Cuando ya es tarde, para darse cuenta
Los personajes no me pertencen.
La historia es de mi propiedad
Capitulo beteado por
Mary de Cullen
Capítulo 7
Como llegó a ser hija de Isabella Cullen
Diez años antes
La cera de color se movía al ritmo del taconeo
-¿Cuánto tiempo llevo aquí? -Se preguntó la niña, mientras veía a la señora de traje, que no dejaba de golpear el piso con esos zapatos altos.
La rubia leía la revista, de vez en cuando subía la mirada, ahí sentada a menos de dos metros, vestida con un traje de ballet, había una niña de cinco años, pintando sobre unas hojas que habían conseguido para entretenerla. Siena Hamilton suspiró, cuantas veces no había pasado por eso, cuántos niños no habían estado sentados en la misma silla esperando por sus padres, se preguntaba qué es lo que pasaba para que esa niña le causara más dolor que nunca solo al observarla, se levantó y camino hacia ella, una lágrima cayo de su mejilla al ver el dibujo de la pequeña, una familia, una pequeña familia compuesta por tres personas, familia que había sido destrozada, por un hombre estúpido, un alcohólico necesitado de su vicio. Suspiro profundamente y observo el reloj de pared, ellos estaban tardando. Siena se sobresaltó cuando la puerta fue abierta sin llamar, una pareja joven entro, la mujer lloraba silenciosamente aferrada a su pareja.
-Alice -llamo el hombre a la pequeña, la niña levanto el rostro y sonrió.
-mira tío Edward, hice un dibujo, cuando mamá salga del hospital, lo pegara en la nevera -La castaña sollozo y abrazo a la niña.
Siena, la asistente social, observó triste la escena; los padres de la pequeña nunca iban a volver, habían muerto en un asalto, dejando desamparada a su hija.
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Alice lloraba silenciosamente, cuando Bella entro a su dormitorio
-¿Qué pasa cariño? -Alice observo a su tía, ella con casi seis años, entendió que sus padres nunca iban a volver, y estaba feliz de vivir con Bella y su tío, los conocía desde siempre, pero eso no hacía que su tristeza fuera menos.
-no se atar mis cordones, mamá me estaba enseñando, pero ya no recuerdo como - dijo soltando un sollozo
-no te preocupes -Bella le sonrió, mientras se arrodillaba frente a ella -no es importante aprender ahora.
-¡no! Yo le prometí a mamá que sabía cómo hacerlo, ella me enseño con las orejas de conejo -Bella sonrió enternecida -¿sabes hacerlo?
-¿yo? Por supuesto, haces dos orejas de conejo -Alice observaba con mucha atención -las cruzas por la madriguera y luego jalas para que no se suelten ¿lo hice bien?
-si. Gracias tía Bella- la pequeña corrió cuando escucho a su tío, era hora de ir a clases. Él siempre la llevaba.
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-tía Bella ¿Por qué no tienes hijos? -las dos estaban en el salón, haciendo un disfraz para Halloween -¿no te gustan los niños?
-me gustan -la castaña observo a su sobrina de ocho años -¿Por qué lo preguntas?
-no sé, llevas mil años con mi tío Edward -Bella sonrió -él no quiere hijos ¿verdad?
-tu tío Edward, aún no está listo -Alice le observo confundida - como lo estaría si aún pelea contigo por la ultima ración de tarta- dijo levantando una ceja
-eso es porque nos gusta el chocolate -se quejó la pequeña -pero él ya no es un niño
-claro que no lo es, pero se comporta como uno -el sonido de la puerta les interrumpió, Edward Cullen había llegado.
-como están mis nenas -Alice corrió a abrazarlo, amaba a su tío -despacio bichito, estoy hecho polvo -se acercó a su esposa -te extrañe
-y yo a ti -besos sus labios -¿qué te parece? -Edward frunció el ceño
-¿es una falda? -preguntó, temiendo haberse equivocado
-¡si! Este año seré pocahontas, es genial ¿verdad? -Edward sonrió divertido, mientras observaba a su esposa -tía Bella, dice que podemos ir a robarle una pluma al sombrero de la señora Hathaway para mi diadema ¿recuerdas el sombrero? es ese que se puso para la fiesta del abuelito Carlisle -Edward soltó una carcajada mientras abrazaba a su sobrina. Bella sonrió, no necesitaban hijos, porque ya tenían una.
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-Lo siento señorita Parker, Alice nunca actúa así.-Bella miro a la pequeña, había sido llamada a media mañana, su sobrina había agredido a una compañera
-no es la primera vez que lo hace Señora Cullen, pero hoy ya ha sido suficiente, a la pequeña Carlota le van a dar puntos, la junta escolar está furiosa, han pensado seriamente en la expulsión -Bella se puso pálida.
-hablaré con mi esposo, él solucionara este mal entendido, por favor solo ha sido un accidente -la profesora dio la vuelta y se marchó.
Alice, observaba como su tía hablaba con Edward en el coche.
-Ya sé que lo que ha hecho está mal Edward, ¿pero no puedes encargarte de que no la expulsen?
-Isabella, tengo muchas cosas que hacer, intenta solucionarlo, estoy a punto de entrar a una reunión -el coche quedo en silencio por unos segundos -¿Alice está bien?
-lo estoy.-respondió la pequeña desde la parte de atrás del coche
-lo siento Isabella, tengo que irme, hablaremos en casa.
-ahora señorita, usted y yo hablaremos seriamente
Las dos comían silenciosamente su helado, Alice se sorprendió cuando su tía había estacionado frente a una heladería, habían pedido dos copas de helado de chocolate, su preferido, se habían sentado en un total silencio, hasta que la más pequeña hablo.
-le pegue, porque se rió de mi -susurró
-¿Qué hiciste para que se riera?
-nada, ella dijo que llevaba un apellido diferente al de ustedes -Bella le observo en silencio -que como mi apellido es Brandon, no debería vivir con los Cullen, que es raro
-no es raro, los apellidos no hacen a la personas Ali -le sonrió- no tienes que tener vergüenza, son las apellidos de tus padres.
-sí, pero ellos están muertos -Bella dio un respingo -yo…no tengo papás, las niñas se burlan, dicen que yo soy hija de nadie -Bella abrazó a su sobrina, mientras la pequeña lloraba -no tengo padres tía Bella
-si los tienes, me tienes a mí, al tío Edward -le observo- tu no necesitas a tantas personas nena, solamente a alguien que te ame, y nosotros te amamos como nuestra hija -suspiró -la palabra mamá no tiene ningún significado, si no representa amor, si a ti te hace feliz podrías llamarme así, te amamos Alice, eres nuestra hija.
-¿a tío Edward no le molestara que le llame papá? -pregunto observando a Bella
-el amara que le llames así.
-¿pero tú se lo preguntarías? -Bella sonrió
-por supuesto.
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-Buenos días Kebi -la secretaria levanto la mirada del ordenador, sonrió
-señora Cullen -saludo -Alice, mira como haz crecido, los chicos estarán siempre tras tuyo ¿verdad cariño?
-solo tengo doce, soy joven para tener novios -miro a su madre -no soy tan guapa como mamá, ella si es hermosa
-¿está mi esposo?
-sí, recién terminó una reunión ¿quiere que la anuncie?
-no hace falta, gracias -las dos caminaron hacia la puerta de la presidencia, entraron sin tocar, costumbre adquirida por el hombre de la casa.
, quiero esas acciones, pero no pagues mucho por ellas -Edward levanto la vista, sonrió al ver a sus dos mujeres ahí -llámame luego.
-hola amor -Edward abrazó a su esposa, mientras dejaba un beso en su cuello
-hola papá -Alice observaba con una sonrisa a sus padres, su padre a veces olvidaba a las demás personas, cuando su madre estaba cerca -¿listo para pasar tiempo juntos?
Edward observo confundido a su mujer.
-¿lo has olvidado? -suspiro -por supuesto que los has olvidado -Edward sonrió avergonzado, le iban a reñir otra vez -te dije que te traería a Alice después del colegio, tengo una reunión en la fundación y no puede quedarse sola en casa.
-me aburriría -Edward le sonrió a su hija. Que grande estaba.
-vale cariño, una tarde solo los dos, déjame terminar unas llamadas y podemos ir donde tú quieras -Bella sonrió, se despidió con la promesa de verse en casa
Alice daba vueltas en el sillón de su padre, mientras observaba la gran vista que tenía, había pasado una hora, y aún estaban en la oficina.
-sí, eso es genial, el setenta por ciento de esa empresa, ya es mía, gracias por todo -la morena escuchaba la décima octava llamada de su padre -no, hoy no puedo salir a celebrarlo, tengo planes -Edward rió -no, mi esposa hoy está ocupada, la que requiere mi tiempo, es mi sobrina -Alice se paralizó, no recordaba cuando había sido la última vez que su padre había utilizado esa palabra frente a ella, se preguntó si cuando ella se daba la vuelta les explicaba a los demás que no era su hija, una lágrima corrió por su mejilla; Bella Cullen, cada vez que podía la presentaba como su hermosa hija, no le importaba los comentarios que hacían las cacatúas de la alta sociedad, como la vez que le habían dicho a su madre, que si con quince años ya le había picado el cuerpo, para permitir que un hombre se colora en sus piernas, ya que al saber la edad de Alice, siempre soltaban comentarios maliciosos, su madre se había puesto pálida y la había sacado de ahí
-no importa lo que diga la gente, siempre serás mi hija, ante mis ojos y ante todo aquel que conozcamos. -esas habían sido las palabras de Isabella Cullen.
Pero ese día, Alice acaba de perder a su padre.
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Alice Cullen, estaba muy entretenida viendo una de sus pelis preferidas Los Goonies, cuando escucho el sollozo de su madre, detuvo la peli, volvió a escucharla, se levantó asustada, entró a la habitación de sus padres sin tocar, luego se regañaría por hacerlo.
-¿mamá? -pregunto temerosa, Bella se encontraba con el rostro cubierto por sus manos, pocas veces la había visto así, solo dos, contando esa, la primera vez había sido por Edward, no sabía el motivo de su pelea, por lo poco que había escuchado, se trataba de su abuela Elizabeth, Alice no la conocía, era un tema tabú en la familia.
-sal de aquí cariño, no puedo tratar contigo ahora.
-¿estás bien? ¿Quieres que llame al médico? -la vio negar, Alice observó la habitación, tratando de encontrar la razón de que su madre este en ese estado, entonces lo vio, varias maletas en un rincón, caminó hasta la habitación que servía de armario, la mayoría de sus pertenencias habían desaparecido -¿te vas de viaje?
-Alice, cariño debo irme, tengo que hacerlo.
-es algo de la fundación ¿puedo acompañarte? Aún falta algunos días para volver a clase, a tío Edward no le molestara -Alice lo pensó mejor -no, sí que le molestara, le enfadará que le dejes tanto tiempo, ya sabes cómo se pone cuando esta.
-Alice, voy a separarme de Edward -Bella le interrumpió -ya no soy feliz hija
Alice Cullen, si ella era una Cullen, hace años había cambiado su apellido, observo sorprendida, a la única persona que la había amado incondicionalmente ¿ya no era feliz? ¿Cómo no se había dado cuenta? Bella siempre recibía a todos con una sonrisa, se la veía tan feliz ¿Qué había ocurrido? La observo intensamente, eso no era de ahora, pensó Alice, su madre estaba decidida, lo que la llevo a preguntarse ¿desde cuándo había planeado eso? Su tío, en ese momento acaba de perder lo único real que tenía.
Ella recordó todos los momentos junto a su madre, la primera vez que le leyó un cuento, cuando le inculcó a dibujar, cuando le dijo hija por primera vez, recordó cuando al día siguiente de haber golpeado a su compañera Carlota, la había cambiado de colegio ahora inscrita con el apellido Cullen, la primera vez que le había bajado el período, y Bella contenta le había explicado todo lo que debería saber, diciéndole cariñosamente que ya era una mujer, pero que siempre seria su pequeña mariposa.
Entonces recordó, las pocas veces que había compartido con su tío, él había cambiado mucho, al tiempo que su fortuna crecía, la distancia se hacía mayor, siempre cenaba con ellas, pero solo en presencia, porque su mente se hallaba a millas de ahí.
Viéndolo desde fuera, su familia no era otra cosa que una farsa, un marido perfecto y rico, y la esposa hermosa y dedicada, por supuesto no podía faltar la hija estudiosa y educada, cuantas veces no había visto los ojos de su madre, la tristeza se reflejaba siempre en su mirada, en un principio ella creía que era por sus abuelos o porque Edward no quería tener hijos, pero siempre había sido su padre. Él era el culpable.
-voy contigo -susurro, su madre la observo -Yo voy contigo -dijo alzando la voz -no me puedes dejar aquí, mi tío en realidad no me quiere aquí, me tiene a su lado, porque él, en el fondo sabe que mi presencia te hace feliz.-Bella sollozó, ¿cómo su pequeña podía creer eso? Pero después de los desplantes que su esposo había hecho todos esos años, ella mismo se preguntaba ¿Los millones eran más importante que la familia? Isabella Swan, había sido criada desde pequeña con muchos valores, familia de raíces italiana, el lema era La familia va primero, y así había sido por muchos años, cosa que había cambiado años atrás, cuando su esposo había sido nombrado por el hombre más influyente de Estados Unidos, después del presidente, todo había sido un caos, la familia salía en revistas de sociedad, siempre trataban de encontrar algún fallo en su perfecta familia, pero nunca lo habían logrado, porque Isabella siempre estaba preparada para cualquier golpe. Pero no lo había estado para el golpe final. Su divorcio
-Edward es tu familia, es tu sangre.
-mamá, tu hace muchos años me dijiste, que eso no tenía nada que ver, que el amor lo es todo -la abrazo -y tú eres todo para mí, no me harás cambiar de opinión.
-tienes el carácter de los Cullen -Bella se levantó -has tomado tu decisión ¿hay algo que pueda hacer, para que cambies de opinión?
-no mamá, haré las maletas.
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Alice estaba de pie a lado de su madre, la cual les estaba dando instrucciones a los señores de la mudanza, San Diego, su nuevo hogar les esperaba.
-por favor, tenga cuidado con ese cuadro, es del siglo XVI -Alice rodo los ojos, era tan común que su madre se preocupe por eso, su padre le había contagiado lo snob.
Entonces escucho el coche, llevaban horas esperando que llegara, Alice no se iba a ir callada, le dejaría gritando sus verdades, al que por mucho tiempo consideró su padre.
-¿Qué significa esto Isabella? -Alice se sorprendió ante la calma que mostraba su padre, su madre le observo fijamente.
-Debemos hablar Edward -Bella se dio la vuelta y se dirigió al chofer -Nos veremos en San Diego, lleve todo a la dirección acordada -miro a su hija -Alice cariño, espérame en el coche, no voy a tardar -la joven le dedico una mirada furiosa y se encaminó al coche de su madre. Alice veía como mantenían la conversación tranquilamente, de vez en cuando su padre se sobresaltaba, ella no escuchaba la conversación, por eso se sorprendió cuando su madre se acercó a él y le beso, fue solo un roce de labios, pero igual le enfado, no tardo mucho cuando su madre se acercó a ella -cariño, es hora de despedirse.
Era su momento, oh si, ella tenía muchas cosas que reclamarle y lo haría.
-espero que sufras, que los años que mamá sufrió, se multipliquen y los padezcas tú, que al entrar a esa casa, sientas lo que es estar solo, adiós señor Cullen -gruño furiosa
-¡Alice! -el regaño hizo encogerse a Alice, pero eso no importaba mucho ya.
-Déjala ella tiene razón -observó a su hija, a ella también la había lastimado - te quiero, aunque no te lo diga a menudo, te quiero mucho bichito -la joven gimió ¿hace cuánto no la llamaba así? Le observo por última vez y corrió al coche.
Adiós papá, adiós para siempre
Hola queridos lectores, esta vez me adelante en la publicacion, ya que no sabia si iba a tener tiempo el Miercoles, espero que les guste este capitulo y que les agrade un poco la historia de Alice.
Les agradesco por todos sus comentarios y alertas, aquellas lectores fieles que siempre se pasan y tambien a las nuevas y a las lectores fantasmas.
Espero que dejen su opinion, siempre es bueno saber que pasa por sus cabezas.
Tambien queria comentarles que he subido una nueva historia llamada SUCUMBIENDO AL PECADO PASEN POR MI PERFIL Y HECHEN UN VISTAZO
¡NOS VEMOS PRONTO!
DESEOS Y SUEÑOS
Madame Eliza
