Wee al fin, otro, después de sufrir un bloqueo mental, mi cabeza se puso a trabajar y gracias a ello les traigo el decimo capitulo, espero lo disfruten tanto como yo al hacerlo.

aztecaguerrera: Otro capi nee-chan!! Muchas gracias por todo tu apoyo, aquí esta otro capi!!

Hayashibara Noriko: Muchas gracias por la idea jejeje, este capi seguro te gustará

Diosa Luna: Solo espera y verás… Nero esta en buenas manos (no, las de Dante no XD)

Cull3nLoveVampire: Me hace feliz ver que te ha agradado la historia, espero siga siendo de tu gusto.

Este capi esta dedicado a mis queridos lectores, muchas gracias por su apoyo, espero tenerlos conmigo nuevamente.

Let's READ!!


CHAPTER 10

- Muy bien…- hablo Dante, una vez que se levanto del frio piso, se sacudió la roja gabardina y dirigió su mirada levemente molesta hacia Vergil, el cuál se encontraba a un lado con sus siempre frívolas facciones- ¿ahora qué Genio…? –preguntó con sarcasmo en la ultima palabra. Vergil le miro por el rabillo del ojo y posteriormente comenzó a caminar, ignorando la pregunta de su hermano. Dante no tuvo más opción que apretar el paso para alcanzarlo si es que no quería buscar a su hermano menor y de paso a Vergil.

- ¿A dónde vamos? – habló nuevamente, sólo que más calmado, observando los alrededores del infierno, un lugar muy tétrico y triste que sólo era comparable con la mansión Sparda.

- …. –

- Estoy cansado, tengo hambre-

-..!!-

- Vergil quiero comer Piz---

- AH!! YA CALLATE, CALLATE QUE ME DESESPERAAAAS!!! –explotó finalmente, Dante se quedó pasmado.

- Es que no me tienes paciencia- dijo quedito

- ¡¡Y nunca la tendré!! – se quejó el mayor, tomo a Dante de la gabardina y lo jaló prácticamente arrastró consigo – ¡ahora solo cállate antes de que me hagas matarte y dejarte en el limbo!- el menor de los Sparda se rio con el comentario – ¿qué es tan gracioso?-

- Que ya pasamos el limbo Verge, además ese lugar solo es para los niños-

-Seremos honestos que no te comportas precisamente como un adulto, pedazo de animal –

- Que bien bro, yo también te quiero-

Los dos siguieron caminando bastante rato, bueno, sólo Vergil, Dante estaba siendo arrastrado por su hermano. Llegaron hasta el pie de una montaña, y a pesar de su extraño, deprimente y nada seguro camino, Vergil no dudó en caminar sobre él, todo por supuesto, con tal de encontrar a Nero.

- Oie bro, ¿donde crees que este Nerín? – le cuestionó el menor aun siendo tirado de su gabardina cual vil animal de carga, el mayor carraspeó.

-No lo sé- admitió, y Dante notó en esa frase tan frívola, un enorme dejó de preocupación y sonrió para sus adentros.

-¿Te preocupa Nerín verdad? –

Vergil no dijo nada, pero sabía que Dante estaba en lo cierto, se preguntó qué tan lejos se encontraban de su hermano menor, no podía evitar sentir algo que nosotros llamamos angustia y que Vergil llama "leve preocupación" por el menor de los Sparda.

Continuaban su trayecto, y Dante seguía a Vergil en silencio una vez que le soltó del agarre, por el tercer infierno, al mayor de los Sparda se le hacía extraño que Dante no hubiera ya dicho una de sus siempre frases sarcásticas que harían que cualquiera tuviera ganas de ahorcarlo, sin embargo y por primera vez, le preocupó eso. ¿Estaría tan angustiado por Nero que ya no era él mismo?

-Dante…uhm… - seguía caminando mientras hablaba – Se que esto es difícil pero estoy seguro de que Nero está bien y… ¿Dante? – cuando se giró a ver a su hermano…

¿¡¡DANTE!!?

El aludido parecía haberse esfumado pues no seguía a Vergil, de hecho, tal parece que no lo había estado siguiendo desde hace bastante tiempo.

- ¡Lo mataré! – regresó en sus pasos intentando dar con el idiota de su gemelo, desenfundó a Yamato por si había necesidad de utilizarla, cuando bajó por el caminó, se encontró con la enorme roca con la que se habían topado anteriormente, así que de un brinco la rodeo y cayó al otro lado, encontrando para su alivio, si es que podía llamarse así, a su hermano menor, sentado en el suelo.

- Dante… ¿que diablos?-

- Eh! Bro!! – el menor de los Spada agitó la mano en el aire mientras una sonrisa burlona se dibujaba en su rostro – ¿donde andabas?

-pero…pero tu… - Vergil no encontraba que decir, más que nada por la persona sentada a un lado del cazador, dicha persona observó al gemelo que se encontraba de pie, Vergil le sujetó la mirada, sin embargo había algo en esos ojos, ciertamente era la mirada de una persona con gran sabíduría.-Usted es… es…-

-¿Quien?- cuestionó Dante, mirando a su interlocutor, el cual no desviaba la mirada de Vergil

-Usted es… ¿Sócrates? –El mayor asintió tranquilamente, Vergil, lo analizó con mas cuidado, vestía la distinguida toga de la época, en sus manos llevaba varios rollos de pergamino y su mirada era un tanto… amargada.

- En efecto – habló por primera vez, con cierto tono airado. A pesar de la mirada que Vergil poseía en esos momentos, Dante no estaba muy convencido de la identidad del anciano.

-Si usted es un famoso filósofo… ¿Qué hace en el infierno? – Vergil observó a su hermano, levemente atrapado por esa pregunta, viniendo de Dante obviamente.- ¿Qué?- preguntó, extrañado de la mirada de su hermano.

- ¿Lo conoces?-

- ¿Crees que no he tocado nunca un libro o qué?-mencionó, alzando los hombros e imitando un tono ofendido bastante creíble.

-Es que me extraña, pues lo único que yo he visto que lees son esas revistas de moda que… - Dante le tapó la boca

- Vale Verge, que no había necesidad de contar mi vida- Sócrates aun los observaba.

- En fin- habló nuevamente Vergil apartando la mano de Dante de su boca - ¿Qué hace usted aquí? No debería estar allá –dijo señalando hacia arriba- ya sabe… en el…

-…Cielo? – completó Dante, ya que sabía que esa palabra era el tabú de Vergil, o simplemente el mayor no gustaba de pronunciarla. Ambos miraron a Sócrates, quien tenía una ceja alzada.

-Me han mandado hacia acá- respondió tajante, Dante soltó una carcajada.

-¡¡Ya se!! – habló entre risas – lo mandaron por que ya nadie lo aguantaba en el cielo, supongo que nadie soporta a los sabelotodo, verdad Verge?-

-No me dolió la pedrada- dijo secamente, cruzado de brazos, miró a Sócrates y habló:

-La idea descabellada de Dante puede ser cierta… ¿esta el idiota de mi hermano en lo correcto?- cuestionó, observando cada movimiento del anciano sabiondo.

-En realidad no- dijo él –El cielo no ofrece mucho conocimiento pues allá nadie desea saber nada más de lo que ya sabe-

-Y se vino al infierno a…-Sócrates respondió la pregunta señalando hacia la montaña donde se dirigían los Sparda, Vergil lo miró nuevamente.

-¿Eso que significa?- se adelanto el menor

-Deseo conocer más sobre los 7 infiernos, aunque apenas esté en el 3ro, sé demasiado sobre este y sus antecesores…-

-De pura casualidad – se atrevió a cuestionar Vergil – ¿ha visto a un niño andar por aquí?

-¿Un niño?

-Si viejo, tiene el cabello blanco como el nuestro, ojos azules y una carita que ni siquiera Vergil se resiste a--- Vergil le propinó un sape

- ¡¡OYE!!- Cuando observó a su hermano, notó una pequeña línea roja en lo ancho de su cara y ya sabía cual era la causa- te avergonzaste verdad bro?--- OYE!!

- ¡¡Silencio!!- el mayor se giró a otro lado con tal de que no vieran su sonrojo, estaba indignado, él, el mas frívolo de los demonios, a merced de una carita tan tierna como la del pequeño Nero y el solo hecho de recordarlo le hacía ponerse más nervioso.

-Pero bueno- una vez que sintió que su sonrojo ya no era amenza volvió a girarse para ver a Sócrates y a su hermano que…- ¡¡DANTE!!

-¿Ahora qué?- Vergil estaba a punto de golpearlo por semejante acto de temeraridad, estupidez diría el mayor, pues Dante estaba trepado en la roca, vistiendo la túnica de…

-¿Dónde está Sócrates?- cuestionó molesto.

-Esta aquí- señaló.

A un lado de Dante se encontraba el viejo sentado tranquilamente con una taza de té (que solo Dios sabe de donde salió), y con su túnica, Vergil tartamudeo y volvió a ver a Dante quien posaba como modelo de pasarela pero de manera bastante graciosa.

-Pero…pero…si tu… si Él esta…entonces ¿de quién?- Como respondiendo a la pregunta… una cuarta persona apareció desde la roca, cayendo frente a Vergil dándole un buen susto, aquel suceso bien terminaría por volverlo loco.

-¿A que me veo bien?- preguntó, mostrando la gabardina roja de Dante, y Dante modelaba aquella túnica, con sus típicos pantalones y botas puestos, lo cual le daba un aspecto increíblemente paródico.

-¿Usted es…?-Dante bajó de la roca y con aire simpático dijo:-Epicu-chan.

-Epícuro…- Vergil estaba por caerse de espaldas cuando chocó contra alguien

-¡Hey! ¡Ten cuidado niñato!-

-¿A quien le dice….?- se quedó helado, y tanto Dante como su actual compañero se quedaron mudos mirándose uno a otro y luego…

-JAJAJAJA Verge te han insultado…- Dante calló de espaldas y Epícuro se reía mientras veía a Dante volcarse de risa, Vergil ahora sí que se volvería loco. Miró a la persona con la que actualmente había chocado. Y esta le miraba también, escudriñándolo de arriba hacia abajo, como un scanner.

-¿Por qué tu cabello es blanco si tú eres muy joven todavía?- cuestionó, Vergil iba a comentar algo pero Dante se le adelantó.

-Porque somos Demonios- dijo, su interlocutor se llevo una mano a la barbilla.

-Los demonios son cada vez mas similares a los humanos, esa debe ser la naturaleza infernal…- Sócrates bajo de la roca donde disfrutaba su te, de la nada, los otros dos también traían un té, ambos con la mirada escudriñadora de un sabiondo, miraban a los Sparda.

-¿Oye me das?- le preguntó Dante a Epicuro, extendiendo la mano hacia su taza, cuando este le dio un manazo- OYE!!

-No son dignos de beber tan fino elixir- comentó

Dante lo miró irritado, le quitó su gabardina y se la colocó una vez que se deshizo de la túnica que traía puesta, con voz queda y molesta, dirigiéndose a su hermano dijo:-

-Si solo es té-

-Dante dejalo por la paz, lo que menos quiero es estar alegando con esta gente- Vergil trataba de guardar la compostura pero aquellas miradas le estaban sacando de sus cabales.

-Interesantes especímenes- inquirió Sócrates sorbiendo de su taza- Los demonios cada vez son más similares a los humanos.

-Eso lo dijo aquel que- Dante señaló a Aristóteles quien acababa de llegar.

-¡¡Silencio!!- dijo Epicuro interrumpiendo a Dante, quien simplemente lanzo un gruñido, murmurando algo así como Estúpidas cortinas

-Señores, quisiéramos saber si alguno de ustedes han visto a un bebé pasar por aquí-

-¿Un bebé?- Los tres se miraron.

-Pues yo si lo he visto- habló Aristóteles- era similar a ustedes, los mismos ojos, el mismo color de cabello-

-¿En serio? ¿Por donde se fue?- Aristóteles señaló hacia las faldas del monte- se fue por ese camino-

-Estas en un error- Inquirió Sócrates señalando hacia el lado opuesto- el pequeño se fue por allá

-Ambos están locos- Epícuro señalo al monte, hasta la cima- Yo lo vi volar hacia la cima… hacia allá fue.

Dante miró a su hermano completamente desorientado, y que decir de Vergil, quien por primera vez quiso golpear a Sócrates por ser un despistado, pues él siempre le creyó un ser demasiado inteligente y sabio, a pesar de ser un simple humano. Tomó a Dante quien parecía divertido por la pelea de aquellas figuras importantes, y ambos se dirigieron hacia el monte.

-Mas te vale no quedarte atrás nuevamente- le dijo Vergil mas en tono de orden. Dante levantó la mano como soldado.

-Si, señor- y ambos siguieron su camino.

Aristóteles notó la ausencia de los Sparda, buscándolos con la mirada, cuando divisó sus figuras caminar sobre el sendero cuesta arriba.

-¿Que pasa?- preguntó Sócrates, Aristóteles señaló hacia el monte, Epícuro que notó que nadie le hacia caso se acercó a ambos.

-Hacia allá se abre un atajo al quinto infierno- acotó, Epícuro sorbió de su té y dijo:

-Recuerdo que cerca de ese lugar, existe un templo donde los viajeros sufren eternamente y les son mostrados sus pecados en el acto, ¿deberíamos decirles?

Los tres se miraron uno al otro y posteriormente hacia el monte, las figuras de ambos se hacía cada vez más pequeñas, posteriormente de manera despreocupada siguieron tomando té.

-Están muy lejos, que se las arreglen solos-

Mientras en otro lado, un pequeño ser de cabello blanco y ojos azules, gateaba muy cerca del acantilado, sin darse cuenta de que abajo esperaban demasiadas criaturas demoniacas aguardando que el pequeño en un descuido cayera y les sirviera de bocadillo, Nero se acercó hacia el vacio pues un ave había llamado su atención, estaba tan cerca de la orilla que la roca se desprendió y el cayó por el acantilado.

Sin embargo los demonios se llevaron la sorpresa al notar una figura alada con aspecto femenino que sostenía a Nero de manera maternal.

-Tu me eres familiar- su voz seductora le causaba cierta extrañeza al pequeño, que la miraba serio sin despegar sus azulados ojos, cuando la figura le acarició el rostro, Nero sintió cosquillas y le sonrió a aquella esencia ya que no sentía amenaza de ella, la criatura sonrió.

-Ya sé a quien me recuerdas- dijo, acurrucando al niño en sus brazos, Nero comenzaba a sentir la modorra apoderarse de él, así que se dejó caer rendido en los brazos de la criatura, escuchando un leve canto maternal, acompañado de un nombre.

-Me llamo Nevan-


Continuará….

Notas finales: Weee aquí tienen otro capitulo, les agradezco mucho que dejen sus comentarios y que les este gustando, ya saben, cualquier duda y aclaraciones aquí estoy. Las sugerencias son siempre bienvenidas.

Nos vemos pronto!!!

Let's ROCK!!