Disclaimer:

Ningún personaje, así como la serie One Piece me pertenece, todo es autoría de Oda Eiichiro.

Este Fanfic es YAOI y explicito, además tratara temas que pueden herir la sensibilidad de las personas. Si este género no es de su agrado, por favor, les pido amablemente que se retiren.

La historia se sitúa en un universo alterno, por lo que no seguirá ninguno de los eventos ocurridos en el manga.

En algunos casos se puede presentar un leve OOC debido a algunas circunstancias.

Parejas:

KiddxLaw como la principal. Las parejas secundarias son: IceburgxFranky, MarcoxAce, MihawkxZoro, ShanksxLuffy y SanjixNami.


Capítulo 3: Heridas

"Así te enteraste de que tu vida no es la misma, no es tan perfecta como lo fue ayer.

Y yo sé que duele y sé que te sientes desgarrado, pero nunca te rendiste tan fácil antes.

No hay que rendirse ahora ¿De verdad deseas dejarlo todo?

Debes pensar bien las cosas, una y otra vez"

No Giving Up – Crossfade


Raftel, Mariejois – Hospital Drum.

A las afueras de la habitación que era custodiada por oficiales de gobierno, la anciana, pero juvenil doctora Kureha hablaba con algunos parientes del carismático senador Iceburg.

—¿Cómo está? —preguntó una mujer mayor de frondosa cabellera rubia y marcados labios rojo que abrazaba a una pequeña niña de coletas rubias.

—Por ahora se encuentra estable. Sufrió una fractura con deformación de la cavidad craneal, lo que significa que una porción de su cráneo se hundió dañando algunos nervios y parte del cerebro.

—Pero el tío Iceburg no se va a morir ¿verdad abuelita?

—Claro que no Chimney, tu tío es fuerte.

—Eso es correcto pequeña, porque no vas con el doctor Chopper para que te lleve a ver a tu tío ¿Te parece?

—¡Siii! —la pequeña niña de coletas siguió al joven interno dejando a solas a las dos mujeres.

—Bien doctora Kureha, ahora dígame la verdad ¿Está muy mal?

—Cuando lo trajeron al hospital estaba inconsciente y además de tener problemas para respirar, tenía convulsiones, abundante sangrado de nariz y oído, se presentó con una herida en el abdomen que dio como resultado la pérdida del riñón derecho y un compromiso de su riñón izquierdo. Tuvimos que operarlo lo más rápido posible y ahora cuenta con un nuevo riñón, era imposible que sobreviviera con solo uno dado el estado en el que se encontraba.

—Entonces ¿ya no hay peligro?

—Señora Kokoro, seré sincera. Es un milagro que el senador este vivo, después de todo se llevó lo peor del golpe. Medicamente haremos todo lo posible, pero parte del éxito de su recuperación dependerá de él. Sin embargo, debe estar preparada, un accidente como este deja secuelas.

—¿Qué clase de secuelas?

—Puede haber daño cerebral localizado que afecte sus movimientos, su capacidad del lenguaje o hasta pérdida de visión, y a más largo plazo tendrá que lidiar con algunas limitaciones por tener solo un riñón. No podrá practicar deportes violentos, tendrá que abstenerse a abusar del órgano y claro, el consumo de alcohol queda descartado.

—Bueno, no es que él sea precisamente un bebedor, Franky por otro lado si lo es, al menos me quedara alguien con quien beber.

—Si se refiere al acompañante del señor Iceburg, temo que él tampoco podrá seguir bebiendo, si bien se encuentra estable, su estado era muy parecido al del senador, salvo que solo perdió un riñón y el otro está en perfecto estado. Sin embargo, el señor Franky sufrió serias heridas en su rostro y piernas, ahora está a cargo del doctor Dracule, un especialista en cirugía plástica.

—Pero… —Cómo pudieron terminar tan mal heridos?

—Por lo que se, una moto que fue golpeada por uno de los tubos de concreto se estrelló en el parabrisas del coche.

—Santo cielo —la pobre mujer tomó asiento tapándose la cara con angustia.

—Si desea pasar a ver al señor Iceburg puede hacerlo, sin embargo, tendrá que esperar para ver al señor Franky, puede que en su estado no sea fácil para usted verlo ahora.

—¿E-está deforme?

—No exactamente, pero tiene numerosos hematomas en el rostro y como consecuencia este se encuentra inflamado y tendrán que reconstruirle la nariz. Es mejor que hable con el doctor Dracule Mihawk para saber más al respecto, le pediré que venga a hablar con usted.

—Muchas gracias doctora —hablo con cansancio la anciana mientras se sentaba.

Había viajado desde que supo del accidente casi siete horas junto a una asustada Chimney, y estaba cansada. Pero su cansancio aumento más cuando pensó en como seria la vida de aquellos que eran como sus hijos.

—La vida no es justa —sonriente sacó de su cartera una petaca donde guardaba su preciado licor. —Bueno, al menos puedo acompañarlos —se levantó de su asiento, tomó un último sorbo y sin dudarlo se deshizo del frasco en el basurero.


Raftel, Mariejois – Hospital Drum.

El joven y elegante Izou, jefe de los residentes y futuro cirujano general, se encontraba evaluando el estado crítico del acompañante del Senador Iceburg; Cutty Franky.

—El señor Cutty Franky ha estado respondiendo satisfactoriamente al tratamiento que se le ha aplicado por intravenosa, su nuevo riñón está funcionando perfectamente y en cinco horas cambiaremos el equipo de venoclisis, por último, su pierna está estable y la inflamación del rostro ha disminuido, pero no tanto como para realizar la operación.

—Todo seguirá como se programó.

—Doctor Mihawk ¿Está seguro de que podemos realizar la rinoplastia con el daño en su rostro?

—La operación no es sólo para la nariz, pienso reconstruir el rostro del señor Franky.

—Pero aun así pienso que es mejor esperar.

—Tomó en cuenta tu opinión Izou, pero ya hemos esperado demasiado, confía en mí, no habrá problemas. Tú solo encárgate de los preparativos.

—Ya están listos, quirófano nueve a la cinco y media.

—Bien, prepárate porque entraras conmigo. Iré a ver a un último paciente y nos veremos allá.

El oji-ambar dejó a su compañero y no tardó en llegar a ver a su siguiente paciente, un joven peliverde, que era atendido por una interna.

—Buenas noches doctor —le saludo una interna de cabello castaño y con flequillo.

—Buenas noches —Mihawk miro a la chica que le había hablado, estaba seguro de que la interna que estaba viendo al chico era una de cabello verde. —Pensé que estabas con el director, Haruta.

—Me desocupe hace unos momentos, y le pedí a la doctora Keimi que me dejara ayudarla.

—¿Dónde se encuentra la doctora Keimi ahora?

—Fue a ver si los parientes del señor Roronoa habían llegado.

—¿Y alguna noticia? —Mihawk se acercó al joven y abrió uno de sus ojos para estudiar la pupila.

—Logramos contactarlos, pero aún no han llegado.

—Ya veo —Mihawk dejó lo que estaba haciendo y revisó el monitor cardíaco, el cual mostraba normalidad. —Estate atenta a cualquier cambio.

¿Cambio? —el joven peliverde en la cama comenzaba a recuperar la conciencia y aquella voz resonó en su cabeza.

—No se preocupe, la doctora Keimi me dijo lo que había ocurrido con el paciente.

¿Dónde estoy? —un pitido rítmico comenzó a perforar en su inconsciencia haciendo que las voces se escucharan un poco más claras.

—Si algo ocurre no dudes en llamar a seguridad ¿Entiendes?

¿Qué seguridad? ¿Kuina?

—Doctor Dracule…

¿Kuina? —el joven lentamente abría sus ojos encontrándose con el techo blanco de la habitación. —Ku-kuina...

Cuando logró enfocar la vista por el único ojo que podía ver se encontró con dos rostros que lo miraban fijamente.

—¿D-dón..?

—Estas en un hospital —un hombre de penetrante mirada ámbar lo miraba desde muy cerca, fácilmente el tipo estaba a unos centímetros de su rostro mirando fijamente su ojo derecho. —¿Sientes algún dolor?

—No… y-yo —estaba desorientado. Lo último que recordaba era... a Kuina tirada en la calle, rodeada de su propia sangre. —Kuina.

—Sufriste un accidente y casi pierdes el ojo izquierdo —respondió el pelinegro al ver que el joven tocaba el lado izquierdo de su rostro. —¿Puedes decirme quién eres?

El peliverde lo miro con confusión, no porque no recordara su nombre, sabía perfectamente quien era, pero él quería saber sobre Kuina. Poco a poco los recuerdos invadieron su mente, la sensación de ser embestidos por el tubo, cuando voló por los aires, el sonido de sus huesos al romperse, el líquido caliente recorriendo su cuerpo y de pronto no sintió nada más. Había perdido el conocimiento siendo lo último que grabo en su mente el cuerpo inmóvil de su amiga.

—Y-yo v-venia con alguien —su pecho dolía, casi le costaba respirar. —Su nombre e-es Kuina.

—Escucha, necesito que me digas tu nombre —insistió Mihawk.

—Roronoa Zoro.

—Bien, Roronoa Zoro, el doctor Haruta buscara a tu amiga, pero por ahora debes descansar —el hombre mayor iba a apartarse de su lado, pero Zoro no lo permitió.

—No quiero descansar, n-necesito saber si ella está bien. Y quiero la verdad.

—Cuando sepamos algo de tu amiga, te lo comunicaremos —Mihawk se soltó de su agarre y le dio instrucciones al otro doctor. —No dejes que se levante.

—Si doctor —el joven había entendido lo que su superior le había encomendado, vigilar al joven y guardar silencio. Después de todo, él había anunciado la hora de defunción de Ichimonji Kuina.

El doctor abandonó la habitación con la intención de dirigirse hacia el quirófano, pero fue detenido por una de sus colegas.

—¿Necesita algo doctora Kureha?

—¿Eres el que está a cargo del caso del señor Cutty Franky?

—Si.

—Bien, su familiar se encuentra en la sala de esperas, ve a hablar con ella antes de operar.

—No. Cuando hayamos avanzado más en la operación mandare al doctor Izou para que le informe.

—Me gustaría que fueras tú.

—Ya le dije que no —el hombre le dio la espalda a la anciana totalmente dispuesto a marcharse.

—No has cambiado nada Mihawk —Doctorine en un rápido movimiento agarró su trasero en forma de regaño. —No seas tan tenso hombre, deberías ser más feliz.

—No lo soy —si no hubiera sido porque estaba acostumbrado al manoseo de su maestra, a Mihawk se le hubieran subido los colores a la cara. —No lo vuelva a hacer —aunque sabía que esa petición caía en oídos sordos. Necesitaba beber algo y pronto, un té no estaría mal.


Raftel, Mariejois – Hospital Drum.

—¡Here we gooooo! —comenzó a sonar la música de introducción. —Siete minutos para las ocho de esta bella mañana de sábado y damos inicio a El Rugido del Mar, aquí en Radio On Air, con el único, inigualable y carismático ¡Scraaaatchmen Apoo! Vamos con la primera canción que fue un pedido de Miss Valentine… la cual pidió la maravillosa canción "No Giving Up" del grupo "Slaughter" ¡Scraaaaatch!

—Al menos ya no se nota tanto que me detesta —comentó con cansancio un alto hombre de cabello rojo que escuchaba música a través de su celular.

—¿De quién hablas?

- Del tonto de Apoo.

—Tú eres más tonto por escuchar su programa —Killer le quito el celular. —Kid ¿Cuánto tiempo piensas estar aquí?

—Me quedare hasta que alguno de sus parientes se digne a aparecer —Ni siquiera tenía sentido lo que decía, ya había cumplido al acompañar a la chica al hospital, sujetando su mano en el trayecto y todo eso que una buena persona haría, pero él no era una buena persona, su motivo para estar ahí no era esa joven, era simplemente un capricho.

—Pero no es tu responsabilidad —Killer estaba curioso por el comportamiento de su amigo, y desde hace un buen rato trataba de convencerlo para que dejaran ese lugar. —¿O es que te sientes mal?

—Se que no es mi responsabilidad y tampoco estoy aquí porque me sienta mal, estoy aquí porque me da la jodida gana.

—Claro, te da la gana hacer de vago cuando tenemos que hacer dos vídeos y preparar una gira —como siempre Killer daba en el blanco.

—Aún queda tiempo, ahora has algo de provecho y vete a buscar mi carro —dijo Kid mientras le lanzaba las llaves del auto. —Por tu bien, espero que no tenga ningún arañazo.

—¿Me llamaste para esto?

—No, también para que me traigas un café.

—Que te jodan —Killer salió de la sala de espera, sabía que su amigo estaba raro pero no tenía tiempo ni ganas para seguir sus juegos.

—¡Sin azúcar!

El rubio salió de la sala de espera avanzando por un pasillo hasta quedar frente a la máquina de café y selecciono uno simple sin azúcar. Así, aun cuando no quería, término cumpliendo las órdenes del pelirrojo. Siempre era lo mismo, si Kid quería participar en alguna carrera ilegal, ahí estaba él, si quería pelear con alguien, ahí estaba él, si quería follar, su culo estaba ahí... vale, eso no, pero era él quien le conseguía las chicas aun cuando con gusto ocuparía ese lugar.

Ya ni siquiera podía comprenderse así mismo. Sabía de sobra que su amigo no veía con buenos ojos a los homosexuales y que si se enteraba de su opción lo echaría a patadas de la banda, sin importarle los años de amistad y no porque fuera gay, no principalmente por eso, sino porque lo había escondido y le había mentido. Pero no podía evitarlo, a pesar del peligro, los malos tratos, y su excéntrica personalidad amaba a Kid y eso le daba miedo.

—Aquí tienes Kid —le entregó el café. —Iré por tu auto, pero después tendrás que ir a mi casa y de ahí nos vamos a la grabación, no pienso entregártelo si no cumples.

—Bueno, iré a buscarlo dentro de una semana o un mes.

—Kid, lo digo en serio.

—Y yo también —Kid se levantó de su asiento hasta quedar a altura que su compañero. —He estado trabajando para la banda casi cinco años sin parar, ayer pude haber muerto, así que por favor Killer, déjame en paz de una jodida vez y métete tus reclamos en...

—¡Está bien! pero cálmate, estamos en un hospital ¿recuerdas?

—Eso ya lo sé, por eso mismo es que no te muelo a golpes —a Kid le temblaban las manos y sus facciones se veían tensas, tal vez sus compañeros tenían razón y el pelirrojo si le dejaba pasar algunas cosas.

—Como quieras, si estas encaprichado con esa idea allá tú.

—¡Bien!

—¡Bien!

—Disculpen —interrumpió una tímida voz femenina.

—¿Qué? —contestó de mala gana Kid mientras se volteaba para ver a los recién llegados y grande fue su sorpresa al ver al chico de marcadas ojeras.

—¿Es usted pariente de la joven Dorobo Nami? —pregunto la mujer que acompañaba al otro doctor.

—Acompañante.

—Soy el doctor Trafalgar Law del departamento de Neurocirugía, uno de los médicos a cargo del caso de la señorita Dorobo y ella es la señorita Keimi, interna que muy amablemente se ha ofrecido a ayudarme a monitorear a la joven... ¿Doctora? —llamó Law a la chica cuando vio que esta no hablaba.

—¡Ah! Si, verá la paciente... ingresó a las veintidós con diez minutos, inconsciente y con un leve traumatismo craneoencefálico, la tuvimos en observación por casi cuarenta minutos hasta que despertó...

—Espere ¿me está diciendo que ella despertó cuarenta minutos después de que llegamos y sólo hasta ahora vienen a decírmelo?

—Le hubiéramos informado antes, pero debido a una complicación sedamos a la paciente —fue el turno de Law para hablar. —Verá, la mayoría de los golpes en la cabeza pueden producir traumas neurológicos, y en el caso de la señorita Nami ha producido una amnesia postraumática.

—¿Eso quiere decir que no recuerda nada? Ella sabía su nombre.

—Si, pero ahora cree tener quince años, a este tipo de amnesia la llamamos retrograda.

—¿Y eso que significa exactamente? —pregunto curioso Killer.

—Significa que los recuerdos que tenía después de los quince hasta el momento del accidente están suprimidos y como comprenderá, una quinceañera que despierta sola en un hospital sin saber cómo llegó ahí no lo toma muy bien, sufrió un cuadro de angustia y la sedamos, aunque ella parece recordarlo a usted, lo cual lo hace su nuevo responsable.

—¿Perdón? —Kid no podía soportar la forma en la que él otro lo miraba, porque sencillamente no sabía que estaba pensando y esa estúpida sonrisa de sabelotodo lo estaba molestando.

—Sus padres y hermana murieron en un accidente justamente cuando ella tenía quince años, no tiene a nadie en el mundo y la jefa del área de psicología recomendó que el señor Eustass podría ser su compañía mientras ella supera esto, claro que la doctora Robin pensó que usted era su pariente.

—Pero tú sabías que no lo soy, no puedo hacerme cargo de ella.

—Si, pero no pidieron mi opinión, algunos no piensan que yo tenga buen criterio.

—Ese no es el punto.

—Vamos, ve el lado positivo, así me puedes ver más seguido.

Silencio. Law tenía una cara de póquer mientras Kid tenía un tic nervioso en su ojo. Killer se quedó de piedra. Por un lado, quería borrarle la sonrisa al doctor y por otro quería reír por la cara de su amigo y Keimi, la cual había sido obligada por Law para trabajar en su caso comenzó a alejarse lentamente del lugar al sentir el peligro.

—Mira, no me haré cargo de la loca ni mucho menos vendré a verle la cara a...

Un golpe seco y directo a la mandíbula de Kid hizo que no pudiera terminar la frase. Un joven rubio que llevaba un ojo tapado con su flequillo lo había golpeado con rabia, y se disponía a volver a hacerlo. La escena fue tan rápida que ni Killer ni Law, ni el resto de los parientes en la sala de espera del tercer piso pudieron reaccionar a tiempo mientras los golpes volvían a escucharse.

—¡No vuelvas a llamarla así!

—¿Quién carajos te crees para golpearme? —Kid le devolvió el golpe, uno suficientemente fuerte para hacer retroceder al rubio, lo que hizo a Killer reaccionar.

—¡Detente Kid! —lo tomó del brazo tratando de detenerlo, pero eso le dio oportunidad al otro chico para volver a golpearlo.

—¡D-doctor! Haga algo por favor —suplicó Keimi totalmente nerviosa, pero Law no respondió. Con un rostro sombrío veía como la sangre salía del labio y de la ceja de Kid, prácticamente estaba hipnotizado mirando el líquido vital caer, así como sus expresiones que se tensaban de rabia.

—¡Doctor! —Keimi volvió a llamarlo desesperada, pero no funciono.

—¿Qué sucede aquí? —gritó una enfurecida voz, que agarró al rubio y fácilmente lo dominó.

—¡Director! gracias al cielo que está aquí —se alegró la chica.

—¡No dejare que ese mal nacido se acerque a mi novia! —exclamó Sanji. —Nami es mi chica idiota, no te le acerques ni mucho menos la insultes.

—Pues para ser tu novia no perdió tiempo para coquetear conmigo.

—¡Alto los dos! —rugió el director agarrando con más fuerza a Sanji que estaba dispuesto a atacar a Kid otra vez. —Estamos en un hospital así que compórtense o los mando a sacar mocosos estúpidos.

—Tengo derecho de ver a mi novia.

—Yo tengo más derecho que tú, he estado aquí toda la maldita noche.

—Pero tú no te quieres quedar Kid – le recordó Killer.

—¡Ahora quiero!

—¡Dije que ya basta! Keimi, lleva al chico rubio para que le vean la nariz.

—Sí, señor —la interna tomó del brazo al joven que dejo de hacer resistencia para no lastimar a la chica.

- ¡Law! no te quedes ahí parado como idiota y lleva a éste para que le suturen esas heridas.

—Por desgracia para mí y para él, soy neurocirujano. No atiendo traumas —alegó Law que se veía algo incómodo.

—Muévete o me arrepentiré de aceptarte otra vez en el hospital, y ni Robín podrá ayudarte.

—Está bien —resignado, Law le pidió con un gesto de cabeza a Kid para que lo siguiera. —Yo me haré cargo. —aclaró cuando vio que Killer pensaba seguirlos.

El rubio se quedó en la sala de espera y cuando el director se fue se sentó con pesadez. Algo le decía que dejar ir solo a su amigo no era buena idea, que se arrepentiría si lo hacía, pero... si se iba con ellos no sabía si sus nervios soportarían a ese médico, así que hizo lo único que podía hacer en este momento, de un solo trago se tomó el olvidado café antes de que se enfriara.


Raftel, Mariejois – Hospital Drum.

Dos de los doctores del Hospital Drum se dirigían a una de las habitaciones del tercer piso de la sala de urgencia.

—Marco, llegas justo a tiempo, los parientes del chico Portgas D. te esperan —le comentó Vista que venía de hacer alguna de sus revisiones.

—Lo sé, me dirijo ahora hacia allá —el rubio se despidió con un gesto de su amigo mientras era seguido por una doctora rubia y de aspecto delicado.

Al llegar a la habitación, encontró a tres personas. Dos mujeres que estaban cerca de la ventana y a un delgado muchacho de cabello negro sentado junto a Ace.

—¿Es usted el doctor? —el joven que era quien había preguntado no dejaba de mirar al hombre en la cama.

—Así es, mi nombre es Newgate Marco —el hombre se detuvo junto a la mujer rubia. —Doctora Kaya, el informe.

—Si doctor —la chica hizo una pequeña reverencia. —Portgas D. Ace, de veintidós años. Ingresó a las veintidós con cuatro presentando un paro cardiaco y múltiples fracturas. Tras estabilizarlo y realizar una resonancia magnética pudimos establecer que el joven sufrió una lesión lumbar incompleta.

—¿Qué significa eso? —interrumpió el chico que aún seguía con su mirada fija en Ace.

—El accidente que sufrió el joven Portgas D. Ace... lo ha dejado con una semi parálisis del tronco y de las extremidades inferiores —respondió con calma Kaya.

—¿Ace ya no caminara? —preguntó con miedo una chica que tenía sus ojos inundados de lágrimas.

—Shirahoshi – la calmó la que parecía ser su madre.

—No precisamente —respondió Marco. —Debido al accidente, la función sensitiva, así como el control de las piernas y caderas se ha visto disminuido. Hemos logrado realizar una realineación de la columna con un soporte y así se pudo prevenir daño adicional, además, mientras era atendido en la ambulancia se le administro un medicamento que redujo el daño a las células nerviosas.

—Entonces... ¿Mi hermano podrá volver a caminar? —esta vez el pelinegro se volteó para hacerle frente a Marco, el cual se sorprendió al encontrar aquellos grandes ojos inundados en lágrimas.

—Dentro de tres días realizaremos un examen neurológico completo para así poder diagnosticar la gravedad final de la lesión e idear el mejor plan para la recuperación a la que su hermano tendrá que someterse.

—¿Seguro que caminara? —insistió el menor.

—En el mejor de los casos sólo presentara de vez en cuando un intenso ardor o molestia debido a la hipersensibilidad de su cuerpo.

—¿Y en el peor?

—Usará una silla de rueda para desplazarse, además, debido al uso excesivo de las articulaciones del hombro por mover la silla y al uso de los brazos para pasar de un lugar a otro padecerá de dolor crónico y tendrá que ser tratado con medicamentos, acupuntura, estimulación eléctrica espinal o cerebral y cirugía.

Tras escuchar al doctor, Luffy volvió a mirar a su hermano. Sabía que Ace estaba sufriendo y que lo que vendría ahora no sería fácil. El chico era despistado tirando para tonto, pero lo entendía. Había visto como sus hermanos se esforzaron por él cuando su vista comenzó a fallar y ahora que Sabo vivía en el otro lado del país, él tendría que cuidar de Ace.

—Doctor Marco —hablo la mayor de las mujeres. —¿Qué clase de tratamiento tendrá que realizarse?

—La rehabilitación combina terapias físicas con actividades para adquirir habilidades motoras, así como un asesoramiento psicológico que le proporcionará apoyo emocional y social a la cual no sólo él será sometido. Ustedes como su familia necesitan formar parte de esto.

—Entiendo, aunque Ace no sea mi hijo, haré todo lo que esté en mis manos para ayudar.

—¿Es usted su madrastra? —preguntó inocentemente Kaya.

—Soy su vecina, estos chicos sólo se tienen el uno al otro por el momento.

—Lo siento mucho.

—No se preocupe doctora.

—De todos modos, cualquier duda que tengan, la Doctora Kaya y yo estaremos a su total disposición, pero por ahora, sólo podemos esperar a ver como evoluciona su estado.

—Muchas gracias doctor —las dos mujeres se inclinaron mostrando respeto hacia el rubio.

—No necesitan darme las gracias, ahora si me disculpan.

Marco salió de la habitación rumbo a la máquina de bebidas del pasillo que se encontraba a unos pasos de donde había salido, dejando a la doctora Kaya para que se hiciera cargo del joven. Estaba sorprendido. Sabía que no debía estar preocupándose más de la cuenta por Ace, pero al saber lo que se le vendría encima a su hermano, no pudo evitar sentir pena. Sin duda alguna él los ayudaría. Pero por ahora, un buen café cargado le vendría bien.

—Oiga —mientras sacaba el café de la máquina, fue detenido por una voz que reconoció como la del pelinegro, el cual se encontraba apoyado en la puerta de la habitación de su hermano.

—Dime.

—La doctora dijo que usted había ayudado a mi hermano y a su acompañante casi después del accidente, así que... ¿sabe qué pasó con la persona que acompañaba a Ace? —Luffy comenzó a avanzar hacía la borrosa figura ante él.

—Si lo sé —Marco se acercó a Luffy y colocó su mano en el hombro. —¿Tu nombre es?

—Luffy.

—Bien Luffy, debes estar tranquilo. Esa persona se encuentra hospitalizada aquí mismo, y está siendo atendido por el director en persona, está en buenas manos.

—¿Y cuándo podré verlo?

—Está en estado crítico, por lo que ahora no podrás entrar. Pero te mantendré informado.

—Te lo encargo, cualquier cosa que sepas sobre Thatch, estaré muy agradecido.

—D-disculpa … ¿Thatch?

—Si, el novio de mi hermano se llama Thatch.

—¿Novio? ¿Milo Thatch? —el corazón del rubio se comprimió ¿Qué tan alta era la probabilidad de que aquel hombre fuera su amigo?

—Si, es él —respondía Luffy.

—Thatch – había visto como los paramédicos sacaban su cuerpo del auto, pero nunca lo noto ¡Claro! Aquel hombre estaba completamente deformado, y él sólo se concentró en mantenerlo estable hasta que la ambulancia se lo llevó y después no supo nada más de él. Sólo que era el paciente más crítico y que su padre estaba en el caso.

—¿Doctor? —el menor lo llamaba, pero fue en vano, porque lo único que se escuchó en aquel pasillo fueron los pasos que se alejaban corriendo del lugar, así como el sonido que se produce cuando algún liquido es derramado en el piso dejando un fuerte aroma a café en el lugar.


Raftel, Mariejois – Hospital Drum.

—La puta que lo parió —se quejaba Kid mientras Law comenzaba a suturar la segunda herida que Sanji le había provocado.

Después de dejar la recepción, el pelinegro había llevado al cantante a una bodega donde se guardaba el material que los médicos usaban, ya que todos los boxes en urgencia estaban ocupados.

—Pudo ser peor —Kid había estado tan concentrado maldiciendo al rubio que no se percató cuando el doctor había terminado. —Alégrate señor Eustass, la peor parte se la llevo él.

—¿Peor parte? Con suerte lo golpeé una vez.

—Pero le rompiste la nariz, y aun cuando él te golpeo más veces, solamente terminaste con unos cortes causado por el anillo que llevaba —Law observó el rostro del pelirrojo, había hecho un buen trabajo a pesar de no haber realizado esta tarea hace mucho.

—Puto maricón —ahora sí que estaba hasta los cojones. —¿Qué miras?

—Veo los puntos, te quedan bien.

—Piérdete —Kid se levantó rápidamente de su asiento dispuesto a irse.

—Vaya ¿Acaso te pongo nervioso? —la sonrisa que se había esfumado de Law desde el altercado volvió. —Es bueno saberlo.

Eso fue suficiente. Con una sola mano Kid agarró a Law por el cuello de su bata y lo estampó contra la pared como si nada.

—No juegues conmigo medicucho de mierda —el pelirrojo ya había perdido toda la paciencia que tenía gracias a la estúpida sonrisa del otro hombre, que contrario a lo que él había pensado no desapareció, en su lugar, Trafalgar Law sonrió mucho más.

—Cuidado señor Eustass, no querrás un nuevo corte en tu rostro ¿verdad? —preguntó el ojeroso con malicia.

—¿Qué? —Kid no logró entenderlo hasta que sintió algo frío cerca de su mejilla. Un bisturí.

—Si te comportas como un buen niño sólo tendrás que preocuparte por unas pequeñas cicatrices que desaparecerán con el tiempo, pero si me pones una mano encima otra vez... ¿entiendes lo que te sucederá?

—Con esa mirada pareces más un chalado fugado que un doctor —a pesar de la amenaza, Kid no aflojó su agarre. No era la primera vez que era amenazado con algo filoso y sabía fácilmente como librarse.

—Podría decirse lo mismo de ti señor Eustass —Law retiró el instrumento del rostro. —Yo creo que tú si estas chalado.

—Ya te dije que no juegues conmigo.

—No me des órdenes.

—Bien que escuchaste las órdenes del vejestorio.

—Es un caso especial ¿Quieres ser un caso especial tú también?

—Déjame en paz.

—Eso es imposible, tu magnetismo es demasiado poderoso.

—¿Qué estu...? —aprovechando su desconcierto, Law lo sujetó por los cabellos y unió sus labios en un corto beso que dejó a Kid de piedra. Un hombre lo había besado. Mierda. Ese puto médico lo había besado. Mierda. Y ahora estaba solo. —¡Me cago en su puta madre! —rápidamente salió de la habitación, pero no veía por ningún lado al desgraciado ya que éste prácticamente había salido de ahí como alma que llevaba el diablo. A Law le gustaba el peligro, pero tampoco era precisamente un suicida, sabía que una vez él otro asimilara lo ocurrido, lo molería a golpes. Por lo que corrió sin parar hasta llegar a un lugar el cual considero seguro.

—Vaya ¿Qué te trae por aquí?

—Hola... Robín —Law avanzó hasta acostarse en el diván que estaba en una esquina y luego miro a la mujer de cabello y ojos negros que lo miraba con curiosidad. —Hoy ha sido una noche divertida.

—¿Qué hiciste esta vez? —preguntó la pelinegra con un tono divertido.

—Bese a un tipo en el almacén de trauma.

—¿Por qué?

—Es un juego.

—Uno peligroso al parecer.

—Sí, estoy seguro de que ahora debe estar puteándome de lo lindo.

—Doctor Trafalgar —la mujer llamada Robín se acercó quedando a su lado. —Estás feliz.

—¿Tú crees?

—Si.

Puede que ella tuviera razón, no por nada era su psicóloga y única amiga. Pero no mucho le servía la felicidad, pues está siempre se le había ido de las manos, ya sea por culpa de él mismo o por culpa de aquél hombre.


Aclaraciones:

La canción "No Giving Up" pertenece a Crossfade, todos los derechos son de ellos.

Notas Finales

- He decidido usar neurocirugía como especialidad para Law y no cardiología por un asunto de la trama que explicaré más adelante.

- En lo que respecta a la lesión de Ace, no tengo idea si se puede sufrir de forma incompleta, pero con el perdón de la medicina lo he inventado.

- He tomado el apellido "Milo" para Thatch de la película "Atlantis" de Disney ya que el protagonista se llama Thatch Milo.

- Lo importante a aclarar es que Luffy no está ciego. Ve sumamente borroso y cada vez distingue menos las figuras. Puede que haya alguna enfermedad

con esta característica, pero en este caso es todo inventado por mi y en el caso de Nami con su perdida de memoria la sacaré un poco de su habitual

personalidad pero es por un par de capítulos.

- Kid no es homofóbico, aunque lo parezca, solamente no le agrada que le den ese tipo de tratos a él.

Atte. Lacrimosa Azul.