CUANDO YA ES TARDE, PARA DARSE CUENTA

Los personajes no me pertenecen.

La historia es de mi propiedad

Capitulo beteado

por mi pequeña doctora

Mary de Cullen


WHEN YOU TOLD ME
YOU DIDN´T NEED ME ANYMORE
WELL YOU KNOW I NEARLY BROKE DOWN AND CRIED
WHEN YOU TOLD ME
YOU DIDN´T NEED ME ANYMORE
WELL YOU KNOW I NEARLY BROKE DOWN AND DIED

Oh! darling / The beatles

Capítulo 8

El fin del mejor capítulo de nuestras vidas

Cuando Alice llego a casa pasaban de las ocho de la noche, los dos chicos se observaron varios minutos en el porche antes de hablar

-¿quieres entrar? -Jasper sonrió mientras asentía -pero antes quiero que entiendas algo, si quieres ser mi amigo debes saber que no me gusta la gente entrometida ¿lo entiendes?

-vale, no meterme en tus asuntos, hecho -Alice negó malhumorada, no entendía como ese rubio aceptaba fácilmente a todo.

-¿mamá? ya estoy en casa.

Los chicos se pararon cuando entraron al salón, sus madres estaban reunidas conversando con una copa de vino en la mano

-Alice cariño...-Bella se levantó con un gracia envidiable, Alice siempre se había preguntado si su madre media cada movimiento que hacia

-Buenas noches señora Whitlock.

-hola nena, ya te he dicho que me llames Tania -sonrió guiñándole -veo que has estado con mi hijo

-hola mamá ¿papá no está en casa? -Jasper pregunto sorprendido

-¿es que solo se me permite salir cuando él no está?

-yo... Yo no quise...

-deja tranquilo a los chicos Tania -Bella sonrió -¿han cenado? Íbamos a llamar a un Italiano ¿os apuntáis?

-no quiero molestar...

-por supuesto mamá -le interrumpió Alice -me apetecen unos spaghetti a la carbonara y unos canelones de pollo, para los dos, compartiré con Jasper -Tania observo a su hijo con una ceja alzada, él le dio una sonrisa gigante, estaba feliz, aunque luego recordaría que no le gustaban la salsa carbonara -le enseñare a Jasper la casa.

-¿desde cuándo nuestros hijos son tan amigos?

-No lo sé Bella, la juventud de hoy es indescifrable- rieron

-¿lasaña?

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Bella observo el reloj nerviosa, cuando Alice le había contado los planes para ese día se había sorprendido, y también dolido, era 18 de diciembre, un día muy importante para su hija, sus verdaderos padres cumplían diez años de muertos, y ella había decidido que ese año solo lo pasaría con Edward, su tío. Pero esa no era la única razón de su nerviosismo, la razón por la cual ya llevaba dos copas de el mejor de sus wiski era porque ese día se reunirían por su divorcio, habían quedado a las nueve de la noche en su casa, Tania le había aconsejado que esté tranquila, pero como podía mantener sus emociones estables, sí estaba a minutos de terminar con un capitulo muy importante de su vida. Aquel hombre con el que iba a terminar para siempre había sido su vida muchos años, Edward Cullen había sido el único hombre en su vida, él le había hecho llegar al cielo todas las noches de su matrimonio, para luego despertar en su infierno personal, aquel hombre que con veintiún años se había puesto de rodillas en un restaurante vacío, porque él así lo había ordenado, aquel hombre que con voz temblorosa le había dicho que la quería mientras limpiaba las lágrimas que él había causado al consumir su matrimonio, porque había dolido ser poseída por primera vez, aquel hombre que una noche la despertó llorando buscando consuelo por la pérdida de su hermana, ese hombre que una noche de invierno la había abrazado emocionado porque su sobrina le había pedido llamarle papá, recordó el día que había compuesto su primera nana inspirada en ella, la primera pelea causada por Elizabeth Masen, una mujer que hasta ahora estaba internada en un psiquiátrico, el secreto sucio del patriarca Cullen, también recordó la reconciliación, una noche llena de ternura y palabras amorosas y promesas de nunca volver a discutir, sonrió al recordar como siempre estaba orgulloso de tenerlas como familia. Pero entonces recordó un asiento vacío en los recitales de Alice, su lugar vacío en las fotos de cumpleaños, los desayunos y almuerzos sin su presencia, viajes de varios días, el lado derecho de su cama frio al no estar el, una secretaria que le avisaba que ese día era el cumpleaños de su hija, un regalo de navidad comprado por sus empleados, un lo siento para volver a repetir el mismo error.

-¿mamá? -se sobresaltó al sentir la mano de su hija, se dio cuenta que tenía en su mano la única foto de cumpleaños en la que Edward estaba, sintió su rostro mojado y vio su copa vacía -¿estás bien?

-no te preocupes cariño, estoy bien -se giró para observar al amor de su vida, vio la sorpresa en su rostro al ver lo mal que estaba ella.

-Garrett a llamado -espetó aclarándose la garganta, Bella asintió

-¿lo habéis pasado bien? -pregunto a su hija con una sonrisa

-si mamá, lamento que no hallas venido con nosotros, pero necesitaba un tiempo a solas con mi tío

-no te preocupes Alice -el timbre sonó

-sé que no quieres que me quede -la joven suspiro -Jasper ha invitado a unos amigos a su casa, estaré ahí, en cuanto terminen estaré devuelta

-ve tranquila Alice, Garrett ya mismo estará aquí.

Alice le dio una mirada rara a su padre, nunca le había visto tan triste

-te quiero papá –Edward le sonrió por como lo había llamado

-y yo a ti bichito.

La puerta se cerró tras su hija

-ha llegado el momento Isabella

-así es…

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-Entonces estamos de acuerdo señor Cullen –Tania observaba sorprendida al esposo de su amiga, él era hermoso, alto y musculoso, con unos ojos de un verde tan profundo que podías perderte en ellos.

-no lo estamos –hablo Garrett –como mi cliente dijo, el no firmara hasta que su esposa reciba lo que le corresponda –Tania observo como el abogado hablaba con tranquilidad, seguro de ganar, mientras leía las propiedades que su cliente quería otorgarle a su familia –el señor Cullen quiere otorgar la mitad de las propiedades que obtuvo en los años de matrimonio, lo cual es justo, porque así lo dicta la ley del código civil, es su obligación que su familia no pase calamidades.

-Edward no puede darme la mitad de su herencia Garrett, porque todo lo que tiene lo obtuvo después de nuestro matrimonio.

-señor Pace –interrumpió Tania –estamos aquí para llegar a un acuerdo, no podemos estar tirándonos la pelota de un lado para otro –Garrett asintió –mi clienta tiene toda la razón, no puede recibir lo que le ofrece el señor Cullen, y los dos sabemos que ningún juez le obligaría a recibir nada, sabiendo que ella tiene el capital para comprar un país tercermundista.

-lo se señora, como usted dijo por eso estoy aquí –observo a Bella –Bells sabes que Edward no va a dar marcha atrás, no recibas todo lo que te ofrece, pero tienes que aceptar algunas cosas –escucho a Edward resoplar, entonces Garrett saco su arma secreta –imagínate que la prensa se entere de este convenio, al saber que no recibiste nada de tu esposo, van a juzgar a Edward como un tirano, entonces el perderá algunos trabajos por el escándalo, tu sabes cómo es esto –tres pares de ojos le observaron, unos sorprendidos, otros con respeto y el otro con triunfo, este último era Edward al ver como el rostro de Bella cambiaba a resignación –sabes que tengo razón Isabella.

Tania Whitlock no dijo nada, aquel abogado había logrado convencer a su amiga, y eso era suficiente, ella tampoco quería que Bella se quedara con las manos vacías de todas maneras.

-Está bien Edward, vamos a negociar.

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Era media noche cuando al fin quedaron en un acuerdo.

-Obtendrás la casa de la playa de Malibu, la casa de la Toscana y la de Ibiza, el apartamento de Nueva York, el de Francia y la casa de verano de Escocia –Edward suspiro, había ganado en eso –tienes el treinta por ciento en acciones en mi empresa, le otorgo el cinco por ciento a Alice.

-Edward…-protesto Bella

-ella es mi hija, merece todo lo que le doy, no me discutas Isabella, por una vez acepta lo que te pertenece.

-muy bien, aparte de las propiedades recibirán las dos un pensión mensual –Garrett observo los documentos –Alice Brandon ahora Cullen, recibe una pensión de diez mil dólares de sus padres fallecidos hasta que ella cumpla los treinta años, así mismo mi cliente le dará la misma cantidad de dinero pero solo hasta que la joven se mantenga soltera –Bella lo miro arqueando una ceja.

-no me mires así Bella, no voy a mantener al marido de mi hija, imagínate que sea un mal hombre.

-yo no he dicho nada Edward.

-por favor podemos seguir –espeto Garrett –a sí mismo la señora Isabella Swan recibirá una pensión mensual de treinta mil dólares hasta que contraiga matrimonio.

-eso no lo acepto…

-Bella –Tania le interrumpió –he visto los ingresos del señor Cullen, te está dando muy poco, si él quisiera podría obligarte a recibir más, te está dando una oferta que no puedes rechazar.

-Edward es demasiado…

-nunca es demasiado –Edward observo a su esposa, se había sorprendido al ver con la calma que los dos estaban llevando su divorcio, no había gritos ni peleas, solo había resignación –acéptalo Bella, es lo mínimo que puedo hacer por ti –ella asintió no muy contenta.

-muy bien, ahora que nos hemos puesto de acuerdo –Tania prosiguió –hablaremos de la custodia de vuestra hija. Como sabemos Alice no es su hija, comparten su custodia, así mismo para que no halla intervención de ningún juez, me he puesto en contacto con Siena Miller, la que en su momento fue la asistente social que llevo el caso de Alice, me ha informado que los dos pueden mantener la custodia de la joven, siempre y cuando Alice no solicite la emancipación a un juez, ella podría hacerlo al tener dieciséis años, entonces tendríamos que volver a replantearnos si aún le quisiera otorgar la pensión a su hija, ya que al emanciparse Alice renunciaría a ser su hija ante la ley.

-Alice se mantendrá con su madre, no quiero alejarla de su lado.

-lo se señor Cullen, mi clienta está de acuerdo en que deben compartir la custodia, así mismo le explico que Alice pasara la mitad del tiempo de todas sus vacaciones, ya que la otra mitad lo pasara con su madre, también se le exige pasar dos fines de semana al mes con ella.

-está bien, acepto todo lo expuesto –Los demandantes se observaron con tristeza, Bella con lágrimas en los ojos cogió la mano de su esposo

-es lo mejor… -susurro

-¿Para quién Bella? –Preguntó –porque a mí no me está haciendo ningún bien, no me he sentido tan miserable en mi vida

-una vez me dijiste lo mismo –le recordó –hace diez años atrás, antes de que me pidas matrimonio, me confesaste que te habías sentido herido porque tu familia te había quitado la herencia que merecías, eso te había vuelto un miserable –Edward soltó su mano como si le hubiera quemado

-en ese momento estaba equivocado –observo a los abogados –pueden dejarnos solos –pidió

-me encargare que los documentos estén en dos días listos, le abrazare mediante su abogado para que pueda firmarlos –observo a Bella –Alice estará aquí en diez minutos, no podre retenerla mucho tiempo

-gracias señora Whitlock –Garrett le dedico una mirada de advertencia a su amigo.

-no nos hagas esto Bella –pidió Edward cuando la puerta se cerro

-ya hablamos de esto Ed, las cosas no pueden cambiar, he tomado mi decisión –le observo -¿Cuánto más vamos a lastimarnos? Te amé y aun te amo, pero más me amo a mi misma, tú me enseñaste lo que era la felicidad, pero también me diste una gran lección y esa es que nada es duradero –se acercó a el –solo queda el recuerdo de lo que fuimos

-yo siempre te amare, tu eres mi vida

-no lo soy mi amor –el gimió al escucharla –en algún momento lo fui, pero ya no lo soy –acaricio su cabello –pero siempre me tendrás ahí, como una amiga, lo que siempre he sido.

-Te amo Isabella Swan, te amare siempre

Dos almas desgarradas dijeron adiós esa noche.

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-Entonces se separaran ¿definitivamente?

Charlotte leía una revista de cotilleos sentada en el piso, mientras que Peter jugaba con su cabello. Observo como Alice y Jasper compartían un plato de nachos, lo cual la llevo a preguntarse desde cuando se llevaban tan bien como para que ella este en la casa del rubio

-sí, mamá decidió separarse, por eso estamos aquí, Nueva York ya no era nuestro hogar.

-siempre oí que en Nueva York uno nunca conoce a sus vecinos –comento Jasper cambiando de tema -¿es verdad?

-sí creo que sí, yo vivía en los Hampton –tres pares de ojos la observaron sorprendidos -¿Qué?

-joder tía lo dices como si dijeras que vivías en Brooklyn

-espera estamos hablando de los Hampton ¿de verdad?

-sí, tenemos una propiedad ahí ¿podemos cambiar de tema?

-¡NO! Eres rica eso ya lo sabemos, nosotros también somos de familia acomodada, pero, es que me has dejado alucinada.

Alice rio.

-tal vez podamos quedar e ir de vacaciones, a mis padres no les importaría –Alice suspiro –podríamos elegir cualquier parte, tenemos propiedades en casi todo el mundo, no se los países exactos, pero mi padre o mi madre podría conseguir alojamiento hasta en Ecuador.

-y lo dice tan campante la gilipollas –Charlotte rio

-es un asco –gruño Alice

-sí, porque debe ser un asco tener un padre que te da todo –Peter dijo sarcástico, ganándose un almohadazo, cortesía de Alice.

-¿hablas en serio con lo de vacacionar juntos? –pregunto Jasper

-claro –Alice se encogió de hombros -¿Qué tal semana santa?

-seria genial, me libraría de ir a Tennessee donde mi abuela

-oh, el pequeño Pete no quiere ver a su abuelita

-cállate Charlotte –se quejó el castaño

-alguna idea de adonde ir…

-aún faltan meses Char, ya se nos ocurrirá algo

-yo quiero ir a Londres –suspiro Jasper

-mi madre es de ahí

- ¿Miss Swan es inglesa?

-sí, no parece por el acento, ha vivido muchos años aquí

-valla, no sabía que las inglesas fueran tan calientes

-oh te lo has ganado –Charlotte se lanzó encima de Peter a darle pequeños golpes en su cuerpo -¿Quién es la única caliente en la clase de la miss? ¡DILO! –Peter se reía a carcajadas –joder ¡dilo!

-cualquiera que te escuche van a creer que estas celosa Char –dijo con una sonrisa maliciosa Jasper

-¡que te follen rubio!

-¡lenguaje! –Los cuatro adolescentes se petrificaron al escuchar a la señora Whitlock -¿Qué son esos gritos?

-perdona mamá, Charlotte que está siendo el simio.

Los tres chicos rieron al ver la furia en el rostro de su amiga

-ya te enseñare lo ruda que puede ser este simio –gruño entre dientes la morena –buenas noches señora Whitlock –saludo con una sonrisa tímida

-chicos –Tania sonrió, era raro ver amigos de su hijo en casa, aparte de Peter -¿lo han pasado bien?

-excelente

-¿han terminado? ¿Puedo ir a casa?

-sí, pero quisiera hablar contigo un momento Alice –se apresuró a decir al ver como la joven recogía sus cosas

-¿cómo amiga de mi madre o como abogada? –pregunto seria

-me temo que como abogada –los chicos se miraron incomodos –ven acompáñame a mi despacho… no he pedido que nos acompañes Jasper, se buen anfitrión y atiende a tus amigos –espeto al ver como el rubio caminaba tras de ellas.

-usted dirá señora

-Alice, tus padres ya han llegado a un acuerdo –la joven suspiro –seguirán con la custodia los dos.

-me alegra mucho escuchar eso.

-veras Alice, antes de que tus padres firmen, debo preguntarte si tu alguna vez has pensado emanciparte –Alice le observo sorprendida

-nunca, aunque ellos no son mis verdaderos padres yo les quiero como si lo fueran –Tania sonrió

-me alegra escucharlo querida, eso es todo, ve a despedirte de tus amigos, ya puedes ir a casa

-buenas noches señora Whitlock

-solo Tania…

-Tania –se corrigió, la rubia la observo salir antes de soltar un suspiro, esa niña aun no lo sabía, pero en algunos años ella pertenecería a su familia.

Su hijo estaba tan enamorado.

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-Los documentos ya están en orden –Garrett irrumpió en su habitación –nos han citado en dos horas en casa de Bella.

Edward estaba recostado en su cama observando el techo

-¿esto está sucediendo?

-así es amigo –Garrett se sentó a su lado -¿quieres hablar de ello?

-no, quiero despertarme de esta pesadilla, quiero despertar en mi cama caliente con mi mujer refugiada en mis brazos y mi hija dormida en su habitación ignorante de los dolores de la vida.

-eso ya no sucederá, aquellos tiempos no volverán

-lo sé, pero nada pierdo con desearlo…

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-están oficialmente divorciados –la voz de Tania se escuchaba lejana –ahora podrán continuar con su vida legalmente.

-ha sido un placer trabajar con usted –Garrett comento

-lo mismo digo señor Pace –Edward observo como la rubia hablaba con su exesposa ¡Maldita sea! Ya no era su mujer, ya no tenía derecho a reclamarla como suya –Bella, me llevare a Alice, dormirá en mi casa hoy, no te preocupes por ella, la cuidare ¿estarás bien? –la castaña asintió

-me voy también Bella, ya no me necesitan aquí –abrazo a su amiga –nena cuídate, no cometas locuras –beso su frente –te quiero cariño, nos veremos pronto –observo a Edward –nos vemos en el hotel.

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Como habían terminado en aquella situación ninguno de los dos lo sabía, habían estado llorando abrazados en el sofá, dejando salir todo el dolor que conservaban en su interior, porque solo ellos mismos podían entender lo que sentían, a estar desnudos y jadeantes en la cama de ella

-te amo –susurro el mientras besaba con devoción su cuerpo

Bella gimió al sentirlo entre sus piernas, la manera en que él conocía cada rincón de su cuerpo, todos los lugares que la dejaba jadeando deseosa de mas, como en aquel momento que las sensaciones la estaban consumiendo rápidamente.

-tu cuerpo siempre me pertenecerá Isabella, aunque un papel diga que ya no me perteneces nuestras almas siempre estarán unidas –ella sollozo, nuestras almas unidas, las mismas palabras le había susurrado en su primera noche juntos.

-te amo Edward Cullen, gracias por todos esos años de felicidad

-gracias a ti por enseñarme lo que es el amor –entro en ella suavemente, disfrutando el momento, su último momento de gloria –siempre serás mía

En toda la noche sus caderas no se despegaron, disfrutaron como adolescentes que recién conocían el placer de la carne, cuando llego la mañana supieron que era hora de decir adiós para siempre.

-nunca dejaras de pertenecerme –le susurro antes de besarla por última vez –al igual que yo siempre te perteneceré

-adiós Edward Cullen, que la vida te de otra oportunidad de ser feliz.

Un hombre triste bajo las escaleras, sabiendo que arriba dejaba al único amor que había conocido.

-¿papá? –Se sobresaltó al ver a Alice en la entrada de la casa -¿te vas?

-si cariño, estaremos hablando ¿vale? –La joven asintió mientras las lágrimas corrían por su cara –no llores nena, sabes que siempre voy a estar ahí para ti, llámame siempre no importa la hora, yo siempre te contestare –la observo –desde que entraste a mi casa me has hecho muy feliz bichito, nunca dudes que te amo al igual que amo a tu madre.

-te amo papá –Edward sonrió, dejo un beso en su frente

-nos vemos en vacaciones.

Así el magnate Edward Cullen perdió lo único valioso que tenia


Hola querida lectoras, bueno aqui ya es Miercoles ¿seguimos el mismo horario? aqui les traigo el capitulo mas importante de la historia, de aqui preparence para ver a nuestros protagonistas construir de nuevo sus vidas, muy pronto veremos en accion a Emmett ¿alguien lo extraña?

Bueno quiero agradecer a todos los que me dejas reviews, aunque el capitulo anterior parece que no gusto mucho, espero que me dejen sus opiniones de este capitulo, el cual me acostado mucho escribir.

Gracias las alertas y favoritos.

Por cierto he publicado una nueva historia, pasarse por mi perfil y hecharle un vistazo se llama Sucumbiendo al pecado

Nos vemos el proximo Miercoles

Deseos y Sueños

Madame Eliza