Cuando ya es tarde, para darse cuenta

Los personajes no me pertenecen

la historia es de mi propiedad.


Capitulo 1:

Verdades Dolorosas

El whisky corría por su garganta con facilidad, ya hace mucho había pasado el efecto de ardor al recorrer su cuerpo con cada trago ¿qué tiempo llevaba ahí? ¿Minutos? ¿Horas? ¿Días? Ya nada importaba, ahora solo quedaba un cuarto vacío, lleno con su olor, su maldito olor a fresas, eso era todo lo que le quedaba, su olor y un millón de recuerdos que ahora se le enterraban en su corazón como puñales.

-¿Qué significa esto Isabella? -La pregunta salió como un susurro silbante, ella sabía que se estaba controlando, no quería perder el control frente a Alice.

-debemos hablar Edward -caminó hasta el conductor y le dio las instrucciones, Edward solo alcanzo a escuchar, San Diego, ¿Qué demonios había en esa ciudad? -Alice cariño, espérame en el coche, no voy a tardar -la niña observo a su tío, con una mirada furiosa se dio la vuelta con dirección al mercedes

-¿te piensas llevar a Alice? De todas maneras ¿dónde mierda vas?

-me voy Edward...yo, ya no puedo, esta vida que me has dado puede ser buena para muchas personas, soporte todo lo que pude, creo que diez años han sido suficiente.

-¿te has cansado? Que mierda, me estás diciendo que estas cansada de ropa cara y regalos costosos, Bella eso es ilógico, cariño esto es una tontería, vamos a casa y hablemos, estoy cansado Kebi no fue hoy, eh estado sin secretaria todo el día.

-¿que día es hoy Edward? -la pregunta lo tomo por sorpresa- es trece de septiembre, hoy cumplo treinta años Edward y a ti lo único que te interesa es descansar, eso no te dice lo mal que va este matrimonio- el gruño al ver como los ojos avellana se llenaban de lágrimas -no hay un día que no me pregunte qué hago mal, me desvivo por ti, por tener la casa en orden, la cena caliente, tu ropa arreglada, sé que no lo hago yo, pero me encargo que todo este como te gusta -Isabella cerro los ojos, cuando los abrió las lágrimas habían desaparecido, eso había sido una de las cosas que más le gustaban a Edward, su fuerza -llevo diez años encerrada aquí, esperando como la esposa perfecta, organizando fiestas para que tú te regodees frente a tus colegas, para que me pasees como un trofeo, para que todos sepan que esa noche, la preciosidad de ojos avellana se abrirá de piernas y la harás gritar tu nombre - Edward trago -se todo Edward, como alardeas con tus amigos -ella gimió -lo peor es que no te das cuenta ¿verdad? El día de nuestra boda, fue el único día que te vi feliz de verdad, todo este tiempo me eh mentido a mí misma, diciéndome que era porque íbamos a iniciar una nueva vida -Edward se estremeció al escuchar su risa entrecortada- pero cuál fue mi sorpresa, cuando camino a nuestra luna de miel, me dijiste que ya habías firmado en la mañana los documentos de la herencia, eso era lo que te hacia feliz, no nuetra union...

-Bella, estaba feliz ¿cómo no puedes darte cuenta?

-...fue la primera vez que llore por ti, la primera de muchas, claro que en ese momento tampoco te diste cuenta, Edward no hay día que no nos digas que todo esto es por nosotros -Edward gimió, cuando ella le cogió su rostro -haz dicho que lo has dado todo por mí, pero es ¿verdad? piensa y dime quien dio más en esta farsa -ella se acercó hasta rozar sus labios -me case con veinte años, era joven, con la esperanza tonta de toda mujer "el hogar perfecto" eso era en lo único que pensaba; crie a Alice como si fuera mi hija -Edward dos meses después había quedado a cargo de su sobrina Alice, después de que sus padres fueran asesinados, la pequeña con cinco años, había encontrado refugio en los brazos de su esposa -¿Por qué me dice a mi mamá? no compartimos sangre, pero a mí me dio ese título ¿porque tú eres solo tío Edward? ella es tu sangre, y de todas maneras ha decidido venir conmigo

-Isabella ¿por qué haces esto? ¿Quieres hijos? podemos tenerlos, no necesitas hacer todo esto -el rostro de su esposa se contrajo como si le hubiera pegado

-no te das cuenta, eso está claro, nos conocemos hace quince años y aun así no me conoces para nada, Edward, te amo, te he amado siempre, por eso debo irme, porque sé que tú nunca me amaras, no quiero desperdiciar más años, rogando migajas de amor, migajas que nunca recibiré, ya soy mayor y me doy cuenta de muchas cosas -abrió su bolso y comenzó a buscar en el

-nunca te eh engañado -Él estaba pálido, ella lo amaba, como no se había dado cuenta, ella, aquella mujer apasionada, le amaba -siempre he sido tuyo

-una parte de ti, ha sido de mía, una parte que eh comprado -le entrego la sortija, aquella banda de oro sencilla, porque a ella le gustaba así -una parte que eh comprado a un costo muy alto -suspiro -mis abogados se pondrán en contacto contigo -el asintió, ya no había mucho que decir -¿te despedirás de Alice?

-si ¿adónde irán? -pregunto mientras se dirigía al mercedes, coche que él no conocía

-iremos a una de las casas que me dejo mis padres, en cuanto estemos instaladas, Alice te llamara -Bella le sonrió a la adolescente de quince años -cariño, es hora de despedirse -Alice, una pequeña joven, de cabello largo y ojos color verdes, había heredado el carácter Cullen, miro con furia a su tío.

Edward rio al recordar las amargas palabras de su sobrina, su hija, aquella niña que había criado, aquella preciosidad que había defendido a la que consideraba su madre, le había gritado, le había condenado, y él sabía que se lo merecía.

-espero que sufras, que los años que mamá sufrió, se multipliquen y los padezcas tú, que al entrar a esa casa, sientas lo que es estar solo, adiós señor Cullen.

-¡Alice! -le reprendió Bella sorprendida del arranque de furia de su hija

-déjala Isabella, ella tiene razón –miro por última vez a Alice –te quiero, aunque no te lo diga a menudo, te quiero mucho bichito –Alice gimió y corrió al coche

-Adiós Edward, tendrás noticias pronto.

Caminó hasta su armario, había pocas cosas ahí, ya no estaba su ropa, aquella ropa que el creía que había comprado con su dinero, como no se había dado cuenta todos esos años que la cuenta a su nombre seguía intacta, que el dinero que enviaba mensualmente se acumulaba, hasta una cifra innumerable; camino hasta el abrigo que había usado la noche anterior, su olor seguía ahí, parecía que había pasado días desde la última vez que la vio, al mirar su móvil, vio que solo habían pasado horas.

-Oh Isabella, nunca te dije que te amaba, cuánto daño te eh hecho nena.


Hola, bueno aqui esta el primer capitulo, como soy nueva en el manejo de fanfiction, creo que sin querer borre los review, de todas maneras quiero agradecer a las que me dejaron sus comentarios.

Girl Perverse: Gracias por darle una oportunidad a la historia, y si fuiste mi primer review,espero que te guste el primer capitulo, y que sigas pasandote por aqui dejandome tu opinion.

The princess of the winds: ¡Hola! Me alegro que te guste mi historia, actualizare todas las semanas, tengo unos capitulos ya, pero faltan corregir y agregar una que otra cosa, bueno espero que te guste el primer capitulo y que te sigas pasando por aqui.

Erika: Mi primera Guest, bueno nena me alegro que te guste, si actualizare pronto. Espero que te guste el cap.

Melania: Otra guest, Bueno me alegra que te guste la pinta que tiene, espero verte pronto otra vez

Gracias a los favoritos,alertas y reviews

Nos vemos en el siguiente capitulo

Deseos y sueños

Madame Eliza.