muchísimas gracias por el apoyo, lamento la tardanza, tuve fiestas y varias ocupaciones pero aquí esta el capitulo, lamento que sea algo mas corto que el pasado, tratare que el próximo sea mas largo :)
Atte: .Boss.
III.- ¿Y si hacemos un muñeco?
-Es por eso que se llevan los dientes Jack, contienen las memorias más importantes de la niñez. Nosotros las guardamos, y cuando alguien necesita recordar lo que es importante lo ayudamos. Aquí estaban todas, incluso las tuyas, de antes de ser Jack Frost – Jack sintió un atisbo de sorpresa y confusión.
-¿Qué? Pe-Pero... yo no era nadie antes de ser Jack Frost. – Claramente ella no estaba de acuerdo, so mirada consternada y ligeramente incrédula era prueba de ello.
-Pero claro que si, todos éramos alguien antes de ser elegidos…
Golpe.
Jack la miro con felicidad, con esperanza con algo que no había sentido desde…
Golpe.
El guardián de la diversión y del invierno sintió otro golpe en la frente, entre abrió uno de sus ojos celestes viendo al causante de su despertar y frunció el ceño moviendo su bastón para ahuyentar al animal que había decido comer sobre él y tirar los restos de bellota en su cara. – Oh, largo de aquí. – Murmuro Jack pesadamente sentándose en el tronco y pasando una mano por su rostro, se sorprendió al notar que el sol había salido, y estaba fuera de Arendell, frente al Castillo de la Reina de la nieve, Jack frunció el ceño. – ¿Me quede dormido? Genial.
Quizás había sido que su sueño fue interrumpido, quizás fue el sol en su rostro y el mal humor de que la nueva adquisición del equipo fuese tan difícil de conseguir, el punto era que olvido lo que había soñado, Jack se sentía aún más malhumorado por esto, ya que sentía que era uno de esos sueños que eran importantes. Jack suspiro saltando del árbol hacia donde estaba la nieve y Se estiro un poco. Era obvio que su majestad no estaría de acuerdo a hablar con él, pero él tendría que persistir, además una noche de descanso podría haberla calmado un poco, o al menos eso esperaba Jack.
El guardián de la diversión suspiro viendo hacia la ventana y levitando hasta ella, quisiese o no tenía que convencerla de algún modo así que mejor empezar de una vez. Jack toco la ventana con su bastón logrando que el hielo comenzara a desaparecer con copos que se fueron con el aire y entro silenciosamente, la habitación no estaba tan oscura como el día anterior, pero la luz aun no era suficiente para que Jack se sintiese cómodo. Jack levito desintegrando más hielo del ventanal que daba la mayor fuente de luz en la habitación y al hacerlo finalmente noto que la Reina no estaba en la habitación. Jack se rasco la cabeza con frustración. Demonios, seguramente se fue mientras dormía, bien hecho Jack.
Jack suspiro saliendo de la habitación y recorriendo el castillo de Arendell, no fue hasta que estuvo al inicio de las escaleras que noto a quien estaba en el salón, junto a la estatua del otro día. Jack no pudo evitar el primer impulso que su cuerpo obedeció escondiéndose de ella detrás de un pilar congelado, su mente le reprimió inmediatamente ¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué demonios me estoy escondiendo? A pesar de pensar eso, Jack no se removió de su escondite detrás del pilar de mármol escuchando atentamente lo murmullos.
-Yo sé que… después de 262 años esto no significa nada pero yo… yo lo siento muchísimo Anna.- ¿Está llorando? Jack sintió un nudo en el estómago al notar que en efecto ella lloraba, estaba recargando su frente contra la de la estatua de hielo y acidas lágrimas de amargura y sufrimiento corrían por sus mejillas. – Por favor, perdóname.
No podía soportarlo. Por una razón verla sufriendo tanto era doloroso, tan herida… tan sola, Jack llego a la realización de que quizás ella nunca quiso congelar a toda esa gente, quizás todo fue accidental y entonces, al saberse culpable ella debía cargar con una terrible conciencia desde hacía años. Era un pensamiento terriblemente depresivo. Jack sacudió la cabeza, fuese cual fuese la razón de su llanto él iba a encargarse de detenerlo, así que levitando lentamente Jack decidió irrumpir en la escena, por muy insensible que pareciera hizo lo que mejor sabía hacer, y hablo en su usual tono relajado y ligeramente engreído.
-Oh no deberías llorar muñeca, las lágrimas no le quedan bien a un rostro como el tuyo. – Susurro levitando justo detrás de ella, Jack descubrió para su sorpresa que ella se sobresaltó en lugar de permanecer seria como lo hizo el día anterior y volteo a ver algo confundida. El guardián evadió su mirada hacia arriba y continúo. – No te asustes, no vine a hacerte daño.
La chica se repuso de su sorpresa inicial y le dio la espalda caminando hacia el pie de las escaleras. Sin emoción alguna, Jack supuso que estaba avergonzada de que la hubiesen visto llorar así, pero también sabía que nada podía ser peor que estar tan solo. Continúo levitando a su lado y hablando. – No sé si este es un mal día para ti, pero de antemano lo siento. Por otro lado, me gustaría comenzar de nuevo, ya sabes olvidar la hostilidad de ayer y tratar de ser amigos. – Jack levito frente a ella y ofreció su mano, pero la joven se limitó a rodearlo y seguir caminando con orgullo. Jack frunció el ceño ante esto, pero se recordó, debía ser paciente e intento nuevamente.
-Escucha, sé que todo esto de ser guardián asusta y es extraño, pero confía en mí, una vez que vallas al polo y hables con los demás te dejare en paz. Lo prometo. – Otra vez no hubo respuesta, Jack le envió una mirada venenosa. – Sé que puedes verme, para de ignorarme. – Silencio, esto realmente le molesto ya que le recordaba aquellos tiempos en que la gente aún no podía verle, el solo pensarlo le generaba escalofríos. Jack estuvo a punto de lanzarle una bola de nieve pero se contuvo y respiro hondo. – No voy a rendirme, voy a molestarte cada día de tu vida como un espíritu errante hasta que vengas conmigo, así que la pregunta es, ¿Qué tanto tiempo aguantaras?
La joven llego a su puerta finalmente, miro a Jack como si le hubiese hecho una grosería muy fea y cerró las puertas. Jack suspiro. – Día uno… pudo ser peor.
Día 2. Jack intento un confronta miento diferente. En su libro había muchas formas de aproximarse a alguien con garantía de éxito, escarchar cosas y darles vida siempre funciono para él. Por eso mismo cuando noto que la reina se sentó junto al enorme ventanal en su cuarto mirando a través del vidrio el paisaje nevado Jack se desmaterializo y escarcho la ventana para luego crear un gato blanco que se posó en el regazo de la joven. La dama de la nieve pareció sorprendida por un segundo, miro alrededor no sabiendo que causaba aquel fenómeno tan bello, esperando que nadie la viese, pensando que Jack se había ido, además ¿Cómo podría haber sido el sí Elsa no le había visto?
Jack sonrió cuando Ella acaricio al minino dubitativamente, este se puso en su regazo, y la joven adquirió un aura de serenidad a su alrededor con la más pequeña de las sonrisas, era algo hermoso de admirar, ver que su rostro reflejaba una sensación de paz y no siempre esa mirada sin emociones. Jack sonrió de medio lado observándola por segundos hasta que no pudo evitar el comentario que salió de sus labios. – Sabes, cuando estas así de tranquila luces realmente hermosa. – No fue un cumplido, no fue flirteo, el simplemente dijo lo que cruzo por su mente en ese mismo instante.
Aparte de la primera impresión Jack nunca había visto como el libro reflejaba que la belleza de esta mujer podía encapsularte, pero en momentos en los cuales mostraba emociones, ella en verdad lo hacía, su belleza se volvía algo que no podías dejar de admirar, y era algo que él veía con cautela hasta cierto punto. Como sea el guardián de la diversión permaneció inconsciente del efecto de sus palabras. La forma de Elsa se contorsiono en una mirada llena de asombro y furia que demostró lanzando un rayo en su dirección, Jack apenas tuvo tiempo de salir de la habitación antes de que la cosa se pusiera peor y así termino el día dos.
El tercer día Jack decidió cambiar su estrategia y deslizo una carta por debajo de la puerta, la verdad es que no espero respuesta, simplemente se sentó en el pasillo de afuera, si ella intentaba salir o hacer cualquier cosa Jack la escucharía, después de todo llevaba dos días seguidos durmiendo, podría pasar varios sin la necesidad de pegarse un sueño, mucha fue su sorpresa cuando su carta fue regresada por debajo de la puerta también, Jack leyó la nota, la letra de la joven era una fina caligrafía escrita con tinta azul.
"Su majestad:
¿Cómo estas en esta mañana? Espero que bien, al menos eso noto cada vez que me ignoras, ¿Por qué lo haces? Solo quiero ayudar, sé que al ir al polo y todo eso es lo menos que quieres hacer, pero considerando que no voy a dejar de molestarte hasta que accedas sería mejor que te rindas, ¿No lo crees? Además no puede gustarte estar sola, se lo mucho que duele, que nadie… sepa que existes, que no haya alguien ahí para compartir, puedo cambiar eso, déjame ayudarte.
Atte: Jack
~Estoy bien, pero estaría mejor si me dejaras en paz.
Elsa."
Así que su nombre es Elsa, ¡Bingo! Jack sonrió y releyó la carta, entonces no dudo en escribir de regreso, después de un momento la carta regreso a él con una nueva inscripción.
"Elsa:
Gracia por decirme tu hombre, siento que te queda de maravilla, tan fuerte y frio como tú. Ahora respecto a tu petición, no te dejare sola hasta que me acompañes al Polo, somos inmortales así que tiempo nos sobra, piénsalo, hablar conmigo no lastima a nadie, y deber admitir que cualquier persona daría lo que fuera por ver mi cara de todas maneras…
P.d: ¿Quién es Ana?
~ Jack lárgate antes de que atraviese tu cráneo con un pico de hielo."
Jack hizo una cara al leer aquello, era obvio que esta tal chica Ana era importante y un tema delicado para ella, Jack suspiro no perdiendo tiempo en su próxima carta, la cual recogió posteriormente con una respectiva respuesta.
"Ok lo lamento, no volveré a tocar el tema es solo… ¿Te cuesta tanto dejarme entrar? Ya van tres días que no te veo cara a cara y si a ti no te molesta, a mí de hecho me molesta estar solo… estuve solo por 300 años, sin nadie viéndome… no se desde cuando existas Elsa, pero quiero que sepas que aun no conociéndote se lo mucho que eso duele. Solo ven conmigo al Polo, las cosas se resolverán, lo prometo.
Jack.
~Tu vida no me interesa en lo absoluto, lárgate."
Ouch, eso dolió algo. Jack suspiro y dejo el lápiz y papel de lado. – No pienso irme de aquí Elsa.- Soltó simplemente y suspiro cerrando los ojos. Paso una semana más así, solo que esta vez no hubo una sola respuesta de su parte, Jack tocaba a menudo y hablaba con ella aun cuando Elsa no respondía, le conto la historia del libro que Santa le dio y lo que había pensado de ello, le conto sobre todos los guardianes y finalmente, el sexto día de la semana cayo dormido. Fue entonces que, bajo la luz de la luna, volvió soñar lo mismo, el día que el hada le hablo de los dientes y el día que recupero sus memorias.
¡Eso es! Pero que estúpido, ¿Por qué no lo pensé antes? Jack se golpeó la frente, cuando él tuvo problemas uniéndose a los guardianes Santa le ayudo, a encontrarse a sí mismo y tener sus recuerdos pudo volverse mejor, probablemente Elsa tenía sus recuerdos, pero eso no quería decir que Jack no podía intentar hacerla recordar lo importante, ayudarla a encontrar su centro y encontrarse a sí misma. Jack sonrió lleno de regocijo. – Genial.- Se dio cuenta de que ella probablemente le escucho pero lo dejo de lado y salió volando en dirección del palacio del hada de los dientes.
Cuando llego no se sorprendió en ver que estaba tan ajetreado y lleno de haditas como siempre, era algo normal tomando en cuenta que el hada trabajaba todos los días del año. Como sea Jack si se sorprendió de ver a conejo, y no pudo evitar mencionarlo tan pronto estuvo detrás de él. - ¡Conejo, que sorpresa verte por aquí! ¿De visita? – Pregunto a modo de burla, él sabía que su peludo compañero sostenía ciertos… sentimientos hacia la joven del grupo, Conejo se sobresaltó ya que no había notado su presencia, volteando abruptamente.
-¡Demonios no hagas eso! – Jack soltó una risotada que si bien alivio a conejo también le molesto, su mente repentinamente registro que Jack estaba ahí y sonrió. - ¡Chico eres tú!
-¿Jack? ¡Jack! – El hada dejo a sus hadas por un momento y corrió a abrazarlo, Jack soltó una risita.
-¡Hey! Calma… que… ¿Qué sucede con ustedes? Actúan como si hubiesen visto a un muerto. – Conejo rodo los ojos y volteo hacia el hada.
-Te dije que solo estaba tonteando, no herido.
- ¡Woah, woah esperen! ¿Tonteando? He estado trabajando en conseguir que su majestad se acerque nosotros, ¿Escuchaste la historia del libro? La razón por la que la llaman la reina de la Nieve tiene de hecho poco que ver con sus poderes. – Soltó simplemente, el hada le envió una mirada confusa.
-¿ A qué te refieres Jack? – Jack suspiro.
-Llevo literalmente una semana intentando hablar con ella pero Elsa solo sabe ignorarme y no mostrar un solo reconocimiento mi presencia de su parte.
-¿No puede verte?
-No. Solo me ignora. – Explico Jack a Conejo y suspiro, el guardián de la pascua le miro extrañado.
-Entonces, ¿Qué haces aquí? ¿Qué no habías dicho que regresarías con ella sin importar que? – Jack frunció el ceño.
- ¡No me he dado por vencido si es lo que piensas! – Soltó simplemente y volteo hacia el hada. – De hecho necesito tu ayuda, por eso vine
-¿Mi ayuda? Cielos Jack, yo… me congelaría si fuese a Arendell…
-No, no. – Interrumpió el. – Necesito los dientes de Elsa.
- ¿A la reina de la nieve te refieres? – Jack asintió.
-Tu misma lo dijiste, ¿Recuerdas? Todos éramos alguien antes de ser elegidos, y si… y si se un poco de su pasado podría ayudarla a encontrar su centro y encontrarse a sí misma.
-Bueno, si tienes un cerebro dentro de esa cabeza después de todo. – Mofo el Conejo secretamente sorprendido con la línea de pensamientos que Jack mostro, el guardián de la diversión frunció el ceño listo para replicar pero el hada intervino.
-¡Es una idea maravillosa Jack! Mandare a una de mis hadas a buscarlos ahora mismo. – El hadita quien había estado escuchando asintió y partió por los dientes. – Sin embargo…
- ¿Sin embargo? – Pregunto Jack temeroso de que no pudiese llevárselos a Elsa, el hada sonrió.
- Si quieres ver las memorias, solo puedes elegir una de ellas, las memorias completas están pensadas para el dueño de los dientes, pero tú solo podrás ver uno, y solo uno de los dientes de Elsa, ¿Entiendes?
-Oh…- Jack hizo un ademan pensativo, aun si llevaba los dientes a Elsa dudaba que ella aceptase algo de él tan pronto, y si veía una memoria corría el peligro de que no fuese tan importante, aun así… - ¡Vale la pena tomar el riesgo!
El hadita regreso cargando un receptáculo dorado con varias compañeras, Jack lo tomo dubitativamente y vio tanto a conejo y el hada preguntándose qué hacer, o más bien, ¿Cuál tomar? El joven Frost llego a la resolución de que se llevaría el tubo con el de todas formas, para enseñárselo a Elsa cuando ella finalmente le dejara entrar, por ahora debía hacer una importante decisión. Jack los miro todos, aperlados y blancos, pero con el paso de los años en ellos, tomo uno de los más grandes ante la mirada atenta de Conejo y el Hada y suspiro. Aquí voy…
-¿Elsa?
Toc, toc, toc, toc, toc…
-¿Y si hacemos un muñeco? Ven vamos a jugar, ya no te puedo ver jamás, hermana sal, parece que no estas, solíamos ser amigas, y ya no más, no entiendo lo que paso, ¿Y si hacemos un muñeco? No tiene que ser un muñeco…
-Déjame en paz Ana…
-Ya me voy…
…
Toc, toc, toc, toc
-¿Y si hacemos un muñeco? En nuestra bici ahí que pasear, tú compañía hace falta aquí, con los retratos ya empezó a conversar, es algo aburrido solamente ver las horas ver decir tic tac…
-…
Tick Tac, Tick tac
….
Toc toc toc
-¿Elsa? Sé que estas adentro, me he preguntado a donde fue, esa valiente vida en mi trate te vengo a buscar, déjame entrar, tu eres lo que tengo, solo escúchame, ya no sé qué hacer… ¿Y si hacemos un muñeco?
Jack despertó de un sobresalto y retrocedió tres pasos cuando la imagen se distorsiono. Estaba agitado, con la respiración entrecortada, y no se debía en nada a haber hecho actividad física o algo de esa índole, se debía a la cantidad de emociones que contenía esa memoria. Dolor, sufrimiento, apatía, odio…. En ella se podía escuchar la voz de Anna, y dentro de cada estrofa de su canción Elsa solo podía permanecer dentro, sollozando, encerrada, obligada a ignorar a…
-¡Jack, Jack! ¿Estás bien?
- Es… ¡Es su hermana! Ella no controla sus poderes, debió congelarla por accidente, por eso se ha escondido todos estos años, ella no es mala, solo tiene miedo y teme herir a los demás.
- ¿Qué? – Conejo miro al hada quien estaba tan confundida como el, Jack soltó un gruñido de exasperación.
-Es solo, es difícil de explicar, ¡Tengo que regresar por Elsa! – Anuncio simplemente tomando los dientes con él, el hada y conejo solo pudieron permanecer atónitos viendo al guardián irse con su súbita revelación.
[+]
Cuando Jack arribo a la sala que conectaba al cuarto de Elsa y vio la estatua de Anna todo aquello adquirió un nuevo significado, ya no sentía apatía u odio hacia Elsa, solo simpatía. Simpatía por que él sabía lo que era amar a una hermana pequeña a coste de tu vida, y por las memorias que vio Jack sabía que Elsa habría muerto por Ana de tener la oportunidad, Jack había muerto para salvar a su hermana 300 años atrás y Elsa había decidido morir por dentro, lentamente para salvar a su hermana de sí misma. Sacrificio por otros, eso era lo que definía a los guardianes, más si esto tenía que ver con niños.
Jack suspiro sabiendo como acercarse, sintiendo en cierta forma el dolor de Elsa, ella había fallado en proteger a su hermana, y aun cuando eso no tenía solución, su soledad, su vida como ermitaña y su mala reputación si lo tenían, Jack se encargaría de eso. El guardián del invierno subió las escaleras lentamente y se detuvo al llegar a la enorme puerta del cuarto de Elsa, congelada e impenetrable como de costumbre, tardo mucho en decidirse a finalmente tocar la puerta, ya había el planeado lo que diría, y a pesar de no ser el mejor cantante su voz salió melodiosamente hacia la puerta, solo le quedaba esperar, y entonces, empezó:
Toc, toc, toc, toc, toc
-¿Elsa? ¿Y si hacemos un muñeco? ¿De qué te sirve sola estar? No te encierres, vamos abre ya, por favor, déjame entrar. Solo quiero ayudarte a tu poder controlar, ¿Y si hacemos un muñeco? No tiene que ser un muñeco…
Silencio. Jack suspiro no dándose por vencido y volvió a tocar.
-¿Y si hacemos un muñeco? Ven conmigo al polo y ya veras, mis amigos te ayudaran, tu nueva familia, serán. Ahora ya comprendo, el origen de to dolor… ¿Y si hacemos un muñeco? Anna quería hacer un muñeco.
Más silencio, Jack suspiro bajando la cabeza, pensando que no funciono y entonces… el hielo alrededor del marco de la puerta empezó a desaparecer. Jack subió la vista sorprendido y dubitativamente abrió la puerta, Elsa estaba temblando y sollozando en el centro de la habitación, parecía tener un episodio de llanto del cual quería desesperadamente salir, y él lo había causado… Jack no dudo un solo segundo antes de acercarse a ella y rodearla con sus brazos, Elsa forcejeo inconscientemente en un inicio pero termino por ceder al contacto consolador enterrando su rostro sobre el hombro de Jack, y Jack comprendió entonces que este debía ser el primero contacto que Elsa se permitía tener desde hacía siglos de existir, Jack Frost suspiro, recargo su barbilla sobre la coronilla de la Reina de la nieve y susurro palabras de aliento en su oído.
Entrare a la escuela pronto así que el próximo capitulo puede tardar, pero sus reviews siempre me animan a continuar.
Nos leemos :)
