Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen.


Un leve goteo se escuchaba en las penumbras en las profundidades de Konoha. Pero a pesar de estar a oscuras se podía distinguir dos figuras. Unas de estas, apoyado en su rodilla y con la cabeza gacha informaba los hechos de su misión a un hombre con la mitad de su cara y brazo izquierdo vendados.

El ceño del anciano cada vez se fruncía más ante todo lo dicho por su subordinado. No entendía como una simple misión de exterminio acabó de esa forma.

- Maldito - pronunciaba con odio el viejo - Bien hecho, Kenjii. Y con respecto a ellos, no quiero que realicen ningún movimiento. No sería bueno que la Hokage sepa que quiero muerta a su querida alumna - al decir esto sonrió con malicia - Puedes retirarte.

El AMBU estaba marchándose, pero había algo que no paraba de rondar por su cabeza. Así que volvió a mirar a su jefe, para informárselo.

- Danzou-sama, cuando atacamos a Haruno, el Uchiha la defendió. No daba la apariencia de estar secuestrada. Además, cuando amenazó con lo de hace de 10 años dijo que a ella tampoco la tocáramos.

- Ah - contestó él, para luego componer una siniestra mueca - Así que Itachi tiene otro punto débil - musitó para sí mismo.

El morocho no fue capaz de escucharle, por lo que ante el silencio del hombre decidió marcharse sin hacer ruidos.

Danzou comenzó a establecer su estrategia. Si bien él era fuerte, Itachi Uchiha lo era aún más. Por eso fue que le ofreció ese trato hace 10 años, ya que debía sacárselo de encima. Y cuando al fin lo logra sólo quedaba el menor y último de ellos en Konoha.

Problema que se solucionó rápidamente, cuando este decidió dejar la aldea, y unirse a Orochimaru para cumplir su tan deseada venganza.

Pero ahora se encontraba en un gran embrollo porque dicho Uchiha decidió volver, aunque él desconocía la verdad tras la masacre Uchiha. Y ahora Itachi lo amenazaba con contar la verdad, y el hecho de que se encontrara con la discípula de Tsunade-hime le preocupaba aún más.

Sin embargo, no había porque alterarse. Él ya tenía un plan y sabía muy bien cómo manejar a un persona tan pacifista como el Uchiha mayor.

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Una vez que entraron en la cabaña, el ojinegro se dirigió a la habitación con lentitud. Era cierto que deseaba contarle la verdad a la pequeña kunoichi, pero eso no quitaba el hecho de que ella sería la primera persona a la que le contaría todo lo que venía guardando en su pecho.

Por otro lado, la pelirrosa trataba de descubrir la verdad por sí misma. Dando como resultado el que el Uchiha mayor no era el que decía ser, y que tras el incidente en el que Sasuke perdió a sus padres y a su adorado hermano había algo más. Algo de lo que sí estaba segura, Danzou había metido sus asquerosas manos.

Cuando entraron a la habitación a oscuras un ambiente denso se instaló en la misma casi sofocándolos. Itachi observaba hacia afuera a través de la ventana como la lluvia caía, y a sus espaldas se encontraba una ansiosa Sakura.

El pelinegro trataba de buscar las palabras correctas sin saber por dónde comenzar, y ella moría de ganas por preguntar pero prefería dejarlo comenzar a él.

Un relámpago, seguido de un gran trueno, alumbró la habitación por breves instantes. Y como si estos fueran los detonadores de una gran bomba, Itachi comenzó a hablar.

- Fue una misión - la pelirrosa le miró sin entender pero aun así no interrumpió - Yo era un doble espía, trabajaba para el clan y para el Hokage. El clan Uchiha había planeado un golpe de estado, ya que se sentían relegados. La única solución era acabar con todos, incluso con Sasuke. No sabía qué hacer.

Pero llegó Danzou y me ofreció un trato en donde mi baka-otouto podría sobrevivir. No dudé un segundo en aceptar - cerró sus ojos - Les maté a todos, e hice a Sasuke odiarme hasta la muerte.

De esta forma, al hacerse más fuerte, me buscaría y mataría. Y al llegar a la aldea, le recibirían como a un héroe...-

- ¡ESTÚPIDO! -

Iba a decir algo más pero el grito furioso y lloroso a sus espaldas lo sorprendió. Se giró para ver a la dueña, y se encontró con una Sakura con sus puños fuertemente apretados, y su flequillo ocultando sus ojos. Pero aun así se podían ver las lágrimas caer por sus mejillas.

- ¡Es el plan más estúpido que he escuchado jamás! - Levantó su cabeza - ¡¿Cómo se supone que piensas en el bienestar de Sasuke, condenándole al odio y soledad?!¡¿Y cómo se supone que tú debas irte y permanecer sólo, con tanto dolor y sufrimiento durante tantos años?! - Itachi sólo la miraba sorprendido.

Ella sabía que no debía gritarle así, que lo que hizo fue únicamente pensando en el bien de su pequeño hermano. Pero su indignación por todo lo que tuvo que pasar para protegerlo no hacía más que hacer hervir su sangre.

Danzou sin dudas era un ser despreciable. Se había aprovechado de la situación tornando todo a su favor. Nadie desconocía su repulsión al clan Uchiha.

- ¡No es justo! ¡¿Por qué tenía que ocurrir esto?! -

- Sé que te preocupa mi hermano pero no... - no pudo seguir ya que ella lo miró con profunda tristeza.

- ¡No es por él, es por ti! - volvió a gritar cerrando fuertemente sus ojos.

El Uchiha quedó totalmente anonado por lo dicho. Sin embargo, sonrió levemente, con sus ojos rebosantes de felicidad. Ella le había creído, y además se preocupaba por su soledad, por él.

El ojinegro se acercó notoriamente y rodeó, con firmeza pero suavidad, el pequeño cuerpo que aún se estremecía por los sollozos.

- No llores Sakura - le susurró cerca de su oído.

La ojijade se sorprendió cuando sintió como era arrastrada hacía el cálido pecho de él. Pero no tardó en corresponder su abrazo, colocando sus manos en su espalda y apretando la ligera prenda que el Uchiha traía puesta.

Permanecieron unos minutos así, uno al lado del otro en silencio. Los espasmos de Sakura habían disminuido y ya no lloraba.

- ¿Cómo lo hiciste...? - se atrevió a preguntar. - ¿Cómo lograste guardarte todo esto? – terminó, soltando un leve sollozo.

Él se tomó su tiempo para contestar, mientras se alejaba de la pelirrosa tomándola de la mano y guiándola hasta la cama donde ambos se recostaron en el centro de la misma. Itachi seguía abrazándola firmemente y Sakura tenía su cabeza apoyada en su pecho.

- Supongo que había olvidado que tenía sentimientos. Me era más fácil que vivir lamentándome. - - Pero eso cambió cuando te encontré. Eres lo único bueno que me ha pasado en mucho tiempo...- Guardó silencio pensando si debía seguir hablando o no. Ella le miró sabiendo que quería decir algo más. En el momento en que vio sus ojos supo que debía continuar. - Y no te quiero perder.

Sakura abrió sus ojos lo más que podían mientras un leve carmín teñía sus mejillas. Itachi sonrío sinceramente y colocó una mano en su cara acunándola, y acercándose peligrosamente a sus labios. La pelirosa se dejó extasiar por el aroma tan varonil que desprendía el joven frente a ella, acortando la distancia entre sus bocas.

Cuando se encontraron la pelirosa no pudo reprimir un gemido de gozo ante el contacto. Los labios de Itachi le sabían a gloria, eran finos y la besaban con ternura pero con una firmeza casi salvaje que lograba sacarle el aire.

Los pensamientos del Akatsuki no eran muy distintos a los de la Haruno. Le encantaban sus labios eran tan exquisitos. Superaban en demasía a sus dulces preferidos, los dangos. De un momento a otro se encontró pensando en sí su piel sería igual de dulce.

Pero igual de rápido en que el pensamiento llegó, lo desechó. Concéntrate Uchiha, recién la conocemos, además... ella ama a Sasuke. Cortó el beso y la miró. Su respiración entrecortada por el beso, su cara totalmente roja, sus labios hinchados y húmedos, su cabello desarreglado que al contrario de verse mal, la hacían más deseable.

Ella abrió sus ojos lentamente, mientras a bocanadas trataba de recuperar el aliento perdido. Se encontró con unos ojos negros que la observaban intensamente exigiéndole algo que ella desconocía. No sabía que es lo que era, sin embargo cuando vio ese brillo en su mirada, lo supo.

Levantó una de sus blanquecinas manos y rozó su cara mientras le sonreía cariñosamente. Y lo dijo.

- No amo a Sasuke, hace mucho lo dejé de hacer - - Ahora lo único que siento por él es compañerismo o amor fraternal.-

Itachi iba a cuestionar como es que supo lo que quería saber, pero viniendo de la pequeña mota rosa ya nada le sorprendía o por lo menos no tanto. Lo que sí creyó que sería conveniente sería el decirle que se había encontrado con su equipo para que no tenga una idea equivocada y se enterase por otro.

- Sakura, me encontré con tu equipo, completo - esperó su reacción.

Los ojos de la pelirosa mostraron confusión pero en cuanto comprendió lo que quería decir con 'completo' se tiñeron de sorpresa y alegría. Sin embargo, también entendió que su equipo la estaba buscando ya que hace tres días debía de haber llagado. Antes de poder decir algo, el ojinegro se le adelantó.

- Si deseas irte, no lo impediré -

- Sé que debo irme - le miró intensamente - Pero no quiero.-

- Yo tampoco quiero que te vayas, pero tu aldea te busca.- - Además de que ellos creen que te retengo contra tu voluntad. - sonrió travieso.

Al escucharlo decir eso y con esa sonrisa, su sangre subió rápidamente a sus mejillas. Ante esto Itachi soltó una leve risa. Y ella no pudo evitar sonreír. Cada vez se sentían más confiados el uno con el otro. Por eso fue que el pelinegro no pudo contener esas dos palabras que le picaban en la punta de la lengua.

- Me gustas - provocando otro sonrojo en ella.

- Tú... también me gustas - y para su sorpresa no fue un rechazo lo que obtuvo.

Luego de esa gran confesión por parte de ambos se sintieron ligeros, por haber sacado eso que les pesaba a ambos. Se mantuvieron en silencio y abrazados hasta que Itachi sintió el suave compás de la respiración de Sakura en su cuello logrando estremecerlo.

- Buenas noches, Sakura - besó su frente mientras se dejaba llevar por el cansancio.

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En el despacho de la Godaime, se encontraban el equipo Kakashi y el equipo Kurenai esperando instrucciones para su próxima misión.

El segundo desconocía completamente lo sucedido con la integrante faltante del equipo Kakashi. Mas no pasaron por alto su ausencia, ni el hecho de que tanto ellos como la Hokage se veían totalmente preocupados.

- Los he mandado llamar para una misión de rescate - comenzó la rubia mujer.

- ¿A quién debemos rescatar, Hokage-sama? - preguntó la Yuhi.

- Sakura Haruno, mi alumna - dijo con evidente pesar.

El silencio reinó en la habitación. El equipo Kurenai se encontraba totalmente sorprendido, sabían de antemano que Sakura era una gran kunoichi pero eso no evitaba que se preocuparan por una compañera y amiga de toda la vida.

El que lució más preocupado fue el Inuzuka. Desde hacia un tiempo su cariño por esa chica había crecido mucho más que el de un simple amigo.

- ¿Saben quién fue? o ¿Por qué lo hizo? - pregunto un poco alterado.

Esta reacción llamó la atención de todos pero en especial la de cierto pelinegro quien frunció el ceño. La Hokage notó esto y sonrió imperceptiblemente. ¿Con que celoso Uchiha?. Luego de su gran descubrimiento Tsunade recuperó la seriedad y siguió informando sobre la misión.

- Hace una semana envíe a Sakura a encontrar la cura de una extraña enfermedad que estaba arrasando con las aldeas del país del Agua. Debió de regresar hace tres días por lo que envíe a un grupo de AMBUS a buscarla, y a mitad de camino hallaron rastros de una pelea y de sangre pertenecientes a ella. - - Más tarde fue el equipo Kakashi a investigar - dijo esto mientras lo señalaba con la cabeza - Y se encontraron con Uchiha Itachi quien insinuó que ella había sido secuestrada por Akatsuki.-

- ¿Es cierto eso, Naruto? - pregunto Kiba, recibiendo sólo un asentimiento por este.

- Su misión será traer a Sakura Haruno viva y a salvo. Busquen lo que necesiten, partirán en dos horas - dictaminó la rubia.

- Hai - exclamaron todos allí.

Todos se retiraron, y una vez fuera cada uno tomo su camino para preparar sus cosas. A excepción de Naruto y Hinata, quien decidió acompañar al puesto de ramen al afligido rubio.

Caminaron por las calles de la aldea en silencio hasta que llegaron al Ichiraku's Ramen donde hicieron su pedido. Una vez se les fue entregada la comida, la pelinegra decidió acabar con el silencio.

- Naruto-kun ¿te encuentras b..bien? -

No pudo evitar tartamudear. Pensó que ya lo tenía bajo control, pero al estar frente al rubio imperativo le era imposible no hacerlo. Le había amado toda su vida y aún lo seguía haciendo.

- Yo si Hinata-chan - trató de hacer una de sus clásicas sonrisas pero sólo logró una extraña mueca.

- Naruto-kun sé que estas preocupado por Sakura-chan. Pero ella es alguien muy fuerte y te aseguro que la encontraremos sana y a salvo - dijo mirándolo a los ojos ojos y con una tierna y comprensiva sonrisa.

El ojiazul la miró y su sonrisa se le antojó muy parecida a la de su madre cuando la vio por primera vez cuando estaba luchando contra Kurama. Ella tenía razón su hermanita estaría bien después de todo era muy ruda.

- Tienes razón, Hinata-chan. Nosotros la rescataremos - dijo con una gran sonrisa en el rostro mientras la tomaba de la mano, provocando un gran sonrojo en la ojiblanca.

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Ya habían pasado las dos horas, y ambos equipos se encontraban en las puertas de Konoha para marcharse.

- ¿Por dónde comenzamos la búsqueda, kakashi? - preguntó Kurenai.

- Muy bien comenzaremos buscando en el lugar donde nos encontramos con Itachi - informó. - Kiba ¿recuerdas el olor de Sakura? - cuestionó.

- Por supuesto - contestó el chico perro con entusiasmo.

- Entonces no será necesario usar mis perros por ahora -

De esta forma partieron en búsqueda de la pelirosa. Todos dispuestos y con la promesa silenciosa de traer a su compañera a casa.


Holas :)

Ha pasado mucho tiempo y les pido disculpas por mi desaparición, pero por falta de inspiración y tiempo no he podido actualizar.

Les prometo terminar esta historia sé que lo voy a hacer y voy a tratar de actualizar semanalmente.

Espero les guste este capitulo que lo hice bastante largo a mi parecer y acepto opiniones sobre como les gustaría que siga la historia.

Besos