Cuando ya es tarde, para darse cuenta

Los personajes no me pertenecen.

La historia es de mi propiedad.

Capitulo Beteado

por

Mary de Cullen


But watching you stand alone
All of my doubt suddenly goes away somehow
One step closer
I have died everyday waiting for you
Darling don't be afraid I have loved you
For a thousand years
I'll love you for a thousand more

Cristina Perry / A thousand Years

Capitulo 13

El principio

El hombre frunció el ceño al escuchar aquel grupo de nuevo, suspiró profundamente para llenarse de paciencia, a su hija le gustaba aquella música y él era capaz de soportar todo con tal de verla feliz.

-ella estará emocionada -murmuró alegre la castaña -al ver las opciones tengo un poco de envidia ¡Ya quiero ir a la universidad!

El hombre rió, su hija era de esas personas que siempre miraban lo bueno en cada cosa, hasta en lo malo, y a veces eso le preocupaba.

-ya te tocara a ti cariño, recuerda ayudar a Vanessa con la niña -le pidió cuando estacionaron frente a la casa de su vecina -¿no quieres cambiarte primero? Tienes la llave ¿verdad?
-si la tengo papá, luego me cambiaré el uniforme, me muero por darle la noticia -beso su mejilla -nos vemos en la cena -con eso bajo corriendo hasta el porche de la casa de la señora Vanessa Brandon

-¡es genial! -grito Nessa como le había apodado Bella -solo tengo que llenar las solicitudes -Dios Bella, no sabes como he soñado con esto.
-lo se, por eso en cuanto han terminado las clases eh venido corriendo -recorrió el salón con la mirada -¿donde esta Alice?
-esta con mi hermano, han salido a comprar unas cosas para la cena, estarán a punto de llegar.
-así que por fin conoceré a tu escurridizo hermano -Bella negó divertida -lo que es raro, es que él lleve mas de un mes aquí y no le conozca
-la universidad le tiene ocupado...
-da igual ¿quieres que te ayude con la cena?
-gracias Bella -Vanessa habló unos minutos más después de comenzar a cortar unas verduras, observó a la castaña al ver que ella la miraba -no se que hubiera hecho sin la ayuda tuya y de tu familia, estos dos años ustedes han sido mi familia -Bella sonrió y le abrazo, aunque Nessa era casi tres años mayor que ella, eran de la misma estatura -eres mi mejor amiga fea.
-como siempre tenías que matar nuestro momento lésbico -bromeó la castaña, su amiga era una persona con una personalidad burbujeante y eso a ella le encantaba -pero yo no soy fea, soy hermosa, mi nombre también lo dice.
-no se si lo dirá tu nombre, pero estoy de acuerdo contigo, eres hermosa.

Edward Cullen, a la castaña se le cortó la respiración al ver por fin al famoso hermano de su amiga, el hijo rebelde que había abandonado la casa de su padre para ir a buscar a su hermana, aquel chico era hermoso, su cabello cobrizo desordenado seguramente porque su sobrina se lo estaba jalando en ese momento, sus ojos verdes como el bosque brillaban mientras la observaba descaradamente, recorriendo su cuerpo sin disimulo, mientras una sonrisa torcida comenzaba a formarse en su rostro.
-en vista que mi hermana carece de modales, permítete presentarme, soy Edward Cullen, hermano gemelo de Vanessa.
-soy Bella Swan...
El chico sonrió.
-Jesucristo, hasta tu nombre te hace justicia
Nessa sonrió al verlos...

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-¿nunca? Eso es terrible -se burló la castaña, mientras observaba como su acompañante miraba nervioso todo lo que había -yo trato de venir una vez a la semana, me encantan.
-¿a la semana? -suspiró -mi padre no permitía que comiéramos en establecimientos donde no había mantel de lino y cubiertos de plata.
-Bueno querido Edward -sonrió mientras se acercaban al mostrados -como tu padre no esta aquí, puedes disfrutar en no comer en mantel de lino y ¿sabes que es lo mejor? -él le observó curioso-tampoco hay cubiertos -dijo con una sonrisa
-Bienvenido a McDonald ¿que puedo ofrecerles?
Edward observó las fotos de esas enormes hamburguesas, y como la gente a su alrededor parecía disfrutarla, tragó el nudo que se había formado en su garganta ¿que hacía en ese lugar? Bajó la mirada y se encontró con unos divertidos ojos chocolate, ahí estaba la razón de su presencia, era su segunda cita, después de un mes de conocerse él la había invitado a salir, para sorprenderla había reservado en un restaurante en la Torre Eiffel, ella no había dicho nada por la extravagancia, pero al final de la velada, ella había dicho que la próxima vez elegía ella, y ahí estaban, en un McDonald, el único lugar que nunca había visitado y estaba cien por ciento seguro que era el único humano en el planeta que no sabía que ahí no comían con cubiertos, suspiró profundamente y miró a la camarera
-dos menús grandes por favor...
Si lo vas hacer, hazlo a lo grande

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-no creo en el amor -la castaña se quedó con la patata a medio camino de su boca -el amor no existe.
-¿por que lo dices?
-nunca lo he visto expresarlo -al ver la confusión de la castaña, se explicó -no es que no crea en el amor, pero solo creo en el amor pasional, como el de mi hermana, ella y su esposo se aman, pero ¿se aman mas allá de la pasión? -se preguntó el mismo
-yo si creo en el amor -Bella sonrió -y apuesto que tu ahora mismo amas aquella hamburguesa -Edward sonrió, desde la primera vez que había pisado un McDonald, lo habían repetido todas las semanas, lo llevaban repitiendo tres meses -pero yo te demostraré que existe el amor
La joven se levanto y comenzó a jalar el brazo de su amigo
-Bella, aun me queda media hamburguesa -se quejo el
-no seas llorón, ya te compraras otras -le observo burlona -no te aproveches de la comida basura que terminaras gordo y yo no tendré mas citas contigo si comienzas a engordar.
-no sabia que era una cita
-por supuesto que lo es -comenzaron a caminar -si tu me llamas y me invitas a comer y yo acepto, eso mundialmente se le llama tener citas.
-ya lo se tonta... -Edward le sonrió a la joven, ella estaba cambiando su mundo -ahora donde me llevas -pregunto cuando subieron a un taxi.
-a casa, ahí te enseñare que puedes tener amor.
Edward sonrió, ¿Bella seria capaz de tener sexo con el? Con tal de que aceptara lo que había dicho, por la sonrisa que le había dado el taxista al oírla, podría asegurar que si.
Oh si joder.

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Oh no joder, llevaba casi dos horas ahí sentado, viendo una película que hace un año se había negado ir a verla, cuando Bella le había dicho que iba a mostrarle que si existía el amor, lo primero que se le paso por la mente, era a ella desnuda debajo de el, pero el panorama era muy distinto, los dos estaban bajo la manta con un bol de palomitas viendo la película con mas Oscar´s hasta el momento "Titanic" No iba a negar que la película era buena, y que aunque había sido un poco cursi había disfrutado la escena en la que Rose le dice a Jack que puede volar y están solo en proa.
-es mi escena favorita -le había susurrado Bella.
Pero lo que hubiera sido una caliente tarde de sexo, se convirtió en una tarde tranquila pero agradable, donde Edward comprendió lo que le explicaba Bella, al ver como Jack le otorgaba la puerta que flotaba en el mar, para que su amada se acostara ahí y no estuviera en el agua.
-pero el murió -comentó consternado el cobrizo -tiene once Oscar y su protagonista muere, eso es injusto
-el amor existe, pero nadie dice que es justo -le consoló mientras le colocaba la bufanda -voy a llevarte a otro lugar
-¿ahora? Son las diez de la noche, tus padres ya mismo estarán en casa.
-hoy mando en esta cita ¿verdad? -el asintió rindiéndose

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Una hora mas tarde se encontraban en el Aeropuerto, Edward no entendía que hacían ahí, pero tampoco preguntó, la verdad era que el no comprendía la mayoría de las cosas que Bella le enseñaba, hasta que ella no se las explicaba y le hacía ver desde su punto de vista, el cual era inocente y sin maldad, nada a lo que el estaba a acostumbrado; cuando había llegado medio año atrás a Londres en busca de su hermana, nunca creyó que podría encontrar a un ser como Isabella Swan, con padres adinerados pero que no les importaba si su hija se comportaba como una señorita de alta sociedad, lo único que les importaba era que su hija fuera feliz, por eso era que vivían en un barrio decente y no en lujosas residencias que era lo que se esperaba de un empresario como Charlie Swan, el hombre mas rico de Londres y el tercero de Inglaterra.
-Yo creo que este lugar es perfecto -escuchó susurrar a la castaña, mientras golpeaba con su mano el asiento de a lado para que se sentara.
-¿que hacemos aquí?
-quiero que veas que existe el amor -la castaña roso sus labios cogiéndole por sorpresa -lo que tenemos es un tipo de amor -susurró entrelazando sus dedos -ahora lo que veras es amor de diferentes tipos.

Entonces Edward lo entendió, cuando los pasajeros comenzaron a salir y eran recibidos por sus familias, llantos, risas, conversaciones, abrazos, besos, miles de historias ocultas en la gente que era recibida por familia, amigos, parejas. Observó como una muchacha se lanzaba sobre un pasajero, logrando que los dos cayeran al suelo, se escucharon dos risas al mismo tiempo, antes de que la pareja se abrazara después de rozar sus labios, observó a la mujer que estaba a su lado, la cual observaba su alrededor con los ojos brillantes y una gran sonrisa, ella tenia razón.
Eso era amor.

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-¡Alice! -la risa de la niña se escuchó por toda la casa, Edward estaba agotado, eran las diez la noche, hace una hora la niña debería haber estado en la cama, pero le era inevitable no sucumbir al encanto de la mocosa, como la llamaba cariñosamente. Cuando se había ofrecido a cuidarla, para que su hermana y su cuñado se fueran a celebrar su aniversario todo el fin de semana no había creído que le costaría tanto mantener en calma a la niña y eso que ellos solo llevaban cinco horas fuera, todavía le quedaba todo el fin de semana por delante.

El timbre resonó por toda la casa.

-¿Necesitas ayuda? -Edward se sorprendió al ver a Bella al otro lado de la puerta llevando solo su pijama, aunque no podía verlo, porque llevaba una bata encima -Nessa llamó a casa, quería ver si podíamos venir a echarte una mano cuando podamos.
Edward gimió
-no confía en mi...
-no seas una niñita, simplemente teme que quemes su casa -se burló mientras pasaba -¿Alice duerme ya?
-noooo, toy acá -se escuchó la risita de la pequeña, Bella observó a Edward incrédula -no me coge...
-¿no haz podido hacerla dormir?
-esa mocosa es el diablo
Bella sonrió mientras subía las escaleras

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-No sabía que cocinabas... -gimió Edward al probar el pollo al horno
-desde que tenía doce, mamá y yo entramos a un curso de cocina pero ella lo dejó
-siento haber hecho que cocines tan tarde -se disculpo el cobrizo al ver que faltaba cuarto de hora para la media noche.
-no te preocupes, le dije a mamá que lo mas seguro es que me quedara aquí -se encogió de hombros -pero creo que es hora de irme
-Quédate conmigo -pidió el cobrizo, deteniéndola cuando ella paso por su lado, Bella le observó sorprendida -quédate, por favor
-Edward...
Entonces la besó, no fue un simple roce de labios, su lengua profano su boca, saboreando cada rincón de ella, logrando que la castaña soltara un gemido

-si te quedas, no te dejare ir nunca -le espetó, apoyando su frente contra la de ella -tienes la opción de irte, pero te pido que te quedes, si lo haces nunca te dejare ir.

Su respuesta fue un beso de parte de ella

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-¿entonces son novios? -preguntó Nessa un día, donde estaban los cuatro cenando -pregunto por como el cavernícola de mi hermano se comporta
-somos amigos, buenos amigos -susurró Edward haciéndola sonrojar a Bella -Y no soy un cavernícola
-solo falta que ella tenga un letrero en la frente que diga "Propiedad de Edward Cullen" -se burló su cuñado Liam, el cobrizo le observó, se llevaba bien con el marido de su hermana, Liam Brandon era un hombre agradable a la vista, con su cabello negro y ojos verdes, contrastaba mucho con su hermana que era una copia exacta de su padre, rubia y de ojos azules, pero él la amaba y eso era lo único importante - sólo digo que llevan más de un año con ese tonteo, se acaba el verano y Bella se va a la universidad, y tal vez no vaya a la misma que tu Edward ¿Que harás cuando tu amiga te deje?
-Liam... -le regañó Vanessa -son cosas de ellos
-solo digo, que ya es hora de que le pongan nombre a lo que sea que tienen y si no es nada serio, que se lo digan, así cada cual puede realizar su vida, Edward tiene veinte años y Bella en una semana cumple la mayoría de edad, es hora de que estén conscientes de que en la universidad tendrán mujeres y hombres a escoger a su voluntad y Bella será un caramelito dulce que todos querrán probar.

Edward se levantó furioso y abandonó la sala maldiciendo, sabía que Liam tenía razón, Bella había cambiado y mucho, ya habían pasado casi dos años desde aquella noche donde habían comenzado una relación que no era relación, no sabía como explicarle a la gente que eran, que no quería nada serio con nadie, pero que tampoco quería que Isabella estuviera con otro que no fuera él.

La universidad era otra cuestión, habían estado evitando el tema, Bella moría por ir a Columbia, a Los Estados Unidos y él no quería volver a pisar ese país, y estaba seguro de que la iban aceptar, era la primera de su clase, entonces la perdería para siempre, porque como había dicho Liam, sería un caramelito dulce exportado de Inglaterra que todos querrían probar, porque para males, Bella había desarrollado y se había convertido en una mujer sexy, con una cintura de avispa y unos pechos que invitaban al pecado y eso que estaba solo en la tierna edad de dieciocho años, se la imaginó de aquí a cinco años, más madura, más hermosa, se la imaginó de su brazo, solo él y ella, casados, entonces recordó que al casarse una gran herencia llegaría a sus manos, herencia que tendría que llevar con mucha responsabilidad.
Sintió su presencia antes que su caricia.
-¿en que piensas?
-en la maldita herencia que me quitaron por no estar casado -mintió en parte, porque lo que más pensaba era en como evitar que su hermosa castaña se fuera de su lado, si en una semana no recibía la carta de aceptación de la universidad los sueños de Bella se harían añicos
-todo se solucionara cielo...
En los brazos de Bella pidió que así fuera.

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-¡salud! -las copas chocaron en un tintineo antes que las risas
-¡lo conseguiste! Sabía que lo harías
-estoy tan feliz Nessa, mis padres vienen en camino, no pude evitar decírselo por teléfono, estaban tan orgullosos.
-claro que lo están.
Bella recorrió el salón de su hogar.
-¿sabes algo de él?
-desde esta mañana no lo he visto, seguro que vendrá, él no te haría un desaire así
-le dije que podría venir conmigo -observó a su amiga -sabes que le amo, pero tengo mis sueños Nessa y no voy a dejarlos de lado, por una relación que no tiene nombre.
-te entiendo cariño, él también lo hace, solo debe asimilarlo
-lo se, espero que no tarde en venir... -el teléfono de la casa sonó, Bella se disculpó con su amiga y se acercó a contestar -Casa de los Swan
-Buenas noches, habla la policía local, necesitamos hablar con algún pariente de Charlie y Renee Swan.
-si, soy su hija ¿que ocurre?
-necesitamos que venga enseguida al hospital clínico, sus padres acaban de tener un accidente de tráfico y... -pero Bella no escucho mas, el teléfono se le resbaló de las manos, al igual que las lágrimas que se habían ido reuniendo en sus ojos a la par que el policía hablaba.
La gente observó como la festejada salía corriendo de casa y luego como los neumáticos de su coche resonaban contra el pavimento
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Isabella, se encontraba sola en aquella sala, los médicos habían hecho todo lo posible, pero nada había podido salvarlos, sus padres, Charlie y Renee Swan habían fallecido de heridas graves a las 2: 16 am.
Dos horas después había podido recuperar un poco las fuerzas para marcar un solo número
-¿Bella? ¿Bella donde estás?
-Nessa - la rubia escuchó como el llanto afectaba a su amiga
-nena ¿que ocurre? Dime donde estas y estaré ahí
-te espero en el hospital clínico
La linea quedo muerta

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Edward la observó con el corazón encogido, habían pasado tres días desde que los señores Swan habían fallecido y ella parecía un muerto viviente, con su cabello despeinado y unas ojeras que le llegaban al ombligo, no quería hablar con nadie y apenas comía.
-debes dejar que deje ir su dolor, a cualquier manera lo hará, déjala...
Vanessa le había aconsejado dos días atrás, pero él no podía dejar que ella estuviera en esa condición.
-Bella... -Liam le observaba sorprendido, la castaña había bajado al comedor, llevaba esos días en su casa, ya que su esposa lo había querido así -nena ¿quieres cenar?
-no, solo venía a informarles que me voy...
-Bella puedes quedarte aquí, no necesitas ir a tu casa -se acercó Edward, gruñendo cuando ella se alejo -por favor.
-lo que quiero decir, es que me voy mañana al medio día, he reservado un viaje a Nueva York -las tres personas se congelaron -si no voy, pierdo mi plaza en la universidad, es lo único que me queda
-¿estas segura cariño?
-si mañana cumplo mi mayoría de edad, así que puedo hacer lo que sea.
-sabes que puedes quedarte con nosotros, Alice te va a extrañar.
-Nessa es lo mejor...-le sonrió -voy a arreglar mis cosas, dejaré en cajas todo lo que quiero llevarme cuando este instalada ¿podrías enviármelas?
-lo tenías todo planeado ¿verdad? Eso es lo que estabas haciendo en estos días -espetó Edward -no has pensado en mi ¡Te vas sin hablarlo conmigo!
-estaré en mi casa... - dijo ignorandole

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-es muy bonito -Edward levantó la mirada -¿es para ella?
-lo fui a comprar el día del accidente, quería darle otra alegría
-aun puedes hacerlo, ahora ella necesita apoyo.
-creerá que lo hago por pena -gruñó -me he dado cuenta que no puedo vivir sin ella, la quiero en mi vida
-díselo a ella -Nessa besó su mejilla y le dejó solo, aun observando el solitario diamante que adornaba el anillo

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-no me harás cambiar de opinión -aseguró Bella
-no quiero hacerte cambiar de opinión, quiero ir contigo Bella
Ella le observó sorprendida, luego sonrió tristemente
-no necesito que me cuides Edward, solo debes dejarme ir.
-es que no quiero dejarte ir -Bella negó -cena conmigo esta noche, una ultima vez, mañana te iras y ya no podre...
-esta bien Edward, puedes venir a las ocho, ahora estoy ocupada.
Edward sonrió animado.

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-¿no hay nadie?
-solo tu y yo nena -le sonrió
-buenas noches señor Cullen, su mesa esta lista -el mesero les dirigió a una mesa que se encontraba en el centro, todo el restaurante estaba decorado con velas por todas partes -les dejare un momento para que decidan que van a pedir.

-esto es mucho esmero Edward -comentó Bella, mientras tomaba helado de postre, la cena había estado exquisita -me llevaré un buen recuerdo.
-Bella tengo que pedirte algo -Edward hizo un movimiento con la mano y las luces se apagaron, quedando solo iluminado con las velas
-¿que estás haciendo? -Bella estaba con los ojos como platos por la sorpresa, Edward estaba de rodillas frente a ella.
-llevo con este anillo mas de una semana -suspiró -te quiero Bella, no quiero estar lejos de ti, esto lo decidí el día que tuvimos la cena con mi hermana -se aclaro la garganta- Isabella Swan, prometo quererte y protegerte siempre, me harías el extraordinario honor de casarte conmigo
Bella contuvo el aliento, observó los ojos verdes de Edward, estaban llenos de incertidumbre y en un momento a otro estaban con lágrimas, igual que los suyos, ella lo amaba, y él quería estar siempre con ella.

-si, si quiero mi amor.

Para Edward Cullen ella sería lo mas importante en su vida. Por siempre.


Hola mis queridos lectores, aqui les dejo otro capitulo, como veran es el comienzo de esta maravillosa pareja, poco a poco iremos descubriendo mas historia y mas personajes, aun falta nuestra belleza envidiada por todos, la gran Rosalie, espero que les guste este capitulo. Hacermelo saber mediante sus opiniones, gracias a todas las personas que se toman el tiempo de dejarme un review mas en esta loca historia.

Y como siempre gracias a las alertas y favoritos.

Espero poder tener un capitulo mas largo el proximo miercoles, ya que en mi pais ya es miercoles ¿tenemos diferentes horarios?

Bueno queridos les dejo

Deseos y Sueños

Madame Eliza.