Capítulo 2: Espadas y Leche
-… Ok…- susurró Dante intentando pobremente calmar sus nervios y evitar caer en una muy poco masculina histeria. Se sentó en el piso, recargándose contra la mesa de billar dejando la nota a un lado y se pasó la mano por el cabello mientras escuchaba uno que otro ruido proveniente del escritorio donde permanecía su huésped.-… Si esto es una broma, está muy bien elaborada…- murmuró presa del pánico. Si se lo hubieran dicho en otras circunstancias y la persona que lo dijera en cuestión estuviera presente… probablemente Dante ya los había mandado hasta la China de una sola patada.
Pero no, esta vez no lucía como ninguna de esas muchas ocasiones donde Patty y Lady se aliaban malévolamente con el objeto de sacarlo de sus casillas, de ser así probablemente estaría escuchando carcajadas en algún rincón del Devil May Cry justo ahora.
En cambio sólo escuchaba gruñidos y protestas de Cerberos, el arma demoniaca que en su momento fungía como entretenimiento para el infante, protestas que no le costaba en absoluto pasar olímpicamente por alto.
Y hablando de… Dante miró de reojo al bebé, Nero era su nombre si bien podía recordar.
Ahora que el sol iluminaba completamente la estancia, el cazador rojo levantó ligeramente la cabeza para apreciar a Nero.
-…Pero qu-!-
Dante tuvo que ahogar un grito de sorpresa y dolor en el justo momento que quiso levantarse rápidamente de su posición en el suelo, que no reparó en el borde de la mesa de billar.
-…!...- Se agazapó, sobándose frenéticamente mientras sentía cómo un chichón del tamaño del monte Everest crecía sobre su blanca cabeza.-…Estúpida mesa...- aún con rastros de dolor debido a su torpeza, se acercó lentamente al escritorio.
Bueno… si aquello era una broma, estaba yendo muy pero que muy lejos.
Dante movió un poco la cobija para poder observar al infante con más detenimiento; Si su tez clara y los cabellos delgados y blanquecinos no eran prueba suficiente para demostrar los lazos consanguíneos entre el cazador y este aparente hermano menor 'perdido' entonces no sabía que más podría demostrarlo.
Se recargó en el borde, observando al pequeño durmiendo plácidamente. Dante no pudo evitar suspirar, ese bebé le recordaba en gran parte a él… y a su hermano.
Una sonrisa se formó en su rostro, claro ¿por qué no lo había pensado antes?
Gruñó malhumorado cuando hubo terminado de leer el libro y éste en absoluto tenía la respuesta al conjuro que estaba buscando. Miró al estante de dónde lo había tomado y notó un tomo mucho más grueso cubierto de polvo y una que otra telaraña, se encogió de hombros cuando decidió arrastrar la escalera para tomarlo.
No haría daño echarle una hojeada, después de todo ya había perdido la fe en encontrar susodicho conjuro.
Tomó el libro entre sus brazos retirando los rastros de telaraña que se habían acumulado y dejó el tomo anterior en su lugar. Deseó internamente que en vez de telarañas fueran polillas las que se posesionaran de él por ser tan inútil. Enarcó una ceja cuando juró haberle visto una gotita de sudor al libro.
Bajó grácilmente al suelo….
En realidad se tropezó brutalmente con el último escalón, cayendo como res en el matadero y estampando su rostro en el suelo… frío… mugroso y apestoso.
-… tsk…- se levantó lentamente sacudiendo sus ropas. Le echó una mirada asesina a la escalera, y nuevamente creyó verle una gotita de sudor al objeto.
Pero en fin…
Se sentó nuevamente en la mesa de lectura hasta que escuchó que llamaban a la puerta.
…
Ignoró la primera llamada, completamente seguro de que al no obtener respuesta la persona se iría...
…
Luego hubo una segunda llamada y se le ocurrió pensar que dicha personita podría ser algo insistente.
…
Convencido entonces de que la personita se iría al creer que no había nadie en casa intentó regresar a su lectura.
…!
Más cuando las llamadas se volvieron irritantemente desesperantes mandó todo al diablo, cogió su espada y salió hacia la entrada esperando que la personita tuviera un seguro de vida que cubriera "muerte accidental"
-¡¿SE PUEDE SABER QUE DIABLOS?!… ¿Dante?- El cazador rojo sonrió con cierto cansancio cuando finalmente Vergil decidió abrir la puerta, menos mal que Dante no tuvo que recurrir a Rebellion.
-¡Hasta que me abres!- se quejó el cazador rojo- ...estaba a punto de tirar la puerta, Vergil necesito que hablemos.
-No creo que tengamos nada de que hablabababa… – cuando Dante le mostró la "causa" de su visita, las palabras murieron su boca -¡Dante! ¡¿Qué diablos es eso?!
-Te explico cuando me dejes pasar– Vergil, aun presa de la conmoción se movió a un lado, permitiéndole la entrada a su hermano. Sus ojos seguían de cerca los movimientos de aquello que el cazador traía en sus brazos.
-Esto está mal, mal, muy mal, ¡está más mal que el papel de Magdalena en la pastorela cuando íbamos en la primaria!- Dante parecía tener una conversación consigo mismo, Vergil notó cómo arrullaba al bebé mientras seguía caminando de un lado a otro como fiera enjaulada. Cuando Dante le miró el gemelo azul pegó un brinco de ligera sorpresa. –Vergil ayúdame-
El aludido miraba directamente al pequeño que Dante sostenía en brazos. Miró después a su hermano gemelo: pañalera al hombro y bebé en brazos, a Vergil le pareció una versión extraña de una niñera preocupada...y a prueba de balas.
- ¿Vergil?
-¿Qué?-
-¿Me ayudarás cierto?- Vergil frunció el ceño y se cruzó de brazos. Dante por su parte rodó los ojos… ya se imaginaba todo el vómito verbal que su gemelo soltaría en ese momento.
-Es nuestro hermano- dijo rápidamente, antes de que Vergil abriera la boca.
-…- el peliblanco mayor frunció el ceño mirándole con incredulidad. –Claro, y yo soy George Clooney-
-¡Me importa poco si eres Nicolas Cage, este niño es nuestro hermano y ya!- podría ser que Dante estuviera molesto por la negatividad de Vergil, pero lo que más le molestaba…
Era que se comparara con George Clooney, Clooney era genial.
-Tú no eres cool- dijo.
Vergil gruñó mientras trataba de permanecer calmo. Miró a los ojos a su hermano y dijo:-
-¿Seguro que no la cagaste tú con una mujerzuela y vienes a que yo resuelva tu problema?-
-¿QUÉ? Debes de estar pero si bien pend... – recobró la compostura y miró a su hermano mayor a los ojos – está bien que soy irresistible Vergil pero esto es serio. Además, si de mi hijo se tratara te lo hubiera dejado en la puerta y no personalmente-
-Buen punto-
Vergil tomó al pequeño en brazos. Enarcó una ceja al notar la intensa mirada azul que el infante le dedicaba–Si fuese tu hijo, sería más feo-
-Jajajaja, que simpático- dijo con sarcasmo lleno de sarcasmo
-Así que… es nuestro hermano- murmuró el gemelo azul, sin despegar la mirada del bebé.
-Según el papel... si-
-¿Su nombre?-
-¿Del papel?-
-¡Del niño! ¡Pedazo de bestia!-
-Aaaaah… pues... es Nero -
-¿Nero? Que extraño nombre–
-Ah, jajaja... y Vergil es un nombre normal ¿di?-
-¿Qué dijiste?-
-! Digo que, ahm este... sí...dímelo a mí... jajaja... que pinche nombre tan feo-Ambos gemelos permanecieron casi cinco minutos sin decir nada, Vergil sosteniendo a Nero en brazos y mirándole meticulosamente, Dante simplemente se hacía pato.
-Y bueno ¿qué haremos?- preguntó el cazador finalmente. -Yo no sé cuidar niños-
-¡¿Y yo tengo cara de saber?! – Dante se echó a reír nerviosamente, dándole palmaditas a Vergil en la espalda. Si quería su ayuda no debía despertar al ogro Verge que llevaba por dentro.
-Pero entre los dos pensaremos en algo... ¿te parece?-
-Creo que esa parte me corresponde más a mí que a ti ¬¬
-Verge si intentaste ser gracioso, te juro que no lo fue ¬¬*
-Nunca dije que fuera un chiste…-miró entonces de reojo al bebé-…No suelo hacer este tipo de cosas, y menos si se trata de ti-
-Gracias Bro, yo también te amo...-
-Pero... si de nuestro hermano se trata (ignorando olímpicamente a Dante quien gruñó en respuesta) no puedo decir que no – su semblante cambió justo al momento de mirar a Nero – ¡Sólo mira esos ojitoooos! ^o^-
-Vergil o–o
-¿Qué?-
-No hagas eso... das miedo... o–oU-
-Ejém…. En fin debemos darle de comer, cambiarlo y dormirlo. Mañana pensaremos en algo, mientras, tendrás que quedarte aquí... dudo mucho que puedas cuidarlo tú sólo allá-
-GRACIAS VERGE! TTOTT... pero... ¿A qué se debe esa amabilidad tan... tan nunca proveniente de ti?... ¿estoy en cámara escondida acaso? ¬¬-
-Porque ù_ú...seamos honestos Dante, tú eres la persona más indisciplinada del mundo humano y del demoníaco, Devil May Cry no es un lugar habitable para un bebé... yo no sé cómo puedes vivir tú ahí. Además, soy alguien que se quiere y se respeta demasiado como para estar yendo y viniendo a tu despacho sólo por ¡esto! – mencionó señalando "esto" como al bebé, quien ladeó la cabeza y comenzó a reírse a causa del drama de Vergil – Aunque... ¡mira esa carita! ¿Cómo puedo decirle que no a esa carita?
-Vergil...-
-eh?-
-… Detente-
Al día siguiente Dante tomó el teléfono y llamó a las únicas dos personas a quienes les tenía confianza y de las únicas que tenía número.
Cerca de las dos de la tarde, Patty y Morrison se encontraban en la sala de la Mansión Sparda y con la boca tan abierta que casi chocaba contra el piso, para incomodidad de los gemelos, más de Vergil que recién había trapeado el piso. Morrison recobró la compostura y, mirando Dante preguntó:-
-Entonces... ese bebé, es su hermano-
-Sip- Contestó el cazador.
-y su nombre es Nero- Peguntó Patty esta vez.
-Extraño... pero sí- Vergil comentó.
-Y ¿Qué piensan hacer?- Preguntaron ambos al mismo tiempo.
-¡Por eso justo los llamé!- dijo Dante con una enorme y algo maniática sonrisa en el rostro. Patty y Morrison se miraron uno al otro y en menos de lo que Dante pudiera decir "El cerro de pangaricutirimícuaro se quiere despangaricutirimicuar" Ambos tomaron sus cosas y echaron a correr rápidamente a la entrada. -Nooo!- el grito de Dante sólo les hizo correr más rápidamente, y cuando notaron al peliblanco echárseles encima desearon haber podido meter velocidad turbo.
-¡Por favor no nos dejeeeen! ¡Yo no sé cuidar bebés!- lloraba Dante desde su posición en el suelo, sujetando el vestido pomposo de Patty como si la vida se le fuera en ello.
-Es que... Dante, yo no sé de bebés-Alegó Morrison en su defensa intentando por todos los medios abrir la puerta que daba a la salida. Cuando vio al gemelo azul con la llave entre los dedos tiró el soplete y se cruzó de brazos refunfuñando.-Malditos demonios...- viendo que en Morrison no habría ayuda, Dante miró a su rubia amiguita.
-Patty ¿verdad que tú si nos ayudarás? – la pequeña, ya de por sí molesta por la manera en que Dante había arruinado su vestido, miró al peliblanco, después a Vergil, y después al bebé que caminaba por el borde del mueble encima de la chimene-! -DANTE!
El peliblanco miró su rostro desfigurado en una mueca de terror, similar a la de los inversionistas cuando cae la bolsa de valores, y giró a ver hacia donde el dedo de Patty señalaba. Casi se le cae el alma a los pies cuando notó a Nero gateando en el borde. Vergil también lo notó y rápidamente se lanzó como jugador de baseball a atrapar al niño cuando este trastabilló y fue derecho al suelo.
Hubo un suspiro de alivio/pinche Nero te voy a matar/ general por parte de los presentes. Vergil miró al infante que sonreía y movía los brazos, divertido por la expresión pálida de su hermano.
Vergil por otro lado ya estaba tomando nota de vengarse personalmente del niño cuando creciera lo suficiente para enterrarle una espada.
-Ya, ya bro... haber, dame al nene- Vergil gruñó pero accedió a entregar al niño. Nero tenía algo malvado dentro de sí, de eso el gemelo azul ya estaba más que convencido.
-Bien, bien... voy a ayudarlos- murmuró Patty mirando de reojo al bebé, el cual en ese momento estaba muy ocupado jalando un mechón de cabello de Dante.
-Ay Patty eres un pan de Dios, tú-
-Pero a distancia, tengo escuela-
-Tú hija de la grandísima p–!-
-Y ¿Qué quieres a cambio?- soltó Vergil bruscamente, interrumpiendo las "dulces" palabras de su hermano desquiciado.
-¡Vergil!- Dante le dio un codazo- Patty se está ofreciendo amablemente a ayudarnos con nuestro hermano y tú lo único que piensas es en que tiene un interés oculto detrás de... ehm...-Se arrepintió al mismísimo instante de notar una sonrisa algo macabra en la cara de Patty, una sonrisa tan grande que creyó que no le cabría en la cara...- valió madre...-
-Les ayudaré...- Dijo sonriente-Pero a cambio deberán… ya saben…-sonrisa maniaca- ustedes dos…- Dante entró en pánico, sujetando a Patty del vestido nuevamente.
-¡Nuuu! Un beso shaoi nooo!-
De repente todo se quedó en silencio.
Vergil como siempre, mirando feo a su hermano… mirada malvada patentada por Verge.
-¿Qué mierda acabas de decir?- preguntó, estando algo seguro de que sí había escuchado lo que creyó haber escuchado.
Dante se levantó de su lugar en el piso y tomó a Vergil por la solapa de su gabardina azul.
-Tú, yo… un beso en la boca y muchos corazones alrededor… no sé… piénsalo ;D
-…Dante…-
-¡Eso es lo que ella quiere!- respondió el gemelo entre lloriqueos señalando a Patty, la cual intentaba salvar un poco la dignidad de su vestido.
-Yo iba a decir que… quería que me acompañaran a un día de campo que organizará mi escuela en dos días, pero lo suyo tampoco es mala idea.- Vergil gruñó ante la condición… la primera.
-Para empezar, ¿Por qué pedir semejante ridiculez?- preguntó irritado. No es como que Patty les estuviera ofreciendo una ayuda taaan grande.
-Porque mamá estará ocupada. Morrison es muy viejo para ir conmigo-
-¿¡LE WHAT!?-
-Y ustedes chicos- agregó señalando a los hermanos Sparda- Me harán la envidia de todas mis amigas.
Vergil se cruzó de brazos mirando a otro lado.
-Qué ridiculez- volvió a decir. Dante apoyaba enteramente a su hermano.
-No Patty, no creas que nos vendemos por algo tan bajo como una ayuda a larga distancia- musitó Dante con tono ofendido.-Tengo dignidad, ¿sabes?
-Habrá comida-
-Me respeto a mí mismo...-
-Habrá chicas-
-Nada hará que cambie de opinión...-
-Y creo que comprarán Pizza-
-¡Ahí estaremos!-A Vergil se le descompuso la cara al escuchar eso.
-¡¿Qué?!- gritó histérico, no golpeando a Dante porque Nero estaba en sus brazos.- ¿Dónde quedó toda esa palabrería tuya?- Vergil se extrañó un poco al ver el rostro serio de su hermano, después sus ganas de matarlo incrementaron cuando lo vio sonriendo.
-Pizza, brother... ¡hay pizza!- espetó él y Vergil simplemente rodó los ojos y se encogió de hombros. Lo cual en términos del gemelo azul era como: "Haz lo que se te dé la ching... gana" Dante amplió su sonrisa aún más y después miró a Patty.- ¡Es un trato!-
La chica sonrió de oreja a oreja mientras tomaba una libreta y hacía pequeñas anotaciones en ella.
-Con esto podrán sobrevivir mientras tanto. Debo hacer un par de llamadas y en poco tiempo tendrán a alguien que sea capaz de manejar a Nero-
-Lo dudo…- murmuró Vergil cruzado de brazos mientras miraba de reojo a Dante, el cual sonreía a la simple idea de comer pizza.
