Gracias por el apoyo, me alegra que mi historia sea de su agrado. Les traigo el segundo capitulo un poco antes de lo esperado. Espero que les guste.

Atte: .Boss.


II.- La reina de la nieve.


El silencio de la habitación era solo interrumpido por el sonido de una escalinata de piedra en el centro de la habitación que empezaba a ascender, nadie profería sonidos, pero todos tenían las mismas preguntas, ¿Quién sería el nuevo guardián? ¿Y porque lo necesitaban? Jack miro a los presentes, el Hada parecía haberse recobrado de la sorpresa inicial y demostraba excitación por saber quién sería la nueva adquisición al equipo, Conejo murmuraba algo acerca de la Marmota y Sandman hacia figuras sobre su cabeza intentando adivinar, Jack realizo que el único tan serio como él era Norte.

-E…Esto es una broma, ¿Verdad? – Finalmente pronuncio sus dudas viéndolos a todos. Conejo por una vez estaba de su lado.

-Ojala lo fuera, es decir ¡Han sido solo 75 años desde que este se unió al grupo y apenas lo aguantamos!

-¡Oye!

-¡Chicos! Atención… está anunciando al nuevo guardián. – El silencio expectativo regreso, y finalmente el hombre de la luna materializo una silueta azul, de una…

- ¡Es una chica! ¡Finalmente luego de más de 600 años otra guardián como yo! – Soltó el Hada felizmente. –Pero… Pero, ¿Quién es ella?

Todos observaban fijamente. Era una mujer joven, de no más de 19 o 20 años de edad, con cabello largo que estaba acomodado en una trenza y despeinada, nadie podía reconocerla, nadie tenía una idea de quien podría ser excepto quizás… Norte. Jack volteo hacia Norte en el instante en que el pensamiento de que el sabría quién era cruzo su mente, y en efecto, Santa poseía un aura pensativa a su alrededor, Jack hablo dubitativamente.

-Norte… tú, ¿Tu sabes quién es ella… verdad? – Norte asintió después de un suspiro y rasco su cabeza.

– Yo… Yo quiero creer en el hombre de la luna pero, es solo que esto es… no me gusta. – Todos le enviaron una mirada preocupada y el suspiro, Jack quien tenía fama de ser impulsivo fue el primero en preguntar aquella duda formándose en la mente de todos.

-¿A… A que te refieres? – Norte se limitó a suspirar y hacerle un gesto a uno de los Jedi, la enorme criatura fue rápido a su despacho y regreso con un enorme libro con un forro platino y paginas doradas. Jack jamás había visto un libro tan hermoso, y viendo las caras de los presentes podía deducir que ellos tampoco. El libro tenía un estampado de criaturas fantásticas e imágenes maravillosas. Norte tomo el libro y lo soplo suavemente dejando ver que no había sido tocado en mucho tiempo. – ¿Norte esto que…?

-Léelo Jack, pagina 89. En voz alta, todos tienen que oír esto. – Jack tomo el libro con manos temblorosas por las emociones de desconcierto y curiosidad, sobre todo porque Norte parecía muy serio ¿Acaso él no aprobaba a este nuevo guardián? ¿Sería alguien como él? Incomprendido o de hecho peligroso… quizás… - ¿Jack?

-Ah, si… si perdón Norte. – Jack abrió el libro en la página deseada y los miro a todos dubitativamente, Sandman le dio una sonrisa gentil e hizo un gesto para que siguiera adelante, Jack se aclaró la garganta y cito:

"De entre todas las criaturas de la naturaleza que manejan la magia de las estaciones tales como la Marmota…" Conejo rodo los ojos ante esa mención pero Jack continuo aun con su interrupción. "el Conejo de Pascua o Jack Frost…"

-Yo… estoy en este libro, ¡Estoy en este libro! – Comento con emoción, todos le dieron una mirada que claramente decía que no tenían tiempo para eso, así que su voz sonó quebrada de incomodidad con sus siguientes palabras. – Uhm… perdón. – Jack aclaro su voz y continúo.

"No hay una más hermosa e igualmente peligrosa que… la reina de la nieve." Hizo una pausa y los miro a todos confirmando que en sus rostros se hallaba la misma confirmación, que el próximo guardián era alguien peligroso. "La reina de la Nieve es una mujer joven, de exquisitas facciones y piel pálida de leche y porcelana, su cabello es de un todo casi platino, y sus ojos… son azules y claros, como el hielo, o la escarcha de una día nevado que es tocado por el sol." Jack no necesitaba ver sus rostros para saber que esta mujer sonaba a alguien parecida a él, así que se tragó la incomodad de las miradas que recibía y las risitas de Conejo diciendo que se trataba de una "Jack femenina" para continuar con el relato. "Nadie sabe exactamente porque, o como es que esta bella dama posee sus poderes, al igual que muchas criaturas fantásticas de este cuento, pero ella es real, y tu mirada has de apartar de sus ojos. Su belleza no ha de encapsularte y su voz no ha de hipnotizarte, pues el precio de estar en su presencia será, que la frialdad que demuestre congele tu corazón en sus manos, y tu cuerpo convertido… en una estatua de Hielo irrompible, por toda la eternidad será la prueba de haberla encontrado."

Jack termino el pequeño relato, había un dibujo detallado echo con tinta que demostraba a una mujer joven con cuerpo esbelto y excepcional belleza, debajo de este había una sección que decía: Nombres entre los cuales se encontraban: La reina de la nieve, la dama de la frialdad y Elsa. Jack miro arriba sin poder evitar el cierto reproche que su voz detono.

-Que… ¿Esto es una broma? ¿Cómo puede el hombre de la luna sugerir que una bruja que congela corazones cuide de los niños?

-Bueno… Jack, tu tampoco tenías la mejor reputación al inicio. – Apunto el Hada con incomodidad, Jack sintió las miradas sobre él y los encaro.

-¡Oh vamos! Yo gastaba bromas y molestaba a la gente un poco, ¿Pero congelarlas? No puedes compararme con esa mujer. – Soltó el en un tono ligeramente molesto, el hecho de que su apariencia física y poderes fueran tan similares. - ¡Nosotros no tenemos nada en común, ella es una bruja, yo soy un guardián! Además la silueta que muestra el hombre de la luna podría ser de cualquier mujer y no tenemos la certeza de que ella sea…

-¿Real? – Preguntó retóricamente Norte acallándolo, Jack no quería creer que el hombre de la luna elegiría alguien cruel para ser guardián, y aun desconocían el por qué necesitarían una adición al grupo de todos modos.

-Bueno dejando de lado esa duda, yo nunca la he visto, escuche de ella pero jamás la he visto antes. – Soltó el Hada viendo a Sandman, como preguntándole lo mismo, él se limitó a negar con la cabeza, Conejo estaba en las mismas así que todo vieron a Santa.

-Ella es real.- Declaro el simplemente. – Siempre esta oculta, pero cuando leí de esto por primera vez fui a una de las locaciones donde escuche que podría encontrarse, era un castillo abandonado, parecía haber sido un castillo de piedra y marfil pero todo estaba cubierto por el hielo, y la sala del castillo estaba repleta de gente congelada por la eternidad.

-¿Cómo lo sabes? ¿Intentaste romper uno?

-¡Claro que no! – Negó Santa al Conejo, por supuesto no admitiría que tropezó con una estatua accidentalmente y esta no se rompió. – Como sea… si el hombre de la luna lo dice…

-¡Puede estar en un error! – Espeto Jack fieramente. - ¿Para qué necesitaríamos a una bruja como ella? ¡Me tienen a mí, soy el espíritu del invierno! He tenido algunos errores pero estoy trabajando en ello, no necesitamos otro guardián con las mismas habilidades.

- ¡Jack si el hombre de la luna lo dice debe ser importante! ¡Pon algo de tu parte y deja de ser tan pretencioso! – Espeto el Hada a modo de regaño, detestaba ser dura con Jack pero era necesario que entendiese que esa no era su elección, ni la de nadie en ese lugar. Como sea ante sus palabras hubo dos reacciones muy diferentes, Jack lucio ligeramente herido por un segundo y luego volteo molesto hacia otro lado, y Norte sonrió empezando a hacer una cantaleta de felicidad que confundió a todos los presentes.

-¿Y a este loco que le pasa? – Pregunto Conejo señalando a Norte, Jack y Sandman se encogieron de hombros mientras que el hada alzo una ceja. Después de unos segundos Santa tomo a Jack de los hombros hablando con una sonrisa radiante.

- ¡Jack! ¡Esta es la solución a tu problema, es lo que el hombre de la lun quiere decirnos! – Jack le miro atónito y se soltó de su agarre.

- ¿Qué?

- Jack, el hombre de la luna esta solo enviándote apoyo, un compañero que te ayude a llevar el invierno a todo el mundo. – Jack le miro atónito y luego a todos, todos tenían esa mirada que confirmaba que eso de hecho tenía sentido. Jack sabía que no era un secreto el hecho de que habían fallado en su trabajo últimamente. Aun así…

-No, no, no chicos, ustedes en realidad…

-Es lo mismo que pensé de ti Jack.- Admitió el conejo. – Creía que no tenías madera de guardián, pero al darte la oportunidad demostraste lo contrario, tal vez el hombre de la luna tiene razón.

-Pe-pero… - Sandman asintió con una sonrisa y Jack no pudo hacer más que recargarse en una esquina mientras todos asentían y empezaban a formular una estrategia para encontrar a la 'Reina de la nieve.'

Reina de la nieve, ¡Bah! Debe ser solo una bruja pretenciosa. Jack suspiro y miro hacia la Luna, luego a la silueta de la mujer, nuevamente a la Luna. ¿Por qué haces esto? ¿Por qué nos haces buscar a un nuevo guardián? ¿Por qué alguien cruel? Jack no esperaba una respuesta del todo, aun cuando después de convertirse en guardián la Luna tenía una conexión más directa con él, y le respondía más a menudo, generalmente no respondía con palabras, siempre lo hacía con revelaciones, acciones y símbolos. Jack suspiro y bajo la cabeza.

-Con este mapa de locaciones que acabo de hacer alguien debe ir a buscarla. – Jack volvió a escucharlos hablar y alzo una ceja en su dirección.

-Pero… ¿Y si nos congela? Sé que esto es importante pero quizás deberíamos buscar una forma de…

-Yo iré. – Interrumpió Jack a Conejo, los guardianes le vieron confundidos, todos estaban seguros de que él no les escuchaba y ni siquiera estaba interesado en el tema, aun así que fuese solo…

-Jack, podría ser muy peligroso. – Comento el Hada, a lo cual Jack sonrió con suficiencia.

- Oigan, oigan… soy Jack Frost ¿Qué es lo peor que puede hacer esa bruja? ¿Congelar mi corazón? Claro, yo soy como hielo puro. – Dicho esto toco una jarra que se congelo al instante.

-El chico tiene un punto. – Añadió Conejo rápidamente, aliviado de no ser el quien tuviese que ir, Sandman asintió y Hada les dio una mirada de reproche.

-¿Jack, eres consciente de que queremos que se una a nosotros? NO ahuyentarla, atraerla, ¿Entendido? – Jack rodo los ojos.

-Si, como sea no te preocupes, simplemente la meteré en una bolsa de tela y la traeré al polo, como lo dice la tradición.- Comento rodando los ojo, mas sin embargo noto que la cara de los guardianes demostraba cierta incomodidad, había algo más allí que debía hacerse. - ¿Qué sucede?

- Jack, no solo este libro, muchos cuentos especifican que la Reina de la Nieve es una mujer extremadamente peligrosa. Pensamos que tienes que lograr convencerla de no hacer daño a nadie y ganar su confianza para poder traerla. – Explico el hada con cautela. – Si simplemente la trajeras aquí, podría haber percances, ¿Entiendes?

-Ok, entiendo. – Esto último salió forzado, pero Jack estaba dispuesto a intentar si todos contaban con él, no les defraudaría. Santa pareció captar esto porque sonrió de oreja a oreja y se acercó a él.

-Estoy muy orgulloso de ti Jack Frost. – Una sensación cálida le invadió, miro a los guardianes y entonces reconoció en su mirada algo… algo nuevo. Respeto. Incluso Conejo lo mostraba, porque no cualquiera iría a un lugar tan peligroso por su cuenta, el daba por sentado que los poderes de esta mujer no le afectarían, pero siempre podía haber una posibilidad de que lo hicieran, y el ser consciente de ello, el que Jack fuese por cuenta propia era heroico y digno de respeto, Jack sonrió ligeramente cohibido.

-Gracias, no voy a defraudarlos, traeré a esa mujer al polo. – Santa asintió y le dio un mapa. - ¿Un mapa?

-Así es, contiene todas las posibles ubicaciones donde podrías encontrar a la reina de la Nieve, en caso de necesitar ayuda de todas formas, siempre puedes confiar en el hombre de la Luna. – Jack soltó una risa desdeñosa ante este último comentario empezando a desmaterializarse en copos lentamente, pero su voz un se escuchaba en el viento.

-Claro, solo espero que sepa lo que hace… - Y dicho esto viajo con el viento en dirección de las montañas que era su refugio, para prepararse para el largo viaje.

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2 montañas y ni un solo rastro de la reina de la nieve. Jack estaba supuesto a seguir un orden de las locaciones donde podía encontrar a la chica, empezando por Arendell, pero esas dos montañas que había recorrido estaban de paso de camino a Arendell, así que, ¿Por qué no pasar? Para cuatro días de viaje Jack debía admitir cierta decepción. Había estado descansando entre montañas por que volar constantemente y sin descanso era agotador, pero en las dos montañas que visito no había un solo rastro de magia echa con hielo, ni una edificación, ni una estatua o persona congelada (no es que quisiera ver alguna), el esperaba encontrar algo más.

Quizás norte se inventó esa historia para que me animara a venir a buscar. Pensó para sí mismo suspirando y descendiendo en el puente que abría camino al poblado de Arendell, el pueblo abandonado entre las montañas que nunca envejeció, la única razón por la cual no había sido descubierto por la humanidad era porque ese territorio era demasiado frio como para explorarlo, cualquier humano se habría muerto de una hipotermia más kilómetros atrás. Jack comprendió que ni siquiera los guardianes habrían podido entrar a ese lugar.

– Demonios, es como si esta búsqueda hubiese sido diseñada para mí. – Murmuro para sí mismo viendo la entrada escarchada que citaba: Bienvenidos a Arendell. Aun cuando los niños ya podían verlo, hablar solo era una costumbre que se formó en 300 años y no podía quitársela así nada más. – Bueno cuanto antes te encuentre mejor.

Jack empezó a caminar preguntándose si sus animales invernales estaban llevando las nevadas a los países que les había designado, había dejado animales listos para al menos un mes, así que tenía tiempo de sobra y dudaba tardarse más que eso en hallar a su majestad. Viendo la ciudad Jack se preguntaba por qué la reina habría congelado un lugar tan pintoresco, el recordaba paso a paso como era Arendell, y verlo completamente congelado era tanto impresionante como abrumador.

El viento corría libremente y aun cuando Jack podría haber volado quería caminar y reconocer el lugar poco a poco, no perder la más mínima de oportunidades de encontrar a la dama de la nieve. Los primeros cinco minutos fueron nada más que un camino desértico y casas al lado de este, todas abandonadas, Jack empezaba a exasperarse. – Genial, un viaje de cuatro días para encontrar… woah! – Jack estaba volteando la esquina de un edificio que daba a la plaza del pueblo cuando casi choco con hielo… no, no era hielo común.

Jack retrocedió con expresión atónita y choco con otra estatua, junto a la fuente, una mujer abrazando a su bebe, congelada, abrazándose a sí misma y al niño, con lágrimas de hielo descendiendo de sus mejillas, volteo, un anciano… niños, perros, caballos, el agua de la fuente, todo estaba congelado. En la plaza, las estatuas corrían, parecían querer escapar de algo. No de… alguien. Aterrador… Jack se obligó a caminar entre la plaza y las estatuas, estaba empezando a nevar, era una escena tan… falta de vida, tan triste, y tan aterradora que cada paso hacia que Jack se sintieran más reacio a la nueva adquisición de, equipo ¿Cómo podía el hombre de la luna querer a alguien tan cruel? Jack frunció el ceño, había hecho una promesa, y pretendía cumplirla, pero si esta Reina intentaba algo peligroso… Tendrás que vértelas conmigo. Pensó el tomando su bastón con más firmeza

No había un solo sonido que denotara vida en el lugar, Jack siguió caminando y viendo entre las casas hasta que llego al castillo, completamente congelado como todo lo demás. Jack dejo salir un suspiro que no sabía que estuvo conteniendo todo el tiempo y dejo cerro los ojos, no sabía si la chica estaba adentro, pero en caso de que así fuese no quería arriesgarse a ser escuchado así que se desmaterializo y materializo nuevamente dentro de la habitación. Los copos se juntaron y Jack abrió los ojos.

Espero ver una sala llena de estatuas tal como la que Norte describió, pero para su sorpresa solo encontró una única estatua en el centro de la habitación, Jack la rodeo observándola atentamente. No parecía natural que estuviese allí sola, en el centro de la habitación. La estatua parecía mirar enfrente, una expresión de asombro en su rostro y una mano extendida para detener algo sin éxito alguno, Jack frunció el ceño observando el medallón que quizás alguna vez fue de oro o plata en su cuello, toda ella de hielo conservaba ese medallón con el nombre: Anna escrito sobre él.

-Ana… ¿Por qué recibirías una sala para ti sola?

Pasos. Jack volteo instintivamente hacia el inicio de las escaleras de dónde provino el sonido. Apretó su bastón e ignoro el repentino miedo que le invadió ¿Podría ser que su guardiana estuviese ahí, en Arendell? No había tiempo para dudas, Jack voló hacia las escaleras, justo en la parte superior una tela azul turquesa desapareció, Jack levito rápidamente. - ¡Hey! – Podía verla, bueno solo la parte de atrás, justo cuando iba a alcanzarla una pared de hielo se levantó delante de él, Jack apenas tuvo tiempo de romper la pared con su mano y seguir.

Luego picos afilados empezaron a emerger del pasillo, intentando lastimarlo, era obvio que no deseaba ser molestada pero el persistió siguiéndola, y al final ella se encerró en una habitación detrás de una puerta blanca con decoraciones azules. Jack paro fuera de la habitación y tomo aire pensando en cómo acercarse. Esta mujer era peligrosa, no se necesitaba ser un genio para saber que los picos anteriores pretendían detenerlo y herirlo gravemente, de no ser porque él era un espíritu ya estaría muerto. Jack repaso todo lo que sabía sobre ella.

Tu mirada has de apartar, su belleza no ha de encapsularte, su voz no ha de hipnotizarte. Se repitió firmemente y apretó el bastón, solo debía evitar mirarla directamente a los ojos, lo demás, suponía el, eran vagas instrucciones con una ligera exageración, después de todo si no hablaba con ella no podría llevarla al polo. Jack respiro hondo una vez más y cerro sus ojos convirtiéndose en copos de nieve, copos que lentamente entraron por la rendija de la puerta y volaron alrededor. Jack no la veía, la habitación estaba llena de hielo y completamente oscura, era como andar a ciegas, finalmente paro en el medio de la habitación, y observo, pero por más que trataba no podía ver nada. No fue necesario, una voz interrumpió el silencio.

-¿Quién eres? – Jack volteo frenéticamente, ¿Estaba a su izquierda o a su derecha? ¿Detrás? El eco en la habitación impedía calcular la posición exacta de la mujer, y su voz… era tan neutra, era… muerta, no tenía sentimiento alguno. El precio de estar en su presencia será, que la frialdad que te demuestre congele su corazón en tus manos. Jack siguió buscando. – Lo preguntare una vez más. ¿Quién eres? – Jack volvió a buscar sin éxito, su lengua estaba trabada, se sentía repentinamente… amenazado. Estaba a una corta distancia de quien podría haber congelado a todas las personas del pueblo, y temía conocer a la nueva guardián que podría sobrepasarlo, negó con la cabeza y hablo en el tono más firme que pudo.

-¡Soy Jack! ¡Jack Frost! He estado buscándote. – Jack escucho atentamente a los pasos, bastón listo para repeler ataques en cualquier momento. – Muéstrate… ¡Ahora! – No hubo una inmutación en la joven, su voz permaneció meramente neutral.

-Jack Frost… No sé qué te ha traído a buscarme en Arendell… pero no lo encontraras. Vete a casa. – Jack no pudo evitar la risa molesta que salió de sus labios.

- No, no muñeca creo que no lo entiendes. Yo no viaje 4 días dejando atrás mi trabajo para buscar una Reina mimada que no quiere dejar su castillo, así que vas a tener que venir conmigo tarde o temprano.

-Ah claro, tu trabajo como guardián. – Jack escucho al fin una variación, fue solo un segundo pero parecía denotar el mas mínimo desinterés. - ¿Qué podría querer un guardián como tú con un espíritu como yo? – Jack suspiro. Bueno… todo o nada, ella tiene que saberlo tarde o temprano.

- Bueno, te sorprenda o no, el hombre de la Luna te ha elegido como guardián.

-¡¿Qué?!

Jack se sorprendió por la repentina muestra de… emociones. Sorpresa, miedo, enojo, conmoción… ¿Qué era lo que demostraba esa voz quebrada? Ya no había duda, Jack sabía su localización, justo enfrente de él, a no más de tres pasos quizás. Toco el techo con su bastón y el hielo empezó a desparecer lentamente, tanta debía ser la sorpresa de la chica que no lo notaba o no atinaba a responder. Las densas paredes escarchas dejaron de cubrir las ventanas y la luz se hizo presente.

Fue en ese momento que Jack comprendió, que no sería ella la única en perder el aliento. El bosquejo finamente diseñado y detallado en el libro era una burla comparado con la belleza de la mujer frente a él. Su piel era pálida, y brillante como brillo de misma Luna, su cabello largo, acomodado en una trenza despeinada realzaba sus facciones, sus labios eran color rojo sangre o carmín, era esbelta y delicada en todo sentido, Jack miro sus ojos de un color azul turquesa imposible acompañados de sombras oscuras en sus parpados que resaltaban su color, noto que ella empezaba a recuperarse de la sorpresa, que habían pasado ya varios segundos desde que había entrado y que no podía dejar de mirarla.

Desesperadamente miro a otro lado y retrocedió un paso. No mires, no mires es solo un… es parte de su técnica. Los pensamientos eran paranoicos, porque, ¿Qué tanto podías confiar en un libro? Pero aun así se negó a mirar, porque una parte de él temía perderse nuevamente si lo hacía. La reina fue la primera en recobrarse, Jack la veía solo de reojo, pero podía intuir que estaba furiosa por su tono de voz, completamente llena de resentimiento.

-Me importa poco lo que haya decidido el hombre de la luna.- El tono de su voz era frio, pero Jack sentía cierta aura de amargura, ¿Acaso ella odiaba al hombre de la Luna? – Vete de Arendell ahora.

-No creo que entiendas la gravedad de…

-¡Dije que largo! – Jack apenas tuvo tiempo de esquivar un ataque helado, y detrás de ese siguió otro, y otro. Él podía notar por la forma irregular en la que los ataques eran lanzados que la reina estaba siendo nublada por sus emociones.

-¡Lanza todos los rayos que quieras! Estoy seguro que sabes quién soy y no me afecta. – No era algo de lo que estuviera seguro pero si lograba que dejara de atacar a diestra y siniestra era una buena idea intentar, ¿Cierto? – No funciono, ella lanzo otro ataque pero Jack se limito a desmaterializarse y flotar en la habitación, la buena parte de ese truco era que nada podía lastimarlo físicamente. Su voz resonaba en la habitación.

-¿Do-Donde estás?

-Escucha si por mi fuera te dejaría aquí sola a que sigas congelando gente pero no tienes elección. Fuiste elegida y tienes que venir conmigo al polo para hablar con los otros guardianes. – Jack escucho una risa amarga salir de sus labios, palabras frías como el hielo. – De-Después de 275 años en soledad… ¿Esta es la respuesta? ¿Vuélvete un guardián? ¡A quien quieres engañar!

Jack se detuvo por un momento, el ataque de hielo de la joven pasó a través de él, ella no hablaba solo con él, ella hablaba con hombre de la luna. Y sus palabras, su soledad le eran tan familiares que no pudo evitar detenerse para verla. Ella pareció comprender que los rayos no funcionarían por empezó a dar vueltas alrededor de la habitación hablando consigo misma.

-¿Después de darme esta maldición, después de darme la causa de mis desgracias piensas que ser un guardián arreglara todo? No… nunca, eso no arreglara nada. Anna, Anna se fue… yo no puedo ser un guardián. ¡Yo nunca pedí una explicación! Solo quería a mi hermana de vuelta.

-Oye, escucha. Si hombre de la Luna te eligió…

-¡Puede estar en un error! Yo no estoy echa para ser un guardián, no es lo que quiero, ¡Solo quiero que me dejes en paz! – Jack se sobresaltó cuando ella se acurruco junto a la puerta y cerró los ojos. – Él no está aquí, no hay nadie aquí estoy sola, estoy sola, estoy sola…

No había modo de acercarse. Incluso si Jack volvía a materializarse esta mujer pensaba que estaba sola y que él era una ilusión, estaba mentalmente inestable, Jack suspiro saliendo de la habitación y recargándose un árbol que estaba frente a su habitación. El guardián de la diversión y espíritu del invierno sabia entonces 3 cosas. La reina de la nieve era real, tan real como lo era el, Sandman o Conejo. Era poderosa y peligrosa, había congelado a toda la gente que estaba en el pueblo y por lo que parecía haber escuchado a su propia hermana. Lo más importante de todo era… que no era insensible, solo abandonada e incomprendida, justo como él lo fue… ¿Qué causo una diferencia en esta mujer? ¿Y cómo podría solucionarlo y convencerla de ir con él? Jack dejo salir un enorme suspiro notando que empezaba a oscurecer y el hombre de la Luna se asomaba por el horizonte, Jack le miró fijamente.

-Este es uno de esos momentos donde tu ayuda vendría de utilidad… - Jack no esperaba la ayuda, solo murmuro. Miro la ventaba por donde había salido escarcharse y a la reina caminar dentro del habitación hablando para sí misma, suspiro nuevamente. – Esto será más difícil de lo que pensaba.


No se que tanto tarde para el próximo capitulo por que año nuevo esta cerca y suelo no usar la computadora en esas fechas. Por eso hice este capitulo un poco ms largo.

Nos leemos :)