Capitulo 6.
El grupo.

Despertar sin la luz del sol era un sentimiento al que no era fácil acostumbrarse. Sentían que apenas se habían cerrado los ojos cinco minutos antes cuando ya estaban despiertas nuevamente. Todo a su alrededor estaba en movimiento, ellas eran las dos únicas personas del lugar que seguían tendidas en el suelo. Hacia un frío que se les hizo difícil de explicar, ¿Cómo era siquiera posible que hiciera frío bajo tierra?

Luna apurruñó los ojos al tiempo que se levantaba de un pequeño y lento movimiento. Podía escuchar los pasos de las personas fuera de la carpa, el mismo sonido medio apagado de la noche anterior sonó, esta vez un poco más fuerte, cosa que hizo que Hermione terminara de levantarse. Era extraño levantarse completamente vestidas, con jean, camisas y medias, en vez de con su una pijama habitual. Ya que usar un pijama era un gusto que no se podían dar.

- Hola. -Saludó la rubia, soltando un prolongado bostezo.

- Hey. -Hermione sonrió aún medio adormilado antes de levantar la vista hacia el techo- ¿Ya es de día?

- Eso parece.

Ambas se recogieron el cabello en una coleta antes de dedicarse a colocarse las botas color negro. Hermione estaba terminando de amarrar las trenzas del zapato izquierdo cuando alguien abrió la cortina de la carpa. Cuando voltearon la mirada, Harry las saludó con un rápido movimiento de manos. El chico estaba descansado, limpio y se le notaba en la sonrisa que les ofreció a ambas.

- ¿Cómo durmieron, chicas? -Preguntó, cerrando la cortina.

- Bien. -Respondieron las dos al mismo tiempo. Luego Hermione volvió a preguntar- ¿Ya amaneció?

Harry asintió con la cabeza.

- Son alrededor de las seis y veinte, ya la gente lleva despierta un buen rato. -Comentó, despeinándose el cabello con las manos.

- Pero nosotras nos acabamos de despertar... -Comenzó Luna, pero el chico negó con la cabeza.

- No hacia falta que se levantaran. El primer timbre suele ser solo para las personas que deben irse.

Apenas tres segundos después de que Harry terminara de hablar alguien más entró en la carpa. Esta vez era Neville, el castaño sostenía una taza destartalada de café en la mano. También saludó con una media sonrisa en los labios antes de entregarle la taza a Harry.

- Toma, es el último que queda. -Le palmeó el hombro al chico antes de mirarlas- ¿Listas?

- ¿Listas para qué? -Preguntó la castaña, confundida.

- Ah, cierto, se me olvidó. -Harry tragó apresuradamente más de la mitad del contenido de la taza antes de agregar- Hoy el grupo de exploración saldrá, y como no pienso dejarlas solas, ustedes también vendrán.

Hermione estaba a punto de abrir la boca para preguntar que se supone que harían allá afuera pero el pelinegro se le adelantó a la pregunta.

- Les digo después de que va todo, pero ahora necesitan salir a comer, o iremos retrasados.

Sin añadir nada más los cuatro salieron de la apretada carpa. Las chicas los siguieron como unas sombras hasta que llegaron a lo más parecido a un comedor que había. No sabían como, pero había comida por montones, y no de las enlatadas. Comida de verdad. Desde varios tipos de pan, jugos, frutas, queso, hasta salchichas. El estomago les rugió suavemente a medida que se servían un poco de todo, sin abusar y se sentaban en una de las múltiples mesas a desayunar. En ese momento no había casi nadie comiendo además de ellas, los demás ya se encontraban haciendo otras cosas. Como le había dicho Harry: Todos allí llevaban rato despiertos. Cuando terminaron de comer fueron arrastradas inmediatamente hacia una de las tiendas más grandes. Era de color rojo intenso y se encontraba alejada de las demás; adentro de la misma cabían sin problema diez personas de un metro ochenta levantadas. Cuando entraron justo detrás de Harry y Neville se percataron de que no eran los únicos. Allí adentro se encontraban cuatro personas más, todos vestidos casi exactamente igual al pelinegro: Chaqueta y jean negro acompañado de una camisa cuyo color ya se había desgastado. Todos murmuraban algo en voz baja, obviamente discutían sobre un tema en común, pero ellas solo eran capaces de captar pequeños pedazos de la conversación.

- Ya aquí vimos la semana pasada, ¿Cuál es el punto de volver allí? -Preguntó una mujer alta, de cabellos rubios ceniza que le caían libre por la espalda.

- Buscar por respuestas, no podemos dejar un mensaje y no ir a... -Un hombre calvo discutía acaloradamente con ella, pero la rubia negó con la cabeza.

- ¡Ya hemos ido dos veces, es zona muerta! -Chilló- ¡No tiene sentido gastar energías y recursos en ese lugar!

- ¿Y tu sugieres ir aquí? -Junto a ellos había un mapa abierto, el hombre calvo lo señaló- Es ridículo, ¿Qué te hace pensar que hay siquiera gente allí?

- ¿Qué te hace creer que encontraremos respuestas en el otro sitio? -Preguntó la rubia. El hombre se puso rojo en un segundo.

- Chayene...

Comenzó, hablando entre dientes para reprimir la rabia o quizás ira, pero en ese instante Neville se entrometió.

- Tyron tiene razón, no tiene nada de malo revisar allí. Luego doblamos por aquí y nos encontramos con la otra mitad del grupo. Así no perdemos la luz del día. -Comentó mientras su dedo iba de un lado al otro sobre el mapa.- ¿Te parece, Harry?

- Por mi no hay problema, además, es zona conocida. -Agregó el pelinegro.

Las otras dos personas, dos hombres idénticos, que Hermione etiquetó como gemelos asintieron con la cabeza sin agregar nada a la discusión. Neville sonrió y recogió el mapa de la mesa, enrollándolo.

- Vale, entonces. Chayanne, Fred y George ustedes tres irán al punto uno. -Dijo el castaño, señalándolos a medida que los nombraba- Harry, Tyron y yo iremos al otro. Tenemos exactamente hasta las cuatro de la tarde para encontrarnos en la plaza central, ¿Entendido? No se separen de su grupo, ni entren a lugares peligrosos, limitémonos a dejar señales.

El hombre calvo de repente pareció percatarse de la presencia de las dos chicas. Primero las miró con extraña curiosidad hasta que se dio cuenta de que nunca en su vida las había visto. Volteó rápidamente hacia Harry.

- ¿Quienes son ellas? -Soltó. Su tono denotaba más curiosidad que hostilidad.

- Hermione y Luna -Las señaló con un ladeo de cabeza- Vendrán con nosotros, son mis acompañantes el día de hoy.

- Espero que estén preparadas entonces. -Les dijo el hombre, con una amable sonrisa.

Las chicas seguían perdidas entre tanto alboroto. Hermione atajó en el aire el bolso azul y pesado que Harry les aventó y frunció el ceño.

- ¿Podrías, por el amor a tu vida, decirnos que haremos? -Preguntó- Porque esto de andar de aquí para allá sin saber nada...

- No es divertido. -Concluyó Luna.

- Saldremos a buscar sobrevivientes. A explorar que hay allá afuera, y ver si algunas de las casas que acomodamos fueron ocupadas, lo que sería buena señal -Harry acomodó su propio bolso antes de agregar- Dos cosas: No se separen de Neville ni de mí. Y no pierdan ese bolso.