Capitulo cuatro: Un encierro prolongado.

…Estoy cansado, hambriento y con frio. Hoy es lunes… Martes… Jueves… quizás puede que viernes, Ya no lo sé. Me encerrar aquí en esta celda sucia. Un recuerdo me invade, el niño, ese pobre niño… espero no haberlo matado o haberlo torturarlo.

No podría vivir con migo mismo sabiendo eso. Y quizás, también los haya matado a todos y por eso me encerraron. Estaba solo.

Por fin entendí que no podría seguir vivo si no me rebelaba ante ellos. Todos son mis enemigos. ¡Tengo tantos derechos como cualquier otro! Quieran o no, los respetaran. ¡Tengo orgullo! ¡Prefiero morir a vivir como un prisionero, guardando silencio!

— ¡Sáquenme de aquí! —Grite a la rejilla de la puerta— ¡No tienen derecho a retenerme! ¡Tengo mis derechos! —Nadie respondía.

—Cállate… o vendrán —Se escuchó una vos vieja y gastada.

— ¿Hum? —Mire hacia donde venía la vos— ¿Qué? ¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?

—Desearía saberlo —Contesto— No sé cuál es mi nombre, pero te he estado observando.

— ¿Observándome? —me pregunte— ¡Que pervertido eres! Mira, que compartamos celda no te da derecho a…

—No, imbécil —Interrumpió —No importa que quiera decir. El caso es que de aquí no saldrás con vida.

No podía verlo, estaba entre las sombras de la esquina. Arque mi ceja y le pregunte — ¿Qué te hace pensar eso?—

—Yo —

— ¿Tu? ¿Qué tiene eso que ver? —Le pregunte un poco más intrigado, la curiosidad me comía desde lo más interno de mi ser.

—Yo entre aquí desde hace ya 140 años… o eso recuerdo —Me dijo.

Yo, no muy convencido le pregunte — ¿140 años? ¿Crees que nací ayer?... vamos, eso es imposible —

— ¿Imposible? —Me pregunto caminando hacia al frente, lo vi, era un anciano con una gran barba blanca muy descuidada. Tenía un caparazón de tortuga —Tachar de imposible lo que no tiene cabida dentro de la propia experiencia es una señal inequívoca de estupidez. ¿Lo sabias, Goku? —

— ¿Cómo sabes mi nombre? —

—Se muchas cosas de ti… demasiadas, por eso no te he hablado hasta ahora —

—Eso contesta muchas preguntas, sabes —Le dije con sarcasmo.

—Estoy seguro de ello… —Contesto sonriéndome.

Hablamos durante un tiempo. Él estaba preso por delito de acoso sexual a unas mujeres. Por lo que él me había contado, yo estaba preso por homicidios múltiples e intento de suicidio… pero… ¿Desde cuándo el suicidio era ilegal? También sé que no estoy en las antiguas habitación blanca. Este lugar es diferente. Dijo que me trajeron y no saldré… Supuestamente tengo un hijo, pero yo no lo recuerdo.

— ¡Goku! —Gritaron mi nombre otra vez de la rejilla de la puerta de hierro— ¡Es hora del recreo, sal! ¡Como pase algo malo, te castramos, idiota! —

¿Recreo? ¿Estaré en una escuela? Sabía que las escuelas eran como cárceles, pero no creí que sería tan literal. Además no aprendí nada.

— ¡Que salgas! —Repitió.

Me levante y me acerque a la puerta, tome una bocanada de aire y Salí. Use todo mi orgullo y levante los hombros, me arme de valor para lo que me esperaba.

Seis guardias me acompañaban. Dos me sostenían a los lados, otros dos iban atrás mío; y otros dos iban al frente.

Muchos murmullos hoy, de nuevo, no sé por qué. Pero me temían, yo no les había hecho nada… ¿O sí? Me gustaba, me gustaba que me tuvieran miedo. Se sentía bien, que no me hablasen por temor…

Creo que me va a gustar este lugar…