien quería salir de allí, comunicarse, abrir los ojos, mover las piernas; fuera lo que fuera que le estaban dando hacía que el dolor bajara de intensidad poco a poco. Su mente intentó mantenerse activa un rato más, conectando toda la información que tenía hasta el momento, pero sucumbió ante la debilidad y dejó que la anestesia se la llevara de regreso.

- ¿Se despertaron? -El chico se apoyó en la baranda rota de la escalera. Su rostro estaba lleno de polvo y sangre.

- No. Hermione se despertó, pero le ajusté la anestesia nuevamente. -Le aseguró el otro antes de extender la mano- Gracias.

- Avísame cuando despierten, o si necesitan algo más. ¿Vale? -El chico desenfundó su arma antes de estrechar la mano del otro. Caminó hacia la puerta y se detuvo para agregar:- Trata de no soltarles toda la información de un solo sopetón, ¿Sí?

- Trataré. -Le aseguró con una sonrisa. Hacía mucho que no sonreía.- Cuídate.

- Tu también, Harry.

Abrió los ojos poco a poco, con miedo. Pensó que algo llegaría para nublarle la visión, devolverla a la oscuridad, pero no pasó absolutamente nada. Luna se incorporó con lentitud a la cama destartalada en la que se encontraba. Su pierna ya estaba sana, aunque con una horrible cicatriz de al menos cinco centímetros de larga. Ya su cabeza había dejado de dar vueltas. Aún le dolían varias partes de su anatomía, pero era un dolor bastante soportable; el tipo que te da después de una clase intensa de ejercicio cardiovascular. El sol brillaba en lo alto del pedazo de cielo que podía ver desde la ventana rota de la habitación. No se molestó en gritar el nombre de su amiga, la localizó al instante. Estaba a solo unos pasos de distancia, en la cama contigua a la suya. Ella seguía bajo los efectos de los somníferos, o al menos eso parecía. No sabía porque, pero por algún motivo no se sentía amenazada ni en peligro de muerte, así que se levantó de la cama con mucho cuidado y caminó por la habitación. Alguien tuvo la amabilidad suficiente de depositar sus zapatos negros en una esquina del lugar. Se los colocó antes de seguir caminando. En realidad, no había nada en la habitación además de las camas, pero sentía que si no caminaba pronto olvidaría como hacerlo. Se acercó hasta la ventana; el día afuera era brillante, con el sol en lo alto y ni siquiera una sola nube. ¿Qué hora sería de regreso en su lugar? Quizás era de día también, o ya el sol se había puesto ¿Ya habrían notado su ausencia? Podía seguir haciéndose preguntas sin respuestas pero un quejido la distrajo.

Hermione se incorporó lentamente en la cama, en su rostro brillaba la confusión.

- ¿Lu...? -Tosió un par de veces- ¿Luna, estás bien?

- Sí, ¿Y tú? -Luna se acercó, evaluándola con la mirada. Además de lo increíblemente confundida, se veía bien.

Hermione asintió con la cabeza al tiempo que se levantaba de un saltito rápido. Se sentía muchísimo mejor que la última vez que abrió los ojos. Le echó un rápido vistazo al corte debajo de su rodilla: Estaba casi completamente borrado. Dio un par de pasos hacia adelante, el piso frío se sentía extraño bajo sus pies.

- Espera, tus zapatos deben estar por algún lado también. -La rubia buscó con la mirada hasta que los encontró en la esquina contraria- Toma.

- ¿Tu... Yo...? -Hermione cogió los zapatos y negó con la cabeza- Por favor, dime que sabes que rayos pasó, como terminamos aquí. -Le pidió, sentándose para colocarse el calzado.

- No se nada. -Luna se encogió de hombros- Me desperté hace solo tres minutos o menos, vi mis zapatos y me los puse; eso es todo. Ah, y que me siento mejor.

- Yo también. -La castaña le dio un taconazo al suelo para terminar de calzarse el zapato izquierdo y se levantó nuevamente- Recuerdo haberme despertado antes, no sé... Puede que haya estado soñando, pero vi a alguien.

- ¿A alguien? ¿El o la cosa que nos trajo aquí?

- Ajá. Era humano, por cierto. -Hermione se sentía extrañamente ligera; aún la situación era rara y retorcida, pero con estar despierta, en pie y junto a su mejor amiga era ya algo bueno.

Se quedaron en silencio unos segundos. Ninguna de las dos sabía que más decir, ya que no poseían más información. Solo les quedaba una cosa que hacer y eso era salir de la habitación, ver que había más allá.

- ¿Crees que nos maten? -La primera en hacer la pregunta en voz alta fue la rubia. No era algo agradable, pero era una opción.

- No... No. -Dijo Hermione con convicción- Nos mantuvieron vivas y en una pieza, ¿Para que matarnos después de todo eso? Ya tú estabas moribunda cuando nos agarraron.

- Entonces hay que salir. -Luna tomó una larga bocanada de aire y dio un paso hacia adelante- Vamos.

Caminaron fuera de la habitación, saliendo a un pasillo largo con dos puertas a los costados. Las paredes eran de un color verde claro, y las puertas de hierro. Intentaron abrirlas, pero ambas se encontraban cerradas con llave, así que siguieron adelante. No se les ocurrió agarrar algo para defenderse, aunque honestamente no había absolutamente nada que agarrar, incluso si hubieran querido ir armadas. Se encontraban en una casa, que en sus días buenos debió estar habitada por una familia grande, pues era extensa y costaba de dos pisos. Bajaron las escaleras con cuidado, tratando de hacer el menor ruido posible al pisar los peldaños. Cuando pisaron el rellano de la planta baja un ruido proveniente del pasillo más cercano les llamó la atención. Sonaba metálico, sordo.

Hermione ya estaba en la entrada del pasillo cuando Luna la detuvo por el brazo.

- ¿A donde vas? ¿Quieres ir directamente hacia el ruido? -Preguntó entre susurros.

- Sí. Mira, estoy a tres segundos de volverme loca, si alguien está haciendo ese ruido, yo quiero saber quien es. -Le respondió la chica, con la mirada clavada en el corto pasillo.

En eso tenía razón: Ella también se volvería loca o quedaría en estado de shock por el resto de su vida si no obtenía una respuesta. Siguió como una sombra a su amiga por el pasillo, apenas respirando. Con cada paso que daban el ruido se volvía más y más intenso, retumbando en sus oídos dañados por las bombas. A medida que se acercaban hacia la puerta entre abierta al final del pasillo su corazón empezó a palpitar mucho más de prisa. Hermione se empezaba a cuestionar si en realidad deseaba tanto saber quien o que hacia ese sonido. No tuvo tiempo de pensarlo bien, o echarse para atrás, pues la puerta fue abierta de par en par en menos de un parpadeo y alguien apareció, cargando un arma entre las manos.

- ¡Joder! -El chico enfundó el arma nuevamente, con una expresión de alivio en su rostro- Así que ya se despertaron.

Tanto Hermione como Luna se quedaron sin aliento, les tomó unos buenos segundos volver a conectar todo tipo de pensamientos coherentes hasta que por fin la castaña habló.

- ¿Harry Potter?