Capitulo cinco: Oh… Libertad.

Heme aquí, en este lugar, frente a las gigantescas y tenues puertas de ese pasillo inmenso. Palabras me faltan para explicar la exquisitez de esas puertas. Siempre me gustaron las puertas.

Sentí como si me abrazaran, pero no les di importancia, yo simplemente admiraba esas puertas.

Las dos se abrieron, dejando ver el patio. El patio era muy amplio. Encercado con muros altos de concreto y alambre de púas que quizás, estaba cargado con una letal cantidad de energía eléctrica.

Me dejaron hay, con un chaleco de fuerza, me lo pusieron antes de salir, creo. No obstante, no me deje intimar por esos hombre, miraba sin rodeos como esa gente que caminaba sobre los muros me apuntaba. Vigilaban todos mis movimientos.

—Increíble… me encanta esta brisa tan fresca —Susurre cerrando los ojos disfrutando esa tan necesitada brisa.

— ¿Quién eres, enano? —Dijo un hombre. No sé a quién, pero no me importa — ¡Hey! ¿Me has escuchado, insecto? ¡Te estoy hablando a ti, tarado!—

Puso su mano en mi hombro girándome bruscamente. Lo tenía frente a frente.

— ¿Cómo te llamas, enano? —

— ¿Por qué te importa mi nombre? —Le pregunte con frunciendo mis cejas.

Me miro y se rio de una forma escandalosa — ¡Escuchen chicos! —Llamo a los otros — ¡Vengan, tenemos un nuevo cómico! —

— ¿Cómico? —

—Si…. Tu — Contesto otro de piel verde, ellos consentían sus actos. Su traje decía "Zarboon"

—Te equivocas —Le dije — ¿Sabes por qué tengo chaleco de fuerza? —Le pregunte.

—No, ilumíname —Contesto con sarcasmo.

"Una vez le pregunte a los científicos: ¿La sangre hierbe? Me respondieron que no - Que raro… la mía ahora mismo se está prendiendo fuego-

Otro día les pregunte: ¿La piel no está hecho de hielo? También me respondieron que no - Que extraño… la mía está más fría que el ártico-"

Le di una patada en la rodilla, con el sonido de un hueso roto, cayó al suelo. Me acerque a su oreja y le conteste —Por qué los barrotes es posible que los tuerza…. —

— ¿Qué se supone que eres? —Pregunto el hombre. Tenía una camisa naranja que decía: Broly. Debía ser su nombre.

—Un loco, solo un loco —Le dije —Y este es mi juego ¿Sabes cuáles son las reglas?

—Tus ojos… ¿No eran negros? —

—Error… es no perder o morirás… —Le hice saber —Mi nombre es Kakarroto. Y soy un "Loco"

— ¿Qué? —

Un rodillazo a su estómago fue suficiente para levantar su diafragma quitándole el aire. Después un cabezazo de mi parte y un derrame cerebral fue suficiente para arrebate la vida al inservible de "Broly".

Los otros, se quedaron atónitos…

—Es normal que se queden atónitos —Les dije —Mi juego, mis reglas, sus muertes, sus tragedias... Mi diversión.

— ¡Abran fuego! —Grito un guardia.

Pude esquivarlos fácilmente… Muy fácilmente. Pero un sonido empezó a molestarme.

Un sonido muy, muy molesto… cada vez más y más fuerte… más fuerte… más fuerte. Nunca escuche algo tan molesto y perturbador.

Mientras en un laboratorio no muy alejado de allí, varios científicos y un niño, examinaban diversas muestras de un paciente.

Estas variaban totalmente entre sí, había de sangre hasta de medula. Miles de frascos eran abiertos y cerrados por minuto.

Tenían gafas, guantes, batas blancas impecables, y otras cosas...

— ¿Señor Piccolo? —Pregunto un niñito. Vestía igual que los demás científicos.

—No molestes, Gohan, estoy ocupado —Contesto el hombre de tonalidad Verde.

—Señor Piccolo, necesito ir al baño —Le dijo — Además usted rompió su promesa —Regaño enojado.

— ¿Qué yo que? ¿Qué promesa? —Pregunto Piccolo dejando un frasco sobre la mesa.

— ¡Prometió que me curaría a mi padre! ¡No lo ha hecho! —Grito colérico el niño — ¡Mentiroso! ¡Mentiroso! ¡Es un mentiroso! ¡Le va a crecer la nariz!

— ¡Cállate niño, no soy un mentiroso! —Grito más alto Piccolo.

— ¡Es un mentiroso! —Grito con lágrimas —Se llevaron a mi padre y usted solo esta hay, sin hacer nada, mirando frasquitos de pipi.

— ¿Pipi? ¡No son frasco de pipi! —Grito rojo de vergüenza— ¡Como no te calles te voy a dar unos golpes que no te va a reconocer ni tu padre!

— ¡Eso es agresión a un menor, me tortura psicológicamente! —

— ¿Pepino verde? —Pregunto Vegeta empujando al niño contra una mesa de hierro —El loco se escapó.

— ¿Loco? —Pregunto Piccolo, haciendo caso unido del insulto de su compañero— ¿Qué loco?... mejor dicho ¿Cuál?

—El Goku… o Kakarroto. Ya sabes, el insecto imbécil —

— ¿¡Que!? —Grito en pánico— ¿Cómo se puedo haber escapado? ¡Es imposible!

— ¡Lo creas o no, es así! —Grito haciendo que a algunos científicos se les cayeran las muestras al suelo mezclándose.

— ¿Qué haremos? Necesitamos más tiempo para preparar el suero —

— ¿De seguro vendrá por el niño o por su esposa? —Pregunto Vegeta, sabe a la gravedad de la discusión y no era tiempo para discutir con el pepino verde.

—Ex, es su EX-esposa —Corrigió Piccolo. No temía por su vida, cuando le legara la hora, le llegaría. No lo haría esperar.

— ¡Como sea! ¿Cómo se llama? —

—Bulma, Bulma Briefs —Dijo Gohan levantándose. Con un fino hilo escarlata que salía de la herida abierta de la cabeza —Está del otro lado del mundo, dudo que papá llegue a ir buscarla.

—Quizás… quizás… —Dijo Vegeta rascándose la cabeza.

—Piojoso —Murmuro Piccolo.


Nota de autora:

Hola, mi nombre es Candy.

Tuve muchos exámenes, como cualquiera que estudie, quiero que sepan que cada comentario que envíen para mi es un refuerzo positivo para seguir escribiendo una o varias historias a la vez.

Quizás vean que nunca comento, pero no es que no quiera, es que no tengo tiempo para eso.

Recuerden que siempre busco una forma u otra para contestarles a ustedes, los lectores, después de todo... ustedes me ayudan a seguir adelante.

Recuerden comentar las historias que leen, no lo digo por esta o las mías. Me refiero a las otras historias también. Todos somos miembros de una comunidad...

Comentar, no cuesta nada, son solo unos pocos segundos tuyos y unos capitulos nuestros.

°3° Besos.