Halo

Capítulo 7

Sakura

Salí para tomar algo de agua en la cocina y bajando las escaleras los vi, ahí estaba la pareja ideal; el solo recordar el beso de ayer me enfurecía. ¡Shaoran era un idiota! Terminar con alguien como Emily… que predecible.

Vi como se volvían a besar, él decía algo que no escuché y la acompañaba a la puerta, seguí mi camino a la cocina, me serví agua y me la tome, 5 segundos después él regresaba al apartamento.

-¿Ya se fue tu novia? –le pregunté.

-Sí resultó que la sesión de fotos era en Kioto, y no es mi novia –me respondió, que no era su novia, cínico si los acababa de ver besándose.

-Ah entonces te besas con cualquiera –le contesté dejando el vaso del que tomé agua en el mesón, no me interesaban sus tontas excusas así que me dirigí a las escaleras.

-¿Viste eso? –me preguntó sorprendido.

-Claro que lo vi y lo de anoche también –contesté dándome la vuelta para verlo, se me acercó un poco.

-¿Nos viste anoche? –parecía preocupado.

-Bueno no es que fueran muy cuidadosos. –contesté honestamente, pero en realidad si caminé por la playa un poco pues al no verlo con los demás quise saber donde estaba y lo encontré besando a la tonta de Emily.

-Eh… ah… mmm –claramente no tenía nada que decir.

-¿Por qué? –pregunté luego de recordar ese beso entre ellos nuevamente, recordé como él la besaba con ahínco, pasión y deseo; eso me desestabilizó un poco, no quería tener más ese recuerdo en mi mente.

-¿Por qué? –preguntó confundido, supuse que no entendió bien mi pregunta, la reformulé.

-¿Por qué la besaste a ella? –pregunté y una llama de dolor y rabia crecían en mí al recordar el beso entre ellos, no podía creer que él me hiciera algo así-¿por qué no me tratas así a mí? –no pensaba decir eso solo… salió.

-¿Qué? –preguntó extrañado.

-Yo estaba primero –Eran la rabia y el dolor los que hablaban y no dejaban a mi cerebro pensar rápidamente.

-Sakura ¿Qué estás diciendo? –Me preguntó sorprendido

-Yo quiero que me trates así… -confesé bajando la mirada, aunque no sé por qué lo hice y lo peor fue que seguí -Shaoran yo quiero… -comencé a decir pero por un loco impulso me comencé a acercar más a él, lo mire y sin saber realmente cómo lo abracé del cuello y lo bese.

No sabía qué hacer, solo sabía que estaba besándolo; como por instinto abrí los labios y los comencé a mover. ¿Eran celos?, claramente, por celos a la tonta que había besado, ahora yo había decidido besarlo a él, quería que me sintiera a mí, que pensara en mí y se olvidara de ella, en realidad me molestó mucho que él la besara. De repente todo cambió; Shaoran me abrazó por la cintura y comenzó a responder a mi beso, eso me hizo muy feliz, comencé a sonreír y besarlo más y más, las sensaciones que me producían sus besos eran indescriptibles, sentía cosquillas en los labios, sentía energía correr por todo mi cuerpo y había una fiesta de emociones en mi estómago, nos separamos un momento para poder respirar, no quise abrir los ojos y bajarme del barco de emociones en el que estaba subida gracias a él, súbitamente me abrazó un poco más fuerte y me volvió a besar, con ímpetu, vehemencia y creo que algo de pasión, sonreí ante esa última idea.

-Sakura no sabes cuánto he esperado esto –dijo entre besos- me haces muy feliz. -no podía creerlo ¡Shaoran estaba feliz de que lo hubiera besado lo había estado esperando! Por un momento pensé que mi arrebato le iba a molestar pero no, al contrario le había gustado, lo había hecho feliz.

-Y tú a mí –confesé, sin tapujos ni inhibiciones, de qué valía seguir ocultando lo que sentía por él, ante mí misma y ante los demás- me haces muy feliz Shaoran –terminé, la verdad era que quería estar con él, quería estar a su lado porque él me hacía feliz, muy fe… ¿qué?, no, no ¡esto no podía estar pasando! Shaoran me hacía feliz, él… me hacía… feliz… a mí… ¡A MÍ!, me di cuenta de lo que eso significaba, lo que significaba realmente y dejé de besarlo, me aparté de su lado lo miré y la confusión reinaba en su rostro- lo siento, yo no… debí –fue lo único que pude decirle, no sabía cómo explicarle nada, comencé a dar pasos atrás y al final subí las escaleras corriendo.

Entré a mi cuarto y cerré la puerta, aunque no escuché que ajustara, estaba desorientada, sentía que todo me daba vueltas, tenía que aclararme primero; cerré los ojos y un collage de imágenes vinieron a mi mente, mi madre en el hospital, su entierro, mi actitud, los momentos juntos como familia, el último viaje juntos, el hospital… en donde los vi por última vez; Touya y… papá, el cuarto blanco de hospital; el vacío en mi pecho se amplio, no pude impedirlo todo me golpeó muy rápidamente, no tenía más fuerzas abrí los ojos ¡no quería recordar! La luz del día fue peor, me recordó el cuarto, mi ropa, el doctor tratando de calmarme, yo gritando y halando a una enfermera, el enfermero poniéndome un somnífero, Tomoyo y mi tía llorando al verme.

-AAAAHHHH –grité mientras sentía que las fuerzas me abandonaban y caía.

-¡Te tengo! –dijo una voz a mi lado impidiendo que me lastimara con el piso de la alcoba.

-¡SUELTAME! –le espeté, era su culpa que estuviera así… no, no era cierto él solo quería ayudarme, era yo la de la culpa. Mientras el cuarto giraba a mi alrededor como pude me acerqué al closet y saqué lo que creo era una maleta, comencé a halar la ropa de los ganchos y a meterla en la maleta.

-¿Qué haces? –preguntó él.

-Me voy -le respondí sin ganas.

-NO –me dijo más cerca, el lugar no dejaba de moverse, sentía que todo pasaba otra vez, escuché la voz de mi padre "no vas a ir Sakura", la del doctor "cálmese por favor, esto es por su bien, se quedará acá hasta que esté bien nuevamente". No lo soportaba, cerré los ojos y puse las manos en mis oídos tratando de acallar todas las voces "Sakura por favor no te vayas" "mamá es que no lo soporto, ¡no aguanto este lugar!".

-¡BASTAAA! –grite, no quería escucharlos.

-Lo siento Sakura, por favor perdóname –se disculpo Shaoran por algo que no había hecho él- prometo que no lo volveré a hacer, pero por favor no te vayas –dijo esto acercándose más y tomándome de los hombros. Su tacto era tan cálido, deje que me abrazara, lentamente las voces se fueron yendo de mi cabeza.

Eso estaba mal, él calmaba mi dolor.

-Yo… tengo que irme –le dije sin ganas, no podía quedarme con él. Shaoran me hacía bien y no debía permitirme eso más tiempo. Fui una tonta al no darme cuenta de lo que sucedía ¡era tan obvio!, pero no lo vi venir, estaba enamorada de Shaoran, él me hacía feliz y alejaba los malos pensamientos y recuerdos del pasado pero yo no lo merecía, no merecía que una persona tan generosa, desinteresada, hermosa y detallista como Shaoran estuviera a mi lado, lo que yo merecía era la soledad, el castigo, la decepción y el desamor eso era lo que yo merecía por todo lo que había hecho.

No sé como lo deje pasar, debí darme cuenta que con él algo era diferente desde que comencé a notarlo, desde que dejo de ser una persona gris a la que atendía y comenzó a tener rostro. Después que dejo de ser un cliente para ser alguien a quien conocía, desde que noté que salía con alguien o en el momento en que me di cuenta que al estar a su lado sentía ese calor que no debería sentir, un calor que me hacía sentir bien y tapaba el vacío que sentía en mi pecho. ¿Por qué deje que avanzara? ¿Por qué deje que se me acercara y aún peor que me gustara tanto para sentir deseos de estar a su lado? Nada me alertó, las risas, la comodidad, la falta de pesadillas a su lado… los celos…

-Sakura por favor –pareciera que me estuviera rogando, eso me lastimo profundamente, alguien más a quien hería… pero no podía, no debía quedarme con él. Me miro esperando mi respuesta y solo se me ocurrió decirle la verdad para que de una vez por todas me odiara y él mismo he echara de su casa.

-Shaoran yo… -dude- mate a toda mi familia –confesé, sus ojos se abrieron por la sorpresa de lo que dije y se alejó un poco de mí. Cerró los ojos por medio segundo y sacudió la cabeza como negando.

-Pero tu padre y hermano murieron en un accidente eso fue lo que me dijo Eriol y tu madre murió de cáncer –contestó como tratando de defenderme o buscando una alternativa a lo que dije.

-Sí –acepté- pero todo lo causé yo- de nuevo movió la cabeza en gesto de negación.

-¿Qué? –preguntó.

-¡Que yo lo causé todo! ¡Yo hice que todos murieran! –Contesté- ¡POR ESO NO PUEDO ESTAR A TU LADO PORQUE DEBO SUFRIR EL CASTIGO DE LO QUE HICE! YO DEBO SER DESDICHADA PARA PAGAR POR LO QUE LES HICE –le grité la verdad.

-Sakura eso no tiene sentido, no es cierto –seguía defendiéndome.

-Sí lo es –contesté- sí lo es… - Me di la vuelta para contarle la historia pero no quería ver más su reacción ante lo que le revelara, me alejé dos pasos y comencé a contarle- cuando tenía 15 años mamá nos contó que tenía cáncer, leucemia… estaba muy avanzada prácticamente no había nada que hacer –cerré los ojos mientras recordaba la escena, ella y papá habían tratado de buscar una cura por eso no nos habían querido decir nada a Touya y a mí pero al no encontrarla decidieron decirnos la verdad- no encontraron a nadie compatible para un trasplante alogéneico de médula ósea, ella estaba muy débil, perdió peso rápidamente, se desmayaba continuamente y al final tuvimos que internarla –suspire- 8 meses duro internada, el… el día que murió tuvimos una discusión –recordé la escena claramente.

-Sakura en 2 horas voy para allá – me dijo Touya por celular.

-Apúrate que quiero irme de aquí –le dije sintiendo que todo el blanco del hospital me estaba asfixiando.

-¿A dónde puedes querer ir en una situación como esta? –preguntó irritado, no quería que supiera lo que pensaba así que inventé una excusa.

-¡Quiero ir al partido de la escuela!

-¿Sakura cómo puedes pensar en cosas tan triviales cuando mamá está en el hospital? –me dijo algo molesto.

-Ay Touya por favor no dramatices y no te demores –le dije y colgué la llamada. Él estaba pidiendo un permiso para faltar unos días a la práctica del hospital donde trabajaba y tratando de tramitar un traslado al hospital donde estaba mamá.

-Sakura –dijo mamá desde la cama con dificultad- ¿Estás bien? Te ves inquieta.

-Es que quiero ir al juego de la escuela –le dije algo amargada verla ahí acostada me hacía querer llorar como una niña de 2 años.

-Qué es un juego cuando puedes compartir algo de tiempo con tu madre –me dijo con una media sonrisa.

-¡Tu no entiendes! –le dije molesta, no soportaba la impotencia que sentía en esos momentos al verla acostada cada vez más delgada y más débil, dejando de ser la madre a la que recordaba la que fue modelo y la que siempre había cuidado de mí - es para ver si el equipo queda en la final, tengo que ir a animarlos.

-Pero Sakura como puedes poner un juego de tu escuela antes que a tu madre –pude notar el tono molesto de su voz, aunque no era muy fuerte pues no tenía energía- Sakura por favor no te vayas –me insistió.

Mamá no soporto este lugar, verte así me enferma porque sé que no puedo hacer nada para ayudarte! –le contesté y sin importarme me fui del cuarto de hospital llorando como una chiquilla.

-Luego de eso tuvo un ataque cardiaco una hora después de haberme ido, no había nadie para que diera la alarma a los doctores y murió… sola en el hospital… luego de que me pidió que me quedara con ella yo no pude aguantar mi dolor y me fui como una cobarde –comencé a llorar- era tan duro verla en esa cama postrada… odiaba estar en el hospital –volteé a ver a Shaoran que no se había movido ni un centímetro, asombrado por mi egoísmo- tienes que entender que yo amaba a mi madre pero no resistía verla así, por eso siempre buscaba algo más que hacer a estar con ella… con esos aparatos… -le explique justificando mi error- ¿ahora entiendes porqué te digo que la maté?

-Sakura… -comenzó a decirme luego de unos segundos de silencio- eras apenas una niña y eso te estaba afectando psicológicamente, tú misma me estás diciendo que amabas a tu madre.

-¡Claro que la amaba! –Reafirmé- es solo que fui una cobarde y no la pude ni siquiera acompañar en sus últimos momentos, desde ese momento comencé a odiarme a mi misma por lo que hice, fue mi culpa que muriera… tal vez si me hubiera quedado con ella habríamos estado juntas por más tiempo.

-¿Cuánto? ¿Una hora, dos tal vez o tal vez habría sido un día? ¿Cuánto tiempo más?

-No... No lo sé, solo más tiempo.

-Sakura no te puedes culpar por eso, dime tu padre o hermano te culparon.

-No –dije algo molesta- eso fue lo peor ellos entendieron que me fuera, Touya supo que lo del juego había sido una mentira y papá me había encontrado encerrada en mi closet llorando.

-¿Qué habría pasado si te quedas y logras dar la alarma pero aún así no pueden salvarla? ¿Sería igualmente tu culpa?

-Ah… -tenía sentido, a mamá los doctores no le daban mucha esperanza.

-Tal vez tu padre y hermano nunca te reclamaron nada porque sabían que no podías hacer nada, sabían que tal vez sería más fuerte para ti haber visto la muerte de tu madre, verla luchar por la vida y con los doctores a su lado tratando de hacer lo posible por salvarla –la imagen que me mostraba era horrible, no aguantaba verla con tantos aparatos no sé si habría soportado ver cómo la revivían.

-Es que –traté de buscar algo que decir pero lo que Shaoran me decía tenía mucho sentido él siguió.

-¿Cómo puedes decir que la mataste cuando nadie te culpó? –dijo en tono suave.

-PORQUE TODOS SON MUY BUENOS CONMIGO –respondí algo exasperada, no pude resistir más y dejé que las lágrimas saliera de mis ojos- ellos calmaron mi dolor y me dieron todo su amor; no lo merezco, nunca lo he merecido ni antes ni ahora.

-Por favor Sakura sólo eras una niña –razonaba él.

-Si claro, por eso cuando fui adulta hice lo mismo –le dije con amargura- cuando tenía 18 años era mi último año de la preparatoria, muchos de los chicos de mi salón organizaron un paseo a la playa y la única razón por la quise asistir fue porque había un chico que me gustaba mucho y me había invitado. Tomoyo no había podido ir porque tenía una presentación del coro, el chico que me gustaba, Suichiro, no tenía una buena reputación, se decía que solo buscaba acostarse con las chicas y luego cambiarla por otra más linda. Eso no me molestaba porque siempre pensé que eran mentiras, él mismo me dijo que me tenía una sorpresa en el paseo pero luego papá no me quiso dejar ir porque se enteró gracias a Touya de la reputación de Suichiro.

-¿Por qué no puedo ir papá? Todos son chicos de la escuela.

-Sí pero tú vas es por el idiota de Suichiro –dijo Touya mientras ayudaba a papá a cortar lo de la cena.

-Eso… eso no es cierto –dije muy sonrojada- Chiharo, Yamasaki, Naoko y Rika son mis amigos y también irán.

-¿Tomoyo no irá? –preguntó papá.

-No, ella tiene una presentación con el coro de la escuela –le conté y para que cambiara de opinión dije- pero si ella pudiera te aseguro que iría con nosotros.

-No hija no puedes ir –dijo papá muy tranquilo.

-¿Por qué? –le pregunté exasperada.

-Porque no confió en el chico que te invitó, Touya me ha hablado de él y no parece un buen chico.

-Pero papá… por favor –insistí.

-Ya he dicho que no –dijo terminado el tema.

-¡NO PUEDO CREER QUE QUIERAN ARRUINAR MI VIDA! ¡LOS ODIO! –les grité y luego subí a mi cuarto a llorar porque no iría al paseo con Suichiro.

Al día siguiente mi padre me despertó con su característica sonrisa en el rostro.

-Hola hija.

-Bueno días –le contesté de mala gana recordando la injusticia que había hecho conmigo.

-No te amargues Sakura ya verás que es mejor así.

-¿Mejor así? Siendo infeliz y desdichada, claro es mejor así. Gracias papá; gracias por hacerme tan infeliz –le dije parándome de la cama- mamá me habría dejado ir –le dije y pude ver que mis palabras lo lastimaron pero no me importó, me dirigí al baño y me tomé mi tiempo para molestar a Touya.

-Bien Sakura tu ganas puedes ir al paseo –dijo mi padre al momento que bajé a desayunar, la felicidad lentamente regresó a mi rostro- pero con una condición.

-Si -lo interrumpí, estaba tan feliz porque me habían dicho que si que no quise escuchar nada más, subí a mi cuarto y alisté mi maleta- Estoy lista -dije al final feliz de asistir al paseo.

-Monstruo la condición es que yo –dijo Touya.

-No importa, sí lo que sea –le corté la condición era muy obvia reportarme constantemente con papá para que supiera que todo estaba bien.

Como ya era un poco tarde no me pude ir con mis compañeros así que mi padre tuvo que llevarme, Touya vino con nosotros y extrañamente llevaba un morral. Ya en camino, eran 2 horas en carretera, me dijeron la condición.

-Sakura la condición es que tu hermano te va a acompañar en el paseo –dijo papá- así estaré seguro que nada malo te pasará.

-¿QUÉ? –pregunté sorprendida, si quería acercarme a Suichiro o algo eso sería completamente arruinado por mi hermano, ni siquiera dejaría que me diera la sorpresa que me había prometido- NO –dije molesta.

-Ya dijiste que si en la casa monstruo ya no hay nada que hacer –respondió Touya.

-¿Papá cómo puedes hacerme algo así? Ya saber que Touya nunca me deja estar cómoda con mis amigos.

-Bueno Sakura esa es la condición para que vayas.

-Gracias pero no –le dije- prefiero no ir y que todos se burlen de que tengo que llevar una niñera a donde voy.

-Sakura es lo mejor.

-No papá es lo peor y no importa cuánto quieras arruinarme la vida no te dejaré.

-Sakura no es eso, no lo tomes de esa forma sólo nos estamos preocupando por ti.

-Si claro, lo que ustedes quieren es arruinarme la vida.

-¡Sakura deja de ser tan dramática! –Dijo Touya molesto- si tanto quieres estar sola no te preocupes no iré a tu estúpido paseo y te las arreglas sola y mañana no pienses que vamos a pasar a recogerte si no hay espacio en los autos de tus amigos pues tomas un bus que te lleve a Tomoeda ¿entiendes? –Estaba en realidad enojado.

El resto del viaje fue en un absoluto silencio, papá se veía algo triste y Touya solo miraba por su ventana, al final llegamos a la playa y pude ver a mis amigos ya instalados en la playa, algo me decía que debía irme con mi familia, tal vez era que me sentía muy mal por lo que le dije, es decir mi papá estaba triste y era mi culpa, pero mi orgullo estaba primero y me bajé del auto sin despedirme de ninguno de los dos.

-El paseo fue un fiasco completo el tal Suichiro si era un idiota completo, por la tarde cuando hicimos una fogata se me acercó y comenzó a besarme de la nada, yo lo detuve porque aunque me gustaba mucho no éramos tan cercanos como para que de saludo comenzara a besarme como un poseso, me dijo que la sorpresa que me tenía estaba en su cabaña y cuando fui a verla él cerró la puerta y comenzó a besarme, me acostó en su cama, lo detuve pero él comenzó a usar la fuerza –me detuve ante lo repugnante del recuerdo; sus beso, sus caricias toscas y bruscas y la cachetada que me dio para que me calmara y me dejara hacer lo que él quería- grité muy fuerte sabiendo que alguien me podía escuchar, él entendió mis intenciones y salió furioso del lugar –seguí-. Me sentía como una tonta, si Touya hubiera estado ahí nada de eso habría pasado, dos segundos después lo vi besando a Yinsai una chica que había estado con todos los del salón. Viéndolos besarse y luego de saber lo que me había hecho –el solo pensar en que pudo haber seguido me atormentaba, las lágrimas no dejaban de salir de mis ojos- comencé a llorar por haberme peleado con Touya y papá sabiendo que tenían razón en todo. Mi celular sonó varias veces pero al ver que era Tomoyo no quise contestar porque seguramente quería saber de mi súper paseo, pero estaba equivocada –miré a Shaoran- me llamaba para decirme que papá y Touya había tenido un accidente de regreso a Tomoeda –él abrió los ojos por la sorpresa- un transportador perdió el control del camión y chocó con el auto de papá… -recordé la llamada y la voz se me quebró- llamé un taxi y me dirigí a Tomoeda rápidamente pero… -cerré los ojos y tomando fuerzas dije- Touya murió camino al hospital y… y papá murió en cirugía –le conté- cuando el doctor me dijo que papá había muerto entendí que fue mi culpa porque por mí habían ido a llevarme a la playa, si los hubiera escuchado y me hubiera quedado en casa ellos seguirían aquí… conmigo, lo último que les dije es que querían arruinar mi vida –terminé y sentí que el nudo en mi garganta se hacía más grande.

-Pero no fue tu culpa.

-Claro que sí –le discutí.

-No Sakura, fueron las circunstancias el otro conductor perdió el control del camión tú misma lo acabas de decir.

-Sí pero ellos estaban en ese camino por mi culpa –le dije tocándome el pecho porque sentía el dolor de nuevo- fue por mí que estaban allí.

-No Sakura no puedes culparte por eso –me dijo acercándose un poco.

-Si puedo porque es la verdad y no he podido pagar por lo que hice.

-Sakura…

-Lo primero que hice luego de saber que estaba sola fue escapar –le dije- como la cobarde que soy entré en shock y perdí la noción de todo a mi alrededor, no asistí a su entierro porque aunque mi cuerpo estaba ahí mi mente no… no volví a hablar y al final mi tía decidió internarme en un hospital de reposo.

-¿Qué?

-Fue horrible, justo lo que yo merecía –lo dije con algo de alegría en mi voz, porque recordaba el horrible lugar y todo lo que sufrí allí y aún eso había sido poco.

-¿Tu tía te internó? –estaba atónito ante la revelación.

-Sí, lo hizo por mi bien –le expliqué- ellas pensaron que era lo mejor para mí.

-¿Ellas? ¿Te refieres a Tomoyo y su madre? –asentí.

-Después de unos meses allí volví a casa pero… fue muy duro regresar, todo me hacía mal y aunque debí soportarlo no pude, me mudé a Tokio y decidí retomar la matrícula que tuve una vez para una carrera, papá estaba emocionado porque estudiara, se lo debía… pero me prometí que nunca sería feliz, era la única manera en que podía resarcir en algo el daño que le había causado a mi familia.

-Por eso eres así –dijo como para él mismo- por eso no ríes, ni haces haces lo que te gusta o te diviertes.

-Porque no puedo, Shaoran entiende que la infelicidad es la única forma que tengo para que ellos me perdonen por lo que hice. Tal vez no tiene sentido para ti pero es lo único que yo tengo y lo único que quiero.

-No puedo creer que quieras ser infeliz para resarcir tu error –dijo lo último con un tono de drama.

-Sé que no entiendes pero por favor respeta mis decisiones –le contesté, me limpié las lágrimas del rostro y volví a tomar la maleta para salir de allí pero él me detuvo.

-¿Y crees que es lo correcto? –me preguntó.

-Si –respondí.

-¿De verdad crees que tu infelicidad les da paz a ellos?

-Yo solo… sé que es lo mejor –Shaoran se me acercó más.

-Dime algo si hubieras regresado con ellos en ese auto también habrías estado en el accidente.

-Preferiría eso –le dije sin dejarlo terminar, algo en mi respuesta lo hirió porque su rostro cambió a uno pesaroso.

-Si hubieras estado en el accidente –paro, cerró los ojos un segundo y continuo- y fuera tu hermano quien sobreviviera ¿quisieras que él fuera infeliz?

-¡Por supuesto que no! –era una pregunta inverosímil.

-Y tu padre ¿quisieras que él fuera infeliz luego de tu muerte?

-No.

-Entonces ¿por qué asumes que ellos quieren verte infeliz y desdichada?

-… -no sabía que responder.

-¿Alguna vez alguno quiso la ruina para ti en vida?

-No –respondí con un hilo de voz.

-Entonces ¿por qué crees que tu infelicidad los hace a ellos felices? ¿Por qué crees que es lo que quisieran para ti?

-Ellos…

-Por lo que me cuentas de ellos se nota que se preocupaban por ti, por tu bienestar y tu felicidad antes que nada –lo miré fijamente.

-Tienes… razón Shaoran –solté la maleta y lo abracé- ellos no estarían de acuerdo con lo que hago –le dije llorando con algo más de fuerza –ellos siempre quisieron lo mejor para mí, los defraudé –dije con dolor.

-Por supuesto que no –me dijo mirándome- solo tienes que hacer las cosas bien para que ellos puedan estar felices por ti –puse mi rostro sobre su pecho y lloré con fuerza.

Era la primera vez que lloraba por ellos, por ellos y no por la culpa que sentía porque no había sido mía y había estado equivocada al pensar que ellos estarían felices al saberme infeliz, sentí como me levantaba y nos sentaba en la cama, no paré de llorar me sentía tan triste, tan pérdida, tan vacía, tan equivocada había cometido un error, ser desdichada no me ayudaría en nada y al contrario de lo que pensaba entristecería mi familia, mis padres siempre habían hecho todo lo posible para que yo fuera feliz, para que tuviera una buena vida y mi hermano siempre estaba cuidando de mí, seguramente me reprendería por lo que hice con mi vida, no les gustaría para nada en lo que me había convertido… Las lágrimas no paraban de salir no sé cuánto tiempo estuve llorando hasta que al final me quedé dormida.

Desperté y al darme cuenta donde estaba subí mi rostro y lo vi durmiendo, aún me estaba abrazando, nos había arropado con una colcha, sonreí ante el gesto. Él se preocupaba por mí, siempre que necesitaba algo estaba ahí para mí, así es que había terminado viviendo aquí porque no tenía donde vivir y me ofreció su apartamento, lo abracé, creo que muy fuerte porque despertó.

-¿Cómo amaneciste? –pude notar el tono de preocupación en su voz.

-Mucho mejor –le dije cerrando los ojos, sentía el calor que él me transmitía era reconfortante.

-¿Estás bien? –me preguntó algo tímido.

-Sí, creo que después de muchos años estoy bien –lo mire y sonreí completamente consciente de lo que hacía.

-Me alegra –él también sonrió. Estuvimos en silencio por un rato largo hasta que le dije.

-Shaoran quiero pedirte un favor.

-Lo que quieras, sabes que puedes contar conmigo.

-Lo sé –pensé y le dije- quiero que me acompañes a Tomoeda –la idea le incomodó, su rostro mostraba confusión- creo que es lo mejor, les debo una disculpa por mi comportamiento en estos últimos años y quiero despedirme apropiadamente de ellos.

-Bueno si es lo que quieres te acompañaré.

Ambos nos comenzamos a preparar para el viaje me puse el vestido blanco que más me gustaba, unas sandalias y una pulsera que me había regalado Touya para mi último cumpleaños me gustaba mucho pero hace años no la usaba. Me mire en el espejo y decidí arreglarme de manera especial, iba a visitarlos después de tanto tiempo y quería que me vieran bien, me peine el cabello en una coleta alta y me aplique labial, el único que tenía y rara vez usaba, rosa. Salí lista y ya Shaoran me estaba esperando en la sala cuando me vio puso la misma cara que puso cuando me vio en bikini en la playa, eso me gustó porque recordé el comentario de Eriol, eso significaba que le gustaba como lucía. Él se veía muy fresco, con una camisa blanca muy holgada y unos jeans del mismo color, también llevaba unas sandalias pero las suyas eran color madera oscuro, tenía unas gafas en el bolsillo de la camisa y llevaba el cabello algo despeinado, se veía muy bien, se acercó a la escalera mientras me acercaba al final.

-Te ves hermosa –me dijo con una gran sonrisa.

-Gracias –respondí, hace tanto nadie me decía algo así, en realidad solo mis padres me lo decían ah y Tomoyo, sonreí ante el recuerdo- ¿vamos? –indague para saber si todo estaba listo.

-Vamos –tomo mi mano y nos dirigimos a la salida. No me soltó la mano hasta que subimos al auto, de camino cada tanto me miraba, seguramente para saber si sí estaba bien, pero era cierto me sentía mucho mejor; era como si un peso hubiera sido levantado de mi espalda, un peso que yo misma decidí cargar pero no me había dado cuenta que no era necesario y no fue sino hasta que él me lo supo explicar que lo entendí. Divisé la entrada de Tomoeda y suspiré fuertemente, por mucho que lo quisiera seguía siendo duro.

-Gira aquí –le dije pues él no sabía a dónde íbamos y no se ubicaba en el pueblo- allá –terminé de explicar, él se estacionó y bajamos del auto. Otro suspiro fue necesario para que bajara del auto, Shaoran Tomó mi mano con fuerza mientras caminábamos hacía la tumba de mi familia.

Compramos algunas flores, caminamos lentamente, el clima era el ideal no hacía mucho sol ni mucho frío, el lugar estaba lleno de verdor era un ambiente muy tranquilo. Al fin llegamos me acerqué aún más lentamente a las tumbas y lo primero que hice fue cambiar las flores, porque como asumí las anteriores ya estabas más que marchitas.

-Hola –les dije, me senté frente a la tumba de mi madre ella estaba en el medio- lamento… no haber venido antes –sentí que Shaoran se alejaba un poco dándome privacidad- estaba algo perdida, confundida –les expliqué- es que pensaba… tonterías –¿Para qué amargarlos con mis malas historias?- pero ahora estoy mucho mejor –dije sonriendo, toqué el pasto del piso- solo quería disculparme por cómo actué estos últimos años –les dije y sin quererlo una lágrima se hizo presente- al igual que por lo último que les dije, la verdad es que siempre tenían razón, yo siempre he sido la necia de la familia pero intentaré cambiar –les prometí, toqué sus lápidas sin que mis ojos no pararan de llorar- quiero decirles que lo siento mucho, la verdad nunca quise herirlos con mis palabras; mamá yo fui una cobarde por no hacerte compañía pero es que en realidad no aguantaba verte de esa manera y no sé si hubiera podido aguantar verte al… final… pero aún así quiero que perdones mi cobardía –no bajé la mano de la lápida- y ustedes –dije mirando las lápidas de mi hermano y mi padre- quiero que me perdonen por lo tonta que fui el último día juntos, sé que ustedes sólo querían protegerme y lo hubieran hecho más que bien. Touya ese día me di cuenta que el chico que me gustaba sí era un idiota, habías tenido razón todo el tiempo sólo que no quise escuchar y por eso me disculpo y papá –miré su tumba- lamento haberte dicho que te odiaba o que intentabas arruinar mi vida, yo sé que ustedes siempre querían y buscaban mi felicidad… y yo siempre, siempre los he amado, nunca ni por un minuto he dejado de hacerlo –bajé el rostro mientras lloraba, después de algunos momentos lo volví a levantar y sonreí, me limpié las lágrimas- pero no vengo a hablar de cosas tristes, hoy vine a contarles de lo feliz que estoy, me mudé de Tomoeda, era duro vivir en casa luego de que ustedes se fueran, ahora vivo en Tokio y estoy estudiando, la universidad aceptó mi carta de reintegro estoy estudiando marketing y me está yendo muy bien, vivo en un apartamento muy amplio y muy bonito –mis ojos se volvieron a inundar- allí vivo muy cómoda… y tengo un gran compañero de apartamento, su nombre es Shaoran Li y creo… que estoy enamorada de él –les dije, eran los primeros que lo sabían- y creo que él me corresponde –dije feliz-. En realidad lamento no haber venido a visitarlos antes pero es que no estaba de buen ánimo y solo sería una mala compañía, pero ahora me siento mucho mejor y prometo venir más seguido, los quiero –les dije, me acerqué a cada una de las tumbas y las toque, no sé por qué realmente pero sentí una paz en mí, me sentía tranquila y el aire a mi alrededor me ayudaba en mi buen ánimo. Me levanté y me despedí de cada uno me acerqué a Shaoran, él tomó mi mano.

-¿Cómo estás? –me preguntó.

-Mucho mejor –le dije recostando mi cabeza en su brazo, comenzamos a caminar.

-Me alegro –respondió, no dijimos más en el camino al auto, cuando lo encendió le di algunas indicaciones más y llegamos a mi antigua casa, se veía diferente el jardín de la entrada estaba muy descuidado y la pintura de la fachada estaba algo sucia, saqué las llaves y antes de entrar mire a Shaoran y tome su mano.

-Esta es mi casa –le dije una vez estuvimos en la sala. Todo estaba igual pero era distinto.

-Es muy bonita –me dijo él. Me dirigía la cómoda del comedor y le mostré algunas fotos familiares.

-Quiero presentarte a mi familia –le dije- ellos son mis padres Fujitaka y Nadeshiko –le dije mostrándole una foto donde salían juntos, mi madre estaba abrazando a mi padre por la espalda, estaban sentados en un parque.

-Tu padre se ve muy amable y madre era muy hermosa, igual a ti.

-Si –contesté, siempre decían eso- y este es mi hermano Touya –le mostré una foto de él muy serio, era su primer día como practicante del hotel, mi padre siempre nos tomaba fotos el primer día de todo, el primer día de la escuela, la preparatoria, la primera vez que se me cayó un diente, la primera que fuimos al doctor, en fin la primera vez de todo- Es de su primer día como doctor, creo que se habrían llevado muy bien –dije mientras le pasaba la fotografía- ¡ay qué digo! Te habría odiado al momento de verte cerca a mí, era muy sobreprotector.

-Jajaja –no aguantó la risa, me alejé de su lado y comencé a recorrer la casa, todo estaba justamente como lo recordaba, en su lugar, pero se veía muerto, faltaba la alegría y el amor de una familia, subí las escaleras, los cuartos de mis padres y Touya estaban impecables, solo el polvo mostraba el paso del tiempo, entré a mi cuarto y sonreí; la cama estaba sin tender, el último día que estuve allí al despertar y no aguantar la soledad hice mi maleta y salí corriendo. Baje y Shaoran estaba en mitad de la sala esperándome.

-Esta es mi pesadilla –le dije- siempre es igual; llego a casa y no hay nada, todas las cosas están aquí pero el vacía está presente, corro por todas las habitaciones buscando algo pero no encuentro nada, estoy completamente sola, siempre estoy donde estás tú cuando comienzo a gritar. –Se fijo en su lugar.

-Bueno ya no más –dijo resuelto- ahora estás conmigo –sonrió.

-Cierto –asentí- ayúdame por favor –le dije mostrándole una caja que saqué del cuarto de Touya- quiero llevarme las fotos.

-Claro –comenzamos a recoger todas las fotos de la casa, luego algunas cosas que pensaba eran valiosas para ellos y por ende para mí, al final salieron 4 cajas con todo.

-Voy a vender la casa –anuncié- es momento de que esté llena de nuevos recuerdos, es hora que haga feliz a otra familia –lo miré y de nuevo mis ojos estaban algo llorosos, me disculpé- creo que entre ayer y hoy he llorado más que en todos estos cuatro años.

-No te preocupes –me abrazó- si quieres mañana llamamos a Yamasaki para que venda la casa –asentí.

Salimos de la casa, cargamos las cajas y nos dirigimos a Tokio, al llegar al departamento Shaoran me ayudo a subir las cajas a mi cuarto y a ubicar las fotos por todo el lugar, fue su idea poner las que le mostré en la sala, para que siempre estén con nosotros, había dicho.

-Shaoran –dije al final del día, habíamos cenado hace poco y yo estaba muy cansada, estaba dispuesta para dormir.

-Dime –respondió.

-Gracias –contesté, vi que le iba a restar importancia así que no lo dejé hablar- no solo por hoy, por todo; es gracias a ti que de a poco he recuperado mi vida y fue gracias a ti que abrí los ojos y me di cuenta de lo que había pasado realmente.

-De nada –dijo con una media sonrisa en el rostro. Subimos las escaleras tomados de las manos y fue ahí que me di cuenta que me gustaba que lo hiciera, paramos frente a mi puerta y dude.

-Yo… no creo que esté lista para dormir sola –le confesé, pues aunque mis temores estaban mermados no podía decir que todo estaba totalmente curado, necesitaba tiempo para que todo curara completamente.

-No hay problema –dijo pasándome el brazo alrededor de los hombros y dirigiéndonos a su cuarto.

-Gracias… por todo –repetí. Él negó con la cabeza como restándole importancia pero todo lo que él hacía me hacía bien, aún así lo dejé pasar y no insistí más, pronto me quedé dormida en sus brazos, le daba la espalda pero él me estaba abrazando.

Todo estaba completamente negro, comencé a dar pasos sin rumbo vi un pomo y lo abrí. Estaba en mi bata blanca, reconocí el cuarto inmediatamente; estaba en mi cuarto del sanatorio psiquiátrico, no entendía muy bien qué hacía allí yo ya estaba curada, no tenía por qué estar allí, no quería estar allí. Vi entrar al doctor traía su máquina de electrochoques, todos los días tenía una sesión para ver si reaccionaba ante lo que estaba a mi alrededor.

-¡No! –dije pero mi voz no salía, solo tenía la boca abierta.

-Muy bien Sakura vamos a comenzar otra sesión, si sientes algo di algo ¿entiendes? No quiero que te enojes como el otro día para que al final todo sea peor que cuando comenzamos con el tratamiento.

-NO YO YA ESTOY BIEN –intentégritar pero no salían las palabras de mi boca.

-Pobre ahora ni siquiera abre los ojos -dijo una enfermera.

-Yo estoy contigo Sakura –escuché a Shaoran decirme. Giré el rostro y estaba tomándome la mano- suéltela por favor, ella está bien –dijo mirando al doctor.

-Claro señor –respondió el médico y sentí como Shaoran me abrazaba.

Abrí los ojos tranquilamente, ese sueño sólo me confirmaba lo que ya sabía, Shaoran era un apoyo para mí, alguien con quien podía contar y que estaría a mi lado sin importar que. En un loco impulso, causado por el sueño creo, me di la vuelta y lo abracé, muy feliz de estar al lado de Shaoran Li.

Continuará

---N/A: Hola a todas y todos, sé que ha pasado mucho tiempo (tres meses sino estoy mal) y me disculpo por la tardanza pero la universidad me absorbió completamente y no pude seguir con el ritmo de actualización semanal que llevaba pero ya por fin aquí está el capi 7 (con el que por cierto tuve un gran problema, porque yo lo había comenzado a escribir hace rato –tampoco tenía el fic a un lado- pero lo escribí en mi portátil y por cosas de la vida me tocó venderlo así que quemé los fics y otras cosas en un dvd pero por alguna loca razón el dvd quedo mal quemado y solo lo lee un mac pero lastimosamente no tengo uno así que me quede sin lo que llevaba de historia, me toco empezar de 0s en esta semana y la verdad era difícil ponerse en Sakura depressed mode).

Bueno el capi comienza un poquito atrás del beso porque quería mostrar un alguito los celos que había sentido y luego creo que ya queda resuelto el misterio de por qué Sakura quería ser infeliz y el por qué de su actitud durante la primera parte del fic, me pareció lindo que fuera a visitar a su familia porque se lo debía a ella misma más que nada, además lo de vender la casa creo que era necesario pues ella no quería estar allí sola y conservarla solo le haría mal. Como vieron la vida de Sakura ha sido algo difícil hasta en sanatorio estuvo recluida…

En fin espero sus comentarios sobre el capi y quiero decirles (para que se tranquilice y alegren jajaja) que vienen cosas felices (lo hago porque hace poco deje un review diciendo algo como "antes de que lleguen los problemas porfa pon a los protagonistas muy felices" y eso quiero hacer así que les aviso jajajaja -eso espero no les moleste, me cuentan si de pronto si-).

Bueno ya saben que lo bueno, lo malo, lo feo o lo que quieran pues me lo dejan en un review o un correo.

Gracias a las personas que me han apoyado con el fic; Carla, Kissa Ragod (que pena la última vez que me hablaste por chat no estaba; dejé mi compu prendido porque estaba descargando un programa, vi tu mensaje ya muy tarde cuando llegué a casa), moonlight-Li, Amy, Karina Orozco, Paola quintanilla, Luisa María Suarez, América, ndskh_nm, Nidia Viridiana Montoya, Gabriela Baca, Claudia Becerril, Daniani, Amalia, Sakunena, Gozatela, Laura Juliana Cote, Celeste, jandra86, dav_ram33, yumii!, Edna Lopez, cielo0127, Rukia Alejandra, Sasha Kinoli, Melissa León, Maga Oscura, Angel Vivian.

Gracias a todas y todos por sus buenos deseos para el semestre (que me fue muy bien ^__^ ya puedo meter tesis y portafolio EHH!!!!!) y sus deseos de buena salud (por aquello que iniciando semestre uno de mis amados perros me tumbó y me lastimó la espalda y luego me dio vértigo periférico).

Saludos a todos.

Bye.