Notas del autor: esto fue realmente difícil de escribir. Pienso en lo que ha de haber sido escribir para ker-plop su historia. Esperen pocas actualizaciones, ya que es difícil escribir, y no es mi proyecto principal.
Spoiler: por su parte, el capitulo ya a cambiado mucho de la línea original. Nunca se nos explico cómo demonios Tai llego al digimindo, cuiando mas adelante afirman que solo las D3 son capaces de abrir las puertas…
Además, a pesar de que afirmaban que el emperador había sido horriblemente cruel, los digimons nunca parecían muy preocupados. Intente mostrar diferencia, con la emoción que sintió Gatomon al ver nuevamente a Kari. Ella sería como una luz de esperanza (sin juego de palabras) para Gatomon, quien vio como sus amigos fueron capturados y esclavizados sin poder hacer nada.
Además de eso, está el hecho de que Shirou no recuerda nada. Espero sus comentarios y teorías sobre la ropa de Shirou y porque casi levanta el digiegg.
Creo que la intervención de Shirou en la pelea de Flamedramon fue bastante bien, sin quitarle protagonismo.
Esperen una explicación abreviada de la magia en el siguiente capítulo, donde los otros niños descubren lo que Shirou puede hacer.
Sin más que decir. Que comience el Show.
Capítulo 3: Magia digital.
Mientras se dirigía hacia su nueva escuela con sus vecinos, Inoue Miyako, alias Yolei, y Hida Iyori, a quien Yolei había bautizado cariñosamente como Cody, Shirou pensó en el taller abandonado que había encontrado.
Ciertamente, no sabía mucho sobre como se suponía que vivía un mago normal, ya que tanto su padre como él eran más que poco ortodoxos en lo que a su taumaturgia se refería.
Por otra parte, le había sido muy entretenido las cosas que había encontrado en el par de libros que había tomado. Antes de acostarse esa noche, practicó una vez más su análisis estructural en sí mismo. Uno de los libros, el que tenía esa información sobre la maldición Gand decía que era una de las formas más seguras de comenzar antes de intentar el auto refuerzo.
El auto refuerzo era la capacidad de fortalecer el cuerpo con la magia. Muy similar a reforzar un objeto para hacerlo más duro, era una de las magias más simples y a la vez más complicadas que había. Simple ya que la ejecución solo consistía en inundar un objeto con prana, este entraría en las imperfecciones y endurecería o resaltaría ciertos aspectos del objeto. Complicado, ya que cualquier objeto solo podía poseer una determinada cantidad de energía antes de romperse.
Con el análisis, era más fácil saber en qué lugares se debe enviar el prana para fortalecer y cuando detenerse, pero aun así, la mayoría de los magos preferían métodos menos arriesgados de fortalecerse.
Ya que Shirou no conocía otros métodos, decidió probar algo de esto. Claro que se aseguraría de que era capaz de reforzar un objeto mundano, antes de intentar cualquier cosa con su propio cuerpo.
Otra cosa interesante, era que había empezado a entender cómo funcionaba un campo delimitado. Con algo de suerte, seria capaz de restablecer el campo del taller abandonado y convertirlo en su propio taller. La idea le parecía un tanto emocionante, y que sería como un superhéroe con una base secreta.
"Aquí estamos!". Proclamó Yolei, haciendo un gesto hacia la entrada de la escuela.
Saliendo de sus cavilaciones, miró alrededor. Tal como esperaba, era una escuela normal y corriente. Se podía ver a barios otros estudiantes que también estaban llegando, e incluso había un grupo de chicos de su edad jugando al futbol …
Por un segundo, Shirou pensó que había visto al amigo de su hermano, Tai Yagami, ya que vio a alguien con googles en su cabeza, pero un mejor vistazo develó de qué se trataba de una persona diferente. Llevaba unos pantalones cortos y un chaleco de mezclilla azul, tenía la piel bronceada, tal como se esperaría de un deportista y el cabello puntiagudo de color oscuro.
Debido a la atenta mirada que había puesto sobre el chico, fue capaz de ver cuando uno de sus tiros salió mal y envió volando el valón en dirección hacia ellos, justo hacia el rostro de la única niña.
Yolei solo tuvo tiempo de chillar, antes de que el balón golpeara su cara. Sin embargo, nunca sintió el dolor. Al abrir los ojos, vio que el nuevo chico que había conocido esa mañana, había detenido el balón con sus manos a unos escasos centímetros de su cara.
Sorprendida por esto, Yolei calló de culo con los ojos muy abiertos al chico que acababa de salvarla de un golpe en la cabeza y una posible ruptura de sus lentes.
"Lo siento. ¿Se encuentran bien?". Preguntó el chico que Shirou había estado mirando hace solo unos momentos mientras se acercaba. Cuando estuvo a unos pocos pasos, se detuvo y vio con más detenimiento a la niña en el piso. "Ha, eres solo tú, Yolei". Dijo desdeñosamente, como si no importara. Entonces, cambió su foco de atención al chico que sujetaba el balón. "Hey, buena atrapada, pelirrojo". Señaló mientras le daba un pulgar hacia arriba.
El casual despido, fue suficiente para que la chica saliera de su asombro. "Daisuke!". Rujio furiosa. "Ten más cuidado. Podrías haberme roto los lentes!".
"Tch". Chasqueó la lengua el muchacho ante la reprimenda. "Ya te he dicho que no me llames por mi nombre. Llámame como el jugador de futbol, Davis". Respondió con el seño fruncido. Entonces, cambió su foco de atención hacia la izquierda de Yolei y algunos centímetros hacia abajo. "Hola, Cody". Dijo alegremente.
"Hola". Respondió el niño más pequeño con una cara pétrea.
Terminado el saludo, el actualmente identificado como Daisuke o Davis, se giró hacia el pelirrojo y le pido el balón. Por un par de segundos, Shirou se le quedó simplemente mirándole, hasta que le dio el balón. "Bonitos googles". Le dijo antes de hacer una reverencia y presentarse a sí mismo. "Soy Emiya Shirou y me acabo de transferir a esta escuela. Mucho gusto".
Parpadeando un par de veces ante la formalidad del chico, Davis repitió la acción. "Ha-Hola, Soy Daisuke Motomiya, pero todos me llaman Davis. Mucho gusto". Se presentó y le extendió la mano para un apretón.
Una vez intercambiados los saludos correspondientes, el chico se dio media vuelta y volvió a su juego.
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Ayudando a Yolei a ponerse de pie, los tres siguieron su camino al interior del edificio.
En el interior, Cody se despidió de los dos chicos mayores, ya que debía irse a su propia clase.
Unos momentos más tardes, Shirou fue escoltado a su salón por Yolei, quien le informo que su salón estaba la final del pasillo, ya que era un año mayor.
Luego de una despedida amistosa, Shirou contemplo su salón para el próximo año. Los asientos parecían estar distribuidos en varias filas hechas de dos pupitres cada una, esto quería decir que iba a tener que compartir el asiento con un compañero.
Dado a que todavía no había aparecido el maestro, miró alrededor, tratando de adivinar cuál sería su asiento.
Fue entonces que noto algo. Cada asiento tenía una etiqueta con un nombre en la parte frontal. Al parecer, era la forma en la que asignaban los lugares.
Rápidamente buscó el asiento con su nombre. Lo encontró en una de las filas del medio en el segundo lugar.
"Disculpa, estás bloqueando la puerta". Dijo una voz vagamente familiar.
Dándose la vuelta, Shirou se encontraba cara a cara con Davis nuevamente. "He, hola de nuevo". Dijo.
Parpadeando un par de veces, Davis pareció reconocerlo. Entonces sonrió. "Valla, parece que estaremos en el mismo salón". Dijo con alegría. "Espero que nos llevemos bien". Dijo, antes de moverse hacia su asiento, que curiosamente estaba del lado derecho del asiento al que él mismo había sido asignado.
Encogiéndose de hombros, Shirou se sentó en el lugar con su nombre y comenzó a acomodar sus cosas.
Mientras hacía esto, otra mochila se dejó caer junto a la suya en el escritorio. Levantando la mirada, Shirou vio a una linda chica de cabello castaño y ropas de color rosa y blanco, con una cámara colgándole del cuello y dándole una cálida sonrisa.
"Kari?". Preguntó en sorpresa. "¿Qué haces aquí?".
Kari simplemente se limitó a darle una risita como respuesta. "Sorpresa!. Sabía qué vendrías a esta escuela, pero no esperaba que termináramos como compañeros de clases y menos de asiento". Contestó con felicidad.
Shirou estuvo de acuerdo con una sonrisa. "Uno pensaría que es cosa del destino".
Detrás de Kari, Davis tenía una mirada de puro horror en su rostro. Había estado a punto de saludar a la chica, cuando esta comenzó a hablar con el nuevo. No había escuchado toda la conversación, pero notó un par de cosas. Entre esas, se dio cuenta de la familiaridad con la que el pelirrojo se había dirigido a su posible novia y algo sobre el destino.
Cualquier cosa buena que hubiese pensado acerca del nuevo, se fue por el drenaje. Nadie ponía los movimientos en la posible novia de Davis Motomiya y salía impune. Después de clases, este tal Shero se iba a enterar!.
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En un bosque teñido con los colores del otoño, una criatura estaba siendo perseguida. Era un gato de color blanco con mechones de color morado en las orejas y la punta de la cola. Llevaba guantes amarillos con garras y un anillo de oro en la cola. Además de esto, en su cuello colgaba un silbato de color plateado.
Este ser, era un digimon. Nada fuera de lo común, ya que se encontraba en el Digimundo. Lo extraño era que este Gatomon, estaba siendo perseguido por otros digimons. Eran varios y de diferentes tipos, sin embargo, todos compartían dos rasgos en común. Todos poseían los ojos de un color rojo malévolo y tenían un anillo negro en alguna parte de su cuerpo.
Mientras escapaba, uno de los anillos salió volando desde la nada, e intentó capturar al gato. Pero cuando se le acercó, el propio anillo del Gatomon comenzó a brillar y convirtió al anillo negro en un montón de partículas digitales.
Estos anillos eran la obra de un humano que se hacía llamar el emperador de los Digimons. Había aparecido hace algún tiempo y había comenzado a capturar a todos los digimons que pudiese.
Pero este humano, no era el primer humano que había llegado a este mundo. Hace mucho tiempo, 8 niños humanos habían venido a este mundo para salvarlo de la destrucción junto con la ayuda de 8 digimons. Este Gatomon era uno de esos digimons.
Mientras miraba su propio anillo y se preguntaba por qué seguía haciendo eso por sí mismo, no vio que otro digimon se acercaba por detrás. Este digimon tenia la forma de un caballo con un casco rojo y una línea de cristal brillando con el mismo tono que el casco como visor, además de unas alas negras en la parte posterior. Este digimon era un Unimon
Dándose la vuelta rápidamente, el Gatomon vio como una esfera de energía de color azul plateado se formaba e la boca del Unimon. Ágilmente logro esquivar el ataque, pero la onda de choque de la explosión lo había arrojado al suelo, dejándolo vulnerable.
Mirando hacia arriba, Gatomon vio como el caballo alado se había parado en dos patas con la intención de aplastarlo. Rodando rápidamente, había logrado escapar de ese destino, pero no había logrado salir indemne.
El Unimon había logrado atrapar el anillo en la cola del gato, y con un pisotón lo redujo a nada más que datos en el viento.
Sin ese anillo mágico, el Gatomon no solo había perdido lo único que lo había protegido hasta el momento de los anillos negros. Sino que además, sin ese anillo, su poder se había reducido al de un novato, colocándolo en grave peligro.
Sumergido en la desesperación, el Gatomon se escabullo entre la maleza, gritando el nombre de la única humana que podía ayudarla.
"Kariiii!".
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"¿Y? ¿Qué piensas de tu primer día?". Preguntó, Kari a Shirou.
Las clases acababan de terminar hace unos momentos, y actualmente, los dos se encontraban cambiándose el calzado de interiores para el de exterior.
"Fue bien, supongo". Contestó simplemente. No había sido nada especial, pero tampoco había sido desagradable. Era un poco extraño no estar familiarizado con ninguno de sus compañeros, a exclusión de Kari, pero no era como que fuese una sensación desconocida para Shirou.
"Hey tú, Shero!". Gritó una voz.
Girándose, Shirou vio a Davis, mirándole como si hubiese insultado a su madre frente a él. Sin embargo, otra cosa le llamó la atención. "Shero?".
"Si tú, pelirrojo". Señaló, mientras se acercaba amenazadoramente hacia él. "¿¡Quien te crees que eres, poniendo los movimientos en mi novia!?". Dijo indignado.
"Novia?". Se preguntó Shirou. Ciertamente había hablado con varias chicas ese día, ya que muchas estaban interesadas en su inusual color de pelo. Pero sin duda, no recordaba haber hecho cualquier tipo de avances hacia ninguna.
Haciendo memoria, se dio cuenta de que varias veces durante ese día, Davis había intentado llamar la atención de Kari pidiéndole que le explicara algo o simplemente tratando de conversar con ella, solo para recibir respuestas amables pero cortas ya que Kari había estado más centrada en Shirou, tratando de hacer que se sintiera a gusto en su nueva escuela.
Normalmente, Shirou sería muy lento para percibir este tipo de cosas, pero habiendo pensado en esto, llegó a una respuesta.
"Ha, lo siento". Se disculpó rascándose la parte posterior de la cabeza. "No sabía que tenias ese tipo de relación con Kari".
Al oír las palabras de su amigo, el rostro de Kari se tornó de color rojo. "Te-te equivocas T- digo Shirou". Tartamudeó mientras agitaba sus manos frente a ella de un lado a otro como negando lo que el pelirrojo había dicho. "Davis y yo no tenemos ese tipo de relación, somos solo amigos".
A juzgar por el rostro que Davis había hecho, Kari bien podría haberle golpeado en la cara con sus palabras.
Esto, sin dudas solo agravó el mal humor del futbolista. Pero antes de que pudiera gritarle al pelirrojo, fue parado en seco por la mirada hostil que recibió de Kari. "¿Y por que eres tan hostil hacia T-Shirou? Se acaba de mudar, así que deberías ser amable con él".
En ese instante, el rostro de Davis palideció. "N-no me digas que él te gusta". Graznó.
Nuevamente, el rostro de Kari enrojeció. "N-no!, es-es un viejo amigo. Es-eso es todo". Termino en un chillido, lanzándole miradas discretas al pelirrojo y sonrojándose.
En ese momento, alguien más entró en la conversación.
"Disculpen, ¿Alguno de ustedes sabe dónde está Izzy?". Preguntó una nueva voz con un tono femenino.
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Normalmente después de clases, Yolei se iba a casa para jugar alguno de sus juegos de computadora, pero los lunes siempre se quedaba más tiempo, ya que ayudaba a uno (de los que según ella, era el más guapo) miembro del club de computación, Koushiro Izumi, alias Izzy.
Actualmente estaba revisando algunas cosas que había dejado antes del inicio de las vacaciones, mientras esperaba a que Izzy llegase.
Toqueteando algunas cosas en la computadora, apareció una extraña plantilla con varios recuadros más pequeños a la izquierda y lo que parecía ser un gran círculo de color rojo en la esquina inferior derecha. En el centro, se encontraba un cuadro de color rojo y por sobre todo, la ventana tenia la leyenda de "Digital World".
Por un instante, Yolei se preguntó que había tocado para que apareciera esto. Entonces, pensó que tal vez se trataba de algún tipo de juego en línea.
Estaba muy tentada a abrirlo, pero fue sospechosa de la inesperada forma en la que había aparecido. Pensó que tal vez podría tratarse de algún virus disfrazado. Decidiendo correr por lo seguro, salió de la sala de computadoras para buscar a Izzy. Él sabría que hacer.
Había estado buscándolo por unos minutos, cuando se topo con un par de caras conocidas. Shirou y Davis estaban frente a los casilleros, charlando con otra chica.
Pensando en que no podría perder nada, se les acercó y les preguntó si sabían el paradero del genio informático.
"He? Ha, hola Yolei". Dijo Shirou, antes de parpadear ante el nombre que había pedido. "¿Conoces a Izzy?". Preguntó.
"Si, él es el presidente del club de computación". Contestó simplemente.
"No, lo sentimos, no lo hemos visto". Dijo la chica de rosa, feliz por cambiar la conversación de hace unos instantes. "Deberías preguntarle a mi hermano, él es uno de los mejores amigos de Izzy".
Parpadeando por unos momentos, Yolei trató de identificar a la chica. Entonces recordó. Ella era la hermana menor del jugador estrella de la secundaria, Taichi Yagami. Eso le dio una idea.
"Es cierto. Daisuke …".
"Davis!". Interrumpió el chico.
"Lo que sea". Dijo Yolei, poniendo los ojos. "Tú eres un fan del hermano de Yagami-san, ¿no es así?". Pidió secamente.
"Hmm. Y que quieres con sempai?". Pidió, al parecer todavía molesto porque la chica se negaba a usar su apodo elegido.
"Alguien esta ablando de mi?". Preguntó una voz.
Siguiendo la dirección de la voz, todos vieron a un chico de secundaria con el uniforme de color verde y el pelo de color marrón en un extraño peinado alborotado hacia arriba y un par de googles en la frente, como los que Davis llevaba.
"Hola Tai/sempai/hermano". Dijeron Shirou, Davis y Kari al mismo tiempo.
"¿Qué?". Se preguntó Davis, señalando a Shirou. "De donde conoces a sempai?". Preguntó acusadoramente.
Tai simplemente se rió. "T- quiero decir, Shirou aquí es una especie de viejo amigo nuestro". Dijo, señalándose a sí mismo y Kari.
Esto hiso que Davis se pusiera muy rígido. Si en verdad era un viejo amigo, entonces cabía la posibilidad de que este chico se convirtiera en su rival.
"De todas maneras". Dijo Tai, mirando a Yolei. "¿Por qué me andabas buscando?".
"Quería saber si sabes en donde está Izzy".
Frunciendo el seño por unos momentos, Tai negó con la cabeza. "Lo siento, no lo he visto en todo el día".
Yolei dejó caer los hombros en decepción. "Supongo que tendré que seguir buscando. Estoy segura de que él sabría que era esto de DigitalWorld en la computadora de la escuela". Con eso, Yolei siguió buscando mientras murmuraba, completamente inconsciente de lo rígidos que se habían puesto Tai y Kari.
"D-dijo Digital World?". Preguntó Kari en voz alta.
"Tenemos que encontrar a Izzy ahora". Ordeno Tai y comenzó a correr hacia la sala de ordenadores con Kari detrás de él.
Sin saber que estaba pasando, tanto Shirou como Davis decidieron seguir a los hermanos.
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Al doblar una esquina, Koushiro Izumi, alias Izzy, fue arroyado por un par de hermanos frenéticos.
"Lo sentimos tenemos … Izzy!". Exclamó Kari, haciendo que Tai se detuviera un par de pasos más adelante.
"Caramba! ¿Lo que en el nombre de Genai es tan urgente?". Preguntó el pelirrojo desde el suelo. Pero antes de que pudiera ponerse de pie, Tai lo agarró desde las solapas de su chaqueta y lo alzó.
"Es el Digimundo, Izzy. Esa chica con gafas y un pañuelo en la cabeza dijo algo sobre el Digimundo en la computadora de la escuela". Exclamó Tai con urgencia en una mescla de esperanza y preocupación.
Parpadeando rápidamente, Izzy utilizó su prodigiosa mente para deducir que su amigo estaba hablando de Yolei. Entonces, lo otro que había dicho llegó a su cerebro y él se encontraba corriendo hacia la sala de computadoras junto con los Yagami, mientras que Davis Y Shirou apenas si los habían alcanzado, cuando Izzy había empezado a correr también.
Cuando Davis y Shirou finalmente alcanzaron a los otros tres, vieron que Izzy estaba escribiendo furiosamente en la computadora, mientras que Tai y Kari estaban detrás de él con rostros ansiosos.
"No hay duda". Dijo Izzy, dejando de escribir. "La puerta al digimundo se ha abierto nuevamente, podemos ver a nuestros digimons de nuevo". Concluyó con una sonrisa.
"Hu? ¿Qué es Digimon?". Preguntaron Shirou y Davis al mismo tiempo, llamando la atención de los otros tres.
Moviendo sus cabezas de manera sumamente mecánica y sincronizada, los tres frente al computador miraron a los otros dos chicos.
"No creo que Matt había planeado que le dijéramos a Shirou sobre los digimons de esta manera". Murmuró Tai a Izzy, tratando de ser gracioso.
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Shirou escuchó atentamente las explicaciones de sus amigos. Si había entendido correctamente, él, su hermano y todos los chicos que había conocido el fin de semana, habían ido a un viaje de campamento el verano de hace 5 años, a excepción de Kari, quien se les había unido mas tarde. Allí fueron transportados a otro mundo que al parecer, estaba dentro de las redes de computadora y habían tenido grandes aventuras con unas criaturas extrañas llamadas Digimons. Cada uno de los niños tenía su propio compañero, y el suyo era llamado Patamon. El extraño aparato que tenía desde antes de perder la memoria y que sus amigos también tenían, era llamado digivice. La función de este digivice era la de servir como un boleto de ida al digimundo y les ayudaba a digievolucionar a sus compañeros digimons. La digievolucion era un extraño proceso de transformación que les daba nuevos cuerpos y poderes. Los 8 niños eran los encargados de proteger al digimundo y restaurar el equilibrio.
Una persona normal diría que todo eso no podía ser nada más que una historia inventada. Una simple fantasía de algunos niños con mucha imaginación.
Sin embargo, Shirou no era una persona normal. Él era un mago, alguien que vivía en el mundo iluminado por la luna. A pesar de que no conocía mucho sobre ese mundo, sabía un buen número de cosas, tales como que los monstruos y seres extraordinarios existían.
Mientras Davis intentaba entender la extraña idea que se le había presentado, Shirou se quedó mirando el aparato quemado en su mano. Si iba a este mundo, podría llegar a ser un héroe como había soñado.
Ciertamente era una razón mezquina para querer ir a ese lugar. Pero lo que nadie se había dado cuenta hasta el momento, era que Shirou era sumamente egoísta. El quería ser un héroe y salvar a la gente, poder hacerla feliz. Eso era lo que más deseaba, y era totalmente egoísta en ese pensamiento.
"Quiero ir". Dijo con calma.
Al instante, los demás lo miraron con atención. "¿Estás seguro?". Pregunto Tai.
"Si". Respondió. "Según lo que me han dicho, se supone que debemos ser los protectores de ese mundo, ¿No es así? quiero ir a ese lugar para ayudar. Además, tal vez recupere mis recuerdos si voy a ese lugar". Agregó al final, queriendo convencer al chico mayor.
Mirando sorprendido, Davis había escuchado la historia que su sempai le había contado sobre su viaje a otro mundo. No estaba seguro de creerle, pero su sempai jamás le había mentido. Fue cuando el tal Shero pidió para ir. ¿Y qué era eso de recuperar sus recuerdos?
Echándole una mirada a su sempai y Kari, Davis trató de no parecer menos ante el pelirrojo. "Yo también". Dijo, dando un paso adelante. "No estoy seguro de entender lo que está pasando, pero quiero ir también".
Tai miro a Izzy y luego a Davis. "No es tan simple". Sacó su digivice y se lo mostro a Davis. "Necesitas uno de estos para poder ir.
Mientras Davis insistía en que quería ir, el monitor de la computadora había comenzado a brillar.
Repentinamente, Shirou hiso un ruido de molestia y se cubrió la nariz con la mano, llamando la atención de todos. El repentino comportamiento de Shirou era a causa de su capacidad de sentir la magia. De la nada, un olor de magia había impregnado el aire a con una velocidad y cantidad que le provocó un ligero malestar al mago.
Antes de que cualquiera pudiese preguntarle al pelirrojo lo que ocurría, El destello de la pantalla se hiso demasiado grande como para ignorarlo y tres luces salieron disparadas del monitor. Una de ellas se estrelló contra Davis, haciendo que perdiera el equilibrio y callera al suelo, mientras que las otras dos salieron despedidas por la puerta y desaparecieron.
Por varios segundos, todos se quedaron atónitos ante lo que había pasado. Entonces miraron a Davis, o más específicamente a lo que se encontraba en sus manos.
Era un aparato en forma de puño con bordes de color azul claro, tenía un enorme botón blanco en el centro i un botón más pequeño de color rojo justo por debajo de la pantalla. A la derecha de esta, había dos botones que asemejaban a flechas indicando arriba y abajo, una antena de color negro salía por la parte superior derecha.
Mirando entre el monitor y el extraño objeto en posición de Davis, Izzy pensó en una conjetura sobre lo que era. Antes de que siquiera pudiera expresar su idea, los digivices de Kari, Tai y el suyo propio habían empezado a sonar. El único que se había quedado en silencio, había sido el de Shirou, ya que parecía que no funcionaba.
La respuesta era obvia para todos. Lo que Davis tenía en sus manos, era un Digivice.
"¿Es-eso es?". Empezó Kari.
"Pero es diferente a los nuestros". Respondió Tai, antes de que su hermana terminase de formular la pregunta.
"¿Es esto de verdad?". Dijo Davis, entendiendo lo que ocurría. "Esto es una de esas cosas digi-lo que sea, ¿no? Con esto puedo acompañarlos, ¿verdad?".
Tai fue el único que logró responder, acercándose al chico y dándole una palmada en el hombro. "Felicidades, Davis!". Felicitó al muchacho. "Parece que eres un niño elegido ahora".
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Al final, habían aceptado que Davis los acompañara. Después de todo, si el Digivice había ido hacia él, quería decir que era un niño elegido.
Todos se habían parado frente a la computadora, tratando de averiguar cómo podían viajar al Digimundo.
"Siempre que fuimos al Digimundo, fuimos arrastrados por los digivices. Tal vez todavía funcione". Dijo Tai, recordando todas las veces que había ido al extraño mundo.
Pensando en las palabras de su hermano, Kari señaló su digivice hacia el monitor. Repentinamente, los digivices de Kari, Tai, Davis e incluso el de Shirou empezaron a brillar al igual que la pantalla.
En un destello de luz, los cuatro niños fueron absorbidos por la luz.
Izzy, quien estaba justo parado fuera del trayecto de la Luz, se sorprendió ante lo que vio, antes de alcanzar desesperadamente para su Digivice. Pero antes de que pudiera seguir a sus amigos, la puerta del laboratorio se abrió, develando a una exhausta Yolei.
"Izzy! ¿Qué fue ese resplandor?". Preguntó jadeando.
"He, he, solo fue una de las lámparas que parpadeó por unos momentos". Trató de mentir.
Recuperando su aliento, Yolei miró al pelirrojo y levantó una ceja, antes de mirar a las lámparas de techo, y no ver nada extraño en eso. "Enserio Izzy, tienes que aprender a mentir mejor". Dijo secamente. "de todas formas. Te había estado buscando, porque algo extraño apareció en la …". Se fue apagando, al ver que Izzy ya había visto el extraño programa en la computadora. "Hu, no importa. Supongo que ya lo viste". Señaló. "Entonces, ¿Qué es este programa, Que hace?". Preguntó.
Sudando ligeramente, Izzy trató de pensar en una escusa creíble, cuando algo comenzó a sonar en su mano. Al mismo tiempo, algo empezó a sonar en la mano de Yolei.
Ambos levantaron las manos y se sorprendieron al ver que el otro tenía un extraño objeto de plástico que sonaba como una alarma de reloj.
Sorprendido, Izzy miró a Yolei. "De donde sacaste eso?". Preguntó. El objeto en la mano de Yolei era similar al de Davis, solo que de color rojo donde el de Davis había sido azul.
Levantando la mirada, Yolei se sorprendió al ver la seriedad con la que su ídolo de la informática lo miraba. Ruborizándose ligeramente ante la intensa mirada, la chica tartamudeó una respuesta. "Y-yo no lo sé. Solo apareció en mi mano…".
De repente, los dos dispositivos comenzaron a sonar nuevamente. Mirando en ambas pantallas, se podía ver a otro punto azul acercarse a ellos.
Al abrirse la puerta, vieron a Iyori entrar con un dispositivo similar al de Yolei en su mano, con la diferencia de que este era de color amarillo. "Aquí estás, Yolei. Quería pedirte que arreglaras mi computadora".
Izzy se dio cuenta de que las otras dos luces que habían salido de la computadora junto con el Digivice de Davis, debieron haber sido estos otros dos Digivices. Quería esto decir que tanto Yolei como Iyori eran niños elegidos? Se preguntó a sí mismo.
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Si alguien le hubiese preguntado a Shirou como se sentía el viaje, él le habría respondido que se sentía como el numero 8 sabía. Era la única respuesta que podría haberse acercado a describirlo con precisión. Después de todo, no todos los días alguien era succionado por una computadora a otro mundo.
En un momento, había estado en la sala de computadoras en una escuela en Odaiba, y al siguiente, se encontraba en lo que parecía ser una selva en otoño. Era este acaso el digimundo?
"Donde diablos estamos?". Preguntó una voz sorprendida en el suelo junto a él.
Davis había vivido una vida relativamente normal toda su vida. Tenía amigos, jugaba un deporte, era malo en matemáticas, peleaba a menudo con su hermana mayor. El único punto singular en su vida, era cuando tenía 7 años, cuando un grupo de fantasmas lo habían secuestrado junto con toda su familia. A pesar de que casi nadie se acordaba de eso, y los pocos niños que lo hacían, preferían no hablar del tema.
Pero en este momento, sin lugar a dudas, su vida había dado un giro de 180 sin previo aviso. Sentado en el suelo junto al chico nuevo, se dio cuenta de que estaba en un bosque de color naranja, como si fuese otoño. Mirando alrededor, vio a su sempai y Kari mirando alrededor, como si buscaran a alguien.
Poniéndose de pie, miró al pelirrojo. Entonces, se dio cuenta de algo. "Hey, ¿Qué le pasó a tú ropa?". Preguntó, llamando la atención de los hermanos.
Los tres miraron a Shirou, cuya ropa no había cambiado en nada, excepto que ahora llevaba un par de mangas rojas en los brazos que solo parecían estar conectadas entre sí por un lazo plateado en el frente. En la parte posterior, parecían estar unidos por una especia de broche metálico, y en ambos puños, parecía tener una adorno en forma de ovalo de metal.
Mirándose a sí mismo, Shirou se preguntó de donde había salido estas mangas. Entonces vio a Davis. "Y que me dices de tu ropa?".
Esta vez, fue Davis quien se sorprendió. Sus ropas habían cambiado a lo que parecía ser una chaqueta de aviador con un diseño de flamas, un par de guantes amarillos y zapatillas de deporte de color naranja.
Tanto Tai y Kari se sorprendieron. "¿Desde cuándo el Digimundo da ropa nueva?". Se preguntó Kari.
Tai no tenía ninguna respuesta para su pregunta.
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Sentado en la oscuridad, un chico de alrededor de 12 años se encontraba viendo varias pantallas, estaba vestido con ropas de color azul obscuro y una capa bifurcada sujeta por dos hombreras doradas. En su cara, sus ojos estaban ensombrecidos por unos anteojos obscuros con bordes dorados y un símbolo de color violeta en el centro. Este joven era el emperador de los Digimons, quien había esclavizado a una buena parte del digimundo.
Sin embargo, había empezado a sentirse cada vez más y más aburrido. "Si tan solo hubiera algún tipo de resistencia para hacerlo más interesante". Pensó. Después de todo, qué sentido tenía jugar un juego cuando se sabía que siempre iba a ganar.
Al decir esto, recordó a un grupo de Digimons que parecían ser mucho más fuertes que el resto, a pesar de solo ser novatos y un campeón. Ellos podrían haber planteado un buen reto, de no ser porque casi había capturado a todos para el momento. Apenas hace un par de horas, había atrapado a un Piyomon y un Tentomon. El único con el que seguía teniendo problemas, era con el Gatomon que parecía ser inmune a sus anillos.
Repentinamente, un sonido lo sacó de sus contemplaciones, y una pantalla había aparecido frente a él. En ella, se podía ver a cuatro humanos caminar en el bosque otoñal. "Otros humanos en mi jardín privado?". Se preguntó a sí mismo.
"No importa". Pensó, mirando al dispositivo en su mano. Similar al que Davis tenia, el emperador poseía un digivice. Pero a diferencia de la del chico con googles, el suyo era completamente negro, incluso en los lugares donde el de Davis era blanco. "Con el poder de mi Digivice obscuro, no podrán hacer nada". Con un gesto de su mano, unos botones luminosos aparecieron frente a él.
Presionando uno, apareció la imagen de un Unimon. "Quiero que te encargues de estos humanos". Ordenó, antes de fruncir el seño. "Y mas te vale que no me falles nuevamente como con el Gatomon". Gruñó.
"Entiendo mi señor". Sintió el digimon.
Mientras seguía observando el monitor, pensó que tal vez este era el entretenimiento que había estado buscando.
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Sentado en la rama de un árbol, Tai observó los alrededores con su telescopio de bolsillo, al igual que la primera vez que había llegado al digimundo. Afortunadamente, esta vez no se había encontrado con ningún Kuwuagamon enojado.
Al mismo tiempo, Shirou y Davis miraban a los alrededores asombrados. "Me resulta difícil creer que estamos en un mundo distinto. ¿No lo crees Shero?". Preguntó Davis.
Por su parte, Shirou había agarrado una rama para intentar analizarla con su magia de manera discreta.
Viendo que estaba siendo ignorado, Davis intentó hablar con Kari, pero esta había empezado a subir a la rama donde estaba su hermano. Mirando a su alrededor para buscar algo que hacer, notó algo inusual.
Detrás de unos arbustos, había una máquina expendedora de refrescos. Pensó que era algo extraño, pero lo ignoró, en favor de la sed que sentía.
Mientras Davis iba por su bebida, Shirou miraba con atención la rama que había agarrado.
Según su hechizo de análisis, esta rama no estaba hecha de madera, pese a todo lo que sus sentidos normales le decían. En realidad, esta rama estaba compuesta de ceros y unos. De hecho, todo a su alrededor estaba compuesto nada más que de información.
Mirando por encima de su hombro, se aseguró de que ninguno de sus compañeros lo estuviese viendo. Una vez seguro de esto, trató de reforzar la rama. Pero por más que lo hiciera, no parecía recibir el prana. Estaba a punto de tratar un par de cosas que había escuchado de las conferencias que su padre le había dado o de lo que había leído en los libros, pero fue cuando escuchó a los hermanos bajar del árbol. Ya habría tiempo para intentarlo más tarde.
"Encontraron algo?". Preguntó a los Yagami.
Ambos negaron con la cabeza. Cuando Tai estaba a punto de agregar algo, los tres escucharon el grito de Davis.
Mirando en su dirección, vieron que el nuevo niño elegido había sido cubierto por unos extraños seres verdes con ojos saltones y manchas púrpuras en la espalda. Shirou se había preocupado ligeramente por esto, ya que no tenía idea de lo que eran esas cosas, pero tanto Tai como Kari solo se habían reído de la situación del otro chico.
"Pwaj!". Exclamó Davis al verse cubierto de una especie de moco pegajoso. "Qué asco. Y encima de todo, en la ropa nueva!".
Al ver que su compañero de clases estaba bien, Shirou se relajó y empezó a reírse con los demás, mientras se acercaba para ayudarlo a ponerse en pie.
A unos pocos pasos de Davis, los cuatro escucharon un susurro de los arbustos cercanos.
De la nada, lo que parecía ser un gato de color blanco había aparecido. Centró sus ojos en Davis y le gruño.
Habiendo tenido ya bastante de animales mutantes saltándole encima, Davis se puso de pie y trató de espantar al felino. "Shu! Fuera gato apestoso". Dijo con molestia.
"Que me llamaste!?". Sorpresivamente gruñó el gato.
Esto pareció asustar a Davis, quien no había esperado ninguna respuesta del animal. "Whaa!". Cayendo de culo, trató de retroceder. Asustado, intento llegar a cualquier arma para defenderse. Metiendo la mano en el bolsillo, se sujetó a algo y lo blandió frente el felino como si fuera un escudo. "A-Atrás tú, cosa rara!".
Esto fue un error. Lo que Davis había sacado, había sido su Digivice. Un digivice que era muy similar al que llevaba el emperador de los Digimons.
Los ojos del Gato se estrecharon, tornándose peligroso. "Eres un ciervo del Emperador, verdad?!". Acusó el gato, enseñándole las garras, de las cuales habían empezado a brotar chispas.
"Mierda!". Pensó Davis frenéticamente. "Estos monstruos tienen súper poderes!".
Sin previo aviso, el gato se abalanzó sobre el paralizado Davis.
Al ver a alguien en problemas, Shirou hiso lo único que se le había ocurrido para lidiar con los matones. Ponerse en frente y recibir los golpes hasta que se cansaran.
Claro que no era la mejor de las estrategias y era mucho más peligroso contra una aparente bestia fantasmal, pero él nunca había sido uno de grandes planes.
Cuando las garras electrificadas del gato estaban a punto de hacer contacto con la cara del pelirrojo, una voz lo detuvo.
"Gatomon, Alto!". Gritó Kari en Pánico.
Lo había hecho justo a tiempo, ya que si hubiera sido un segundo más tarde, Shirou habría terminado con algo más que unas marcas de rasguños en la cara.
Girando hacia un lado, el gato blanco, ahora identificado como Gatomon, siguió el origen de la voz familiar.
"Kari?". Preguntó en asombro. Era más alta y su voz había cambiado un poco, pero ella fue capaz de reconocer de inmediato a su compañera. "Kariii!". Exclamó en alegría, antes de saltar hacia los brazos de la chica.
"Hu? ¿Qué? ¿He?". Dijo Davis, elocuentemente.
"Viniste! Realmente viniste!". Decía Gatomon, mientras empezaba a romper. Sin embargo, rápidamente se secó los ojos y saltó de los brazos de Kari, para hacerle frente al chico en el suelo y … "¿TK?".
"Espera, Gatomon". Kari la detuvo, colocando una mano en su hombro. "Davis es un amigo".
Gatomon simplemente miro a Kari con los ojos bien abiertos en el asombro. "Pero él tiene un Digivice igual al del emperador!". Argumentó ella.
Fue cuando Davis se dio cuenta de lo que tenía en la mano. Efectivamente era el digivice que había recibido. "¿Esto?". Señaló al objeto en su mano. "Apenas acaba de salir de la computadora hace solo unos momentos".
Gatomon lo siguió mirando con los ojos entrecerrados, pero Kari la levantó y la volvió a abrazar. "Está bien, él es un viejo amigo mío". Insistió.
Con un suspiro de resignación, acepto las palabras de su niña elegida.
Bajando una vez más del abrazo de Kari, coloco sus dos patas delanteras junto a su boca y gritó. "Está bien, Patamon. Son Kari, TK y Tai!".
Desde la dirección en la que Gatomon estaba gritando, apareció una especie de cerdito naranja sin nariz, y lo que parecía ser alas de murciélago en la cabeza. Parecía ser bastante cauteloso, pero al ver a los humanos, su cara cambió a una de alegría. Aun más, cuando vio a cierto pelirrojo. Claro que parecía algo diferente, pero aun así, sabía quien era. "¡TK!". Gritó con alegría, y voló a toda velocidad hacia el chico.
Con buenos reflejos, Shirou atrapó al extraño ser en el aire, y lo sostuvo frente a su cara, mientras este le sonreía. "Me alegra mucho verte de nuevo. As cambiado un poco". Dijo sonriendo todo el tiempo.
Por su parte, Shirou simplemente se le quedó mirando. "Te conozco?". Preguntó con una ligera confusión.
Los dos Digimons se congelaron al oír las palabras del chico. Los ojos de Patamon se habían abierto enormemente y parecía casi traicionado. "¿Q-Que quieres decir? ¡Soy yo, Patamon!".
El extraño cerdito estaba por decir algo más, cuando Kari lo llamó. "Patamon, podrías venir un momento".
Mirando entre su niño que parecía no reconocerlo y la niña de la luz, Patamon se soltó del agarre de su compañero y voló hacia la chica, todo el tiempo mirando sobre su hombro al pelirrojo.
Junto a Kari, Tai estaba pensando en la mejor manera de dar la noticia. Pensó que lo mejor sería hacerlo rápido, como quitar una bandita.
No era así como había querido pasar su primer día de regreso en el Digimundo. Por otro lado, ¿Cuándo el Digimundo había ido bien con los planes?
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Gatomon se sorprendió al oír las noticias. Patamon …
Patamon estaba a punto de llorar. "¡¿Qué quieres decir con que perdió la memoria?!". Chilló con los ojos llenos de lágrimas.
Rápidamente, los niños le explicaron la situación de Shirou a Patamon. Con lagrimas en los ojos, el digimon entendió y comenzó a acercarse al pelirrojo.
"¿De- de verdad no me recuerdas?". Preguntó tristemente.
Shirou se sentía un poco incómodo ante la mirada tierna de ojos azules. "Yo… lo siento, pero no".
Tragando un sollozo, Patamon se secó las lágrimas y trató de poner un frente valiente. "M-mucho gusto. Soy Patamon". Se presentó con una sonrisa aguada y le extendió su negra patita.
Sintiéndose mal por la pequeña criatura, Shirou aceptó la pata y la estrecho. "Espero que podamos volver a ser buenos amigos". Añadió, dándose cuenta de que este era su compañero desde antes de que perdiera la memoria.
La sonrisa de patamon se volvió un poco más real en esto, pero todavía seguía teniendo matices de tristeza.
A un lado, Davis no había entendido la extraña interacción. Sin saber de las circunstancias de Shirou o haber escuchado lo que Tai y Kari le habían dicho a los digimons, simplemente pensó que Shirou simplemente se había olvidado de un viejo amigo. Sin duda, debía de alejar a Kari de alguien que ni siquiera recordaba a sus amigos.
Por su parte, Kari se sentía también triste por la difícil situación, tanto del chico como la del digimon.
Miró a gatomon. Se pregunto cómo se sentiría si Gatomon la olvidase. Fue entonces, que se dio cuenta de algo. "¡Gatomon!". Dijo, y señaló a la cola del gato. "¡Tú anillo!". Indicó el lugar donde claramente faltaba la banda dorada con las inscripciones en el lenguaje digital.
Gatomon miró por unos instantes a su cola, carente de joyería. "Es a causa del emperador". Gruñó.
Fue cuando Kari recordó que su compañero había estado despotricando algo sobre un emperador de los Digimons. Se acercó al felino y lo alzó en sus brazos. "Cuéntanos que pasó".
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"Y eso fue lo que pasó". Termino de relatar. "Y ahora, sin mi anillo, mis poderes se han reducido a los de un novato". Se quejó, con amargura en su voz.
Davis miro a su digivice. "Fue por eso que me atacaste". Comprendió. No podía culpar al gato. Si alguien viniera a su casa y comenzara a esclavizar a todos a su alrededor, tampoco estaría muy feliz.
"Si". Estuvo de acuerdo Gatomon. "Lo peor es que ese digivice negro nos drena de energía, impidiendo las digievoluciones".
Tai estaba empezando a entender por qué se había reabierto la puerta. Pero antes que nada, tenía que saber algo. "Dime, Gatomon. ¿Qué le pasó a Agumon?". Preguntó, sin saber si quería oír la respuesta.
El ver a Gatomon desviar la mirada, fue todo lo que necesitó para entender. Su compañero era un esclavo del emperador también.
"No solo él". Añadió Patamon. "Cuando atacó, nos separamos. Hace poco también había capturado a Piyomon y Tentomon".
"Solo quedamos nosotros". Terminó Gatomon. "No sabemos si Gabumon o Gomamon lograron escapar. Pero sé que capturaron a Palmon".
"Qué clase de tontería es esa de un emperador!". Gruñó Kari. "Debe ser solo un niño tonto que no sabe con quién se está metiendo".
"Eso mismo, hermana". Añadió Tai, igualmente indignado. "Una vez que recuperemos a nuestros compañeros, se va a enterar por qué no hay mas Darck masters en el digimundo".
En silencio, Shirou estaba de acuerdo, a pesar de que no tenía idea de lo que Tai se refería con Darck Masters.
"Ten cuidado, Tai". Advirtió Gatomon. "Incluso si logramos rescatar a Agumon y los demás, no hay garantía de que sea de mucha ayuda si no son capaces de Digievolucionar".
"No te preocupes". Insistió el mayor de los cuatro. "Qué podría hacer?". Preguntó retóricamente.
"Enviarme a mí para acabarlos". Respondió una voz desde lo alto.
Mirando hacia arriba, todos vieron a un caballo blanco con un casco rojo y alas negras. Pero lo que más llamó la atención de Kari y Tai, fue el anillo de color negro en su cuello, y el tono rojo sangre de la visera normalmente azul del Unimon.
"¡Tu!". Grito gatomon, recordando al digimon que destruyó su anillo.
"Yo". Estuvo de acuerdo Unimon. Y antes de que nadie más dijera cualquier cosa, el caballo alado abrió su boca y una esfera de energía apareció en ella.
"Corran". Gritaron Tai, Kari, Gatomon y Patamon al mismo tiempo.
Un instante después, el lugar en el que todos habían estado parados, explotó por la esfera de energía del unimon.
"Por Aquí". Gritó Gatomon. "Conozco un lugar seguro".
Davis había visto y escuchado suficientes historias para niños y películas, como para saber que no debía seguir a un gato que hablaba por un bosque, pero entre el pequeño animalito con aspecto inocente o el caballo con casco que lanzaba esferas de la muerte, tomó sus opciones con el primero.
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Habían seguido a Gatomon hasta una cueva. Afortunadamente, el follaje era lo suficientemente denso como para cubrir su huida.
Una vez a dentro, Gatomon pasó a explicarles lo que el emperador había estado usando para controlar a los digimon.
"¿Estás diciendo que esos anillos negros son como los engranes negros de Devimon?". Preguntó Tai.
Patamon, quien era el único de los dos digimons que había peleado contra devimon, negó con la cabeza. "Ciertamente se le parecen, pero los engranes solo hacían a los digimons enojados y agresivos. Los anillos solo le dan el control al emperador".
"Maldición". Dijo Tai, pisando el suelo con fuerza. "Si tan solo Agumon estuviera aquí y pudiéramos digievolucionar".
Entonces, se sintió un pequeño temblor. Mirando hacia abajo, todos vieron como una pequeña grieta se había formado desde el lugar en donde Tai había pisado con fuerza.
Abriendo mucho los ojos, todos intentaron huir, pero fue demasiado tarde. El piso se derrumbó y todos cayeron un nivel.
"¡Tai!". Gritó Kari enojada, debajo de la pila de perro en la que habían caído.
"L-Lo siento". Jadeó Tai.
"Alguien quite su codo de mi estomago!". Se quejó Davis.
"Haww. No ciento mis alas". Se escuchó decir a patamon.
"Suelten mi cola!". Gritó Gatomon.
Shirou, quien se encontraba debajo de todos, no dijo nada. Probablemente porque no podía respirar.
Una vez que todos se habían desenredado, se dieron cuenta de algo. A pesar de estar en el interior de una cueva, había mucha iluminación.
Mirando hacia el centro, vieron una zona de piedra despejada, con un extraño huevo en el centro. El lugar estaba justo situado debajo de un agujero que daba al exterior, permitiendo que un rallo de luz callera justo sobre el huevo.
El huevo en sí, también parecía extraño. Era de color naranja rojizo con un diseño de llamas. Tenía un trozo de metal en la parte superior, que se asemejaba a una cuchilla, y en el centro, había una imagen tribal de un sol naranja.
Ninguno de los humanos sabía que era eso. Sin embargo, dos de ellos reconocieron el símbolo en el.
"Tai. ¿Eso es…?".
"La cresta del valor". Confirmó el chico.
Habiendo viajado mucho durante toda su vida, Gatomon había adquirido una gran cantidad de información sobre prácticamente todo. Fue por eso que supo lo que era. "Ese es el digiegg del valor".
Los demás la miraron. "Se dice que en la época antigua del digimundo, los digimons no podían digievolucionar con facilidad. Por lo tanto, habían recurrido a la implementación de objetos conocidos como los Digieggs o Digimentals. Estos le permitían a los digimons digievolucionar de manera distinta". Aclaró. "Esto parece haber estado aquí desde hace mucho tiempo". Señaló, mirando al objeto con detenimiento.
Pensando en ello, Tai supuso que esta cueva podría haber quedado escondida desde la época primitiva.
Mirando al símbolo en el huevo, el mismo símbolo que se le había confiado en su primera aventura, Tai no pudo dejar de pensar que tal vez esto era algo de los niños elegidos que Genai les había dicho, habían venido antes de ellos.
Decidido, el líder de los niños elegidos se acercó al huevo e intentó sacarlo. Sin embargo, sin importar cuanto lo intentase, no podía moverlo. "No puedo sacarlo". Dijo con voz tensa por el esfuerzo. Luego de otro par de tirones, se rindió y miró a su hermana. "Kari, ¿Por qué no lo intentas?".
Asintiendo, Kari se acercó al huevo e intentó sacarlo, pero se reunió con los mismos resultados que su hermano. "Es como si estuviese pegado al suelo". Dijo, sacudiendo los brazos por la tención.
Mirando a Shirou, Tai le señaló. "Tu turno. Inténtalo".
Mirando dubitativo, Shirou se acercó y tiró del huevo. Lentamente, el huevo comenzó a elevarse, haciendo que los demás mirasen con asombro. Pero cuando solo había levantado medio centímetro, un rayo de color negro brotó del huevo y electrocutó a Shirou, haciendo que lo soltase y se callera.
Todos parpadearon. ¿Por qué había hecho eso, cuando no les había pasado nada a los demás?
Rascándose la cabeza, Tai se preguntó por qué no podía levantar el huevo, a pesar de que él era el niño elegido del valor, mientras que TK… er, Shirou si había podido, aunque sea un poco. Tendría algo que ver con su pérdida de memoria?.
"Hombre, ¿pensé que la gente freía los huevos, no al revés". Dijo Davis.
Al instante, Tai pensó en algo. Si Davis era un niño elegido ahora, donde estaba su digimon?. La primera vez que todos habían venido al digimundo, sus socios le habían estado esperando, a excepción de Kari, pero esto se había debido a que Genai había perdido el Digiegg de gatomon cuando se había escapado de los Darck masters.
Cambiando su foco de atención, miró al digiegg del valor. Era un objeto extraño que había aparecido ahora que había un nuevo niño elegido. Tal vez era para Davis. "Davis, inténtalo tú ahora".
Davis miró a su sempai. "¿Qué?". Le preguntó. "Esa cosa solo acaba de electrocutar a Shero ahí, no hay forma de que lo estoy tocando!". Declaró cruzándose de brazos.
Tai simplemente se acercó a su kohai y colocó sus manos en los hombros de Davis. "Escucha, es muy importante que lo intentes. Creo que solo tú podrías mover ese digiegg". Dijo con seriedad.
"Por favor, Davis". Suplicó Kari. "Podría ser la única manera de ayudar a nuestros amigos".
Davis no sabía qué hacer. Por un lado, no quería ser electrocutado. Por el otro, era Kari de la que estábamos hablando. Además, un amigo de su sempai estaba en problemas. Por último, miró al pelirrojo. No parecía que la descarga le hubiera hecho mucho, así que ¿Qué tan malo podría ser? se dijo a sí mismo. "Ok, lo intentare". Declaró.
Acercándose al extraño objeto, Davis se preparó para ser electrocutado. Sujetándolo firmemente con ambas manos, se sorprendió al sentir una extraña calidez proviniendo del huevo como si estuviese vivo.
Davis tiro con fuerza, esperando una gran resistencia, por lo que se sorprendió al caer de culo, sujetando el huevo naranja en sus manos. "Pero no pesa nada". Dijo, sorprendido que los demás no hubieran sido capaces de sacarlo.
Repentinamente, un resplandor naranja surgió del hueco en el que había estado el digiegg. En el interior, comenzó a aparecer una figura flotando. Repentinamente, la figura saltó de la luz y cayó frente a Davis. "¡Sí!". Proclamó con alegría, saltando de un lado a otro. "Finalmente alguien movió el digiegg. Mucho gusto, soy veemon, como te llamas?". Se presentó, deteniendo sus saltos frente a Davis y extendiéndole la mano.
Era una especia de dinosaurio de color azul con el vientre blanco al igual que su hocico, en el que tenía un pequeño cuerno sobre su nariz. Sus grandes ojos de color rojo, adornados con una pequeña marca amarilla debajo de cada uno, mostraban felicidad. Tenía un par de orejas retorcidas hacia atrás y una cola igualmente retorcida. Finalmente, en el centro de su frente, había una "V" de color amarillo.
"Veemon…". Murmuró Gatomon, hasta que reconoció el nombre. "Lo recuerdo, se supone que es un digimon que trae buena suerte y ama la diversión". Dijo, y entonces parecía perpleja. "Pero pensé que se habían extinguido".
"S-Soy Davis". Dijo Davis, todavía sorprendido por lo que acababa de ocurrir.
Mirando a un lado, Tai tenía una sonrisa que era en parte melancólica y en parte triste. Recordaba cómo había sido su primera interacción con Agumon.
Detrás de Tai, Shirou se había tapado la nariz. No había detectado nada, ni siquiera esa extraña energía de color negro que lo había electrocutado con sus sentidos mágicos. Pero en el momento en el que esa llamarada de luz de la que el dinosaurio azul había salido, detectó una fuerte concentración de mana, que le hiso pensar en dragones y fuego.
Kari, quien había estado parada a un lado de Davis mientras sacaba el Digiegg, y por lo tanto, estaba en frente a su hermano y Shirou, vio el extraño comportamiento del pelirrojo. Recordando que había hecho lo mismo antes de que los Digivices aparecieran, estaba a punto de preguntarle lo que le ocurría. Desafortunadamente, no tuvo la oportunidad, ya que toda la cueva comenzó a temblar.
"¿Qué- ¿Un terremoto?". Preguntó Tai, intentando mantenerse en pie.
"No, arriba". Señaló Gatomon.
Mirando hacia arriba, la sangre desapareció del rostro de Davis y Shirou.
Abriéndose camino entre la pared de roca, había un enorme dinosaurio de color gris y blanco con los ojos rojos. "Es un Monstruo!". Gritó Davis.
"No, es otro digimon. Es Monochromon". Grito Kari.
"Rápido, Tenemos que salir de aquí". Dijo Tai, corriendo hacia otra cueva, esperando a que lo llevase al exterior.
Afortunadamente, tuvieron suerte. La cueva los llevó al exterior, pero Monochromon estaba justo detrás de ellos.
Teniendo más espacio para maniobrar, Tai y Patamon se movieron hacia la izquierda, mientras que Shirou, Kari y Gatomon a la derecha.
Davis, quien se había quedado atrás, estaba saliendo de la cueva, con Monochromon caliente en sus talones. Justo en el momento en el que había llegado al exterior, Monochromon uso su ataque especial, aliento de volcán, enviando una ráfaga de fuego hacia el chico y el digimon azul.
En un rápido movimiento, Veemon empujó a Davis hacia unos arbustos, salvándolo de morir calcinado.
Siguiendo sus instintos, Shirou tomó una rama de un árbol he intento reforzarlo nuevamente. Tenía pensado enfrentarse al dinosaurio mientras los demás se escapaban. Por desgracia, todavía no podía reforzar la rama.
Frustrado, trató de recordar algo de lo que su padre le había enseñado, con la esperanza de que pudiera ser de ayuda.
Preocupada por su amigo, Kari intentó ayudar a Davis. Pero mientras corría hacia él, su pie se quedó atorado en algunas raíces que sobresalían. "Hay! Mi tobillo".
Escuchando un grito, Monochromon cambió su foco de atención hacia la niña de rosa, y comenzó a correr hacia ella con la intención de aplastarla.
"Kari!". Gritaron Gatomon y Davis. Este último, habiéndose puesto de pie para ver lo que le había pasado a la chica que le gustaba.
Habiendo corrido al lado de Kari, Tanto Gatomon como Shirou intentaban sacarla de aprietos, antes de que el Monochromon les alcanzara.
Mirando al dinosaurio corriendo hacia ellos, Shirou exprimió su cerebro en busca de algo que pudiera ser de ayuda.
Fue cuando recordó algo.
"Air gradation?". Había preguntado Shirou, cuando su padre le había estado dando una conferencia sobre las magias más básicas.
"Si". Dijo el hombre. "Se trata de comprimir tu prana en una forma solida. Se lo llama air gradation, ya que aparece de la nada, a diferencia de alteración…".
"¿Y que es alteración?". Preguntó el niño, entusiasmado por aprender sobre la magia.
"Se trata de cambiar un objeto mediante la aplicación de Refuerzo y air gradation. Por ejemplo. Sí tomas una roca y refuerzas el concepto de nitidez y aplicas prana como con air gradation, la estructura de la roca se alteraría para tomar la forma de un cuchillo o espada. La diferencia con el air gradation, es que se utiliza la base de algo ya existente en lugar de su propio prana, haciendo que los cambios puedan ser permanentes y más eficientes que la gradation. Los alquimistas en particular, prefieren este tipo de métodos ya que…".
Mirando a la rama digital en sus manos, Shirou pensó que tal vez podría intentarlo. Después de todo, todo en este extraño mundo parecía estar hecho de datos.
Cerrando los ojos, Shirou se concentró en una imagen sencilla que pudiese forzar en esta rama.
Casi inmediatamente, la imagen de una espada apareció en su mente. No era nada espectacular ni vistosa. Era de un metro de largo de color plata y con una guarda de cruz simple sin ningún tipo de decorados. Era más fina que las espadas tradicionales europeas, perfecta para cortes rápidos.
Usando esa imagen como concepto, se centró su único circuito artificial para que alterase los datos que componían la rama, para que tomasen la forma de una espada.
"Trace, on". Murmuró como aria.
Kari estaba preocupándose por su seguridad y la del pelirrojo, viendo como el enorme dinosaurio cargaba hacia ellos. Entonces, vio como Shirou se había colocado frente a ella con una rama en sus manos, como si se tratase de una espada. Estaba a punto de decirle que corriese, cuando lo escuchó murmurar algo.
Para su asombro, partículas de datos comenzaron a volar de la nada, hacia la rama en las manos del pelirrojo. Un segundo más tarde, en lugar de una rama frágil de madera, una espada estaba en sus manos. "¿Q-Que?".
Viendo a la enorme criatura a unos pocos metros, Shirou hiso algo sumamente peligroso e irresponsable…
Inundó su propio cuerpo con prana, tratando de reforzarse a sí mismo.
Sintiendo como si sus huesos se estuviesen a punto de derretir, y su sangre estuviese transportando trozos afilados de vidrio, apretó los diente y cargo hacia el dinosaurio.
"¡TK!". Gritaron Tai y Patamon, olvidando que el pelirrojo ya no respondía a ese nombre.
Pero para sorpresa de todos, él había esquivado la envestida del cuerno de Monochromon y balanceo su espada a un lado de la cabeza del digimon con una fuerza increíble, haciendo que cambiara bruscamente de dirección y pasara inofensivamente junto a Kari, y siguiera un par de metros entre los árboles.
Antes de que pudiese celebrar su acto heroico, cayó de rodillas, jadeando y sudando báldes. Al parecer, no había reforzado su cuerpo correctamente, apenas lo suficiente como para desviar al dinosaurio, pero ahora se sentía débil y cansado, además de que le dolía todo su cuerpo.
Finalmente, Kari había logrado zafar su tobillo de las ramas, y comenzó a correr hacia su amigo en preocupación. Pero tras dar solo algunos pasos, escuchó detrás de ella un rugido.
Volteándose, vio que el Monochromon había vuelto, y parecía más molesto por haber sido golpeado.
Dándose cuenta del regreso del dinosaurio, Shirou intentó ponerse nuevamente de pie, pero ese truco fallido de refuerzo que se había tirado, estaba cobrando su precio.
Viendo como el dinosaurio se proponía reanudar su envestida hacia los dos chicos, Davis se dio cuenta de que esta vez el pelirrojo no sería capaz de desviarlo. No solo él, sino que también Kari estaban en grave peligro.
"Rápido, Davis". Dijo el dinosaurio azul. "Usa tu valor para darme fuerzas". Señalando al digiegg, le dijo a Davis. "reúne tu valor y di: Digiarmor Energice! Así podre digievolucionar y ayudar en la pelea".
Sin saber qué mas hacer y preocupado por sus dos compañeros de clases, Davis levantó el huevo y gritó a todo pulmón. "Digiarmor, Energice!".
Al instante, el huevo comenzó a brillar de una luz naranja. "Veemon ArmorDigievolucina a…". Dijo Veemon, y el huevo se partió y voló hacia él.
En una llamarada de fuego, el pequeño dinosaurio azul había crecido, superando a Davis en altura. Los fragmentos del huevo se habían incorporado a su cuerpo en los brazos y las piernas, dándole grandes garras. Un peto con el símbolo del sol naranja en la espalda había aparecido, y un casco con una cuchilla sobresaliéndole del frente al igual que la del huevo se aferró al rostro del digimon. "Flamedramon! El valor en llamas".
Sin un segundo que perder, el recién digievolucionado digimon se lanzó hacia el Monochromon entrante y lo empujó a varios metros.
"¿Q-Qué es eso?". Preguntó un jadeante Shirou, mientras miraba al nuevo digimon. Había sentido nuevamente ese prana que le hacía pensar en fuego y dragones, pero ahora también sentía el olor que solo podría describir como valor.
"Creo que eso es una Digievolucion Armor". Dijo Gatomon.
"Se encuentran bien?". Preguntó Tai, acercándose a los dos, junto con Patamon y Davis.
"Ese es Veemon?". Preguntó en asombro, viendo como levantaba al enorme dinosaurio por el cuerno y lo arrojaba. "Wow".
"No va a ser suficiente". Dijo Gatomon, viendo como Flamedramon ya parecía ligeramente cansado. Después de todo, acababa de digievolucionar por primera vez. "Tiene que destruir el anillo de control para detenerlo".
Mirando hacia el dinosaurio blanco y negro, Shirou notó que en el centro de su cuerpo había un enorme anillo. Tenía que ayudar de alguna manera. Sabiendo que no sería capaz de repetir su acto anterior, miró a su alrededor. Fue cuando vio una rama a su lado, arrancada por el ataque anterior de Monochromon.
Pensando rápidamente, le gritó a Flamedramon. "Distráelo por un segundo!".
Mirando al humano de pelo rojo, Flamedramon vio en sus ojos que tenía un plan y asintió.
Por su parte, Shirou había tomado la otra rama y había cerrado sus ojos nuevamente. "Trace on". Dijo. Y ante el asombro de los que le rodeaban, la rama que había tomado, se había convertido en un arco.
Poniéndose de pie, levantó el arco en su mano izquierda y colocó la espada que tenía en la derecha como una flecha. "¡Qué demonios!". Gritó Davis en sorpresa ante lo que había visto. Ignorando al chico, Shirou se centró nuevamente. Esta vez, la espada cambió su forma, pareciéndose mas a la de una flecha.
Era una idea casi ridícula. Usar una espada como una flecha. Pero sabía que si alteraba la espada par a que se convierta completamente en una flecha, no sería lo suficientemente dura como par hacer nada. Fue por eso que solo le dio una forma parcial de flecha a la espada.
Recordando lo que Taiga le había dicho del correcto kiudo, se puso en posición y despejó su mente de absolutamente todo, incluyendo el dolor que su cuerpo todavía sentía. Se había convertido en el arco. Se había convertido en la flecha. Y por sobre todo, se había convertido en el blanco. Estaba listo para disparar, solo hacía falta una abertura.
No tuvo que esperar mucho para ella, ya que en ese instante, el Monochromon había lanzado a Flamedramon por los aires con su cuerno, y se disponía a incinerarlo con su aliento de volcán, cuyas llamas, ya se podían verse formándose en la boca del dinosaurio.
Dejando volar la flecha espada, todos vieron como golpeó en el anillo de color negro, causando varias grietas.
Como si se tratase de un aparato roto, el Monochromon se congeló y empezó a hacer movimientos extraños, como si quisiera moverse y quedarse en la misma posición al mismo tiempo. De igual manera, sus ojos comenzaron a parpadear entre el rojo brillante y lo que supusieron eran sus ojos normales.
Dándose cuenta de la oportunidad, Davis no perdió el tiempo. "Ahora Flamedramon, destruye el anillo negro!". Le gritó al digimon en el aire.
Empezando a caer, Flamedramon vio al congelado Monochromon y el anillo en la mitad de su cuerpo. Repentinamente, su cuerpo se envolvió en llamas, y salió disparado hacia el anillo, con un grito de "Bólido de fuego!". Estrellándose con el agrietado anillo, y terminando de romperlo.
Ya no siendo manipulado por el anillo, Monochromon se dejó caer al suelo, agotado.
Aterrizando junto al digimon exhausto, Flamedramon fue envuelto por un brillo de color naranja, antes de que su cuerpo comenzara a reducirse. De él, salió disparado un rayo de luz de color naranja hacia el digivice de Davis. Un segundo después, otro rallo salió del digivice, esta vez en dirección del bolcillo de la chaqueta de Davis.
A pesar de la sorpresa por lo que había ocurrido, Davis sintió un peso en el bolsillo. Metiendo su mano, sacó un dispositivo similar a una computadora de bolcillo. Al abrirlo, vio una pantalla en la que se mostraba una imagen en blanco y negro de un huevo. Debajo de este aparecía el símbolo del valor.
"Eso fue increíble, Davis!". Gritó Veemon, abrazando a su compañero.
Sacado de su sorpresa por el repentino abrazo, Davis miró a Veemon. "He? ¿Por qué volviste a ser pequeño?". Preguntó confundido.
"Los Digimons requieren de energía para digievolucionar. Esa energía es dada por sus compañeros humanos". Explicó Tai.
Como si se tratase de palabras mágicas, Davis sintió un enorme cansancio. "Wow. Creo que entiendo ahora". Dijo mientras se tambaleaba ligeramente.
Al ver a Davis cansado, Kari recordó que otro de sus compañeros también estaba cansado. "Shirou!". Llamó al chico.
Al oír a Kari, tanto Davis como Tai vieron al pelirrojo arrodillado detrás de ellos, sudando mucho.
"T-Shirou". Comenzó Tai. "¿Qué fue eso que hiciste Para crear la espada y el arco?". Preguntó curiosamente.
Ambos, Kari y Davis miraron a Shirou, curiosos por la respuesta.
Por unos instantes, Shirou pensó en alguna escusa que podría dar. Pero se lo pensó mejor. Estos niños ya tenían su propio secreto. Seguramente entenderían la importancia de mantener la magia en secreto. Además, si lo que el gato blanco había dicho, este mundo estaba en peligro y en necesidad de un héroe. Si quería ayudar, iba a tener que decirle a los demás de lo que era capaz.
"Es un poco difícil de creer… pero la verdad, es que soy un mago". Dijo, con una cara tan seria como su cansado rostro podía manejar.
Por varios momentos, ninguno de los humanos o digimons dijo nada, hasta que…
"¡¿Qué?!". Gritaron los tres al unísono.
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Luego de una abreviada explicación, Shirou acordó decirles a los demás sobre su magia, ya que todos sabían sobre digimon también.
Mirando hacia el cielo, Gatomon soltó un suspiro de alivio. "Bien, está anocheciendo. Ahora podremos descansar".
"¿Qué quieres decir?". Preguntó Tai.
"El Emperador Digimon no aparece por la noche". Contestó Patamon en su lugar.
"Ahora que lo pienso. También va siendo hora de que nos vallamos". Agregó Kari. "Nuestros padres se preocuparían si no llegamos a casa".
"Ya te vas?". Preguntó Veemon, pareciendo Triste. "Pero somos compañeros ahora!".
Davis simplemente parpadeó. "Pero ya vencimos al monstruo". Replicó.
Tai simplemente negó con la cabeza y señalo al digivice en la mano del chico. "Eso es un contrato de por vida, Davis. Al recibirlo, te comprometiste a proteger este mundo. Ese es el deber de los niños elegidos".
Davis retrocedió en alarma ante las palabras de su sempai. "¿Q-Qué? Pero, pero, pero. Hay muchas cosas que tengo que hacer todavía. Quiero jugar al futbol y ni siquiera he terminado la primaria. No puedo decidirme por algo así tan de repente".
"¿No quieres que seamos compañeros?". Preguntó Veemon, y Davis se sintió como si pateara un cachorro.
Pero entonces, pensó en como el dinosaurio al que se habían enfrentado, había sido controlado, y en el compañero de su sempai, quien podría estar en una situación similar. Pensó en lo horrible que sería ver a este pequeño individuo azul con uno de esos anillos negros en él.
"Está bien". Proclamó mirando hacia otro lado. "Voy a ayudar a vencer a este Emperador de los Digimons". Y con eso, la sonrisa de Veemon regresó a su rostro.
Con una sonrisa, Tai se acercó a Davis y se quitó los googles que llevaba en la cabeza. "En ese caso, creo que vas a necesitar estos". Le dijo, ofreciéndole los artículos. "Todos sabemos que el líder de los niños elegidos no se ve bien sin uno. Además de que parece que podrían ser un remplazo para los tuyos".
Al oír las palabras de su sempai, Davis levantó su mano para tocar sus propios googles, y se dio cuenta de que estaban rotos. Quitándolos de su cabeza, se dio cuenta de que tan grave era el daño.
"Hum. Yo podría arreglarlos con magia si quieres". Se ofreció Shirou.
Todos lo miraron ante esto. Por un lado, Davis realmente le gustaba sus propias gafas, ya que las había comprado para emular a su sempai, y estaba muy apegado a ellas. Por otro lado, era su propio sempai quien le ofrecía sus propios googles. Pero entonces, él no creía que su sempai se veía bien sin sus googles de firma. "En verdad puedes?". Le preguntó al pelirrojo. Si en verdad podía, tal vez si podía considerarlo un amigo.
"Puedo intentarlo". Shirou se había dado cuenta de que esas gafas eran especiales para el chico, y a él le gustaba ayudar a la gente con todo lo que pudiera. Además, no es como que no había usado su magia para ayudar a la gente antes.
Una vez más, le resultó bastante fácil manipular la estructura de los objetos, ya que todo parecía estar hecho de partículas digitales. En un sencillo destello, los lentes parecían como nuevos.
"Woha". Exclamó Davis, al ver sus lentes reconstruirse con sus propios ojos. "Eso fue genial, Shero!". Agradeció al chico, dándole una palmada en la espalda y arrebatándole los lentes para probárselos.
Al ver la sonrisa de la felicidad del chico, Shirou se sintió tan bien, que dejó pasar el hecho de que había dicho mal su nombre.
Soltando un suspiro que no sabía que había estado guardando, Tai se colocó nuevamente sus googles en la cabeza. En cierta forma, estaba feliz de no tener que deshacerse de ellos al final.
Kari lamentó tener que ser la que rompiera el buen ánimo de todos con su pregunta. "Hum. ¿Cómo regresamos a casa?". Y con eso, todos se dieron cuenta de que no sabían como volver.
"Bueno…". Comenzó Tai. "Por qué no empezamos por regresar al lugar donde llegamos en primer lugar. Tal vez haya una pista de cómo volver".
Luego de una corta caminata, llegaron al claro donde habían aterrizado. No había nada inusual, excepto por…
"Una televisión?". Preguntaron los cuatro.
Frente a ellos y en el suelo, se encontraba una televisión vieja de transistores. Más que eso, estaba encendida, y podían ver claramente lo que pasaba en la pantalla.
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"Estas galletas son deliciosas". Dijo Izzy, mientras comía una de las galletas que Iyori había traído.
"Lo sé! La mamá de Cody es una gran cocinera". Añadió Yolei, mientras alcanzaba otra galleta.
Por su parte, Iyori simplemente se limitó a comer en silencio, más bien centrado en lo que Koushiro les había dicho sobre los extraños aparatos que habían aparecido ante ellos y lo que implicaba.
"Bien". Dijo Yolei, frotándose la barriga. "Ya estoy lista. Vámonos".
Parpadeando, Izzy le preguntó. "Irnos? ¿A dónde?".
"Al Digimundo. A donde más?". Concluyó, señalando al monitor.
Siguiendo su dedo, Izzy miró al monitor, y casi se cae de su silla al ver el rostro de Davis.
"Hola! Hola! Somos nosotros!".
De repente, la pantalla brilló, y un segundo despues, Izzy se encontró debajo de una montaña de cuerpos. "Están aplastando mis galletas!".
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Moviéndose en la oscuridad, un pequeño digimon gusano de color verde se acercó al trono del emperador. "Ken? ¿No va siendo hora de que regreses? Tus padres se podrían preocupar".
Sin embargo, el emperador no le prestó atención al insecto. En su lugar, se quedó mirando las pantallas, donde se reproducía la imagen del pequeño digimon de color azul Digievolucionando, a pesar de que el poder de su digivice negro debería hacer tal cosa imposible. Mirando a su propio dispositivo, pensó con furia. "Así que también sirves para hacer evolucionar?".
Entonces, regresó su mirada al digimon azul. Algo en él le parecía sumamente familiar, pero no podía poner el dedo en la yaga. Entonces, una sonrisa sádica apareció en su rostro. "Esto será bastante interesante". Murmuró, antes de levantarse y salir de la habitación, el pequeño gusano tras de él.
Fin del capítulo 3
