Luego de unos cuantos minutos al fin llegaron al cine, fueron a sacar las entradas cuando se dieron cuenta que faltaba algo antes de entrar a la sala:
- ¡Nosotros iremos por los bocadillos! – Exclamó Nelliel tomando del brazo a Grimmjow - ¡Ustedes vayan a guardar los asientos!
- Claro – asintió Orihime sonriendo y poniéndose en marcha con el ojiverde.
- ¡Oye! – refunfuñó enojado el peliceleste intentado zafarse del agarre de su novia – yo quería esperar en la sala…
- No Grimmjow – le interrumpió ella – tú vendrás conmigo quieras o no.
Nelliel se dispuso a jalar a la fuerza al chico hacia los mostradores de comida.
Dentro de la sala del cine:
- ¡Allá veo cuatro asientos! ¡Andando! – dijo Orihime aproximándose a las sillas.
- Aguarda mujer… - decía Ulquiorra siguiéndola, pero antes de alcanzarla ella se resbaló cayendo bruscamente al suelo – Debías tener cuidado – le extendió su mano.
- Perdón – rió tomando su mano y se puso de pie – es que está oscuro y no me fijo bien por donde voy.
- ¿Estas bien?
- ¿Eh? ¡Ah sí! –Sonrió – descuida estoy bien.
- Mmm… ¿En qué sala era Grimmjow? – Nelliel colocó su dedo índice debajo de su barbilla un tanto pensativa – No me acuerdo.
- ¿Cómo quieres que vea? – Respondió molesto con una torre de bocadillos entre sus manos que le tapaban la vista del pasillo - ¿Podrías al menos ayudarme?
- ¡Olvídalo! ¡Ya lo recordé! ¡Era la sala seis! – Sonrió complacida - ¡Sígueme, es por aquí!
- ¡Pero no puedo ver nada! – se irritó más.
- ¡Solo sigue mi voz y no te enfades!
La película aun no comenzaba, solo pasaban los avances de otras películas y uno que otro comercial:
- ¡Espero que Nell-san y Grimmjow-kun traigan palomitas con salsa de tomate y chispas de chocolate! – comentó muy feliz la pelinaranja.
- Comidas así te pueden enfermar mujer.
- Siempre como así y nunca me he enfermado, ¡ven algún día a mi casa a cenar y te prepararé algo bien delicioso!
- Hmp… de todas formas deberías cuidarte – murmuró observándola desde su asiento, Orihime se sonrojó un poco al notar su preocupación – Prométeme que lo harás.
La ojigris mostró una sincera sonrisa asintiendo:
- ¡Lo prometo!
- ¡Aquí estaban! – dijo Nelliel sorprendiendo a Orihime mientras que Ulquiorra se mantuvo tranquilo en todo momento.
- ¡Ah! ¡Ne… Nell-san! ¡Grimmjow-kun! Qué bueno que ya llegarán, aun no comienza la película.
- Maldición ¡Por las puras me hiciste correr Nelliel!
- ¡Ya, ya, ya, no te enojes! – la peliverde repartía los bocadillos - Si sigues gritando nos echaran de la sala, Grimmjow.
- Tsk… - chasqueó la lengua desviando la mirada y sentándose al lado de la ojipardo.
Durante toda la película en las escenas de terror y sangre Ulquiorra se mostró inmutable, Orihime se reía quien sabe por qué y Nelliel abrazaba a Grimmjow por el miedo que sentía al punto de asfixiarlo algunas veces.
- ¡Fue una gran película! – la ojigris sonrió feliz.
- ¡Es cierto! Ojala saquen una segunda parte – le dijo Nelliel compartiendo esa alegría.
- ¡Trata de no apretar tan fuerte la próxima vez! – se quejó el joven de ojos azules.
- Es que me asusté en algunas partes… - se enmendó jugando con sus cabellos.
- Bueno – intervino el pelinegro – Yo tengo que volver, así que…
- ¿Qué? ¡No! – Interrumpió la ojipardo - ¡Vayamos por un helado, todos! ¡Conozco una heladería muy buena cerca de aquí!
- ¿Enserio? Me gustaría ir –añadió Orihime animándose - ¿Qué dices Ulquiorra?
De nuevo todas las miradas se clavaron en el ojiverde, eso era incómodo y más porque no sabía cómo negarse.
Nelliel probó una cucharada de helado:
- ¡Lo sabía! ¡Este lugar tiene sabores deliciosos!
- Es cierto – le dijo Grimmjow para luego voltear a ver a su amigo y mostrarle una sonrisa con sorna – Quizá compre otro después de este.
- ¡Yo igual! – Exclamó Orihime comiendo la cereza del helado que pidió - ¿Qué tal tu helado Ulquiorra? ¿Está bien?
- Hmp – profirió asintiendo con la cabeza. Tenía que estudiar pero al mismo tiempo quería ver a la pelinaranja feliz.
- ¡Luego de esto nos espera un recorrido por las tiendas! – Decía Nelliel - ¡Hay un karaoke divertido en el segundo piso! ¡También tenemos que tomarnos fotos!
- ¡Vaya Nell-san! ¡Conoces bien estos lugares!
- ¡Tenemos todo el tiempo del mundo! – exclamó Grimmjow riendo para sus adentros por la situación en la que se encontraba el pelinegro.
Ulquiorra se mantuvo callado, si a Orihime eso la hacía feliz, él tenía que ir también.
Era más de media noche cuando ya terminó todo, el auto se detuvo frente a la casa de la ojigris:
- ¡Nos vemos mañana! – se despidió la peliverde a la vez que Ulquiorra y Orihime bajaban del carro.
- Adiós, gracias por todo Nell-san, Grimmjow-kun – agradeció Orihime haciendo una pequeña reverencia acompañada de una sonrisa.
El auto se puso en marcha dejando a ambos solos:
- ¡Fue divertido! ¡Y más el karaoke! Segundo lugar no está mal ¿verdad?, y las fotos ¡Las guardaré muy bien! ¡Me gusta como salieron! Tenemos que repetirlo otro día ¿no te parece? – No hubo respuesta alguna del pelinegro - ¿Ulquiorra?
- ¿Mmm? – Salió de sus pensamientos - ¿Qué pasa?
- Te hice una pregunta… - borró su sonrisa y cambió su expresión a una de preocupación - ¿Estas bien? Sinceramente en toda la salida te vi algo distraído ¿Qué tienes?
- Pues… - podía decírselo, después de todo la salida ya había acabado, pero no sabía cómo – Se suponía que… veras…
- ¿Tenías que estudiar? – interrumpió sorprendiendo a Ulquiorra.
- Mujer…
- ¿Era eso? – pestañeó un poco.
- Si, pronto… bueno, mañana son los exámenes finales, tenía que estudiar…
- Ulquiorra… - acarició la mejilla del ojiverde - ¿Por qué no me dijiste? Yo hubiera…
- ¿Hubieras entendido? Siempre lo haces, nunca te quejas, mujer – explicó el joven.
Ella abrió sus ojos con sorpresa para luego retirar su mano del rostro del pelinegro:
- Ahora era mi turno, comprender, callar y dejarme llevar por tu felicidad.
- Entonces… - se entristeció – es mi culpa… por mi culpa reprobarás ese examen, por mi culpa todo tu esfuerzo no valdrá nada… Ulquiorra yo lo siento, perdóname… - fue interrumpida cuando sintió los labios del joven sobre los suyos, él la cubrió con sus brazos, ella le correspondió, aunque honestamente le sorprendió la acción del pelinegro.
- No lo veas así… - musitó a la vez que se separaban – Viendo el lado positivo tienes la culpa… de haberme dado una noche que recordaré por siempre – ella se sonrojó ligeramente.
- Ulquiorra…
- No debes preocuparte de nada.
- Quizá yo no… pero tú ¿Qué hay de tu prueba?
- Yo me las arreglaré… lo que quiero que sepas es que tú eres primero en mi vida – esa última oración hizo que la chica sonriera aliviada.
- Gracias… - luego dirigió su mirada al cielo oscuro, al parecer se estaban formando algunas nubes – O… Oye Ulquiorra – observó al ojiverde – Es algo tarde… ¿Qui… Quisieras dormir en mi casa? – preguntó muy sonrojada. Ulquiorra sonrió levemente, Orihime ni lo notó.
- Entonces sería mejor entrar ya, parece que va a llover.
Orihime asintió gustosa y caminaron hacia la casa, ella estaba feliz por las palabras del pelinegro, a su lado se sentía segura y protegida, y lo más importante era que él lo sabía.
Espero que les haya gustado :3
Tambien ya habrán notado que me gusta el GrimmNell *3*!
Gracias por leer y como ya saben me harian muy feliz con unos reviews ^^
