Parte 3. Cita

Nunca… ni en un millón de años Blaine había pensado que realmente pasaría. Que Kurt Hummel se pararía justo frente a él, sonriendo y hablándole. Nunca había estado tan cerca de él, podía verlo claramente, sólo mirando cuán hermoso, cuán perfecto era para él. Ojos verde-azules, perfecta piel pálida, bellos labios rosas, pelo castaño de estilo perfecto – ¿desde cuándo había notado tantos detalles? Blaine estaba inmóvil, mantuvo la mirada fija y entonces cuando Kurt se aclaró la garganta y señaló la taza que Blaine sostenía lentamente volvió a la realidad.

―Um…

―¡Oh no! ―Blaine exclamó y vio el desastre que hizo. La taza estaba llena, llena demasiado y la cafetera casi vacía y todo cayó sobre sus zapatos, sobre el suelo y lo que dejó fue un enorme charco marrón de café. ¡Oh Dios mío! Eso fue vergonzoso, eso era la vergüenza en su máxima expresión. Y por supuesto le pasó a él, por supuesto sólo Blaine Anderson podría hacer un bochorno tal de sí mismo. Se puso aún peor. Cuando Blaine puso la taza y la cafetera abajo y quería correr hacia la trastienda por una fregona para limpiar su desorden, sólo se resbaló y cayó sobre su trasero, directamente en el charco de café caliente. Esto no estaba sucediendo, ¡esto no estaba jodidamente sucediendo!

―Oh Dios mío ―respiraba y sentía que le ardía la cara, sus lentes se empañaron y deseo poder simplemente desparecer.

―Blaine, ¿estás bien? ―Kurt preguntó, inclinado sobre el mostrador y mirándolo.

―Sí… sí, sólo… vete ―tartamudeó pero Kurt no se fue. No, era como un giro de la trama para Blaine cuando vio a Kurt caminando alrededor del mostrador, atrás del mostrador y le ayudó a levantarse. Sus gafas se deslizaron por su nariz, sus ojos se agrandaron y contuvo el aliento mientras sentía las manos de Kurt en su brazo. ¡Kurt Hummel lo estaba tocando! ¡Blaine recibió ayuda de Kurt Hummel! Y estaba a punto de morirse.

―¿Blaine?

Su voz estaba tan cerca, un sonido tan hermoso y que envió un escalofrío por su columna vertebral. Dijo su nombre, justo en su oído y ¿qué hizo Blaine? Asintió con torpeza y se dirigió a la trastienda. Allí cayó de rodillas, agarrando una silla y por fin respirando. Sus pantalones estaban mojados, su trasero estaba mojado, sintió el sudor en su piel y gimió. Ese era oficialmente el peor día en la vida de Blaine Anderson. Hizo el chiste más grande de sí mismo, ante los ojos de Kurt y no había manera de que fuera por ahí de nuevo. No cuando Kurt estuviera cerca.

Blaine no tenía idea de dónde provenía la fuerza, pero lentamente se puso de pie y tomó su bolsa y, ¡por supuesto! Por supuesto que no tenía pantalones consigo. ¿Por qué debería? No era como si le fueran a lanzar un granizado en la cara. Ahí no era McKinley, era el The Lima Bean. Sin embargo, no tampoco podía trabajar con una marca húmeda en su trasero. Parecía que sólo se mojó y ya hizo una broma. Sí, ese era el peor día de su vida. Incluso el día, cuando llegó de prisa a la escuela y aun vestía su pijama de Star Wars, no fue así de embarazoso.

Suspiró, puso su bolso en la silla y limpió sus lentes. Huir no era opción a menos que quisiera perder su trabajo. Y eso definitivamente no era una opción. Con el trapeador en una mano se dio la vuelta, frente a la puerta y se asomó lentamente fuera. No estaba Kurt, sin nuevos clientes, sólo la anciana leyendo una revista. Bueno, eso era bueno. Exhalando y calmándose salió fuera, tomó la segunda cafetera y llenó una segunda taza, caminando rápido a la anciana y de vuelta detrás del mostrador para que nadie pudiera ver sus pantalones húmedos. Rápidamente Blaine agarró la fregona antes de que uno de sus compañeros de trabajo volvieran y comenzó a limpiar el suelo. Realmente no quería ser responsable de cualquier otro accidente debido a que el suelo estaba mojado y resbaladizo. Dios, sólo tres horas más para que pudiera manejar de vuelta a casa y cambiar su ropa. Otras tres horas que tenía que hacer frente a este malestar y luego…

―Aquí.

Dejó de mover la fregona, levantó la vista al oír la familiar voz de nuevo y vio un par de… ¿pantalones oscuros? Tragando saliva sus ojos se trasladaron más arriba hasta que vio esa hermosa cara de nuevo, esa hermosa sonrisa y como antes, su mente se quedó en blanco.

―Apuesto a que es bastante incómodo, trabajar con los pantalones mojados. Y creo que te van a quedar.

Esos… esos eran los pantalones de Kurt. Los pantalones de Kurt Hummel. Los pantalones que lo hacían tan increíblemente sexy. Y él se los daba a Blaine porque se cayó en un charco de café.

―Yo… uh… gracias ―murmuró y tomó los pantalones de Kurt.

―De nada.

Uh, guau, esa sonrisa era diferente. Más cálida, más feliz.

―¿Podemos hablar más tarde? Quiero decir, ¿cuándo acabes con tu trabajo?

―A… aún tengo que trabajar por tres horas.

―Puedo esperar.

Uh… ¿de acuerdo? Blaine miró a los pantalones por un momento, pensando en las palabras que hasta la noche anterior cruzaban su mente y lo que le había escrito a Kurt. No, ¿esto era probablemente parte de un plan? ¿Tal vez los pantalones tenían hoyos? o ¿algo más que podría ser embarazoso para Blaine?

―No tienes… Kurt ―tomó un respiro profundo―: No… no es necesario. Sé que no quieres… salir conmigo.

Kurt movió la mano hacia un lado y miró a Blaine con curiosidad.

―Muy bien ―finalmente dijo y Blaine estaba listo para escuchar la verdad, preparado para el rechazo, a pesar de que doliera porque, sí, tenía esperanza. Esperanza que ni siquiera se dio cuenta que existía.

―¡Te lo probaré!

―¡Q… qué?

Levantó la cabeza, mirando a Kurt como si no entendiera lo que estaba diciendo y, francamente, los primeros segundos que pasaron realmente no entendía lo que acaba de decir Kurt.

―Estaré aquí, todos los días que trabajes estaré aquí hasta que creas que mis intenciones son honestas y claras.

Pero Blaine no respondió. Ni siquiera asintió. Sus ojos estaban enfocados en Kurt mientras que su mente le gritaba: ¿Esta es la vida real?


Kurt no mintió. Fue realmente cada día al The Lima Bean cuando Blaine estaba trabajando. Se volvió un tipo de rutina. La primera semana no hablaron. Kurt solamente ordenaba algo – principalmente su mocca desnatado – y se sentaba por horas, observando a Blaine o leyendo Vogue. Aun así, Blaine no estaba convencido que fuera en serio lo que le dijo. La segunda semana empezó con un mensaje de buenos días de Kurt, lo vio en The Lima Bean y un mensaje de buenas noches antes de que se fuera dormir. Todo eso era nuevo y extraño al mismo tiempo y se sentía bien, tan bien que Blaine realmente tenía un tiempo difícil para mantener su autoprotección. Todos podían llevar una máscara y fingir ser alguien o querer algo. Era por eso que todavía pensaba que Kurt estuviera interesado en él era algo absolutamente imposible.

Entonces la tercera semana llegó. Blaine todavía recibió su mensaje de buenos días, pero esta vez, durante su trabajo en The Lima Bean Kurt cambió su comportamiento. Ordenó su café, fue a su lugar y escribió algo en un trozo de papel. Luego se fue y Blaine lo miró irse con las cejas levantadas. Usualmente estaba sentado ahí por horas, pero no la tercera semana. Bien, ¿tal vez tenía razón y Kurt se rindió de jugar ese juego? Mordiéndose el labio inferior miraba al lugar de Kurt y vio un trozo de papel bajo el vaso. ¿Huh? Sin pensarlo dos veces corrió a la mesa y cogió el vaso y desdobló el papel.

Me gusta leer Vogue y me gusta la moda. Y realmente me gustan tus corbatines.

Blaine se sonrojó ligeramente.

Además me gustan los musicales y películas. ¿Te gusta Disney? Me encanta.

Blaine se sonrojó aún más.

Y me gustan tus rizos. Te hacen ver adorable.

Blaine pensó que iba a morirse porque su cabeza estaba ardiendo.

Día 2 martes

De nuevo Kurt se fue después de terminar su café y nuevamente había un trozo de papel con un mensaje para Blaine. Tres oraciones como ayer.

Disfruto viendo televisión basura. Como los programas realmente malos. Simplemente para relajarme y ver que mi vida no es tan mala.

Si te lo preguntas, de hecho soy gay. Mis amigos lo saben, pero nunca hicieron una gran cosa de ello.

¿En realidad importa? Creo que si te gusta alguien sólo… te gusta.

Blaine apretó los labios para mantener el chillido dentro de su boca que estaba a punto de dejar salir. No era que Blaine en realidad tuviera dudas sobre eso – porque, ¿quién le pide a otro chico salir si no es gay él mismo? A menos que estuviera bromeando y, maldita sea, todavía no estaba seguro de si Kurt era honesto o no.

Día 3 miércoles

Tienes ojos muy bonitos. Son como oro o miel. Nunca antes vi a nadie con ojos como lo tuyos.

Me gusta cantar, ¿sabes? Pensaba en unirme al club Glee el próximo año.

El futbol no es lo mío ni ser animador.

Día 4 jueves

Soñé contigo. Estábamos viendo Mulan juntos. Era divertido.

Apuesto a que tu risa es linda. Tengo muchas ganas de oírte reír.

Tal vez algún día pueda hacerte reír.

Día 5 viernes

¡Fin de semana! De verdad me gustan los fines de semana cuando no estoy invitado a alguna fiesta.

Quiero decir, todos son mis 'amigos' pero aun así. Prefiero una noche de películas.

¿Quieres salir mañana? ¿Ver una película?

¿Me crees?

Miró a las palabras escritas por un rato a pesar de que era claro para él que todavía intentaba encontrar algo que le dijera que no a un acuerdo sobre esto. Sólo que era difícil para él creer que Kurt quisiera salir con él, que decía en serio todos los elogios, que en realidad, realmente quería conocer a Blaine. Era tan imposible que Blaine Anderson finalmente obtuviera lo que había querido ya por más de dos años. O al menos un poco de lo que quería. Era sólo que… él vivía en su mundo y Kurt en el suyo. Esos dos mundos eran diferentes pero… esos mensajes le decían que tenían más en común de lo que pensaba. Bueno, nunca conoció a Kurt Hummel, únicamente al popular Kurt Hummel. Suspirando levantó la vista hacia la entrada, vió a Kurt parado ahí, manos en los bolsillos y sonriendo. Dios, ¿estaba esperando? Por… ¿una respuesta? Vaciló, pero luego tomó su pluma, corrió hasta el mostrador y tomó un vaso vacío para escribir algo. Su corazón, su pobre corazón latía de manera rápida mientras se giraba y fue afuera mirando a Kurt y le dio el vaso.

¿A qué hora?

Kurt realmente chilló. Acabó de chillar y dio a Blaine una amplia hermosa sonrisa.

―¿En la tarde? ¿Cinco en punto?

―Uh… de acuerdo.

Y con esa gran sonrisa salió del The Lima Bean y a Blaine sin aliento.


Blaine Anderson que nunca dio mucha importancia a como vestía o se veía. No en realidad. Se aseguró de verse presentable y sentirse cómodo. No le importaba lo que los otros pensaran sobre sus corbatines o sus suspensores o sus playeras de Batman o algo como eso. Le gustaban así que los usaba. Pero esta vez todo era diferente. Esta vez se vería con Kurt, con el chico que amaba durante dos años y tenía una cita con él. Una cita. Una cita real. Una cita de salir juntos, sólo los dos, viendo una película y hablando sobre ella después de que terminara. Una cita que podía incluir tomarse de la mano – Dios ¿¡tomarse de la mano!? Blaine gimió. Una cita que podía terminar con una caminata por un parque y tomados de la mano. Una cita que tal vez terminaría con un… ¿beso de buenas noches?

Blaine se echó en su cama, agarrando la almohada y sacudiendo la cabeza. ¿¡Besar!? ¿Quería besarlo? ¡Nunca había besado a nadie antes! Blaine Anderson nunca en sus diecisiete años había besado a nadie que realmente le gustara. En las pasadas semanas realmente pensó que iba a morirse, pero estaba seguro de que, si eso le pasaba definitivamente se moriría. Como, ¿cómo siquiera besas a una persona? ¿Sólo los labios presionando en los labios? ¿O más? Como ¿cómo se siente eso de todos modos? Eso puso a Blaine incluso más nervioso. ¿Qué le pasaba? Tomarse las manos y besos estaban inundando su mente que por lo general estaba llena con la idea de Kurt o cosas de la escuela y sus pasatiempos. ¿Y ahora?

Blaine Anderson estaba mal. Como muy mal.

Después de una hora pensando, tratando de no encontrar una excusa para quedarse en casa, finalmente salió de su casa y se fue al cine. Hablando sobre la ropa que decidió para él mismo. Un polo blanco bonito, un corbatín rojo oscuro y pantalones de color rojo oscuro. Mantuvo los rizos – porque Kurt dijo que le gustaban –, limpió sus lentes y esperó por Kurt. Sí, bueno no era culpa de Kurt que él estuviera 20 minutos antes de tiempo. Lo que era una mala idea, ya que todavía tenía la oportunidad de irse y nunca averiguar si Kurt iría o no. Pero él fue, y eso… asombroso. Llevaba pantalones oscuros ajustados, botas bonitas y una camisa púrpura y todo lo hacían parecer simplemente… ugh. Blaine no tenía palabras para describir exactamente lo que le estaba haciendo el ver a Kurt.

―¡Oye! Espero no haberte hecho esperar.

Blaine negó con la cabeza sin confiar en su voz.

―Gracias por venir.

―No… ―respiró―: Gracias a ti. ― Porque realmente dudaba de que eso pasaría. Realmente pensaba que iba a ir ahí solo, plantado e iría solo a casa. Pero Kurt le mostró lo equivocado que estaba.

―De acuerdo… entonces, ¿nos vamos? ―Con un asentimiento Blaine lo siguió dentro del cinema – Kurt insistió en pagar los boletos – y para su sorpresa no fue raro o incómodo. Fue muy agradable sentarse allí con él y ver Monster University. Una película de Disney, con Kurt y fue simplemente agradable. Se reían juntos, compartían las palomitas justo como dos amigos. Nada más y nada menos y Blaine realmente, realmente disfrutó de cada segundo. Era como un sueño sólo que hecho realidad. Un largo sueño maravilloso que soñaba desde hace años y sí, soñaba con esas cosas.

Después de la película siguieron caminando por la calle, riéndose de sus partes favoritas, hablando de las partes tristes y al igual que, guau, realmente llegaron y compartieron las mismas ideas y opiniones y Blaine no se sonrojaba. Ni por un segundo. Pero entonces, mientras miraba por la calle y vio a Puck y Santana juntos se quedó quieto y todo lo bueno que sentía se desvaneció. Estando en el cine, caminando con la multitud no había nadie que conociera o Kurt conociera por lo que no tenía que explicar nada o enfrentar algunas situaciones embarazosas. Justo ahora… ahora estaba nervioso, inseguro y temeroso. Temeroso de que eso fuera parte del plan, que Kurt los llamó para reunirse y reírse de Blaine. Así que hizo lo primero que cruzó su mente. Corrió a una acera, escondiéndose en las sombras a pesar de que no estaba oscuro porque aún era verano. Mientras escuchó a Kurt saludando a Puck y Santana y le preguntaron si quería unirse a ellos para tomar una copa, él dijo, no gracias, hablaron un poco más y luego se fueron. Todo el tiempo que Blaine se hizo pequeño, no haciendo ni un sonido, ni siquiera arriesgándose a mirar sus rostros y esperó, y esperó y entonces oyó pasos hasta que Kurt estuvo mirando hacia él.

―¿Blaine? ¿Qué pasó?

Con sus ojos grandes miró a través de los lentes hacia Kurt y mordiéndose los labios. Oh… tal vez estaba equivocado.

―¿Te espantaron? ―preguntó mientras se agachó, así estarían a la misma altura.

―No… realmente. Sólo… pensé que eran… parte de tu plan.

―¿Plan? ―sorprendido Kurt lo miró y luego su expresión se suavizó y negó con la cabeza―: ¿Aún crees que me estoy burlando de ti? ¿Que no voy en serio?

Blaine no hizo ruido, no se movió. Sus ojos estaban enfocados en el suelo porque se sentía tan mal por pensar eso e incluso decirle a Kurt que aun pensaba de esa manera. Pero quien podía culparlo por pensar así y mantener su propia protección. No importaba nada, todavía era tan irreal para él, como si se despertaría en cualquier minuto y se daría cuenta simplemente que agradable sueño fue esto.

―P… pensé que tal vez… no quieres que tus amigos vean que te ves conmigo.

Oh, sí, esto era algo que además le molestaba. Incluso si Kurt era honesto, ¿quería que otras personas lo vieran caminando junto a Kurt? Tal vez quería conocer a Blaine y quizás algo más pero no en realidad… como… ¿Cómo público? ¿Cómo todas las cosas que haces cuando estas saliendo con alguien? Dios… ¿tan siquiera estaban saliendo o sólo… paseando?

―Blaine… ¡Blaine! Cálmate.

―¿Huh? ―exhaló y sintió un frio sudor en su frente y cuán rápido estaba respirando.

―Parece que podrías desmayarte en cualquier minuto.

―Lo siento ―respondió y lentamente su cuerpo se relajó y su respiración iba incluso.

Oh, así no era como había planeado las cosas esta noche. Todo lo que quería era salir con Kurt y ver una película y reírse y sólo disfrutar cada segundo de ello. Debía haber sido sólo una noche normal entre dos amigos y no un encuentro que terminaría con Blaine estando en un hospital porque tenía un colapso cerebral.

―Soy honesto, Blaine. Realmente fue en serio lo que dije.

Si tan sólo no sonriera de la forma en que lo hacía y fuera tan convincente, Blaine sólo mantendría sus dudas y dejaría esto aquí y ahora. Como fuera, no podía y no lo veía en los ojos de Kurt. Ni asomo de una mentira, nada que parecía que estuviera haciendo una broma. Sólo había pura honestidad.

―Vamos ―dijo y tendió la mano a Blaine y Blaine sólo la miraba fijamente como si fuera la primera vez que veía una mano. ¿Huh? ¿Eso significaba que… no le importaba? ¿En absoluto? ¿No estaba avergonzado con Blaine estando a su alrededor o ni siquiera incomodo? ¿Como si… si realmente no le importara lo que la gente pensara cuando vieran que el popular, querido por todos Kurt Hummel salía con la sombra de la escuela del cual muchas personas ni siquiera sabían cuál era su nombre?

―Lo prometo, no estoy jugando contigo y no me importa lo que los otros digan. De verdad quiero ser tu amigo o… más.

¿Más? ¿¡Más!? Blaine se acercó a su mano como tratando de decir, ¡si también quiero más! Muchísimo más pero no dijo nada, simplemente apretó la mano de Kurt con los ojos muy abiertos y guau – esto se sentía muy bien, su piel se sentía agradable. Blaine Anderson estaba tomando la mano de Kurt Hummel y no estaba planeando soltarla. Kurt lo ayudó a levantarse, arregló el corbatín de Blaine cuando estuvo de pie y, en realidad, Blaine pensó que Kurt le soltaría la mano pero… no lo hizo. Sólo la sostuvo, cálida, segura y los ojos de Blaine estaban enfocados en sus manos unidas como si pudiera creerlo. En realidad no podía creerlo.

―¿Esto está bien?

Inseguro de lo que eso significaba o… lo que quería que significara, asintió y sintió sus mejillas arder. Dios, con suerte Kurt no vería el sonrojo, Blaine realmente no quería sonrojarse justo ahora.

―Está bien ―Blaine balbuceó y ambos volvieron a la calle, yendo por el camino a sus autos y nunca dejando de tomarse la mano.