Hola, lamento la eterna demora de este fic, pero aunque no parezca mantengo más ocupada que de costumbre. Supongo que nunca dejare el vicio de la irresponsabilidad, pero es complicado con tantas obligaciones encima.
Note que este fic hace demasiado tiempo no lo actualizaba y antes de que se me pierda la historia en mi cabeza con tantas que hay ahí, debo actualizarla. Es más creo que se me fue olvidando el final de esta, pero graciosamente sé que va por buen camino y pronto se me ocurrirá algo nuevamente. Por el momento deseo mis más sinceras disculpas y espero disfruten del capítulo. Lo dedico a todas aquellas que han seguido mi proceso y que están alertas de mis cambios y los hermosos RW.
Besos y a leer!
COMIENZA UN JUEGO PELIGROSO
CAPITULO 17
Tal vez nunca entienda el hecho del porque Sesshomaru me había transformado en una youkai, pero tampoco podía aceptarlo así de sencillo. Era casi como cuestión de principios y la más pura supervivencia. Humana o no, tenía convicciones y ya había aceptado a no volver a mi familia…mínimamente me merecía una explicación a su irremediable lógica arrolladora.
Aunque solo fuera una patética explicación a lo que sucedía. Porque no sentía ningún impulso ahora mismo por matarlo…pero de alguna forma, sabía que no podría hacerlo.
— ¿Por qué le dijiste eso a mi madre?— dije, mientras aceleraba el paso e intentaba verle el rostro; en cuanto acapare su mirada, alzo una ceja plateada y desvió nuevamente la vista hacia delante…aunque sabía seriamente que para caminar no necesitábamos ver hacía donde íbamos una elegancia innata, yo podía sentir que mi cuerpo se movía elegantemente, casi podía sentir cada partícula diferente en el ambiente. Notaba los cambios y las modificaciones, tenía recuerdos de mi propio aroma esparcido por el campo e identificaba los extraños y los que guardaba en mi mente… Inuyasha, Kikio y Sesshomaru.
—Deja de pretender que no me escuchas— volví a insistir con voz altanera. Se detuvo repentinamente y clavándome sus gélidos ojos ambarinos, escupió las palabras elegantemente.
— ¿crees qué lo pretendo?
—Sí, sé que te importo… no por nada me elegiste.
—No sé entonces porque pierdes el tiempo preguntándome cosas innecesarias si ya lo tienes tan claro— dijo neutralmente.
—Igual, quiero escucharlo de ti.
—Entiende de una vez…aquí no se hace lo que tú quieras, es lo que a mí se me antoje hacer.—dijo firmemente y mi cuerpo comenzó a sentirse levemente dominado…pero mi espíritu, parecía cada vez más ansioso por demostrarle que se equivocaba, que él jamás podría someterme.
—Lograrás hacer lo que quieras Sesshomaru, podrás convertirme y pretender muchas cosas…pero tú jamás conseguirás controlarme.
— ¿A no? Pareces muy segura.
—Lo estoy… ¡y deja de acercarte!— comencé a decir un poco alarmada al notar como mermaba la distancia que nos separaba.
—Cállate de una buena vez.
—No me voy a callar. — dije mientras le ordenaba a mi cuerpo a no moverse ni un centímetro, aunque sintiera una gran urgencia en alejarme y buscar un hueco en donde refugiarme de sus hipnóticos ojos, cada vez las distancias se iban mermando y su apremiante presencia exigía más de la mía .
—Entonces hare que te calles…a las malas— antes de que pudiera replicar y borrarle esa sonrisa siniestra que se dibujo en su pálido rostro, ya lo tenía encima cortándome la respiración y aprisionando mis labios contra sus colmillos, deje escapar un leve chillido cuando sus dientes atravesaron la dura piel y mis pulmones se embriagaron con el cálido aroma de la sangre.
Sangre….sangre….sangre…
Mi corazón comenzó a latir tan fuerte que no lo podía controlar, deje escapar un gruñido que vibro desde mi pecho y alboroto la paz del bosque. Escuche claramente el aleteo incesante de las aves alejándose y un silencio tan abrumador que me hizo sentir poderosa y alerta, las garras se salieron sin control, mientras apretaban fuertemente las manos de Sesshomaru en un intento poco veraz de alejarlo. Comencé a hiperventilar mientras el deseo se agolpaba en mi cabeza y provocaba un pitido en mi oído que logro sacar otro gruñido. Repentinamente él alejo sus colmillos dándome una imagen que logro descolocarme y excitarme de sobremanera y a la vez concentrarme tanto que levemente se fue mermando aquel deseo extraño que había brotado al oler la sangre.
Fue su rostro manchado con mi sangre, su inexorable rostro mancillado con aquel carmesí y sus fríos ojos mirándome neutralmente que hizo en mi estomago un caos olvidado hace tiempo, mientras yo me encontraba en el límite del deseo... por destruir y destruirlo.
—Deprimente ese control…—solo articulo mordazmente, mientras comenzaba a alejarse. —no parece ser suficiente para mi. — pero eso sabía perfectamente que lo decía para él.
— ¡NOOO!— gruñí— No te vayas.
Pero nuevamente no hizo caso a mis palabras patéticamente suplicantes, aunque no me sentía tan débil como para dejarlo ir de un solo salto lo alcance, interponiéndome en su camino. Note como su rostro se arrugo con la molestia y en su pecho algo parecido al tronar de un rayo comenzó a clamar más fuerte logrando hacerme erizar los vellos de la espalda; sonreí expectante y ese leve gesto logro tenerme nuevamente dominada por su presencia y sus poderosas garras…llámenme masoquista, pero comenzaba a desarrollar un juego perverso y peligroso.
Repentinamente se acerco hasta quedar a solo centímetros de mi rostro, con su cálido y dulce aroma rozándome, se acerco hasta mi oído, aunque sabía que no era necesario y susurro las palabras tan delicadamente que logro bloquearme levemente el flujo mental.
—Te desgarrare tanto…que pedirás clemencia.
—No me mataras…—dije segura, tan segura que podía sentir que yo era importante para él.
El bufo tanto molesto, como burlándose de mí… con un leve movimiento de sus garras me tumbo en el suelo y lo mire un poco desconcertada, esto logro acentuar sus ojos depravados y se alzo la sonrisa torcida en sus labios, dejando ver los colmillos.
—No dije que lo fuera hacer…— indicó mientras se desabrochaba el cinturón y lo dejaba caer junto con sus armas.—Pero solo te puedo decir una cosa…—paso su lengua por los labios aun cubiertos de sangre, saboreo y volvió a una mirada mortal—…vas a sufrir.
Algo dentro de mí se inquieto mientras observaba a Sesshomaru despojarse de su ropa, dándome una clara imagen de su cuerpo… de sus fuertes y musculosas manos, del pausado respirar en aquel grande pecho. De las abdominales levemente marcadas, la estrecha cintura y la… erección que dejaba lejos toda duda de lo que quería hacer conmigo.
— ¿Me vas a violar Sesshomaru?—dije, sonando levemente emocionada y burlona, pero a la vez alarmada…porque no sabía si eso era lo que ambicionaba, porque tampoco estaba segura de lo que realmente yo quería y el golpeteo de mi corazón no ayudaba a aminorar unas ansias salvajes de destruirlo…solo tenía la leve certeza de que comenzaba un juego peligroso.
— ¿violarte?... no, tú me suplicaras que te posea.
Quiero decir que estoy más emocionada de lo que imaginaba y es que Sesshomaru me vuelve loca. No daré muchos detalles aquí, solo me despido y esperando un lindo RW, se despide su servidora.
Besos.
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