Capitulo siete: Lago carmesí

Un gran cuerpo respiraba agitado y húmedo, su mirada fría y desalmada se fijaba en el joven muchacho. Una parte de su ser intentaba con todas sus fuerzas gritar que se moviera, que no permaneciera en ese lugar porque era peligroso; pero otra parte rogaba por que se quedara allí indefenso e inmóvil. Pero el niño atrajo las miradas de los otros adultos y ellos miraron hacia donde él.

Lo habían encontrado. La bestia corrió hacia la dirección contraria siendo perseguidos por las personas y, probablemente, por una que otra camioneta.

Mientras corría, las ramas golpeaban su cara rasgando parte de la piel e incluso uno de los ojos fue presa de la fuerte envestida contra una rama afilada. Las raíces de los arboles creaban trampas pequeñas pero mortales para sus pies y manos, corría en cuatro patas, esquivando las balas que parecían misiles buscando su objetivo.

Goku pudo escuchar el fuerte sonido de un rio golpeando las rocas con fuerza, estaba indeciso. Solo tenía dos opciones -puesto que, dejarse atrapar no lo consideraba como opción- Una de ellas era cruzar el rio y arriesgarse a ser arrastrado o incluso quedarse atrapado y que lo capturaran, o, dejarse llevar por la fuerza del rio hacia un lugar que parlamenten lo mantenga a salvo.

— ¡No dejen que cruce el rio! —Grito Vegeta, estaba sobre las camionetas— ¿¡Que esperan!? ¡Disparen, idiotas!

Las personas prepararon sus armas para la acción, pero quedaron sorprendidos al ver como la gran bestia se dejaba llevar por el rio que estaba por rebalsarse por las lluvias.

— ¡Papá! —Grito Gohan al ver como su padre era arrastrado— ¡Noooo!

Quizás, Goku ignoraba o directamente no sabía que le esperaba abajo, pero el niño sí. Una cascada que tenía como destino unas gigantes rocas afiladas, donde ahora su cuerpo se iba a estrellar.

— ¿Qué es ese ruido? —Dijo Goku. Se giró para afrontar la cruda realidad que lo esperaba. Pero de un rápido reflejo, se agarró de un tronco que quedaba trabado gracias a dos piedras— Ah… no… no alcanzo la orilla… agr.

Mientras el intentaba con todas sus fuerzas agarrarse de la orilla, la fuerza del agua hizo que una de las rocas desistiera, como consecuencia el tronco se dejó llevar por el rio.

En un grito de terror, Goku fue arrastrado por las fuertes corrientes. Mientras caía, el tronco no estaba muy lejos de él. Y en el impacto, el tronco callo sobre el aplastando su vientre, pecho, hombro y una pierna contra las afiladas rocas.

El agua se tornó carmesí.

Él no podía gritar, solo miro como el agua se tornaba color roja y a sentir sus lágrimas sobre sus mejillas húmedas. Pero el sonido de las camionetas, hizo que sacara toda su fuerza intentando levantarse. Cuando pudo lograrlo, camino rezagado hacia la orilla. Los escucho detenerse. El solo se agarró el brazo, y con uno de sus ojos los vio mientras escupía sangre.

Vegeta se bajó de la camioneta —Valla, valla —Dijo— Pero mira nada más, al animal le salieron mal los cálculos. Si tan solo supiera sumar y restar, esto hubiera sido más interesante.

Goku solo gruño como respuesta. Piccolo siguió a Vegeta, tenía agarrado del brazo a Gohan que solo lloraba desconsoladamente — ¡Cállate mocoso! —Grito— Bueno… "Goku", si es que ese es tu nombre, ahora sentirás mucho sueño, luego mucho frío…y al final nada.

Unos cuantos dardos tranquilizantes fueron directo a su cuerpo… Callo inconsciente a los pocos segundos. La gran y salvaje bestia había sido capturada contra su voluntad… una vez más.