Capitulo 5

Cuidándote

Will

Los rayos de la luz de la luna penetraron en la habitación haciendo que Will abriera los ojos. Había estado tan cansado que no se había molestado en abrir la cama, ni mucho menos en cambiarse de ropa.

Salió de la habitación y se dirigió hacia el pasillo.

Mientras caminaba por el corredor, escucho una música. La melodía era suave y tan triste que Will sintió que su corazón se desgarraba. Comenzó a seguir aquella melodía y se dio cuenta de que esta provenía de la habitación de Jem.

Se acerco a la puerta y la abrió lentamente.

– ¿Jem? –pregunto, vio al chico parado frente a la ventana, la luz de la luna hacia que sus cabellos plateados resplandecieran de un tono blanco.

–Imagine que estarías dormido –dijo Jem, mientras tocaba el instrumento con ojos cerrados –aun es temprano.

–yo…, escuche la música y decidí seguirla –contesto Will mientras se sentaba en el borde de la cama.

Cuando la melodía acabo, Jem recargo el instrumento en la pared y se sentó al lado de Will.

–Lamento haberte despertado –dijo Jem –es solo que no puedo dormir –dijo, mientras apartaba la mirada hacia la ventana.

–Al parecer no eres el único –admitió Will y le dio una sonrisa sincera

–no me sorprende que espíes a todos en el instituto para distraerte –comento Jem con un tono burlón

– ¿De qué hablas?

– Bueno, cuando salí de la biblioteca para dirigirme a mi habitación vi dos ojos azules observándome –explico – ¿te suena familiar?

Por un momento Will se sintió avergonzado, lo cual era inusual en él y sintió como su cara se ponía rojo y espero que Jem no lo notara.

– yo…yo – "genial, primero se sonrojaba y ahora titubeaba" pensó

– No te preocupes, guardare tu secreto –Will y Jem se sonrieron mutuamente

Al día siguiente Will y Jem se la habían pasado platicando y caminando por las calles de Londres. Charlotte no había podido evitar alegrarse, la presencia de Jem había hecho que una parte de Will saliera a la luz, y por primera vez lo vio reír, por primera vez parecía libre, feliz, como nunca lo había visto.

El día había sido agotador, cada uno se había dirigido a sus respectivas habitaciones. Will estaba recostado en su cama, mirando el techo, pensando.

Nunca se había sentido de aquel modo.

Un ruido estremecedor lo saco inmediatamente de sus pensamientos.

Rápidamente se dirigió a la habitación de Jem, de donde provenían los sonidos y abrió la puerta alarmado.

La vista le desgarro el corazón.

En la cama yacía su amigo. Estaba pálido, mucho más de lo que ya era, respiraba dificultosamente y parecía estar sudando.

Tenía los ojos fuertemente cerrados y murmuraba palabras incoherentes.

Will corrió al lado de la cama de su amigo y le sujeto la mano, el chico estaba temblando y Will le toco la frente. Estaba frio, parecía un muerto, Will sabía que tenía que llamar a Charlotte, sin embargo no se movió del lado de su amigo.

En vez de eso trato de despertarlo pero en vano.

–Jem despierta –dijo mientras lo sacudía, pero al ver que no reaccionaba comenzó a alarmarse.

– ¡POR EL ANGEL, JEM DESPIERTA! –pero Jem no respondió.

Will entro en pánico. De repente Jem despertó gritando, sus ojos estaban rojos y por ellos corrían lágrimas.

– ¿Jem? –Jem lo miro.

–Will… -comenzó a hablar, pero fue interrumpido por un violento ataque de tos.

Will comenzó a hacer círculos calmantes en la espalda de su amigo quien ahora tosía sangre y respiraba pesadamente.

Jem alzo una mano, señalando una pequeña caja y Will comprendió lo que quiso decir.

Rápidamente se dirigió hacia la caja y la abrió, dentro había un polvo plateado. Volteo para mirar el estado de su amigo.

Jem tosía mucha sangre y su rostro había perdido todo el color.

Jem lo miro, sus ojos se estaban cerrando, se veía muy débil, el chico se recargo en las almohadas mientras seguía tosiendo, haciendo que las sabanas se mancharan de sangre, pero eso no importaba.

Will tomo un vaso de agua y con una cuchara que se hallaba cercas, hecho un poco del polvo en el agua y la revolvió hasta que esta se volvió de un color plateado.

Se dirigió hacia Jem que tenía los ojos cerrados y temblaba, lo levanto lentamente, su cuerpo había enfriado.

–vamos Jem, bébelo –dijo con voz suplicante. Jem abrió los ojos lentamente, parecía estar a punto de desmayarse. Will inclino el vaso para que Jem pudiera beberlo, mientras lo hacía, Jem cerraba fuertemente los ojos.

Cuando Jem termino de beber toda el agua, Will lo miro, parecía haberse quedado dormido, lo recostó y lo cubrió cuidadosamente con las mantas. Se sentó en una silla cercas de la cama.

Jem respiraba tranquilamente y no parecía tener un sueño intranquilo, a pesar de eso, Will no quería alejarse de su lado, no, el lo cuidaría.

No recordaba haber estado tan asustado en toda su vida como hace un momento.

Al ver el rostro tan tranquilo del chico, no pudo evitar acariciarle la mejilla y quitarle un mechón de pelo de la frente. Por lo menos el rostro de Jem había adquirido un poco de color tranquilizando a Will.

Esa noche no durmió más que unas cuantas horas. Se había quedado en la silla vigilando a Jem, lo cual le había provocado un horrible dolor de cuello, pero no importaba, solo le importaba la salud de Jem.