Capítulo 8: ¿Qué podría pasar?


Dante caminaba por toda la sala cual fiera enjaulada, Vergil por otra parte, mareado de esta actividad se fue a sentar cerca de la ventana mientras Lady cuidaba de Nero. La sala en general estaba casi vacía excepto por ellos, la enfermera de turno parecía mucho más entretenida por lo que la televisión tenía que decir.

El doctor salió a la sala principal, tenía las manos en los bolsillos de la bata y su semblante no parecía augurar nada bueno.

-¿Cómo está ella, Doctor?- murmuraron. El hombre se compadeció de sus lágrimas, se sacó un pequeño pañuelo del bolsillo y limpió sus anteojos. Después miró a su interlocutor y con una sonrisa triste dijo:-

-Lo siento…. No pudimos hacer nada para salvarla, la herida era demasiado grave, si tan sólo la hubieran traído con más anticipación- El doctor se encogió de hombros.-Tal vez hubiéramos podido hacer algo.-

Vergil y Lady miraron a Dante, sorprendidos al verlo con lágrimas recorriendo sus mejillas, el gemelo rojo se pasó la manga de su sobretodo por la nariz y miró a la enfermera que tenía un semblante de tristeza semejante.

-… ¿Por qué?...- preguntó el cazador con voz quebrada. La enfermera le puso una mano en el hombro tratando de confortarlo.-…No era justo… si tan sólo…- Vergil miró esta vez a Lady, y ella se acercó al gemelo azul para dejarle a Nero.

-Deja yo hablo con él…- comentó con calma. Se acercó a Dante quien le recibía un pañuelo a la enfermera. Cuando escuchó los pasos de Lady se giró para verla.

-…No había nada… que pudiéramos hacer…- murmuró el doctor y eso dio pauta para que Dante llorara más fuerte, Vergil rodó los ojos y se colocó a un lado de Lady.

-…Estás exagerando, ¿no te parece? …- gruñó cuando recibió un moqueo en respuesta.- ¡DANTE!- El aludido lanzó el pañuelo y, con mocos y lágrimas mojándole la cara se acercó a su hermano, tomándolo del sobretodo. Vergil ladeó la cabeza, totalmente asqueado.

-¡El doctor miente Verge!- gritó-…Sí pudieron hacer algo, pero él simplemente la dejó morir…- Vergil enarcó una ceja y luego le dio una cachetada a su hermano, una bitch slap de esas que te tumban al piso.

-¡Compórtese!- gritó, Nero se echó a reír por la escena dramática de su hermano. Vergil por otro lado miró la pequeña pantalla del televisor y gruñó.-Ya era de esperarse…- comentó.

-¿Qué cosa?...- Los cazadores y Vergil miraron hacia el pasillo principal, Jedaah venía con el doctor a un lado, ella tenía un par de rasguños en la cara y le habían vendado la parte afectada del brazo. Dante corrió a abrazarla y continuó moqueando.-Y ¿a este qué le picó?...- preguntó, sintiendo un escalofrío cuando escuchó a Dante respingar.- Me llenas de mocos y te asesino…- murmuró.

-…Pero ella…- comenzó Dante levantándose y pasándose la mano por toda la nariz, hasta el doctor lo miró feo.-…¡María Francisca López de los Altos Montes está muerta!...-

-… ¿Qué?- Dante estuvo a punto de continuar su lloriqueo, cuando el doctor lo tomó de los hombros y los sacudió violentamente.

-… ¡Eso es imposible! ¡Margarita Petronila Alejandra Castañeda Cha Cha Cha no pudo matarla! ¡Estaban en el hospital y Eustacio Patricio Gerardo Gallardo estaba presente, ella no podía hacer nada!...- Vergil, Jeedah, Lady y la enfermera se miraron entre sí, ese era uno de los tantos "momentos incómodos" en los que te das cuenta que un programa dramático de Televisión puede afectar enormemente la psique de una persona si se le involucra con tragedias y la muerte de algún personaje estimado. (cof cof Game of Thrones cof cof)

-…Okay… creo que deberíamos retirarnos…- Lady sonrió nerviosa y miró a su sobrina.-… ¿Todo bien?...- Jeedah se encogió de hombros.

-…Viviré… creo… eso depende de cómo tomen la noticia de que debo regresar a mi casa…-

Se escuchó algo así como una ralladura de disco en la habitación. Jeedah tuvo que literalmente aventarse al piso, atrapando a Nero que se había resbalado de las manos de un catatónico Vergil.

-… ¡Serás bruto!...- gritaron Lady y Jeedah al mismo tiempo, Vergil las miró como ni enterado de lo que le habían dicho ni mucho menos de lo que había dicho.

Para Vergil sólo había un par de palabras rondando su cabeza.

"Me voy a mi casa"

Vergil no era en absoluto afectuoso con el resto del mundo, a su hermano a duras penas no le atravesaba la katana en plena cabeza dura porque se preocupaba de que Yamato se rompiera en el acto. Jeedah no era mucho su persona favorita del mundo, pero durante esos días había mantenido aplacado a Dante, y sobre todo había cuidado de Nero.

Las mujeres tenían ese 'don natural' para tratar a los infantes, él simplemente no estaba hecho para eso… Dante, bueno, no era malo. Pero Vergil se sentiría más tranquilo si una niñera estuviera a cargo, ya se había visualizado poder regresar a sus antiguas actividades, pero ahora que Jeedah se iba, todo esto estaba a nada de irse al carajo.

-… Es… ¿Estrictamente necesario?...- quiso saber el demonio azul, miró a Lady y después miró a Jeedah quien se encogió de hombros, aun con Nero sosteniéndolo de un lado.

-…Escuela es escuela…- respondió Jeedah, ella por su parte no estaba ni feliz de saber que regresaría a ese lugar creado por el demonio cuyo fin es simplemente hacerte perder años de tu vida en cosas que eventualmente olvidarás, o no te serán de utilidad a lo largo de la vida. Pero escuela, era escuela.

Y si ella no iba, su madre la mataría.

Era muy joven para morir…

Aún no sacaban Halo 5, nope… ¿para qué arriesgarse?

Aunque la cara de pasmo e inminente colapso nervioso de Vergil no parecía augurar nada bueno.

-… Antes de que se vayan, debo pedirles que firmen esto…- Jeedah dejó a Nero en el piso, cerca de Vergil y Lady para que le echaran el ojito, y corrió a tomar el formulario que le extendía la enfermera. Mujer que continuaba mirando feo al doctor, el cual parecía estar encantado de la vida platicando de la novela con el cazador rojo.

-… Me cambiaré a pediatría…- murmuró al mujer revisando los papeles que Jeedah le iba entregando. Vergil se acercó a ella cuando se aseguró de que Lady cuidaba al niño, Nero por otra parte había desarrollado una tremenda fascinación por el azulejo del hospital.

-… ¿No puedes aplazarlo?...- Jeedah suspiró al tiempo que miraba a Vergil de reojo.

-… No puedo, es que…- Notó el aura perversa de Vergil

-… Se ve que no me conoces chiquilla, no puedo dejarte ir así como así, prometiste cuidar a Nero…- Jeedah ni siquiera se inmutó, menos cuando la katana de Vergil brillaba amenazante en su funda.

-… No conoces a mi madre…- murmuró firmando el formulario.-… Ella si da miedo, más en tiempos de menopausia…- Vergil no insistió más, no después de ver tremenda cara de pánico en el rostro de ella.-… Además…- agregó Jeedah encogiéndose de hombros. -… Nero es un angelito, no ha hecho berrinches ni travesuras graves…- Vergil pareció analizar los factores, en parte era cierto. -… ¿Qué podría pasa?- NERO!- Vergil giró rápido en cuanto vio los colores abandonar el rostro de Jeedah, revisó el piso rápidamente sólo para no encontrar al infante.

-Dónd-?!- justo antes de terminar pudo observar una cabecita blanca y un par de piecitos al borde de la ventana del edificio. Su instinto demoniaco actuó mucho más rápido que la histeria en su cabeza para cuando Vergil había corrido a la ventana y tomado a Nero en los brazos, en el justo momento en que el niño resbaló del borde de la ventana, quedando él con la mitad del cuerpo colgando de no ser porque la misma situación le había pasado a Dante.

-… ¡Súbeme!...- gritó Vergil casi presa del pánico al notar que Nero se movía demasiado, y él no estaba en una buena posición para evitar resbalarse, Dante apenas y lo alcanzó a sostener de la gabardina.

Una vez pasó el peligro, ambos hermanos Sparda suspiraron y se dejaron caer sobre el piso, Nero estaba sentado entre ellos dos riendo por lo que cualquiera pensaría que sería los rostros de espanto de ambos hermanos.

Dante a veces pensaba que ese niño era más malo que ellos, tan malo como la carne de puerco en semana santa.

Vergil miró de reojo a Jeedah quien le dedicó una sonrisa nerviosa y se encogió de hombros.

-… Nada malo, eh?...-

Continuará…