Capítulo 2
"La bestia"
Abro los ojos, como emergido de un sueño profundo estoy en mi cuarto tirado en el suelo. La cabeza me duele y hay una extraña sensación en el aire. Me pongo de pie preguntándome cómo habría llegado ahí. Luego súbitamente algo en el exterior capta mi atención, me obliga a salir de donde me encontraba. Voy caminando precavidamente y al atravesar la puerta de mi habitación me transporto a un paisaje extraño, desconocido. La tierra es árida inservible para sembrar lo que fuere, pero la zona daba la ilusión de ser un camino ya que sólo en una porción la tierra era infértil. A los lados hay pasto, "Pasto común" pensé, pero mientras me acercaba caí en cuenta que no podía ser pasto común porque tenía un tono de verde extremadamente intenso. Había también hongos gigantescos que parecían estar en lugar de los árboles y éstos en el lugar de los hongos.
Hipnotizado por el bizarro paisaje no me percaté que había algo que me seguía desde que llegué a ese lugar. Yo no pensaba, sólo me movía y reaccionaba con el paisaje que cada vez se volvía más y más raro.
Luego escuché un grito que me sacó del trance, volteé precipitadamente hacia dónde provenía el grito. Una figura brillante que me gritaba a lo lejos, parada sobre una piedra grande colocada en la cima de una colina; no era humano y no había tiempo para detenerme y razonar qué era. Me gritó "¡¿Estás sordo?! ¡CORRE!". Sin pensarlo 2 veces corrí hacia donde se encontraba la figura que me gritaba, mientras huía de algo que no había visto volteé hacia atrás para ver a mi perseguidor. Al momento en que mis ojos hicieron contacto con los suyos las imágenes de eventos ocurridos en el pasado comenzaron a asaltarme. Esos ojos ya los había visto antes y ahora podía ver todo su cuerpo; tenía el cuerpo de un cocodrilo pero no podía ser porque este era enorme no solo a lo largo sino que a lo alto; más alto que yo pero con la agilidad de un felino; sus dientes enormes y puntiagudos, múltiples hileras dentales como un tiburón y un espectro de oscuridad que lo seguía. Ésta vez tenía que ser real el pánico se apodera de mí y me obliga a correr más rápido. Después hubo un silencio mientras corría, en ese momento no lo pensé pero era el famoso silencio que antecede a la tormenta. Algo se apodera de mi mente y me hace parar; sin tener el control de mi cuerpo éste gira para ver a la bestia, los gritos de aquella criatura que intentó salvarme se hacían cada vez más tenues "¡Resiste, no dejes que se apodere de tu mente! ¡PELEA!" pero era demasiado tarde. Una voz resuena en mi cabeza atenuando todo lo demás; es una voz sombría y grave que en tono burlón me dice
"¿Creíste que podrías escapar de mí? Yo que soy lo que todo devora y destruye. Yo soy el terror que nubla la razón, yo soy todo aquello que tú más temes. No hay forma de escapar de mí, no hay un lugar seguro ni para tu cuerpo ni para tu alma. Yo soy… la muerte."
Y riéndose frenéticamente la bestia se lanza sobre mí y comienza a morderme en todo el cuerpo. Ya no existe nada, ni un sonido ni una imagen; sólo existe el dolor.
Súbitamente el dolor se detiene y con voz de frustración escucho "¡No, qué has hecho animal deforme. Me las pagarás muy caro por meterte en los asuntos que no te importan!"
Después…nada Continuará…
