Halo

Capítulo 3

Shaoran.

Creo que sonaba mucho mejor cuando ella lo decía.

Shaoran.

Me había pasado la última hora pensando en eso, el hecho de que ella me llamara por mi nombre… pero por qué lo hizo, es decir me alegra que lo haya hecho, vaya si que me gusta, pero qué la impulsó a hacerlo… De repente recordé ese mínimo instante en que la llamé Kinomoto-san cuando me acompañó por el regalo de Tomoyo, pues no es que esté 100% seguro pero creo que frunció el ceño, tal vez… tal vez no le gustó que la llamara por su apellido y la tratara formalmente y por eso me llamó Shaoran ¡sí! Tenía que ser eso… aunque podría ser por demostrarme que no estaba molesta… pero ella no sabe, bien no creo que sepa, que me tiene loco y que el hecho de que esté molesta conmigo me afectaría, que eso de sonreír que le pregunté no lo hice con mala intención. Ella no sabe nada de eso, entonces sí es por lo de Kinomoto-san. ¡Siií! Reaccionó ante algo que yo le dije, reaccionó ante mí. ¡Gracias Dios!

No puede evitar la euforia y creo que mi secretaria me oyó porque me preguntó si necesitaba algo por el intercom. Supongo que mi sonrisa se ensanchó, pero no podía hacer nada por impedirlo Sakura me había llamado por mi nombre porque se molestó, o algo parecido, el hecho que la llamara Kinomoto-san. ¡¡¡¡Yupiiii!!!!, si sueno como un niñito pero no puedo hacer nada.

Salí de la oficina luego de no hacer mucho, vi las demandas que había enviado Takamushi para eso de sus términos, era un contrato grande y olvidé la reunión de hoy pero bueno no estaban tan mal esos términos, no me dejaban en desventaja.

En mi apartamento cociné algo rápido, un sándwich, y luego subí a mi habitación a ver algo de televisión. La televisión en un principio había estado en la sala pero cada vez que me iba a dormir me tocaba subir y no me agradaba porque me despabilaba y se me iba el sueño, en cambio ahora en mi cuarto eran dos o tres pasos y listo estaba en mi camita.

Los juegos de futbol eran malos, el equipo sí que estaba decayendo, así que apague el aparato y quise hacer otra cosa pero no sabía qué hacer.

Estaba completamente solo en mi apartamento y no sabía qué hacer. Mal por mí, me acostumbre a mi familia de China, es decir allá nunca se está solo ya sean niños corriendo o llorando o alguna persona del servicio pero siempre hay alguien… en cambio acá estaba completamente solo. Eso no me gustó, bueno sí quiero mi independencia pero estando solo me aburro, no puedo hablar con nadie ni se me ocurre nada que hacer. Soy algo patético, lo sé, me acostumbre a mi familia aunque me queje de ella.

Pensé en llamar a alguna chica para que me hiciera compañía pero de repente eso no me pareció bueno o divertido en todo caso, la idea no me produjo algún interés así que la deseché.

No sé ni cómo pero Sakura llegó a mi pensamiento, la hermosa camarera que me tenía loco desde el primer día que me atendió hace ya dos meses. Me pregunto si en realidad no se da cuenta de mis intenciones, ¿no le parecerá raro que sólo ella me atiende?, bueno aunque seguramente ni lo nota, seguramente no nota que prácticamente la acoso, pues estoy todos los días en el restaurante…

… pero no creo, ya hubiera dicho algo o dejado de atenderme, seguramente ni cuenta se da que la visito todos los días. NO, adiós pensamiento pesimista, porque hoy Sakura me llamó Shaoran y eso no me lo quita nadie jajaja.

Al día siguiente al hacer mi acostumbrado recorrido hacia el restaurante de Eriol, me pregunté si me seguiría llamando Shaoran o si sólo había sido ayer, un evento de una vez en la vida. Es más si podía volver a tratarla de tu y si ella me iba a tratar de la misma forma. Me costó caminar lo poco del auto a la entrada pero mejor salir de una de esas dudas, no me importa como ella me diga o trate le voy a decir Sakura, sí, no importa así la voy a llamar… pero si no quiere… no, no importa le voy a… no mejor espero que ella me salude y me hable para saber en qué situación estoy con ella, sí es lo mejor.

Entré me senté y apenas la vi sonreí, aunque no era mi sonrisa seductora era distinta creo que hasta tonta, y le dije.

-Hola Sakura ¿cómo estás? –Bien hasta ahí había llegado mi súper plan.

-Bien. –eso no me ayudaba para nada.

-… - ¿qué le puedo preguntar disculpa me vas a llamar Shaoran permanentemente o era solo ayer? Me miró esperando algo, no sabía que en realidad así que no dije nada.

-¿…y ya sabes lo que vas a ordenar? -¡Luz verde, luz verde! Me estaba tratando de tu, eso era bueno, muy bueno.

-Sí… quiero pasties de Cornualles.

-Enseguida.

De nuevo estaba feliz, creo que existo para ella. Me di el lujo de pedir pastel para celebrar, yo solo, pero qué importa.

*-*-*-*

-Eriol no puedes dejarme morir –en la tarde decidí llamar a Eriol para lograr algo con Sakura, lo que fuera era ganancia.

-¿Pero cómo quieres que te ayude? Ella apenas y me habla. ¿En serio te llama Shaoran?

Había pasado la última semana yendo al restaurante a disfrutar de su familiaridad, pero creo que debía avanzar. Ya me llamaba Shaoran pero no había pasado nada más, creo que es más que claro que soy yo quien debe echar a andar esto porque ella no hará nada, obviamente. Le conté a Eriol el suceso y no se l creía era la tercera vez que me preguntaba eso de que si me había llamado Shaoran, esperaba que él me ayudara de alguna manera a seguir avanzando con Sakura.

-Sí. Y si le propones a Tomoyo que salgamos los cuatro, de esa manera ella la convence.

-Te digo que ella sólo sale con Tomoyo, nunca salimos los tres, bueno esa vez que me las encontré.

-¡Pues encontrémonoslas otras vez! –Entendí el silencio de mi amigo, así que seguí- Claro vamos los dos y como ustedes se van a poner a hablar de cuanto se aman pues yo le hablo a ella.

-Bien… no suena tan mal, lo haré –aceptó como si fuera lo más difícil del mundo ¡cuidado y ayuda a un amigo caído!

Y así lo hicimos el sábado por la tarde me encontré con Eriol en un centro comercial Atlantida, la verdad estaba algo nervioso y el que inventó la excusa del encuentro fue Eriol y era él quien la recordaba. Pasamos por varias vitrinas, corredores y lugares, lo malo de que un centro comercial sea grande, y al fin ubiqué a la chica de mi interés, con sus gemas verdes mirando… la nada y Tomoyo frente a ella emocionada relatando algo.

-Vamos –me dijo Eriol cuando encontró a las chicas. Estaban en un café, Tomoyo tenía una galleta frente a ella mientras Sakura sostenía un café.

-Dos cafés negros –pedí en la barra. Eriol siguió derecho a conseguir una mesa; todo debía pasar muy casual y creíble ante los ojos de Tomoyo.

Recibí los cafés y me dirigía a nuestra mesa, Eriol ya estaba allí mirando su blackberry y fue ahí que Tomoyo dijo.

-¿Shaoran? –volví el rostro para ver quién me hablaba y ubiqué la mesa de Tomoyo me acerqué dos pasos- ¡Shaoran! ¿Qué haces aquí? –como no recordaba la razón que me dijo Eriol me puse algo nervioso.

-E… estoy con Eriol –bien… que le diga él- está por allá –señalé. Eriol seguía con su blackberry.

-No lo vi entrar –dijo Tomoyo mientras lo buscaba con la mirada- ah sí ya lo veo –di un paso más y educadamente saludé a su acompañante.

-Hola Sakura.

-Shaoran –hizo una pequeña reverencia con la cabeza, bien seguíamos bien.

-¿Vamos con ellos no Sakura? –Sí. Victoria. Sakura asintió y se levantaron para ir a la mesa de Eriol, quien hasta ahora veía a su novia, Eriol era un gran actor eso de lo admitía. Tomoyo lo beso y lo saludó entusiasta, muy entusiasta para mi gusto aunque no es que la conozca perfectamente.

-Tómalos –dijo Eriol como resignado y sacó una cajita de terciopelo. Tomoyo la abrió emocionada, así que por eso tanta felicidad, entendí; joyas. Esa era la excusa él le prometió un brillante regalo para la cena, estaban celebrando algo, aniversario supongo. Sacó los aretes de diamantes y sonrió, su rostro era la felicidad completa, se los puso y abrazó a Eriol.

-Gracias, gracias. Me encanta –y lo besó. Eso me incomodó un poco, no me gustaba ver afecto entre los demás, mucho menos cuando yo no tengo nadie al lado, porque definitivamente Sakura ahora contaba como nadie. Estaba terminado su café como si estuviera sola en la mesa, no miró a Eriol y Tomoyo abrazados y besándose, no me miraba a mí, no miraba su café o a la gente que pasaba frente a ella.

-Tomoyo creo que me voy ya -dijo.

-Bien, nos vemos Sakura fue agradable salir contigo. –Le contestó su amiga.

-Adiós, adiós Hiraguizawa –Eriol movió la cabeza como único gesto.

-Yo te acompaño –le dije.

-No es necesario –claro obviamente no quiere mi compañía, ya recordaba el incómodo silencio del sábado pasado.

-No me importa, igual también ya me iba –me levanté de la mesa y me despedí de los que quedaron en ella. Dejé que ella fuera adelante, como dos pasos, de esa forma no tenía que aguantar mi incómoda presencia.

Caminamos por el hall del tercer piso y me sentí como guardaespaldas, pues muy mal sino me quería a su lado, la alcancé y la pasé, los dos pasos, ella me siguió el paso nos acercamos a las escaleras mecánicas pero recordé que había llevado auto, y que estaba en el último piso en el parqueadero cubierto.

-Espera mi auto está en el estacionamiento, si quieres te puedo llevar –le dije deteniendo su camino y ofreciéndole mi auto.

-No es necesario –de nuevo las negativas, eso me estaba comenzando a molestar, yo sólo estaba siendo cortés.

-Como quieras –le dije, di la vuelta y comencé a caminar.

-¿Estás molesto? –la pregunta me extrañó, la verdad pensé que no iba a notar mi actitud.

-Bueno solo estaba siendo cortés –le dije para que entendiera mi intención.

-Pero como sabe vivo en el downtown de Tokio.

-No me importa desviarme –bien eso era mentira llevarla era ir en dirección contraria a mi apartamento- pero si prefiere el metro no hay problema.

-¡No! –dijo rápido- bien le agradezco el ofrecimiento.

¡No puedo creerlo! Notó mi molestia y aceptó mi compañía aunque no le agrade.

Comenzamos a dar la vuelta para tomar las escaleras que nos subiría, había muchas tiendas y kiosquitos en el piso, pero ella no se fijaba en ninguno, era raro ver que una chica no se antojaba de nada. Subimos y justo frente a las escaleras mecánicas había una tienda de ropa y me dijo.

-Oh lo siento olvidé que vine aquí de compras con Tomoyo. Necesito comprar un pantalón negro, discúlpeme. –E iba a comenzar a caminar hacia el almacén de en frente cuando le dije.

-No me molesta –se volvió hacía mi extrañada.

-No es necesario –refutó.

-En verdad no me molesta acompañarla, además no tengo nada mejor que hacer –eso era cierto.

-Bien entonces creo que no hay problema -Entramos al lugar, Sakura se acercó a una de las personas que atendían pidió su pantalón a una mujer de 40 años y más baja que ella, la mujer la dirigió a la sección de pantalones. Sakura tomó el primero de una de las tallas y dijo.

-Este –y se lo entregó a la mujer quien comenzó a quitarle el gancho que lo sostenía.

-Por acá está el probador.

-No ese es el que quiero –le respondió Sakura. Tanto la mujer como yo nos quedamos algo extrañados.

-¿No se lo va a medir? –le dijo la mujer

-No –contestó seria.

-Pero no creo que sea su talla –refutó la mujer y me miró mal, entendí lo que estaba pensando.

-Yo no tengo prisa, no te preocupes puedes probártelo –le dije, por si era esa preocupación.

-Ese me queda –se defendió ella.

-De verdad no creo que sea su talla –repitió la mujer que nos atendía.

-Ese me queda –repitió Sakura.

-¿Cómo sabes? –le pregunté.

-Sé que me queda.

-Deberías medírtelo, yo creo que te queda grande.

-Si –me apoyó la mujer.

-Igual me quedaría –razonó ella.

-¿Y si te queda pequeño? –no lo creía posible, pero pues había que razonar- por eso están los probadores para que no lleves algo que no te sirve.

-Creo que tienes razón –tomó el pantalón y se dirigió hacia los probadores.

Se lo midió y como dijo le quedaba pero como dijimos nosotros le quedaba grande, así que la mujer que nos atendía le pasó una talla más pequeña que le quedó perfecta, y debo agregar que no pude evitar notar como acentuaba su… trasero. Compró el pantalón y salimos de la tienda de nuevo hacia el estacionamiento.

-Nunca había visto eso –dije mientras conducía para encontrar la salida.

-¿Qué? –me preguntó sin curiosidad alguna en la voz, seguramente era ella la cortés ahora no queriendo que hablara solo.

-Que alguien, en especial una mujer quiera comprar lo primero que ve sin probárselo antes.

-¿Para qué perder el tiempo en esas cosas –me respondió al momento de alcanzar la salida y tomar la avenida. Tenía razón eso de detallar las cosas y apagarse a ellas eran trivialidades y ella no estaba para trivialidades.

-Creo que tiene razón hay cosas más importantes –le concedí mirando la avenida que no estaba para nada congestionada para ser sábado.

-Muchas cosas más importantes- agregó mirando la ventana, yo diría recordando algo.

Seguimos el recorrido en silencio y de cuando en cuando la miraba, seguía mirando por su ventana pensativa.

Estábamos a punto de llegar a su edificio cuando dijo.

-Como por ejemplo que cierren la residencia estudiantil.

Eso me tomo por sorpresa y no lo entendí muy bien sino hasta que recordé de lo que estábamos hablando cuando salimos del centro comercial.

Cosas importantes… la residencia estudiantil de Yamasaki… cerraba… osea que ella se quedaba sin un lugar donde vivir.

-¿Y por qué? –Pregunté- ¿por qué cierra?

-Porque el edificio tiene problemas.

-Ah entiendo.

-Si estoy buscando donde vivir. –ahora estaba entendiendo más su actitud pensativa, estacioné frente al edificio y me miró.

-Gracias Shaoran, adiós. –se bajo del auto sin esperar respuesta y se fue.

-Adiós -le dije a la puerta cerrada. Aunque me había contado su problema no se mostraba afectada para nada por ello. Supongo que me lo dijo esperando que le ayudara…porque somos amigos… ¡somos amigos! De nuevo la sonrisa tonta volvió a mi rostro, ¡ya somos amigos! Y definitivamente la iba a ayudar, aunque no tengo nada de negocios en bienes raíces sí conocía a gente que me podría ayudar…Yamasaki, conocía a Yamasaki y él me podría decir qué era lo que pasaba.

Al día siguiente lo primero que pensé fue el problema de Sakura, no era mi problema pero creo que de alguna manera ella esperaba que le ayudara. Me ocupé en cosas de la oficina porque por mucho afán que tuviera no creo que fuera adecuado molestar a Yamasaki un domingo. Traté de entretenerme con cualquier cosa para apartar la idea de llamar a mi amigo de mi mente. El lunes a primera hora decidí llamarlo pero me interrumpió mi secretaria recordándome lo del convenio con Takamushi así que tuve que posponer la llamada hasta más tarde, muy tarde la verdad, estuve todo el día ocupado con el nuevo negocio y de nuevo ya era tarde para hablar con mi amigo. El martes luego de la reunión semanal no dejé que nada me impidiera hablar con Yamasaki. Lo llamé a su celular, eso que le dije a Sakura de que no lo había podido ubicar habían sido mentira, por supuesto que tenía su teléfono móvil, fuimos compañeros de universidad. Marqué el número para averiguar sobre la situación del edificio. Resulta que las columnas que sirven de cimientos de estructura estaban dañadas y el ayuntamiento le ordeno cerrar la residencia estudiantil, aunque el lugar podría arreglarse sin cerrarse las leyes determinaban que el lugar debía ser desalojado. Yamasaki no había hecho nada por el lugar, es decir no pidió prorroga o algo así y lo convencí para que lo hiciera, cosa que le daba a los inquilinos un mes más. En total serían cuatro meses, lo malo es que la orden había salido hace casi tres meses. La gente no tenía mucho más tiempo, Sakura no tenía mucho más tiempo, sólo un mes más y por lo que entendí todavía no tenía un lugar o una opción de vivienda.

Además que en Tokio es muy difícil conseguir algo decente a un buen precio o un precio justo. Por la tarde busqué algunos lugares, aunque no sabía el presupuesto que disponía o lo que pagaba actualmente. Necesitaba esos "detallitos" para ayudarla mejor, así que me dirigí al restaurante pero me informaron que no había ido así que salí hacía su edificio. Subí los pisos y golpeé a la puerta, ella abrió al poco tiempo. Tenía guantes de goma y el cabello recogido en una coleta alta, seguramente estaba arreglando y limpiando aunque de lo que recordaba no tenía mayor cosa que limpiar.

-¡Shaoran! –Supongo que estaba sorprendida de verme, pero no se veía sorprendida – ¿Qué haces aquí? –me preguntó.

-Necesito hablar contigo –creo que eso era obvio sino no estaría allí pero con eso me dejo pasar.

Como había visto antes no tenía muchas cosas; una mesa con dos sillas, una la trajo de otro cuarto para mí, un sofá y nada de decoración. Recordé que se estaba mudando por lo que era normal que estuviera empacando para estar preparada para el día de la mudanza pero no habían cajas o algo que me mostrara lo que había empacado. Me sirvió un té, supongo que me quedé pensando bastante tiempo, y me miro esperando que empezara.

-Eh yo… -estaba un poco nervioso y ni sé por qué- Hablé con Yamasaki y me dijo que tienen un mes más de plazo para mudarse.

-¿Qué? –le sorprendía la noticia aunque no sonreía, creo que eso le daba algo de tranquilidad tenía un poco más de tiempo.

-Sí hoy hablé con él y me explicó las cosas, me dijo que hablaría con su abogado para que le consiguiera una prorroga aunque dijo que solo lograrían conseguir un mes más de tiempo.

-¿Cómo supiste eso? –hizo cara de que estaba hablando con un loco que sólo decía incoherencias.

-¿No recuerdas? –Al ver que no me interrumpía seguí- el otro día lo comentaste cuando te traje a tu casa… luego de que nos encontramos en el centro comercial.

-Oh sí, lo recuerdo. – ¡Casi que no!- seguramente se me salió –dijo como disculpándose.

¿Se le olvidó? Y yo de idiota pensé que ella me estaba confiando en mi, contándome un problema porque éramos amigos y lo que pasa es que se le salió ¡claro, tiene sentido!

Luego de lo que hablamos y se quedó pensando en sus problemas y al final habló por hablar, sin darse cuenta de quien estaba a su lado, bien podría haber sido un vecino y no habría habido diferencia.

-Y dices que ahora tenemos un mes más para buscar donde vivir –comentó por mí noticia.

-Aja –dije derrotado esa chica me ignoraba no había logrado convertirme en su amigo, me seguía ignorando como a los demás sólo que ahora era Tomoyo o Eriol que los conocía y dirigía la palabra. Definitivamente era su 0 a la izquierda.

-Gracias –me dijo y vi algo de brillo en sus ojos, o creo que lo vi.

-Por nada igual Yamasaki tampoco quería sacarlos, es un problema en los cimientos que descubrió un inspector y pues por eso debe desalojar el lugar.

-Entiendo, ahora seguiré en la búsqueda. ¿Sabes que en Tokio no hay lugares decentes a precios justos? Es horrible.

Lo sabía, todo es una estafa.

-Si quieres yo te puedo ayudar- le dije sin pensar, hasta donde planeé mi ayuda terminaba con Yamasaki pues no sabía como más ayudarla- tengo amigos en bienes raíces. Tal vez ellos nos puedan decir que lugares son agradables.

-Gracias pero la verdad no cuento con medios para pagar un alquiler alto.

-No tiene que serlo.

La vi dudando esperaba el conocido no es necesario cuando dijo.

-Bien acepto, agradezco su ayuda pies soy un desastre para esto, este apartamento lo encontré por un anuncio en la universidad fue como el destino, antes vivía en una casa en Tomoeda, no es muy lejos pero decidí mudarme pues ya no era agradable vivir allí –genial de nuevo hablando por hablar, al menos soy yo y no el vecino. Lo bueno es que me estaba contando cosas de su pasado, al menos la conocía un poco más aunque ella lo dijera porque sí.

Y tal vez todo esto era también el destino, él hizo que la conociera y me enloqueciera por ella para ayudarla a encontrar su nuevo apartamento.

-Bueno entonces creo que podemos comenzar ya mismo, necesito que me digas qué presupuesto es el que buscas y pues tus exigencias o algo así. –sirvió algo más de té y me dijo que no importaba mucho como fuera el lugar lo importante era el presupuesto.

-Lo bueno es que ya estás preparada para mudarte.

-La verdad no he empacado nada más que unos libros viejos –dijo mirando su vaso.

-Pero sí parece que ya estuviera lista –le dije mirando alrededor.

-No, no he empacado nada, creo que debo empezar pronto.

Entonces no tenía gran cosa.

-Creo que debo irme ya –dije levantándome de la mesa.

-Adiós Shaoran.

Me acompañó a la puerta y me despedí.

Lo más obvio era llamar a Yamasaki, pues los inmuebles era su negocio, tendía algún lugar disponible o me aconsejaría a donde ir. Y aunque no tenía nada disponible me ayudo con algunos contactos para buscar lo que necesitaba.

-*-*-*-*-*-*

Hemos visitado apartamentos por dos semanas, en las mañanas principalmente. Sakura me ha dejado acompañarla a cada lugar y de todos solo dos han sido preseleccionados, porque son los que están en mejores condiciones y mejor ubicados. Si fuera por ella el primero estaría bien, el problema es que el barrio dejaba mucho que desear, pues nada más entramos en el lugar en la esquina de la cuadra robaron a una jovencita de 14 o 15 años. Por eso fui yo quien desecho el lugar, era yo quien desechaba la mayoría de lugares.

El problema de esos dos preseleccionados es que en uno los vecinos, que no se veían sanos o normales y en el otro era demasiado pequeño, y aunque Sakura no tuviera muchas cosas no creo ni siquiera que su sofá cupiera por las escaleras y mucho menos en la sala.

La situación me estaba comenzando a desesperar el tiempo se estaba acabando, sólo quedaban dos semanas y ella aún no encontraba donde vivir. Lo peor es que a ella le daba lo mismo cualquier lugar; bueno excepto los tres que rechazo aunque se veían bien y los vecinos eran familias, se veía un entorno acogedor pero ella dijo que no, el resto le daban igual, ella va por el mundo sin rumbo determinado, nada, va por la vida esperado a ver qué pasa y en realidad ni le interesa realmente.

Es que cuando dijo que el del barrio horrible le servía, es porque no buscaba su comodidad o gusto, solo le servía como le podría servir una bodega con baño.

Eso me enfadaba y como ya sabía sus demandas y presupuesto decidí buscar un lugar yo solo, porque a veces sus opiniones de los "mejores" lugares me hacen tener ganas de gritarle y como no puedo ni podría hacerlo mejor visito algunos lugares yo y evito que ella los vea y le parezcan hermosos.

Y al fin lo había encontrado un buen lugar y creo que el ideal para Sakura amplio, buena iluminación, bien ubicado y con un buen entorno, nada familiar si eso era lo que le había molestado. Al encontrarlo decidí llevar a Sakura para que le diera el visto bueno, estaba con el arrendador pues se podrían firmar papeles y avanzar los trámites y la mudanza.

-Mmm –fue lo que dijo al terminar de ver el lugar.

-¿Mmm? –le pregunté, cuando yo terminé de verlo dije perfecto.

-Sí, está bien.

-¿Solo está bien? Es perfecto para ti Sakura.

-No sé si es perfecto pero sí creo que es muy bueno aunque un poco lejos del trabajo.

-Pero es un lugar seguro.

-Pero ahora tendría que tomar dos rutas del metro.

-Pero… pues… es un buen precio.

-Supongo.

-¿Qué quieres decir?

-Bueno es que estaba meditando tomar un lugar más económico.

-¿Por qué?

-Porque quiero comprar un auto estoy cansada de usar el metro.

-Pero es más rápido.

-Sí más rápido, más inseguro, más incómodo, más lleno es más de todo.

-¿Sakura Kinomoto siendo sarcástica? ¡Esto es un milagro! -sonrió

-Creo que si eres un idiota sin cerebro Shaoran.

Estaba sonriendo, ¡Sakura estaba sonriendo!

Este era el día de los milagros primero era sarcástica, luego sonreía y luego se burlaba de mí. De hecho lo que me dijo sonó familiar y recordé que esas fueron mis palabras el primer día que me llamó Shaoran.

Su sonrisa era hermosa y la hacía ver aún más preciosa.

-Es la primera vez que te veo sonreír –error al decirle esto su cara cambio a su expresión seria, la de siempre- no, no pares.-Bajo la mirada

-En fin, este lugar no me sirve si quiero ese auto.

-A este paso vas a terminar en un albergue si no encontramos algo.

-La verdad creo que voy a aplicar al de la calle Ichiba.

-Ni lo pienses –le espeté- es demasiado inseguro.

-Pero

-No –la interrumpí, no permití que me refutara- mira si es por el auto podríamos buscar otro lugar algo tiene que haber.

-Pero ya no hay tiempo apenas y queda una semana, el de la calle Ichiba es mi mejor opción.

-Mira si es por el dinero no te preocupes encontraremos algo.

-¿Cuándo?

-¿Y por qué no te mudas conmigo? –dije súbitamente.

-¿Qué? –dijo ¿qué? Pensé.

-Si, solo nos dividiríamos los gastos de los servicios y podrías ahorrar lo de tu auto.

-¿Qué? –dijo ¿qué? Pensé, de nuevo.

-Pues que te mudes conmigo –no estaba razonando claramente y a pesar de eso mi boca seguía y seguía- mira el apartamento es mío así que no hay renta, solo tendríamos que repartirnos los servicios y desde mi apartamento solo tendrías que tomar una ruta de metro a tu universidad y desde el trabajo..

-¿Pero si tienes lugar?

-Por supuesto, el lugar tiene tres cuartos y el tercero es el más grande porque es para las amigas de mi prima.

-Osea que está ocupado.

-No, mi prima nunca viene ya conoce Japón y no quiere regresar, y pues si viene está el otro cuarto. De hecho últimamente estaba pensando buscar un compañero -¿lo iba a hacer?- Así que mejor tú a alguien que no conozco. Y así matamos dos pájaros de un solo tiro.

-Creo que tienes razón… y si ibas a buscar un compañero creo que está bien. ¿Puedo verlo?

No contesté, estaba como fuera de mí viendo lo que acababa de decir y hacer.

-¿podemos…?

-Ah claro –desperté- Vamos.

Salimos y nos subimos al auto y mientras manejaba pensé en lo que acababa de hacer y resolví que era algo bueno ¿no? Es decir si ella vive conmigo podría acercarme más a ella, sería más fácil aunque ya no podría salir con nadie aunque en el último mes no me había interesado nadie es más creo que no quiero salir con nadie, solo me interesa salir con Sakura.

¿Por qué?... Porque me ignora seguramente, debe ser eso, porque no me ha tomado en cuenta y no quiero dañar mi record perfecto. Sí es por eso

¿No?

Continuará

N/A:Bueno cómo les pareció el capi, la verdad la decisión de Shaoran aunque sin pensar concuerdo con él en eso de que le facilitará las cosas ¿no? Y sí seguramente sólo quiere a Sakura porque ella no ignora nadie puede decir lo contrario ¿verdad? Jajaja. Me encanta ser la cabeza de Shaoran.

Veo que algunas se dieron cuenta del ceño de Sakura cuando él la llamó Kinomoto-san y si como él pensó eso le molestó.

Espero me cuenten sus opiniones del capi y los hechos del mismo.

Gracias a Amy, America, Sauma Sakura, Rukia Alejandra, Ashaki, CCH 91226 (sorry por llamarte así pero es el Nick que me saca ff, si me pudieras decir tu nombre o apodo te lo agracería), Yachi chan, Saha Kinoli, Ifanycka por sus reviews.