Espero que disfruten de este capitulo.
Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen.
- I…Itachi Uchiha - murmuró quedo. Eso era malo su suerte iba de mal en peor.
- … - silencio. Él se dio vuelta y comenzó a caminar.
Sakura se tapó e intentó pararse pero su abdomen le dolía demasiado. Así que sólo se sentó y apoyó su espalda en el tronco más cercano. Se revisó la herida y como especulaba, era demasiado profunda.
Probó curarse con su ninjutsu médico, sin embargo lo único que consiguió fue que un gruñido escapara de sus labios.
Estaba en problemas, otra vez, pensó casi con gracia. Se encontraba herida, sin chakra y con un renegado que la salvó, aún más peligroso que los otros cinco. Esperen, ¿salvado?¿a ella?
Levantó la vista y lo encontró. Estaba apoyado sobre un árbol a unos tres metros frente a ella, mirándola.
- ¿Por qué me… ayudaste? - preguntó vacilante.
No quiso usar la palabra salvar, no tenía ganas de verse en el papel de damisela en peligro. Aunque una irritante vocecita en su interior le decía que así era por haber sido tan descuidada y haberse quedado sin una gota de chakra, o por lo menos haber aceptado los guardaespaldas que le ofreció el alcalde.
- Hm - la verdad es que después del monosílabo Uchiha creyó que no le contestaría - No soporto que se aprovechen de los débiles - dijo simplemente.
- … … - Sakura lo miró enfadada e irritada.
Que cínico, si fuiste tú el que destruyó a todo su clan y se aprovecho de un niño de 6 años tan sólo, pensó la pelirrosa.
- Gracias - contestó. Con esto logro sorprender al Uchiha, y a ella misma. Pero vamos le debía la vida.
Tan metida estaba en sus pensamientos que no notó que Itachi había despegado su espalda del árbol. Y ahora se encontraba caminando hacia ella.
El pelinegro bajó hasta estar a su altura y la miró. La ojijade volvió a la realidad cuando vio unos pies frente a ella, fue subiendo la vista poco a poco hasta toparse con unos profundos ojos negros.
- ¿Qué sucede? - cuestionó extrañada y sorprendida por su cercanía.
Ambos se miraban a los ojos. Qué demonios haces Uchiha, nunca perdimos el control así, pensaba el pelinegro. Itachi no entendía por qué no se separaba y la dejaba morir así sin más.
No obstante eso sería estúpido, ya que la había salvado. Cuando volvía de una insignificante misión para Akatsuki, había escuchado gritos cerca de donde andaba y se había acercado a echar un vistazo. Cosa muy rara en él ya que no se metía en asuntos que no le inmiscuían.
Pero dado a que aún no deseaba volver a la desagradable guarida, se decidió por ir a echar un vistazo. Y lo que vio, le hizo hervir la sangre. Era cierto que le molestaban los aprovechados, mas aún no entendía la razón de su enojo anterior. Eligió mantenerlo en segundo plano y pensarlo con claridad más tarde. Finalmente, había terminado por salvarla de esos ninjas.
Y ahora se encontraba con una pequeña y herida kunoichi de su aldea natal, y más encima perdido en esa mirada jade que poseía que derrochaba inocencia y fortaleza por todos lados. Él la conocía, sabía que había sido compañera de equipo de su pequeño hermano. Y también sabía, por muy extraño que parezca, lo mucho que ella había sufrido cuando Sasuke abandonó la aldea para convertirse en alguien más poderoso.
Sakura le devolvía la mirada detenidamente. En este momento, sus ojos no mostraban frialdad como su hermano o cualquier otro asesino despiadado sino que tenían una mezcla de gran sufrimiento y culpabilidad, además de un brillo extraño que no supo distinguir.
El primero en salir de su ensoñación fue Itachi, quien bajó su mirada al abdomen de la chica notando así como este sangraba y era cubierto por una de las pequeñas manos de ella.
- ¿Tu herida se encuentra bien? - dijo con un tono suave muy extraño en él.
- Es bastante profunda y... he perdido mucha sangre - contestó jadeante debido a la fiebre y el cansancio.
- No hay ningún pueblo cercano -dijo más para él que para ella - Pero hay una cabaña abandonada a unos 5 kilómetros al sur - terminó de explicar.
La pelirrosa lo miró algo confusa por lo que le decía pero luego se sorprendió al sentir como Itachi la tomaba en brazos.
- Pero ¿qué h... - quiso protestar pero él la interrumpió.
- Si quieres llegas tú sola - dijo con una chispa de ¿diversión? en sus ojos. Si no fuera porque hablamos de Itachi-asesino-de-su-clan-cubito-de-hielo-Uchiha, pues juraría que sí, era diversión.
El pelinegro inmediatamente comenzó a saltar entre las ramas rumbo a la cabaña. Sí la iba a salvar lo haría bien. Sería muy contradictorio dejarla en el medio de la nada y desangrándose. Por otra parte, Sakura sentía el aire fresco golpear contra su rostro, y la comodidad de los fuertes y blandos brazos del Uchiha, no pudo evitar acomodarse y apoyar su cabeza sobre el pecho del mismo.
Sentía como la fiebre hacía estragos en su cuerpo, dándole una incómoda sensación de estar prendida en llamas y a eso se le sumaba el que todo le daba vueltas. Sabía que en cualquier momento caería inconsciente, y por alguna razón el hecho de hacerlo en brazos de ese criminal S no le inquietaba en lo más mínimo.
El akatsuki al notar que le estado de la ojijade empeoraba aceleró su paso, y luego de unos treinta minutos de carrera continua había llegado a la mencionada cabaña. La pelirosa se había terminado por desmayar en el camino. Itachi entro a la casa con paso lento, y revisando que estuviese deshabitada.
Y como supuso era pequeña. No estaba muy sucia y contaba con algún que otro mueble. En la cocina, las paredes eran blancas y tenía una pequeña alacena desgastada, una estufa y una mesa con tres sillas. Luego tenía un pasillo con dos puertas. Abrió una y era un baño normal. Pasó a la siguiente y se encontró con una habitación.
En el centro había una cama matrimonial, se dirigió a ella y colocó a Sakura que lanzó un quejido de dolor. Ante su gesto, Itachi se apresuró y fue a conseguir lo necesario para desinfectar y curar la herida.
Supuso que ella tendría todo lo que necesitará: vendas, medicinas y demás, en su cangurera, ya que en el bosque había tratado de usar ninjutsu médico, y era de imaginar que como ninja médico los poseyera.
Cuando consiguió todo lo necesario se dispuso a sanarla, mientras la pelirosa respiraba con dificultad. Subió su remera lo menos posible tratando de preservar su intimidad. Limpió la herida con una trapo de tela húmedo, que había encontrado con anterioridad. Luego le colocó un ungüento y cubrió la herida con nuevas vendas.
Una vez terminó con su abdomen, fue a conseguir agua donde pudiese humedecer el trapo de tela, que había usado posteriormente. Se lo colocó encima de su cabeza ya que la fiebre no disminuía.
Al terminar se quedó observándola desde arriba. No poseía mucho conocimientos sobre medicina pero esperaba que con esos cuidados fuera suficiente.
Siguió mirándola enfrascado por unos minutos comprendiendo que el mirarla le daba una inmensa paz a su alma tan atormentada. Eso le agradaba pero al mismo tiempo lo asustaba. No sabía que fue lo que esa mirada jade le hizo, pareciera como si hubiese filtrado un cálido sentimiento hacia ella ablandado su corazón.
Corazón, el cual había endurecido por todos los sucesos que se vio obligado a experimentar en su corta vida. Y que para poder acarrear todas sus culpas era más fácil dejarlo en el olvido que dejarse ahogar en sufrimiento.
Además, aún le quedaba una última misión como hermano mayor. y No importa qué o quién él debía cumplir.
Sin perder tiempo el Uchiha se retiró de la habitación y abandonó la casa. Aún debía reportar su misión al líder de Akatsuki, por ende emprendió viaje a la guarida de la famosa organización criminal. Esta estaba a un día de viaje corriendo a gran velocidad. Aceleró su paso esperando llegar antes de que esa pequeña kunoichi despertara.
¿Qué tal que les ha parecido?
Me estoy esforzando para que sean de su agrado.
Espero que me dejen reviews para comentarme sus opiniones y críticas constructivas que siempre son bien recibidas.
Besos bloom :)
