Finalmente lo monte. Lo tenía terminado hace tiempo, pero no me había animado a publicarlo aun.
Espero les guste y hayan disfrutado de la historia.
Besos y nos seguimos leyendo en mis otras publicaciones.
EPILOGO
Decir que no me afectaba, sería mentir.
Aunque llevaba tiempo intentando dominar aquellos impulsos que aun conservaba de mi vida humana se había vuelto irremediablemente doloroso.
Pero claro que lo podía lograr.
El sufrimiento y las alegrías que se podía quedar en mis memorias, el tiempo y la eternidad las iba consumiendo, dejando paso a lo vacio del tiempo y de los recuerdos.
Me aleje de todo aquello que hizo parte de mi mundo humano.
La soledad termina haciéndose necesaria, sabiendo que no encontraras a nadie que este para ti eternamente.
Al menos en mi casi, aunque conociera alguien y supiese que existe.
No es suficiente.
No me volví a topar con aquella mirada, tal vez porque nunca lo intente buscar o no conscientemente.
Fue por ello que sentir su presencia cerca me logro descolocar un poco.
Que las memorias de aquel día se hicieran vividas y que el deseo de alejarme fuera más necesario que hacerle frente a aquel ser.
—Hay cosas de las que no puedes huir eternamente…Ahome— susurro una voz a la distancia, pero lo escuche tan claro, como si lo hubiese susurrado en mi oído.
No respondí, no era necesario hablar sobre lo que sentía, el ya lo había identificado y yo no iba intentar ocultárselo.
Finalmente su silueta salió del follaje espeso y su mirada tranquila, perturbo la mía.
—No es necesario que nos tuviéramos que volver a ver. — finalmente respondí cuando mi silencio no logro incomodarlo.
—Aun estas un poco joven para sacar esas determinaciones.—Dijo con un poco de diversión en su voz, cosa que me sorprendió porque él no hablaba de esa forma, amenos que intentara aminorar la tensión que se sentía, lo cual no surtía efecto.
Mi pecho rugió y su rostro se ensombreció.
—Cuando entenderas tu posición en esto.
No respondí e intente sostenerle la mirada con más determinación. Sus ojos aun vacios me escudriñaban a la distancia.
Antes de poder salirme de la situación él ya se encontraba a mi lado impidiéndome mi salida.
Instintivamente le mostré los dientes y el sonrió complacido dejándome ver satisfacción en sus ojos.
Sus manos me apretaron contra el suelo, se sentó a horcajadas sobre mí, mientras se quitaba su ropa.
—Es hora de ver lo que el tiempo hace en ti… Ahome.
—No me volverás a encontrar. — le susurré en su oído, mientras intentaba herirle la espalda con mi uñas y mordía su cuello enloquecida de deseo.
Sus caricias a comparación de las mías eran suaves, mientras liberaba mi piel de cada fibra.
—No te dejaré ir Ahome. No podrás.
Antes de poder responder, las cosas se tornaron agresivas y se me olvido lo que iba a replicarle. Total… tenía la eternidad para huir de sus garras.
FIN.
