Hola, aquí vengo con la actualización de esta historia que siempre causa un poco de dificultad, pero me sigo esforzando para traérselas a ustedes mi querido público.
Sin sus comentario y buenas vibras no sería capaz de continuarlo…hace tiempo lo hubiera desertado jeje.
Cuídense y pues a leer!
YA NO ERES HUMANA
CAPITULO 13
…me estaba besando, y peor aún, yo le estaba correspondiendo.
¿Dónde había quedado toda mi determinación por destruir su orgulloso trasero? ¿Donde se había ido aquel odio irracional que había crecido en mi, desde que me cambio la vida y me dejo sola en la intemperie?...con mi nuevo yo, alguien desconocido y totalmente ofensivo al mundo.
Alguien totalmente desconocido, pero a la vez sabía que era yo misma, porque, de alguna manera recordaba mi vida como humana y no solo eso, tenia los mismos sentimientos, los mismos miedos, las mismas dudas…todo lo que significaba vivir con lo que se puede llamar Ahome se encontraba aquí, en este cuerpo extraño; con garras y colmillos.
Sentí una mano gélida deslizarse por mi cuello y sin previo aviso jalo fuertemente de mi cabello exponiendo mi cuello a sus labios, se acerco con furia y la vez con pasión. No se entendía muy bien aquellos sentimientos que dejaba sentir atreves de los movimientos de sus labios, casi exigiendo respuestas y odiando…odiando en cada movimiento.
Pero se sentía bien aquella violencia, extrañamente un gemido salió de mis labios y eso fue un incentivo para que él aumentara la fuerza que ejercía. Tal vez si tuviera aquel cuerpo débil de humana estaría sangrando o peor, pero en este cuerpo, solo eran caricias, solo contacto.
Nada de dolor físico.
Mis manos no lo alejaban, se quedaron estáticas a cada lado de mi cuerpo, esperando una reacción de mi cerebro para alejarlo…pero seguía esperando y conforme lo hacía, mi mente se hacía más recia en querer separarlo…esta se abandonaba al sentimiento que otorgaba y se dejaba envolver.
Cerré los ojos cuando sentí descender mi cuerpo, cuando sentí su mano tras mis rodillas provocándome caer, aunque no toque el suelo bruscamente…él me sujeto lo suficientemente rápido y fuerte para no golpearme. Su mano se encontraba tras mi cuello y la otra dejo de sostener las piernas, para subir lenta y precariosamente por todo mi cuerpo…en una caricia casi mágica.
Su cabello caía glacialmente sobre su mi pecho y todo su largor se extendía alrededor de nosotros, como una sabana.
Levanto la blusa exponiendo aquel encaje que cubría mi pecho de sus ambarinos ojos.
—Eres…ahora eres perfecta…
Seguía murmurando casi como una palabra mágica.
Parecía encantado… con todo.
Se podría decir que no lo reconocía, aunque no lo conocía realmente, pero esa no era la imagen que recordaba.
Aquel demonio que odia a los humanos.
Sentí su mano sobre el pequeño sostén y algo grito en mi mente…tal vez una advertencia, un temor, algo que ambos sabíamos pero que se violaba repentinamente por el ser que me tocaba casi con necesidad.
— ¿Que no odias a los humanos?
Él se detuvo…sus ojos me taladraron, seguían con aquella expresión indiferente…pero algo había cambiado, un cambio imperceptible, ya no eran tan dorados, habían adquirido cierto tono anaranjado, parecían llamas ardientes en vez de cristales dorados fosilizados.
Parecía que hubiera una alma allí.
Sonrió irónicamente…no pude evitar sorprenderme internamente.
—Tú ya no eres humana. —susurro contra mi oreja, mordiendo a la vez allí, en el lóbulo y descendiendo su cálida lengua por mi cuello que logro erizarme cada vello de mi cuello, brazos y piernas. Y aquella entonación provoco estragos en mi resistencia.
Y en cierta manera tenía razón…ya no lo era.
En cuanto termino su descenso por mi cuello arranco la prenda y se enzarzo con mi seno, acariciándolo, mordiéndolo bruscamente mientras que al otro le daba pequeños pellizcos.
Estaba complacida…más que complacida me perdía entre las olas de placer que aumentaban conforme el se aferraba mas de mi cuerpo, casi como queriendo fusionarse.
Perderse entre las texturas y fundirse finalmente.
Todo era mágico. Hasta la voz grave que acariciaba mi piel cuando él hablaba para sí.
En un idioma antiguo.
Yo seguía estática, no quería mover mis manos para tocarlo.
De alguna manera me daba miedo… ¿a qué? Esa era la cuestión principal que me cruzaba.
Pero eran interminables las sensaciones a que sucumbía mi cuerpo.
Sus manos eran cada vez más curiosas, más intrépidas en apretar, rozar…sentir.
Me quería sentir libre de hacer lo mismo, ya que había olvidado mi odio y en cambio había nacido una necesidad de que no terminara y por el contrario continuáramos en aquel juego de "te odio…pero te dejo que me toques" me estaba comportando muy extraño, pero nunca había sentido aquel deseo…ni con Inuyasha que se había convertido en alguien muy deseado por mí.
Y no era sexo…era saber que me pertenecía.
Tal vez era eso…no sabía si Sesshomaru me pertenecía y si lo tocaba, me encapricharía por él y perdería el deseo de vengarme en algún momento que terminara todo esto.
Si…no quería saber que realmente lo quería para mí.
Dejo caer todo su peso sobre mí, sentí su entrepierna arder y a la vez sentí la mía.
Cerré los ojos mientras el abría mis piernas y acercaba su cadera…aun interferidos por el contacto de la tela, mientras frotaba freneticamente nuestros cuerpo.
De su pecho se escuchaban gruñidos y yo no dejaba de hiperventilar con toda la emoción del acto.
Sentía que en cualquier momento mi corazón saldría por mi boca.
Su mano soltó mi cintura y se acerco sin vacilar a mi rostro, en cuanto sentí su roce abrí los ojos.
Él continuaba casi inexpresivo y sus labios estaban entreabiertos, su cabello caía a cada lado de mi rostro… sonrió casi con sorna, de mis labios salieron un bufido luego su mano se alejo de mi rostro y agarro mi mano entre ella…lenta y pausadamente la poso sobre su mejilla esta ardía aunque seguía teniendo aquel tono pálido.
La dejo allí y volvió a esconder su rostro en el hueco de mi cuello y el hombro.
Luego mi mano se movió sola, cerré los ojos y acaricie la suave contextura de su piel, desviándome hacia su cuello y terminando en el nacimientos de su cabello. Allí, allí deslice mis dedos por sus hebras y me sentí sumida en cada sensación que me otorgaba.
Perfecto.
Todo era perfecto en ese instante.
Sus manos se deslizaron por mi abdomen, luego por mi cintura…rozando levemente la cara interior de mi muslo y luego, sin esperar alguna respuesta o aprobación por mi parte comenzó a acariciar mi entrepierna, apartando las bragas y usando sabios movimientos, logrando sacar gemidos de mi voz.
…me estaba perdiendo en la inconsciencia, sentía el nudo en mi vientre y como todo en algún momento iba a explotar.
Pronto todo se comenzaba a nublar…hasta que él se detuvo bruscamente, despertándomeb y alejandome de la perfección que podria ser el paraiso.
Sus ojos se dirigieron al horizonte y su rostro se contorsiono con la molestia.
— ¿Por…por qué te detienes?
—¡¿Ahome?
Mis ojos se abrieron al instante al reconocer la voz.
Todo las sensaciones volvieron a apaciguarse aunque el palpitar de mi entrepierna seguía allí.
—Inuyasha…— susurre para mi misma, Sesshomaru me miro en ese instante, molesto y volvio a elevar su rostro hacia donde se escuchaba la voz de Inuyasha.
Sentí los pasos de él en el área donde nos encontrábamos…su respiración descontrolada, acompañada de leves gruñidos.
—Sesshomaru…—susurro Inuyasha con odio en cada silaba, yo no lo veía, solo observaba el rostro de Sesshomaru y como este cambiaba en una sonrisa malvada al ver a Inuyasha. — ¿Qué le haces a Ahome?
TANTAN?
SIIII, se acabo y lamento que haya sido corto, pero hasta ahí las dejare. Jejejej.
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