Notas del Autor: He aquí el segundo capítulo de Fate Digi Sword. Una vez más, se trata de un capitulo corto. Me gustaría que consideraran a estos capítulos como un mini arco de introducción.

Los capítulos se irán alargando con forme valla avanzando el fic. Les aseguro que serán mucho más largos cuando empiece a recrear los capítulos.

Otra cosa que tengo que agregar, es que ya que se trata de un crossover con el Nasuverse, obviamente será mucho más oscuro. No en un principio, pero poco a poco las cosas ya no serán tan alegres.

Otra cosa que me gustaría agregar, es que este fic va a estar ampliamente influenciado por otro fic de digimon, llamado "Digimon Adventure 02: The Story We Never Told" escrito por "Ker-plop". Es una de las mejores historias de reescritura de 02 que hay. Es un poco difícil de tragárselo en los primeros capítulos, especialmente por ciertos cambios como el hecho de que Yolei es sucia (y no en el buen sentido), o el cambio con respecto a Mimi, pero después de un par de capítulos les aseguro que no podrán dejar de leer.

Como siempre. Cualquier duda, comentario o sugerencia, pueden dejarla en un comentario o por PM.

Sin más que decir. Que comience el Show

Capítulo 1: Tengo Familia.

Ella estaba en una misión, una misión autoimpuesta que estaba dispuesta a llevar a cabo sin importar el precio. No importaba lo peligroso, o arriesga…

"Por favooooooooooor!".

Ejem. O lo humillante que fuera.

Actualmente, Fujimura Taiga estaba aferrada a la cintura de su abuelo, rogándole para que le concediera esta petición. Su insistencia se podía notar, ya que el anciano se encontraba caminando, mientras la adolecente estaba aferrada firmemente a su cintura por lo que era arrastrada.

Fujimura Raiga era el jefe de los yakuza que dominaban Fuyuki. A pesar de este estilo de vida que la mayoría considerarían sombrío, era alguien muy alegre y divertido, especialmente cuando podía salir a pasear en alguna de sus motocicletas que había coleccionado.

Sin embargo, en estos momentos, estaba haciendo una cara que asustaría a la mayoría de sus matones.

"Ya dije que no!". Contestó bruscamente a su nieta. Normalmente ellos dos se llevaban muy bien, pero en ocasiones, la joven iba a salir con una petición extraña aleatoria.

La imagen del hombre arrastrando a su nieta ya había sido vista por varios de los hombres del anciano, pero todos ya se habían acostumbrado hace mucho tiempo a la excentricidad de la princesa yakuza. Ninguno tenía idea de lo que la petición se trataba en esta ocasión, pero no muchos querían saber.

La última vez, había forzado a varios de los hombres sin el consentimiento de su abuelo a intimidar a Kiritsugu Emiya en que invitara a la joven a una cita.

Confiados, los yakuzas intentaron llevar a cabo la misión, para estar en los buenos libros de la nieta de su jefe. La palabra clave era intentar, ya que Emiya solo les había dado una mirada más fría que el nitrógeno líquido y les informo que si intentaban intimidarlo a él o a su hijo de cualquier manera, sus vidas terminarían rápidamente.

Cuando Fujimura se enteró, los hombres y su nieta tuvieron que disculparse con Emiya y todos fueron reprendidos.

"Pero es por Shirou-kuun!". Dijo Taiga lastimeramente.

Eso izo detener al anciano. Hace no menos de un mes, Emiya Kiritsugu había fallecido. Como amigo del hombre, había planeado criar al hijo adoptivo que había dejado. Sin embargo, el chico había rechazado su oferta de irse a vivir con ellos y decidió quedarse en la caza donde había vivido con su padre.

Al final, había aceptado, pero se aseguró de que su nieta fuera a visitarlo a menudo. Además de eso, había hecho los arreglos para que el joven no tuviera que preocuparse por el dinero. Aun así, el chico había insistido en ganarse su propio sustento de alguna manera. Ya que era demasiado joven para un trabajo de medio tiempo, se había instalado en reparar las motocicletas que el anciano poseía. Sorprendentemente, era mucho más bueno que varios mecánicos que conocía.

Taiga no le había dicho de qué se trataba el favor, decidiendo saltarse las explicaciones e ir directamente a la mendicidad.

"¿De qué se trata este favor?". Preguntó el viejo. Si era algo relacionado con el joven Shirou, no podía ser tan malo.

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Saliendo del estudio de Fuji TV, Hiroaki Ishida se dirigió hacia el café a la vuelta. Normalmente, tomaría su descanso en la sala de personal, pero el día de hoy le tocaba comprar los bocadillos y los que preparaban en la cafetería a la vuelta, eran especialmente deliciosos.

Una vez que llegó, se acercó al mostrador y realizó su orden. Tras pagarla, empezó a regresar. Muy casualmente, cambió de dirección y cruzo la calle.

Doblando una esquina, se detuvo repentinamente. "¿Puedo ayudarle?". Preguntó sin voltearse.

Detrás de él, se encontraba un hombre con ropa oscura y gafas de sol. "Usted es Hiroaki Ishida". No era una pregunta, era una simple declaración de los hechos. "Solo necesito que responda a un par de preguntas".

"Sea rápido". Dijo Hiroaki, ocultando el nerviosismo que sentía. "Mi descanso acaba pronto".

"Primero que nada ¿Qué me delató?". Cuestionó con calma y una voz neutra.

"No compró nada en la cafetería". Fue la simple respuesta. Él se había dado cuenta de que ese hombre había estado detrás de él desde que había salido del estudio, pero no le prestó atención, ya que bien podría haber sido una casualidad. Pero cuando no compró nada en la cafetería y continuó siguiéndolo, supo que había algo raro.

El hombre no dijo nada y simplemente asintió con la cabeza. "Segundo. ¿Le resulta familiar el nombre Tsubaki Takaishi?".

El reportero solo tardó un par de segundos en recordar el nombre. Le pertenecía a una prima de su ex esposa, Nancy. Fue fácil recordarlo, ya que estaba relacionado con la pérdida de su hijo. "Si. Era la prima de mi ex esposa, falleció hace 4 años". Contestó simplemente.

"Al igual que su hijo, ¿Supongo?". Agregó el hombre de negro. Al ver el estrechamiento de los ojos del señor Ishida, decidió hacerla rápido. "Mi jefe pensó que sería mejor contactarse con usted primero, en caso de que estuviésemos equivocados. No queríamos terminar perturbando a su ex esposa". Con esto, le pasó un sobre cerrado a Hiroaki.

Ligeramente dudoso, el reportero colocó la caja de donuts bajo su brazo y abrió el sobre de color marrón.

El sonido de la caja al caer fue estrepitoso, debido al silencio que rodeaba a los dos individuos.

"¿Q-Que? Esto es…". Se había quedado sin palabras.

El hombre de negro simplemente asintió con la cabeza. "Hemos hecho algunas pruebas, sin embargo no estamos del todo convencidos. Si usted fuera tan amable de ayudarnos, podríamos aclarar varias dudas".

Hiroaki tragó saliva, mientras miraba la fotografía adjuntada a varios papeles con información médica y personal.

El color había cambiado, pero recordaba que Nancy le había dicho que su madre había sido pelirroja y que tal vez, alguno de sus hijos tuviera un cambio de color espontaneo. Los ojos tampoco eran parecidos, pero recordaba que en ciertas ocasiones los había visto de un color diferente, más claro u oscuro.

Debería ser una locura tan grande que ni siquiera era divertido, pero el rostro era tan parecido que era imposible ignorarlo.

Por un segundo, pensó que se trataba de juego sucio, pero ni Nancy ni él tenían nada que justificara montarse tal teatro. Además, el hombre no le estaba presentando todo como se tratase de algo certero. Más bien, parecía que quería cerciorarse tanto como él de que tenían a la persona correcta.

Al ver los pensamientos en los ojos de Hiroaki, el hombre de negro respondió a la pregunta no formulada. "Mi jefe le tiene cierto cariño al chico, al igual que muchos de mis compañeros de trabajo. Queríamos asegurarnos del bienestar del chico, independientemente de los resultados".

Una vez más, Hiroaki trago saliva. "De acuerdo". Aceptó, queriendo saber si realmente era verdad.

Después de todo, no se puede culpar a un padre por tener algo de esperanza.

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Soltando un suspiro, Matt Ishida se dirigió a casa. Estaba bastante tenso, teniendo en cuenta de que pronto sería la primera vez que él y su banda tocarían frente a un público.

Él, junto con otros amigos había formado una banda hace algunos meces. Después de muchas súplicas, finalmente su profesor de música les había permitido usar el auditorio para su primer concierto frente a un verdadero público que no fuesen sus amigos más cercanos.

Pensando en sus amigos, le hiso recordar que debía reunirse con ellos en el parque cerca de su casa dentro de una hora.

Desde que su hermano había muerto, sus otros amigos habían hecho lo posible para estar a su lado. Era realmente afortunado de contar con amigos tan buenos como ellos, especialmente durante el funeral de TK. Ese había sido uno de los momentos más difíciles de toda su vida. Casi lo pierde por un momento, pero sus amigos le habían dado un gran abrazo y habían llorado junto a él por la pérdida de TK.

Ese día, su emblema de la amistad había brillado por unos segundos.

"Estoy en casa". Anunció, mientras se quitaba los zapatos. Al instante, notó que algo andaba mal. Normalmente, su padre llegaba tarde del trabajo, pero de vez en cuando, estaba en casa antes de que llegara, especialmente cuando tenía práctica con su banda.

Dado a que los zapatos de su padre estaban en la entrada, era de suponerse que él había llegado antes. Sin embargo, cuando su padre llegaba del trabajo, usualmente se quedaba mirando las noticias hasta que Matt preparara la cena. Pero en estos momentos, el departamento estaba en total silencio.

Dando unos pasos, vio que su padre estaba sentado en la mesa, mirando unos papeles. Lo extraño, fue que tenía una extraña sonrisa en el rostro.

"¿Ocurre algo?". Preguntó. Estaba ligeramente preocupado, ya que desde hace casi un mes, su padre había estado actuando extraño y había tenido conversaciones muy sospechosas con alguien al teléfono.

Repentinamente, su padre se le acercó y lo sujetó de ambos hombros. "¡Está vivo! Matt. ¡Está vivo!". Exclamó con absoluta alegría.

Mirando a un lado y otro, lo único inusual que vio, fue un pescado que su padre había comprado para que él cocinara. Esperaba que su padre no se estuviese refiriendo a eso. "Uh? ¿De qué estás hablando?". Preguntó desconcertado por el extraño comportamiento de su padre.

"¡TK, él está vivo!".

La guitarra en el hombro de Matt cayó al suelo estrepitosamente. "¿Q-Qué? ¿Cómo?". Alcanzó a formular.

"Él-él perdió la memoria y alguien lo adopto casi al instante". Comenzó a explicar, antes de que la felicidad lo abrumara. "Un hombre me contactó hace un mes y hemos estado trabajando para ver si era realmente él". Rápidamente, tomó una foto de la mesa y se la enseñó a su hijo.

Matt tomó la foto con manos temblorosas y la observó con cuidado. Al instante notó cosas que no congeniaban con los recuerdos que tenia de su pequeño hermano. El color de su cabello era diferente, al igual que los ojos. Pero hubo dos cosas que lo convencieron de que las palabras de su padre eran verdad.

La primera fue el rostro del muchacho en la foto. Ciertamente era más angular de lo que recordaba y parte de la grasa de bebé se había ido, pero todavía podía reconocerlo como el rostro de TK.

En la imagen, parecía que había estado arreglando un reloj antiguo, ya que había varias piezas del mismo dispersadas por la mesa junto a varias herramientas. Lo que realmente llamó la atención, fue un objeto que parecía más moderno. Similar a un reloj o localizador de color gris. Matt no tuvo problemas en reconocerlo. Era algo que solo un grupo selecto de personas poseía. Él mismo tenía uno.

Un Digivice.

"Hemos estado investigando mucho". Continuó su padre, sin importarle que su hijo probablemente no le estuviera escuchando. En este momento solo necesitaba sacárselo del pecho. "Fuimos muy meticulosos. Nos aseguramos de hacer muchos análisis de sangre e investigaciones". De repente, Hiroaki comenzó a buscar frenéticamente las llaves de su auto. "Nancy!". Exclamó. "¿Tengo que avisarle a tu madre!".

Tras la salida abrupta de su padre, Matt deió el apartamento. Mecánicamente, se dirijó hacia el parque donde se reuniría con Tai, Kari, Sora e Izzy para hablarles de su próximo concierto.

Se dirigió hacia allí sin mirar realmente a ningún lugar, y al llegar, se sentó en uno de los columpios. Lentamente, una sonrisa apareció en su rostro.

"Hey, Matt!". Escuchó la voz de Tai. A su lado, estaban sus otros amigos que también eran niños elegidos.

"¿Y? dinos, ¿El profesor el dejara hacer su concierto…". De repente, Tai se cortó al ver lágrimas en el rostro de su amigo. Sabiendo lo fuerte que era, supusieron que fuera lo que fuera, no se trataba de la banda o el concierto.

"¿Matt? ¿Qué ocurre?". Escuchó preguntar a Sora con preocupación.

De repente, era demasiado como para soportarlo y comenzó a reírse con mucha alegría, a pesar de que las lagrimas seguían corriendo por su rostro. Esto solo preocupó más a sus amigos.

"L-Lo siento". Murmuró entre risas. Torpemente intentó secarse las lágrimas, pero estas no se detenían. "Ni-ni siquiera sé porque estoy llorando. Pe-pero es que no puedo evitarlo".

Repentinamente, se puso de pie y sujetó a Tai por los hombros de la misma manera en la que su padre lo había sujetado hace una hora.

"¡Tai, está vivo! ¡TK está vivo!". Exclamo entre sollozos de alegría.

Decir que sus amigos se sorprendieron, simplemente no les hace realmente justicia a lo que habían sentido.

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Emiya Shirou era muchas cosas. Un excelente cocinero, un buen mecánico, alguien muy trabajador, sorprendentemente, un mago.

También era bastante perspicaz, especialmente cuando su autoproclamada hermana mayor estaba en uno de sus planes.

Todo había comenzado hace casi dos meses. Ella había estado preocupada por él tras la muerte abrupta de su padre, y había sido mas pegajosa de lo habitual. Entonces, un día le preguntó sobre el extraño aparato que siempre llevaba consigo. Le había dicho que era algo que había estado sujetando cuando Kiritsugu le había rescatado.

Ese extraño aparato nunca había funcionado. Probablemente se había estropeado durante el incendio.

Shirou siempre había tenido curiosidad por lo que era. Sin embargo, jamás lo había abierto u intentado analizarlo con la magia. Teniendo en cuenta que era un pésimo mago, tenía miedo de que se rompiera aun más de lo que ya estaba.

No era que sintiera alguna conexión a su vida pasada a través del objeto como la mayoría pensaba. Era una cierta curiosidad que no podía explicar. Una sensación de pertenencia indescriptible.

Desde ese día, Taiga había estado actuando de manera sospechosa, murmurando un montón y sacándole fotos al azar. Tubo que empezar a ser más cuidadoso, especialmente cuando había intentado sacarle una foto mientras se estaba bañando. Sospecharía que tenia fotos de él durmiendo, si no fuera porque era un madrugador y taiga no lo era.

Finalmente, todo parecía llegar a un crechendo, ya que este día, Taiga le había pedido que se vistiera con sus mejores ropas y se presentara en su casa. Fue un poco sorprendente al ver que fuera de su propia casa, se encontraba un auto negro con los Hombres del viejo Fujimura esperándolo para escoltarlo. Mas sorprendente aun, fue el hecho de que el propio Raiga había estado involucrado en todo esto.

La mayoría se pondría nervioso de saber que un jefe yakuza estaba involucrado en algo que le concernía, pero para Shirou, era mucha más tranquilizante saber que esto no era solo obra de Taiga.

Al llegar a la mansión de los Fujimura, fue escoltado a una habitación donde se encontró con el propio Fujimura Raiga.

"Emiya Shirou. ¿Sabes por quó te he mandado llamar?". Preguntó con seriedad, a pesar de que Shirou era capaz de ver la diversión tras los ojos del hombre.

"Me imagino que se trata de algo que Taiga hiso". Contestó con un pequeño suspiro.

El anciano simplemente se rió. "En efecto. Esto es producto de las maquinaciones de mi nieta". Repentinamente, el rostro del hombre se volvió más adusto. "Shirou, una vez te pregunte si no recordabas nada sobre tu pasado antes del incendio. Tú me dijiste que lo único que recordabas, era que tu casa había estado cerca de la zona cero ¿Verdad?". Ante esto, Shirou simplemente asintió. "Que me dirías si te dijera que todavía tienes familiares vivos?". Preguntó con serenidad.

Al instante, Shirou se tensó. No estaba seguro de que debía sentir. Kiritsugu había sido la única familia que recordaba. Le era muy difícil imaginar que todavía tenía parientes.

Viendo el atónito silencio en el que se había quedado el muchacho, Raiga decidio continuar. "Debido a la insistencia de Taiga-chan, hemos descubierto que tus padres siguen vivos". Si la anterior proclamación no lo había dejado completamente atónito, esta había completado esa tarea. "En estos momentos, ellos están llegando junto con quien me han informado, es tu hermano mayor para conocerte".

Con esto, Shirou estuvo a punto de entrar en pánico. Ni si quiera se había hecho a la idea de que tuviera familiares vivos, y ya estaba por conocerlos?

Antes de que pudiera empezar a correr alrededor en pánico como un pollo con la cabeza cortada, las puertas se abrieron, dejando entrar a tres personas.

Una mujer rubia de ojos azules. Junto a ella estaba un chico con el mismo color de ojos y cabello y acompañándolos, se encontraba un hombre de cabello castaño más alto que los otros dos.

Entonces, Raiga habló. "Permíteme presentarte a tus padres, Shirou Emiya, o debería decir Takeru Takaishi?".

Fin del Capítulo 1