Era tres de Agosto y estaba cumpliendo los 24 años cuando a las ocho de la mañana mi sirvienta Savannah me aviso de que tenia visitas importantes, entonces decidí bajar, aunque la verdad no tenía ganas pues, como de costumbre, mis padres no estaban en el país, pero, con el tiempo me fui acostumbrando.
Una vez, vestida y arreglada, vi entrar por la puerta principal a dos de mis mejores amigos los cuales conocí en la escuela Cross, cuando estudie en Japón, creo que fue allí donde en realidad me sentía en casa.
¡Chicos! –les dije con una gran alegría, pues tenía tiempo que no veía a Ruka, Kaname, Shiki, Rima, y a los demás.
Hola Onix, feliz cumpleaños esto es de parte de Yuuki –dijo Kaname –sama
Esto es para ti, espero que te guste –me dijo Aidou –sama un poco sonrojado
Ten se que te encantara, no como esas tonterías –dijo Akatsuki –sama
Y nosotras te compramos esto, ábrelo primero por favor –dijo Ruka –sama
Por cierto esto es de Kaien y de Zero –me dijo Kaname –sama y esto es de mi parte
Gracias a todos por los regalos pero no debieron hacer eso –dije pero abrí primero los de Ruka y Rima, luego abrí los demás y la verdad todos los regalos me gustaron mucho, y yo quería más que nada ir a Japón, para ver a Yuuki y a Kaien, pero, nada me daba más alegría que ver a esos vampiros a los que tanto extrañe en estos últimos meses, pero, mientras pensaba todo eso, conversábamos de todo, hasta que mi sirvienta Savannah nos interrumpió para pasarme el teléfono.
Señorita, disculpe pero tiene una llamada muy importante –dijo la sirvienta
¿Quién es? –le pregunte
Su madre señorita –respondió la joven sirvienta
¡Alo!, dime madre ¿Qué se te ofrece? –le dije un poco sarcástica
Llamo para desearte un feliz cumpleaños hija ¿ya te llego el regalo que te mandamos? –me dijo
No aun madre –le dije, pero en eses momento llego el mayordomo de mis padres con un paquete en la mano
Señorita aquí está un regalo de cumpleaños de parte de sus padres –me dijo el mayordomo
Gracias –le dije al mayordomo y se retiro
Ok, madre gracias acabo de recibirlo –le dije, lo abrí y me sorprendí al ver ese hermoso collar que mi madre me había regalado
¿Chicos que les parece si paseamos un rato? –dije, y nos fuimos al centro comercial, a caminar un rato pero, se nos hizo tarde y al volver vi un montón de gente, miembros de la sociedad vampírica que por todos lados me deseaban felicidades, de pronto me llego un sobre que al abrirlo vi dos boletos de avión para Japón, pero, al ver que fueron enviados por Takuma –sama me sorprendí, todos ellos creían que él y yo hacíamos una bonita pareja, pero no era así, yo sabía a la perfección que Takuma no era para mí, no era el tipo de chico con el que yo soñaba.
Por fin, una persona, me había dicho que mis padres en realidad habían convencido a la familia de Takuma para verme y que como vampiresa de sangre pura debía asistir, y que no me tenía que preocupar porque a todas estas no estaría sola, sino que estaría acompañada por Savannah.
¿Qué?, ¿mis padres fueron a casa de Takuma para comprometerme con él? –dije molesta
Me temo que sí Onix –chan –me dijo Kaname-sama
Eso no es justo, nunca piensan en mí, están pensando siempre en sus intereses, ya me parecía raro todo esto –dije molesta
No te enfades, por favor –dijo Ruka –sama
Si, Ruka –sama tiene toda la razón, no te enfades con ellos -dijo Aidou –sama un poco triste, y no era de extrañarse porque podía ver que esa idea no le gustaba para nada
¿En donde esta Savannah?, tengo que decirle la fatal noticia, en vez de enviarme a terminar mis estudios a Japón decidieron comprometerme con un noble vampiro, por lo tanto, tengo que buscarla y decirle todo – dije con tristeza. Una vez, que la conseguí le conté todo y Savannah estaba muy deprimida
¬.¬ Savannah no es necesario que llores de esa manera –le dije
Es que no puedo evitarlo –dijo
Lo sé, pero, la que tiene que llorar soy yo, no tu ¬.¬, por lo tanto no llores –le dije, luego, cuando se calmo un poco le dije que partiríamos mañana y le pedí que prepara nuestras maletas, y como apenas había visto clases en el colegio en el que estaba les pedí a mis padres que me inscribieran en la academia Kurosu y para la mañana siguiente después de la fiesta nos fuimos para el aeropuerto, para volar a Japón, y en el avión planearía el itinerario, de ese día
