POV Nico
Los siguientes días fueron tranquilos. No hablé mucho con casi nadie de la casa salvo con Lily, que venía a charlar de vez en cuando.
Estaba confuso con aquel tema. Por un lado, prefería estar solo todo el día, pero por el otro, parecía tolerar su compañía más que la de otro. Supuse que me recordaba a Bianca.
No volvió a mencionar a mi familia y ni siquiera intentó hacer preguntas personales o sobre mi familia, lo que agradecí silenciosamente.
En la mañana del 1ro de septiembre, la casa era un caos. Todos corriendo de aquí para allá buscando las cosas que se olvidaron, devolviendo otras, los hermanos gritándose entre ellos haciendo acusaciones sin sentido, Ginny intentando que todos desayunaran y Harry tratando de calmarlos a todos en vano...
Afortunadamente ya tenía todo listo desde el día anterior, así que lo único que tenía que hacer era comer una tostada: Era el mínimo de lo que debía desayunar, según Ginny.
James estaba despeinado, asegurándose de tener todos sus materiales para bromas bien organizados. Albus estaba gritándole a Lily, al parecer ella había tomado su medalla de Prefecto y no pensaba devolvérsela.
Parecía que la broma de Fred y James estaba perdiendo efecto, porque los mechones azules no eran tan brillantes y ya había algunos rojos en vez de púrpuras. Tenía el cabello multicolor.
Cuando el ambiente se calmó un poco, nos metimos en el auto. Por alguna razón que no comprendía, entrábamos todos cómodamente. Supuse que era cosa de magia.
Durante el viaje pensé en todo lo que me rondaba por la cabeza desde hacía días. ¿Qué hacía allí? ¿Por qué Ginny, Harry y la directora de Hogwarts me conocían? ¿Por qué Quirón no parecía sorprendido con todo lo que pasaba? ¿A qué casa iría? Ni siquiera era un mago, ¿A la misma que Lily? Tal vez ella podría enseñarme unos trucos para no levantar sospechas... Dioses, Nico, concéntrate. ¿Cómo podía volver a casa? Hace poco había dejado a Hazel, una hija de Pluto, en el Campamento Jupiter. ¿Cómo se encontraba? ¿La molestarían mucho por ser descendiente del dios de los muertos?
Finalmente llegaron a King's Cross. Tenían que apresurarse, faltaba poco para que partiera el tren, pero yo no veía el andén nueve y tres cuartos. Veía el nueve. Y el diez. Estaba a punto de preguntar dónde se suponía que estaba el famoso andén cuando vio que James atravesaba un muro justo cuando unos turistas pasaban por allí. ¿Tenía que hacer algún hechizo para pasar?
-Eh, ¿Cómo exactamente atravieso el muro? - Le pregunté a Lily.
-No te preocupes, sólo sigue caminando, no te detendrá.- Me lo explicó como si fuera un niño de cinco años, lo que me molestó. ¡No era mi culpa no saber cómo se manejaba su mundo!
Una vez que ella y Albus desaparecieron, fue mi turno. Tomé el carrito donde tenía el baúl (Enserio, respeto las tradiciones, ¿Pero no podían modernizarse? Era absolutamente incómodo) y fui directo hacia la pared, medio esperando un choque que nunca llegó.
Me encontraba en un andén lleno de niños, familias y animales. En frente se veía una antigua locomotora roja. Faltaban menos de diez minutos para que el tren partiera, así que los saludos fueron apresurados. Afortunadamente, pude escabullirme antes de que Ginny pudiera abrazarme. Parecía que la mujer me apreciaba, y no entendía por qué.
-Nico, ¿Nos sentamos en un compartimiento con Hugo?- Preguntó Lily mientras subían al tren y veían el cabello castaño rojizo de su primo.
-Sí, me da lo mismo.- Le contesté mientras me encojía de hombros. No es como si pudiera pedir un compartimiento para mí mismo, por mucho que lo deseara.
-¡Hugo!- Lily saludó. Yo me quedé detrás suyo, sin saber bien cómo actuar.
-¡Lily! Y, em, ¿Nico, no es así?
-Sí, así es.- Asentí.
Los tres buscamos sitio y encontramos uno vacío casi al final del vagón. Ellos se sentaron de un lado y yo en frente. Se pusieron a hablar de Rose, la hermana de Hugo, quien salía con un tal Scorpius Malfoy, algo que parecía escandaloso para su familia.
-Yo sabía que a Rose le gustaba Scorpius, o más bien lo sospechaba. ¡No creí que fuera capaz de confesarse!
-Creo que fue Malfoy el primero en decir lo que sentía. Papá va a matarlo cuando se entere.
-¡Es verdad! Bueno, tal vez el hecho de que sea el mejor amigo de Albus... Y que ya sabía que él y Rose eran amigos...
-No creo que lo salve de alguna que otra maldición.
-Tío Ron puede ser muy sobreprotector.
-Y que lo digas. La última vez que un chico intentó tener algo con Rose, bueno, estuvo toda una semana con la piel verde y el pelo de las cejas hasta la cintura.
Los dos rieron recordando la escena. Yo deseaba fundirme en la oscuridad. En realidad, podía hacer algo parecido, pero no sabía si mis poderes funcionaban bien.
Había intentado hacer viajes sombras todo el tiempo, pero no lograba más de un par de kilómetros, y quedaba agotado. Incluso llegué al límite del país, pero no sirvió de nada, no podía cruzarlo. Algo o alguien no quería que me fuera.
Luego de unas horas, Lily, alegando que no había podido dormir bien la noche anterior, se acostó y usó las piernas de su primo como almohada. Hugo parecía incómodo, pero no dijo nada. Sacó un videojuego y se dispuso a jugarlo.
Un rato después una señora con un carrito lleno de comida pasó por la puerta del compartimiento. Hugo, sin querer despertar a Lily para levantarse, me dio unas monedas y me dijo lo que quería que comprara.
Lleno de comida, volví al compartimiento y le entregué todo. Me ofreció una rana de chocolate y algo que por lo visto era un pastel de calabaza con forma de caldero. No lo acepté, no tenía hambre.
Faltaban poco para llegar, así que con unos suaves empujoncitos Hugo despertó a su prima, ganándose un golpe de lleno en la mandíbula.
-Oh, lo siento.- Murmuró frotándose los ojos.- ¿Ya llegamos?
-No, pero casi, lo mejor es ir poniéndonos el uniforme.- Explicó, aún frotándose el lugar donde había sido golpeado.
-Ya dije que lo siento.- Gruñó Lily.
Una hora más tarde, ya pulcramente vestidos con el uniforme, pudieron divisar Hogwarts.
El castillo era magnífico. No sabía tanto de arquitectura como Annabeth, pero podía apreciar una obra de arte.
Finalmente el tren se detuvo. Cuando lograron salir (no fue fácil, había muchos alumnos empujándose unos a otros, cargando los baúles) caminamos hacia unos carruajes tirados por lo que parecían esqueletos de caballos alados con cabeza de dragón cubiertos de piel, totalmente negros. Salvo por sus ojos, que eran inquietantemente blancos. Thestrals. Los conocía, tenían mucho que ver con la muerte, después de todo.
Me acerqué a uno y le acaricié el cuello. Era el primer animal que no sólo no huía a mi toque, sino que además parecía agradarle.
-¿Puedes verlos?- Preguntó tímida Lily. Claro, probablemente ella no podía verlos. Para cualquier otro simple mortal, se requería haber visto a la muerte para apreciarlos. Asentí con la cabeza, sin hacer más comentarios.
Subimos a los carruajes y llegamos a la puertas del castillo, que ya estaban abiertas. No podía dejar de mirar todo, disimuladamente. Llegamos a lo que Lily llamó "el Gran Comedor" y pasamos de largo las mesas para llegar a donde estaba la directora, Minerva McGonagall. Era una mujer mayor, probablemente a punto de jubilarse, pero sin dejar de ser intimidante. Tenía el canoso cabello tirante en un moño detrás de la cabeza y un enorme y oscuro sombrero.
-Sí, Ginevra me ha informado de tu llegada. Potter, siéntate con los de tu casa. Tú, quédate aquí.
Obedecí en silencio, no tenía idea de qué hacer.
Una vez que todos estaban sentados en sus respectivas mesas, la directora comenzó a hablar, se escucharon unos murmullos de fondo.
-Bienvenidos de nuevo, antes de que pasen los nuevos estudiantes de primer año para ser repartidos, voy a informarles que este año tenemos un estudiante de intercambio de América.
Más murmullos, muchos me señalaban. Quería fundirme en las sombras otra vez.
-Su nombre es Nico Di Angelo.- Me señaló con una mano.- Espero que lo traten como se debe. Luego de los nuevos alumnos, el Sombrero Seleccionador lo mandará a una casa. Quiero que lo traten como si fuera uno más de ustedes, y que le expliquen lo que no entienda.
Ahora todos me miraban. Mierda.
Las puertas se abrieron nuevamente y una fila de pequeños de unos diez u once años entró, con un hombre a la cabeza.
El hombre dejó un taburete de cuatro patas en frente de los alumnos y en él apoyó un sombrero raído, con muchos parches, lleno de mugre. Todos los niños lo miraban con una mezcla de temor, alivio y timidez.
El comedor entero observaba el sombrero con expectación. De repente, se abrió una rajadura parecida a una boca y empezó a cantar algo sobre las diferentes casas de Hogwarts y de sus fundadores. Cuando terminó, todo el mundo aplaudió enérgicamente.
Cuando los aplausos cesaron, el profesor que había entrado con los de primero se aclaró la garganta y dijo, sonriendo un poco mientras observaba un pergamino.
-Cuando los llame, siéntense en el taburete y colóquense el sombrero para ser seleccionados.- Dijo y todos asintieron.- Booder, Selinay.
Una niña rubia avanzó temblando ligeramente, se sentó en donde le indicaron y se puso el sombrero, que le tapaba los ojos. Luego de unos momentos, el sombrero gritó
-¡RAVENCLAW!
Una de las mesas rompió en aplausos. Selinay fue corriendo hacia ellos, sonriendo satisfecha.
El profesor llamó.- Brunner, Thomas.
El niño avanzó, seguro de sí mismo y se puso el sombrero. Apenas tocó su cabeza cuando exclamó
-¡GRYFFINDOR!
Otra mesa aplaudió, pude ver a Lily felicitando al nuevo miembro de su casa.
-Capalac, Joshua.- Llamó el profesor.
Otro niño avanzó, con su cara totalmente inexpresiva. El sombrero se demoró un par de minutos, pero finalmente gritó
-¡SLYTHERIN!
Otra mesa rompió en aplauso, aceptando al nuevo integrante de su casa.
-Ellis, Jocelyn
-¡HUFFLEPUFF!
-Fisher, Carolyn.
-¡HUFFLEPUFF!
La reacción de cada niño que pasaba era diferente. Algunos iban tranquilos, pero dudosos. Otros iban totalmente seguros de sí mismos. Un par estaban inquietos y había uno que parecía a punto de vomitar.
Cuando ya hubieron pasado todos, el profesor llamó
-Di Angelo, Nico.
Mierda. Sentía que mi corazón iba a salir de mi pecho en cualquier segundo. Caminé lo más seguro que pude y me coloqué el sombrero en la cabeza.
-Mhmm, ¡Pero mira lo que tenemos aquí!- Una vocecita hablaba en mi oído.- ¡Todavía no tenía parches la última vez que estuve en la cabeza de un semidios!
El pedazo de tela lo sabe, pensé.
-Sí, mi niño, lo sé. Ahora veamos en dónde te pondré... Mhm, sí, inteligente, pero no lo suficiente para Ravenclaw, podemos descartarla. Definitivamente no en Hufflepuff... Quedan Gryffindor y Slytherin... ¿En dónde irías mejor? Eres valiente, ya has estado en una guerra, pero también eres cobarde en otros temas ¿No es así? Suspicaz, sí, me he dado cuenta... Además, tienes relación con las serpientes*... Sí, creo que voy a mandarte a...
-¡SLYTHERIN!
Gritó esa última palabra. Me quité el sombrero y caminé hacia la mesa que aplaudía. Varios me felicitaron y Albus me dijo que lo siguiera junto con los de primero cuando terminara la cena.
Para mi sorpresa, me sentí algo decepcionado al no estar en la misma casa que Lily. Seguramente era porque con ella tenía un poco más de trato que con Albus.
La directora dio unas palabras de bienvenida, repasó unas reglas y en la mesa, que anteriormente estaba llena de fuentes y platos vacíos, ahora estaba repleta de deliciosos manjares. Probé un poco de lo que tenía mejor pinta, sin comer mucho realmente.
Al terminar el banquete, era hora de ir a dormir.
A diferencia de los Gryffindors, nosotros bajamos a lo que me dijeron era donde se encontraban las mazmorras.
Medio me sentí como en casa, ya sea el Inframundo o mi cabaña en el Campamento Mestizo. Había
antorchas que iluminaban con un brillante fuego verde esmeralda los pasillos, que tenían paredes de piedra.
Entramos en la sala común. Era bastante agradable, un poco de mi estilo. Los colores predominantes eran el verde y el plateado, con algún que otro adorno negro.
-Bienvenido a tu nueva casa, Nico.- Albus me palmeó el hombro y me mostró la habitación que compartíría con otros tres chicos.
Ya era oficialmente un alumno de Hogwarts.
*La serpiente era un símbolo funerario en la Antigua Grecia y al ser Hades el dios del inframundo, están muy relacionados. Tanto que Cerbero, el perro del dios, tiene cola de serpiente.
Perdón por la tardanza, pero estaba totalmente sin ideas. Ahora tengo una pero a largo plazo, prometo que se va a poner interesante. Y Nico va a ser un poco más IC.
Gracias por las reviews, ¿Les gustó este capítulo? ¿No? ¿Qué cambiarían? Todas las ideas y críticas constructivas son bienvenidas.
