Capítulo 7: Más dramático que una novela mexicana


Vergil corrió hacia donde estaba Lady, suspirando de alivio tras notar que Jeedah y Nero estaban en perfecto estado. Sobre todo porque Lady estaba ahí, con su arma en las manos y el ceño fruncido… más fruncido que la cara de eterno sufrimiento del Padrino.

-¿Cómo te atreves a dejar a mi sobrina sola?- preguntó ella, señalando a Vergil con una de sus pistolas-…Si no llego a tiempo pudieron haberl—

-No fue a propósito- respondió Vergil con la mayor calma que podía. Notó a Lady torcer el gesto y enarcar una ceja, mostrándose incrédula. –De todos modos están bien…- comentó, tratando de hacerla entrar en razón, lady parecía a punto de dispararle a lo primero que la pusiera de malas.

-Uh, no quisiera intervenir en su pelea de pareja pero… ¡AYUDA AQUÍ!- tanto Vergil como Lady estuvieron a punto de gritarle a Dante el primer insulto que se les viniera a la mente. Pero cuando notaron que el aludido estaba en serios problemas, ambos se miraron y decidieron que el castigo y los gritos vendrían después.

Vergil se giró hacia Jeedah y se inclinó a su altura. Ambos apenas y notaron el momento en el que Lady los había dejado para ayudar a Dante.

-¿Vas a estar bien?-preguntó. Cuando Lady destruyó al primer Reaper Vergil había notado que el segundo demonio rápidamente desaparecía, usando el humo de la primera explosión como distracción. No percibía al demonio por ningún lado, así que asumió que había regresado al infierno.

-Depende… define "bien"- murmuró ella de mala manera. Vergil bufó, cuando escuchó otra explosión a sus espaldas y el grito de júbilo de todas las niñas, incluyendo a Patty.

-No necesitan mi ayuda entonces…- murmuró, ayudando a Jeedah a levantarse.

Cuando todos los demonios hubieron desaparecido, Dante se acercó a su hermano y al histérico Hobbit, mientras Lady intentaba tranquilizar a las monjas. Las cuales estaban en pleno ataque de nervios.

-¿Nero está bien?- preguntó Dante, notando con alivio que Vergil lo traía consigo. El pequeño peliblanco parecía mucho más entretenido en los bordados de la gabardina de Vergil, que en lo que Dante tuviera que decir. Jeedah por otra parte tenía una extraña sensación en el hueco del estómago.

¿Qué había sido ese demonio? ¿Por qué los había defendido?

-¿El Hobbit está bien?...-

-¡QUE NO SOY UN HOBBIT!- gritó golpeando a Dante con el bolillo que apenas había sacado de la pañalera.- Y no… ¡NO ESTOY BIEN! Un Reaper casi me mata, de no ser por el demonio que nos protegió a Nero y a mí, ¡No habría sobrevivido para ver la novela de las 9:00 p.m!...- Dante parpadeó extrañado.

-¿Un demonio los salvó?-Antes de que Jeedah respondiera, los tres escucharon un grito.

-¡¿QUÉ DIABLOS?!- Vergil sólo se dio cuenta de que tenía a Lady cara a cara y con una pistola entre ceja y ceja.

-¿Ahora qué?- preguntó de malas. Lady tenía la cara ligeramente roja del coraje mientras señalaba a Jeedah.

-… ¡Mira eso!- gruñó ella.

- ¿Qué tiene el Hobbit?- cuestionó Dante, siendo brutalmente golpeado por el bolillo cuando Lady se lo arrebató a Jeedah y se lo estampó a Dante en la cara.

La cazadora levantó el brazo derecho de Jeedah, señalando el corte que comenzaba en la muñeca y terminaba en el codo.- ¡¿Cómo pasó esto?!- preguntó histérica. Jeedah enarcó una ceja y exclamó sorprendida.

-aaaah, eso explica por qué sentía algo recorriéndome el brazo, creí que eran hormigas…-

-… - Dante miró a Vergil y después a Lady y estuvo a punto de decir algo como…

-…Lo cínico viene de familia ¿eh Lady? – se le adelantó Vergil, como leyéndole la mente. Gesto que agradeció internamente el cazador rojo, ya que, una de dos… o Lady le vaciaba la bazooka en la cabeza, o le enterraba a Rebellion a medio cuerpo. Aunque si analizaba bien las opciones, ambas cosas amenazaban contra su integridad física, y Dante sintió un escalofrío recorriendo hasta la más mínima fibra de su cabello plateado. Miró a Lady en busca de alguna señal de molestia.

-…Perdón Vergil ¿Dijiste algo? – Lady estaba completamente distraída, revisando la herida de su sobrina o a Nero, esperando encontrar al bebé sano y salvo.

-…- Dante se quedó mudo (¡milagro del Señor!) miró entonces a su hermano, que a pesar de que decía que a él no le venía el rollo de las emociones humanas y toda la cosa, casi juró verle un leve sonrojo en las mejillas. – Vergil…- dijo cual susurro – te avergonza…—

- … ¡Cállate animal!– se giró y Dante notó la venita en su sien. Entonces se había enojado. Cuando ambos escucharon una exclamación por parte de Lady, sintieron que se venía el apocalipsis.

-¡Es tan lindo!- dijo ella con Nero en brazos. Vergil y Dante se miraron entre sí. Y estuvieron de acuerdo que Lady sonriendo por un factor diferente al dinero, era algo digno de recordar para la posteridad. -…Tiene unos ojos preciosos-

-…Dicen que se parece a mí – Vergil golpeó a Dante con la funda de Yamato, este se sobó la sien y lo miró - ¿Qué?

-… ¬¬ Nadie te preguntó nada – Antes de que ambos comenzaran a discutir nuevamente, Vergil sintió que alguien se aferraba a su gabardina, gruñó molesto y cuando se volteó a ver quién se atrevía, se le fue el alma a los pies.

-¡SE NOS MUERE EL HOBBIT!-

-…. Que no soy un… hobbit… tu… grandísimo… troglodita…- Vergil se agachó a levantar a Jeedah, la cual estaba más pálida que el cabello de Dante.

-…. ¿Hospital?- preguntaron ellos. Ella asintió, cuando de pronto empezó a reírse.

-…Estúpidas alucinaciones…- gruñó mirando a Dante-… Señora, qué bonito sombrero…- murmuró entre carcajadas.

-…Permíteme señalar – comenzó Vergil con una mueca de diversión, mirando a su hermano – Que dicho Hobbit aguanta más que tú...

-… ¿Qué? – Dante picó a su hermano en el pecho con el dedo índice. – Acaso estás diciendo que yo…- Vergil bufó.

- Es que es verdad… te cortas un dedo y ya estás gritando como niña –

-¿Quién grita como niña?- preguntó Lady alcanzando a escuchar la última parte de la conversación. Dante sintió que los colores se le subían al rostro.

-…Ayer…-comenzó Vergil con una sonrisa macabra- Cuando él estaba cortando las zanahorias… - Dante le calló la boca, antes de que toda persona, Lady y ser inteligente a 10 kilómetros a la redonda le escuchara.

- … Te dije que no le dijeras a nadie – susurró molesto.

-… Yo también lo vi – comentó Jeedah entre risas. Vergil quiso agregar algo más, cuando Dante habló rápidamente.

-Una palabra más, y le diré a Lady que lloraste en la película del Rey León- A este punto Vergil no se había percatado de que la aludida estaba justo detrás de él. No hasta que la escuchó soltar la carcajada.

-¿…Lloraste en la película del Rey León? –Si las miradas mataran, Vergil ya hubiera destazado por completo a Dante con la suya.

- …Ah…ehm…- suspiró y miró hacia otro lado - No le digas a nadie –murmuró el gemelo azul, tratando de controlar ese lado demoniaco que le incitaba a descuartizar a su hermano. Lady se limpió las lágrimas y después miró a Dante

- ¿Y tú? –

- No… yo no…- Vergil lo miró con desdén.

- Como chingados no… Tú fuiste el histérico que gritaba "¡MALDITO SCAR! ¡¿PORQUÉ MATÓ A MUFASA?!" en plena sala de cine y… -

- ¡Pero teníamos tres años!- alegó en su defensa.

-… ¿Y eso qué?-

- Ehm… disculpen –

- ¡¿Qué?! – los tres cazadores miraron a quien les había interrumpido en su charla "sentimental" y les salió una gotaza al ver que había sido la…

-… ¡Madre! – contestó Dante

-… ¡Superiora! – se la siguió Vergil. La madre los miró seriamente, detrás de ella estaban otras monjas que parecían mirarlos con vergüenza y miedo. Dante, Vergil y Lady suspiraron, habían olvidado que estaban en un lugar público y enfrente de toda esa gente…

-… ¿Sucede…algo? – Cuestionó Lady con la mejor de sus sonrisas. La Madre Superiora se acercó a los tres, estaba tan cerca, que Jedaah casi se cae de la espalda de Vergil cuando este se arqueó.

-… ¿Qué son ustedes?...- preguntó. Vergil miró a Dante y este miró a Jeedah. Ella por otra parte seguía en pleno proceso de desangrado que simplemente el mundo le valía madre en ese momento. Lady era humana, ella no tenía cuentas que rendirle a nadie.

-…A pues…-

-… Esos eran demonios…- dijo la Madre, y las monjas que se encontraban detrás de ella asintieron con espanto. -…Y ustedes, sin problema alguno pudieron pelear contra ellos…- Tanto Dante como Vergil esperaban lo peor (aunque claro, Vergil estaba acostumbrado) algo así como: " ¡Hijos de Mundus! (o Satanás, pero lo primero se oye menos feo XD) ¡ustedes! ¡Pecadores no tienen derecho a estar entre nosotros! "… ya saben…cosas de ese tipo. Miraron a la anciana, sus arrugas tipo perro Bulldog sólo la hacían más atemorizante, pero entonces la Madre Superiora sonrió y dijo:-

- ¡GENIAL! …- La cara de Dante, Vergil y Lady estaba como para una fotografía.

-… ¿Perdón? – dijo Vergil que no cuadraba lo que pasaba - ¿Qué?

-¡Fue algo espectacular! ¡Único!- Cuando Patty se acercó se sorprendió al encontrar a la madre Superiora de tan buen humor. Después de aquél ataque demoniaco lo primero que esperaba era…

-Patty! ¡Aquí estabas!... –Todo, menos una cara sonriente.

-… ¿Qué le hicieron?...- preguntó con recelo, ambos gemelos se encogieron de hombros, igual de extrañados de Patty.

-Uhm… debemos irnos…- murmuró Dante en cuanto recordó que su Hobbit se estaba desangrando. Los hermanos Sparda y Lady se despidieron del grupo y de una Patty demasiado perturbada por los sucesos acontecidos.

Lo último que supieron es que la Madre Superiora esperaba verlos para el siguiente picnic que realizara la escuela.

Continuará…