CUANDO YA ES TARDE, PARA DARSE CUENTA.

Los personajes no me pertenecen.

La historia es de mi propiedad.

Capitulo 14

La rubia que volvió del pasado.

Recuérdame cuando mires a los ojos del pasado

cuando ya no amanezca en tus brazos

Y que seas invisible para mí, para mí.
Recuérdame amándote
mirándote a los ojos
atándome a tu vida
recuérdame amándote
esperándote tranquila
sin rencores sin medida
recuérdame, recuérdame
que mi alma fue tatuada en tu piel.

Recuerdame/La quinta estacion - Marc Anthony


Isabella Swan observaba la espalda desnuda de aquel hombre, el cobertor dorado cubría sus caderas dejando al descubierto casi todo su musculatura, la sorpresa se reflejaba en sus ojos chocolates, ella se preguntaba cómo no se había dado cuenta antes de que ella no podía vivir sin él, Edward Cullen había sido su mundo, y la noche anterior se había percatado de que lo seguía siendo. Le amaba tanto que su pecho dolía ante todos los sentimientos que la azotaban, y ahora él había marcado su cuerpo. Aquella espalda llena de músculos estaba marcada con tinta negra, la inicial de su nombre con la de el estaban entrelazados acompañados con la palabra Örökké, aquella palabra estaba a la altura de los hombros, no sabía lo que significaba, pero solo el hecho de que aquel hombre se hubiese marcado el cuerpo la emocionaba, parecía una jovencita a la cual su novio le metía mano por primera vez, se acercó con paso vacilante y con suavidad recorrió con sus dedos aquella marca, lo sintió estremecerse bajo su tacto.

–Para siempre –gruño con voz pastosa

La castaña se sobresalto alejándose rápidamente.

–¿Qué?

–Mi tatuaje, es Húngaro, significa para siempre –la atrajo hacia su cuerpo – ya estas marcada para siempre en mi alma y corazón, solo faltaba que lo estés en mi cuerpo, te amo cielo.

Bella acaricio su rostro.

–te amo...

La sonrisa de Edward ilumino su día

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–tu vuelo sale en la noche ¿Verdad?

Bella levanto la mirada de su café al escuchar a su hija, había estado tan sumida en sus pensamientos que en todo el desayuno se había perdido la conversación que se desarrollaba en la mesa

–Si cariño, Esme espera que vaya a firmar unos documentos –suspiro profundamente antes de hablar –he dejado mi trabajo.

–¿Qué? ¿Por qué? –el rubio estaba en silencio, observando las reacciones de todos, Alice estaba confundida, Edward parecía perdido y Bella, ella parecía que en cualquier momento se iba a desmoronar.

–me voy de San Diego, así que no puedo seguir trabajando ahí.

–pero Garrett esta ahí, el se estabilizo por ti –la joven se enfado un poco, Garrett había hecho un gran esfuerzo en estabilizarse por su madre, el era una alma libre, como el mismo decía y por Bella había hecho el esfuerzo.

–Alice, Garrett ya no está en San Diego, tampoco en Estados Unidos –trago el nudo que se le había formado en la garganta –el volvió a África, le necesitaban ahí y decidió irse.

–Garrett ¿te dejo?

Isabella no sabía hasta ese momento por que se sentía tan triste, la pregunta de su hija le dio la respuesta, Garrett se había ido, la había dejado, aquel hombre que siempre había estado dispuesto para ella se había ido, en ese momento se sintió egoísta, había querido a Garrett, aun lo quería, pero no lo amaba ¿se podía amar a dos personas? Si, ella lo tenía claro, pero ella siempre había amado a un solo hombre, el cual en ese momento la estaba perforando con la mirada. Garrett se había ido, el había tenido la valentía de ir y pelear por su familia ¿porque ella no había hecho lo mismo? Ella había sido la cobarde que había dejado su hogar, abandonando a su esposo y eso había herido a muchas personas. Pero ella no había podido más, se había sentido asfixiada en aquella celda de oro, se sentía como un pájaro exótico, el cual su dueño solo lo sacaba para presumir, había soportado diez años aquella vida de migajas ¿pero en realidad habían sido migajas? Se lo preguntaba continuamente, a veces pensaba que todo lo que Edward le daba era todo lo que el tenia, y llegaba a la conclusión de que el cobrizo era pobre de sentimientos, por que ninguna persona podía tener tan poco que dar. Garrett al irse se lo había demostrado.

–sí, hemos terminado nuestra relación.

El silencio reino en la mesa.

–¿has vuelto con papá? –La voz de Alice sonaba sin emociones, aunque por dentro la esperanza crecía rápidamente

–no

–¿pero anoche...?

–no paso nada nena, simplemente hablamos –le consoló su padre al ver que su madre no hablaba –me voy a quedar en Londres –comento queriendo desviar la atención a él y lo logro

–¿Qué? ¿Lo haces por mí?

Edward sonrió negando

–no, lo había decidido el año pasado, pero tuve que dejar algunas cosas solucionadas antes de transferir mi trabajo aquí, me encargare de la empresa de aquí, ha sido la que más gastos a dado sin ningún beneficio, he venido a encargarme de limpiarla de gente incompetente –observo a los dos jóvenes –no os preocupéis, no me interpondré en su reciente libertad, solo quiero que sepan que por cualquier cosa estoy a una llamada de distancia, siempre.

–¿usted también viene señora Swan?

–No Jasper, hace mucho tiempo que Londres dejo de ser mi hogar –sonrió alegremente –pero eso no evita que ahora sea el vuestro y vendré siempre que me inviten.

–tienes invitación de por vida mamá.

–se que pagarte los estudios aquí en Londres es nuestro regalo de graduación, pero yo tengo otro.

–No debiste mamá –gimió Alice al ver como la castaña iba a su habitación.

–no he gastado nada en el –las tres personas depositaron la mirada en el libro negro que llevaba en las manos, era mediano y de el grosor de una biblia, Bella se sentó con el libro aun es sus manos –se que debí dártelo hace mucho, pero sé también que eres curiosa, cuando tu abuela se separo de tu abuelo, deambulo por todo Estados Unidos, cuando tu mamá iba a entrar a secundaria decidió que su país ya no era su hogar, decidió venir a Londres –todos observaban sorprendidos a Bella, el cobrizo no sabía nada de eso, aunque el poco sabia de la vida que habían llevado su madre y su hermana –tu abuela Elizabeth le compro este diario, aunque ella lo llamo el libro "in historia animae meae" –mostró la portada, en letras plateadas estaba escrita la misma leyenda –es latín, significa...

–La historia de mi vida –comento Edward, estiro la mano para cogerlo, ganándose un manotazo de la castaña –yo también quiero leerlo.

–no lo he leído –observo a Alice –tu madre y yo estudiamos en el mismo colegio, yo recién entraba a secundaria y ella iba a tercer año, tenía un poco menos de la cuarta parte escrita, no me dijo lo que era hasta muchos meses después cuando me cogió confianza, dijo que ahí estaban todos sus secretos, hasta la última vez que la vi aun escribía en el.

–Ahí está su vida... –susurro la joven con lágrimas en los ojos.

–cada momento de su vida está escrita aquí, nadie sabe lo que está escrito solo ella, cuando nos llamaron hace doce años, quede destrozada, tu madre era como mi hermana, así que fui a su casa sola, Edward estaba destrozado así que en un descuido de el fui, sabía que él no pisaría en mucho tiempo aquella casa, así que cogí lo que tus padres siempre cuidaban como si fuera sus tesoros –le tendió el diario –esto es uno de muchos, solo te pido que no juzgues a tu madre, solo tu conocerás a la verdadera Vanessa Cullen, solo tu conocerás a tu madre biológica, así que la única cosa que te pido es que no seas muy dura con ella..

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Nubloso, todo es nubloso, parece que aquella ciudad siempre esta triste, como yo, mamá ha encontrado el trabajo de su vida, es enfermera en una pequeña clínica privada, su sueldo es el suficiente para llevar una vida media-alta, Carlisle se puso en contacto con nosotros esta mañana, estaba furioso, a veces pienso que le importamos, pero otras solo quiero que sufra lo que es que alguien te abandone, como él lo hizo con nosotras.

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-ella odiaba al abuelo Carlisle –Bella tenía la cabeza de la joven en su regazo, estaban en la tranquilidad de su habitación, mientras Alice leía el diario como si fuera un libro, la biografía de alguien.

–tu abuelo, demuestra el amor de una manera diferente eso es todo

–el no nos quiere –susurro Alice –mi madre, Vanessa tenia razón.

Bella no pudo refutar ese hecho.

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Edward es gruñón, todo le parece mal, desde que tengo memoria siempre pasa navidades con nosotras, la única vez que le veo, es un señorito que le huele mal todo, es mi hermano gemelo, a veces siento lo que él siente, tristeza, o simplemente son mis sentimientos queriendo interferir en mi cabeza.

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Rosalie es una niña mala para tener solo doce años, esta es la tercera vez que la expulsan, hija de padres divorciados, esa es la excusa que da su madre, yo soy hija de padres divorciados y no me comporto como ella, muchas compañeras le echan la culpa a la madre, es una mujer fría, cada vez que la veo siempre va tan perfecta, ropa de marca y peinado de peluquería pero todo eso lo estropea el cigarro que siempre cuelga en sus labios. Rosalie es hermosa, una rubia alta para su edad, con unos fríos ojos azules, estoy segura que en el futuro será modelo, en pocos años la veremos en revistas y pasarelas, le tengo envidia, porque ella es tenaz, no le importa nada lo que piense la gente, ella es de esas personas que mataría para conseguir lo que desea o esa es la cara que da, en cambio yo soy esa clase de chicas que seguramente en el futuro le estará sirviendo el café a la modelo.

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Estamos en Ámsterdam y es verano, mamá ha cogido quince días de vacaciones, aunque estamos en verano apenas llegamos a los veinte grados, hubiese preferido ir a Texas, me gustan los vaqueros.

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Otro año más, mi tercer año, parece imposible que haya podido soportar pasar tres años bajo este cielo nublado, odio el uniforme pijo que nos obligan a usar, pero el colegio privado y carísimo que mi madre se esmera en pagar es unos de los mejores de Londres, al salir de ahí te aseguran la facilidad de que un hombre ponga un gran pedrusco en tu dedo y te mantenga como reina para toda tu vida. ¿Para qué queremos otra reina? Ya es suficiente con todas las reinas reales de Europa.

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El es hermoso, el profesor de matemáticas ¿no es listo el tío? Recién salido de la universidad, veintiún años, un bombón para comérselo con todo y envoltorio, alto cabello negro, con impresionantes ojos verdes, parecía que un bosque se escondía en sus ojos, todas andamos babeando por él, pero Liam es tan serio, profesor Brandon, así se presento, yo quisiera ser la señora de Brandon, aunque no ponga un pedrusco en mi dedo.

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Hoy una niña me descubrió observándolo, ella me sonrió sonrojada y se fue sin decir nada, su cabello castaño lucia genial con los pocos rayos de luz que nos regalaba Londres, no me gusto su sonrisa.

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Isabella Swan, así se llama, la espere a la salida del baño, se sorprendió al ver con la fuerza que la empuje para que nadie nos viera, era muy bonita, unos grandes ojos marrones me observaron, aunque luego al verlos fijamente me di cuenta que eran como el chocolate, después de que se repuso de la sorpresa entendió porque estaba ahí, me dijo que no me preocupara, que no le diría a Nadia aunque seguramente lo dijo, porque la amenace en romperle las piernas...

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El grito se escucho por toda la casa, Jasper había salido a por unas cosas para la cena, así que Edward y Bella estaban comenzando la cena en silencio, el grito les hizo correr al salón, que era donde se encontraba Alice

–¿porque gritas? –gruño Edward

–¡mama era una camorrista! ¡Te amenazo! –señalo a Bella

La castaña se rio recordando aquel día, Vanessa ese día le había recordado a medusa, su pelo rubio todo despeinado y en sus ojos azules brillaba el enojo, suspiro con añoranza, recordando cómo meses después ella le ayudaba a verse con el que fue su esposo.

–¿Nessa te amenazo? Pero si eran amigas

–Fueron bobadas Edward –Bella le sonrió a su hija –ya lo creo que fue camorrista y de las buenas.

Con una sonrisa volvió a la cocina.

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–¿y porque no te quedas hasta tu cumpleaños? No quiero que lo pases sola –pidió Alice.

–quédese señora Swan, solo faltan dos días, yo creo que San Diego puede esperar –Edward observo a Bella, no sabía si ella iba aceptar la propuesta, le dolía dejarla ir, pero el ya no tenía ni un derecho sobre ella, no se la imaginaba a ella sola en una casa enorme, la veía llorando desconsolada y eso le dolía, por que el cobrizo creía que la que fue su mujer era débil en lo que se requiere a sentimientos, se desmoronaba fácilmente, aunque luego el comprendería la mujer fuerte que era esa pequeña castaña de aspecto frágil, ella le demostraría a todos lo mucho que ha cambiado.

–creo que puedo quedarme un par de días –respondió con una sonrisa.

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–sopla la vela –la joven mantenía un pequeño pastel delante de su madre, después de un almuerzo preparado por su padre, su novio y ella, había sorprendido a su madre con un pastel de chocolate con fresa y nata, el preferido de su madre, treinta y dos velas estaban prendidas esperando ser apagadas –¡mamá! –protesto a ver que no lo hacia

–Y no te olvides pedir el deseo –le recordó el cobrizo con una gran sonrisa, el rubio que estaba a lado estaba plasmando el momento con su cámara de fotos –los deseos son algo impredecible.

–Está bien –suspiro Bella, se inclino y cerrando los ojos sopló

"tráeme alegría a mi vida"

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–¿Alice planeo esto? –Bella jugaba con la radio del coche, mientras observaba por el rabillo a Edward, después de haber tomado el pastel, el la había invitado a dar una vuelta y ahí estaban, ella estaba nerviosa, no recordaba cuando había sido la última vez que el la había invitado a salir en su cumpleaños, siempre lo habían festejado en casa y él le regalaba alguna joya, aunque en los últimos años el trabajo no le había permitido festejar su cumpleaños aunque siempre encontraba algún presente al otro día, eso le había dolido mucho, principalmente porque ella se desvivía por hacerlo sentir querido y ella no podía recibir lo mismo ni en el día de su cumpleaños. Bella movió la cabeza sacudiéndose aquellos recuerdos amargos y observo fijamente al que fue su esposo, tenía una sonrisa triste en su rostro, aunque también podía ver lo nervioso que estaba.

–No, he pensado que tal vez te gustaría disfrutar la tarde conmigo, prometo portarme bien –la castaña sonrió con añoranza, esas palabras siempre las repetía el cuando salían, en ese entonces aun eran jóvenes y solo habían sido amigos –te gustara.

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Su primera parada fue en un cine pequeño de barrio, ella se había despistado, así que no sabía el lugar fijo, pero el cobrizo parecía que conocía todo eso a la perfección, la ayudo a bajar del vehículo y se dirigieron hacia el establecimiento, ahí un señor de edad avanzada les dirigió a una de las cuatro salas de cine, Edward le explico que el pequeño cine era de aquel hombre, el cual hace muchos años se había gastado todo sus ahorros para cumplir el sueño de su madre, tener su propio cine. Sídney, así se llamaba el cine, igual que su madre; entraron a un sala vacía, la pantalla estaba apagada, pero en cuanto ellos se acomodaron con un bote de palomitas, la luz se apago y comenzó a reproducirse la primera película que habían visto juntos. Titanic.

Desde el primer minuto Bella fue un mar de lagrimas, no por la película en sí, si no porque aquel hombre se había esmerado en alquilar una sala completa para reproducir una película antigua que significaba mucho para ellos, ella sabía que era muy cliché, pero le enterneció que Edward, aquel hombre de impactantes ojos verdes el cual era considerado como un hombre frio y sin sentimientos le consolara desde la primera lagrima hasta el final de los créditos.

Te amo.

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–nuestra siguiente parada es el aeropuerto, Alice no quería hacerlo difícil, así que te preparo tu maleta, Jasper reservo un vuelo, el cual sale en dos horas –comento sencillamente el hombre cuando llevaban más de veinte minutos de camino, la castaña le observo sorprendida ¿su hija no había querido despedirse? Observo al ojiverde ¿donde se había ido el hombre cariñoso de antes? A su lado volvía a estar el hombre de siempre.

–está bien...

Su susurro estaba lleno de resignación.

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Bella se sorprendió cuando Edward la llevo hacia el aeropuerto.

–¿y mi maleta?

–No la necesitaras –ella le observo confundida, lo cual Edward aprovecho para hacer en ese momento su voluntad, cuando Bella se dio cuenta, los dos estaban sentados en el mismo asiento que doce años atrás observando la misma puerta.

-Edward...

Los pasajeros comenzaron a salir siendo recibidos por sus seres queridos, besos, abrazos, palabras de cariño, era el ambiente que les rodeaba, los dos observaron como dos niños corrían hacia una pareja de ancianos y se abrazaban a sus piernas gritando de felicidad. Bella sintió como su acompañante se abrazaba a ella dejándola recostada en su pecho, siguieron contemplando el espectáculo hasta que una hora después todos los pasajeros se habían ido.

–Mejor que unos juegos artificiales –susurro la castaña aferrando al hombre que amaba.

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–Recuerdo tu cara la primera vez que te traje –Isabella se rio divertida, sacándole una sonrisa al cobrizo –un niño rico, que nunca había estado en un McDonald, ver para creer

–no te burles de mi Bella, era un pobre ingenuo, me enseñaste mucho

–Por supuesto que lo hice –comento aun divertida mientras jugaba con su refresco –que sería de tu vida sin mí.

–nada, no sería nada.

Los dos mordieron la misma hamburguesa de años atrás.

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–tengo un regalo para ti –los dos estaban a una manzana del apartamento de Alice, estaban estacionados hace más de media hora, pero ninguno de los dos se quería marchar, aun sabiendo que ambos iban al mismo lugar, la tarde había sido magnifica llena de sentimientos y recuerdos.

–no debiste hacerlo...

–es algo que tengo hace mucho tiempo, quiero que lo tengas –saco una caja de terciopelo –me lo regalo mi madre cuando tenia dieciséis años, tuve mi primera novia formal y ella pensó que tal vez debería tener una reliquia de su familia, dos meses después que me la dio termine con Natti, su regalo me hizo pensar, yo no quería darle algo tan valioso que había pertenecido desde hace muchos años a mi familia materna, así que pensé que tal vez no la quería lo suficiente y que no valía la pena continuar una relación que no iba a ir para más, la guarde y la había olvidado, hasta que dos años atrás en la soledad de nuestra habitación me puse a buscar lo poco que habías dejado y la encontré, estaba escondida en una caja de madera que ella también me regaló, ahora que lo pienso mi madre me dejo muchas cosas que eran importantes para ella, hasta ahora no me había dado cuenta que mi madre confiaba tanto en mi como para saber que yo iba a continuar transmitiendo esta hermosa reliquia, quiero que la tengas tu, sé que mi madre hubiese amado que yo te la obsequiara.

Bella acepto la caja, era cuadrada de tamaño mediano, aunque era de terciopelo ella sabía que era antigua, cuando la abrió su aliento se corto, ella no sabía que tenía que esperar, pero si estaba segura que no era aquella preciosidad, era una gargantilla, tenía tres filas de diamantes incrustados, adornados con veinte zafiros en forma ovalada, mas uno más grande en el centro en forma de lagrima, rodeando los zafiros había otra fila de pequeños diamantes, y pare terminar, de el lagrimal colgaban cinco diamantes un poco más pequeños también en forma de lagrimas, regreso a ver con ojos sorprendidos a Edward.

–parece ser que vengo de una Dinastía de sangre azul, los cuales cayeron en pobreza por no querer vender sus bienes.

–Edward yo no...

–Por favor acéptalo –pidió con los ojos llenos de lagrimas –te amo más que a mi vida, necesito que lo tengas, se que cuidaras bien de él.

–Está bien –cerro la caja con cuidado y con una pequeña sonrisa le observo –estoy segura de que si le dabas esto a tu novia ella no te lo hubiera devuelto jamás.

–listo que soy, porque tiene un valor incalculable

Calló la protesta con un beso

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–¿Lo pasaron bien anoche? No los escuche llegar –comento Alice de pasada mientras tomaba el desayuno con su madre, los hombres de la casa aun dormían, eran las ocho de la mañana, Bella se había sorprendido al ver salir de su habitación a su hija, era conocido por todos que una de las virtudes de Alice no era levantarse temprano. Así que las dos se habían dispuesto a desayunar en un incomodo silencio.

–sí, fuimos al cine...

–¿eso les llevo tantas horas? –pregunto la morena arqueando una ceja

–¿algo que quieras preguntar? Sabes que no me gustan las personas que no son directas.

–vas a volver con papá ¿verdad? Esa es la única explicación que le hallo sentido a todo esto que están teniendo.

Bella suspiro, comprendía a su hija y entendía su confusión, Edward y ella estaban en un tira y afloja que a veces le daba miedo aflojar demasiado, pero si de algo estaba segura era de que no podía volver con Edward, aún.

–no pequeña, no volveré con Edward...

–entonces que hacen perdiendo el tiempo, mamá te quiero, pero con todo el respeto que les tengo a ambos te digo esto, ya no están para chiquilladas, ya no son aquellos adolescentes que se conocieron aquí en Londres, tú tienes treinta y dos años, papá dos años más que tu, crees que es normal que personas de su edad anden comportándose como niñatos inseguros, si no quieres estar con papá lo entiendo, se que el no ha sido el mejor de los maridos ni un padre ejemplar, pero él nos ama y eso lo tengo muy claro, así que te pido de favor, ya que tu eres mas consiente que él, que termines con esto, no le des más esperanzas a él y tampoco te las des a ti, porque esto nos está perjudicando a todos.

Alice se levanto dejando a su madre con lágrimas en los ojos

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–No me llames –el cobrizo observo sorprendido a Bella, su tono de voz era frio y cortante –tampoco me busques, necesito estar sola por un tiempo –dijo decidida mientras le entregaba su móvil.

–¿pero qué demonios...?

–yo me pondré en contacto con ustedes, así que no necesito mi teléfono, se que te alocaras llamándome así que te lo dejo para que no lo hagas.

–¿qué te hizo cambiar de un momento a otro?

–Alice, esta mañana hemos hablado, hemos criado a una mujer muy maduro aunque pocas veces lo parece, cuídala mucho y sobre todo apóyala, yo estaré en contacto con ella

–¿y conmigo? –Pregunto dolido –¿me llamaras?

–Tal vez necesitas un tiempo para pensar, no esperes mi llamada Edward –le observo –puede que nunca la recibas, nosotros ya no estamos juntos, no nos debemos fidelidad, tú te has acostado con muchas mujeres puedes seguir haciéndolo, puede que una de ellas sea la indicada.

–tu eres la indicada, eres mi mujer.

–no ante la ley.

–y un cuerno la ley.

La atrajo hacia sus brazos y se fundió en un beso voraz, no sabía cuando volvería a verla, aunque en el fondo de su ser estaba seguro de que podía encontrarla tenia los medios y el dinero suficiente para hacerlo, pero no valdría de nada, porque Bella como siempre tenía razón, ambos necesitan tiempo para reflexionar, ahora era Edward el que se preguntaba si en verdad valía la pena luchar tanto por aquella mujer, Bella era escurridiza, hasta hace doce horas atrás el pensaba que lo habían solucionado pero se había equivocado otra vez. Entonces se dio cuenta, aquella castaña no era débil en ningún sentido, ella era lo suficientemente fuerte para hacerlo débil a él, lo suficiente fuerte como para lograr que el diera su vida por ella, ese pensamiento aunque perturbador le calentó el cuerpo como nunca antes lo había hecho, porque por fin entendió que él nunca sería como su padre, comprendió que él, Edward Cullen el magnate de coraza de hierro tenía su talón de Aquiles, el cual en ese instante estaba dejando marchar sin poder hacer nada

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–este es su asiento señorita –la azafata le había acompañado hasta primera clase, se sentó ignorando al pasajero que estaba frente suyo, no se dio cuenta que era una mujer hasta que ella hablo.

–¿Isabella Swan? –la castaña desvió la vista de la ventanilla para encontrarse con unos ojos tan azules como el mar, una sonrisa alegre brillaba en el rostro de la rubia

–¿Rose? ¿Rosalie Hale?

–Que me lleve el diablo... –gruño la rubia antes de lanzarse a abrazarla

La rubia del pasado había vuelto y seguía siendo tan escandalosa como antes.


Hola mis queridos lectores, aquí esta el capitulo prometido, aunque dije que iba a ser largo no pudo ser, cuenta con diez paginas, mi imaginacion y mi tiempo no dio para mas. Bueno para las que se preguntaban cuando iba a salir Rosalie, ya esta aquí, ella sera un gran apoyo para Bella, esperemos que no sea mala influencia, un adelanto de este personaje, Edward la detesta. Bueno el proximo capitulo esta un poco compicado, me voy de vacaciones y vuelvo despues de navidad, asi que espero poder publicar antes de que se acabe el año, aunque no prometo que sea largo.

Bueno despues de todo les quiero agradecer a todas esas maravillosas personas que se toman el tiempo de dejar su opinion de la historia, ese es el unico pago que tenemos la qu escribimos, asi que ¡DEJENME SUS OPINIONES!

Bueno chicos solo queda decir

¡FELICES FIESTAS!

Deseos y Sueños

Madame Eliza.