CUANDO YA ES TARDE, PARA DARSE CUENTA

Hola lectores, aqui les dejo el capitulo 4 de esta historia.

Le doy las gracias a mi Beta Mary de Cullen, una chica genial que aparte de corregir mi monton de faltas, se a convertido en una buena amiga ¡Te quiero nena!

Bueno no queda mas que decir:

Los personajes no son mios

La historia es de mi propiedad.

Capitulo 4

Cuando la madurez toca la puerta

Alice:

-Cereales. Listo, leche. Listo, tostadas. Listo, jugo de naranja. Listo -Alice Cullen, observó la mesa con una sonrisa enorme en su rostro, todo estaba preparado, aquel desayuno sencillo le había llevado varias horas preparar, pero valía el esfuerzo -es la hora -observo el reloj de pared subió corriendo hasta el dormitorio de su madre, al entrar ahogo un sollozo, al ver la forma menuda de la persona que la había criado. Cuando habían llegado a San Diego había sido de madrugada, ella había observado como su madre se tragaba el llanto en todo el vuelo, pero la dureza había terminado al pisar su nuevo hogar, Alice había llevado casi a rastras el cuerpo de su madre, y la había consolado por muchas horas, hasta que por fin se había quedado dormida, de eso hace ya diez horas.

-¿mamá? -la llamó, quitándole la manta de encima -es hora de levantarse

-hola cariño -la voz rasposa de Bella, se escuchó baja -¿Qué hora es?

-son las dos de la tarde, te he preparado el desayuno

-¿en verdad? -Alice la abrazo, al ver como sus ojos volvían aguarse -te quiero.

-yo también mami, saldremos adelante -Bella soltó una risa entrecortada

-se supone que yo soy la adulta, debería consolarte a ti.

-por hoy yo me encargaré de ti -Y así lo hizo, bajaron a desayunar, conversaron, sacaron cita para ir a ver varios colegios de la zona, vieron televisión, el motivo era entretener a su madre, no permitir que se acuerde de su esposo, y lo hizo bien, Bella no derramo ni una lágrima más, al menos por ahora.

-deberías ir a bañarte - le dijo a su madre, la cual levanto una ceja

-¿huelo mal? -pregunto divertida

-bueno no, pero pensé que podíamos a salir ¿Qué te parecen unos daikiris?

-me parece que has visto mucho Sexo en Nueva York, tienes dieciséis años y ¿de dónde diablos conoces el Daikiris?

-como tú lo has dicho, mucho Sexo en Nueva York -Alice rió

-¿Tal vez debería bloquear algunos canales? -pregunto Bella

-Tal vez es hora de que me calle -Bella negó divertida, mientras subía a bañarse

Alice observo el teléfono, tenía poco tiempo, eso la hizo decidirse, marcó el teléfono de la oficina, ¿cuantas veces lo había marcado? Habían sido tantas que ya no necesitaba ver la agenda.

-Oficina de Edward Cullen -la voz de la secretaria, sonó profesional

-Kebi, soy Alice, ¿mi tío esta por ahí?

-Alice, cariño tu tío no vino a trabajar, pensé que estaba en casa -la pequeña se mordió el labio indecisa -¿está todo bien nena?

-¡Si! Digo, es que dormí en casa de unas amigas, por eso no sabía que se había quedado en casa, le llamare al móvil, cuídate Kebi, adiós -colgó, antes de soltar más tonterías, busco el número de Edward en su móvil y marco, sonó pero nadie contesto, maldijo por lo bajo y dio en remarcar.

-Cullen -la voz de su tío se escuchó ronca

-hola.-saludo Alice -hemos llegado bien

-Ali, pequeña ¿Cómo están?

-estamos bien, la casa de los abuelos es bonita -suspiro, los padres de Bella siempre habían sido sus abuelos, aunque no los haya conocido.

-¿te gusta? Si estas incomoda...

-estamos bien ¿vale? -Alice, escucho los pasos de su madre -tengo que irme, hace buen tiempo e iré a la playa, te volveré a llamar

-Esta bien Alice, cuídate y dile a tu madre.-pero ella ya había colgado, no necesitaba escuchar más, observo como su madre bajaba las escaleras y frunció el ceño

-¿Qué llevas puesto? -pregunto, mientras observaba el vestido elegante de color verde que adornaba el cuerpo de su madre

-un vestido cariño ¿no lo ves? -Bella la observo confundida

-mamá, ya no es necesario que vistas así, se cuánto detestabas todo esto

-ahora es lo único que tengo.

-eso se puede solucionar. - Dijo Alice con una enorme sonrisa

El colegio estaba bien, Charlotte y ella, se habían vuelto inseparables; cuando habían ido a conocer el segundo colegio, su madre había quedado maravillada, y para qué negarlo ella también, mientras su madre hablaba con la directora Esme Platt, ella había quedado esperando en la oficina de espera, ahí conoció a Charlotte, una chica más alta que ella, con uno maravillosos ojos negros al igual que su cabello, estaba ahí porque el profesor la culpaba de copiar en el examen, cosa que había hecho, pero ella lo negaba, observo a Alice, y sonrió maliciosamente

-te van a comer viva, si sigues dándoles a todos esa mirada asustada. - dijo con suficiencia

-pues entonces todos, conocerán lo que es que les entierren mis putos Valentinos en su culo -se habían retado con la mirada, para después soltar a reírse, desde ahí no habían vuelto a separarse.

De eso dos meses atrás, cuando Alice le había preguntado, por que seguía siendo su amiga, Charlotte se había reído y le había abrazado de los hombros

-veras querida Alice, a veces la vida pone en tu camino, personas maravillosas -Alice había sonreído -por eso yo estoy en tu vida

-pensé que en esta relación la maravillosa era yo -pregunto divertida

-no, tu eres la genial amiga, que me ayuda a que mi ropa no sea un puto desastre

-¿solo por eso?

-no, también estoy contigo, porque tienes a la mamá más caliente del colegio y aparte es profesora -Charlotte alzó en gesto morboso las cejas, logrando que Alice riera -ya sabes cuánto me gusta experimentar el sexo, tal vez algún día tu madre quiera probar algo de sangre latina.

-no lo creo, mi madre todavía ama a su ex -marido

én soy tu amiga, porque te quiero -continuo sin escuchar a su amiga -y porque te quiero me voy, porque ahí viene ese chico caliente hasta aquí -Alice gimió, regreso a ver atrás y observo, como la maldita población femenina se comía con los ojos a Jasper- Mojabragas- Whitlock -esta para comérselo con patatas

-Charlotte -saludo Jasper con su acento sureño, observo a Alice -futura esposa

-Jasper, yo ya me iba -saludo la morena -nos vemos Alice

-Adiós Char -observo al rubio -¿Qué me miras?

-estas para comerte enterita -le susurro el rubio -si envejeces como tu madre, me caso ahora mismo contigo

-si prestaras atención en clase, en vez de estarme observando, sabrías que nadie envejece igual -Jasper sonrió, ante el rostro molesto de la pequeña

-por supuesto que lo sé, y me alegra que sepas que te observo

-y eso ¿Por qué? -pregunto confundida

-porque eso quiere decir, que también me miras

-serás imbécil -gruño

-¿Qué haces esta tarde? -pregunto el rubio cambiando de tema

-nada que te interese -Alice lo evadió y camino hasta el coche de su madre

-podrías ser un poco más amable, yo solo trato de ser cortes

-¿cortes? Lo que pasa es que eres un salido, crees que por que eres alto, rubio, guapo e inteligente, todas deberían caer a tus pies, pero no eres más que un maldito moja-bragas, que no entiende que por una vez una chica se niega, eres insoportable, un incordio, un error de la naturaleza -termino observando los ojos azules del muchacho, el cual la observaba patidifuso

-Así que te parezco Guapo e Inteligente -la miró divertido -¿también te mojo las bragas? -pregunto maliciosamente

-¡Aggg! De todo lo que he te he dicho, solo se te quedo eso es que ¿eres tonto?

-¿te gustan los tontos? Si es así, puedo volverme tonto por ti -Alice se dio la vuelta, maldiciendo por lo bajo a los sureños estúpidos

-¡Guapa! Que sea de Texas, no me hace sordo -le grito

-¡Pero si tonto! ¡GILIPOLLAS!

-¿Alice? -la pelinegra se congeló -¿Qué son esos gritos? -Alice giro tan rápido, que casi se le quiebra el cuello. Hay de pie, junto a su madre, estaba nada más y nada menos que el Magnate Edward Cullen.


Espero que les halla gustado el capitulo, les agradesco a todos mis lectores, aquellos que dejan comentarios, alertas y favoritos, tambien a mis lectores fantasmas, que son unos cuantos por las visitas, que tengo en cada capitulo.

Nos vemos el proximo Miercoles, si aqui en España, ya es miercoles 00:47 am.

Recuerden dejar su opinion de la historia, cada una es una manera de decir que tanto les gusta de la historia,

Saludos.

Eliza