Capitulo VIII
Seamos Felices
Cuatro chicos se encontraban en la pequeña sala de la casa del Kurosaki, dos de ellos, es decir los pelinaranjas se miraban con deseo y Pasión, algo que hacia sentir incómodos a los otros dos, la ceja del albino tenia un tic, si es que parecían animales en celo faltaba poco para que se comiera allí mismo
-Rukia tengo hambre..-en pocas palabras le estaba gritando que salieran de allí y al parecer la chica lo comprendió cuando observo el perfecto rostro del capitán
-Comamos fuera.-y sin esperar siquiera la respuesta a las despedidas que le dieron, salieron de allí
Antes de iniciar la caminata, la pelinegra se quedo pensativa por unos momentos, no quería estar en casa, quizá una salida no le haría ningún daño, de acuerdo a Ichigo solo con dinero podía ir a donde quisiera
-Toshiro.. te molestaría acompañarme?-no estaba segura de que diría que si pero nada le costaba intentar, él comenzó a caminar y la chica se decepciono, en lo mas profundo de su ser quería que le dijera que si, pero al chico se volteo mirándola extrañado
Vamos?-y una sonrisa adorno los labios de ella, que corriendo tomo la mano de él para comenzar a caminar
Recorrieron varios lugares juntos, tomados de la mano, hasta que llegaron a una tienda en la que ella se adentro y lo hizo esperar fuera, luego de varios minutos la chica salio con dos bolsas que él se ocupo de llevar, caminaron por un rato mas, hasta que él atardecer llego y llegaron a su destino
Un parque, alejado de la ciudad donde había un pequeño riachuelo con varias aves y la hierba era alta, un paisaje digno de admirar, sobre el suelo la chica coloco agua y varias zanahorias de un anaranjado tan intenso como la puesta del sol, tomaron asiento durante unos minutos y el manto azul cubrió el cielo, mostrando como protagonista a la luna, alrededor de ellos varias luces se encendieron en compañía de las luciérnagas y de algún lugar salio una mota blanca saltando
Era un conejo seguido de otro, ambos acercaron a los chicos que tenían las zanahorias, comían de los vegetales con desespero, la chica sonreía hasta que escucho a su acompañante
Como pueden estar felices y tranquilos comiendo, sin prestar atención a su alrededor?-pregunto mientras miraba a la chica directamente a los ojos
Ser feliz es fácil, la felicidad reside en pequeñas y simples cosas, en su caso como comer o en el caso de Ichigo y Orihime, hacer el amor-respondió acariciando uno de los conejos
Te propongo algo..-dijo el chico entrelazando ambas manos con las de ella
Que? He he-el deposito un suave beso sobre sus labios mientras ella reía, cada vez que ella reía rompía su rutina, obligándolo a hacerlo también
Quiero que Seamos Felices...
Acepto-respondió la pelinegra cerrando el trato con un beso bajo el árbol de sauce
