Capítulo 3: Más barato que una pizza familiar.


Después de recibir indicaciones de Patty sobre cómo cuidar al niño y algunos números telefónicos de Morrison en caso de emergencia, necesitar un consejo, o el 911 por si Vergil perdía los estribos...ambos hermanos Sparda despidieron (bueno, en realidad sólo Dante) a sus visitas y se introdujeron en la mansión.

Vergil se detuvo en seco sobre el pasillo, aun con Nero en brazos y mirando a Dante de una manera tan incriminatoria, que el peliplata se preguntó preocupado, si Vergil ya habría descubierto el cuerpo de Jester enterrado en el jardín trasero de la casa.

-Dante…-

-¡YO NO LO MATÉ! ¡EL MARTILLO VOLÓ A SU CABEZA SOLITO Y!... ehm…. ¿Qué?- El gemelo azul, si mucho antes ya dudaba de las facultades mentales de su hermano, ahora estaba plenamente seguro de que su cerebro había muerto mucho antes de que se diera cuenta.

-Qué bajo has caído- sentenció y Dante quiso alegar en su defensa, pero la mirada asesina de Vergil simplemente le hizo desistir en sus intentos, y más ahora que accidentalmente se había delatado. Como en la novela de Edgar Alan Poe, pero a diferencia de que Jester sí se lo merecía. Sonrió nervioso y se dedicó a revisar las indicaciones de Patty hasta que sintió nuevamente la mirada de su hermano.

-¡Bueno ya! ¿Qué chingados quieres?-

-Te vendiste por una pizza ¬¬

-Eso no es… bueno… era pizza y...-

-Mira que eso no se hace… ¿Verdad Nero?...-

Nero: ¬¬

Dante sufrió lo que se dice, un facepalmus extremus al ver el rostro de su hermano menor en conjunto a la mueca de Vergil.

-¡Vergil DEJA DE ENSEÑARLE ESAS COSAS!-El mayor de los gemelos se hizo el que no comprendía a qué se refería, pero internamente le aplaudía al pequeño Nero.

-ya bro, no me mires así, dile a Nero que se comporte y ¡QUE NO ME MIRES ASÍ!-

-tsk, no aguantas nada-

-Mejor lee la nota…- Vergil dio un suspiro y una vez que le pasó el bebé a Dante, se concentró en leer el papelito.

-Haber... según tu amiguita lo primero que debemos hacer es alimentar al niño- El gemelo azul comenzó a caminar hacia la cocina, seguido de Dante quien jugueteaba con el pequeño Nero.- A su edad, Nero ya puede comer cierta clase de alimentos como papillas, zanahorias y… ¡¿Dante Me estás haciendo caso?!-

-Aww! ¡Mira que bonitos ojos! Son igualitos a los míos... (Si Dante ya sabes) Ahora pequeño Nero, si llegaras a protagonizar uno de mis juegos dirás que fue tu sexy hermano mayor Dante el que te enseñó toooodo lo que sabes, hasta coquetear con las chicas lindas y matar demonios con estilo y sin despeinarte- De repente el cazador sintió una mirada penetrante sobre su persona. Cuando se dio cuenta, su hermano se mantenía frente a él, con una ceja arqueada en una expresión digna de Sócrates. –Incrédula/arrogante y todo-

-Dante…-

-Uhm… ¿sí?-

-Deja de hablar de cosas estúpidas y ¡ven acá! - El peliblanco más joven hizo un puchero.

-Bueno ya, ¿qué quieres?...- murmuró de malas arrastrando los pies. Vergil gruñó y sacó un par de cosas de la pañalera que Dante cargaba consigo. Cuando de repente sintió que algo lo atacaba.

-¿¡Qué diablos!?- cuando sacó la mano, una trampa para ratones tenía atrapado su dedo índice. Escuchó la risa de Nero y miró a su hermano. Este se encogió de hombros sonriendo inocentemente.

-…Para que… ¿no me roben la leche en polvo?- Vergil no dijo nada y simplemente le aventó la trampa para ratones haciendo que le cayera justo a media frente.

-No tienes remedio- gruñó, colocando el bote de leche en polvo sobre la mesa y un par de biberones.-Ahora ven y haz lo que tienes que hacer.

–Entonces sostén tú al niño mientras yo voy a preparar el biberón- Dante notó a Vergil algo renuente. Extraño, ya que antes podía sostener a Nero sin ningún inconveniente. Vergil miró a su hermano.

-… ¿Es neta?...-

-Obvio sí- respondió este, aún extrañado por tal reacción, extendiéndole al infante. Vergil miró a Nero como si se tratara de algo bastante malo, no quería agarrarlo, es más, no quería mirarlo... había algo en Nero, algo macabro que simplemente hacía que Vergil no se resistiera a:

-AWWWW! ven pequeño Nero, tu hermanito va a cuidarte mientras el idiota de Dante va a conseguir tu biberón... ¿quieeen lo quiere? ¿Quieeeeeeeen lo quiere?- Dante comprendió entonces por qué el rechazo por parte de su hermano. Vergil sintió la mirada de Dante y lo miró tan de repente que el cazador pegó un brinco, casi tirando el biberón en el proceso. -¿Qué?-

- Uhm... voy… por el biberón- Dante echó a todo correr rumbo a la cocina, intentando borrar los sucesos recientes de su ya de por sí perturbada mente. Porque si había algo que en verdad asustara a Dante Sparda, legendario cazador de demonios, era un Vergil sonriendo y actuando como una persona normal. (Si lo pensamos bien... eso asustaría a cualquiera ._.UU) Dante tendría el número del hospital psiquiátrico a la mano por si acaso...

Unos minutos, muchos gritos y diez frascos de leche en polvo después, el cazador terminó al fin de preparar el biberón de Nero. Suspiró sintiéndose feliz con el resultado, y es que en su vida había hecho semejante acto de temeraridad, ¡Dejando la cocina de Vergil hecha un!... bueno... uhm… digamos, que Dante tuvo un encuentro a muerte con el agua hirviendo.

De malas avanzó hacia la sala, donde se supone su hermano estaría entreteniendo al infante hasta que Dante llegara con el biberón.

-Verge, aquí está el bibe…. rón…- claro que por supuesto el peliblanco no se imaginaba, ni volviendo a nacer sobre una montaña budista con 300 monjes rezando mientras bailaban la macarena, los sucesos que estaban aconteciendo en la sala, teniendo a Vergil como protagonista.

*Imaginemos esta escena:*

Dante se encontraba justo en la entrada de la cocina, con un biberón en una mano, y en la otra intentando evitar que su mandíbula se estrellase contra el piso.

-Vergil ¿Pero qué carajo?-

Lo siguiente es, en medio de la sala vemos a nuestro FRIVOLO Vergil haciéndole caras graciosas a Nero con la intención de hacerlo reír.

Quien vio "La Era de Hielo" sabe peeeeeerfectamente de qué estoy hablando.

-¿On ta' bebeeee?... ¡Aquí ta'! ¿On ta' bebeeee?... ¡Aquí ta'! ¿Quién es el bodoque más bonito del mundo? ¡Obvio tú!-

Ahora imaginen a Vergil haciendo la misma cara y para que resulte más traumatizante... agregaremos caras a la Jim Carrey style!

Aterrador ¿no?

*Mientras tanto, en algún lugar de Rumania…*

-¡Mamá no quiero sopa!-

-Pero… ¡hijo eso no es sopa!-

*Regresando a la mansión Sparda…*

-¿Qué diablos traes tú? – preguntó Vergil una vez que notó a su hermano en el umbral de la sala, ignorando el hecho de que había destruido la imagen fría, sexy y seria que tenía su hermano menor de él... y solito xD

El cazador de rojo se cacheteó brutalmente para recuperar la compostura.

-A... aquí está el biberón – dijo aún estupefacto, extendiéndole el biberón a su hermano mayor como temiendo que este le mordiera o algo así. Vergil lo miró con rotuuunda frialdad. Dante enarcó una ceja.- ¿Qué?-

-¿Qué de qué?-

-Pues, qué de qué… ¿o qué?-

-¿Qué?-

-¿Qué cosa?-

-No sé, tú dijiste "qué"-

-¿Qué?-

-Argh! Nada… Dante ¡Nada!-

-No puedo, la alberca no sirve…- Vergil volvió a mirarlo feo.

-Recuérdame Dante… otra vez… ¿Cómo es que tú y yo somos hermanos?-

-…..- Ambos escucharon un quejido, y fue entonces cuando Vergil se dio cuenta de que Nero seguía en sus brazos y supuestamente esperaba ser alimentado. Miró a su hermano y estiró la mano. –Dámelo-

-…. ¿Aquí?...-

Vergil gruñó.

-¡El biberón, grandísimo bruto!-

-aaah…. ¿Aquí?- Vergil gruñó nuevamente estando a punto de invocar una de sus espadas mágicas. Cuando de pronto…

-…BUAAAAH!- ambos pegaron el brinco cuando Nero rompió en llanto, de repente todo lo que habían aprendido durante esos 5 minutos sobre los bebés, se había ido al carajo.

-¡Dame el biberón Dante!- El aludido rápidamente se acercó al par, Nero en cuanto sintió el chupón del biberón, inmediatamente se quedó callado.

-….- Ambos suspiraron, agradecidos porque de nuevo regresó la paz.

-Tenemos que hacer algo… -murmuró Dante. Vergil asintió.

-No podemos solos con esto…- Ambos se miraron y después al pequeño infante que estaba mucho más concentrado en terminarse el contenido de la botella.

-Dante, ve a hacer más biberones… esta será una noche larga…-


Continuará...